sábado, 16 de noviembre de 2013

atalaya estudio noviembre 2013


Tome decisiones sabias

“Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento.” (PROV. 3:5)

¿QUÉ RESPONDERÍA?
• ¿Qué significa ejercer buen juicio al tomar decisiones?
• ¿Cómo podemos aprender a tomar buenas decisiones?
• ¿Qué nos ayudará a llevar a cabo las decisiones que tomemos?

1, 2. a) ¿Les gusta a todas las personas tomar decisiones? b) ¿Cómo se siente usted al pensar en algunas decisiones que ha tomado en la vida?

¡DECISIONES y más decisiones! Todos los días nos enfrentamos a muchas de ellas. ¿Le gusta tomarlas? Algunas personas se empeñan en decidirlo todo ellas mismas. Insisten en su derecho a tomar sus propias decisiones, y la sola idea de que alguien decida por ellas les disgusta profundamente. Otras, en cambio, se ponen a temblar cuando tienen que tomar decisiones importantes. Hay quienes recurren a libros o asesores y quizás pagan mucho dinero por los consejos que creen que necesitan.

2 Muchos de nosotros estamos en algún punto entre esos dos extremos. Reconocemos que hay decisiones que no nos corresponden y sobre las que no tenemos ningún control; sin embargo, sabemos que en otros muchos aspectos de la vida podemos tomar decisiones basándonos en nuestros gustos y preferencias (Gál. 6:5). Ahora bien, probablemente admitamos que no todas nuestras decisiones son sabias o provechosas.

3. a) ¿Qué pautas tenemos para tomar buenas decisiones? b) ¿Por qué no siempre es fácil saber qué decisión tomar?

3 Los siervos de Jehová podemos alegrarnos de que él nos haya dado pautas claras sobre muchos campos importantes de la vida. Sabemos que si las seguimos, nuestras decisiones agradarán a Jehová y nos beneficiarán a nosotros. Aun así, puede que a veces nos enfrentemos a temas y situaciones que en la Palabra de Dios no se tratan de forma específica. ¿Cómo, entonces, podemos decidir qué hacer? Por ejemplo, sabemos que robar está mal (Efes. 4:28). Pero ¿qué constituye exactamente robar? ¿Depende de factores como el valor de lo sustraído o el motivo con que se hace? ¿Qué nos permitirá tomar buenas decisiones cuando, en opinión de algunos, existe una “zona gris”? ¿Qué puede servirnos de guía en esos casos?

EL PAPEL DEL BUEN JUICIO

4. ¿Qué consejo es probable que hayamos recibido a la hora de tomar una decisión?

4 Si le mencionamos a algún hermano en la fe que nos enfrentamos a una decisión importante, quizás él comente que necesitamos tomarla con buen juicio, o sensatez. Por supuesto, ese es un buen consejo. La Biblia nos da esta advertencia en cuanto a tomar decisiones precipitadas: “Todo el que es apresurado se encamina de seguro a la carencia” (Prov. 21:5). Sin embargo, ¿qué significa decidir con buen juicio? ¿Tan solo que debemos tomarnos nuestro tiempo, pensar bien el asunto y tratar de entender los hechos implicados? Todos estos factores son útiles para llegar a buenas decisiones, pero actuar con buen juicio exige más que eso (Rom. 12:3; 1 Ped. 4:7).

5. ¿Por qué no tenemos una perfecta sensatez?

5 Tenemos que admitir que nadie nace con una perfecta sensatez. Todos somos pecadores e imperfectos, así que estamos lejos de tener un cuerpo y una mente completamente sanos (Sal. 51:5; Rom. 3:23). Además, a muchos de nosotros Satanás nos tuvo cegada la mente; no conocíamos a Jehová ni sus justas normas (2 Cor. 4:4; Tito 3:3). Por eso, si nos basáramos exclusivamente en lo que a nosotros nos parece bueno y razonable, podríamos estar engañándonos, sin importar lo bien que hayamos pensado nuestras decisiones (Prov. 14:12).

6. ¿Qué nos ayudará a cultivar buen juicio?

6 Ninguno de nosotros está sano por completo en cuerpo y mente, pero Jehová, nuestro Padre celestial, es perfecto en todo sentido (Deut. 32:4). Felizmente, él ha hecho posible que transformemos nuestra mente y cultivemos buen juicio (lea 2 Timoteo 1:7). Los cristianos deseamos pensar, razonar y actuar con sensatez. Y para conseguirlo, debemos dominar nuestros pensamientos y sentimientos e imitar la forma de pensar, sentir y actuar de Jehová.

7, 8. Ilustre con una experiencia que pueden tomarse buenas decisiones a pesar de presiones o dificultades.

7 Veamos un ejemplo. Muchos inmigrantes envían sus hijos recién nacidos a familiares que viven en su país de origen para que los cuiden allá mientras ellos siguen trabajando y ganando dinero. * Una mujer inmigrante dio a luz un precioso varón. Para ese tiempo comenzó a estudiar la Biblia y a progresar espiritualmente. Sus amigos y parientes se pusieron a presionarla a ella y a su esposo para que enviaran al bebé a su país de modo que se criara con sus abuelos. Sin embargo, ella en especial comprendió por su estudio de la Biblia que criar a su hijo era una responsabilidad que Dios le había encargado (Sal. 127:3; Efes. 6:4). ¿Debía seguir la costumbre que a muchos les parecía el proceder más razonable? ¿O debía aplicar lo que estaba aprendiendo de la Biblia y arriesgarse a pasar dificultades económicas y a tener que soportar las críticas de algunos? ¿Qué habría hecho usted en su lugar?

8 Sintiéndose presionada y agobiada, la joven le abrió su corazón a Jehová y le pidió su guía. Al hablar con su maestra de la Biblia y con otros hermanos de la congregación, comprendió el punto de vista de Jehová al respecto. También pensó en el daño emocional que pueden sufrir los pequeños que pasan sus años de formación separados de sus padres. Tras evaluar la cuestión a la luz de las Escrituras, llegó a la conclusión de que no estaba bien enviar al bebé a su país. Cuando su esposo vio cómo los miembros de la congregación se unieron para ayudarlos y lo feliz y saludable que crecía el niño, aceptó un estudio bíblico y empezó a asistir con ella a las reuniones.

9, 10. a) ¿Qué significa tener buen juicio? b) ¿Cómo podemos adquirir buen juicio?

9 Este es tan solo un ejemplo, pero ilustra que tener buen juicio no significa simplemente hacer lo que en nuestra opinión o en la de otros sea razonable o conveniente. La mente y el corazón imperfectos pueden compararse a un reloj que se adelanta o se atrasa. Si confiamos en ellos, tal vez nos ocasionen graves problemas (Jer. 17:9). Por eso debemos ajustarlos a las confiables normas divinas (lea Isaías 55:8, 9).

10 Con razón la Biblia nos dice: “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas” (Prov. 3:5, 6). Fíjese en la expresión “no te apoyes en tu propio entendimiento”, seguida por “tómalo en cuenta [a Jehová]”. En efecto, él es el único con verdadero buen juicio. Por lo tanto, es lógico que al tomar una decisión acudamos a la Biblia para ver lo que él piensa y decidamos basándonos en eso. En realidad, tener buen juicio es imitar el modo de pensar de Jehová.

PERFECCIONE SUS FACULTADES PERCEPTIVAS

11. ¿Cuál es la clave para aprender a tomar buenas decisiones?

11 Aprender a tomar decisiones sabias y llevarlas a la práctica no es tarea fácil. Esto es especialmente cierto en el caso de los que han aceptado la verdad hace poco o los que aún están empezando a avanzar hacia la madurez espiritual. Sin embargo, estos pequeñuelos espirituales, como la Biblia los llama, pueden hacer magníficos progresos. Piense en cómo un bebé aprende a caminar sin caerse. Por lo general, la clave es que da pequeños pasos una y otra vez. Pues bien, lo mismo sucede con un bebé espiritual que está aprendiendo a tomar buenas decisiones. Recuerde que el apóstol Pablo definió a las personas maduras como aquellas que “mediante el uso tienen sus facultades perceptivas entrenadas para distinguir tanto lo correcto como lo incorrecto”. Las expresiones “mediante el uso” y “entrenadas” denotan un esfuerzo continuo y repetido, la clase de esfuerzo que tienen que hacer quienes llevan poco tiempo en la verdad (lea Hebreos 5:13, 14).

[Ilustración: Tomar buenas decisiones en la vida diaria perfecciona nuestras facultades perceptivas (Vea el párrafo 11)]

12. Dé un ejemplo que ilustre cómo podemos aprender a tomar buenas decisiones.

12 Como antes señalamos, todos los días tomamos numerosas decisiones, de poca o mucha importancia. Según cierto estudio, más del 40% de nuestros actos no son deliberados, sino el producto de hábitos arraigados. Por ejemplo, es probable que cada mañana usted deba decidir qué va a ponerse. Quizás considere que eso es poco importante y no le dé muchas vueltas al asunto, sobre todo si tiene prisa. Pero es importante que piense si irá vestido como corresponde a un siervo de Jehová (2 Cor. 6:3, 4). Al comprar la ropa tal vez piense en estilos y tendencias, pero ¿qué hay de la modestia y el costo? Tomando buenas decisiones en campos como este podemos perfeccionar nuestras facultades perceptivas, y eso nos permitirá decidir bien en asuntos de mayor importancia (Luc. 16:10; 1 Cor. 10:31).

CULTIVE EL DESEO DE HACER LO QUE ESTÁ BIEN

13. ¿Qué necesitamos para llevar a cabo las decisiones que hemos tomado?

13 Todos sabemos que tomar una buena decisión es una cosa y mantenerse fiel a ella es otra muy distinta. Por ejemplo, muchos fumadores desean dejar el hábito, pero fracasan porque les falta motivación. Es preciso tener la determinación de llevar a cabo lo que se ha decidido. Hay quienes creen que nuestra fuerza de voluntad se comporta como un músculo. Cuanto más la hacemos trabajar, más fuerte se vuelve. Si rara vez la ejercitamos, se debilitará o decaerá. ¿Qué puede ayudarnos a cultivar o fortalecer nuestra voluntad para mantenernos fieles a lo que hemos decidido y llevarlo a cabo? Recurrir a Jehová (lea Filipenses 2:13).

14. ¿De dónde obtuvo Pablo las fuerzas para hacer lo que sabía que debía hacer?

14 Pablo sabía esto por experiencia propia. Una vez se lamentó: “La facultad de desear está presente conmigo, pero la facultad de obrar lo que es excelente no está presente”. Él sabía lo que quería o debía hacer, pero en ocasiones había algo que se lo impedía. Confesó: “Verdaderamente me deleito en la ley de Dios conforme al hombre que soy por dentro, pero contemplo en mis miembros otra ley que guerrea contra la ley de mi mente y que me conduce cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros”. ¿Era irremediable su situación? De ningún modo, pues él mismo exclamó: “¡Gracias a Dios mediante Jesucristo nuestro Señor!” (Rom. 7:18, 22-25). Y en otro lugar escribió: “Para todas las cosas tengo la fuerza en virtud de aquel que me imparte poder” (Filip. 4:13).

15. ¿Qué efecto puede tener en nosotros actuar o no con decisión?

15 Está claro que para agradar a Dios debemos actuar con decisión. Recuerde las palabras que Elías dirigió a los devotos de Baal y los israelitas apóstatas en el monte Carmelo: “¿Hasta cuándo irán cojeando sobre dos opiniones diferentes? Si Jehová es el Dios verdadero, vayan siguiéndolo; pero si Baal lo es, vayan siguiéndolo a él” (1 Rey. 18:21). Los hijos de Israel sabían lo que tenían que hacer, pero estaban “cojeando” con indecisión. En marcado contraste, Josué les había dado años antes un magnífico ejemplo cuando les dijo a los israelitas de su tiempo: “Si es malo a sus ojos servir a Jehová, escójanse hoy a quién quieren servir [...]. Pero en cuanto a mí y a mi casa, nosotros serviremos a Jehová” (Jos. 24:15). ¿Qué resultado tuvo su firme postura? Josué y quienes lo apoyaron pudieron establecerse en la Tierra Prometida, “una tierra que mana[ba] leche y miel” (Jos. 5:6).

LAS DECISIONES SABIAS TRAEN BENDICIONES

16, 17. Muestre con un ejemplo que tomar decisiones que armonicen con la voluntad divina trae bendiciones.

16 Pensemos en una situación de nuestro tiempo. Un hermano que se bautizó hace poco está casado y tiene tres hijos pequeños. Cierto día, un compañero de trabajo le propuso que ambos se fueran a otra empresa que pagaba más y daba mayores beneficios. Nuestro hermano meditó en ello y le pidió a Jehová que lo guiara. Era cierto que el empleo que tenía no estaba muy bien pagado, pero lo había elegido porque le dejaba los fines de semana libres para asistir a las reuniones y salir a predicar con su familia. Reflexionó en el hecho de que si se cambiaba de empresa ya no tendría ese horario, al menos por algún tiempo. ¿Qué habría hecho usted?

17 Al poner en la balanza los beneficios espirituales y los beneficios de un mejor salario, el hermano rechazó la propuesta. ¿Cree usted que lamentó su decisión? Claro que no. Consideraba que las bendiciones espirituales eran mucho más ventajosas para él y su familia que un empleo mejor pagado. Él y su esposa se pusieron contentísimos cuando su hija mayor, de 10 años de edad, les dijo que los quería mucho a ellos, a los hermanos y a Jehová, y que quería dedicarse a él y bautizarse. Sin duda, el buen ejemplo de su padre al dar prioridad a la adoración de Jehová tuvo un profundo efecto en ella.

[Ilustración: Tome buenas decisiones y se sentirá feliz entre los siervos de Dios (Vea el párrafo 18)]

18. ¿Por qué es importante que las decisiones que tomamos en la vida diaria armonicen con la voluntad de Jehová?

18 Jesucristo, el Moisés Mayor, lleva muchas décadas dirigiendo a los siervos de Jehová a través del desierto del mundo de Satanás. Y en su función de Josué Mayor, ya está a punto de acabar con este sistema corrupto y de introducir a sus seguidores en el prometido nuevo mundo de justicia (2 Ped. 3:13). No es momento de volver a nuestras antiguas ideas, costumbres, valores y metas, sino de percibir aún más claramente cuál es la voluntad de Jehová para nosotros (Rom. 12:2; 2 Cor. 13:5). Por consiguiente, demostremos por las decisiones que tomamos en la vida diaria que somos dignos de recibir la bendición eterna de nuestro Dios (lea Hebreos 10:38, 39)

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