sábado, 16 de noviembre de 2013

puntos sobresalientes hebreos 9 a 13

Para el repaso oral: de la Escuela del Ministerio Teocrático de Noviembre y Diciembre de 2013
4ª Pregunta.-
¿Qué aprendemos del ejemplo de Samuel y los fieles profetas y jueces que “efectuaron justicia”?
(Heb. 11:32,33.) [18 de noviembre, w11 1/1 pág. 25, párrs. 5,6.]
w11 1/1 págs. 25-26 Siguió adelante pese a los golpes de la vida
Siglos más tarde, el apóstol Pablo incluyó a Samuel entre los jueces y profetas que “efectuaron justicia”
(Hebreos 11:32, 33). Así es, Samuel contribuyó a que se hiciera lo que era justo y recto a los ojos de Jehová.
Y lo logró porque, en lugar de dejarse vencer por las dificultades, siguió realizando su labor mientras esperaba
con paciencia a que Jehová enderezara los asuntos. Además, demostró ser una persona agradecida. Tras la
victoria en Mizpá, levantó un monumento para recordar lo que Dios había hecho a favor del pueblo (1 Samuel
7:12).
Si queremos hacer lo que es justo a los ojos de Jehová, tenemos que ser pacientes, humildes y agradecidos,
como lo fue Samuel. ¿Y quién no tiene necesidad de cultivar esas cualidades? A Samuel le fue muy útil
desarrollarlas cuando todavía era un hombre joven, pues en su vejez afrontó pruebas y desilusiones mucho más
graves, como veremos a continuación.
Capítulo 9
w06 1/11 pág. 27 párr. 2 Respetemos nuestras reuniones sagradas
2. ¿Qué indica que Jehová consideraba sagrado el lugar que escogió para que lo adoraran? ¿Cómo
demostró Jesús que él también lo consideraba sagrado?
2 El lugar que Jehová escogió para que lo adoraran los israelitas había de ser sagrado. Por eso, el tabernáculo
y sus muebles y utensilios fueron ungidos y santificados para que llegaran “a ser santísimos” (Éxodo 30:26-29).
Asimismo, las dos partes en que se dividía este santuario se denominaban “el Lugar Santo” y “el Santísimo”
(Hebreos 9:2, 3). Y cuando el tabernáculo fue reemplazado por el templo en Jerusalén, esta ciudad se convirtió
en el centro del culto a Jehová, razón por la que se llamó “la ciudad santa” (Nehemías 11:1; Mateo 27:53).
Durante su ministerio terrenal, Jesús respetó el templo y se indignó por el descaro de quienes lo utilizaban como
atajo y zona de negocios (Marcos 11:15, 16).
w03 15/5 pág. 14 párrs. 21-22 Cristo habla a las congregaciones
21, 22. ¿Quiénes comen “del maná escondido”, y qué simboliza este hecho?
21 Los fieles cristianos ungidos y sus compañeros leales no tienen por qué temer el juicio venidero, pues les
aguardan bendiciones a todos los que siguen los consejos que dio Jesús guiado por el espíritu santo de Dios. Por
ejemplo, a los ungidos que venzan al mundo se les invitará a comer “del maná escondido” y se les dará “una
piedrecita blanca” con “un nombre nuevo”.
22 Dios proporcionó a los israelitas el maná para alimentarlos durante su viaje de cuarenta años por el
desierto. Una pequeña cantidad de aquel “pan” se guardaba en una jarra de oro dentro del arca del pacto, de
modo que estaba oculto en el Santísimo del tabernáculo, donde una luz milagrosa representaba la presencia de
Jehová (Éxodo 16:14, 15, 23, 26, 33; 26:34; Hebreos 9:3, 4). A nadie se le permitía comer del maná escondido.
Sin embargo, cuando los discípulos ungidos de Jesús resucitan, se visten de inmortalidad, lo que se simboliza
con el hecho de comer “del maná escondido” (1 Corintios 15:53-57).
w06 15/4 pág. 30 ¿Recuerda usted?
¿Qué contenía el arca del pacto?
Contenía las dos tablas de piedra de la Ley y un poco de maná. Tras la rebelión de Coré, se introdujo la vara de
Aarón como testigo contra aquella generación (Hebreos 9:4). Es probable que la vara y el maná se hayan
sacado antes de que se dedicara el templo de Salomón.—15/1, página 31.
w02 1/8 págs. 12-13 párr. 16 Sumisión leal a la autoridad divina
16. a) ¿Qué pruebas deberían haber convencido a los judíos del siglo primero de que Jesús era el
representante de Jehová? b) ¿Por qué razón reemplazó Jehová el sacerdocio levítico, y qué puso en su
lugar?
16 En la actualidad, Jehová es el Juez, Dador de estatutos y Rey de una nueva “nación” (Mateo 21:43).
Cuando esta se estableció, en el siglo primero de la era común, el tabernáculo de los tiempos de Moisés se había
sustituido por un hermoso templo en Jerusalén, donde los levitas aún prestaban sus servicios (Lucas 1:5, 8, 9).
Sin embargo, en 29 E.C. llegó a existir otro templo, un templo espiritual cuyo Sumo Sacerdote es Jesucristo
(Hebreos 9:9, 11). De nuevo surgió la cuestión de la autoridad divina. ¿A quién iba a utilizar Jehová para dirigir a
la nueva “nación”? Jesús demostró su lealtad sin reservas a Dios. Amó a la gente y realizó muchos portentos
maravillosos. Sin embargo, la mayoría de los levitas imitaron a sus obstinados antepasados y se negaron a
aceptar su liderazgo (Mateo 26:63-68; Hechos 4:5, 6, 18; 5:17). Finalmente, Jehová reemplazó el sacerdocio
levítico por uno muy distinto, un sacerdocio real que ha pervivido hasta nuestros días.
w09 15/5 pág. 32 párr. 15 ¿Por qué debemos seguir a Cristo?
15. ¿En qué sentido es Jesús “la vida”?
15 Jesús es “la vida” porque él compró a la humanidad con su sangre. Mediante “Cristo Jesús nuestro Señor”,
Jehová nos da el regalo de la vida eterna (Rom. 6:23). Jesús también será “la vida” para quienes están dormidos
en la muerte (Juan 5:28, 29). Y como Sumo Sacerdote, liberará para siempre a sus súbditos terrestres del
pecado y la muerte durante su Reinado Milenario (Heb. 9:11, 12, 28).
w02 15/9 pág. 11 párr. 5 “Prestemos más de la acostumbrada atención”
5. ¿Cómo mostró Pablo que el sistema de adoración que Jesús había instituido era superior al expuesto
en la Ley?
5 Aquellos discípulos debían comprender algo fundamental respecto al sistema de adoración que Jesús había
instituido: aunque se basaba más en la fe que en la vista, era superior a la Ley transmitida mediante el profeta
Moisés. “Si la sangre de machos cabríos y de toros, y las cenizas de novilla rociadas sobre los que se han
contaminado, santifica al grado de limpieza de la carne —escribió Pablo—, ¿cuánto más la sangre del Cristo, que
por un espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios, limpiará nuestra conciencia de obras muertas para
que rindamos servicio sagrado al Dios vivo?” (Hebreos 9:13, 14.) En efecto, el perdón que se obtiene en virtud
de la fe en el sacrificio redentor de Jesucristo es muy superior de diversas maneras al que proporcionaban los
sacrificios que se ofrecían bajo la Ley (Hebreos 7:26-28).
w06 15/11 pág. 24 párr. 16 Mantengámonos en el amor de Dios
16. ¿Por qué es tan importante tener una conciencia limpia?
16 Nuestra salvación depende de que tengamos una conciencia limpia (1 Pedro 3:21). Como hemos puesto fe
en la sangre derramada de Jesús, nuestra conciencia ha quedado limpia de obras muertas, lo que nos permite
rendir “servicio sagrado al Dios vivo” (Hebreos 9:13, 14). Si pecáramos deliberadamente, tendríamos
contaminada la conciencia y ya no seríamos personas limpias, aptas para servir a Dios (Tito 1:15). Pero con la
ayuda de Jehová, podremos mantener una buena conciencia
w11 15/8 pág. 24 párr. 4 Jehová, “el Dios que da paz”
4. ¿Qué ha hecho Dios para salvar a la humanidad del pecado y la muerte?
4 Nadie en el universo ha hecho tanto a favor de la paz como Jehová. No en vano, la Biblia lo llama “el Dios
que da paz” (Rom. 15:33). Pensemos en el inmenso sacrificio que realizó para que pudiéramos tener una buena
relación con él. No olvidemos que, como descendientes de Adán y Eva, somos pecadores y, por ello, merecemos
como “salario” —o castigo— la muerte (Rom. 6:23). Sin embargo, Jehová nos amó tanto que envió a su Hijo a la
Tierra para que naciera como hombre perfecto y nos salvara. Jesús aceptó la voluntad de su Padre y permitió
que sus enemigos lo asesinaran (Juan 10:17, 18). Después fue resucitado y presentó ante Dios el rescate —el
valor de su sangre derramada—, el cual libraría de la muerte eterna a quienes se arrepintieran de sus pecados
(léase Hebreos 9:14, 24).
w01 15/11 pág. 11 párr. 8 Jehová nos muestra cómo contar nuestros días
8. ¿Qué significa que Jehová sea un Dios “de tiempo indefinido a tiempo indefinido”?
8 “Aun de tiempo indefinido a tiempo indefinido tú eres Dios”, cantó el salmista. La expresión “tiempo
indefinido” puede aplicarse a algo que tiene fin, pero cuya duración no se especifica (Éxodo 31:16, 17; Hebreos
9:15). Sin embargo, significa “eterno” en el Salmo 90:2 y en otros lugares de las Escrituras Hebreas (Eclesiastés
1:4). Pese a que nuestra mente es incapaz de concebir la eternidad de Dios, él no tuvo principio ni tendrá fin
(Habacuc 1:12). Siempre estará vivo y dispuesto a ayudarnos.
w08 15/12 págs. 13-14 párr. 13 El singular papel de Jesús en el propósito divino
13. ¿Qué implica el hecho de que Jesús sea el Mediador?
13 ¿Qué implica el hecho de que Jesús sea el Mediador? Pues bien, gracias a la sangre que Jesús derramó,
Jehová tiene el derecho legal de declarar justos a quienes entran en el nuevo pacto (Rom. 3:24; Heb. 9:15).
Entonces puede admitirlos en dicho pacto para que sean reyes y sacerdotes celestiales. El Mediador, Jesucristo,
los ayuda a mantenerse puros ante Dios (Heb. 2:16).
w08 15/10 págs. 31-32 Puntos sobresalientes de las cartas a Tito, Filemón y los Hebreos
Respuestas a preguntas bíblicas:
Hebreos 9:16. ¿Quién es el “humano que hace el [nuevo] pacto”? Jehová es el Originador del nuevo
pacto, mientras que Jesús es el “humano que hace el pacto”. Jesús es el Mediador de ese pacto, y con su muerte
suministró el sacrificio que le daría validez (Luc. 22:20; Heb. 9:15).
w04 15/6 págs. 15-16 párr. 10 Valoremos debidamente el don de la vida
10. ¿Por qué no era posible que la sangre de animales condujera al perdón definitivo, pero qué
recordaban los sacrificios que se efectuaban bajo la Ley?
10 El concepto de expiación mediante sangre no es ajeno al cristianismo. Refiriéndose a esta disposición de la
Ley divina, el apóstol cristiano Pablo escribió: “Casi todas las cosas son limpiadas con sangre según la Ley, y a
menos que se derrame sangre no se efectúa ningún perdón” (Hebreos 9:22). Pablo dejó claro que con aquellos
sacrificios obligatorios, los israelitas no se convertían en seres humanos perfectos, sin pecado. Escribió: “Por
estos sacrificios se hace recordar los pecados de año en año, porque no es posible que la sangre de toros y de
machos cabríos quite los pecados” (Hebreos 10:1-4). Aun así, aquellos sacrificios tenían su utilidad. Recordaban
a los israelitas que eran pecadores y que necesitaban algo más para obtener el perdón definitivo. Pero si la
sangre de aquellos animales, que representaba su vida, no podía expiar por completo los pecados de la gente,
¿habría alguna sangre capaz de hacerlo?
w00 15/1 págs. 15-16 párr. 9 “Las cosas deseables” llenan la casa de Jehová
9. ¿Por qué no podía Jesús entrar en el cielo como ser humano, y cómo se resolvió esta situación?
9 A pesar de ser Hijo de Dios ungido por espíritu, Jesús no podía obtener la vida en el cielo como hombre.
¿Por qué no? Porque carne y sangre no pueden heredar el Reino celestial de Dios (1 Corintios 15:44, 50). Ya
que la carne humana de Jesús suponía una barrera, la cortina que separaba el Santo del Santísimo en el antiguo
templo de Dios era un símbolo adecuado de ella (Hebreos 10:20). Ahora bien, tres días después de su muerte,
Dios resucitó a Jesús como espíritu (1 Pedro 3:18). Así le era posible entrar en el compartimento Santísimo del
templo espiritual de Dios: el cielo mismo. Y eso es precisamente lo que hizo. Pablo escribe: “Cristo entró, no en
un lugar santo hecho de manos [por lo visto, el Santísimo], el cual es copia de la realidad, sino en el cielo mismo,
para comparecer ahora delante de la persona de Dios a favor de nosotros” (Hebreos 9:24).
w03 1/5 pág. 17 párr. 10 ¿Dónde hallar verdadero consuelo?
10. ¿Qué resulta posible gracias al sacrificio de Jesús?
10 Más de sesenta años después de que Jesús sacrificara su vida humana y fuera resucitado para vivir en los
cielos, el apóstol Juan dijo por inspiración divina: “Hijitos míos, les escribo estas cosas para que no cometan un
pecado. Y no obstante, si alguno comete un pecado, tenemos un ayudante para con el Padre, a Jesucristo, uno
que es justo. Y él es un sacrificio propiciatorio por nuestros pecados, pero no solo por los nuestros, sino también
por los de todo el mundo” (1 Juan 2:1, 2). ¡Cuánto nos consuelan los beneficios de su sacrificio humano perfecto!
Sabemos que Dios nos ofrece el perdón de los pecados, una conciencia limpia, una buena relación con él y, en el
futuro, vida eterna (Juan 14:6; Romanos 6:23; Hebreos 9:24-28; 1 Pedro 3:21).
w10 15/4 págs. 24-25 párrs. 1-2 ¿Seguimos plenamente a Cristo?
1, 2. a) ¿Qué sucesos extraordinarios presenciaron los contemporáneos de Jesús? b) ¿Por qué es
también nuestra época muy emocionante?
¿ALGUNA vez se ha imaginado lo maravilloso que hubiera sido vivir en Israel durante la época de Jesús?
Quizá hubiera querido que lo sanara de una dolorosa enfermedad. O tal vez le hubiera encantado escucharlo y
recibir su instrucción, o verlo realizar alguno de sus milagros (Mar. 4:1, 2; Luc. 5:3-9; 9:11). ¡Qué gran honor
hubiera sido estar allí y ser testigo de sus obras! (Luc. 19:37.) Ninguna otra generación ha presenciado nada
semejante. Es más, “mediante el sacrificio de sí mismo”, Jesús logró un triunfo irrepetible: quitar de en medio el
pecado (Heb. 9:26; Juan 14:19).
2 Y sin embargo, el nuestro también es un momento crucial. Vivimos en el predicho “tiempo del fin”, en “los
últimos días” (Dan. 12:1-4, 9; 2 Tim. 3:1). Satanás ha sido echado de los cielos y pronto será atado y arrojado “al
abismo” (Rev. 12:7-9, 12; 20:1-3). Además, se nos ha otorgado el gran privilegio de realizar una obra que jamás
se repetirá: proclamar por toda la Tierra las “buenas nuevas del reino” y la esperanza del Paraíso (Mat. 24:14).
Capítulo 10
w00 15/8 pág. 22 párr. 19 Sacrificios de alabanza que agradan a Jehová
19. ¿Qué podemos hacer a fin de recibir las magníficas bendiciones de Jehová ahora y para siempre?
19 Estamos viviendo en el tiempo en que la “sombra de las buenas cosas por venir” ha sido reemplazada por
“la sustancia misma de las cosas” (Hebreos 10:1). Jesucristo ya ha entrado en el cielo mismo en calidad de gran
Sumo Sacerdote antitípico y ha presentado el valor de su propia sangre para hacer expiación en favor de cuantos
tienen fe en su sacrificio (Hebreos 9:10, 11, 24-26). Sobre la base de aquel gran sacrificio y al ofrecer a Dios con
entusiasmo nuestros sacrificios de alabanza limpios e incontaminados, nosotros también podemos seguir
adelante ‘regocijándonos y sintiéndonos alegres de corazón’, con la vista puesta en las abundantes bendiciones
de Jehová que nos esperan (Malaquías 3:10).
w00 15/8 pág. 17 párr. 1 Sacrificios de alabanza que agradan a Jehová
1. ¿Qué dice la Biblia acerca del valor relativo de los sacrificios que la Ley mosaica estipulaba?
“PUESTO que la Ley tiene una sombra de las buenas cosas por venir, pero no la sustancia misma de las
cosas, nunca pueden los hombres con los mismos sacrificios que ofrecen continuamente de año en año
perfeccionar a los que se acercan.” (Hebreos 10:1.) Con estas claras palabras Pablo asevera que ninguno de los
sacrificios que se ofrecían bajo la Ley mosaica tenía valor permanente respecto a la salvación del hombre
(Colosenses 2:16, 17).
w02 1/6 pág. 20 párr. 8 Un pueblo purificado para efectuar obras excelentes
8. ¿Por qué deben los cristianos hoy prestar atención a lo que decía la Ley sobre la limpieza?
8 Puesto que Jehová incluyó estos pormenores en la Ley para indicar a los israelitas cómo podían ser limpios,
santos y resultar aceptables a él, ¿no deberían los cristianos hoy en día reflexionar cuidadosamente sobre si
están a la altura de estos requisitos? Aunque los cristianos no están bajo la Ley, deben tener presente que, como
Pablo explicó, todo lo que la Ley decía era “una sombra de las cosas por venir, pero la realidad pertenece al
Cristo” (Colosenses 2:17; Hebreos 10:1). Si Jehová Dios, quien dice que “no [ha] cambiado”, consideraba que
mantenerse limpio e incontaminado era un factor tan importante en la adoración verdadera en aquel entonces,
hoy debemos tomar en serio el asunto de mantenernos limpios física, moral y espiritualmente si queremos tener
su aprobación y bendición (Malaquías 3:6; Romanos 15:4; 1 Corintios 10:11, 31).
w07 1/1 pág. 20 párr. 2 “Serán ustedes completamente dichosos”
2. ¿Qué luz arrojó Jehová sobre la manera como cumpliría la profecía de Génesis 3:15?
2 Con el paso del tiempo, Jehová fue arrojando más luz sobre aquella profecía, indicando así que su
cumplimiento sería cosa segura. Por ejemplo, le prometió a Abrahán que la “descendencia” procedería de su
linaje (Génesis 22:15-18). Jacob, nieto de Abrahán, llegó a ser el padre de las doce tribus de Israel. Cuando
estas se transformaron en nación en 1513 antes de nuestra era, Jehová les dio un código de leyes que incluía
varias fiestas anuales, a las que el apóstol Pablo llamó “una sombra de las cosas por venir” (Colosenses
2:16, 17; Hebreos 10:1). Algunos aspectos de tales fiestas prefiguraron cómo se cumpliría el propósito que
Jehová tenía para la Descendencia, y su celebración era motivo de gran regocijo para el pueblo. Un breve
análisis de estas fiestas nos infundirá más fe en las promesas de Jehová.
w09 15/5 pág. 31 párr. 14 ¿Por qué debemos seguir a Cristo?
14. ¿Qué quiere decir el que Jesús sea “la verdad”?
14 Jesús es “la verdad” porque siempre dijo la verdad y vivió conforme a ella, pero también porque cumplió las
decenas de profecías que se escribieron acerca del Mesías. El apóstol Pablo lo expresó así: “No importa cuántas
sean las promesas de Dios, han llegado a ser Sí mediante él” (2 Cor. 1:20). Además, la “sombra de las buenas
cosas por venir”, que se encuentra en la Ley mosaica, se convirtió en una realidad al llegar Jesús (Heb. 10:1;
Col. 2:17). Todas las profecías apuntan a él, y todas ellas aclaran el papel central que desempeña en el
cumplimiento del propósito divino (Rev. 19:10). Para presenciar el cumplimiento de dicho propósito, debemos
seguir a Cristo.
w00 15/8 pág. 18 párr. 3 Sacrificios de alabanza que agradan a Jehová
3. ¿Qué necesidad fundamental tenemos?
3 Aunque no se nos pide que ofrezcamos sacrificios literales como estipulaba la Ley, todavía nos es muy
necesario conseguir aquello que hasta cierto punto lograban los sacrificios para los israelitas, a saber, el perdón
de los pecados y el favor de Dios. Puesto que nosotros ya no ofrecemos sacrificios literales, ¿cómo podemos
recibir tales beneficios? Después de señalar las limitaciones de los sacrificios animales, Pablo explica: “Cuando
entra en el mundo, [Jesús] dice: ‘“Sacrificio y ofrenda no quisiste, pero me preparaste un cuerpo. No aprobaste
holocaustos ni ofrenda por el pecado”. Entonces dije yo: “¡Mira! He venido (en el rollo del libro está escrito de mí)
para hacer tu voluntad, oh Dios”’” (Hebreos 10:5-7).
w10 15/12 pág. 15 párr. 18 “Ahora es el tiempo especialmente acepto”
18. ¿En qué objetivo debemos concentrarnos los cristianos?
18 Los cristianos debemos servir a Dios con entrega, o sea, concentrados por completo en alcanzar nuestro
objetivo, sin dejarnos distraer o desanimar. ¿Y cuál es ese objetivo? Cumplir con la voluntad divina, tal como hizo
Jesús (Heb. 10:7). Jehová quiere que se reconcilie con él la mayor cantidad posible de personas. Por eso,
imitemos el ejemplo de Jesús y de Pablo y dediquémonos con fervor a la obra más importante y urgente que
existe en nuestros días.
w10 15/1 págs. 3-4 párr. 3 ¿Por qué hay que dedicarse a Jehová?
3. ¿Qué representó el bautismo de Jesús, y de qué modo siguen su ejemplo los cristianos?
3 Jesús fijó el modelo el día de su bautismo, cuando hizo pública su decisión de efectuar la voluntad de su
Padre. Claro, como él había nacido en Israel, una nación que ya estaba dedicada a Dios, no tenía por qué volver
a dedicarse. Tampoco estaba satisfaciendo alguna exigencia de la Ley. Estaba haciendo algo más. Según indica
la Biblia, le dijo a Jehová: “¡Mira! He venido [...] para hacer tu voluntad” (Heb. 10:7; Luc. 3:21). Así es, con su
bautismo, se estaba presentando ante su Padre para cumplir sus deseos. Hoy, los cristianos seguimos su
modelo al bautizarnos, aunque en nuestro caso sí estamos declarando públicamente que nos hemos dedicado en
oración a Dios.
w12 15/10 pág. 28 párr. 3 Que su sí signifique sí
3. ¿Qué le prometió Jesús a su Padre celestial, y cómo respondió Jehová?
3 “He venido [...] para hacer tu voluntad, oh Dios.” (Heb. 10:7.) Con estas significativas palabras, Jesús se
presentó ante Dios para cumplir todo lo que se había predicho sobre la Descendencia prometida, incluida la
herida que Satanás le ocasionaría “en el talón” (Gén. 3:15). Ningún otro ser humano se ha ofrecido jamás para
cargar con una responsabilidad tan pesada. Jehová expresó desde los cielos su completa confianza en que su
Hijo cumpliría lo que había prometido, sin exigirle que lo jurara (Luc. 3:21, 22).
w06 1/7 pág. 28 párr. 9 Joven, escoge servir a Jehová
9. a) ¿Cómo nos ha tratado con dignidad Jehová, y por qué razón? b) ¿Cómo empleó el Hijo unigénito de
Dios su libertad para elegir?
9 Jehová nos pudo haber hecho como robots, programados para hacer su voluntad y nada más. En cambio,
nos trató con dignidad, pues nos dio libertad para elegir. Nuestro Dios desea que sus siervos estén contentos de
ser sus súbditos. Le deleita que todos, jóvenes o adultos, le sirvan por amor. El mejor ejemplo de sumisión a Dios
por amor es el de su Hijo unigénito, de quien Jehová afirmó: “Este es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado”
(Mateo 3:17). Este Hijo primogénito dijo a su Padre en una oración: “En hacer tu voluntad, oh Dios mío, me he
deleitado, y tu ley está dentro de mis entrañas” (Salmo 40:8; Hebreos 10:9, 10).
w09 15/9 pág. 28 párr. 12 ¿Valoramos lo que Jehová ha hecho para liberarnos?
12. ¿Por voluntad de quién pudimos ser rescatados, y por qué se suministró ese rescate?
12 Debemos tener presente que Jesús no fue quien determinó que se realizara el sacrificio redentor. Quien lo
determinó fue Jehová, pues dicho sacrificio era esencial para que se cumpliera su voluntad. El apóstol Pablo
indicó que el altar de los sacrificios del templo representaba la voluntad de Dios (Heb. 10:10). De modo que es
sobre todo a Jehová a quien debemos agradecer nuestra liberación, pues dicha liberación solo fue posible por su
voluntad (Luc. 1:68). Además, es una muestra de su gran amor por la humanidad (léase Juan 3:16).
w00 1/9 págs. 7-8 párr. 7 Reflejemos la actitud mental de Cristo
7. ¿Cómo demostró Jesús su paciencia, y por qué deberíamos hacer nosotros lo mismo?
7 Jesús también demostró la debida actitud de otras maneras. Nunca se impacientó con Jehová, sino que
esperó pacientemente el cumplimiento de Sus propósitos (Salmo 110:1; Mateo 24:36; Hechos 2:32-36; Hebreos
10:12, 13). Jesús tampoco perdió la paciencia con sus seguidores, a quienes dijo: “Aprendan de mí”. Ahora bien,
como era “de genio apacible”, su instrucción tenía un efecto edificante y reconfortante, y como era “humilde de
corazón”, nunca se comportaba de manera pomposa ni presuntuosa (Mateo 11:29). Pablo nos anima a imitar
estos aspectos de la actitud de Jesús cuando dice: “Mantengan en ustedes esta actitud mental que también hubo
en Cristo Jesús, quien, aunque existía en la forma de Dios, no dio consideración a una usurpación, a saber, que
debiera ser igual a Dios. No; antes bien, se despojó a sí mismo y tomó la forma de un esclavo y llegó a estar en
la semejanza de los hombres” (Filipenses 2:5-7).
w12 15/9 pág. 20 párrs. 9-10 Imitemos la paciencia de Jehová y de Jesús
9, 10. a) ¿Qué ha estado haciendo Jesús mientras espera pacientemente la intervención de Jehová?
b) ¿Qué actitud debemos tener respecto al horario de Jehová?
9 Tras su resurrección, Jesús recibió autoridad en el cielo y sobre la Tierra (Mat. 28:18). Y siempre la emplea
para cumplir el propósito divino según el horario que Jehová ha establecido. El Hijo de Dios esperó
pacientemente a la diestra de su Padre hasta 1914, cuando se colocó a sus enemigos “como banquillo para [sus]
pies” (Sal. 110:1, 2; Heb. 10:12, 13). Pronto entrará en acción para acabar con el sistema de Satanás, pero
mientras tanto es paciente con las personas y las guía a “aguas de vida” (Rev. 7:17).
10 El ejemplo de Jesús nos enseña el modo correcto de ver el horario de Jehová. No hay duda de que estaba
ansioso por hacer cualquier cosa que su Padre le pidiera, pero aun así estuvo dispuesto a esperar a que llegara
el momento señalado por Dios. Mientras aguardamos el fin del sistema malvado de Satanás, todos necesitamos
esa misma paciencia para nunca adelantarnos a Dios ni rendirnos. Por eso, ¿cómo podemos cultivar paciencia?
w00 1/9 págs. 21-22 párrs. 14-15 ¿Qué significa para nosotros nuestra valiosa herencia?
14, 15. a) ¿Cómo se empezó a bendecir a las naciones por medio de la “descendencia” de Abrahán
después de la muerte de Jesús? b) ¿Qué reciben como herencia los miembros del “Israel de Dios”?
14 La nación a la que se le dio el Reino es “el Israel de Dios”, el Israel espiritual, compuesto por 144.000
seguidores de Jesucristo engendrados por espíritu (Gálatas 6:16; Revelación 5:9, 10; 14:1-3). Algunos de
esos 144.000 fueron judíos naturales, pero la mayoría procedía de las naciones gentiles. De este modo empezó
a cumplirse la promesa que Jehová hizo a Abrahán de que por medio de su “descendencia” se bendecirían todas
las naciones (Hechos 3:25, 26; Gálatas 3:8, 9). En aquel cumplimiento inicial, Jehová Dios ungió a personas de
las naciones con espíritu santo y las adoptó como hijos espirituales, hermanos de Jesucristo. Así ellos también
llegaron a ser una parte secundaria de aquella “descendencia” (Gálatas 3:28, 29).
15 Antes de su muerte, Jesús presentó a los futuros miembros judíos de aquella nueva nación el nuevo pacto,
que validaría con su propia sangre. En virtud de la fe en ese sacrificio que daría validez al pacto se
‘perfeccionaría perpetuamente’ a quienes fueran introducidos en él (Hebreos 10:14-18). Se les podría ‘declarar
justos’ y perdonar los pecados (1 Corintios 6:11). De modo que, en ese sentido, serían como Adán antes de que
pecara. Sin embargo, estos no vivirían en un paraíso terrestre. Jesús dijo que les prepararía un lugar en el cielo
(Juan 14:2, 3). Renunciarían a su esperanza de vivir en la Tierra a fin de recibir ‘una herencia reservada en los
cielos para ellos’ (1 Pedro 1:4). ¿Qué harían allí? Jesús explicó: “Yo hago un pacto con ustedes [...] para un
reino” (Lucas 22:29).
w11 15/6 págs. 14-15 párrs. 17-18 Dios nos recomienda su amor
17, 18. a) ¿Cómo consideró Dios al fiel Abrahán? b) ¿Por qué pudo Jehová ver a Abrahán como una
persona justa?
17 Pablo menciona un ejemplo destacado. Habla de Abrahán, un hombre de fe que vivió siglos antes de que
Jehová entregara la Ley a Israel y mucho antes de que Cristo abriera el camino a la vida en los cielos (Heb.
10:19, 20). El apóstol dice: “No fue mediante ley que Abrahán o su descendencia tuvieron la promesa de que él
hubiera de ser heredero de un mundo, sino que fue mediante la justicia por fe” (Rom. 4:13; Sant. 2:23, 24). Como
vemos, Dios consideró justo al fiel Abrahán (léase Romanos 4:20-22).
18 Eso no quiere decir que este siervo de Dios nunca cometiera un pecado. No, él no era justo en ese sentido
(Rom. 3:10, 23). Sin embargo, Jehová, en su sabiduría infinita, tomó en cuenta tanto su fe excepcional como sus
obras de fe. En particular, Abrahán tuvo fe en la “descendencia” prometida que vendría de su familia. Esa
Descendencia fue el Mesías, o Cristo (Gén. 15:6; 22:15-18). Tomando como base “el rescate pagado por Cristo
Jesús”, el Juez Supremo puede perdonar los pecados de Abrahán y de muchos otros fieles de tiempos
precristianos, lo cual permitirá que resuciten en el futuro (léase Romanos 3:24, 25; Sal. 32:1, 2).
w12 15/1 págs. 23-24 párrs. 10-11 Ofrezcamos sacrificios a Jehová con toda nuestra alma
10, 11. ¿Cómo ve Jehová nuestro ministerio y adoración, y qué efecto debería tener esto en nosotros?
10 Una forma obvia de hacer el bien es mediante “la declaración pública de nuestra esperanza”.
¿Aprovechamos cada oportunidad que se nos presenta para dar testimonio de nuestra fe? Pablo señaló que con
esta actividad tan vital, los cristianos le ofrecemos a Dios “sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de labios que
hacen declaración pública de su nombre” (Heb. 10:23; 13:15; Ose. 14:2). Podríamos decir mucho acerca de la
cantidad y la calidad del tiempo que pasamos anunciando las buenas nuevas del Reino, y a menudo recibimos
consejos sobre este particular en la Reunión de Servicio. Pero, básicamente, podemos concluir que la
predicación —sea formal o informal— es un “sacrificio de alabanza” a Jehová, y, por tanto, debemos esforzarnos
por que sea de la mejor calidad posible. Y aunque las circunstancias varían de una persona a otra, la cantidad de
tiempo que dedicamos a esta obra suele ser un buen indicador de nuestro aprecio por las cosas espirituales.
11 Los cristianos sacamos tiempo todas las semanas para adorar a Jehová tanto individualmente como en
grupo. Es un requisito que él mismo nos ha fijado. Es cierto que ya no tenemos que guardar el estricto descanso
del sábado o viajar a Jerusalén para celebrar las fiestas anuales. No obstante, hay un paralelo entre esas
prácticas religiosas de la antigüedad y la vida cristiana. Dios sigue esperando que dejemos a un lado ciertas
actividades para estudiar su Palabra, orar y reunirnos con la congregación. También espera que los cabezas del
hogar dirijan la adoración en familia con los miembros de su casa (1 Tes. 5:17; Heb. 10:24, 25). Todos haríamos
bien en preguntarnos: “¿Podría mejorar la calidad de mi participación en las actividades espirituales?”.
w00 15/11 pág. 18 párr. 14 ¿Quiénes son los ministros de Dios hoy día?
14. Antes de ser ministros, ¿qué pasos deben dar quienes están “correctamente dispuestos para vida
eterna”?
14 En la actualidad, la ordenación para el ministerio cristiano es muy parecida. Mediante los estudios bíblicos
se imparte conocimiento sobre Dios y sus propósitos a quienes están “correctamente dispuestos para vida
eterna” (Hechos 13:48). Cada estudiante aprende a aplicar en su vida los principios bíblicos y a ofrecer a Dios
oraciones significativas (Salmo 1:1-3; Proverbios 2:1-9; 1 Tesalonicenses 5:17, 18). Se relaciona con otros
creyentes y se beneficia de las disposiciones del “esclavo fiel y discreto” (Mateo 24:45-47; Proverbios 13:20;
Hebreos 10:23-25). De este modo va progresando en un proceso educativo bien estructurado.
w01 1/1 pág. 11 párr. 14 Edificados por el amor
14. ¿De qué maneras demostramos que nuestro amor a Dios es sincero?
14 En todo el mundo hay muchas personas que afirman amar a Dios, pero cuyas acciones demuestran que
no es cierto. ¿Cómo podemos saber que de verdad amamos a Jehová? Digámosle en oración cómo nos
sentimos y actuemos de un modo que demuestre nuestro amor. El apóstol Juan dijo: “Cualquiera que sí observa
[la] palabra [de Dios], verdaderamente en esta persona el amor a Dios ha sido perfeccionado. En esto tenemos el
conocimiento de que estamos en unión con él” (1 Juan 2:5; 5:3). La Palabra de Dios nos dice, entre otras cosas,
que nos reunamos y llevemos vidas limpias, morales. Evitamos la hipocresía, hablamos la verdad y mantenemos
limpios nuestros pensamientos (2 Corintios 7:1; Efesios 4:15; 1 Timoteo 1:5; Hebreos 10:23-25). Demostramos
amor dando ayuda material a los necesitados (1 Juan 3:17, 18). Además, no nos retraemos de hablar de Jehová
con el prójimo, lo cual incluye tomar parte en la predicación mundial de las buenas nuevas del Reino (Mateo
24:14; Romanos 10:10). La obediencia a la Palabra de Dios en tales campos es prueba de que nuestro amor a
Jehová es sincero.
w02 1/11 pág. 11 párr. 6 “Mantengan excelente su conducta entre las naciones”
6 Ahora bien, no estamos en la congregación tan solo para recibir; también hemos de dar. De hecho, Jesús
dijo que “hay más felicidad en dar que en recibir” (Hechos 20:35). El apóstol Pablo puso de relieve este espíritu
de generosidad cuando escribió: “Tengamos firmemente asida la declaración pública de nuestra esperanza sin
titubear, porque fiel es el que ha prometido. Y considerémonos unos a otros para incitarnos al amor y a las obras
excelentes, sin abandonar el reunirnos, como algunos tienen por costumbre, sino animándonos unos a otros, y
tanto más al contemplar ustedes que el día se acerca” (Hebreos 10:23-25).
w02 1/8 págs. 13-14 párr. 20 Sumisión leal a la autoridad divina
20. ¿Qué valora usted de los ancianos que trabajan con empeño?
20 Lejos de cuestionar la autoridad de estos ancianos que trabajan con empeño, realmente los valoramos.
Su historial de fidelidad, a menudo a lo largo de muchas décadas, nos inspira confianza. Fielmente se preparan
para las reuniones de la congregación y las dirigen, trabajan a nuestro lado en la predicación de las “buenas
nuevas del reino” y nos aconsejan con las Escrituras cuando lo necesitamos (Mateo 24:14; Hebreos 10:23, 25;
1 Pedro 5:2). Además, nos visitan cuando nos hallamos enfermos y nos consuelan en los momentos tristes.
Velan por los intereses del Reino de forma leal y desinteresada. El espíritu de Jehová está sobre ellos; tienen la
aprobación divina (Gálatas 5:22, 23).
w02 1/3 pág. 16 párr. 11 ¿Cuánto valor tiene para nosotros la verdad?
11. ¿Qué obligaciones tenemos cuando asistimos a las reuniones cristianas?
11 La asistencia a las reuniones también nos impone ciertas obligaciones. A los cristianos se nos aconseja que
‘nos animemos unos a otros’ y que incitemos al resto de la congregación “al amor y a las obras excelentes”.
Si nos preparamos para todas las reuniones, asistimos a ellas y participamos, fortaleceremos nuestra fe y
estimularemos a los demás (Hebreos 10:23-25). Tal como hay niños pequeños que son melindrosos con la
comida, así también algunos adultos quizá necesiten que se les anime de continuo a alimentarse espiritualmente
(Efesios 4:13). Es amoroso dar ese estímulo a quienes lo precisan, pues deseamos que lleguen a ser cristianos
maduros. Sobre esta clase de cristianos el apóstol Pablo escribió: “El alimento sólido pertenece a personas
maduras, a los que mediante el uso tienen sus facultades perceptivas entrenadas para distinguir tanto lo correcto
como lo incorrecto” (Hebreos 5:14).
w03 15/3 págs. 24-25 párrs. 15-16 Los primeros cristianos y la Ley mosaica
15, 16. ¿Cómo es que algunos cristianos judíos no captaron la verdad en cuanto a la Ley, y qué indica
este hecho respecto a la necesidad de no bajar la guardia en sentido espiritual?
15 El razonamiento de Pablo con relación a la Ley era irrefutable. ¿Cómo es posible, entonces, que algunos
cristianos judíos no comprendieran el asunto? Por un lado, les faltaba discernimiento espiritual, como lo muestra
el hecho de que se descuidaran en cuanto a ingerir alimento espiritual sólido (Hebreos 5:11-14). Tampoco
asistían con regularidad a las reuniones cristianas (Hebreos 10:23-25). Otra razón de su falta de entendimiento
quizá tuviera que ver con la naturaleza de la propia Ley, la cual se centraba en cosas visibles y palpables como el
templo o el sacerdocio. Para alguien que careciera de espiritualidad, sería más fácil obedecer aquel código que
abrazar los principios del cristianismo, que eran más profundos y se centraban en realidades invisibles
(2 Corintios 4:18).
16 En su carta dirigida a los gálatas, Pablo expuso aún otra razón por la que ciertos hombres que afirmaban
ser cristianos ansiaban guardar la Ley. Explicó que deseaban ser considerados personas respetables, miembros
de una religión reconocida. En vez de ser diferentes en la comunidad, estaban dispuestos a hacer casi cualquier
concesión con tal de integrarse en ella, pues les preocupaba más la aprobación de los hombres que la de Dios
(Gálatas 6:12).
w00 1/12 pág. 12 párr. 13 Jehová reanima al cansado
13. ¿Cómo debemos ver las reuniones cristianas?
13 Jehová también nos da fuerzas mediante las reuniones de la congregación cristiana. “Donde están dos o
tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”, dijo Jesús (Mateo 18:20). Esta promesa la hizo
cuando trataba diversos asuntos que debían atender los que tienen mayores responsabilidades en la
congregación (Mateo 18:15-19). No obstante, encierra un principio aplicable a todas nuestras reuniones y
asambleas, que comienzan y terminan con oración en el nombre de Jesús (Juan 14:14). Por lo tanto, asistir a
estos actos es un privilegio, sea que acudan miles de personas o solo unas pocas. Demostremos gratitud por
estos programas orientados a fortalecer nuestra espiritualidad y a incitarnos al amor y a las obras excelentes
(Hebreos 10:24, 25).
w00 1/12 pág. 16 párr. 10 ¿Amamos en sumo grado los recordatorios de Jehová?
10. ¿Cuál es el punto principal de Hebreos 10:24, 25?
10 La gratitud por las disposiciones divinas nos impulsará a asistir todas las semanas a nuestras cinco
reuniones de congregación. Pablo subrayó esta necesidad cuando escribió: “Considerémonos unos a otros para
incitarnos al amor y a las obras excelentes, sin abandonar el reunirnos, como algunos tienen por costumbre, sino
animándonos unos a otros, y tanto más al contemplar ustedes que el día se acerca” (Hebreos 10:24, 25).
w02 1/12 pág. 14 párr. 7 Disfrutemos del estudio personal de la Palabra de Dios
7. ¿Por qué debemos estar presentes en las reuniones cristianas siempre que podamos y prestar
atención a lo que se dice?
7 ¿‘Prestamos atención’ y escuchamos con cuidado cuando se expone la Palabra de Dios en nuestras
reuniones? (Efesios 4:20, 21.) ¿‘Inclinamos el corazón’ para adquirir discernimiento? Quizás el orador no sea el
más experto, pero mientras maneja la Palabra de Dios, merece que lo escuchemos con todo nuestro interés.
Claro está, para prestar atención a la sabiduría de Jehová, debemos estar presentes en las reuniones siempre
que podamos (Proverbios 18:1). Imaginémonos la desilusión de alguien que se hubiese perdido la reunión
celebrada en Jerusalén, en un aposento superior, el Pentecostés del año 33 E.C. Si bien nuestras reuniones
no son tan espectaculares como aquella, en ellas se estudia la Biblia, nuestro principal libro de texto. Por tanto,
cada reunión puede resultar ser una bendición para nosotros si prestamos atención y leemos en nuestros
ejemplares los textos bíblicos que se citan (Hechos 2:1-4; Hebreos 10:24, 25).
w02 15/9 pág. 13 párr. 13 “Prestemos más de la acostumbrada atención”
13. ¿Qué puede ayudarnos a mantenernos concentrados en la información que se expone en las
reuniones?
13 Además de estar bien preparados, hay quienes han comprobado que atienden mejor en las reuniones
cuando se sientan en las primeras filas del Salón del Reino. Mantener el contacto visual con el orador, buscar en
la Biblia los textos que se leen y tomar notas son otros métodos para impedir que la mente divague. Sin embargo,
preparar el corazón es mucho más importante que cualquier técnica de concentración. Debemos comprender que
el objetivo primordial por el que nos congregamos con nuestros hermanos cristianos es adorar a Jehová (Salmo
26:12; Lucas 2:36, 37). Las reuniones son un medio importante de alimentarnos en sentido espiritual (Mateo
24:45-47). Asimismo nos brindan oportunidades de “incitarnos al amor y a las obras excelentes” (Hebreos
10:24, 25).
w04 1/5 pág. 21 párr. 12 Fortalezcámonos unos a otros
12. ¿Qué puede hacer todo miembro de la congregación para fortalecer a sus hermanos?
12 Todos los miembros de la congregación, incluidos los jóvenes, podemos hacer algo para animarnos
mutuamente. Por ejemplo, nuestra regularidad en la asistencia a las reuniones y en el servicio del campo
fortalece muchísimo la fe de los demás (Hebreos 10:24, 25). La constancia en el servicio sagrado es prueba de
nuestra lealtad a Jehová y de que nos mantenemos espiritualmente despiertos a pesar de las dificultades que tal
vez estemos atravesando (Efesios 6:18). Pues bien, es muy posible que esa constancia tenga un efecto
fortalecedor en otros hermanos (Santiago 2:18).
w06 1/11 pág. 31 párr. 17 Respetemos nuestras reuniones sagradas
17. ¿Por qué necesitamos las reuniones aún más “al contemplar [...] que el día se acerca”?
17 Conforme se acerca el fin, debemos estar más resueltos que nunca a no perdernos las reuniones cristianas.
Por respeto a su carácter sagrado, no dejemos que el trabajo, las tareas escolares o las clases nocturnas nos
impidan reunirnos asiduamente con nuestros hermanos. Necesitamos las fuerzas que nos da su compañía. Las
reuniones de la congregación nos permiten conocernos mejor, animarnos e incitarnos “al amor y a las obras
excelentes”. Tales cosas son muy necesarias, y más aún “al contemplar [...] que el día se acerca” (Hebreos
10:24, 25). Por lo tanto, mostremos siempre respeto a nuestras reuniones sagradas asistiendo con regularidad,
yendo bien arreglados y comportándonos como es debido. Así demostraremos que nos adherimos al criterio de
Jehová sobre las cosas sagradas.
w12 1/4 pág. 17 ¿Por qué se bautizan los cristianos?
. ¿Cómo puede usted prepararse para el bautismo?
Los testigos de Jehová dan clases bíblicas a quienes desean acercarse a Dios. Estudiar la Biblia y asistir a las
reuniones cristianas harán que su amor a Dios y su fe sean más fuertes. Además, esto le ayudará a adquirir
buenas actitudes y costumbres. Cultivar cualidades cristianas como el amor y la fe le facilitará cumplir con su
voto de servir a Jehová para siempre. (Lea Juan 17:3 y Hebreos 10:24, 25.)
w12 1/2 pág. 26 ¿Por qué tiene Dios una organización?
¿Por qué están organizados los cristianos verdaderos?
Cuando Israel, la nación escogida, perdió el favor divino, Jehová la reemplazó con la congregación cristiana
(Mateo 21:43; 23:37, 38). Antes, los testigos de Dios eran los israelitas; ahora son los cristianos verdaderos. (Lea
Hechos 15:14, 17.)
Jesús organizó a sus seguidores para dar testimonio de Jehová y hacer discípulos en todas partes (Mateo
10:7, 11; 24:14; 28:19, 20). Dicha obra está hoy en pleno auge. Jehová está uniendo a millones de personas de
toda raza en la religión verdadera (Revelación [Apocalipsis] 7:9, 10). Al formar parte de una organización,
también pueden animarse y ayudarse. Todos reciben el mismo programa de instrucción bíblica en sus reuniones.
(Lea Hebreos 10:24, 25.)
w04 15/8 pág. 26 párr. 21 Nos cansamos, pero no desfallecemos
21. ¿Cómo podemos animarnos en las reuniones cristianas?
21 Las reuniones cristianas son dádivas de Jehová que nos infunden energía espiritual, pues nos brindan la
oportunidad de animarnos unos a otros tanto con la enseñanza como con el compañerismo mutuo (Hebreos
10:25). Todos los miembros de la congregación han de procurar que sus comentarios durante el programa o sus
intervenciones en la plataforma sean edificantes. En especial, quienes son maestros en la congregación deben
animar a los demás (Isaías 32:1, 2). Incluso cuando sea preciso exhortar o reprender, el tono empleado deberá
ser reconfortante (Gálatas 6:1, 2). Ciertamente, el amor al prójimo nos ayudará a servir a Jehová sin desfallecer
(Salmo 133:1; Juan 13:35).
w07 15/7 pág. 16 párrs. 1-2 ¿Ha pecado usted contra el espíritu santo?
1, 2. ¿Cómo sabemos que es posible pecar contra el espíritu santo de Dios?
“ME OBSESIONA la idea de haber pecado contra el espíritu santo”, escribió una mujer alemana. Aunque
parezca extraño, ella era una persona que servía a Dios. ¿Es posible que un cristiano peque contra el espíritu
santo o fuerza activa de Dios?
2 La Palabra de Dios indica que sí es posible cometer dicho pecado. Jesucristo dijo: “Toda suerte de pecado y
blasfemia será perdonada a los hombres, pero la blasfemia contra el espíritu no será perdonada” (Mateo 12:31).
La Biblia también nos advierte que “si voluntariosamente practicamos el pecado después de haber recibido el
conocimiento exacto de la verdad, no queda ya sacrificio alguno por los pecados, sino que hay cierta horrenda
expectación de juicio” (Hebreos 10:26, 27). Y el apóstol Juan señaló: “Hay un pecado que sí incurre en muerte”
(1 Juan 5:16). Sin embargo, cuando una persona peca gravemente, ¿es ella misma quien determina si el pecado
que ha cometido lleva a la muerte?
w01 1/12 págs. 15-16 párr. 6 Desarrollemos el corazón para temer a Jehová
6. ¿Por qué debemos tener sano miedo a desagradar a Jehová?
6 Además de admiración y reverencia, el temor piadoso incluye un sano miedo a desagradar a Jehová o
desobedecerle. ¿Por qué? Pues bien, aunque él es “tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa”,
no olvidemos que “de ninguna manera dará exención de castigo” (Éxodo 34:6, 7). Es amoroso y misericordioso,
pero no tolera la injusticia ni el pecado intencional (Salmo 5:4, 5; Habacuc 1:13). No dejará impunes a quienes se
oponen a él y practican de forma deliberada e impenitente lo que es malo a Sus ojos. Como dijo el apóstol Pablo,
“es cosa horrenda caer en las manos del Dios vivo”. En definitiva, el sano miedo a hallarnos en esta situación
constituye una protección para nosotros (Hebreos 10:31).
w10 15/4 pág. 25 párrs. 5-6 ¿Seguimos plenamente a Cristo?
5, 6. a) ¿Por qué felicitó Pablo a sus hermanos de Jerusalén, y qué advertencia les dio? b) ¿Por qué
no debemos tomar a la ligera las responsabilidades que nos ha dado Dios?
5 En la carta a los Hebreos, dirigida a los cristianos de Jerusalén, Pablo los felicitó por haber perseverado
fielmente a lo largo de los años, aun en tiempos de persecución. Les dijo: “Sigan acordándose de los días
anteriores, en los cuales, después que hubieron sido iluminados, ustedes aguantaron una gran contienda bajo
sufrimientos”. Podían tener la certeza de que Jehová jamás olvidaría su gran lealtad (Heb. 6:10; 10:32-34). Las
afectuosas palabras del apóstol debieron animar muchísimo a aquellos cristianos. Sin embargo, en esa misma
carta, les mencionó que, para no perder el celo por el servicio de Dios, tenían que luchar contra una tendencia
muy común en el ser humano: inventar pretextos para huir de las obligaciones. Recordándoles la importancia de
obedecer los mandamientos divinos, les advirtió: “Vean que no se excusen” (Heb. 12:25).
6 Esa advertencia es tan oportuna hoy como ayer. Los cristianos nunca debemos buscar pretextos para evadir
las responsabilidades que Dios nos ha encomendado. No podemos tomarlas a la ligera ni dejar que se enfríe
nuestro entusiasmo por el servicio sagrado (Heb. 10:39). Recordemos que hay vidas en juego (1 Tim. 4:16).
w01 15/8 pág. 25 párrs. 1-2 No desistamos de hacer lo que es excelente ***
1, 2. a) ¿Por qué se precisa aguante para servir a Dios? b) ¿Cómo demostró aguante Abrahán, y qué le
ayudó?
A LOS testigos de Jehová nos causa placer hacer la voluntad de Dios, y también nos produce refrigerio tomar
el “yugo” del discipulado (Mateo 11:29). Pero servir a Jehová con Cristo no siempre es fácil. El apóstol Pablo lo
dejó claro cuando dio esta exhortación a sus hermanos cristianos: “Ustedes tienen necesidad de aguante, para
que, después que hayan hecho la voluntad de Dios, reciban el cumplimiento de la promesa” (Hebreos 10:36). Se
precisa aguante porque servir a Dios puede ser difícil.
2 Buena prueba de ello es la vida de Abrahán. En muchas ocasiones tuvo que tomar decisiones delicadas y
enfrentarse a circunstancias muy tensas. Recibir el mandato de dejar las comodidades de Ur no fue más que el
principio. Al poco tiempo hubo una hambruna en la región donde moraba, tuvo que aguantar la hostilidad de
algunos de sus vecinos, estuvo a punto de perder a su esposa, se enfrentó a la animosidad de sus parientes y
vivió la crueldad de una guerra. Y aún sufriría más tribulaciones. Pese a todo, nunca desistió de hacer lo
excelente, lo cual es notable si se tiene en cuenta que no contaba con toda la Palabra de Dios como nosotros
hoy. No obstante, seguramente conocía la primera profecía, en la que Dios había dicho: “Pondré enemistad entre
ti y la mujer, y entre tu descendencia y la descendencia de ella” (Génesis 3:15). Dado que la Descendencia
vendría por medio de él, es lógico que fuera objeto de la hostilidad de Satanás. Es muy probable que estar al
tanto de este hecho le ayudara a aguantar con gozo las pruebas.
w02 15/7 pág. 10 párr. 5 Añadamos devoción piadosa a nuestro aguante
5. ¿Por qué necesitamos aguante?
5 Tanto Pedro como Pablo enlazan la devoción piadosa con el aguante (1 Timoteo 6:11). Aguantar no es solo
soportar con firmeza las adversidades, sino afrontar las pruebas, los obstáculos, las tentaciones o la persecución
sin perder la esperanza, con paciencia, perseverancia y valor. Puesto que vivimos “con devoción piadosa en
asociación con Cristo Jesús”, es de esperar que se nos persiga (2 Timoteo 3:12). A fin de demostrar que
amamos a Jehová y cultivar las cualidades necesarias para la salvación, debemos aguantar (Romanos 5:3-5;
2 Timoteo 4:7, 8; Santiago 1:3, 4, 12). Sin aguante no obtendremos la vida eterna (Romanos 2:6, 7; Hebreos
10:36).
w00 1/2 pág. 15 párr. 7 Jehová no tardará
7. ¿Qué debemos hacer en armonía con la cita de Pablo de Habacuc 2:4?
7 En su carta a los cristianos hebreos, el apóstol Pablo dijo al pueblo de Jehová citando de Habacuc 2:4:
“Ustedes tienen necesidad de aguante, para que, después que hayan hecho la voluntad de Dios, reciban el
cumplimiento de la promesa. Porque aún ‘un poquito de tiempo’, y ‘el que viene llegará y no tardará’. ‘Pero mi
justo vivirá a causa de la fe’, y, ‘si se retrae, mi alma no se complace en él’” (Hebreos 10:36-38). Este no es
momento de aflojar el paso ni de caer en la trampa de los caminos materialistas y ávidos de placeres del mundo
de Satanás. ¿Qué debemos hacer hasta que se acabe el “poquito de tiempo” que queda? Los que formamos
parte de la nación santa de Jehová debemos, como hizo Pablo, ‘extendernos hacia adelante a las cosas más allá
y proseguir hacia la meta’ de la vida eterna (Filipenses 3:13, 14). Y al igual que Jesús, tenemos que ‘aguantar por
el gozo que se ha puesto delante de nosotros’ (Hebreos 12:2).
w00 1/6 págs. 12-13 párr. 13 Mantengamos radiante nuestra “esperanza de la salvación”
13. ¿Cómo podemos demostrar que no hemos dejado de cumplir el propósito de la bondad inmerecida de
Dios?
13 Jehová Dios espera una conducta moral ejemplar de parte de aquellos a quienes concede la salvación
(1 Corintios 6:9, 10). Sin embargo, seguir las normas morales de Dios no significa que podamos juzgar a los
demás. No nos toca a nosotros decidir el destino eterno de nuestro prójimo, sino a Dios, como Pablo dijo a los
atenienses: “Ha fijado un día en que se propone juzgar la tierra habitada con justicia por un varón a quien ha
nombrado”, Jesucristo (Hechos 17:31; Juan 5:22). Si vivimos con fe en el rescate de Jesús no tenemos ninguna
necesidad de temer el venidero día de juicio (Hebreos 10:38, 39). Lo importante es que nunca ‘aceptemos la
bondad inmerecida de Dios [nuestra reconciliación con él mediante el rescate] y dejemos de cumplir su propósito’
permitiendo que se nos tiente a pensar y obrar de manera equivocada (2 Corintios 6:1). Además, al ayudar a
otras personas a conseguir la salvación, demostramos que no hemos dejado de cumplir el propósito de la
misericordia de Dios. ¿Cómo podemos ayudarlas?
w00 15/12 pág. 21 párrs. 8-9 Estemos de pie completos y con firme convicción
8, 9. a) ¿En qué sentido pedía Epafras que los colosenses ‘estuvieran de pie’ completos? b) ¿Qué
implicaba respecto al futuro ‘estar de pie completos’?
8 Epafras oraba para que los colosenses ‘estuvieran de pie completos’. Está claro que le pedía a Dios que en
la medida en que ellos hubieran llegado a ser cristianos completos, maduros y plenamente desarrollados,
‘estuvieran de pie’ así, es decir, no dejaran de serlo.
9 No podemos dar por sentado que todo el que se hace cristiano seguirá siéndolo, ni siquiera el que es
maduro. Jesús dijo que un hijo angélico de Dios “no permaneció firme en la verdad” (Juan 8:44). Y Pablo recordó
a los corintios el fracaso de algunos hermanos que en el pasado habían servido a Jehová durante un tiempo.
Advirtió a los ungidos por espíritu: “El que piensa que está en pie, cuídese de no caer” (1 Corintios 10:12). Este
hecho da más fuerza a la petición de que los colosenses ‘al fin estuvieran de pie completos’. Una vez que se
hicieran completos, plenamente desarrollados, tendrían que persistir, no retraerse, cansarse ni irse a la deriva
(Hebreos 2:1; 3:12; 6:6; 10:39; 12:25). De ese modo estarían “completos” en el día de su inspección y
aprobación final (2 Corintios 5:10; 1 Pedro 2:12).
w03 1/3 pág. 18 párr. 21 Confiemos en Jehová con todo el corazón
21. ¿Qué proceder nos determinamos a seguir?
21 Pablo dice: “Nosotros no somos de la clase que se retrae para destrucción, sino de la clase que tiene fe que
resulta en conservar viva el alma” (Hebreos 10:39). Que todos, pues, sirvamos fieles a Jehová hasta el final.
Tenemos más que sobradas razones para depositar nuestra total confianza en Jehová ahora y para siempre
(Salmo 37:3; 125:1).
w05 1/9 pág. 22 párr. 18 Nosotros andaremos en el nombre de Jehová, nuestro Dios
18. a) ¿Qué imprudente proceder adoptan algunos? b) ¿Qué clase de fe cultivamos nosotros?
18 Por lo general, quienes están descontentos debido a su forma de pensar carnal o porque sus expectativas
no se han hecho realidad intentan sacarle el mayor partido posible a este mundo. Habiendo perdido el sentido de
la urgencia, no ven necesario ‘mantenerse alerta’ y optan por seguir tras metas egoístas, en vez de dar prioridad
a los intereses del Reino (Mateo 24:42). Ese proceder es sumamente imprudente. Notemos las siguientes
palabras del apóstol Pablo: “Nosotros no somos de la clase que se retrae para destrucción, sino de la clase que
tiene fe que resulta en conservar viva el alma” (Hebreos 10:39). Vivimos en tiempos turbulentos, como Enoc y
Noé, pero al igual que ellos, tenemos el privilegio de andar con Dios. Al hacerlo, adquirimos la plena seguridad de
que veremos el cumplimiento de las promesas de Jehová: la erradicación de la maldad y el establecimiento de un
justo nuevo mundo. ¡Qué perspectiva tan maravillosa!
w09 15/4 págs. 18-19 párrs. 15-16 La creación revela la sabiduría de Jehová
15, 16. ¿En qué se parecen los proclamadores del Reino a un enjambre de langostas?
15 El profeta Joel comparó la labor de los siervos de Dios con la manera de actuar de las langostas. Él
escribió: “Como hombres poderosos corren. Como hombres de guerra suben un muro. Y van cada cual en sus
propios caminos, y no alteran sus sendas. Y uno al otro no se empujan. Como hombre físicamente capacitado en
su derrotero, siguen yendo; y si algunos caen hasta entre los proyectiles, los demás no se apartan del derrotero”
(Joel 2:7, 8).
16 ¡Qué manera tan atinada de referirse a los proclamadores del Reino! Ningún “muro” de oposición ha podido
detener su servicio. Imitan el ejemplo de Jesús, quien hizo la voluntad de Dios con perseverancia a pesar del
desprecio de la gente (Isa. 53:3). Es cierto que algunos cristianos han caído “entre los proyectiles”, es decir, han
muerto como mártires. No obstante, la predicación sigue adelante, y el número de proclamadores continúa
creciendo. De hecho, no es raro que la persecución termine difundiendo las buenas nuevas entre las personas
que de otro modo no hubieran podido escuchar el mensaje del Reino (Hech. 8:1, 4). ¿Demuestra usted en su
ministerio la perseverancia de las langostas, aunque se enfrente a la indiferencia y la oposición? (Heb. 10:39.)
Capítulo 11
w03 15/1 pág. 10 párr. 4 ¿Realmente tiene fe en las buenas nuevas?
4. ¿Qué es la fe?
4 Pero ¿qué es la fe? El apóstol Pablo escribió: “Fe es la expectativa segura de las cosas que se esperan, la
demostración evidente de realidades aunque no se contemplen” (Hebreos 11:1). Nuestra fe nos garantiza que
todo lo que Dios promete en su Palabra puede darse por hecho. Es como si poseyéramos una escritura de
propiedad a nuestro nombre. La fe también es “la demostración evidente”, o la prueba que nos convence, de las
cosas que no vemos. La percepción mental y la gratitud de corazón nos persuaden de que tales cosas son reales
aunque no podamos verlas (2 Corintios 5:7; Efesios 1:18).
w04 1/6 pág. 10 párr. 5 La creación declara la gloria de Dios
5. ¿Por qué no hay excusa válida para no creer en Dios?
5 La fe en Dios no es ciega; la respaldan abundantes pruebas de Su existencia (Hebreos 11:1). El astrónomo
Allan Sandage afirmó: “Opino que es muy improbable que tanto orden y concierto [en el universo] surgiera del
caos. Tiene que haber un principio del orden. Dios es para mí un misterio, pero constituye la explicación del
milagro de la existencia, el porqué de las cosas”. El apóstol Pablo dijo a los cristianos de Roma que “las
cualidades invisibles de [Dios] se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben
por las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y Divinidad, de modo que ellos [los incrédulos] son
inexcusables” (Romanos 1:20). Desde “la creación del mundo” (en particular desde la creación de los seres
humanos con capacidad para percibir la existencia de Dios) se ha puesto de manifiesto que hay un Creador de
inmenso poder, un Dios que merece adoración. Quienes no reconocen Su gloria son, por tanto, inexcusables.
Pues bien, ¿qué datos aporta la creación?
w06 1/10 pág. 27 párr. 7 Esperar en Jehová nos infunde valor
7. ¿Por qué es la esperanza un elemento esencial de la fe?
7 “Fe es la expectativa segura de las cosas que se esperan, la demostración evidente de realidades aunque
no se contemplen”, puntualiza la Biblia (Hebreos 11:1). Como vemos, la esperanza no es un simple
complemento de la fe, sino un elemento esencial de esta. Pensemos en Abrahán. Humanamente hablando, tanto
él como su esposa, Sara, ya habían pasado la edad de tener hijos cuando Jehová les prometió un heredero
(Génesis 17:15-17). Pero ¿cómo respondió Abrahán? “Aunque más allá de toda esperanza, basado todavía en
esperanza tuvo fe, para llegar a ser padre de muchas naciones.” (Romanos 4:18.) Así es, la esperanza divina
brindó una base firme para su fe en que tendría descendencia, y esa fe, a su vez, avivó y fortaleció su esperanza.
Tanto es así, que él y Sara tuvieron el valor de dejar su hogar y sus parientes, mudarse al extranjero y vivir el
resto de sus días en tiendas de campaña.
w01 15/6 pág. 19 párr. 3 Continuemos constantes como si viéramos a Quien es invisible
3. ¿Cómo percibimos los seres humanos algunas cualidades divinas?
3 Aprendemos algunos detalles sobre Jehová mediante la observación atenta de su creación. Es posible que
de ese modo nos hayamos quedado impresionados por su poder y nos hayamos sentido impelidos a reconocerlo
como el Creador (Hebreos 11:3; Revelación [Apocalipsis] 4:11). El apóstol Pablo escribió lo siguiente a este
respecto: “Las cualidades invisibles de [Dios] se ven claramente desde la creación del mundo en adelante,
porque se perciben por las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y Divinidad” (Romanos 1:20). Así que las
palabras de Jesús sobre ver a Dios incluyen la facultad de percibir algunas de sus cualidades. Se trata de una
visión espiritual que se fundamenta en el conocimiento exacto y en la que intervienen ‘los ojos del corazón’
(Efesios 1:18). También revelan mucho sobre Dios las palabras y acciones de Jesús, por lo que él mismo dijo:
“El que me ha visto a mí ha visto al Padre también” (Juan 14:9). Cristo reflejó a la perfección la personalidad de
Jehová, de modo que el conocimiento de su vida y enseñanzas nos permite ver, o percibir, algunas cualidades
divinas.
w08 15/10 pág. 5 párr. 10 Los “ojos radiantes” de Jehová examinan a todos
10. ¿Por qué rechazó Jehová la ofrenda de Caín, y cómo reaccionó este?
10 En cierta ocasión, Caín presentó una ofrenda a Jehová, y lo mismo hizo su hermano Abel. Ahora bien, Dios
no se fijó solo en sus dádivas, sino también en sus motivos. Aprobó el sacrificio de Abel porque lo había hecho
con fe, pero rechazó el de Caín porque de algún modo manifestaba falta de confianza en Jehová (Gén. 4:4, 5;
Heb. 11:4). Lamentablemente, Caín no aprendió la lección. En vez de modificar su actitud, alimentó la ira contra
su hermano (Gén. 4:6).
w11 15/11 págs. 16-17 párrs. 2-3 “Residentes temporales” en este mundo malvado
2, 3. ¿En qué sentido vivieron como “extraños y residentes temporales” Enoc, Noé, Abrahán y Sara?
2 Desde tiempos remotos, los siervos de Jehová se distinguen de la sociedad malvada en la que viven. Ya
antes del Diluvio, fieles como Enoc y Noé estuvieron “andando con el Dios verdadero” (Gén. 5:22-24; 6:9).
Ambos predicaron con valentía el castigo que vendría contra aquel sistema dominado por Satanás (léanse
2 Pedro 2:5 y Judas 14, 15). A pesar de estar rodeados de un mundo impío, caminaron con Jehová. Por eso,
leemos que Enoc fue “del buen agrado de Dios” y que Noé permaneció “exento de falta entre sus
contemporáneos” (Heb. 11:5; Gén. 6:9).
3 Obedeciendo a Dios, Abrahán y Sara sacrificaron las comodidades de la ciudad de Ur de los caldeos para
llevar una vida nómada en tierra extranjera (Gén. 11:27, 28; 12:1). Pablo escribió al respecto: “Por fe Abrahán,
cuando fue llamado, obedeció, y salió a un lugar que estaba destinado a recibir como herencia; y salió, aunque
no sabía adónde iba. Por fe residió como forastero en la tierra de la promesa como en tierra extranjera, y moró en
tiendas con Isaac y Jacob, herederos con él de la mismísima promesa” (Heb. 11:8, 9). El apóstol añadió: “En fe
murieron todos estos [siervos fieles de Jehová], aunque no consiguieron el cumplimiento de las promesas, pero
las vieron desde lejos y las acogieron, y declararon públicamente que eran extraños y residentes temporales en
la tierra” (Heb. 11:13).
w01 1/12 pág. 21 párrs. 12-13 Temamos a Jehová y guardemos sus mandamientos
12. ¿Qué motivaba el temor piadoso de Abrahán, y cómo podemos demostrar un espíritu semejante?
12 Aunque Abrahán ya había demostrado temor de Jehová, en aquella ocasión lo manifestó de forma
excepcional. Su disposición a sacrificar a Isaac era mucho más que un despliegue de obediencia respetuosa. Lo
motivaba la confianza absoluta en que su Padre celestial cumpliría su promesa, de ser necesario, resucitando a
Isaac. Como escribió Pablo, Abrahán estaba “plenamente convencido de que lo que [Dios] había prometido
también lo podía hacer” (Romanos 4:16-21). ¿Estamos dispuestos a hacer la voluntad divina aunque exija
grandes sacrificios? ¿Confiamos sin reservas en que tal obediencia nos beneficiará a largo plazo, dado que
Jehová es “remunerador de los que le buscan solícitamente”? (Hebreos 11:6.) En eso consiste el auténtico temor
piadoso (Salmo 115:11).
w01 15/6 pág. 22 párr. 17 Continuemos constantes como si viéramos a Quien es invisible
17. ¿Con qué clase de interés nos observa Jehová?
17 Jehová se interesa mucho por nosotros, lo cual no quiere decir que esté esperando a que cometamos
errores para castigarnos. Al contrario, nos observa con el mismo interés amoroso de un padre que desea
recompensar a sus hijos obedientes. Es muy reconfortante saber que a nuestro Padre celestial le complace
nuestra fe y que es “remunerador de los que le buscan solícitamente” (Hebreos 11:6). Tengamos fe absoluta en
Jehová y ‘sirvámosle con corazón completo’ (1 Crónicas 28:9).
w01 1/1 pág. 10 párr. 9 Edificados por el amor
9. ¿Por qué tienen presentes los cristianos las bendiciones que Jehová ha prometido?
9 La importancia de que nos motive el amor se ve de otro modo. La Biblia promete abundantes beneficios
ahora y bendiciones inimaginables en el futuro a los que siguen tras la devoción piadosa por amor (1 Timoteo
4:8). La firme creencia en estas promesas y la convicción de que Jehová “llega a ser remunerador de los que le
buscan solícitamente” permiten a los cristianos permanecer sólidos en la fe (Hebreos 11:6). La mayoría de
nosotros anhelamos el cumplimiento de las promesas divinas y nos hacemos eco del sentimiento del apóstol
Juan: “¡Amén! Ven, Señor Jesús” (Revelación [Apocalipsis] 22:20). En efecto, meditar sobre las bendiciones que
nos aguardan si somos fieles nos fortalece para perseverar, igual que a Jesús le ayudó a aguantar “el gozo que
fue puesto delante de él” (Hebreos 12:1, 2).
w06 1/4 pág. 28 párr. 10 Cómo llenar los requisitos para el bautismo cristiano
10. ¿Qué pasos es preciso dar antes de la dedicación y el bautismo?
10 Jesús ordenó a sus discípulos que enseñaran a los nuevos todas las cosas que él había mandado (Mateo
28:20). De modo que los nuevos necesitan, antes de nada, adquirir conocimiento exacto de la verdad, lo que a su
vez, contribuye a que desarrollen fe en Jehová y en su Palabra (Romanos 10:17; 1 Timoteo 2:4; Hebreos 11:6).
Luego, cuando la verdad de las Escrituras les toca el corazón, se sienten impulsados a arrepentirse y volverse de
su anterior modo de vivir (Hechos 3:19). Y, finalmente, llegan al punto de querer dedicarse a Jehová y bautizarse,
como Jesús ordenó.
w06 1/1 págs. 23-24 párrs. 16-17 ¿Cuánta confianza tiene usted en Dios?
16, 17. a) ¿Por qué es importante la modestia para poder confiar en Jehová? b) ¿Por qué debemos cifrar
nuestra confianza en las promesas de Dios?
16 Modestia. La Biblia aconseja: “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio
entendimiento. En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas. No te hagas sabio
a tus propios ojos” (Proverbios 3:5-7). Puede que en ocasiones haya un proceder que parezca conveniente
desde el punto de vista del mundo (Jeremías 17:9). Aun así, el cristiano sincero busca la guía de Jehová (Salmo
48:14). ‘En todos sus caminos’ —tanto en asuntos de la congregación, como en la educación, el trabajo, el
entretenimiento o en cualquier otra cosa— busca con modestia el consejo de Jehová (Salmo 73:24).
17 Confianza en las promesas de Jehová. Pablo indicó: “El que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y
que llega a ser remunerador de los que le buscan solícitamente” (Hebreos 11:6). Si dudáramos que Jehová vaya
a cumplir sus promesas, pudiera parecernos lógico ‘usar este mundo a plenitud’ (1 Corintios 7:31). Pero si
tenemos una fe firme, estaremos resueltos a buscar primero el Reino. ¿Cómo adquirimos ese tipo de fe?
Acercándonos a Jehová mediante la oración sincera e incesante y el estudio regular (Salmo 1:1-3; Filipenses
4:6, 7; Santiago 4:8). Como el rey David, podemos orar diciendo: “En ti he cifrado mi confianza, oh Jehová. He
dicho: ‘Tú eres mi Dios’. ¡Cuán abundante es tu bondad [...]!” (Salmo 31:14, 19).
w06 1/6 pág. 28 párrs. 10-12 ‘Escoge la vida a fin de que te mantengas vivo’
10-12. ¿Qué lecciones aprendemos de lo que pasó en los días de Noé?
10 Escuchemos la voz de Dios. Noé fue un “predicador de justicia” (2 Pedro 2:5). Antes del Diluvio,
prácticamente todas las personas estaban distraídas con sus quehaceres y “no hicieron caso” de las
advertencias de Noé. ¿Con qué consecuencias? “Vino el diluvio y los barrió a todos.” Jesús asemejó nuestro
tiempo —cuando tiene lugar “la presencia del Hijo del hombre”— a los días de Noé. Lo que pasó en aquel
entonces constituye una seria advertencia para los que hoy optan por desoír el mensaje de Dios (Mateo 24:39).
11 Quienes se burlan de las advertencias que Dios hace mediante sus siervos modernos deberían pensar en
las consecuencias que les traerá su actitud. Refiriéndose a tales hombres, el apóstol Pedro escribió: “Conforme
al deseo de ellos, este hecho se les escapa, que hubo cielos desde lo antiguo, y una tierra mantenida
compactamente fuera de agua y en medio de agua por la palabra de Dios; y por aquellos medios el mundo de
aquel tiempo sufrió destrucción cuando fue anegado en agua. Pero por la misma palabra los cielos y la tierra que
existen ahora están guardados para fuego y están en reserva para el día del juicio y de la destrucción de los
hombres impíos” (2 Pedro 3:3-7).
12 Compare la actitud de estos burlones con la de Noé y su casa: “Por fe Noé, habiéndosele dado advertencia
divina de cosas todavía no contempladas, mostró temor piadoso y construyó un arca”. Su familia se salvó por
haber prestado oído a la advertencia divina (Hebreos 11:7). Nosotros, de igual modo, debemos estar prestos a
oír el mensaje de Dios y obedecerlo (Santiago 1:19, 22-25).
w07 1/6 pág. 27 párrs. 5-6 Los mayores: una bendición para los jóvenes
5, 6. a) Cuando Abrahán tenía 75 años, ¿qué le mandó hacer Jehová? b) ¿Cómo respondió Abrahán al
mandato divino?
5 La influencia que los mayores pueden tener en la fe de su familia se hace evidente en la vida de los
patriarcas posteriores a Noé. Abrahán contaba unos 75 años cuando Dios le dijo: “Vete de tu país y de tus
parientes y de la casa de tu padre al país que yo te mostraré; y haré de ti una nación grande y te bendeciré”
(Génesis 12:1, 2).
6 Imagínese que a usted le mandaran dejar su casa, sus amigos, su país y la seguridad que le proporcionan
sus numerosos parientes para ir a vivir a una tierra que no conoce. A Abrahán se le mandó hacer precisamente
eso. ¿Y qué hizo? “Se fue tal como le había hablado Jehová”, y durante el resto de su vida moró en tiendas de
campaña como extranjero y nómada en la tierra de Canaán (Génesis 12:4; Hebreos 11:8, 9). Aunque Jehová le
había prometido que llegaría a ser “una nación grande”, Abrahán murió mucho antes de que su descendencia se
hiciera numerosa. Sara, su esposa, no le dio más que un hijo, Isaac, y este nació cuando Abrahán ya llevaba
veinticinco años recorriendo la tierra de la promesa (Génesis 21:2, 5). Aun así, Abrahán no se cansó ni regresó a
Ur, la ciudad de la que había salido. ¡Qué ejemplo de fe y aguante!
w07 15/11 pág. 21 párr. 1 Cultivemos las cualidades necesarias para hacer discípulos ***
1. ¿Qué habilidades y actitudes necesitaron algunos siervos de Dios del pasado?
A FIN de cumplir la voluntad de Jehová, sus siervos a veces tienen que cultivar ciertas habilidades y actitudes.
Por ejemplo, cuando Abrahán y Sara obedecieron la orden de Jehová de abandonar la próspera ciudad de Ur, se
vieron obligados a desarrollar las cualidades y habilidades necesarias para vivir en tiendas de campaña
(Hebreos 11:8, 9, 15). Josué, por su parte, necesitó valor, confianza en Jehová y un buen conocimiento de la Ley
para introducir a los israelitas en la Tierra Prometida (Josué 1:7-9). Y aunque es posible que Bezalel y Oholiab ya
tuvieran algunas destrezas, sin duda las perfeccionaron gracias al espíritu de Dios; de este modo pudieron
participar en la construcción del tabernáculo y en otras labores relacionadas, sirviendo tanto de trabajadores
como de supervisores (Éxodo 31:1-11).
w12 15/10 pág. 8 párr. 5 Afrontemos con valentía los golpes de la vida
5. ¿Cómo lograron Abrahán y Sara encarar las numerosas dificultades de su vida?
5 Pensemos ahora en Abrahán y Sara. Ambos vivieron la mayor parte de su vida como extranjeros en tiendas
de campaña. Y aunque las cosas a veces se ponían difíciles, encararon con decisión problemas como el hambre
y los conflictos con naciones vecinas (Gén. 12:10; 14:14-16). ¿Cómo lo lograron? La Palabra de Dios señala que
Abrahán “esperaba la ciudad que tiene fundamentos verdaderos, cuyo edificador y hacedor es Dios” (Heb. 11:8-
10). En lugar de dejarse arrastrar por el mundo que los rodeaba, los dos se concentraron en el futuro.
w01 15/8 pág. 19 párr. 19 Abrahán, un ejemplo de fe
19. a) ¿Por qué resultó difícil para Abrán y Sarai la vida nómada? b) ¿Qué nuevas dificultades se
divisaban en el horizonte?
19 No olvidemos que ni para Abrán ni para Sarai fue sencillo adaptarse a los rigores de la vida nómada.
Comían los productos de sus rebaños, no los alimentos que se compraban en uno de los bazares bien surtidos
de Ur, y vivían en tiendas en vez de en una casa bien construida (Hebreos 11:9). Las jornadas de Abrán eran
muy ajetreadas, pues tenía mucho trabajo que hacer para administrar sus rebaños y siervos. Sarai debía
encargarse de las tareas que tradicionalmente realizaban las mujeres de aquella cultura: amasar, hornear pan,
hilar la lana y coser la ropa (Génesis 18:6, 7; 2 Reyes 23:7; Proverbios 31:19; Ezequiel 13:18). No obstante, en el
horizonte se divisaban nuevas dificultades. Pronto, Abrán y su casa iban a hacer frente a una situación que haría
peligrar su propia vida. ¿Aguantaría la prueba la fe del patriarca?
w01 15/8 págs. 17-18 párr. 14 Abrahán, un ejemplo de fe
14. a) ¿Qué veía Abrán con los ojos de la fe? b) ¿En qué sentido son más favorecidos los siervos de Dios
de la actualidad que Abrán?
14 Abrán había dejado una ciudad próspera, pero en aquel momento podía ver “la ciudad que tiene
fundamentos verdaderos”, un gobierno justo para la humanidad (Hebreos 11:10). En efecto, aunque contaba con
muy poca información, había empezado a percibir las líneas generales del propósito divino de redimir a la
moribunda humanidad. A nosotros se nos ha favorecido hoy con una comprensión mucho más extensa de los
propósitos de Dios (Proverbios 4:18). La “ciudad” que esperaba Abrán, esto es, el gobierno del Reino, es ya una
realidad, pues está establecida en los cielos desde 1914. ¿No deberíamos, por tanto, sentirnos motivados a
actuar con fe y confianza en Jehová?
w08 15/10 págs. 31-32 Puntos sobresalientes de las cartas a Tito, Filemón y los Hebreos
Respuestas a preguntas bíblicas:
Hebreos 11:10, 13-16. ¿Qué “ciudad” esperaba Abrahán? No era una ciudad literal, sino simbólica. Él
esperaba la “Jerusalén celestial”, compuesta por Cristo Jesús y los 144.000 cogobernantes en su gloria celestial.
A estos también se les llama “la santa ciudad, la Nueva Jerusalén” (Heb. 12:22; Rev. 14:1; 21:2). Abrahán
anhelaba vivir bajo la gobernación del Reino de Dios.
w05 1/9 pág. 17 párrs. 15-16 Andemos con Dios en estos tiempos turbulentos
15, 16. ¿De qué maneras seguimos los pasos de Enoc?
15 Al igual que Enoc, nosotros también deseamos complacer a Jehová en estos tiempos difíciles, por lo que
hacemos bien en copiar su ejemplo. Es necesario que adquiramos conocimiento exacto acerca de Jehová y sus
propósitos y que no lo olvidemos nunca. Pero no basta con eso. Tenemos que dejar que dicho conocimiento dirija
nuestros pasos (Salmo 119:101; 2 Pedro 1:19). Debemos guiarnos por el modo de pensar de Dios y esforzarnos
siempre para que todos nuestros pensamientos y actos sean de su agrado.
16 Aunque las Escrituras no dicen si en los días de Enoc había otras personas que servían a Jehová, es
evidente que, o estaba solo, o formaba parte de una pequeña minoría. También nosotros somos una minoría en
el mundo, pero eso no nos desanima. Jehová nos apoyará sin importar quiénes se opongan (Romanos 8:31).
Enoc anunció con valor la destrucción que vendría sobre los malvados. Del mismo modo, nosotros predicamos
con valentía las “buenas nuevas del reino” a pesar de las burlas, la oposición y la persecución (Mateo 24:14).
Enoc no vivió tanto tiempo como muchos de su época. Sin embargo, en vez de cifrar sus esperanzas en el
mundo, puso sus ojos en algo mucho más elevado (Hebreos 11:10, 35). Asimismo, nosotros tenemos la vista fija
en el cumplimiento del propósito de Jehová. Por eso no usamos el mundo a plenitud, sino que, más bien,
empleamos nuestras fuerzas y recursos principalmente para servir a Jehová (1 Corintios 7:31).
w02 15/12 págs. 17-18 párrs. 17-18 ‘Él se acercará a nosotros’
17, 18. a) ¿Qué opina Jehová del servicio fiel que le prestan sus criaturas inteligentes? b) Explique cómo
indica Proverbios 19:17 que nuestros actos misericordiosos no pasan desapercibidos a Jehová.
17 El puesto de Soberano Universal que ocupa Jehová no se ve afectado por lo que los simples seres
humanos hagan o dejen de hacer. Sin embargo, él es un Dios agradecido. Valora —de hecho, tiene en alta
estima— el servicio fiel que le prestan sus criaturas inteligentes (Salmo 147:11). Jehová recompensa a sus
siervos, lo cual constituye otro beneficio para quienes se acercan a él (Hebreos 11:6).
18 Las Escrituras indican claramente que Jehová aprecia lo que hacen sus adoradores. En ellas leemos, por
ejemplo, que “el que muestra favor al de condición humilde le presta a Jehová, y Él le pagará su trato”
(Proverbios 19:17). La misericordiosa consideración que Dios tiene hacia los de condición humilde se plasma en
la Ley mosaica (Levítico 14:21; 19:15). ¿Cómo se siente él cuando imitamos su misericordia con los menos
favorecidos? Cuando damos a estos sin esperar nada a cambio, Jehová lo ve como si le prestáramos a él y
promete saldar esa deuda otorgándonos su favor y bendiciones (Proverbios 10:22; Mateo 6:3, 4; Lucas 14:12-
14). Así es, Jehová se conmueve siempre que demostramos compasión por un cristiano necesitado. ¡Qué felices
nos sentimos de saber que nuestros actos misericordiosos no pasan desapercibidos a nuestro Padre celestial!
(Mateo 5:7.)
w03 1/9 pág. 16 párr. 11 Confiemos plenamente en Jehová en tiempos de angustia
11. ¿Qué podemos pedirle a nuestro Padre celestial cuando sufrimos enfermedades?
11 Una manera de demostrar confianza en Jehová cuando sufrimos enfermedades es rogándole que nos
ayude a aguantar, así como a aplicar la “sabiduría práctica” para determinar con realismo qué nivel de salud
podemos alcanzar dentro de nuestras circunstancias (Proverbios 3:21). También podríamos pedirle paciencia y
aguante para sobrellevar las dolencias. Y sobre todo, que nos dé las fuerzas para seguir leales a él y
no desequilibrarnos, prescindiendo de lo que pueda ocurrir (Filipenses 4:13). Aún más importante que conservar
nuestra vida ahora es mantenernos íntegros ante Dios. Si lo hacemos, el Gran Remunerador nos otorgará vida y
salud perfectas por toda la eternidad (Hebreos 11:6).
w03 15/12 pág. 15 párr. 7 Estar alerta se hace más urgente
7. a) ¿Cómo respondió Noé a la advertencia sobre el Diluvio? b) ¿Cómo debemos responder nosotros a
las advertencias sobre el fin de este sistema?
7 Noé recibió la advertencia de la venidera catástrofe con décadas de antelación y sabiamente se preparó
durante ese tiempo para sobrevivir. “Habiéndosele dado advertencia divina de cosas todavía no contempladas —
indica el apóstol Pablo—, [Noé] mostró temor piadoso y construyó un arca para la salvación de su casa.”
(Hebreos 11:7.) ¿Qué hay de nosotros? Ya han transcurrido unos noventa años desde que en 1914 se iniciaron
los últimos días de este sistema de cosas. Sin duda estamos en “el tiempo del fin” (Daniel 12:4). ¿Cómo
debemos responder a las advertencias que se nos han dado? La Biblia dice que “el que hace la voluntad de Dios
permanece para siempre” (1 Juan 2:17). Por lo tanto, es el momento de hacer la voluntad de Dios con un intenso
sentido de urgencia.
w07 1/1 págs. 25-26 párrs. 1-2 “La primera resurrección” ya ha empezado
1, 2. a) ¿Qué esperanza hay para los difuntos? b) ¿Qué base tiene usted para creer en la resurrección?
(Véase la nota.)
“LOS vivos tienen conciencia de que morirán.” Y así ha sido desde que Adán pecó. A través de la historia, los
vivos han sabido que tarde o temprano han de morir; de ahí que muchos se pregunten: “¿Qué sigue después?
¿Cuál es el estado de los muertos?”. “En cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto”,
responde la Biblia (Eclesiastés 9:5).
2 ¿Hay, pues, alguna esperanza para los difuntos? Sí, la hay. De hecho, tiene que haberla para que se realice
el propósito original de Dios para la humanidad. A lo largo de los siglos, los siervos leales de Jehová han
mostrado fe en la promesa que él hizo acerca de una Descendencia que destruiría a Satanás y repararía el daño
que este causó (Génesis 3:15). Como la mayoría de ellos han muerto, tienen que ser resucitados si han de ver el
cumplimiento de esa y de otras promesas de Jehová (Hebreos 11:13). ¿Es eso posible? Claro que sí. El apóstol
Pablo dijo que “va a haber resurrección así de justos como de injustos” (Hechos 24:15). En una ocasión, Pablo
resucitó a un joven llamado Eutico, a quien “alzaron muerto” tras caer por una ventana desde un tercer piso. Esta
es la última de las nueve resurrecciones que se narran en la Biblia (Hechos 20:7-12).
Las otras ocho se narran en 1 Reyes 17:21-23; 2 Reyes 4:32-37; 13:21; Marcos 5:35, 41-43; Lucas 7:11-17;
24:34; Juan 11:43-45, y Hechos 9:36-42.
w11 15/9 págs. 18-19 párr. 14 “Corramos con aguante la carrera”
14. ¿Qué dificultades afrontaron Abrahán y Sara, y qué lección extraemos de su ejemplo?
14 En la lista de la “nube de testigos que nos cerca” aparecen a continuación Abrahán y Sara. Ellos estaban
bien asentados en Ur, y tener que mudarse los exponía a un futuro que pudiera parecer incierto. Sin embargo,
dieron un magnífico ejemplo de fe y obediencia a pesar de las dificultades. Teniendo presentes todos los
sacrificios que hizo este patriarca por causa del Dios verdadero, es justo que se le llame “el padre de todos los
que tienen fe” (Rom. 4:11). Pablo tocó tan solo algunos puntos destacados de su vida, pues sus oyentes
conocían perfectamente su historia. No obstante, extrajo una lección muy poderosa: “En fe murieron todos estos
[siervos de Dios, incluidos Abrahán y su familia], aunque no consiguieron el cumplimiento de las promesas, pero
las vieron desde lejos y las acogieron, y declararon públicamente que eran extraños y residentes temporales en
la tierra” (Heb. 11:13). Es patente que fueron su fe y su estrecha relación con Jehová lo que les permitió correr
con aguante.
w12 15/3 pág. 28 párr. 15 No mire “a las cosas que deja atrás”
15. ¿Cómo nos beneficia meditar en el ejemplo de otros siervos fieles de Dios?
15 El ejemplo de otros siervos fieles de Dios —de tiempos antiguos o modernos— también puede ayudarnos a
seguir hacia delante sin detenernos a mirar las cosas que dejamos atrás. Pensemos en Abrahán y Sara, quienes
abandonaron un estilo de vida cómodo en la ciudad de Ur. La Biblia explica que, “si [...] hubieran seguido
acordándose de aquel lugar de donde habían salido, habrían tenido la oportunidad de volver” (Heb. 11:13-15).
Pero no lo hicieron. Otro caso es el de Moisés. Cuando se fue de Egipto por primera vez, dejó atrás mucho más
de lo que ningún otro israelita dejó después. Pero no hay registro de que añorara aquello a lo que renunció.
Al contrario, “estimaba el vituperio del Cristo como riqueza más grande que los tesoros de Egipto”. ¿Por qué?
“Porque miraba atentamente hacia el pago del galardón.” (Heb. 11:26.)
w12 15/12 pág. 26 párrs. 9-10 “Residentes temporales” que sirven unidos al Dios verdadero
9, 10. a) ¿Qué aprendemos del ejemplo de Abrahán? b) ¿Qué invitación podemos llevar a otras personas?
9 Aunque no sabía cuánto tendría que esperar, Abrahán jamás permitió que se debilitaran el amor y la
devoción que sentía por Dios. Mantuvo su vista fija en la promesa, y por eso no buscó alguna nación en la cual
establecer su residencia permanente (Heb. 11:14, 15). ¿Qué aprendemos de su ejemplo? La importancia de
llevar una vida sencilla y no preocuparnos más de lo debido por las posesiones materiales, la posición social o el
éxito profesional. ¿De qué vale luchar por llevar una vida “normal” en un mundo que tiene los días contados?
¿Qué sentido tiene apegarse a algo tan pasajero? Al igual que Abrahán, aguardamos algo muchísimo mejor y
estamos dispuestos a ser pacientes hasta ver el cumplimiento de nuestra esperanza (léase Romanos 8:25).
10 Jehová todavía está invitando a personas de todas las naciones a obtener las bendiciones que la
descendencia de Abrahán hace posibles. Y los “sacerdotes de Jehová” —los cristianos ungidos—, así como los
“extranjeros” —las otras ovejas—, están llevando esta invitación por toda la Tierra en más de seiscientos
idiomas.
w03 1/11 pág. 10 párr. 9 Mujeres que regocijaron el corazón de Jehová
9. ¿Por qué es animador para algunas mujeres de hoy día el modo como vio Jehová a Rahab y a ciertas
cristianas del siglo primero?
9 Desde el siglo primero hasta nuestros días ha habido cristianas que, al igual que Rahab, han dejado una vida
inmoral a fin de agradar a Dios (1 Corintios 6:9-11). Algunas se han criado en ambientes comparables al de la
antigua tierra de Canaán, donde predominaba la inmoralidad y hasta se consideraba normal. Sin embargo,
cambiaron de vida impulsadas por una fe basada en el conocimiento exacto de las Escrituras (Romanos 10:17).
Por lo tanto, de tales mujeres pudiera decirse también que “Dios no se avergüenza de ell[a]s, de ser invocado
como su Dios” (Hebreos 11:16). ¡Qué gran honor!
w09 15/8 pág. 4 párr. 5 La vida eterna en la Tierra: una esperanza que Dios nos ha dado
5. ¿Cómo sabemos que Abrahán tenía fe en la resurrección?
5 Pensemos ahora en el caso de Abrahán. Cuando fue puesto a prueba, este hombre fiel “ofreció, por decirlo
así, a Isaac, [...] su hijo unigénito” (Heb. 11:17). ¿Por qué estuvo dispuesto a sacrificarlo? (Léase Hebreos
11:19.) Porque creía en la resurrección. Y tenía muy buenas razones para hacerlo. Jehová había restaurado las
facultades reproductivas de él y de su esposa, Sara, para que pudieran tener un hijo a pesar de su avanzada
edad (Gén. 18:10-14; 21:1-3; Rom. 4:19-21). Además, Jehová le había dado su palabra: le había prometido que
su descendencia vendría “por medio de Isaac” (Gén. 21:12). En efecto, Abrahán tenía motivos de sobra para
confiar en que Dios resucitaría a su hijo.
w10 15/8 págs. 14-15 párrs. 12-13 Cómo nos salva el rescate
12, 13. ¿Qué aprendemos del dolor que debió de experimentar Abrahán cuando se disponía a sacrificar a
Isaac?
12 Aunque no podemos comprender plenamente el precio emocional que implicó el rescate para nuestro Padre
celestial y su amado Hijo, la Biblia contiene relatos históricos que nos ayudan a hacernos una idea. Por ejemplo,
recordemos la historia de Abrahán. Tratemos de imaginar cómo se sintió durante el viaje de tres días que hizo a
la tierra de Moria para obedecer este mandato divino: “Toma, por favor, a tu hijo, a tu hijo único a quien amas
tanto, a Isaac, y haz un viaje a la tierra de Moria, y allí ofrécelo como ofrenda quemada sobre una de las
montañas que yo te designaré” (Gén. 22:2-4).
13 Imaginémonos también su creciente angustia al llegar al lugar designado, construir un altar y luego hacer
que se recostara sobre él su hijo, tras haberlo atado de pies y manos. Y pensemos en el terrible dolor que sintió
en el alma mientras alzaba el cuchillo con la intención de sacrificarlo. Fijémonos ahora en Isaac. ¿Cómo se habrá
sentido al yacer sobre el altar, a la espera de que un agudo cuchillo desgarrara dolorosamente su carne y le
provocara la muerte? Aunque el ángel de Jehová detuvo a Abrahán justo a tiempo, lo que hicieron el patriarca y
su hijo en aquella ocasión nos ayuda a entender lo duro que tuvo que ser para Jehová permitir que los agentes
de Satanás mataran a su Hijo. Y la actitud colaboradora de Isaac ilustra la disposición de Jesús a sufrir y morir
por nosotros (Heb. 11:17-19).
w01 15/3 pág. 19 párr. 18 Pongamos la mente en el espíritu y vivamos
18. ¿Por qué es tan importante en estos últimos días que no dejemos de poner la mente en el espíritu?
18 Es innegable que poner la mente en el espíritu y reprimir los deseos mundanos es el proceder sensato en
estos “últimos días” (2 Timoteo 3:1-5). Al fin y al cabo, “el mundo va pasando, y también su deseo, pero el que
hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:15-17). La meta del servicio de tiempo completo,
por ejemplo, puede ser una luz que guíe a un joven cristiano durante los difíciles años de la adolescencia o de la
entrada en la edad adulta. Cuando se le presione para que renuncie a sus principios, tendrá ante sí una visión
clara de lo que desea lograr en el servicio de Jehová. Una persona espiritual de esa clase estimará imprudente,
incluso una insensatez, sacrificar las metas espirituales por ir en pos de intereses materiales o de cualquier
placer que el pecado prometa brindar. Recordemos que Moisés, un hombre con inclinaciones espirituales,
‘escogió ser maltratado con el pueblo de Dios más bien que disfrutar temporalmente del pecado’ (Hebreos
11:24, 25). Seamos jóvenes o mayores, hacemos una elección similar cuando mantenemos la mente puesta en
el espíritu en vez de en la carne caída.
w03 15/4 pág. 22 párr. 18 Jóvenes, ¡Jehová no olvidará la obra de ustedes!
18. Aunque afrontes algo de oposición, ¿de qué puedes estar seguro?
18 Las bendiciones que provienen de servir a Jehová son de larga duración, sí, eternas. Es verdad que de
cuando en cuando tal vez afrontes algo de oposición o burlas por ser testigo de Jehová. Pero piensa en Moisés.
La Biblia dice que “miraba atentamente hacia el pago del galardón” (Hebreos 11:24-26). Tú también puedes
estar seguro de que Jehová recompensará tus esfuerzos por aprender y hablar a otros acerca de él. Ciertamente,
él nunca ‘olvidará tu obra y el amor que muestres para con su nombre’ (Hebreos 6:10).
w04 1/12 pág. 15 párr. 11 Andemos en la senda de la integridad
11. ¿Qué nos ayudará a permanecer en la senda de la integridad?
11 El estudio regular de la Palabra de Dios y la meditación también nos ayudarán a nosotros a permanecer en
la senda de la integridad. Por ejemplo, recordar que José rechazó de plano las proposiciones deshonestas de la
esposa de Potifar nos animará a resistir las insinuaciones inmorales de los compañeros de trabajo o de estudios
o de cualquier otra persona (Génesis 39:7-12). ¿Qué podemos hacer cuando este mundo nos tienta con
oportunidades de progreso material, prominencia o poder? Repasar el ejemplo de Moisés, quien despreció las
glorias de Egipto (Hebreos 11:24-26). De igual modo, tener presente el aguante de Job reafirmará nuestra
decisión de mantenernos leales a Jehová pese a las enfermedades y desgracias que nos sobrevengan (Santiago
5:11). ¿Y si somos blanco de la persecución? En tal caso, nos infundirá valor la experiencia de Daniel en el foso
de los leones (Daniel 6:16-22).
w05 15/9 pág. 16 párr. 4 Andemos por fe, no por vista
4. ¿Qué elección hizo Moisés, y por qué?
4 Pensemos en la clase de vida que pudo haber tenido Moisés, hijo de Amram. Habiéndose criado en la corte
del antiguo Egipto, tenía al alcance de la mano poder, riquezas e influencia. Podría haber razonado así: “He sido
instruido en la aclamada sabiduría de Egipto, y soy poderoso en palabras y hechos. Si sigo formando parte de la
familia real, podré utilizar mi posición para beneficiar a mis hermanos hebreos oprimidos” (Hechos 7:22).
No obstante, eligió “ser maltratado con el pueblo de Dios”. ¿Por qué? ¿Qué lo movió a dar la espalda a todo
cuanto ofrecía Egipto? La Biblia responde: “Por fe [Moisés] dejó a Egipto, pero sin temer la cólera del rey, porque
continuó constante como si viera a Aquel que es invisible” (Hebreos 11:24-27). La fe que Moisés tenía en que
Jehová siempre recompensa a los que obran con justicia lo ayudó a resistir el pecado y la complacencia, así
como el placer temporal que producen.
w11 15/5 págs. 10-11 párrs. 18-19 Familias cristianas, manténganse despiertas
18, 19. ¿Cómo se puede saber si un joven está viviendo la verdad?
18 El primer paso en el camino a la vida es abrazar de corazón la verdad. ¿Ya has dado ese paso? Pregúntate:
“¿Participo en las actividades de la congregación porque de verdad deseo hacerlo, o porque me lo piden mis
padres? ¿Estoy cultivando cualidades que agraden a Dios? ¿Me esfuerzo por ser constante en la oración, el
estudio, las reuniones, la predicación y otras actividades cristianas? ¿Tengo una amistad íntima con Jehová?”
(Sant. 4:8).
19 Medita en el ejemplo de Moisés. A pesar de que se le impuso una cultura distinta a la suya, decidió
identificarse como siervo de Jehová y no como hijo de la hija del faraón (léase Hebreos 11:24-27). Recuerda que
tú necesitas esa misma resolución si quieres servir fielmente a Jehová. Así tendrás una mejor calidad de vida,
verdadera felicidad y la esperanza de alcanzar “la vida que realmente [es vida]” (1 Tim. 6:19).
w08 15/6 pág. 19 párr. 4 Aceptemos la autoridad de Jehová
4. ¿Qué ejemplos de las Escrituras Hebreas muestran que muchos siervos de Dios se negaron a ceder
ante otras personas?
4 Muchos siervos de Dios de la era precristiana actuaron con igual resolución. Moisés “rehusó ser llamado hijo
de la hija de Faraón, escogiendo ser maltratado con el pueblo de Dios”, a pesar de que eso le atrajo “la cólera del
rey” (Heb. 11:24, 25, 27). José rechazó las proposiciones de la esposa de Potifar, aun sabiendo que esta podía
tomar represalias contra él (Gén. 39:7-9). Y Daniel “se resolvió en su corazón a no contaminarse con los
manjares exquisitos del rey”, aunque al oficial principal de la corte babilónica le costara trabajo aceptar su
posición (Dan. 1:8-14). Estos casos nos muestran que en el pasado hubo siervos de Dios que adoptaron una
postura firme a favor de lo que es recto, sin importar cuáles fueran las consecuencias. Ellos no cedieron ante
otros seres humanos para ganarse su favor, y nosotros tampoco debemos hacerlo.
w01 15/6 pág. 19 párr. 6 Continuemos constantes como si viéramos a Quien es invisible
6. ¿Qué significa ser constante?
6 Recordemos siempre que aunque nosotros no vemos a Jehová, él sí nos ve a nosotros. Tener conciencia de
su existencia y estar convencidos de que se encuentra cerca de todos los que lo invocan nos ayudará a ser
constantes, es decir, firmes e inmovibles en nuestra fidelidad a él (Salmo 145:18). Seremos como Moisés, de
quien Pablo dijo: “Por fe dejó a Egipto, pero sin temer la cólera del rey, porque continuó constante como si viera a
Aquel que es invisible” (Hebreos 11:27).
w02 15/10 pág. 16 párr. 13 Jehová se interesa por nosotros
13. ¿Cómo podemos demostrar que Jehová es real para nosotros?
13 El apóstol Pablo escribió que Moisés “continuó constante como si viera a Aquel que es invisible” (Hebreos
11:27). Es obvio que, en sentido literal, Moisés nunca vio a Jehová (Éxodo 33:20). Sin embargo, Dios era tan real
para él que fue como si lo contemplara. De forma parecida, Job, después de sus pruebas, vio más claramente a
Jehová con los ojos de la fe, pues comprendió que es un Dios que, aunque permite que Sus siervos fieles
atraviesen pruebas, nunca los abandona (Job 42:5). De Enoc y Noé se dice que ‘anduvieron con Dios’, pues
procuraron agradarle y obedecerle (Génesis 5:22-24; 6:9, 22; Hebreos 11:5, 7). Si Jehová es tan real para
nosotros como lo fue para Enoc, Noé, Job y Moisés, lo ‘tomaremos en cuenta’ en todos nuestros caminos y,
como consecuencia, él “hará derechas [nuestras] sendas” (Proverbios 3:5, 6).
w05 1/11 págs. 24-25 párr. 14 ¿Andará usted con Dios?
14. ¿Cómo se reflejará en las decisiones personales que tomamos que Jehová es real para nosotros?
14 Para andar con Jehová, tenemos que verlo como alguien muy real. Recordemos que Jehová les aseguró a
los fieles israelitas de la antigüedad que no se estaba ocultando de ellos. De igual modo, él se revela hoy a su
pueblo como el Magnífico Instructor. ¿Vemos a Jehová así de real, como si estuviera delante de nosotros
instruyéndonos? Esa es la clase de fe que necesitamos para andar con él. Moisés tuvo tal fe “porque continuó
constante como si viera a Aquel que es invisible” (Hebreos 11:27). Si Jehová es real para nosotros, tendremos
en cuenta sus sentimientos a la hora de tomar una decisión. Por ejemplo, ni por un momento pensaremos en
hacer algo malo y luego ocultárselo a los ancianos de la congregación o a nuestra familia; más bien,
procuraremos andar con Dios aun cuando ningún ser humano nos esté viendo. Nuestra determinación es la
misma del antiguo rey David: “Andaré en la integridad de mi corazón dentro de mi casa” (Salmo 101:2).
w10 15/4 págs. 4-5 párr. 9 Joven, cultiva el deseo de servir a Jehová
9. ¿Por qué es tan importante leer la Biblia y meditar en ella?
9 Para crecer espiritualmente, debes adoptar la costumbre de leer la Biblia a diario y seguir haciéndolo toda la
vida (Sal. 71:17). ¿Por qué te ayudará a progresar? Porque te permitirá conocer mejor a Jehová. Jesús dijo en
una oración a su Padre: “Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios
verdadero” (Juan 17:3). Y mientras mejor conozcas a Jehová, más real será para ti, y mayor será el cariño que le
tengas (Heb. 11:27). Por eso, cada vez que leas las Escrituras, trata de aprender algo nuevo sobre él.
Pregúntate, por ejemplo: “¿Qué me enseña este pasaje sobre la personalidad de Jehová? ¿Cómo muestra que él
me ama y se preocupa por mí?”. Si meditas en esas preguntas, entenderás mejor la forma de pensar de Dios,
sus sentimientos y lo que espera de ti (léase Proverbios 2:1-5). Igual que el joven Timoteo, te sentirás
“persuadido a creer”, o sea, te convencerás de lo que dice la Biblia, y querrás servir a Jehová de todo corazón
(2 Tim. 3:14).
w03 15/1 pág. 18 párr. 12 ¿Es fuerte su fe?
12. ¿Qué efecto tuvo la fe en la vida de Rahab?
12 La fe no solo nos impulsa a fijarnos las más elevadas metas, sino que también hace que la vida sea
gratificante. Rahab de Jericó no debió de encontrarle mucho sentido a su vida de prostituta. Sin embargo, ¡cómo
cambió todo cuando tuvo fe! “Fue declarada justa por obras [de fe], después que hubo recibido hospitalariamente
a los mensajeros [israelitas] y los hubo enviado por otro camino” para que escaparan de sus enemigos cananeos
(Santiago 2:24-26). Reconociendo que Jehová es el Dios verdadero, Rahab también demostró su fe al abandonar
su vida de prostitución (Josué 2:9-11; Hebreos 11:30, 31). En vez de casarse con algún cananeo no creyente, se
casó con un siervo de Jehová (Deuteronomio 7:3, 4; 1 Corintios 7:39). De esta forma, tuvo el grandioso privilegio
de ser antepasada del Mesías (1 Crónicas 2:3-15; Rut 4:20-22; Mateo 1:5, 6). Lo mismo que otras personas,
algunas de las cuales han abandonado una vida inmoral, ella recibirá aún otra recompensa: la resurrección para
vivir en un paraíso terrestre.
w03 15/1 pág. 19 párr. 14 ¿Es fuerte su fe?
14. ¿Qué garantías recibió Gedeón, y qué efecto puede tener este relato en nuestra fe?
14 Aunque andamos por fe, algunas veces necesitamos tener la garantía de la ayuda divina. Este fue el caso
del juez Gedeón, uno de los que “por fe derrotaron reinos en conflicto” (Hebreos 11:32, 33). Cuando los
madianitas y sus aliados invadieron Israel, el espíritu de Dios lo envolvió. Deseoso de que Jehová le diera
garantías de Su apoyo, propuso unas pruebas con un vellón de lana dejado en una era toda la noche. La primera
vez solo se formó rocío en el vellón, mientras que la tierra se mantuvo seca. En la segunda sucedió al revés.
Fortalecido por aquellas garantías, el cauto Gedeón pasó con fe a la acción y derrotó a los enemigos de Israel
(Jueces 6:33-40; 7:19-25). Asegurarnos bien antes de tomar una decisión no revela falta de fe. En realidad,
demostramos fe cuando consultamos la Biblia y las publicaciones cristianas y oramos pidiendo que el espíritu
santo nos guíe en nuestras decisiones (Romanos 8:26, 27).
w07 1/6 págs. 28-29 párr. 13 Los mayores: una bendición para los jóvenes
13. ¿Cómo ‘efectuó justicia’ Samuel?
13 La Biblia no dice qué edad tenía Samuel cuando murió, pero los sucesos que se relatan en el libro de
Primero de Samuel abarcan unos ciento dos años, y Samuel fue testigo de la mayor parte de esos sucesos.
En Hebreos 11:32, 33 leemos que jueces y profetas rectos “efectuaron justicia”. Y, en efecto, Samuel ayudó a
algunos de sus contemporáneos a evitar o abandonar el mal camino (1 Samuel 7:2-4). ¿De qué maneras? Pues
bien, él fue fiel a Jehová toda su vida (1 Samuel 12:2-5). No temió dar consejos firmes incluso al rey (1 Samuel
15:16-29). Además, ya “envejecido y encanecido”, fue un ejemplo en lo que tiene que ver con orar a favor de
otros. Tanto es así que para él era “inconcebible [...] pecar contra Jehová cesando de orar” por sus hermanos
israelitas (1 Samuel 12:2, 23).
w04 15/10 pág. 16 párrs. 9-10 “Ve de un sitio a otro en la tierra”
9, 10. a) ¿Qué estuvo implicado en la victoria de Gedeón sobre los madianitas? b) ¿Cómo enriquecen los
datos geográficos el significado de este relato?
9 Otro relato en el que las distancias constituyen un factor clave es el de la victoria de Gedeón sobre los
madianitas. La mayoría de los lectores de la Biblia saben que el juez Gedeón y sus 300 hombres derrotaron a
una coalición de 135.000 invasores madianitas, amalequitas y de otros pueblos que se hallaban acampados en la
llanura de Jezreel, cerca de la colina de Moré [18]. Los hombres de Gedeón tocaron los cuernos, rompieron los
jarrones que tapaban las antorchas y gritaron: “¡La espada de Jehová y de Gedeón!”. Confundidos y asustados
por aquello, sus enemigos se pusieron a luchar entre sí (Jueces 6:33; 7:1-22). ¿Eso fue todo, un suceso veloz en
la oscuridad de la noche? Siga leyendo los capítulos 7 y 8 de Jueces y verá que Gedeón continuó el ataque.
De los muchos lugares mencionados, hay algunos cuya ubicación no se ha logrado determinar, de modo que tal
vez no aparezcan en los mapas bíblicos. Pero los que sí pueden localizarse son suficientes para seguir la
secuencia de los acontecimientos.
10 Gedeón persiguió a lo que quedaba de las fuerzas de la coalición hasta más allá de Bet-sitá y entonces en
dirección sur hasta Abel-meholá, junto al río Jordán (Jueces 7:22-25). El relato dice así: “Gedeón llegó al Jordán,
y lo cruzó, él y los trescientos hombres que estaban con él, cansados, pero continuando con el seguimiento”. Una
vez en la otra ribera, los israelitas siguieron en pos de sus enemigos hacia el sur hasta llegar a Sucot y Penuel,
cerca del río Jaboq, y entonces hasta las colinas de Jogbehá (cerca de la moderna Ammán, en Jordania).
En total, fueron unos 80 kilómetros de persecución y lucha. Gedeón capturó y dio muerte a dos reyes madianitas
para entonces regresar a su ciudad, Ofrá, situada en las proximidades del lugar donde empezó la batalla (Jueces
8:4-12, 21-27). Como vemos, la proeza de Gedeón no se limitó a tocar cuernos, agitar antorchas y gritar durante
unos pocos minutos. Y piense en la fuerza que imprime tal hecho a este comentario sobre los hombres de fe: “Me
faltará tiempo si sigo contando de Gedeón [...] [y de otros que] de un estado débil fueron hechos poderosos, se
hicieron valientes en guerra” (Hebreos 11:32-34). Aunque los cristianos también nos cansamos físicamente,
¿verdad que es importantísimo que sigamos haciendo la voluntad de Dios? (2 Corintios 4:1, 16; Gálatas 6:9.)
w11 15/12 pág. 21 párr. 17 Fieles de la antigüedad guiados por el espíritu de Dios
17. ¿Qué hizo Sansón gracias al espíritu de Dios?
17 En último lugar, examinemos cómo ayudó la fuerza activa de Dios a Sansón. En sus días, los israelitas
cayeron cautivos de los filisteos. “Con el tiempo, el espíritu de Jehová comenzó a impelerlo” para que los liberara
(Jue. 13:24, 25). Infundió a Sansón una fuerza sobrehumana con la que hizo grandes hazañas. En cierta ocasión,
los filisteos convencieron a ciertos israelitas para que lo apresaran. Pero “el espíritu de Jehová entró en
operación sobre él, y las sogas que estaban sobre sus brazos vinieron a ser como hilos de lino que han sido
chamuscados por el fuego, de modo que sus grilletes se derritieron de sobre sus manos” (Jue. 15:14). Aunque su
falta de sensatez lo llevó posteriormente a encontrarse en un estado de debilidad, Jehová lo hizo poderoso una
última vez por razón de su fe (Heb. 11:32-34; Jue. 16:18-21, 28-30). Es cierto que el espíritu actuó sobre él de
forma extraordinaria porque las circunstancias eran extraordinarias. Aun así, su historia puede servirnos de
mucha ayuda
w11 15/12 pág. 18 párrs. 1-2 Fieles de la antigüedad guiados por el espíritu de Dios
1, 2. ¿Qué necesitamos para cultivar la fe, y qué beneficios recibiremos al repasar el ejemplo de los fieles
de la antigüedad?
AUNQUE desde los tiempos de Abel ha habido muchos hombres y mujeres de fe, esta cualidad “no es
posesión de todos” (2 Tes. 3:2). Siendo así, ¿cómo podemos cultivarla y demostrarla en todo lo que hacemos?
En buena medida, estudiando la Palabra de Dios, pues “la fe sigue a lo oído” (Rom. 10:17). Además, es una
faceta del fruto del espíritu (Gál. 5:22, 23). Por consiguiente, si queremos tener fe, necesitamos recibir espíritu
santo.
2 Hay quienes piensan que los fieles que menciona la Biblia nacieron ya con una inclinación natural a
demostrar fe, pero no es así. En realidad, tenían “sentimientos semejantes a los nuestros” (Sant. 5:17). Como
todo el mundo, se enfrentaban a dudas, miedos y debilidades. No obstante, fueron capaces de superar grandes
retos y dificultades. ¿Por qué? Porque “fueron hechos poderosos” gracias al espíritu de Dios (Heb. 11:34).
Repasemos la vida de varios de ellos y fijémonos en cómo les ayudó la fuerza activa de Jehová. Este análisis
nos animará a perseverar en estos tiempos en los que nuestra fe sufre constantes ataques.
w08 15/1 págs. 27-28 párrs. 14-15 Considerados dignos de ser guiados a fuentes de aguas de vida
14, 15. ¿Qué podrán aprender de nosotros los justos que resuciten, y qué podremos aprender nosotros
de ellos?
14 Los siervos fieles de Dios que murieron antes de que Jesús llevara a cabo su ministerio en la Tierra también
tendrán mucho que aprender cuando resuciten. Descubrirán la identidad del Mesías prometido que tanto
esperaban pero no alcanzaron a conocer. En su vida anterior, ellos ya habían demostrado que deseaban que
Jehová les enseñara. ¿Se imagina qué alegría y qué privilegio será explicarle a Daniel cómo se cumplieron las
profecías que él mismo escribió, pero que no pudo entender? (Dan. 12:8, 9.)
15 Por supuesto, aunque los justos que resuciten tendrán mucho que aprender de nosotros, también nosotros
podremos aprender de ellos. De seguro nos contestarán las muchas preguntas que tengamos sobre los relatos
que solo se mencionan brevemente en la Biblia. ¡Piense en lo emocionante que será escuchar a Juan el Bautista
en persona hablar de su primo Jesús! Sin duda, todo lo que aprendamos de esos testigos fieles nos permitirá
comprender aún mejor la Palabra de Dios. Los siervos de Jehová que murieron en el pasado —así como los
miembros de la gran muchedumbre que mueran durante el tiempo del fin— alcanzarán “una resurrección mejor”.
Todos ellos comenzaron su servicio a Jehová en un mundo controlado por Satanás. ¡Qué dichosos se sentirán
de continuar sirviéndole en el nuevo mundo de Dios, donde las condiciones serán mucho mejores! (Heb. 11:35;
1 Juan 5:19.)
w08 15/9 pág. 9 párrs. 8-9 Jehová es nuestro Libertador
8, 9. a) ¿Cómo sabemos que no se nos va a proteger de todo daño físico? b) ¿Qué debemos reconocer si
somos realistas?
8 Jehová no ha prometido protegernos a cada uno de sus siervos de todo daño físico en la actualidad. Por eso,
tenemos la misma actitud que expresaron los tres fieles hebreos que se negaron a inclinarse ante la imagen de
oro del rey Nabucodonosor. Aquellos jóvenes no dieron por sentado que Jehová haría un milagro para proteger
su vida (léase Daniel 3:17, 18). De todos modos, Jehová los salvó de morir abrasados por las llamas de un horno
ardiente (Dan. 3:21-27). Tengamos presente, sin embargo, que incluso en tiempos bíblicos, ese tipo de milagros
eran la excepción, no la regla. Lo cierto es que muchos siervos fieles de Jehová murieron a manos de sus
enemigos (Heb. 11:35-37).
9 ¿Y hoy día? Pues bien, está claro que nuestro Libertador tiene el poder para salvar a quien él desee. Pero
¿podemos asegurar a ciencia cierta que Jehová ha intervenido en alguna situación en particular? La verdad es
que no. Aun así, si alguien cree que Jehová lo ha protegido milagrosamente de algún peligro, sería atrevido de
nuestra parte afirmar lo contrario. De todos modos, siendo realistas, hay que reconocer que muchos cristianos
fieles han muerto en circunstancias trágicas o a consecuencia de la persecución, como sucedió bajo el régimen
nazi (Ecl. 9:11). ¿Diríamos que Jehová no protegió a esos cristianos fieles? Por supuesto que no.
w02 1/2 págs. 22-23 párr. 17 ¿Ha recibido usted “el espíritu de la verdad”?
17. ¿En qué sentido ‘no serán perfeccionados aparte de’ los ungidos los fieles de la antigüedad que
resuciten en la Tierra?
17 En su calidad de ungido, el apóstol Pablo escribió lo siguiente con referencia a los hombres y las mujeres
fieles que vivieron antes de Cristo: “Todos estos, aunque recibieron testimonio por su fe, no obtuvieron el
cumplimiento de la promesa, puesto que Dios previó algo mejor para nosotros [los ungidos], para que ellos
no fueran perfeccionados aparte de nosotros” (Hebreos 11:35, 39, 40). Durante el Milenio, Cristo y sus 144.000
hermanos ungidos serán reyes y sacerdotes en el cielo, y administrarán los beneficios del sacrificio de rescate de
Jesús sobre la Tierra. De ese modo, las otras ovejas ‘serán perfeccionadas’ en cuerpo y mente (Revelación
22:1, 2).
w02 1/10 pág. 13 párr. 5 Jehová bendice y protege a quienes le obedecen
5. ¿Qué clase de obediencia pide Jehová, y cómo sabemos que es posible demostrarla?
5 Pese a que Jehová insiste en que se le obedezca, es muy consciente de las limitaciones de los seres
humanos imperfectos (Salmo 130:3, 4). Todo lo que pide es sinceridad y obediencia cimentadas en fe, amor y un
temor sano a desagradarle (Deuteronomio 10:12, 13; Proverbios 16:6; Isaías 43:10; Miqueas 6:8; Romanos
6:17). Una ‘gran nube de testigos precristianos’ demostraron que tal obediencia es posible, pues se aferraron a
su integridad al arrostrar enormes pruebas e incluso la muerte (Hebreos 11:36, 37; 12:1). ¡Cuánto regocijaron
estos leales el corazón de Jehová! (Proverbios 27:11.) Otros, en cambio, fueron fieles al principio, pero con el
tiempo cayeron en la desobediencia. Uno de estos fue el rey Jehoás de la antigua Judá.
w12 15/3 pág. 20 párr. 2 Regocijémonos en nuestra esperanza
2. ¿Qué dos esperanzas hallamos entre los cristianos de la actualidad, y por qué deberían interesarse las
otras ovejas en la esperanza de los ungidos?
2 Entre los cristianos que viven en este tiempo del fin hallamos dos esperanzas. Los miembros ungidos del
“rebaño pequeño” que aún viven en la Tierra albergan la promesa de ir al cielo, donde serán inmortales y servirán
con Cristo en su Reino como reyes y sacerdotes (Luc. 12:32; Rev. 5:9, 10). Y la “gran muchedumbre” de “otras
ovejas” —un grupo mucho más numeroso— tiene la expectativa de vivir para siempre en la Tierra convertida en
un paraíso como súbditos del Reino mesiánico (Rev. 7:9, 10; Juan 10:16). Las otras ovejas no deben olvidar que
su salvación depende de que apoyen de forma activa al resto de los “hermanos” de Cristo (Mat. 25:34-40). Los
ungidos recibirán sin falta su recompensa, y las otras ovejas pueden tener la misma seguridad (léase Hebreos
11:39, 40). Comencemos examinando la esperanza de los ungidos.
w02 15/4 pág. 30 ¿Recuerda usted?
¿A qué se refería Pablo cuando dijo que los testigos precristianos ‘no serían perfeccionados aparte de’
los ungidos? (Hebreos 11:40.)
Durante el Milenio venidero, Cristo y sus hermanos ungidos, que serán reyes y sacerdotes en el cielo,
administrarán los beneficios del rescate a los resucitados. Tales fieles, como los mencionados en el capítulo 11
de Hebreos, serán “perfeccionados” de ese modo.—1/2, página 23.
Capítulo 12
w00 15/7 págs. 10-11 párr. 3 La esperanza de la resurrección es segura
3. ¿Para qué recibió poder Elías cuando murió el hijo de la viuda de Sarepta?
3 En una emocionante reseña de la fe que tuvieron muchos testigos precristianos de Jehová, el apóstol Pablo escribió:
“Hubo mujeres que recibieron a sus muertos por resurrección” (Hebreos 11:35; 12:1). Una de ellas fue una viuda pobre de
la ciudad fenicia de Sarepta. Puesto que había sido hospitalaria con Elías, el profeta de Dios, la harina y el aceite que esta
mujer tenía se perpetuaron milagrosamente durante un hambre que hubiera terminado con su vida y la de su hijo. Cuando
más tarde el niño murió, Elías lo recostó en un lecho, oró, se estiró tres veces sobre él y suplicó: “Oh Jehová mi Dios, por
favor, haz que el alma de este niño vuelva dentro de él”. Dios hizo que el alma, o vida, volviera dentro del muchacho
(1 Reyes 17:8-24). Imaginémonos el gozo de aquella viuda al ver recompensada su fe mediante la primera resurrección de
la que hay constancia: la de su propio hijo.
w02 1/10 pág. 13 párr. 5 Jehová bendice y protege a quienes le obedecen
5. ¿Qué clase de obediencia pide Jehová, y cómo sabemos que es posible demostrarla?
5 Pese a que Jehová insiste en que se le obedezca, es muy consciente de las limitaciones de los seres
humanos imperfectos (Salmo 130:3, 4). Todo lo que pide es sinceridad y obediencia cimentadas en fe, amor y un
temor sano a desagradarle (Deuteronomio 10:12, 13; Proverbios 16:6; Isaías 43:10; Miqueas 6:8; Romanos
6:17). Una ‘gran nube de testigos precristianos’ demostraron que tal obediencia es posible, pues se aferraron a
su integridad al arrostrar enormes pruebas e incluso la muerte (Hebreos 11:36, 37; 12:1). ¡Cuánto regocijaron
estos leales el corazón de Jehová! (Proverbios 27:11.) Otros, en cambio, fueron fieles al principio, pero con el
tiempo cayeron en la desobediencia. Uno de estos fue el rey Jehoás de la antigua Judá.
w04 15/8 págs. 14-15 párr. 13 Odiados sin causa
13. ¿Qué nos ayudará a mantener el equilibrio espiritual cuando nos injurien?
13 Las injurias de que somos objeto por nuestra fe podrían desanimarnos y llevarnos a creer que no podemos
seguir sirviendo a Dios, como le ocurrió al profeta Jeremías (Jeremías 20:7-9). ¿Qué nos ayudará a mantener el
equilibrio espiritual? La clave es ver la cuestión como Jehová la ve. Él considera que quienes permanecen fieles
bajo prueba son vencedores, no víctimas (Romanos 8:37). Trate de hacerse un cuadro mental de personas que
han defendido la soberanía de Jehová soportando todas las indignidades que el Diablo ha podido usar contra
ellas; piense en hombres y mujeres como Abel, María la madre de Jesús, Job y otros fieles de la antigüedad, así
como en hermanos nuestros de tiempos modernos (Hebreos 11:35-37; 12:1). Reflexione sobre su proceder de
integridad. Esa gran nube de siervos leales nos invita a unirnos a ellos en el podio reservado para quienes por su
fe vencen al mundo (1 Juan 5:4).
w05 15/9 pág. 17 párr. 8 Andemos por fe, no por vista
8. ¿Qué amonestación se dio a los cristianos de Laodicea, y por qué es de interés para nosotros?
8 A fines del siglo primero, el glorificado Jesucristo entregó en una revelación al apóstol Juan un mensaje para
la congregación de Laodicea (Asia Menor) en el que la amonestaba para que dejara su actitud materialista.
Aunque gozaban de riqueza material, los cristianos laodicenses estaban en la bancarrota, espiritualmente
hablando. En lugar de seguir andando por fe, permitieron que las posesiones los privaran de su visión espiritual
(Revelación [Apocalipsis] 3:14-18). El materialismo produce el mismo efecto en la actualidad. Socava nuestra fe e
impide que “corramos con aguante la carrera” por la vida (Hebreos 12:1). Si no tenemos cuidado, “los placeres
de esta vida” pueden ir eclipsando las actividades espirituales hasta ‘ahogarlas completamente’ (Lucas 8:14).
w02 15/7 pág. 14 párr. 19 Añadamos devoción piadosa a nuestro aguante
19. ¿Por qué es tan importante imitar el ejemplo de Jesús?
19 Es seguro que nos sobrevendrán pruebas, pero estas no tienen por qué apartarnos de la carrera hacia la
vida eterna. Recordemos que Jehová puede librarnos de ellas. A la vez que nos ‘quitamos todo peso’ y
“[corremos] con aguante la carrera que está puesta delante de nosotros, [miremos] atentamente al Agente
Principal y Perfeccionador de nuestra fe, Jesús” (Hebreos 12:1-3). Si examinamos con detenimiento el ejemplo
de Jesús y procuramos imitarlo de palabra y obra, cultivaremos la devoción piadosa y la manifestaremos en
mayor medida.
w00 1/2 pág. 15 párr. 7 Jehová no tardará
7 En su carta a los cristianos hebreos, el apóstol Pablo dijo al pueblo de Jehová citando de Habacuc 2:4:
“Ustedes tienen necesidad de aguante, para que, después que hayan hecho la voluntad de Dios, reciban el
cumplimiento de la promesa. Porque aún ‘un poquito de tiempo’, y ‘el que viene llegará y no tardará’. ‘Pero mi
justo vivirá a causa de la fe’, y, ‘si se retrae, mi alma no se complace en él’” (Hebreos 10:36-38). Este no es
momento de aflojar el paso ni de caer en la trampa de los caminos materialistas y ávidos de placeres del mundo
de Satanás. ¿Qué debemos hacer hasta que se acabe el “poquito de tiempo” que queda? Los que formamos
parte de la nación santa de Jehová debemos, como hizo Pablo, ‘extendernos hacia adelante a las cosas más allá
y proseguir hacia la meta’ de la vida eterna (Filipenses 3:13, 14). Y al igual que Jesús, tenemos que ‘aguantar por
el gozo que se ha puesto delante de nosotros’ (Hebreos 12:2).
w08 15/10 págs. 31-32 Puntos sobresalientes de las cartas a Tito, Filemón y los Hebreos
Respuestas a preguntas bíblicas:
Hebreos 12:2. ¿Qué era “el gozo que fue puesto delante de [Jesús]” por el que “aguantó un madero de
tormento”? El gozo de ver lo que lograría su ministerio, a saber, santificar el nombre de Jehová, vindicar su
soberanía y rescatar a la humanidad de la muerte. Jesús también tenía la vista fija en el galardón de gobernar
como Rey y servir de Sumo Sacerdote para nuestro beneficio.
w01 15/8 pág. 29 párr. 15 No desistamos de hacer lo que es excelente
15. ¿Por qué logró Jesús conservar el gozo ante las pruebas, y cómo beneficia a los cristianos imitarlo?
15 La vida de Abrahán nos enseña muchas lecciones a los cristianos. No solo tuvo fe, sino también paciencia,
sagacidad, valor y amor altruista. Lo primero en su vida fue la adoración a Jehová. No obstante, debemos
recordar que nuestro mayor ejemplo es Jesucristo. Él también se enfrentó a numerosas pruebas, pero nunca
perdió el gozo. ¿Por qué? Porque mantuvo la mente enfocada en la esperanza (Hebreos 12:2, 3). Debido a ello,
Pablo pidió en oración: “Ahora, que el Dios que suministra aguante y consuelo les conceda tener entre sí la
misma actitud mental que tuvo Cristo Jesús” (Romanos 15:5). Con la actitud mental apropiada, nos será posible
tener gozo pese a los obstáculos que Satanás levante en nuestro camino
w03 15/2 pág. 22 párr. 21 ¿Qué significa para usted la Cena del Señor?
21. ¿Cómo podemos extraer grandes beneficios de la época de la Conmemoración?
21 Son muchos los beneficios que trae consigo la época de la Conmemoración. Podemos sacar provecho de la
lectura de la Biblia programada para ese tiempo. Es asimismo un período particularmente apropiado para orar,
para meditar sobre la vida y muerte de Jesús en la Tierra y para predicar el Reino (Salmo 77:12; Filipenses
4:6, 7). La propia celebración nos recuerda el amor de Dios y de Cristo manifestado en el sacrificio redentor
(Mateo 20:28; Juan 3:16). Tal disposición nos da esperanza y consuelo, y debería afirmar nuestra resolución de
seguir los pasos de Cristo (Éxodo 34:6; Hebreos 12:3). Además, la Conmemoración debe fortalecernos para
cumplir con nuestra dedicación como siervos de Dios y ser fieles seguidores de su amado Hijo.
w06 1/10 pág. 27 párr. 6 Esperar en Jehová nos infunde valor
6. ¿Qué no podemos permitir si queremos mantener viva nuestra esperanza?
6 Jesús, nuestro Dechado, se nutría con la Palabra de Dios, dándonos un ejemplo en el que debemos meditar
con seriedad para no “cansar[nos]” y “desfallecer” (Hebreos 12:3). Ahora bien, ¿qué ocurrirá si permitimos que la
esperanza divina se vaya borrando de la mente y el corazón, o que se centre en otros objetivos, como los bienes
materiales y las metas de este mundo? Lógicamente, el cansancio espiritual nos invadirá enseguida y mermará
las fuerzas y el ánimo que necesitamos para vivir de acuerdo con los principios morales. En ese estado mental,
nuestra fe pudiera sufrir “naufragio” (1 Timoteo 1:19). Sin embargo, algo que logrará fortalecerla es la esperanza
verdadera
w07 15/2 págs. 19-20 párrs. 8-9 Esposas, respeten profundamente a sus esposos
8, 9. a) ¿Cómo veía Jesús su sujeción a Dios? b) ¿Qué beneficios produce la sujeción?
8 Aunque sujetarse a la autoridad de alguien no siempre es fácil, la mujer puede verlo como algo honorable, tal
como hizo Jesús. Pese a que en su caso sujetarse a Dios suponía sufrir y morir en un madero de tormento, ser
sumiso le produjo gozo (Lucas 22:41-44; Hebreos 5:7, 8; 12:3). Por tanto, las mujeres tienen un ejemplo de
sumisión en Jesús. La Biblia indica: “La cabeza de la mujer es el varón; a su vez, la cabeza del Cristo es Dios”
(1 Corintios 11:3). Recordemos, sin embargo, que la mujer está sujeta a la autoridad del hombre aun antes de
casarse.
9 En la Biblia se explica que las mujeres —casadas o solteras— deben respetar la autoridad de los varones
cristianos que ocupan puestos de superintendencia en la congregación (1 Timoteo 2:12, 13; Hebreos 13:17).
Al obedecer esta instrucción divina, las mujeres sirven de ejemplo a los ángeles de la organización de Jehová
(1 Corintios 11:8-10). Además, las mujeres casadas mayores pueden, con su buen ejemplo y consejos, enseñar
a las más jóvenes a estar “sujetas a sus propios esposos” (Tito 2:3-5).
w08 15/1 págs. 26-27 párr. 11 Considerados dignos de ser guiados a fuentes de aguas de vida
11. ¿Qué tácticas ha empleado Satanás a fin de debilitar la fe de los cristianos?
11 De todas maneras nos mantenemos en guardia, pues sabemos que el verdadero enemigo es el Diablo y
que él no se rinde con facilidad (léase 1 Pedro 5:8). Por ejemplo, se ha valido de apóstatas y de otros medios
para tratar de hacernos creer que las enseñanzas del esclavo son falsas. Pero ese método no le ha dado muchos
resultados. También ha recurrido a la persecución, y, aunque en ocasiones sí ha logrado poner trabas a la obra,
lo que generalmente sucede es que la persecución termina fortaleciendo la fe de los hermanos. Por eso, Satanás
está utilizando cada vez más otra táctica: el desánimo. Y aparentemente cree que así tendrá más probabilidades
de debilitar nuestra fe. Los cristianos del siglo primero ya sabían lo peligroso que es el desánimo. Se les había
exhortado a considerar “con sumo cuidado y atención” el ejemplo de Cristo, quien había “aguantado tal habla
contraria de pecadores en contra de sus propios intereses”. ¿Y por qué debían hacerlo? “Para que no [fueran] a
cansarse y a desfallecer en sus almas.” (Heb. 12:3.)
w08 15/10 págs. 31-32 Puntos sobresalientes de las cartas a Tito, Filemón y los Hebreos
Lecciones para nosotros:
Hebreos 12:3, 4. Cuando atravesemos pruebas menores u oposición poco severa, no nos ‘cansemos
ni desfallezcamos en nuestras almas’. Antes bien, esforcémonos por progresar hacia la madurez y mejorar
nuestra capacidad de aguantar las adversidades. Decidámonos a resistir “hasta la sangre”, es decir, hasta la
muerte (Heb. 10:36-39).
w02 15/4 pág. 30 ¿Recuerda usted?
¿Qué significa el comentario de Pablo a los hebreos: “Ustedes todavía no han resistido hasta la sangre”?
(Hebreos 12:4.)
Se refería a que resistieran hasta llegar al extremo de morir. Existían ejemplos históricos de personas que se
habían mantenido fieles hasta la muerte. Aunque los hebreos a los que Pablo escribió no habían sido probados
hasta ese punto, debían progresar hacia la madurez y cultivar una fe que soportara cualquier prueba.—15/2,
página 29.
w03 1/10 pág. 19 párr. 17 El aguante en las pruebas alaba a Jehová
17. ¿Qué tipo de pruebas afrontan hoy día los siervos de Dios?
17 Quizá todavía no hayamos “resistido hasta la sangre”, pero al igual que en el caso de aquellos 230 fieles,
nuestra fe también podría verse sometida a prueba (Hebreos 12:4). De hecho, las pruebas adoptan múltiples
formas. Es posible que tengamos que soportar las burlas de compañeros de clase o tal vez resistir la presión de
grupo que nos empuja a cometer actos inmorales y otros pecados. Además, la resolución de abstenerse de la
sangre, de casarse solo en el Señor o de criar en la verdad a los hijos en un hogar dividido puede provocar
enormes presiones y dificultades (Hechos 15:29; 1 Corintios 7:39; Efesios 6:4; 1 Pedro 3:1, 2).
w12 15/3 pág. 29 párr. 18 No mire “a las cosas que deja atrás”
18. a) ¿Qué ocurrirá si guardamos resentimiento por algún consejo recibido? b) ¿Cómo podemos seguir
la exhortación de Salomón sobre la disciplina?
18 Corrección. ¿Recibimos en el pasado alguna disciplina o consejo firme? Seguir mirando atrás con
resentimiento no solo es doloroso, sino que puede desmoralizarnos (Heb. 12:5). Sea que despreciemos de
entrada el consejo, o sea que nos demos por vencidos después de aceptarlo, el resultado será el mismo:
no dejaremos que nos beneficie y nos refine. Es mucho mejor seguir esta exhortación de Salomón: “Ásete de la
disciplina; no la sueltes. Salvaguárdala, pues ella misma es tu vida” (Pro. 4:13). Debemos hacer lo mismo que los
buenos conductores al ver una señal en la carretera: aceptar la indicación, aplicarla y seguir adelante (Pro.
4:26, 27; léase Hebreos 12:12, 13).
w08 15/10 pág. 4 párr. 8 Los “ojos radiantes” de Jehová examinan a todos
8. ¿De qué maneras instruye y corrige Jehová a sus siervos?
8 Dios demuestra que nos ama al instruirnos y corregirnos mediante las Escrituras y mediante el alimento
espiritual del “esclavo fiel y discreto” (Mat. 24:45; Heb. 12:5, 6). También nos ayuda a través de la congregación
cristiana y sus “dádivas en [forma de] hombres” (Efe. 4:8). Lo que es más, está pendiente de nosotros para ver
cómo respondemos a su educación paternal y busca formas de seguir ayudándonos. Bien dice Salmo 32:8: “Te
haré tener perspicacia, y te instruiré en el camino en que debes ir. Ciertamente daré consejo con mi ojo [fijo]
sobre ti”. ¡Qué importante es que escuchemos siempre a Jehová! Ante él debemos mantenernos humildes,
reconociendo que es nuestro amoroso Maestro y Padre (léase Mateo 18:4).
w08 15/8 pág. 23 párrs. 10-11 ¿Habla usted el “lenguaje puro” con fluidez?
10, 11. a) ¿Qué debemos hacer para aprender un idioma, además de escuchar con atención? b) ¿Qué
hace falta para hablar el lenguaje puro?
10 Imite a quienes dominan el idioma. A las personas que están estudiando un idioma no solo se les
recomienda que escuchen con atención, sino que intenten imitar la pronunciación y la manera de hablar de los
hablantes nativos. De este modo se notará menos su acento extranjero y les será más fácil hacerse entender.
También nosotros debemos aprender de quienes ya dominan el lenguaje puro y el “arte de enseñar” (2 Tim. 4:2).
Pida ayuda y permita que lo corrijan cuando cometa errores (léase Hebreos 12:5, 6, 11).
11 Para hablar el lenguaje puro hace falta más que solo creer lo que aprendemos y enseñarlo al prójimo.
También debemos obedecer las leyes y los principios divinos. ¿Cómo podemos lograrlo? Fijándonos en el
ejemplo de los demás e imitando su fe y su celo. Y el mejor ejemplo que podemos seguir es el de Jesús (1 Cor.
11:1; Heb. 12:2; 13:7). Si así lo hacemos, contribuiremos a la unidad del pueblo de Dios, ya que todos
hablaremos con el mismo acento, por así decirlo (1 Cor. 4:16, 17).
w05 15/6 págs. 22-23 párr. 19 Padres, provean a las necesidades de su familia
19. ¿Por qué es importante la disciplina, y qué equilibrio procuran hallar los padres cristianos?
19 Claro está que el amor de los padres no se limita a las palabras; se expresa más que nada con hechos.
Suministrar a los hijos lo necesario en sentido material y espiritual es una muestra de amor, sobre todo cuando
los padres les confirman que lo hacen principalmente porque los aman. También la disciplina constituye una
expresión importantísima del amor de los padres. De hecho, “Jehová disciplina a quien ama” (Hebreos 12:6). Por
otro lado, no disciplinar a los hijos en realidad denota odio hacia ellos (Proverbios 13:24). Jehová siempre
encuentra el equilibrio perfecto y disciplina “hasta el grado debido” (Jeremías 46:28). Para los padres imperfectos
no siempre es fácil hacer esto. Aun así, vale la pena esforzarse al máximo por lograr dicho equilibrio.
La disciplina amorosa y firme ayudará al niño a convertirse en un adulto feliz y productivo (Proverbios 22:6).
¿No es eso lo que todo padre cristiano quiere para su hijo?
w12 15/8 págs. 23-24 párrs. 15-16 ¡Cuidado con las trampas del Diablo!
15, 16. ¿Cómo puede evitar caer en la trampa de sentir una culpabilidad excesiva?
15 ¿Cómo evitar que esta trampa nos aplaste? Si usted ha cometido un pecado grave, tome medidas de
inmediato para restablecer su relación con Jehová. Pídale ayuda a los ancianos (Sant. 5:14-16). Haga todo lo
que esté en su mano por enmendar la situación (2 Cor. 7:11). Y si recibe algún tipo de corrección, no se
desanime, pues la disciplina es una clara demostración de que Jehová lo ama (Heb. 12:6). Tome la
determinación de no volver a dar los pasos que le llevaron a pecar y obre en consecuencia. Una vez que se
arrepienta y regrese al buen camino, tenga fe en que el sacrificio redentor de Jesucristo realmente puede cubrir
sus faltas (1 Juan 4:9, 14).
16 Hay quienes no dejan de sentirse culpables por errores que ya les han sido perdonados. Si a usted le ocurre
eso, recuerde que Jehová perdonó a Pedro y a los demás apóstoles por haber abandonado a su amado Hijo
cuando este más los necesitaba. Y también perdonó al hombre que fue expulsado de la congregación de Corinto
por su escandalosa inmoralidad pero que después se arrepintió (1 Cor. 5:1-5; 2 Cor. 2:6-8). En la Palabra de Dios
se habla de diversas personas que, aunque cometieron pecados muy graves, se arrepintieron y recibieron el
perdón divino (2 Crón. 33:2, 10-13; 1 Cor. 6:9-11).
w04 1/4 pág. 18 párr. 14 Confiemos en el espíritu de Dios frente a los cambios de la vida
14. ¿Cómo debemos responder a la disciplina de Jehová?
14 Todos somos imperfectos, y todos pecamos (Romanos 3:23). Hasta pudiéramos cometer algún pecado
grave, como le ocurrió a David. Al igual que un padre amoroso disciplina a sus hijos, Jehová corrige a quienes se
esfuerzan por servirle. Ahora bien, aunque la disciplina es provechosa, recibirla no resulta agradable. De hecho,
a veces es “penosa” (Hebreos 12:6, 11). Pero si ‘escuchamos la disciplina’, podemos reconciliarnos con Jehová
(Proverbios 8:33). Para disfrutar de la continua bendición de Su espíritu, debemos aceptar la corrección y
esforzarnos por contar con la aprobación divina.
w07 1/9 págs. 22-23 párr. 7 Padres, eduquen a sus hijos con amor
7. ¿Qué pueden lograr los buenos padres disciplinando a sus hijos, y qué incluye la disciplina?
7 Pablo sigue diciendo: “El amor es [...] bondadoso” (1 Corintios 13:4). Los buenos padres disciplinarán a sus
hijos de forma coherente y bondadosa. Así imitarán a Jehová, quien —según indica el apóstol Pablo— “disciplina
a quien ama”. No obstante, hay que señalar que la disciplina que menciona la Biblia no se limita al castigo, sino
que se centra en la educación y formación para la vida. ¿Qué propósito tiene esa disciplina? Pablo contesta: “A
los que han sido entrenados por ella, da fruto pacífico, a saber, justicia” (Hebreos 12:6, 11). Por lo tanto, ¿qué
logran los padres que enseñan a sus hijos con bondad y de acuerdo con las instrucciones divinas? Prepararlos
para que de adultos amen la paz y la justicia. Si los hijos aceptan “la disciplina de Jehová”, adquirirán sabiduría,
conocimiento y discernimiento, cualidades mucho más valiosas que el oro y la plata (Proverbios 3:11-18).
w08 15/11 págs. 14-15 párrs. 12-13 Ayúdelos para que regresen lo antes posible
12, 13. ¿Cómo se puede ayudar al hermano inactivo que ha cometido un pecado grave?
12 Algunos cristianos dejaron de predicar y de asistir a las reuniones porque cometieron un pecado grave.
Y temen que si vuelven a la congregación y se lo confiesan a los ancianos, serán expulsados. Pero si ya no están
practicando ningún pecado y están sinceramente arrepentidos, no serán expulsados (2 Cor. 7:10, 11).
Al contrario, recibirán una cordial bienvenida, y los ancianos les darán la asistencia espiritual que necesiten.
13 Supongamos que se le ha pedido que visite a un hermano inactivo. ¿Qué debe hacer si este le confiesa que
ha cometido un pecado grave? Como dijimos antes, es mejor que no trate de ayudarlo por su cuenta. Sugiérale
que hable con los ancianos. Si el hermano no quiere hacerlo, usted tendría que seguir las instrucciones bíblicas
para estos casos (léase Levítico 5:1). Así estaría mostrando que para usted son muy importantes tanto el nombre
de Jehová como el bienestar espiritual de la congregación. Los ancianos sabrán cómo ayudar a quienes quieren
regresar a la congregación y hacer la voluntad de Dios. Claro, quizá se necesite aplicar alguna medida
disciplinaria, pero siempre se hará con amor (Heb. 12:7-11). Si el hermano reconoce que ha pecado contra Dios,
deja de cometer el pecado y está sinceramente arrepentido, puede estar seguro de que recibirá la ayuda de los
ancianos y el perdón de Jehová (Isa. 1:18; 55:7; Sant. 5:13-16).
w00 1/6 pág. 18 párr. 17 ‘Salvémonos nosotros y a los que nos escuchan’
17. ¿Cómo pueden los padres ayudar a sus hijos a permanecer en el camino de la salvación?
17 Entre aquellos que queremos salvar, naturalmente, están nuestros familiares. Muchos hijos de padres
cristianos son sinceros y están “sólidos en la fe”. Otros, sin embargo, quizá no tengan la verdad arraigada
profundamente en el corazón (1 Pedro 5:9; Efesios 3:17; Colosenses 2:7). Muchos de estos jóvenes abandonan
el camino cristiano cuando se hacen mayores. Si somos padres, ¿cómo podemos minimizar ese riesgo? En
primer lugar, procurando crear un ambiente familiar saludable. Una buena vida de familia coloca la base para
cultivar un punto de vista sano sobre la autoridad, reconocer los valores apropiados y disfrutar de buenas
relaciones interpersonales (Hebreos 12:9). Así, los lazos familiares estrechos fomentan la amistad del joven con
Jehová (Salmo 22:10). Las familias fuertes hacen cosas juntos, aunque los padres tengan que sacrificar tiempo
que pudieran utilizar para fines personales. De ese modo, por el ejemplo, pueden enseñar a sus hijos a tomar
decisiones correctas en la vida. Padres, lo que los hijos necesitan más de ustedes no son las ventajas materiales,
sino a ustedes mismos, su tiempo, energía y amor. ¿Están dando a sus hijos estas cosas?
.
w07 1/10 págs. 16-17 párr. 4 La búsqueda del verdadero propósito de la vida
4. a) ¿Qué dará verdadero propósito a nuestra vida? b) ¿Cuál es el propósito más importante que puede
haber en la vida?
4 Dios también se propuso que los seres humanos vivieran felices y en paz entre sí y con el resto de la
creación (Génesis 1:26; 2:15). Pero ¿qué necesitamos para sentirnos felices, seguros y en paz? Igual que un
niño necesita la presencia de sus padres para sentirse contento y protegido, nosotros necesitamos tener una
buena relación con nuestro Padre celestial. Dicha relación dará verdadero sentido y propósito a nuestra vida
(Hebreos 12:9). Dios hace posible esa relación permitiendo que nos acerquemos a él y escuchando nuestras
oraciones (Santiago 4:8; 1 Juan 5:14, 15). Si nosotros, por nuestra parte, ‘andamos con Dios’ fielmente y
llegamos a ser sus amigos, podremos darle alabanza y alegrar su corazón (Génesis 6:9; Proverbios 23:15, 16;
Santiago 2:23). No puede haber otro propósito más importante en la vida. El salmista lo expresó con estas
palabras: “Toda cosa que respira... alabe a Jah” (Salmo 150:6).
w06 15/11 pág. 26 párr. 2 Aceptemos siempre la disciplina de Jehová
2. ¿Qué implica la disciplina, y a través de qué medios podemos recibirla?
2 La “disciplina” mencionada en la Biblia implica castigo y corrección, al igual que instrucción y educación.
El apóstol Pablo escribió: “Ninguna disciplina parece por el presente ser cosa de gozo, sino penosa; sin embargo,
después, a los que han sido entrenados por ella, da fruto pacífico, a saber, justicia” (Hebreos 12:11). Lo cierto es
que cuando aceptamos y acatamos la disciplina divina, nos mantenemos en la senda de la justicia y nos
acercamos al Dios santo, Jehová (Salmo 99:5). La corrección puede venir a través de otros cristianos, de lo que
oímos en las reuniones y de lo que aprendemos al estudiar la Palabra de Dios y las publicaciones del
“mayordomo fiel” (Lucas 12:42-44). ¡Cuánto debemos agradecer que se nos indiquen los cambios que tenemos
que efectuar! Pero ¿y si alguien ha cometido un pecado grave? ¿Qué disciplina puede ser necesaria?
w08 15/12 pág. 11 párrs. 16-17 ¿Será usted íntegro pase lo que pase?
16, 17. a) Si un cristiano comete un pecado grave, ¿qué es lo que no debe hacer? b) ¿Qué es lo que
debería hacer, entonces?
16 Con todo, hay cristianos que dejan de actuar con integridad. Tal como ocurría en la época de los apóstoles,
algunos cometen pecados graves. Si eso le ha ocurrido a usted, ¿quiere decir que su situación es irremediable?
No necesariamente. ¿Qué puede hacer entonces? Veamos primero lo que no debe hacer. La tendencia natural
es no decirle a nadie que hemos pecado: ni a los padres ni a los ancianos ni a ningún otro hermano. No obstante,
la Biblia nos recuerda: “El que encubre sus transgresiones no tendrá éxito, pero al que las confiesa y las deja se
le mostrará misericordia” (Pro. 28:13). Quienes tratan de ocultar sus pecados cometen un grave error, pues
no hay nada que se pueda ocultar de la vista de Dios (léase Hebreos 4:13). Hay quienes incluso tratan de llevar
una doble vida, fingiendo que sirven a Dios a la vez que pecan contra él. Esa no es una vida de integridad, sino
todo lo contrario. Jehová no acepta la adoración de quienes ocultan pecados graves; en realidad, su hipocresía lo
indigna (Pro. 21:27; Isa. 1:11-16).
17 Cuando un cristiano comete un pecado grave, está claro lo que debe hacer: debe acudir a los ancianos.
Jehová ha dispuesto un programa de ayuda para quienes están gravemente enfermos en sentido espiritual (léase
Santiago 5:14). No permita que el temor a recibir disciplina o corrección le impida recobrar la salud espiritual.
Después de todo, si tuviéramos un grave problema de salud y necesitáramos una inyección o incluso una
intervención quirúrgica, ¿nos negaríamos a aceptarlas tan solo por el dolor que podrían causarnos? (Heb. 12:11.)
w10 15/11 pág. 4 párrs. 7-8 Joven, deja que te guíe la Palabra de Dios
7, 8. a) ¿Qué les resulta difícil a algunos jóvenes? b) ¿Qué te ayudará a aceptar la disciplina?
7 A algunos jóvenes se les hace difícil aceptar los consejos de sus padres porque los toman como críticas
injustificadas. Es posible que coincidan con Craig, quien dijo: “Mi madre siempre andaba detrás de mí como un
policía [...] en busca de errores”.
8 Hay ocasiones en las que los padres reprenden a sus hijos por su manera de actuar. Y, tal como reconoce la
Biblia, no es fácil aceptar esas correcciones, incluso si se hacen con toda la razón del mundo (Heb. 12:11).
Joven, ¿qué te puede ayudar a verlas con mejor actitud? Para empezar, recordar que si te dan consejos es sin
duda porque te aman (Pro. 3:12). Quieren que tengas buenas costumbres y que no adquieras malos hábitos.
Seguramente comprenden que no disciplinarte equivaldría en realidad a odiarte (léase Proverbios 13:24).
Además, piensa que, como parte de tu aprendizaje, es inevitable que cometas errores. Así que, cuando te los
señalen, ¿por qué no te esfuerzas por escuchar con atención? Si lo haces, extraerás lecciones valiosísimas,
pues “[tener la sabiduría] como ganancia es mejor que tener la plata [...]; y el tenerla como producto, que el oro”
(Pro. 3:13, 14).
w11 15/6 pág. 28 párrs. 17-18 “Respeten a los que trabajan duro entre ustedes”
17, 18. ¿Qué debemos recordar si un anciano nos da un consejo?
17 Los ancianos saben que no son perfectos y que a veces dicen cosas que luego lamentan (1 Rey. 8:46;
Sant. 3:8). También comprenden que, para cualquier miembro de la congregación, ser corregido no es “cosa de
gozo, sino penosa” (Heb. 12:11). Por eso, antes de abordar a un cristiano para amonestarlo, suelen pasar mucho
tiempo reflexionando y orando. Así que, si un superintendente nos diera un consejo, deberíamos verlo como una
prueba de su interés por nosotros.
18 Supongamos que tenemos cierto problema de salud de origen desconocido. Logramos dar con un médico
que identifica la enfermedad, pero su diagnóstico no es precisamente agradable. ¿Nos enojaremos con él?
Es evidente que no. ¿Y si nos recomienda un tratamiento doloroso, como una operación? Como sabemos que es
por nuestro propio bien, seguramente lo aceptaremos. ¿Influirá en algo si nos lo dice de forma brusca? Tal vez al
principio, pero no permitiremos que eso condicione nuestra decisión de tratarnos. De igual modo, cuando un
anciano nos da un consejo, no permitamos que la forma en que nos lo dé afecte nuestra decisión de escucharlo.
Recordemos que Jehová y Jesús podrían estar usándolo para ayudarnos o protegernos espiritualmente.
w12 15/4 pág. 12 párrs. 16-17 La traición: terrible marca de nuestros tiempos
16, 17. a) ¿Cómo puede ponerse a prueba nuestra lealtad en la familia y en la congregación? b) ¿Qué
ejemplo muestra los beneficios de obedecer el mandato divino de no relacionarse con familiares
expulsados?
16 Hay miembros de la congregación que cometen pecados graves y tienen que ser censurados “con
severidad, para que estén saludables en la fe” (Tito 1:13). Por otro lado, la conducta de algunos requiere que
sean expulsados. Esta disciplina ha permitido que “los que han sido entrenados por ella” se recobren
espiritualmente (Heb. 12:11). Pero ¿y si el expulsado es un familiar nuestro o un amigo íntimo? Entonces entra
en juego nuestra lealtad, no a la persona, sino a Dios. Jehová nos observa y sabe si estamos obedeciendo su
mandato de no tener contacto con cualquiera que haya sido expulsado (léase 1 Corintios 5:11-13).
17 Veamos solo un ejemplo del bien que se puede lograr cuando la familia apoya lealmente la orden divina de
no relacionarse con familiares expulsados. Un joven llevaba diez años expulsado, y durante ese tiempo su padre,
su madre y sus cuatro hermanos se negaron a “mezclarse en [su] compañía”. A veces él intentaba incluirse en
las actividades de la familia, pero, de forma loable, todos se mantuvieron firmes en su postura. Tras su
readmisión, dijo que siempre los había echado de menos, especialmente cuando estaba solo por las noches. Sin
embargo, admitió que si su familia hubiera tenido contacto con él, aunque fuera solo un poco, esa pequeña dosis
le hubiera bastado. Al no tener ni siquiera la más mínima comunicación con ninguno de ellos, el deseo ardiente
de disfrutar de su compañía se convirtió en uno de los factores que lo impulsaron a reparar su relación con
Jehová. Pensemos en este hecho si alguna vez nos sentimos tentados a violar el mandato divino de no tener
contacto con familiares expulsados.
w12 15/3 pág. 28 párr. 16 No mire “a las cosas que deja atrás”
16. ¿Cómo pueden afectarnos los sucesos del pasado?
16 Por supuesto, no todas las experiencias de la vida nos dejan un buen recuerdo. Tal vez nuestra conciencia
aún sienta el terrible peso de pecados o errores del pasado (Sal. 51:3). También puede ser que estemos
resentidos porque alguien nos ha corregido (Heb. 12:11). O quizá consideremos que fuimos víctimas de alguna
injusticia y no dejemos de pensar en ello (Sal. 55:2). Sea cual sea nuestro caso, ¿cómo impedir que los sucesos
del pasado acaparen toda nuestra atención? Veamos tres posibles casos.
w06 15/5 págs. 24-25 párr. 15 ¿Está usted preparado para sobrevivir?
15 Quienes desean formar parte de la congregación cristiana han de satisfacer ciertos requisitos. Lógicamente,
a los burlones no se les permite entrar en ella, como tampoco se les permitió entrar en el arca de Noé (2 Pedro
3:3-7). Por otra parte, desde el año 1952 en particular, los testigos de Jehová hemos apoyado de manera más
plena una medida encaminada a proteger a la congregación: la expulsión de los pecadores que no se
arrepienten. Por supuesto, a los que sí se arrepienten se les ayuda con amor a hacer “sendas rectas para sus
pies” (Hebreos 12:12, 13; Proverbios 28:13; Gálatas 6:1).
w08 15/6 págs. 25-26 párrs. 14-15 No perdamos ‘el amor que teníamos al principio’
14, 15. a) ¿Cómo puede ayudarnos la Biblia a mejorar nuestra espiritualidad? b) ¿En qué asuntos
podríamos reflexionar?
14 Una persona puede usar un espejo para comprobar su apariencia y, de ser necesario, corregirla. Por
ejemplo, si un hombre ve su corbata torcida, puede enderezarla, y si una mujer ve su cabello despeinado, puede
arreglárselo. De igual modo, la Biblia nos permite ver lo que somos en realidad. Al compararnos con el modelo
que se presenta en ella, la estamos usando como espejo. Ahora bien, ¿de qué nos sirve mirarnos en el espejo si
no hacemos nada para corregir los problemas que detectamos? Lo que debemos hacer es actuar en conformidad
con lo que descubrimos en “la ley perfecta” de Dios, ponerla en práctica. En caso de que percibamos que nuestro
amor inicial por Jehová y por la verdad se ha enfriado, hagámonos las siguientes preguntas: “¿Qué presiones
estoy experimentando, y cómo estoy reaccionando a ellas? ¿Cómo reaccionaba antes? ¿Qué ha cambiado?”. Si
este autoexamen revela alguna deficiencia, no la pasemos por alto. Efectuemos de inmediato los cambios que se
requieran (Heb. 12:12, 13).
15 Este ejercicio de reflexión también nos permitirá fijarnos metas razonables para crecer espiritualmente. Por
inspiración divina, el apóstol Pablo le dio el siguiente consejo a su joven compañero Timoteo para ayudarlo a
mejorar en su ministerio: “Reflexiona sobre estas cosas; hállate intensamente ocupado en ellas, para que tu
adelantamiento sea manifiesto a todos”. También nosotros debemos reflexionar con la ayuda de la Palabra de
Dios para determinar en qué aspectos podemos mejorar (1 Tim. 4:15).
w08 15/10 págs. 31-32 Puntos sobresalientes de las cartas a Tito, Filemón y los Hebreos
Lecciones para nosotros:
Hebreos 12:13-15. No debemos permitir que ninguna “raíz venenosa”, o sea, nadie de la congregación que
critique la manera como se hacen las cosas, impida que ‘hagamos sendas rectas para nuestros pies’.
w08 15/5 pág. 4 párr. 9 ¿Cómo deberíamos tratar al prójimo?
9. ¿Qué haremos si somos pacíficos?
9 Jesús se refirió a otra cualidad que produce felicidad cuando dijo: “Felices son los pacíficos, puesto que a
ellos se les llamará ‘hijos de Dios’” (Mat. 5:9). La palabra griega que aquí se traduce “pacíficos” significa
literalmente “pacificadores”, es decir, personas que promueven la paz. Si tenemos esta cualidad, no haremos
nada que “[separe] a los que se han familiarizado entre sí”, como difundir calumnias, y tampoco toleraremos que
otros lo hagan (Pro. 16:28). Promoveremos la paz de palabra y obra, tanto dentro como fuera de la congregación
(Heb. 12:14). Pero, sobre todo, nos esforzaremos al máximo por estar en paz con Jehová (léase 1 Pedro 3:10-
12).
w12 15/2 pág. 30 párrs. 17-18 Es posible ser felices en un hogar dividido
17, 18. ¿Qué ayudará al cristiano a mantener la esperanza aunque sus familiares no sirvan a Jehová?
17 Si usted está sirviendo fielmente a Jehová a pesar de no contar con el apoyo de su familia, no se rinda.
Recuerde que “Jehová no abandonará a su pueblo, por causa de su gran nombre” (1 Sam. 12:22). Se mantendrá
a su lado mientras usted se aferre a él (léase 2 Crónicas 15:2). Siga este consejo bíblico: “Deléitate
exquisitamente en Jehová [...]. Haz rodar sobre Jehová tu camino, y fíate de él” (Sal. 37:4, 5). Sea perseverante
en la oración y tenga fe absoluta en que su Padre celestial le ayudará a seguir adelante pase lo que pase (Rom.
12:12).
18 Pídale a Jehová que le conceda su espíritu santo para cultivar un ambiente pacífico en su hogar (Heb.
12:14). Puede que algún día logre tocar el corazón de sus familiares. Al hacer “todas las cosas para la gloria de
Dios”, sentirá una gran felicidad y paz interior (1 Cor. 10:31). Jamás olvide que cuenta con el cariño y el apoyo de
toda la hermandad mundial.
w02 15/8 pág. 29 ¿Recuerda usted?
¿Por qué en Hebreos 12:16 se coloca a Esaú en la misma categoría que un fornicador?
El relato bíblico señala que la mentalidad de Esaú hizo que este se centrara en los galardones inmediatos y
despreciara las cosas sagradas. Si hoy alguien desarrollara tal actitud mental, esta pudiera conducirlo a pecados
graves, como la fornicación.—1/5, páginas 10, 11.
w03 1/6 pág. 21 párrs. 12-13 Quédense quietos y vean la salvación de Jehová
12, 13. ¿Cómo profetizó Daniel un ataque final contra el pueblo de Dios?
12 El profeta Daniel aporta detalles sobre un ataque final contra el pueblo de Dios: “[El rey del norte] saldrá en
gran furia para aniquilar y dar por entero a muchos a la destrucción. Y plantará sus tiendas palaciegas entre el
gran mar y la santa montaña de Decoración” (Daniel 11:44, 45).
13 En el contexto bíblico, “el gran mar” es el Mediterráneo, y “la santa montaña”, Sión, con respecto a la cual
dijo Jehová: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña” (Salmo 2:6; Josué 1:4). Por
consiguiente, en sentido simbólico, la tierra situada “entre el gran mar y la santa montaña” representa la próspera
heredad espiritual de los cristianos ungidos, quienes ya no se identifican con el mar de la humanidad alejada de
Dios y anhelan gobernar con Cristo en el Reino celestial. Es patente que los siervos ungidos de Dios, junto con
sus leales compañeros, la gran muchedumbre, serán el blanco del feroz ataque del rey del norte profetizado por
Daniel (Isaías 57:20; Hebreos 12:22; Revelación 14:1).
w00 15/12 pág. 21 párrs. 8-9 Estemos de pie completos y con firme convicción
8, 9. a) ¿En qué sentido pedía Epafras que los colosenses ‘estuvieran de pie’ completos? b) ¿Qué
implicaba respecto al futuro ‘estar de pie completos’?
8 Epafras oraba para que los colosenses ‘estuvieran de pie completos’. Está claro que le pedía a Dios que en
la medida en que ellos hubieran llegado a ser cristianos completos, maduros y plenamente desarrollados,
‘estuvieran de pie’ así, es decir, no dejaran de serlo.
9 No podemos dar por sentado que todo el que se hace cristiano seguirá siéndolo, ni siquiera el que es
maduro. Jesús dijo que un hijo angélico de Dios “no permaneció firme en la verdad” (Juan 8:44). Y Pablo recordó
a los corintios el fracaso de algunos hermanos que en el pasado habían servido a Jehová durante un tiempo.
Advirtió a los ungidos por espíritu: “El que piensa que está en pie, cuídese de no caer” (1 Corintios 10:12). Este
hecho da más fuerza a la petición de que los colosenses ‘al fin estuvieran de pie completos’. Una vez que se
hicieran completos, plenamente desarrollados, tendrían que persistir, no retraerse, cansarse ni irse a la deriva
(Hebreos 2:1; 3:12; 6:6; 10:39; 12:25). De ese modo estarían “completos” en el día de su inspección y
aprobación final (2 Corintios 5:10; 1 Pedro 2:12).
w10 15/4 pág. 25 párrs. 5-6 ¿Seguimos plenamente a Cristo?
5, 6. a) ¿Por qué felicitó Pablo a sus hermanos de Jerusalén, y qué advertencia les dio? b) ¿Por qué
no debemos tomar a la ligera las responsabilidades que nos ha dado Dios?
5 En la carta a los Hebreos, dirigida a los cristianos de Jerusalén, Pablo los felicitó por haber perseverado
fielmente a lo largo de los años, aun en tiempos de persecución. Les dijo: “Sigan acordándose de los días
anteriores, en los cuales, después que hubieron sido iluminados, ustedes aguantaron una gran contienda bajo
sufrimientos”. Podían tener la certeza de que Jehová jamás olvidaría su gran lealtad (Heb. 6:10; 10:32-34). Las
afectuosas palabras del apóstol debieron animar muchísimo a aquellos cristianos. Sin embargo, en esa misma
carta, les mencionó que, para no perder el celo por el servicio de Dios, tenían que luchar contra una tendencia
muy común en el ser humano: inventar pretextos para huir de las obligaciones. Recordándoles la importancia de
obedecer los mandamientos divinos, les advirtió: “Vean que no se excusen” (Heb. 12:25).
6 Esa advertencia es tan oportuna hoy como ayer. Los cristianos nunca debemos buscar pretextos para evadir
las responsabilidades que Dios nos ha encomendado. No podemos tomarlas a la ligera ni dejar que se enfríe
nuestro entusiasmo por el servicio sagrado (Heb. 10:39). Recordemos que hay vidas en juego (1 Tim. 4:16).
w08 15/10 págs. 31-32 Puntos sobresalientes de las cartas a Tito, Filemón y los Hebreos
Lecciones para nosotros:
Hebreos 12:26-28. Las “cosas que han sido hechas” por alguien ajeno a Dios —como el sistema de cosas
actual y el “cielo” malvado— serán sacudidas y destruidas. Cuando eso ocurra, solo permanecerán “las cosas
que no son sacudidas”, a saber, el Reino y los que lo apoyan. De ahí la importancia de que proclamemos con
celo el Reino y vivamos en armonía con sus normas.
w06 15/11 pág. 24 párr. 18 Mantengámonos en el amor de Dios
18. ¿Cómo influirá el temor a Jehová en nuestra conducta?
18 Resolvámonos también a “rendir a Dios servicio sagrado [...] con temor piadoso y reverencia” (Hebreos
12:28). Un temor reverencial a Jehová nos impulsará a rechazar cualquier mal camino. Además, nos ayudará a
vivir en armonía con el consejo que Pedro dio a otros cristianos ungidos: “Si ustedes invocan al Padre que juzga
imparcialmente según la obra de cada cual, compórtense con temor durante el tiempo de su residencia forastera”
(1 Pedro 1:17).
w06 1/10 pág. 20 párr. 20 La fe y el temor de Dios nos infunden valor
20. ¿Cómo le ayudó a Abdías el temor de Dios, y cómo nos beneficia su ejemplo a todos nosotros?
20 En vista de que Abdías sentía temor de Dios, y por ello actuó con valor, Jehová seguramente lo protegió de
sus enemigos. Dice Proverbios 29:25: “El temblar ante los hombres es lo que tiende un lazo, pero el que confía
en Jehová será protegido”. Sin embargo, no pensemos que Abdías era un superhombre; tenía miedo de que lo
capturaran y mataran, como nosotros también lo hubiéramos tenido (1 Reyes 18:7-9, 12). No obstante, el temor
de Dios le dio fuerzas para vencer el miedo al hombre. Por ello, es un buen ejemplo para nosotros, en especial si
al adorar a Jehová arriesgamos la libertad o incluso la vida (Mateo 24:9). En cualquier caso, todos debemos
esforzarnos al máximo por servir a Jehová “con temor piadoso y reverencia” (Hebreos 12:28).
Capítulo 13
w04 15/4 pág. 22 párrs. 19-20 Cultivemos la bondad en un mundo hostil
19, 20. ¿Por qué es necesaria la bondad en la congregación, y cómo puede mostrarse?
19 No menos importante es mostrar bondad a nuestros hermanos en la fe (Hebreos 13:1). Dado que
formamos parte de una hermandad mundial, es esencial que seamos bondadosos unos con otros.
20 Si dos o más congregaciones comparten el Salón del Reino, es importante que sus miembros se muestren
bondad y se otorguen la dignidad que merecen. La rivalidad dificulta la cooperación para acordar el horario de las
reuniones y otros asuntos necesarios, como la limpieza o alguna remodelación. Seamos bondadosos y
considerados hasta cuando surjan diferencias de opinión. De este modo triunfará la bondad, y Jehová bendecirá
nuestro interés por el bienestar ajeno.
w06 1/3 págs. 19-20 párrs. 11-12 Diversión sana que reconforta
11, 12. a) ¿Qué podemos hacer para incluir a otros en nuestros planes de esparcimiento? b) ¿Qué clase
de reuniones son para muchos ocasiones inolvidables?
11 ¿Podemos, ya sea individualmente o como familia, incluir a otros hermanos en nuestros planes de
esparcimiento? Quizás haya alguien que necesite ánimo, como una viuda, una persona soltera o una familia que
cuenta con solo uno de los padres (Lucas 14:12-14). También podríamos incluir a algunas personas que han
empezado a asistir a las reuniones, eso sí, cuidando de no exponer a nadie a una mala influencia (2 Timoteo
2:20, 21). Si hay enfermos a los que se les dificulte salir, sería bueno llevar a su casa la comida preparada y
compartirla con ellos (Hebreos 13:1, 2).
12 Las reuniones en las que se disfruta de una comida sencilla y algunos cuentan cómo se han hecho
cristianos y qué les ha ayudado a ser fieles a Dios son para muchos ocasiones inolvidables. Se puede hablar de
temas bíblicos e invitar a todos los presentes, incluidos los niños, a intervenir. Este tipo de conversaciones son
una buena forma de animarnos unos a otros sin hacer sentir a nadie incómodo o fuera de lugar.
w12 15/2 págs. 19-20 párrs. 5-6 Cómo mantener un buen espíritu en la congregación
5, 6. ¿Cómo podemos demostrar hospitalidad y generosidad, y qué efecto tienen nuestras buenas obras
en el espíritu de la congregación?
5 Para generar un espíritu de amor en la congregación, también es importante ser hospitalarios. En el último
capítulo de su carta a los Hebreos, Pablo dio esta exhortación: “Que su amor fraternal continúe. No olviden la
hospitalidad” (Heb. 13:1, 2). Una buena manera de seguir este principio es invitando a comer a los
superintendentes viajantes y sus esposas, así como a otros siervos de tiempo completo. Tampoco hay que pasar
por alto a quienes han enviudado, a las familias monoparentales y a otros hermanos que de vez en cuando
podrían acompañarnos a la mesa o en la adoración en familia.
6 Pablo le pidió a Timoteo que diera esta exhortación a sus hermanos en la fe: “Trabajen en lo bueno, [...] sean
ricos en obras excelentes, [...] sean liberales, listos para compartir”. De ese modo, estarían “atesorando para sí
con seguridad un fundamento excelente para el futuro” y lograrían “asirse firmemente de la vida que realmente
[es vida]” (1 Tim. 6:17-19). Está claro que el apóstol quería promover la generosidad. ¿Cómo podemos nosotros
mostrar esta cualidad, incluso en tiempos de crisis económicas? Por ejemplo, ofreciéndonos a llevar a las
reuniones y a la predicación a quienes lo necesiten. Y si somos objeto de estos actos bondadosos, ¿cómo
podemos mostrar aprecio y contribuir al buen espíritu de la congregación? Tal vez ayudando dentro de nuestras
posibilidades a costear los gastos de combustible, que cada día son más altos. Otra forma de hacer que nuestros
hermanos espirituales se sientan queridos y necesitados es pasando más tiempo con ellos. ¿Qué logramos
cuando realizamos buenas obras “para con los que están relacionados con nosotros en la fe” y les dedicamos
nuestro tiempo y recursos? Primero, profundizamos el amor que les tenemos, y segundo, fomentamos un espíritu
cálido y positivo en la congregación (Gál. 6:10).
w00 1/11 pág. 8 párr. 5 Veamos la pureza moral como Dios la ve
5. ¿Qué prohibiciones ha impuesto Dios en materia sexual?
5 Aunque la sexualidad es un don de Dios, no debe expresarse sin restricción alguna. Tal principio es aplicable
incluso dentro del matrimonio (Efesios 5:28-30; 1 Pedro 3:1, 7). Fuera de este, las relaciones sexuales están
prohibidas. La Biblia es muy explícita al respecto. La Ley que Dios entregó a la nación de Israel estipulaba: “No
debes cometer adulterio” (Éxodo 20:14). Jesús señaló posteriormente que entre los “razonamientos perjudiciales”
que se originan en el corazón y contaminan al ser humano, figuran “fornicaciones” y “adulterios” (Marcos
7:21, 22). El apóstol Pablo dirigió esta exhortación inspirada a los cristianos de Corinto: “Huyan de la fornicación”
(1 Corintios 6:18). Y en su carta a los Hebreos escribió: “Que el matrimonio sea honorable entre todos, y el lecho
conyugal sea sin contaminación, porque Dios juzgará a los fornicadores y a los adúlteros” (Hebreos 13:4).
w06 1/11 pág. 26 párr. 16 ¿Nos adherimos al criterio de Jehová sobre las cosas sagradas?
16. ¿Cómo evitamos convertirnos en personas que no aprecian las cosas sagradas?
16 Tras advertir a sus hermanos del peligro de convertirse en personas que “no [aprecian] cosas sagradas”, el
apóstol Pablo les aconsejó: “Sigan tras [...] la santificación [...], vigilando cuidadosamente [...] que no brote
ninguna raíz venenosa y cause perturbación, y que muchos no sean contaminados por ella” (Hebreos 12:14-16).
La expresión “raíz venenosa” incluye a cualquier grupo dentro de la congregación que critique la manera de
hacer las cosas. Tal vez no concuerden con las normas divinas sobre la santidad del matrimonio o la pureza
moral (1 Tesalonicenses 4:3-7; Hebreos 13:4). O quizás adopten ideas apóstatas promovidas por quienes se
han enredado en “vanas palabrerías que violan lo que es santo” y “se han desviado de la verdad” (2 Timoteo
2:16-18).
w08 15/4 págs. 13-14 párr. 9 Jóvenes, acuérdense ahora de su Magnífico Creador
9. ¿Qué problemas surgen durante “la flor de la juventud”, y cómo pueden los jóvenes lidiar con ellos?
9 Los jóvenes que se acuerdan de su Magnífico Creador saben que las relaciones sexuales son un don
sagrado que se relaciona con la vida y la procreación. Por eso aceptan lo que Jehová dispuso: que la intimidad
sexual estuviera reservada para los casados (Heb. 13:4). Hay que reconocer, sin embargo, que durante “la flor
de la juventud” —el período en el que los impulsos sexuales son más intensos y nublan el juicio— puede ser un
verdadero desafío mantenerse casto (1 Cor. 7:36). ¿Qué puedes hacer cuando te vengan a la mente
pensamientos indecentes? Suplícale a Jehová que te ayude a pensar en cosas sanas. Jehová siempre escucha
a quienes lo buscan con sinceridad (léase Lucas 11:9-13). También te resultará útil hablar con alguien de asuntos
edificantes.
w07 15/10 pág. 27 párr. 8 Respondamos a nuestra conciencia
8. ¿Qué diferencia hay entre el criterio de los cristianos acerca del sexo oral y la opinión del mundo?
8 Hebreos 13:4 y 1 Corintios 6:9 dejan claro que Dios desaprueba tanto el adulterio como la fornicación. ¿Qué
abarca este último término? En griego se utiliza la palabra por·néi·a, que se refiere a cualquier acto sexual ilícito,
es decir, a todo acto donde se emplean los órganos genitales con fines eróticos, sea de forma natural o
pervertida, y fuera del marco de un matrimonio válido a los ojos de Dios. Así pues, aunque muchos jóvenes de
todo el mundo hayan oído o llegado a creer que no hay nada malo en tener sexo oral, en realidad es una de las
prácticas incluidas en la fornicación. A la hora de moldear nuestra forma de pensar y actuar, los cristianos
verdaderos no tomamos en cuenta la opinión de individuos “habladores sin provecho y engañadores de la mente”
(Tito 1:10). Seguimos un criterio más elevado, el de las Santas Escrituras. En vez de justificar el sexo oral,
comprendemos que, de acuerdo con las indicaciones de las Escrituras, una de las formas de cometer fornicación,
o por·néi·a, es teniendo sexo oral, y por eso procuramos educar la conciencia en conformidad con este hecho
(Hechos 21:25; 1 Corintios 6:18; Efesios 5:3).
w08 15/3 pág. 11 párr. 17 Cómo tener un matrimonio feliz
17. ¿Qué ayudará a los cónyuges incluso si parecen incompatibles?
17 ¿Y si un cristiano cree que no tomó la mejor decisión al escoger a su cónyuge? Tal vez sienta que en su
relación ya no existe el cariño que ve en otras parejas. Aun así, le será útil recordar el punto de vista de Dios
sobre el vínculo matrimonial. Bajo inspiración, Pablo aconsejó a los cristianos: “Que el matrimonio sea honorable
entre todos, y el lecho conyugal sea sin contaminación, porque Dios juzgará a los fornicadores y a los adúlteros”
(Heb. 13:4). Y no debemos olvidar estas palabras: “Una cuerda triple no puede ser rota en dos pronto” (Ecl.
4:12). Si el esposo y la esposa piensan primero en la santificación del nombre de Dios, permanecerán unidos a él
y también entre sí. Los dos deben esforzarse por tener un matrimonio feliz, pues así honrarán a Jehová, el
Fundador de esta institución (1 Ped. 3:11).
w11 1/11 pág. 5 Diez preguntas sobre el sexo. La Biblia responde
¿Aprueba la Biblia que un hombre y una mujer vivan juntos sin estar legalmente casados?
▪ Respuesta: La Biblia declara que “Dios juzgará a los fornicadores” (Hebreos 13:4). El término griego original
para “fornicación” (pornéia) es muy amplio y engloba todo tipo de relaciones sexuales, así como el uso indebido
de los órganos sexuales, entre dos personas que no son marido y mujer. Por tanto, Dios no va a mirar con
buenos ojos que un hombre y una mujer vivan juntos, aun cuando tengan la intención de casarse después.
Por muy enamorados que estén, Dios exige que se casen antes de mantener relaciones sexuales. Si el amor
es la principal cualidad de Dios y fue él quien nos dotó de la capacidad de amar, debe tener buenas razones para
insistir en que solo las parejas casadas tengan relaciones íntimas. El siguiente artículo explicará cuáles son esas
razones.
w11 1/11 pág. 16 ¿Cómo nos benefician las leyes de Dios?
¿Cómo nos protege la ley divina sobre el sexo?
La ley divina prohíbe las relaciones sexuales fuera del matrimonio (Hebreos 13:4). Las parejas que obedecen
esta ley se sienten más seguras y crean un mejor ambiente en el que educar a los hijos. Por otra parte, el sexo
fuera del matrimonio provoca enfermedades, divorcios, actos violentos, traumas emocionales y familias con uno
solo de los padres. (Lea Proverbios 5:1-9.)
Al evitar situaciones que pudieran llevarnos a desobedecer esta ley, protegemos nuestra amistad con Dios y
no herimos a los demás. (Lea 1 Tesalonicenses 4:3-6
w11 1/10 pág. 16 ¿Cómo pueden ser felices las familias?
¿Por qué es vital que una pareja se case para ser feliz?
Jehová, que es el Dios feliz, instituyó el matrimonio. Esta institución es vital para la felicidad familiar porque
además de satisfacer la necesidad de compañía, proporciona un marco estable para la crianza de los hijos. Dios
considera el matrimonio una unión legal y permanente entre un hombre y una mujer (Lucas 2:1-5). Él quiere que
el esposo y la esposa sean fieles el uno al otro (Hebreos 13:4). Los cristianos pueden divorciarse y volver a
casarse solo si su cónyuge ha cometido adulterio. (Lea Mateo 19:3-6, 9.)
w01 15/3 pág. 14 párr. 17 Venzamos las debilidades humanas
17. ¿Por qué sabemos que Dios no nos abandonará ante la tentación?
17 Pablo nos asegura que ninguna tentación sobrepasará jamás la capacidad que Dios nos dé para resistirla.
Jehová ‘dispondrá la salida para que podamos aguantarla’ (1 Corintios 10:13). De hecho, si seguimos confiando
en Dios, no permitirá que la tentación se intensifique tanto que carezcamos de la fortaleza espiritual necesaria
para ser íntegros. Él desea que logremos resistir activamente la inclinación a hacer lo que es impropio a sus ojos.
Además, podemos tener fe en esta promesa suya: “De ningún modo te dejaré y de ningún modo te desampararé”
(Hebreos 13:5).
w06 1/3 pág. 23 párr. 6 “Mantengan completamente su juicio”
6. ¿Por qué tenemos que guardarnos de la codicia?
6 También tenemos que guardarnos de la codicia (Lucas 12:15). Las promesas de que obtendremos
cuantiosas ganancias pueden cegarnos y no dejarnos ver los riesgos de una empresa poco sólida. Hasta
hermanos que han disfrutado de inestimables privilegios en el servicio a Jehová han caído en esta trampa. Por
eso, la Palabra de Dios nos recomienda: “Que su modo de vivir esté exento del amor al dinero, y estén contentos
con las cosas presentes” (Hebreos 13:5). El cristiano que piense entrar en un negocio debe preguntarse: “¿En
realidad necesito hacerlo?”. Llevar una vida sencilla centrada en la adoración a Jehová nos librará de caer en
“toda suerte de cosas perjudiciales” (1 Timoteo 6:6-10).
w05 1/8 pág. 25 párr. 20 Jehová tiene contados “los mismísimos cabellos de la cabeza de ustedes”
20. ¿Cómo podemos estar seguros de que Jehová nos apoyará y consolará ante la adversidad?
20 Tal vez Jehová haya permitido que sus pruebas persistan. En tal caso, tenga muy presente la promesa que
él hace a los que le temen: “De ningún modo te dejaré y de ningún modo te desampararé” (Hebreos 13:5). Usted
puede recibir el mismo apoyo y consuelo. Jehová tiene contados “los mismísimos cabellos” de su cabeza. Él ve
su aguante, siente su dolor y se interesa profundamente en usted. Y nunca ‘olvidará su obra ni el amor que ha
mostrado para con su nombre’ (Hebreos 6:10).
w07 1/10 pág. 22 párr. 5 Vivamos de acuerdo con el propósito de Dios
5. ¿Por qué es necesario que planeemos bien las cosas si queremos vivir de acuerdo con el propósito de
Dios? Dé un ejemplo.
5 Para vivir de acuerdo con el propósito de Dios, también es necesario planear bien lo que vamos a hacer.
Conviene evitar que se nos acumulen las deudas, pues de lo contrario este sistema nos atrapará de tal modo que
nuestro servicio a Dios se verá muy limitado. La Biblia nos advierte: “El que toma prestado es siervo del hombre
que hace el préstamo” (Proverbios 22:7). Algo que nos ayudará a mantener los asuntos en su debido lugar es
confiar en Jehová y dar prioridad a las cosas espirituales. Veamos el caso de Guoming. Él vive con su madre y
sus dos hermanas en una zona donde el costo de la vivienda es muy elevado y no resulta fácil encontrar un
empleo estable. Aunque ha habido épocas en que no todos tenían trabajo, han logrado salir adelante
compartiendo los gastos y utilizando sus recursos con mucho cuidado. “A veces entra en casa muy poco dinero
—comenta Guoming—, pero aun así hemos podido seguir en el precursorado y al mismo tiempo atender bien a
nuestra madre. Ella no nos pide lujos porque no quiere que sacrifiquemos las actividades espirituales, lo cual le
agradecemos mucho.” (2 Corintios 12:14; Hebreos 13:5.)
w11 15/5 pág. 12 párr. 8 Familias cristianas, manténganse listas
8. ¿Cómo podemos mantener “abiertos los ojos” al hacer compras?
8 Antes de hacer una compra no solo debemos evaluar si está dentro de nuestro presupuesto. También hay
otros factores que tomar en cuenta. Preguntémonos, por ejemplo: “¿Tendré tiempo para usar el artículo y
mantenerlo en buen estado? ¿Me tomará mucho aprender a utilizarlo?”. Los jóvenes, por su parte, deberían
preguntarse: “¿Soy equilibrado, o me he dejado arrastrar por la publicidad y estoy siempre pidiéndoles a mis
padres que me compren ropa u otros artículos de marca?”. Sin duda, todos los miembros del hogar deberían
pensar en lo siguiente: “Si adquiero cierto artículo, ¿ayudaré a mi familia a estar preparada para la venida del Hijo
del hombre?”. Nunca perdamos la confianza en esta promesa de Jehová: “De ningún modo te dejaré y de ningún
modo te desampararé” (Heb. 13:5).
w08 15/9 pág. 11 párr. 17 Jehová es nuestro Libertador
17. ¿Qué promesa nos ha hecho Jehová, y qué significa?
17 Jehová ha prometido atender nuestras necesidades materiales (léase Mateo 6:33, 34 y Hebreos 13:5, 6).
Claro, eso no quiere decir que tales necesidades vayan a satisfacerse milagrosamente, como por arte de magia,
o que ya no hace falta que sigamos trabajando (2 Tes. 3:10). Lo que Jehová en realidad nos garantiza es que si
ponemos el Reino en primer lugar en nuestra vida y estamos dispuestos a trabajar para ganarnos el sustento,
podemos estar seguros de que él nos ayudará a conseguir lo que necesitamos para vivir (1 Tes. 4:11, 12; 1 Tim.
5:8). Él puede acudir en nuestro auxilio de una forma que no esperamos, por ejemplo, haciendo que un hermano
nos ofrezca trabajo o nos ayude de otra manera.
w04 15/8 pág. 26 párr. 22 Nos cansamos, pero no desfallecemos
22. ¿Cómo podemos “tener buen ánimo” pese a nuestra naturaleza humana imperfecta?
22 Adorar a Jehová en este tiempo del fin exige esfuerzo. Además, los cristianos no somos inmunes a los
efectos de la fatiga mental, el dolor emocional o las situaciones agobiantes, pues nuestra naturaleza humana
imperfecta es frágil, como la arcilla. Sin embargo, la Biblia señala: “Tenemos este tesoro en vasos de barro, para
que el poder que es más allá de lo normal sea de Dios y no el que procede de nosotros” (2 Corintios 4:7). Sí, nos
cansaremos; pero nunca desfallezcamos ni nos rindamos. Por el contrario, ‘tengamos buen ánimo y digamos:
“Jehová es mi ayudante”’ (Hebreos 13:6).
w06 1/5 págs. 30-31 párr. 17 Sirvamos lealmente al Rey, Cristo
17. ¿Por qué podemos afrontar con valor las pruebas de lealtad?
17 Naturalmente, hace falta mucho valor para permanecer leales al Rey ante la persecución. Con todo, Jesús
afirmó: “Felices son ustedes cuando los vituperen y los persigan y mentirosamente digan toda suerte de cosa
inicua contra ustedes por mi causa. Regocíjense y salten de gozo, puesto que grande es su galardón en los
cielos” (Mateo 5:11, 12). Los primeros discípulos de Cristo comprobaron la veracidad de estas palabras. Aunque
los azotaron por seguir predicando el Reino, se regocijaron “porque se les había considerado dignos de sufrir
deshonra a favor del nombre de él. Y todos los días en el templo, y de casa en casa, continuaban sin cesar
enseñando y declarando las buenas nuevas acerca del Cristo, Jesús” (Hechos 5:41, 42). Todos los siervos de
Jehová —entre ellos usted— merecen elogios, pues demuestran esa misma lealtad cuando sufren dificultades,
enfermedades, oposición o la pérdida de un ser querido en la muerte (Romanos 5:3-5; Hebreos 13:6).
w00 15/11 pág. 19 párrs. 17-18 ¿Quiénes son los ministros de Dios hoy día?
17, 18. a) ¿En qué ministerio participan los cristianos? b) ¿Cuánta importancia concede el ministro
cristiano a la predicación?
17 Otro tanto ocurre con los ministros cristianos de hoy. Llevan a cabo un ministerio público, una labor
evangelizadora por la que explican al prójimo que la salvación se consigue en virtud del sacrificio de Jesús, y
también enseñan a los mansos a invocar el nombre de Jehová (Hechos 2:21; 4:10-12; Romanos 10:13).
Muestran con la Biblia que el Reino es la única esperanza para la atribulada humanidad y que, aun en la
actualidad, lo mejor es guiarse por los principios divinos (Salmo 15:1-5; Marcos 13:10). Pero el ministro cristiano
no predica un evangelio social. Más bien, enseña que “la devoción piadosa [...] encierra promesa de la vida de
ahora y de la que ha de venir” (1 Timoteo 4:8).
18 Es cierto que la mayoría de los ministros efectúan otros servicios, que varían de un cristiano a otro. Así, un
buen número tiene obligaciones familiares (Efesios 5:21–6:4). Los ancianos y siervos ministeriales realizan
diversas funciones en la congregación (1 Timoteo 3:1, 12, 13; Tito 1:5; Hebreos 13:7). Muchos cristianos
colaboran en la construcción de Salones del Reino, y otros disfrutan del magnífico privilegio de trabajar como
voluntarios en uno de los hogares Betel de la Sociedad Watch Tower. No obstante, todos ellos, sin excepciones,
predican las buenas nuevas, pues esa labor los distingue públicamente como auténticos ministros cristianos.
w01 1/1 pág. 9 párrs. 7-8 Edificados por el amor
7, 8. ¿Cómo nos ayuda el amor a centrarnos en las cosas más importantes?
7 Pablo escribió lo siguiente a los filipenses: “Esto es lo que continúo orando: que el amor de ustedes abunde
todavía más y más con conocimiento exacto y pleno discernimiento; para que se aseguren de las cosas más
importantes” (Filipenses 1:9, 10). El amor cristiano nos ayudará a prestar atención a este consejo de asegurarnos
de las cosas más importantes. Veamos como ejemplo lo que Pablo dijo a Timoteo: “Si algún hombre está
procurando alcanzar un puesto de superintendente, desea una obra excelente” (1 Timoteo 3:1). Durante el año
de servicio 2000, la cantidad de congregaciones aumentó en todo el mundo en 1.502, lo que eleva el total a
91.487. Así que hay una gran necesidad de más ancianos, por lo que ha de encomiarse a los que procuran
alcanzar este puesto.
8 Ahora bien, quien trata de obtener privilegios de superintendencia mantendrá el equilibrio si no pierde de
vista el propósito de estos. Lo importante no es tener autoridad o gozar de un mayor reconocimiento. Los
ancianos que agradan a Jehová actúan por amor a él y a sus hermanos. No tratan de ser importantes
ni influyentes. El apóstol Pedro aconsejó a los ancianos de congregación que mantuvieran una buena actitud,
tras lo cual destacó la necesidad de la “humildad mental”. Este fue su consejo para todos los miembros de la
congregación: “Humíllense [...] bajo la poderosa mano de Dios” (1 Pedro 5:1-6). Todo el que procura alcanzar un
puesto de superintendencia hace bien en considerar el ejemplo de infinidad de ancianos de todo el mundo que,
trabajando con tesón y humildad, constituyen una bendición para sus congregaciones (Hebreos 13:7).
w03 15/1 pág. 15 párrs. 1-2 ¿Es fuerte su fe?
1, 2. ¿Por qué debemos tener fe, y cómo puede fortalecerse?
LOS siervos de Jehová sabemos que debemos tener fe. De hecho, ‘sin fe es imposible agradar a Dios’
(Hebreos 11:6). Por tanto, es prudente que oremos pidiendo espíritu santo y fe, cualidad que forma parte de su
hermoso fruto (Lucas 11:13; Gálatas 5:22, 23). Asimismo, imitar la fe de otros hermanos fortalecerá la que
nosotros tenemos (2 Timoteo 1:5; Hebreos 13:7).
2 Nuestra fe se hará más fuerte si persistimos en el proceder que la Palabra de Dios fija para todos los
cristianos, y se incrementará si leemos la Biblia a diario y la estudiamos diligentemente valiéndonos de las
publicaciones que proporciona “el mayordomo fiel” (Lucas 12:42-44; Josué 1:7, 8). Cuando asistimos con
regularidad a las reuniones y asambleas cristianas, la fe de cada uno estimula a los demás (Romanos 1:11, 12;
Hebreos 10:24, 25). Nuestra fe también se fortalece cuando hablamos con otras personas en el ministerio (Salmo
145:10-13; Romanos 10:11-15).
w07 15/4 pág. 19 ¿Recuerda usted?
¿Por qué deben los cristianos “contemplar” en qué resulta la fe de los ancianos, quienes dirigen la
congregación?
El apóstol Pablo nos invita a “contemplar”, o considerar con atención, los resultados de la fiel conducta de los
ancianos y luego seguir su ejemplo de fe (Hebreos 13:7). Lo hacemos porque así lo pide la Palabra de Dios.
Además, nos hemos persuadido de que lo único que desean los ancianos es velar por los intereses del Reino,
así como por nuestro propio bienestar.—1/4, página 28.
w02 1/8 pág. 13 párr. 18 Sumisión leal a la autoridad divina
18. ¿Qué conexión existe entre los ancianos nombrados y el sacerdocio real?
18 En las congregaciones de los testigos de Jehová de toda la Tierra hay ancianos nombrados que
representan al sacerdocio real y sirven en puestos de responsabilidad. Estos hombres merecen nuestro respeto y
completo apoyo, sean o no ungidos. ¿Por qué? Porque, mediante su espíritu santo, Jehová ha nombrado a los
ancianos para que ocupen tales puestos (Hebreos 13:7, 17). ¿De qué manera?
w05 15/9 pág. 22 párr. 10 Sigamos andando como Jesucristo anduvo
10. ¿Cuál debe ser nuestra actitud hacia los ancianos, y por qué?
10 Un medio más que Cristo utiliza para guiarnos son las “dádivas en hombres”, es decir, los ancianos o
superintendentes cristianos que él ha dado “con miras al reajuste de los santos, para obra ministerial, para la
edificación del cuerpo del Cristo” (Efesios 4:8, 11, 12). Acerca de ellos, Hebreos 13:7 dice: “Acuérdense de los
que llevan la delantera entre ustedes, los cuales les han hablado la palabra de Dios, y al contemplar
detenidamente en lo que resulta la conducta de ellos, imiten su fe”. Los ancianos dirigen a la congregación y,
como imitan a Jesucristo, su fe es digna de imitación (1 Corintios 11:1). Podemos demostrar nuestra gratitud por
el sistema de ancianos obedeciendo y sometiéndonos a estas “dádivas en hombres” (Hebreos 13:17).
w08 15/10 págs. 31-32 Puntos sobresalientes de las cartas a Tito, Filemón y los Hebreos
Lecciones para nosotros:
Hebreos 13:7, 17. Tener presente esta exhortación de ser obedientes y sumisos a los superintendentes de la
congregación nos ayudará a mostrar siempre un espíritu colaborador.
w09 15/11 pág. 14 párr. 5 Valoremos nuestro lugar en la congregación
5. ¿Por qué no debemos dejar que se desarrolle en nosotros una actitud independiente?
5 “El espíritu que [...] opera en los hijos de la desobediencia” está tan extendido como el aire que respiramos
(Efe. 2:2). Ese espíritu, o actitud, puede llevarnos a creer que no necesitamos la guía de la organización de
Jehová. A ninguno de nosotros le gustaría ser como Diótrefes, que no recibía “nada [del apóstol Juan] con
respeto” (3 Juan 9, 10). Por eso, no debemos dejar que se desarrolle en nosotros una actitud independiente.
No cuestionemos jamás, ni con palabras ni con obras, el medio que Jehová utiliza para comunicarse con
nosotros hoy día (Núm. 16:1-3). En vez de eso, valoremos el honor de colaborar con el esclavo fiel y
esforcémonos por ser obedientes y sumisos a los hombres que están al frente de la congregación a la que
asistimos (léase Hebreos 13:7, 17).
w12 15/11 págs. 17-18 párr. 10 Comportémonos como “uno de los menores”
10. ¿Cómo podemos comportarnos como “uno de los menores” en la congregación?
10 Veamos otro sentido en el que se considera “grande” a quien se comporta como “uno de los menores”. Los
ancianos de todas las congregaciones han sido nombrados siguiendo la guía del espíritu santo. Ellos se
encargan de organizar actividades espirituales como las reuniones de congregación, el ministerio del campo y el
pastoreo. Cuando somos humildes y apoyamos su labor, contribuimos al gozo, la paz y la unidad de la
congregación (léase Hebreos 13:7, 17). Y si Jehová nos ha otorgado el honor de servir como ancianos o siervos
ministeriales, debemos estarle humildemente agradecidos.
w04 1/9 pág. 15 párr. 10 Cuidémonos de “la voz de los extraños”
10. ¿Cuál es una de las formas en que se está oyendo la voz de los extraños?
10 Razonamientos engañosos. El apóstol Pablo advierte: “No se dejen llevar por enseñanzas diversas y
extrañas” (Hebreos 13:9). ¿Qué clase de enseñanzas? Dado que podríamos ‘dejarnos llevar’ por ellas, es
evidente que se refiere a las que nos harían perder el equilibrio espiritual. ¿Quiénes difunden tales enseñanzas
extrañas? Pablo dijo a un grupo de ancianos cristianos: “De entre ustedes mismos se levantarán varones y
hablarán cosas aviesas para arrastrar a los discípulos tras de sí” (Hechos 20:30). Al igual que en tiempos de
Pablo, hoy día existen personas que una vez fueron parte de la congregación cristiana y que ahora intentan
extraviar a las ovejas diciendo “cosas aviesas”, es decir, medias verdades y mentiras descaradas. Como expresa
el apóstol Pedro, emplean “palabras falsas”, palabras que, como el dinero falso, parecen verdaderas, pero en
realidad no tienen ningún valor (2 Pedro 2:3, La Biblia de las Américas).
w00 15/3 págs. 18-19 párrs. 12-13 Cómo nos guía Jehová
12, 13. ¿Por qué es importante entonar los cánticos en las reuniones?
12 El rey David cantó: “Marcharé alrededor de tu altar, oh Jehová, para hacer que la acción de gracias se oiga
en voz alta” (Salmo 26:6, 7). Las reuniones de los testigos de Jehová suministran espléndidas oportunidades
para expresar la fe en voz alta. Una manera de hacerlo es entonando los cánticos en la congregación. Este es un
aspecto importante de nuestra adoración, pero es fácil descuidarlo.
13 Algunos niños que aún no saben leer memorizan la letra de los cánticos del Reino que se usan en las
reuniones todas las semanas. Les gusta mucho cantar con los mayores. Sin embargo, cuando crecen un poco
no siempre tienen tantos deseos de cantar en el Salón. A algunos adultos también les cuesta hacerlo. Con todo,
el canto es parte de nuestra adoración, así como lo es el ministerio del campo (Efesios 5:19). Hacemos cuanto
podemos para alabar a Jehová en el ministerio del campo. ¿No podemos también glorificarlo elevando nuestras
voces, sean melódicas o no, en sinceros cánticos de alabanza? (Hebreos 13:15.)
w01 15/8 pág. 19 párr. 17 Abrahán, un ejemplo de fe
17. ¿Cómo demostró Abrán que era un predicador del nombre de Dios, y qué recuerda esto a los
cristianos de la actualidad?
17 Dondequiera que estuviese, la adoración de Jehová siempre era prioritaria para Abrán. “Más tarde se mudó
de allí a la región montañosa, al este de Betel, y asentó su tienda, con Betel al oeste y Hai al este. Entonces
edificó allí un altar a Jehová y empezó a invocar el nombre de Jehová.” (Génesis 12:8.) La expresión hebrea
“invocar el nombre” también significa “declarar (predicar) el nombre”. Seguramente el patriarca declaró con valor
el nombre de Jehová entre sus vecinos cananeos (Génesis 14:22-24). Esta actitud nos recuerda que tenemos el
deber de participar al mayor grado posible en hacer “declaración pública de su nombre” (Hebreos 13:15;
Romanos 10:10).
w03 1/12 pág. 17 párr. 11 ‘Mostrémonos agradecidos’
11. ¿Cuál es la forma principal de manifestar nuestro agradecimiento a Jehová?
11 La manera principal de alabar a Jehová y expresar nuestro agradecimiento implica también una “ofrenda”.
Es cierto que los cristianos no estamos bajo la Ley mosaica, que obligaba a ofrecer sacrificios de animales o del
producto de la tierra (Colosenses 2:14). No obstante, el apóstol Pablo instó a los cristianos hebreos: “Ofrezcamos
siempre a Dios sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de labios que hacen declaración pública de su nombre”
(Hebreos 13:15). Podemos manifestar agradecimiento sincero a nuestro amoroso Padre celestial, Jehová Dios,
usando nuestras capacidades y recursos para ofrecerle un sacrificio de alabanza, sea en el ministerio público o
en “las multitudes congregadas” con nuestros compañeros cristianos (Salmo 26:12). ¿Qué podemos aprender del
modo como los israelitas expresaban su gratitud a Jehová?
w03 15/8 pág. 30 ¿Recuerda usted?
¿Por qué podemos estar seguros de que Jehová se fija en lo que hacemos?
Los relatos bíblicos demuestran que Jehová se fija en lo que hacen los seres humanos. Tuvo en cuenta el
sacrificio que ofreció Abel, y está al tanto de nuestros “sacrificio[s] de alabanza, es decir, el fruto de labios”
(Hebreos 13:15). Jehová era consciente de que Enoc procuraba agradarle y llevar una vida honrada, sin tacha.
Además, Dios observó a la viuda no israelita de Sarepta que compartió con el profeta Elías lo poco que tenía.
Jehová también se fija en nuestras obras de fe.—1/5, páginas 28-31.
w08 15/7 pág. 6 párr. 14 ¿Por qué es importante predicar de casa en casa hoy día?
14. ¿Cuál es la principal razón que tenemos para predicar públicamente y de casa en casa?
14 Ayudar a la gente a sobrevivir es importante, pero existe una razón de mucho más peso para predicar de
casa en casa. En Malaquías 1:11, Jehová profetiza: “Desde el nacimiento del sol aun hasta su puesta mi nombre
será grande entre las naciones, y [...] una presentación se hará a mi nombre, aun una dádiva limpia; porque mi
nombre será grande entre las naciones”. En cumplimiento de esta profecía, los siervos de Jehová alaban
públicamente el nombre de su Dios por toda la Tierra efectuando con humildad su ministerio (Sal. 109:30; Mat.
24:14). La principal razón que tenemos para predicar públicamente y de casa en casa es que queremos ofrecer
“sacrificio de alabanza” a Jehová (Heb. 13:15).
w10 15/11 págs. 13-14 párrs. 7-8 Joven, ¿qué harás con tu vida?
7, 8. a) ¿Qué metas a corto plazo te ayudarán a fortalecer tu fe? b) ¿Qué beneficios conseguirás si
alcanzas algunas de esas metas?
7 Si quieres fortalecer tu fe, ¿por qué no te fijas metas a corto plazo? Una de ellas podría ser orar todos los
días. Algo que contribuirá a que tus oraciones sean más naturales y específicas es realizar una lista, sea mental
o escrita, con los sucesos del día que quieras mencionar. Y no te limites a contarle a Dios tus problemas; háblale
también de las alegrías que hayas tenido (Fili. 4:6). Otra meta es leer la Biblia a diario. ¿Sabías que si lees cuatro
páginas cada día la terminarás en solo un año? Bien lo dice Salmo 1:1, 2: “Feliz es el hombre [...] [cuyo] deleite
está en la ley de Jehová, y día y noche lee en su ley en voz baja”.
8 Veamos una tercera meta a corto plazo: preparar una respuesta para cada reunión. Al principio quizás
prefieras leer un texto bíblico o algunas oraciones del párrafo. Pero, con el tiempo, podrías comentar en tus
propias palabras. No lo olvides: cada vez que das una contestación, le estás haciendo un regalo a Jehová (Heb.
13:15). Cuando hayas hecho realidad algunas de esas metas, estarás más seguro de ti mismo, más agradecido
a Jehová y mejor preparado para lograr objetivos a largo plazo.
w12 15/1 págs. 23-24 párrs. 10-11 Ofrezcamos sacrificios a Jehová con toda nuestra alma
10, 11. ¿Cómo ve Jehová nuestro ministerio y adoración, y qué efecto debería tener esto en nosotros?
10 Una forma obvia de hacer el bien es mediante “la declaración pública de nuestra esperanza”.
¿Aprovechamos cada oportunidad que se nos presenta para dar testimonio de nuestra fe? Pablo señaló que con
esta actividad tan vital, los cristianos le ofrecemos a Dios “sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de labios que
hacen declaración pública de su nombre” (Heb. 10:23; 13:15; Ose. 14:2). Podríamos decir mucho acerca de la
cantidad y la calidad del tiempo que pasamos anunciando las buenas nuevas del Reino, y a menudo recibimos
consejos sobre este particular en la Reunión de Servicio. Pero, básicamente, podemos concluir que la
predicación —sea formal o informal— es un “sacrificio de alabanza” a Jehová, y, por tanto, debemos esforzarnos
por que sea de la mejor calidad posible. Y aunque las circunstancias varían de una persona a otra, la cantidad de
tiempo que dedicamos a esta obra suele ser un buen indicador de nuestro aprecio por las cosas espirituales.
11 Los cristianos sacamos tiempo todas las semanas para adorar a Jehová tanto individualmente como en
grupo. Es un requisito que él mismo nos ha fijado. Es cierto que ya no tenemos que guardar el estricto descanso
del sábado o viajar a Jerusalén para celebrar las fiestas anuales. No obstante, hay un paralelo entre esas
prácticas religiosas de la antigüedad y la vida cristiana. Dios sigue esperando que dejemos a un lado ciertas
actividades para estudiar su Palabra, orar y reunirnos con la congregación. También espera que los cabezas del
hogar dirijan la adoración en familia con los miembros de su casa (1 Tes. 5:17; Heb. 10:24, 25). Todos haríamos
bien en preguntarnos: “¿Podría mejorar la calidad de mi participación en las actividades espirituales?”.
w03 1/12 pág. 10 párr. 8 ‘Deleitémonos en Jehová’
8. ¿Cómo puede contribuir nuestra participación en el ministerio cristiano a que no nos afecte demasiado
la prosperidad de los inicuos?
8 Un antídoto para que no nos afecte la prosperidad de los inicuos es ocuparnos en buscar a las personas
mansas y hacer lo posible para que conozcan con exactitud el propósito de Jehová. En vista de que la maldad va
en aumento, hemos de dedicarnos plenamente a ayudar al prójimo. El apóstol Pablo dijo: “No olviden el hacer
bien y el compartir cosas con otros, porque dichos sacrificios le son de mucho agrado a Dios”. El mayor “bien”
que podemos compartir con los demás son las gloriosas buenas nuevas del Reino de Dios. Nuestra predicación
pública es realmente un “sacrificio de alabanza” (Hebreos 13:15, 16; Gálatas 6:10).
w00 1/1 págs. 12-13 párr. 8 “El pequeño” ha llegado a ser “mil”
8. ¿Qué ‘buenas obras’ practican los testigos de Jehová?
8 Los cristianos tienen la responsabilidad de predicar las buenas nuevas del Reino y ayudar a las personas
interesadas a hacerse discípulos. Ahora bien, ellos están ‘equipados para toda buena obra’ (2 Timoteo 3:17). Así
es que atienden amorosamente a sus familias, son hospitalarios y visitan a los enfermos (1 Timoteo 5:8; Hebreos
13:16). Y hay quienes participan como voluntarios en la construcción de Salones del Reino, obra que también
supone un testimonio. En Togo, después de la construcción de un salón, los responsables de una iglesia
carismática local quisieron saber por qué podían construir los testigos de Jehová sus propios edificios mientras
que ellos tenían que contratar a extraños. Togo explica que la construcción de buenos Salones del Reino tiene un
efecto tan positivo en el vecindario, que algunas personas intentan alquilar o edificar casas en las zonas donde
se van a construir salones.
w05 15/6 págs. 19-20 párrs. 8-9 Padres, provean a las necesidades de su familia
8, 9. a) ¿Qué pueden aprender de las aves los padres en cuanto a proveer desinteresadamente para sus
pequeños? b) ¿Cómo muestran un espíritu de abnegación muchos padres cristianos?
8 Los padres pueden aprender mucho sobre el amor desinteresado en estas palabras de Jesús al obstinado
pueblo de Dios: “¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne sus pollitos debajo de sus alas!”
(Mateo 23:37). Jesús describe aquí de forma muy gráfica a una gallina que cobija a sus pequeños debajo de sus
alas. Para los padres humanos es muy aleccionador el instinto protector de un ave, que no duda en arriesgar su
propia vida para proteger a sus polluelos. También es digno de observar lo que los dos componentes de la pareja
hacen día tras día por su cría. Van de un lado para otro buscando comida sin cesar. Aun cuando estén a punto
de desfallecer, introducen el alimento en el pico abierto de los polluelos, que se lo tragan y, por lo general, siguen
pidiendo más. Muchas de las criaturas que Jehová ha hecho son “instintivamente sabias” en la forma en que
atienden las necesidades de sus pequeños (Proverbios 30:24).
9 De igual manera, ustedes, los padres cristianos de todo el mundo, demuestran una abnegación admirable.
Preferirían que les pasara algo malo a ustedes antes que a sus hijos. Además, todos los días se sacrifican con
gusto a fin de proveer lo necesario para los suyos. Muchos de ustedes se levantan temprano para llegar a tiempo
a trabajos agotadores o monótonos; se desviven por poner alimento nutritivo en la mesa; luchan para que sus
hijos tengan ropa limpia, una vivienda apropiada y una buena educación. Y lo hacen día tras día, año tras año.
Pueden estar seguros de que su abnegación y aguante complacen a Jehová (Hebreos 13:16). Al mismo tiempo,
no olvidan que hay formas más importantes de proveer para los suyos.
w09 15/1 págs. 13-14 párr. 7 Sirvamos a los demás como “mayordomos de la bondad inmerecida de Dios”
7. a) ¿Qué da a entender la expresión “en proporción al don que cada uno haya recibido”? b) ¿Qué
preguntas deberíamos hacernos, y por qué?
7 Hablando de los dones que hemos recibido, Pedro dijo: “En proporción al don que cada uno haya recibido,
úsenlo”. Como indican estas palabras, no todas las personas tienen las mismas cualidades y aptitudes ni las han
desarrollado al mismo grado. Aun así, el apóstol anima a todos a usar cualquier don que hayan recibido para
“ministrarse unos a otros”. Cabe notar que la expresión “úsenlo [...] como excelentes mayordomos” está
redactada en forma de mandato. Por eso deberíamos preguntarnos: “¿Estoy usando los dones que Jehová me
ha dado para ayudar a mis hermanos?” (compárese con 1 Timoteo 5:9, 10). “¿O más bien los estoy usando para
hacerme rico, mejorar mi posición social o conseguir otros beneficios personales?” (1 Cor. 4:7.) A Jehová le
alegra ver que usamos nuestros dones para ayudarnos unos a otros (Pro. 19:17; léase Hebreos 13:16).
w00 1/5 pág. 16 párr. 11 Escuchemos lo que el espíritu dice
11. ¿Cómo demostramos que somos receptivos a lo que el espíritu dice mediante “el esclavo fiel y
discreto”?
11 La información que suministra “el esclavo fiel y discreto” tiene el objetivo de fortalecer nuestra fe y entrenar
nuestras facultades perceptivas (Hebreos 5:14). Tal consejo puede ser de naturaleza general a fin de que cada
uno haga su aplicación personal. De vez en cuando, también recibimos consejo que tiene que ver con aspectos
específicos de nuestra conducta. ¿Cuál deber ser nuestra actitud si realmente escuchamos lo que el espíritu dice
a través de la clase del esclavo? El apóstol Pablo responde: “Sean obedientes a los que llevan la delantera entre
ustedes, y sean sumisos” (Hebreos 13:17). Es cierto que todos somos seres humanos imperfectos. No obstante,
Jehová se complace en usar a sus siervos humanos, aunque imperfectos, para dirigirnos en este tiempo del fin.
w02 1/10 págs. 14-15 párr. 14 Jehová bendice y protege a quienes le obedecen
14. ¿Por qué nos conviene obedecer a quienes llevan la delantera entre nosotros?
14 Tal actitud humilde también facilitará la labor de quienes nos aconsejen. Hebreos 13:17 dice: “Sean
obedientes a los que llevan la delantera entre ustedes, y sean sumisos, porque ellos están velando por las almas
de ustedes como los que han de rendir cuenta; para que ellos lo hagan con gozo y no con suspiros, por cuanto
esto les sería gravemente dañoso a ustedes”. Los ancianos le oran con toda sinceridad a Jehová muy a menudo,
pidiéndole el valor, la sabiduría y el tacto necesarios para desempeñar este delicado aspecto de su labor de
pastoreo. “Reconozca[mos] a hombres de esa clase.” (1 Corintios 16:18.)
w03 1/3 pág. 17 párrs. 16-17 Confiemos en Jehová con todo el corazón
16, 17. ¿Cómo demostramos que confiamos en Jehová?
16 Confiar en Jehová no se limita a simples palabras. Es un sentimiento que parte de nuestro corazón y que
evidenciamos con nuestros actos. Si confiamos en él, depositaremos nuestra total confianza en la Biblia, la
leeremos a diario, meditaremos en ella y permitiremos que rija nuestra vida (Salmo 119:105). Confiar en Jehová
también implica confiar en el poder del espíritu santo. Con su influencia podemos cultivar cualidades que
complacen a Dios y vencer vicios arraigados (1 Corintios 6:11; Gálatas 5:22-24). Gracias a esta ayuda, muchas
personas han dejado de fumar o de consumir drogas, y otras han abandonado estilos de vida inmorales.
En efecto, si confiamos en Jehová, obramos con su poder, no con el nuestro (Efesios 3:14-18).
17 Además, confiar en Jehová supone confiar en quienes él confía. Por ejemplo, él ha comisionado al “esclavo
fiel y discreto” la administración de los intereses del Reino en la Tierra (Mateo 24:45-47). Por tanto, no actuamos
por nuestra cuenta ni pasamos por alto tal comisión, pues confiamos en lo que Jehová ha dispuesto para
nosotros. Cabe decir que a los ancianos que sirven en las congregaciones cristianas se les nombra por espíritu
santo, como señaló el apóstol Pablo (Hechos 20:28). De modo que al cooperar con los ancianos de la
congregación, también demostramos que confiamos en Jehová (Hebreos 13:17).
w06 1/5 pág. 21 párr. 16 Pastores que son “ejemplos del rebaño”
16. ¿Cómo pueden los pastores “[obrar] lo que es bueno” para con las ovejas?
16 Además de “[obrar] lo que es bueno para con todos” mediante la predicación, los pastores han de hacer el
bien especialmente a “los que están relacionados con [ellos] en la fe” (Gálatas 6:10). Una manera de hacerlo es
realizando visitas de pastoreo alentadoras. “Me gusta visitar a los hermanos —dice un anciano—. Me da la
oportunidad de elogiarlos por sus esfuerzos y de ayudarles a ver que se tiene en alta estima su dura labor.” A
veces los pastores aconsejan formas de mejorar el servicio a Jehová. En tal caso, es conveniente que imiten al
apóstol Pablo. Veamos cómo se dirigió a los hermanos de Tesalónica: “Tenemos confianza en el Señor, respecto
a ustedes, de que hacen y seguirán haciendo las cosas que ordenamos” (2 Tesalonicenses 3:4). Expresiones de
confianza como esta apelan a los buenos deseos de las ovejas y les facilitan ser “obedientes a los que llevan la
delantera” (Hebreos 13:17). Por ello, cuando los ancianos nos hagan una visita de pastoreo animadora,
expresémosles nuestra gratitud.
w07 1/4 págs. 29-30 párr. 14 Seamos humildes y sometámonos a nuestros amorosos pastores
14. ¿Qué actitud de parte nuestra podría llevar a que los ancianos realizaran su labor “con suspiros”, y
cuáles serían los resultados?
14 Pablo aportó una cuarta razón para ser humildes y someternos a los superintendentes cristianos: “Para que
ellos lo hagan con gozo y no con suspiros, por cuanto esto les sería gravemente dañoso a ustedes” (Hebreos
13:17). Dado que tienen los serios deberes de enseñar, pastorear, encabezar la predicación, criar a sus familias
y atender los problemas que surgen en la congregación, los ancianos llevan una gran carga (2 Corintios
11:28, 29). Si nos resistiéramos a seguir su dirección, les haríamos esa carga aún más pesada, lo que los llevaría
a suspirar abrumados. Nuestra actitud poco colaboradora desagradaría a Jehová y tal vez nos perjudicaría. Por
otro lado, cuando demostramos respeto y un espíritu de cooperación, los ancianos pueden desempeñar sus
funciones con gozo. Como consecuencia, todos estamos más unidos y participamos con más alegría en la
predicación del Reino (Romanos 15:5, 6).
w08 15/6 págs. 21-22 párrs. 14-15 Aceptemos la autoridad de Jehová
14, 15. ¿Por qué debemos obedecer humildemente los consejos bíblicos?
14 Aceptar la autoridad de Jehová implica responder a los consejos basados en su Palabra. Por ejemplo, el
esclavo fiel y discreto nos ha exhortado una y otra vez a ‘quedarnos despiertos y mantener nuestro juicio’ (1 Tes.
5:6). Tal consejo es muy oportuno en estos últimos días en los que muchos son “amadores de sí mismos [y]
amadores del dinero” (2 Tim. 3:1, 2). ¿Pudieran influir en nosotros esas actitudes? Sin duda. Si las metas que
nos ponemos no tienen nada que ver con nuestro servicio a Dios, corremos el riesgo de adoptar una actitud
materialista o de dormirnos en sentido espiritual (Luc. 12:16-21). Obviamente, lo más sabio es obedecer los
consejos bíblicos y evitar el estilo de vida egoísta, que tan común es en el mundo de Satanás (1 Juan 2:16).
15 El alimento espiritual suministrado por el esclavo fiel y discreto llega a las congregaciones mediante los
superintendentes cristianos. La Palabra de Dios nos exhorta: “Sean obedientes a los que llevan la delantera entre
ustedes, y sean sumisos, porque ellos están velando por las almas de ustedes como los que han de rendir
cuenta; para que ellos lo hagan con gozo y no con suspiros, por cuanto esto les sería gravemente dañoso a
ustedes” (Heb. 13:17). ¿Significa eso que los ancianos son infalibles? De ningún modo. Ellos también cometen
faltas, y Dios lo sabe mejor que nadie. Pero, aun así, espera que seamos sumisos a ellos. Cuando cooperamos
con los ancianos pese a sus defectos, demostramos que aceptamos la autoridad de Jehová
w08 15/5 pág. 25 párr. 19 Siga el ejemplo de Pablo y progresará espiritualmente
19. En el trato con nuestros hermanos, ¿cómo demostramos “humildad mental”?
19 Cualquiera que desee progresar espiritualmente tiene que evidenciar un espíritu humilde como el de Pablo.
Él exhortó a sus hermanos cristianos con estas palabras: “No [hagan] nada movidos por espíritu de contradicción
ni por egotismo, sino consider[en] con humildad mental que los demás son superiores a ustedes” (Fili. 2:3).
¿Cómo podemos poner en práctica este consejo? Un modo de hacerlo es cooperando con los ancianos de
nuestra congregación, siguiendo su dirección y apoyando sus decisiones judiciales (léase Hebreos 13:17). Otro
modo es teniendo en gran estima a todos nuestros hermanos. Las congregaciones del pueblo de Jehová a
menudo están compuestas por personas de diversas nacionalidades, culturas, razas y etnias. ¿No deberíamos
aprender a tratarlas con imparcialidad y cariño, tal y como lo hizo Pablo? (Hech. 17:26; Rom. 12:10a.) Se nos
anima a “[recibirnos] con gusto unos a otros, así como el Cristo también nos recibió con gusto a nosotros, con
gloria a Dios en mira” (Rom. 15:7).
w10 15/4 págs. 9-10 párr. 12 El espíritu santo y el propósito de Jehová
12. a) Según indica la visión de Ezequiel, ¿cómo guía Jehová a su organización? b) ¿Cómo demostramos
que estamos trabajando en armonía con el espíritu?
12 En segundo lugar, Jehová emplea su espíritu para conducir en la dirección que desea a su organización, la
cual tiene una parte terrestre y otra celestial. En la visión de Ezequiel se representa a esta última como un
carruaje que avanza imparable por los aires para cumplir el propósito divino. ¿Qué impulsa a este vehículo a
tomar un rumbo u otro? El espíritu santo (Eze. 1:20, 21). Lógicamente, esa misma fuerza guía a la otra parte de
su organización, la parte terrestre. Por eso, al obedecer lealmente las instrucciones que esta nos da, estamos
avanzando al paso del carruaje de Jehová y cooperando con su espíritu (Heb. 13:17).
w08 15/3 pág. 6 párr. 17 Estemos dispuestos a ceder y seamos equilibrados
17. ¿Cómo pueden demostrar todos los miembros de la congregación que saben ceder?
17 Los miembros mayores de la congregación agradecen el valioso apoyo de los más jóvenes y los tratan con
dignidad. Por su parte, los jóvenes respetan a los mayores por sus años de experiencia en el servicio de Jehová
(1 Tim. 5:1, 2). Los superintendentes buscan hombres capacitados a quienes confiar ciertas responsabilidades y
los preparan para que les ayuden a cuidar el rebaño de Dios (2 Tim. 2:1, 2). Todos los cristianos deben hacer
caso de la exhortación que por inspiración dio Pablo: “Sean obedientes a los que llevan la delantera entre
ustedes, y sean sumisos [literalmente, “estén cediendo debajo”, nota], porque ellos están velando por las almas
de ustedes como los que han de rendir cuenta; para que ellos lo hagan con gozo y no con suspiros, por cuanto
esto les sería gravemente dañoso a ustedes” (Heb. 13:17).
w12 15/4 pág. 10 párrs. 8-9 La traición: terrible marca de nuestros tiempos
8, 9. a) ¿Por qué le juró lealtad Jonatán a David? b) ¿Cómo podemos imitar a Jonatán?
8 La Biblia también contiene muchos ejemplos de lealtad. Examinemos dos de ellos para ver qué podemos
aprender. Comencemos por un hombre que demostró su lealtad a David: Jonatán. Dado que era el hijo mayor del
rey Saúl, tenía todas las probabilidades de heredar el trono de Israel. Sin embargo, Jehová eligió a David para
ese puesto. En vez de ponerse celoso, Jonatán respetó la decisión divina. Y lejos de considerarlo como un rival,
“la misma alma de Jonatán se ligó con el alma de David” y le juró lealtad. Hasta le regaló algunas de sus prendas
de vestir, su espada, su arco y su cinturón, lo cual implicaba reconocer su dignidad real (1 Sam. 18:1-4). Además,
hizo todo lo que pudo para “fortalecerle la mano”, arriesgando incluso su propia vida al defenderlo ante Saúl, su
padre. Y lealmente animó a su amigo con estas palabras: “Tú mismo serás rey sobre Israel, y yo mismo llegaré a
ser segundo a ti” (1 Sam. 20:30-34; 23:16, 17). No es de extrañar que, a la muerte de Jonatán, David expresara
su dolor y el cariño que le tenía en una conmovedora canción (2 Sam. 1:17, 26).
9 En el corazón de Jonatán no había ningún conflicto de lealtades. Él se sometía por completo al Señor
Soberano Jehová y apoyaba sin reservas a David, el ungido de Dios. Del mismo modo, aunque nosotros
no tengamos el honor de recibir alguna responsabilidad especial en la congregación, debemos respaldar
gustosamente a los hermanos que han sido nombrados para guiarnos (1 Tes. 5:12, 13; Heb. 13:17, 24).
w00 15/12 pág. 15 párrs. 9-10 Ayudemos al prójimo a andar de una manera digna de Jehová
9, 10. a) ¿Qué ejemplos demuestran que es propio orar a favor de personas concretas? b) ¿Cómo fue
Pablo objeto de oraciones específicas?
9 No obstante, en la Biblia encontramos ejemplos de oraciones más específicas, individualizadas, a favor de
otras personas. Reflexionemos en el comentario de Jesús consignado en Lucas 22:31, 32. Rodeado de sus once
apóstoles fieles, oró para que todos recibieran el apoyo divino que necesitarían en los tiempos difíciles que se
avecinaban (Juan 17:9-14). Aun así, se refirió en particular a Pedro, por quien hizo una súplica específica.
Veamos otros casos: Eliseo pidió en oración a Dios que ayudara a una persona concreta, su servidor (2 Reyes
6:15-17). El apóstol Juan oró para que Gayo continuara bien física y espiritualmente (3 Juan 1, 2). Y otras
oraciones se centraron en un grupo en particular (Job 42:7, 8; Lucas 6:28; Hechos 7:60; 1 Timoteo 2:1, 2).
10 Pablo puso de relieve en sus cartas esta cuestión de hacer oraciones muy específicas. Pidió que se orara
por él solo o por él y sus compañeros. En Colosenses 4:2, 3 leemos: “Sean perseverantes en la oración, y
permanezcan despiertos en ella con acción de gracias, al mismo tiempo orando también por nosotros, para que
Dios nos abra una puerta de expresión, para hablar el secreto sagrado acerca del Cristo, por el cual, de hecho,
estoy en cadenas de prisión”. Repasemos también estos otros ejemplos: Romanos 15:30; 1 Tesalonicenses 5:25;
2 Tesalonicenses 3:1; Hebreos 13:18.
w00 1/12 pág. 18 párrs. 15-16 ¿Amamos en sumo grado los recordatorios de Jehová?
15, 16. ¿De qué manera influye en nuestra conducta la observancia de los recordatorios de Jehová?
15 La observancia de los recordatorios divinos nos distingue de este mundo perverso. Por ejemplo, nos libra de
la inmoralidad sexual (Deuteronomio 5:18; Proverbios 6:29-35; Hebreos 13:4). Nos ayuda a vencer la tentación
de recurrir a mentiras, prácticas deshonestas o incluso robos (Éxodo 20:15, 16; Levítico 19:11; Proverbios 30:7-9;
Efesios 4:25, 28; Hebreos 13:18). También nos impide tomar venganza, abrigar rencor o calumniar al prójimo
(Levítico 19:16, 18; Salmo 15:1, 3).
16 Cuando hacemos caso a los recordatorios de Dios, nos mantenemos santos, es decir, apartados para el
servicio divino. Ciertamente, es vital permanecer separados de este mundo. Al orar a Jehová durante la última
noche de su vida terrestre, Jesús hizo esta súplica a favor de sus discípulos: “Yo les he dado tu palabra, pero el
mundo los ha odiado, porque ellos no son parte del mundo, así como yo no soy parte del mundo. Te solicito,
no que los saques del mundo, sino que los vigiles a causa del inicuo. Ellos no son parte del mundo, así como yo
no soy parte del mundo. Santifícalos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad” (Juan 17:14-17). Tengamos
siempre en alta estima la Palabra de Dios, la cual nos aparta para darle a él servicio sagrado.
w01 15/8 pág. 20 párr. 4 Tengamos fe como la de Abrahán
4. ¿Cómo deben proceder los siervos fieles de Dios de hoy día cuando está en peligro la vida de sus
hermanos?
4 Sarai podía decir que era hermana de Abrán porque era en realidad su media hermana (Génesis 20:12).
Además, él no estaba obligado a revelar determinados datos a quienes no tenían derecho a conocerlos (Mateo
7:6). Los siervos fieles de Dios de nuestra época obedecen el mandato bíblico de ser honrados (Hebreos 13:18).
Así pues, no mienten cuando están bajo juramento en un tribunal. Ahora bien, si peligra la vida física o espiritual
de sus hermanos, como por ejemplo, en tiempos de persecución o disturbios civiles, hacen caso del consejo de
Jesús de ser “cautelosos como serpientes, y, sin embargo, inocentes como palomas” (Mateo 10:16; véase
La Atalaya del 1 de noviembre de 1996, pág. 18, párr. 19).
w02 15/9 págs. 19-20 párrs. 17-18 Sigamos practicando lo que hemos aprendido
17, 18. a) ¿Qué consejo respecto a la honradez ofrece la Biblia? b) ¿Qué efecto tuvo en un hombre la
conducta honrada de un testigo de Jehová?
17 La Biblia insta a los cristianos a comportarse honradamente en todas las cosas (Hebreos 13:18). La falta de
honradez puede truncar la relación con nuestro prójimo y, más importante, con Dios mismo (Proverbios 12:22).
Nuestra conducta confiable evidencia que estamos practicando lo que hemos aprendido, y ha hecho que
numerosas personas sientan más respeto por los testigos de Jehová.
18 Pensemos en la experiencia de un militar llamado Phillip, quien extravió un cheque en blanco y firmado, y
no se dio cuenta de ello hasta que lo recibió por correo. Lo había encontrado un testigo de Jehová, que en una
nota adjunta declaraba que sus creencias religiosas lo habían impulsado a devolverlo. Phillip se quedó atónito.
“¡Me hubieran podido quitar 9.000 dólares!”, dijo. En cierta ocasión le robaron el sombrero en la iglesia, y aquello
lo dejó decepcionado. Parece que un conocido le había quitado el sombrero, mientras que un extraño le había
devuelto un cheque que valía miles de dólares. Realmente, los cristianos honrados le traen honra a Jehová Dios.
w02 15/7 págs. 24-25 párr. 19 Siguen andando en la verdad
19. ¿Qué puede decirse de los primeros cristianos y los testigos de Jehová con respecto a los
impuestos?
19 Los primeros cristianos mostraron su respeto a “las autoridades superiores”, entre otras maneras, pagando
sus impuestos. Al escribir al emperador romano Antonino Pío (138-161 E.C.), Justino Mártir afirmó que los
cristianos los pagaban “antes que nadie” (Primera Apología, cap. 17). Y Tertuliano dijo a los gobernantes
romanos que “gracias ha[bía]n de dar a los cristianos” los recaudadores de impuestos por su fidelidad como
contribuyentes (El Apologético, cap. 42). Los cristianos se beneficiaron de la Pax Romana, o Paz Romana, que
propició el orden público, la construcción de buenas carreteras y cierta seguridad en los viajes marítimos. Debido
a que reconocían su deuda con la sociedad, obedecían las palabras de Jesús: “Paguen a César las cosas de
César, pero a Dios las cosas de Dios” (Marcos 12:17). Puesto que el pueblo de Jehová de la actualidad sigue
este consejo, se le ha alabado por la honradez que manifiesta, por ejemplo, en el pago de los impuestos
(Hebreos 13:18).
w03 15/8 pág. 20 párr. 10 ¿Qué espera Jehová de nosotros?
10. ¿Cómo nos comportamos los cristianos en el ambiente de injusticia que nos rodea?
10 ¿Y qué puede decirse de nuestros días? ¿No vemos condiciones similares? Al igual que Miqueas, estamos
rodeados de injusticias, de un ambiente de desconfianza que promueve la desintegración de la sociedad y la
familia. Pese a ello, los siervos de Dios no permitimos que el espíritu injusto de este mundo se infiltre en la
congregación cristiana. Al contrario, nos esforzamos por defender la honradez y la integridad, y por manifestar
dichas cualidades en nuestra vida cotidiana. Procuramos “comportarnos honradamente en todas las cosas”
(Hebreos 13:18). Al hacerlo, es decir, al ejercer justicia, recibimos muchas bendiciones, pues fomentamos un
ambiente de hermandad en el que reina la confianza
w06 15/3 pág. 24 párrs. 12-13 “Cada uno llevará su propia carga de responsabilidad”
12, 13. ¿Qué factores, aparte del trabajo en sí, son importantes al tomar decisiones sobre el empleo?
12 ¿Y si el trabajo no viola específicamente ningún requisito divino? Pues bien, según va creciendo nuestro
conocimiento de la verdad y se agudizan nuestras facultades perceptivas, comprendemos que hay otros factores
que debemos tomar en cuenta. Por ejemplo, ¿está el empleo vinculado a alguna actividad que va en contra de
los principios bíblicos, como ser telefonista en una casa de juegos? También hay que pensar de dónde proceden
los salarios y en qué lugar realizamos el trabajo. Suponiendo que un cristiano trabajara por cuenta propia,
¿ofrecería sus servicios para pintar una iglesia de la cristiandad, con lo que estaría apoyando la religión falsa?
(2 Corintios 6:14-16.)
13 Ahora supongamos que es el patrón quien en cierta ocasión acepta un contrato para pintar un edificio
destinado a la adoración falsa. En ese caso, el cristiano debe pensar en el grado de autoridad que tendrá en las
obras y si va a estar muy involucrado. ¿Y si se trata de prestar un servicio legítimo, como repartir el correo en
una comunidad, incluidos los lugares donde se fomentan prácticas malas? ¿No entra aquí en juego el principio
que se halla en Mateo 5:45? Tampoco debe pasarse por alto el efecto que pueda tener en la conciencia hacer
cierto trabajo día tras día (Hebreos 13:18). No cabe duda de que, para llevar nuestra carga de responsabilidad y
tomar decisiones maduras sobre el empleo, hay que aguzar las facultades perceptivas y educar la facultad divina
de la conciencia.
w09 15/6 pág. 19 párrs. 13-14 Digámosle siempre la verdad a nuestro prójimo
13, 14. a) ¿A qué clase de engaños recurre mucha gente? b) ¿Qué beneficios pueden reportar la honradez
y la diligencia en el empleo?
13 En el mundo laboral de hoy reina la falta de honradez, por lo que se nos puede hacer difícil resistir la
tentación de actuar igual que los demás. Por ejemplo, a fin de obtener un mejor empleo y ganar más, hay
quienes recurren a mentiras descaradas y exageran su experiencia o su formación académica en el currículum.
Y muchas personas que ya tienen empleo fingen que están trabajando cuando en realidad están atendiendo
asuntos personales. Por ejemplo, leen cosas que no tienen que ver con el trabajo, hacen llamadas telefónicas,
envían mensajes electrónicos o navegan por Internet.
14 Para los cristianos verdaderos, la honradez no es algo opcional (léase Proverbios 6:16-19). Pablo dijo:
“Deseamos comportarnos honradamente en todas las cosas” (Heb. 13:18). Por eso, si nos pagan el día
completo, trabajamos el día completo (Efe. 6:5-8). Además, el que seamos buenos trabajadores contribuye a que
el nombre de Jehová reciba alabanza (1 Ped. 2:12). Así lo ilustra el caso de Roberto, que vive en España.
Él recibió el reconocimiento de su jefe por ser un empleado responsable y honrado. Además, la empresa en la
que trabaja decidió contratar a más Testigos, y ellos también han hecho muy buen trabajo. A lo largo de los años,
Roberto ha ayudado a conseguir empleo a veintitrés hermanos y a ocho estudiantes de la Biblia.
w10 15/5 pág. 30 párrs. 10-11 No contristemos el espíritu santo de Jehová
10, 11. ¿Por qué no debemos robar o actuar con falta de honradez?
10 No cedamos a la tentación de robar o actuar con falta de honradez. Pablo escribió: “El que hurta, ya
no hurte más, sino, más bien, que haga trabajo duro, haciendo con las manos lo que sea buen trabajo, para que
tenga algo que distribuir a alguien que tenga necesidad” (Efe. 4:28). Si un cristiano robara, estaría “acomet[iendo]
el nombre de [su] Dios”, es decir, deshonrándolo (Pro. 30:7-9). Nada justifica un acto así, ni siquiera la pobreza.
Quienes aman a Dios y al prójimo tienen muy clara esta verdad (Mar. 12:28-31).
11 Pero el apóstol no se limita a decirnos lo que hemos de evitar. También nos indica qué hemos de hacer.
Si vivimos y andamos por espíritu santo, trabajaremos arduamente para mantener a nuestra familia e incluso
tener “algo que distribuir a alguien que tenga necesidad” (1 Tim. 5:8). No seremos como Judas Iscariote, quien
robaba dinero del fondo que Jesús y sus apóstoles habían formado para ayudar a los pobres (Juan 12:4-6).
Es obvio que aquel traidor no seguía la dirección del espíritu. En cambio, quienes sí la seguimos nos
comportamos “honradamente en todas las cosas”, tal como hacía Pablo (Heb. 13:18). Así evitamos contristar el
espíritu de Jehová.
w00 15/8 pág. 20 párr. 11 Sacrificios de alabanza que agradan a Jehová
11. ¿Qué abarca la expresión “declaración pública” mencionada en Hebreos 10:23?
11 Pablo llama la atención seguidamente en su carta a los Hebreos a un aspecto fundamental de la adoración
verdadera: “Tengamos firmemente asida la declaración pública de nuestra esperanza sin titubear, porque fiel es
el que ha prometido” (Hebreos 10:23). La expresión “declaración pública” significa literalmente “confesión”, y
Pablo también habla de un “sacrificio de alabanza” (Hebreos 13:15). Este nos recuerda el tipo de sacrificio que
ofrecieron hombres como Abel, Noé y Abrahán.
w04 15/6 págs. 17-18 párr. 18 Valoremos debidamente el don de la vida
18. ¿Por qué debería tener importancia para los cristianos de hoy lo que la Biblia dice acerca de la
sangre?
18 Esta verdad divina nos permite captar todos los fascinantes detalles de lo que la Biblia dice acerca de la
sangre: por qué la ve Dios como la ve, cómo debemos verla nosotros y por qué debemos respetar las
restricciones que Dios ha impuesto al empleo de la sangre. Al leer los libros de las Escrituras Griegas Cristianas,
encontrará muchas referencias a la sangre de Cristo (véase el recuadro). Estas dejan claro que todo cristiano
debe tener fe “en su sangre”, la de Jesús (Romanos 3:25). Solo “mediante la sangre que [Jesús] derramó” nos es
posible obtener perdón y estar en paz con Dios (Colosenses 1:20). Eso no solo es aplicable a aquellos con
quienes Jesús hizo un pacto especial para reinar con él en el cielo (Lucas 22:20, 28-30; 1 Corintios 11:25;
Hebreos 13:20), sino también a la “gran muchedumbre” que sobrevivirá a la venidera “gran tribulación” y
disfrutará de vida eterna en un paraíso terrestre. Respecto a estos supervivientes se dice que, en sentido
figurado, ‘lavan sus ropas largas en la sangre del Cordero’ (Revelación [Apocalipsis] 7:9, 14).
w07 1/4 págs. 28-29 párr. 12 Seamos humildes y sometámonos a nuestros amorosos pastores
12. ¿Cómo “están velando por [nuestras] almas” los superintendentes?
12 La segunda razón para cooperar con los superintendentes cristianos es que ellos “están velando por
[nuestras] almas”. Si perciben en nosotros alguna actitud o comportamiento que ponga en peligro nuestra
espiritualidad, enseguida nos darán el consejo necesario para reajustarnos (Gálatas 6:1). El verbo griego
traducido “están velando” significa literalmente “se abstienen de dormir”. Según un comentario bíblico, “implica la
vigilancia continua del pastor”. En muchos casos, dicha vigilancia lleva a los ancianos incluso a desvelarse
literalmente, preocupados por nuestro bienestar espiritual. En vista de que estos amorosos pastores hacen todo
lo posible por imitar el tierno cuidado de Jesucristo, el “gran pastor de las ovejas”, ¿no deberíamos colaborar de
buena gana con ellos? (Hebreos 13:20.)
w08 15/10 págs. 31-32 Puntos sobresalientes de las cartas a Tito, Filemón y los Hebreos
Respuestas a preguntas bíblicas:
Hebreos 13:20. ¿Por qué se dice que el nuevo pacto es “eterno”? Hay tres razones: 1) nunca será
reemplazado; 2) lo que logre será permanente, y 3) las “otras ovejas” seguirán beneficiándose de él después del
Armagedón (Juan 10:16).

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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