sábado, 30 de noviembre de 2013

quienes hacen la voluntad de jehova cap 14 y 16

Lección 14: ¿Qué es el servicio misionero?
¿Estaría usted dispuesto a dejar su familia y su país para llevar las buenas nuevas al extranjero? Miles de testigos de Jehová lo han hecho diciendo, en efecto: “¡Aquí estoy yo! Envíame a mí” (Isaías 6:8). Así han imitado al mayor misionero que haya habido jamás: Jesucristo (Juan 7:29).
Es una manera de seguir los pasos de Jesús. Jesús fue enviado por Dios desde el cielo a la Tierra, donde vivió entre seres humanos pecaminosos. Aunque era consciente de las injusticias que se cometían, no pretendió reformar a la sociedad; más bien, se concentró en su misión de “declarar las buenas nuevas del reino de Dios”, la única solución a los problemas del hombre (Lucas 4:43). Los verdaderos misioneros cristianos siguen su ejemplo.
Es una vida de total entrega. El misionero debe ser capaz de adaptarse a un nivel de vida, una cultura, un clima y una dieta totalmente diferentes a aquellos a los que ha estado acostumbrado. A menudo le toca aprender un nuevo idioma para comunicarse con la población local. Quizás tenga que utilizar medios de transporte primitivos para llegar a zonas remotas. Solo podrá hacer tales sacrificios si ama de verdad a las personas a quienes sirve.
Exige una buena preparación. Muchos Testigos que entran en el servicio misionero toman un curso de cinco meses en la Escuela Bíblica de Galaad de la Watchtower. El plan de estudios refuerza su confianza en Jehová, su Palabra y su organización (Proverbios 3:5,6). Les ayuda a desarrollar cualidades espirituales necesarias para la vida misional y los capacita para ser mejores maestros de la Biblia. Así están más preparados para predicar “hasta la parte más distante de la tierra” (Hechos 1:8).
• ¿Qué se requiere de un misionero?
• ¿Qué preparación especial reciben nuestros misioneros?
[Recuadro de la página 17]
LA ESCUELA DE GALAAD HA DEJADO HUELLA

Galaad quiere decir en hebreo “montículo de piedras que sirve de testimonio”. Desde 1943, más de ocho mil misioneros preparados en Galaad han sido enviados a levantar, por decirlo así, un montículo de testimonio en unos doscientos países y territorios, y su labor ha sido coronada por el éxito. Basten dos ejemplos. Cuando los primeros misioneros llegaron a Perú, no había ni una congregación; ahora hay 1.255. Cuando llegaron a Japón, había menos de diez Testigos; hoy la cifra sobrepasa los doscientos mil.

Lección 15: ¿Qué servicios prestan los ancianos a la congregación?
Nuestra organización no tiene clérigos a sueldo. Más bien, tal como se hacía al principio de la congregación cristiana, se designan superintendentes capacitados “para pastorear la congregación de Dios” (Hechos 20:28). Estos ancianos son hombres espiritualmente maduros que dirigen y pastorean la congregación, “no como obligados, sino de buena gana; tampoco por amor a ganancia falta de honradez, sino con empeño” (1 Pedro 5:1-3). ¿Qué hacen en nuestro favor?
Nos cuidan y nos protegen. Los ancianos guían a la congregación y protegen su espiritualidad. Conscientes de que es Dios quien les ha dado este importante encargo, no nos imponen su autoridad, sino que contribuyen a nuestro bienestar y felicidad (2 Corintios 1:24). Tal como un pastor cuida con esmero a cada una de sus ovejas, los ancianos se preocupan por conocer individualmente a todos los miembros del rebaño de Dios (Proverbios 27:23).
Nos enseñan a hacer la voluntad de Dios. Semana a semana, los ancianos presiden las reuniones de la congregación, que tienen como fin nutrirnos la fe (Hechos 15:32). Estos abnegados hombres también dirigen la evangelización, predican con nosotros y nos instruyen en las diversas facetas del ministerio.
Nos animan personalmente. A fin de satisfacer las necesidades espirituales de cada uno, los ancianos nos visitan en nuestros hogares y conversan con nosotros en el Salón del Reino. Nos ofrecen ayuda y consuelo utilizando las Escrituras (Santiago 5:14, 15).
Además del trabajo que realizan en la congregación, la mayoría de los ancianos tienen un empleo y una familia que cuidar y atender. Estos hermanos que trabajan tanto merecen todo nuestro respeto (1 Tesalonicenses 5:12, 13).

Lección 16: ¿Cuál es la función de los siervos ministeriales?
La Biblia menciona dos grupos de hombres que atienden los deberes de la congregación: “superintendentes y siervos ministeriales” (Filipenses 1:1). Por lo general, en cada congregación hay varios de estos hermanos. ¿Qué labor desempeñan los siervos ministeriales para nuestro beneficio?
Asisten al cuerpo de ancianos. Los siervos ministeriales son hombres espirituales, confiables y concienzudos, unos jóvenes y otros mayores. Se ocupan de las tareas físicas y organizativas de la congregación, que aunque importantes, son más bien de carácter rutinario. De este modo, los ancianos están libres para atender sus deberes de enseñar y pastorear.
Prestan servicios valiosos. Algunos siervos ministeriales hacen de acomodadores y dan la bienvenida a los que asisten a las reuniones. Otros manejan el equipo de sonido, distribuyen publicaciones, llevan las cuentas y asignan a los miembros de la congregación territorios para predicar. Asimismo, colaboran en el mantenimiento del Salón del Reino y brindan ayuda a los hermanos de edad avanzada siguiendo las indicaciones de los ancianos. Sean cuales sean las tareas que se les encarguen, su buena disposición para ejecutarlas les gana el respeto de todos (1 Timoteo 3:13).
Dan un buen ejemplo de hombres espirituales. Los siervos ministeriales son elegidos por sus excelentes cualidades espirituales. Sus intervenciones desde la plataforma nos fortalecen la fe; su ejemplo en la predicación aviva nuestro entusiasmo, y su espíritu de colaboración promueve el gozo y la unidad (Efesios 4:16). Con el tiempo, ellos también pueden llegar a ser ancianos.
• ¿Qué clase de hombres son los siervos ministeriales?
• ¿Cómo contribuyen los siervos ministeriales al buen funcionamiento de la congregación?
[Ilustración y recuadro de la página 19]
PARA SABER MÁS
Cada vez que vaya al Salón del Reino, dedique unos minutos a conocer a un anciano o un siervo ministerial y a sus familias hasta que se familiarice con todos.

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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Jehová es mi pastor y nada me faltara.