lunes, 11 de noviembre de 2013

Referencias del texto diario

Referencias del texto diario

(Lucas 6:12) En el transcurso de aquellos días él salió a la montaña a orar, y pasó toda la noche en oración a Dios.
(Mateo 26:41) Manténganse alerta y oren de continuo, para que no entren en tentación. El espíritu, por supuesto, está pronto, pero la carne es débil".
(Mateo 6:6, 7) Tú, sin embargo, cuando ores, entra en tu cuarto privado y, después de cerrar tu puerta, ora a tu Padre que está en lo secreto; entonces tu Padre que mira en secreto te lo pagará. 7 Mas al orar, no digas las mismas cosas repetidas veces, así como la gente de las naciones, porque ellos se imaginan que por su uso de muchas palabras se harán oír.
(Salmo 25:14) La intimidad con Jehová pertenece a los que le temen,también su pacto, para hacer que lo conozcan.
w12 15/2 1:8, 9 Imitemos la actitud vigilante de Jesús
8 Jesús fue el mejor ejemplo de oración. Tal vez recordemos que en una ocasión se pasó toda la noche orándole a su Padre. Tratemos de imaginar la escena (léase Lucas 6:12, 13). Es primavera. Jesús probablemente se halla cerca de la ciudad pesquera de Capernaum, donde tiene fijada su residencia. Al caer la tarde, sube a una de las montañas que dominan el mar de Galilea. Mientras contempla el paisaje que se va oscureciendo, es posible que divise el parpadeo de las lámparas de aceite abajo en Capernaum y otros pueblos vecinos. En el momento en que se dirige a Jehová, se embebe en su oración. Pasan los minutos, pasan las horas. Una a una, las luces que brillan en la lejanía se van apagando. La Luna se desliza por el firmamento. Los animales nocturnos del bosque salen a comer. Pero él poca cuenta se da. Su oración seguramente gira en torno a la crucial decisión que debe tomar: la de elegir a sus doce apóstoles. Nos lo imaginamos contándole a su Padre todo lo que piensa y lo que le preocupa sobre cada uno de sus discípulos, al tiempo que le ruega que lo guíe y le dé sabiduría.

9 ¿Nos enseña el ejemplo de Jesús que tenemos que pasar largas horas orando? No, pues él bondadosamente reconoció lo siguiente sobre sus discípulos: "El espíritu, por supuesto, está pronto, pero la carne es débil" (Mat. 26:41). Aun así, podemos imitar a Jesús. Por ejemplo, ¿consultamos con nuestro Padre celestial antes de tomar decisiones que nos afecten a nosotros, a nuestra familia o a nuestros hermanos espirituales? Al orar, ¿incluimos los asuntos que nos preocupan sobre nuestros hermanos en la fe? ¿Hablamos desde el corazón en lugar de repetir siempre las mismas frases? Notemos también que Jesús valoraba mucho las conversaciones privadas, íntimas, con su Padre. En el mundo en que vivimos es muy fácil dejarse llevar por el ritmo frenético de la vida y olvidarse de las cosas que de verdad importan. Sin embargo, si dedicamos suficiente tiempo a orar de manera profunda y personal, estaremos espiritualmente más despiertos (Mat. 6:6, 7). Nos acercaremos más a Jehová, deseosos de fortalecer nuestra relación con él y de evitar cualquier cosa que la debilite (Sal. 25:14).

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Macpela.

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