sábado, 2 de noviembre de 2013

Referencias del texto diario

Referencias del texto diario

(Salmo 4:8) En paz ciertamente me acostaré y también dormiré,porque tú, sí, tú solo, oh Jehová, me haces morar en seguridad.
(1 Reyes 4:25) Y Judá e Israel continuaron morando en seguridad, cada uno debajo de su propia vid y debajo de su propia higuera, desde Dan hasta Beer-seba, todos los días de Salomón.
(Lucas 10:2) Entonces empezó a decirles: "La mies, en realidad, es mucha, pero los obreros son pocos. Por lo tanto, rueguen al Amo de la mies que envíe obreros a su mies.
(Filipenses 4:6, 7) No se inquieten por cosa alguna, sino que en todo, por oración y ruego junto con acción de gracias, dense a conocer sus peticiones a Dios; 7 y la paz de Dios que supera a todo pensamiento guardará sus corazones y sus facultades mentales mediante Cristo Jesús.
w11 15/5 5:21-23 La confianza plena en Jehová nos hace sentir seguros
21 David está seguro de que Jehová le concederá alegrías que superarán por mucho las que sienten los agricultores al llegar la cosecha. Por eso le canta a Jehová: "Ciertamente me darás en el corazón un regocijo mayor que en el tiempo en que han abundado el grano y el vino nuevo de ellos" (Sal. 4:7). Nosotros también podemos tener la certeza de que sentiremos una alegría incomparable si participamos con todas nuestras energías en la cosecha espiritual (Luc. 10:2). Hoy experimentamos un gran júbilo al ver que cada vez hay más recolectores colaborando con la "populosa [...] nación" de los ungidos (Isa. 9:3). Cada uno de nosotros haría bien en preguntarse: "¿Estoy yo disfrutando plenamente de los gozos que brinda esta obra?".

Avancemos seguros, confiando plenamente en Dios

22 David concluye su cántico con estas palabras: "En paz ciertamente me acostaré y también dormiré, porque tú, sí, tú solo, oh Jehová, me haces morar en seguridad" (Sal. 4:8). Cuando los israelitas obedecían la Ley, gozaban de paz con Jehová y se sentían tranquilos. Por ejemplo, durante el reinado de Salomón, "Judá e Israel [estuvieron] morando en seguridad" (1 Rey. 4:25). Pero incluso cuando sufrían la hostilidad de las naciones vecinas, los que confiaban en Dios no perdían la serenidad. Hoy nos sucede lo mismo que a David: nada perturba nuestro sueño, pues Dios nos infunde tranquilidad.

23 Por lo tanto, sigamos sirviendo a Dios sin vacilación. Al acudir a él con fe, experimentamos su paz, "que supera a todo pensamiento" (Fili. 4:6, 7). ¡Qué felices nos sentimos! Sin la menor duda, afrontamos el futuro llenos de seguridad, pues confiamos plenamente en Jehová.

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Macpela.

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casa de los patriarcas.

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