jueves, 26 de diciembre de 2013

ABOMINACIÓN

ABOMINACIÓN
A. NOMBRE
toÆ>ebah (hb;[e/T), «abominación; asqueroso, cosa detestable». Aparecen cognados de este
vocablo únicamente en fenicio y en el arameo del tárgum. La palabra aparece 117 veces en todos los
períodos.
Primero, toÆ>ebah define a las personas y los objetos como esencialmente únicos en el
sentido de ser «peligrosos», «siniestros», «repulsivos» y «abominables» desde la perspectiva de
otros. Este significado lo vemos por primera vez en Gn 43.32: «Los egipcios no pueden comer pan
con los hebreos, lo cual es abominación a los egipcios». Debido a sus diferencias culturales o
sociales, a los egipcios les repugnaba comer pan con extranjeros (cf. Gn 46.34; Sal 88.8). Otra
ilustración clara de este choque fundamental de voluntades aparece en Pr 29.27: «Abominación es a
los justos el hombre inicuo; y abominación es al impío el de caminos rectos». Al referirse a Dios, el
término adquiere un matiz particular: describe a personas, cosas, hechos, relaciones y características
que le son «detestables» o «abominables» porque son contrarias a su naturaleza. Dios abomina lo
que tiene que ver con muerte e idolatría: «Nada abominable comerás» (Dt 14.3). Los que tienen
hábitos que Dios aborrece también le son detestables: «La mujer no llevará ropa de hombre, ni el
hombre se pondrá vestidos de mujer, porque el que hace esto es una abominación para Yahveh tu
Dios» (Dt 22.5 BJ). Lo contrario de toÆ>ebah son reacciones como «deleite» y «amor» (Pr 15.8,
9 LBA).
En segundo lugar, toÆ>ebah se usa en algunos contextos para describir prácticas y objetos
paganos: «Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego; no codiciarás plata ni oro de ellas para
tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues es abominación a Jehová tu Dios; y no traerás
cosa abominable a tu casa» (Dt 7.25, 26). En otros contextos, toÆ>ebah describe repetidos
fracasos en la observación de los reglamentos divinos: «Porque vuestro tumulto es mayor que el de
las naciones que os rodean, porque no os habéis conducido según mis decretos ni habéis observado
mis normas, y ni siquiera os habéis ajustado a las normas de las naciones que os rodean … a causa
de todas tus abominaciones» (Ez 5.7, 9 BJ). ToÆ>ebah puede representar los propios cultos
paganos, como en Dt 12.31, o el pueblo que los practica: «Porque todo el que hace estas cosas es
una abominación para Yahveh tu Dios y por causa de estas abominaciones desaloja Yahveh tu Dios
a esas naciones delante de ti» (Dt 18.12 BJ). Por otro lado, si los israelitas son culpables de tales
idolatrías, su fin será peor que el cautiverio: ser apedreados hasta la muerte (Dt 17.2–5).
En tercer lugar, toÆ>ebah se usa en la esfera de la jurisprudencia y de las relaciones
familiares y tribales. Ciertos actos o características destruyen la armonía social y familiar; a estos
actos y a las personas que los practican se les aplica el término toÆ>ebah: «Seis cosas hay que
aborrece Jahveh, y siete son abominación para su alma: ojos altaneros, lengua mentirosa, manos que
derraman sangre inocente, corazón que fragua planes perversos … y el que siembra pleitos entre los
hermanos» (Pr 6.16–19 BJ). Dios dice: «Abominación a los hombres [es] el escarnecedor» (Pr 24.9),
porque siembra su amargura entre el pueblo de Dios, quebrantando la unidad y la armonía.

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