viernes, 27 de diciembre de 2013

ALMA, SER, VIDA A. NOMBRE nepesh (vp,n<,), «alma; ser; vida; persona; corazón». Este es un término muy corriente tanto en las lenguas semíticas antiguas como en las de hoy. Aparece más de 780 veces en el Antiguo Testamento, distribuido equitativamente entre todos los períodos del texto, aunque con mayor frecuencia en los pasajes poéticos. El significado fundamental parece tener relación con la forma verbal poco frecuente: napash. El nombre se refiere a la esencia de la vida, la respiración, tomar aliento. Sin embargo, de este concepto concreto se fueron desarrollando una cantidad de significados más abstractos. El nombre aparece por primera vez, en su acepción primaria, en Gn 1.20: «seres vivientes» RV («un bullir de vivientes» NBE). Aparece por segunda vez en Gn 2.7: «ser viviente». Sin embargo, en más de 400 casos subsiguientes, el término se ha traducido como «alma». Aunque ayuda a entender la mayoría de los pasajes, es en realidad una traducción pobre. Desafortunadamente, las numerosas traducciones no han logrado encontrar un equivalente que les sirva en todos los casos; ni siquiera existe un pequeño grupo de palabras de uso frecuente. Por ejemplo, la RV hace uso de varios términos diferentes para traducir este vocablo hebreo. El problema fundamental es que no existe en castellano un equivalente exacto en hebreo ni del vocablo ni de la idea de «alma». El sistema de pensamiento hebreo no conoce la combinación u oposición de los términos «cuerpo» y «alma» que son de origen griego y latino. Más bien en el hebreo se contraponen dos conceptos que no se encuentran en la tradición grecolatina: «el ser interior» y «la apariencia externa», o puesto de otra manera: «lo que somos para nosotros mismos», en contraposición a «lo que otros creen ver en nosotros». El ser interior es nepesh, mientras que el ser externo, la reputación, es sem, cuya traducción más frecuente es «nombre». En los pasajes narrativos o históricos del Antiguo Testamento, nepesh puede traducirse como «vida» o «ser» (en el sentido de personalidad o de identidad), como en Lv 17.11: «Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación por [vosotros mismos]». Sobra decir que el término «alma» (en la RVR) no tiene sentido en este texto («vidas» BJ, NBE, BLA). La situación en los numerosos pasajes poéticos paralelos en que aparece el término es mucho más complicada. Tanto la Septuaginta (griego) y la Vulgata (latín) usan los equivalentes de «alma», en particular en los Salmos. El primer caso, Sal 3.2, la LBA traduce: «Muchos son los que dicen de mi alma: para él no hay salvación en Dios» (también NBE; «dicen de mi vida» BJ, BLA). El siguiente caso es Sal 6.3: «Mi alma también está muy turbada; y tú Jehová, ¿hasta cuándo?» En ambos pasajes, el contraste paralelo es entre nepesh y algún aspecto del ser, que en el Salmo 3.2 (RV, BJ, NBE) se traduce «mí» y en 6.3 «alma». No se distingue si el vocablo corresponde a «A» o «B» en el paralelismo. No obstante, debido a que en la poesía hebrea no se repite el mismo nombre en las dos partes de un verso, a menudo se usa nepesh como paralelo del sujeto principal o personal, y aun para Dios, como en Sal 11.5: «Jehová prueba el justo; pero al malo y al que ama la violencia, su alma [el mismo] los aborrece». Hay muchos pasajes como estos y una comprensión adecuada del término nepesh ilumina muchos pasajes muy conocidos, como por ejemplo Sal 119.109: «Mi vida está de continuo en peligro, mas no me he olvidado de tu ley». Las lecturas de nepesh en las diversas versiones son muy variadas, particularmente en las más modernas que procuran una mayor amplitud de acepciones. B. Verbo Napash significa «respirar; tomar aliento; descansar». Este verbo, que parece tener una relación con nepesh, se encuentra 3 veces en el Antiguo Testamento (Éx 23.12; 31.17). El otro caso es 2 S 16.14: «Y el rey y todo el pueblo que con él estaba, llegaron fatigados, y descansaron allí» (RV, cf. NBE; «tomaron aliento» BJ; «recuperaron las fuerzas» BLA).

ALMA, SER, VIDA
A. NOMBRE
nepesh (vp,n<,), «alma; ser; vida; persona; corazón». Este es un término muy corriente tanto
en las lenguas semíticas antiguas como en las de hoy. Aparece más de 780 veces en el Antiguo
Testamento, distribuido equitativamente entre todos los períodos del texto, aunque con mayor
frecuencia en los pasajes poéticos.
El significado fundamental parece tener relación con la forma verbal poco frecuente: napash.
El nombre se refiere a la esencia de la vida, la respiración, tomar aliento. Sin embargo, de este
concepto concreto se fueron desarrollando una cantidad de significados más abstractos. El nombre
aparece por primera vez, en su acepción primaria, en Gn 1.20: «seres vivientes» RV («un bullir de
vivientes» NBE). Aparece por segunda vez en Gn 2.7: «ser viviente».
Sin embargo, en más de 400 casos subsiguientes, el término se ha traducido como «alma».
Aunque ayuda a entender la mayoría de los pasajes, es en realidad una traducción pobre.
Desafortunadamente, las numerosas traducciones no han logrado encontrar un equivalente que les
sirva en todos los casos; ni siquiera existe un pequeño grupo de palabras de uso frecuente. Por
ejemplo, la RV hace uso de varios términos diferentes para traducir este vocablo hebreo. El problema
fundamental es que no existe en castellano un equivalente exacto en hebreo ni del vocablo ni de la
idea de «alma». El sistema de pensamiento hebreo no conoce la combinación u oposición de los
términos «cuerpo» y «alma» que son de origen griego y latino. Más bien en el hebreo se
contraponen dos conceptos que no se encuentran en la tradición grecolatina: «el ser interior» y «la
apariencia externa», o puesto de otra manera: «lo que somos para nosotros mismos», en
contraposición a «lo que otros creen ver en nosotros». El ser interior es nepesh, mientras que el
ser externo, la reputación, es sem, cuya traducción más frecuente es «nombre». En los pasajes
narrativos o históricos del Antiguo Testamento, nepesh puede traducirse como «vida» o «ser» (en
el sentido de personalidad o de identidad), como en Lv 17.11: «Porque la vida de la carne en la
sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación por [vosotros mismos]». Sobra decir que el
término «alma» (en la RVR) no tiene sentido en este texto («vidas» BJ, NBE, BLA).
La situación en los numerosos pasajes poéticos paralelos en que aparece el término es mucho
más complicada. Tanto la Septuaginta (griego) y la Vulgata (latín) usan los equivalentes de «alma»,
en particular en los Salmos. El primer caso, Sal 3.2, la LBA traduce: «Muchos son los que dicen de
mi alma: para él no hay salvación en Dios» (también NBE; «dicen de mi vida» BJ, BLA). El siguiente
caso es Sal 6.3: «Mi alma también está muy turbada; y tú Jehová, ¿hasta cuándo?» En ambos
pasajes, el contraste paralelo es entre nepesh y algún aspecto del ser, que en el Salmo 3.2 (RV, BJ,
NBE) se traduce «mí» y en 6.3 «alma».
No se distingue si el vocablo corresponde a «A» o «B» en el paralelismo. No obstante, debido a
que en la poesía hebrea no se repite el mismo nombre en las dos partes de un verso, a menudo se
usa nepesh como paralelo del sujeto principal o personal, y aun para Dios, como en Sal 11.5:
«Jehová prueba el justo; pero al malo y al que ama la violencia, su alma [el mismo] los aborrece».
Hay muchos pasajes como estos y una comprensión adecuada del término nepesh ilumina muchos
pasajes muy conocidos, como por ejemplo Sal 119.109: «Mi vida está de continuo en peligro, mas
no me he olvidado de tu ley».
Las lecturas de nepesh en las diversas versiones son muy variadas, particularmente en las más
modernas que procuran una mayor amplitud de acepciones.
B. Verbo
Napash significa «respirar; tomar aliento; descansar». Este verbo, que parece tener una relación con nepesh, se encuentra 3 veces en el Antiguo Testamento (Éx 23.12; 31.17). El otro
caso es 2 S 16.14: «Y el rey y todo el pueblo que con él estaba, llegaron fatigados, y descansaron
allí» (RV, cf. NBE; «tomaron aliento» BJ; «recuperaron las fuerzas» BLA).

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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