sábado, 7 de diciembre de 2013

Preparemos introducciones que despierten interés

Preparemos introducciones que despierten interés

1. ¿Por qué es tan importante preparar buenas introducciones?

1 Cuando vamos a una comida, por lo general quien nos invita prepara algo para abrirnos el apetito. De modo parecido, para despertar en la gente el interés por el mensaje bíblico, debemos dedicar tiempo y esfuerzo a preparar buenas introducciones (Prov. 15:28). La duración o el contenido de una introducción no es lo único que determina su eficacia. Entonces, ¿qué debemos tener en cuenta a la hora de preparar una introducción?

2. ¿Cómo podemos preparar introducciones interesantes?

2 Lo que le interesa a la gente. Si nuestra introducción no despierta interés, es posible que la persona ponga fin a la conversación. Así que pensemos en qué temas le interesan a la gente de nuestro territorio. ¿Anhelan un mejor gobierno? ¿Desean tener una familia feliz? ¿Quieren ver el fin de la guerra? Como a muchas personas les gusta dar su opinión, convendría hacerles una pregunta que las mueva a expresarse. Tal vez podamos adaptar una de las presentaciones que aparecen en Nuestro Ministerio del Reino. ¿Qué tal si practicamos algunas introducciones en la Noche de Adoración en Familia?

3. ¿Cómo podríamos adaptar nuestras introducciones a la cultura y las creencias de la gente?

3 La cultura y las creencias de las personas. En algunos lugares se espera que expliquemos enseguida el motivo de nuestra visita. Sin embargo, en otros hay que cumplir primero con ciertas formalidades, como preguntarle a la persona qué tal está y conversar un poco. En zonas donde la gente respeta la Biblia, quizá podamos referirnos a ella desde un principio (Hech. 2:14-17). Pero donde no haya muchos cristianos o donde las personas no sean creyentes, tal vez sea preferible mencionar la Biblia en una visita posterior (Hech. 17:22-31).

4. ¿Qué detalles debemos tener presentes al pronunciar las primeras palabras de una presentación?

4 Las frases iniciales. Debemos elegir con cuidado las primeras palabras que pronunciemos. Lo mejor suele ser usar frases breves y sencillas. Pero no solo hay que fijarse en lo que decimos sino también en cómo lo decimos. Seamos entusiastas y positivos. Recordemos que una sonrisa cálida y sincera inspira confianza. Seguir estas sugerencias nos permitirá preparar introducciones que abran el apetito por lo que hay en "la mesa de Jehová" (1 Cor. 10:21).

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Macpela.

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