jueves, 5 de diciembre de 2013

Referencias del texto diario

Referencias del texto diario

(Josué 2:4) Entretanto, la mujer tomó a los dos hombres y los ocultó. Y procedió a decir: "Sí, es cierto que los hombres vinieron a mí, y yo no sabía de dónde eran.
(Josué 2:1-6) Entonces Josué hijo de Nun envió secretamente desde Sitim dos hombres como espías, diciendo: "Vayan, den un vistazo a la tierra y a Jericó". De modo que ellos fueron y llegaron a la casa de una prostituta cuyo nombre era Rahab, y procedieron a alojarse allí. 2 Con el tiempo se le dijo al rey de Jericó: "¡Mira! Hombres de los hijos de Israel han entrado aquí esta noche para explorar el país". 3 Ante eso, el rey de Jericó mandó decir a Rahab: "Saca a los hombres que vinieron a ti, que han entrado en tu casa, porque han venido para explorar todo el país". 4 Entretanto, la mujer tomó a los dos hombres y los ocultó. Y procedió a decir: "Sí, es cierto que los hombres vinieron a mí, y yo no sabía de dónde eran. 5 Y aconteció que, al tiempo de cerrar la puerta, al oscurecer, los hombres salieron. Simplemente no sé adónde se habrán ido los hombres. Corran tras ellos rápidamente, porque los alcanzarán". 6 (Ella, sin embargo, los había llevado arriba al techo, y los mantuvo fuera de la vista entre tallos de lino puestos en filas para ella sobre el techo.)
(Josué 6:22, 23) Y a los dos hombres que habían servido de espías en el país, Josué dijo: "Entren en la casa de la mujer, la prostituta, y saquen de allí a la mujer y a todos los que le pertenezcan, tal como se lo han jurado". 23 De modo que los jóvenes que habían hecho la obra de espiar entraron y sacaron a Rahab y a su padre y su madre y sus hermanos y a todos los que le pertenecían, sí, a toda su parentela la sacaron; y procedieron a ponerlos fuera del campamento de Israel.
(Jueces 4:1-9) Entonces los hijos de Israel de nuevo empezaron a hacer lo que era malo a los ojos de Jehová ahora que estaba muerto Ehúd. 2 De modo que Jehová los vendió en mano de Jabín el rey de Canaán, que reinaba en Hazor; y el jefe de su ejército era Sísara, y él moraba en Haróset de las naciones. 3 Y los hijos de Israel empezaron a clamar a Jehová, porque aquel tenía novecientos carros de guerra con hoces de hierro, y él mismo oprimió a los hijos de Israel con dureza durante veinte años. 4 Ahora bien, Débora, profetisa, esposa de Lapidot, juzgaba a Israel en aquel tiempo en particular. 5 Y moraba bajo la palmera de Débora, entre Ramá y Betel, en la región montañosa de Efraín; y los hijos de Israel subían a ella para juicio. 6 Y ella procedió a enviar a llamar a Barac hijo de Abinoam desde Quedes-neftalí y a decirle: "¿No ha dado la orden Jehová el Dios de Israel? 'Ve, y tienes que desplegarte sobre el monte Tabor, y tienes que llevar contigo diez mil hombres de los hijos de Neftalí y de los hijos de Zabulón. 7 Y ciertamente atraeré hacia ti, al valle torrencial de Cisón, a Sísara el jefe del ejército de Jabín, y sus carros de guerra y su muchedumbre, y verdaderamente lo daré en tu mano'". 8 Ante esto, Barac le dijo: "Si tú vas conmigo, entonces ciertamente iré; pero si tú no vas conmigo, no iré". 9 A lo cual ella dijo: "Sin falta iré contigo. De todos modos, la cosa de embellecimiento no llegará a ser tuya en el camino por el cual vas, porque en la mano de una mujer Jehová venderá a Sísara". Con eso Débora se levantó y se fue con Barac a Quedes.
(Jueces 4:14-22) Débora ahora dijo a Barac: "Levántate, porque este es el día en que Jehová ciertamente dará a Sísara en tu mano. ¿No es Jehová quien ha salido delante de ti?". Y Barac vino descendiendo del monte Tabor con diez mil hombres en pos de él. 15 Y Jehová empezó a poner en confusión a Sísara y todos sus carros de guerra y todo el campamento a filo de espada delante de Barac. Por fin Sísara se bajó del carro y echó a huir a pie. 16 Y Barac corrió tras los carros de guerra y el campamento hasta Haróset de las naciones, de modo que todo el campamento de Sísara cayó a filo de espada. No quedó ni siquiera uno. 17 En cuanto a Sísara, él huyó a pie a la tienda de Jael la esposa de Héber el quenita, porque había paz entre Jabín el rey de Hazor y la casa de Héber el quenita. 18 Entonces Jael salió al encuentro de Sísara y le dijo: "Dirígete hacia acá, señor mío, dirígete hacia acá a mí. No tengas miedo". De modo que él se desvió a ella y entró en la tienda. Más tarde ella lo cubrió con una frazada. 19 Andando el tiempo, él le dijo: "Dame de beber, por favor, un poco de agua, porque tengo sed". Por consiguiente, ella abrió un odre de leche y le dio de beber, después de lo cual lo cubrió. 20 Y él pasó a decirle: "Ponte de pie a la entrada de la tienda, y tiene que suceder que si alguien viene y de veras te pregunta y dice: '¿Hay aquí un hombre?', entonces tienes que decir: '¡No!'". 21 Y Jael la esposa de Héber procedió a tomar una estaca de la tienda y a poner el martillo en su mano. Entonces fue a él furtivamente y le clavó la estaca en las sienes y la batió hasta que penetró en la tierra, mientras él estaba profundamente dormido y fatigado. Así murió. 22 Y ¡mire!, allí venía Barac en persecución de Sísara. Jael ahora salió a su encuentro y le dijo: "Ven, y te mostraré al hombre que estás buscando". De modo que él entró donde ella estaba, y, ¡mire!, allí yacía Sísara muerto, con la estaca en las sienes.
(Jueces 5:20, 21) Desde el cielo pelearon las estrellas, sí,desde sus órbitas pelearon contra Sísara. 21 El torrente de Cisón los arrolló,el torrente de la antigüedad, el torrente de Cisón.Fuiste hollando fuerza, oh alma mía.
(Jueces 5:31) Así perezcan todos tus enemigos, oh Jehová,y sean los que te aman como cuando el sol sale en su poderío".Y la tierra no tuvo más disturbio por cuarenta años.
w12 15/2 2:8, 9 Seamos animosos y muy fuertes
8 A lo largo de los siglos ha habido incontables mujeres que se han puesto valientemente de parte de Dios. Una de ellas fue Rahab la prostituta, que vivía en Jericó. Ella puso fe en Jehová, escondió sin temor a los dos espías enviados por Josué y les dio señales equivocadas a los sicarios que el rey había enviado para capturarlos. En consecuencia, ella y su familia sobrevivieron cuando los israelitas tomaron la ciudad de Jericó. Rahab renunció a su inmoral profesión, sirvió fielmente a Dios y llegó a ser antepasada del Mesías (Jos. 2:1-6; 6:22, 23; Mat. 1:1, 5). ¡Qué gran recompensa por su fe y valor!

9 Después de la muerte de Josué, en 1450, una sucesión de jueces impartieron justicia en Israel. El rey cananeo Jabín llevaba veinte años oprimiendo a los israelitas cuando Dios mandó a la profetisa Débora a decirle al juez Barac que fuera a la batalla. Este se dirigió al monte Tabor con diez mil hombres y se preparó para luchar contra el comandante de las fuerzas de Jabín, Sísara, quien había llegado al valle torrencial de Cisón con su ejército y novecientos carros de guerra. Mientras los israelitas marchaban hacia el valle, Jehová provocó una inundación repentina que convirtió el campo de batalla en un lodazal y atascó los carros cananeos. Los hombres de Barac vencieron, y "todo el campamento de Sísara cayó a filo de espada". Por su parte, Sísara buscó refugio en la tienda de Jael, pero ella lo mató mientras él dormía. Así, en cumplimiento de las palabras proféticas de Débora a Barac, la honra por la victoria, o "la cosa de embellecimiento", fue para una mujer: Jael. Gracias al arrojo de Débora, Barac y Jael, Israel "no tuvo más disturbio por cuarenta años" (Jue. 4:1-9, 14-22; 5:20, 21, 31). A lo largo de la historia, muchos hombres y mujeres devotos han actuado con una fe y un valor semejantes.

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