sábado, 7 de diciembre de 2013

Referencias del texto diario

Referencias del texto diario

(Hechos 16:32) Y le hablaron la palabra de Jehová junto con todos los que estaban en su casa.
(Josué 2:13) Y tienen que conservar vivos a mi padre y mi madre y mis hermanos y mis hermanas y a todos los que les pertenecen a ellos, y tienen que librar de la muerte nuestras almas".
(Hechos 10:24) El día después de aquello entró en Cesarea. Cornelio, por supuesto, los esperaba, y había convocado a sus parientes y a sus amigos íntimos.
(Hechos 10:48) Con eso, mandó que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Entonces ellos le solicitaron que permaneciera algunos días.
(Hechos 16:31) Ellos dijeron: "Cree en el Señor Jesús y serás salvo, tú y tu casa".
(Romanos 2:4) ¿O desprecias las riquezas de su bondad y longanimidad y gran paciencia, porque ignoras que la [cualidad] bondadosa de Dios está tratando de conducirte al arrepentimiento?
(Efesios 4:23, 24) pero que deben ser hechos nuevos en la fuerza que impulsa su mente, 24 y deben vestirse de la nueva personalidad que fue creada conforme a la voluntad de Dios en verdadera justicia y lealtad.
(Isaías 48:17) Esto es lo que ha dicho Jehová, tu Recomprador, el Santo de Israel: "Yo, Jehová, soy tu Dios, Aquel que te enseña para que te beneficies a ti mismo, Aquel que te hace pisar en el camino en que debes andar.
w12 15/3 1:19, 20 Ayudemos a las personas para que "despierten del sueño"
19 Como es natural, nos gustaría que nuestros familiares aceptaran las buenas nuevas (Jos. 2:13; Hech. 10:24, 48; 16:31, 32). Si al principio no nos hacen caso, podríamos desanimarnos. Tal vez pensemos que nada de lo que hagamos o digamos los hará cambiar de actitud. Pero la verdad es que podrían pasar cosas que los lleven a replantearse su opinión. O tal vez ahora sepamos explicar mejor la verdad y obtengamos un resultado más favorable.

20 No debemos pasar por alto los sentimientos de nuestros parientes (Rom. 2:4). De hecho, tendríamos que hablarles tan amablemente como a las personas que encontramos en la predicación. Tratémoslos con apacibilidad y respeto. Sin sermonear, demostrémosles cuánto bien nos ha hecho conocer la verdad (Efe. 4:23, 24). Procuremos que noten cómo ha enriquecido Jehová nuestra vida y nos ha enseñado para nuestro beneficio (Isa. 48:17). Que vean en nosotros un ejemplo del vivir cristiano.

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Macpela.

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casa de los patriarcas.

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Jehová es mi pastor y nada me faltara.