domingo, 26 de enero de 2014

27 de enero Lectura de la Biblia: Génesis 17 a 20

27 de enero Lectura de la Biblia: Génesis 17 a 20
Núm. 1: Génesis 17:18–18:8
Núm. 2: Jesús no ascendió al cielo con un cuerpo de carne y hueso (rs pág. 327 párrs. 1-3)
Núm. 3: * Abba. ¿Cómo se emplea el término Abba en la Biblia, y qué mal uso le han dado los hom-bres? (it-1 pág. 13)
Lectura de la Biblia: Génesis 17 a 20

w04 15/1 pág. 27 Puntos sobresalientes del libro de Génesis (parte 2)
Respuestas a preguntas bíblicas:
19:8. ¿No estuvo mal que Lot ofreciera sus hijas a los habitantes de Sodoma? Según la ética oriental, era responsabilidad del anfitrión proteger y defender a los huéspedes hasta con la vida, si fuera necesario. Y Lot estaba dispuesto a hacerlo. Con valor salió, cerró la puerta tras de sí y se presen-tó solo ante la multitud. Para cuando Lot ofreció a sus hijas, probablemente ya supiera que sus invita-dos eran mensajeros de Dios y, por tanto, pensara que Dios podía encargarse de protegerlas tal como protegió a su tía Sara en Egipto (Génesis 12:17-20). Y así fue, tanto Lot como sus hijas recibieron protección.
19:30-38. ¿Aprobó Jehová que Lot se emborrachara y engendrara prole con sus dos hijas? Jeho-vá no aprueba ni el incesto ni la borrachera (Levítico 18:6, 7, 29; 1 Corintios 6:9, 10). Lot en realidad deploraba los "hechos desaforados" de los habitantes de Sodoma (2 Pedro 2:6-8). El hecho de que sus hijas lo emborracharan indica que sabían que su padre no consentiría en mantener relaciones sexuales con ellas mientras estuviera sobrio. Pero al ser extranjeras en el país, sus hijas pensaron que esa era la única manera de evitar que se extinguiera la familia de Lot. El relato está en la Biblia para revelar el parentesco que tenían los moabitas (mediante Moab) y los amonitas (mediante Ben-ammí) con los descendientes de Abrahán, los israelitas.
Lecciones para nosotros:
18:23-33. Jehová no destruye a la gente indiscriminadamente, sino que protege a los rectos.
19:16. Lot "siguió demorándose", y los ángeles casi tuvieron que sacarlos a él y a su familia a ras-tras de Sodoma. Hacemos bien en no perder nuestro sentido de la urgencia mientras esperamos el fin del mundo malo.
19:26. Es totalmente insensato anhelar lo que hemos dejado atrás en el mundo o distraernos con ello.
Núm. 1: Génesis 17:18–18:8
Núm. 2: Jesús no ascendió al cielo con un cuerpo de carne y hueso (rs pág. 327 párrs. 1-3)
rs pág. 327 Resurrección
¿Se resucitó a Jesús en un cuerpo de carne, y posee ahora esa clase de cuerpo en el cielo?
1 Ped. 3:18: "Cristo murió una vez para siempre respecto a pecados, un justo por los injustos, para conducir a ustedes a Dios, habiendo sido muerto en la carne, pero hecho vivo en el espíritu ["por el Espíritu", TA; "en el espíritu", CI, LT, EMN, BJ]." (Al tiempo de su resurrección de entre los muertos, Jesús fue levantado con un cuerpo celestial. En el texto griego las palabras "carne" y "espíritu" se ponen en contraste una con la otra, y ambas están en dativo; por consiguiente, si un traductor vierte "por el espíritu", también debe traducir consecuentemente "por la carne", pero si traduce "en la carne", también debe traducir "en el espíritu".)
Hech. 10:40, 41: "Dios levantó a Este [Jesucristo] al tercer día y le concedió manifestarse, no a to-do el pueblo, sino a testigos nombrados de antemano por Dios." (¿Por qué no lo vieron otros también? Porque era una criatura celestial, y cuando materializó cuerpos de carne para hacerse visible, como lo habían hecho ángeles en el pasado, lo hizo sólo en la presencia de sus discípulos.)
1 Cor. 15:45: "Así también está escrito: 'El primer hombre Adán vino a ser alma viviente.' El último Adán [Jesucristo, quien fue perfecto como lo fue Adán cuando fue creado] vino a ser un espíritu dador de vida."
Núm. 3: * Abba. ¿Cómo se emplea el término Abba en la Biblia, y qué mal uso le han dado los hom-bres? (it-1 pág. 13)
it-1 pág. 13 Abba
La palabra aramea ʼab·báʼ es la forma enfática o definida de ʼav, y literalmente significa "oh, pa-dre" o "el padre". Era el nombre cariñoso que usaban los niños al referirse a sus padres, y combina,algo de la intimidad de la palabra española "papá" con la dignidad de la palabra "padre", de modo que es una expresión informal y a la vez respetuosa. Por lo tanto, más bien que un título, era una forma cariñosa de expresarse y una de las primeras palabras que un hijo aprendía a decir.
Esta palabra aramea aparece tres veces en las Escrituras, y siempre en su forma transliterada al griego, como también la transliteran la mayoría de las traducciones españolas. En todos los casos viene seguida inmediatamente de su traducción al griego ho pa·tḗr, cuyo significado literal es "el padre" o, usado como vocativo, "oh, padre". Siempre se emplea con referencia al Padre celestial, Jehová.
Marcos registra que Jesús utilizó esta expresión al orar a Jehová Dios en el jardín de Getsemaní poco antes de su muerte, cuando dijo: "Abba, Padre, todas las cosas te son posibles; remueve de mí esta copa. No obstante, no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres". (Mr 14:36.) He aquí un ferviente ruego dirigido por un hijo a un padre amado, seguido inmediatamente de una afirmación de obedien-cia incondicional.
Las otras dos veces que aparece esta expresión es en las cartas de Pablo, en Romanos 8:15 y Gála-tas 4:6. En ambos lugares se usa con relación a los cristianos a quienes se llama para que sean hijos de Dios engendrados por espíritu, y denota la intimidad de su relación con el Padre. Aunque son "esclavos de Dios" y "comprados por precio", también son hijos en la casa de un Padre amoroso, condición de la que se les hace plenamente conscientes por medio del espíritu santo a través de su Señor Jesús. (Ro 6:22; 1Co 7:23; Ro 8:15; Gál 4:6.)
Más que una simple traducción al griego del vocablo arameo, hay quien ve en la yuxtaposición de las palabras ʼAb·báʼ y "Padre" la confianza, intimidad y sumisión propias de un niño, junto con un aprecio maduro de la relación filial y sus responsabilidades. De estos textos parece desprenderse que en los tiempos apostólicos los cristianos usaban el término ʼAb·báʼ en sus oraciones a Dios.
En los primeros siglos de la era común, la palabra ʼAb·báʼ llegó a usarse como un título honorífico aplicado a los rabinos judíos, y en ese sentido se usa en el Talmud Babilonio (Berajot, cap. II, 16b). El que actuaba en calidad de vicepresidente del Sanedrín judío ya ostentaba el título ʼAv, o Padre del Sanedrín. Posteriormente también se asignó este título a los obispos de las iglesias copta, etíope y siria, y, de manera más particular, llegó a ser el título del obispo de Alejandría, título que lo convirtió en el "papa" de esa parte de la Iglesia oriental. Las palabras españolas "abad" y "abadía" se derivan de la expresión aramea ʼab·báʼ. Jerónimo, el traductor de la Vulgata latina, objetó al uso que en su día se hacía del título "abad" para referirse a los monjes católicos, alegando que violaba las instrucciones de Jesús registradas en Mateo 23:9: "Además, no llamen padre de ustedes a nadie sobre la tierra, porque uno solo es su Padre, el Celestial".

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Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

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