domingo, 12 de enero de 2014

puntos sobresalientes genesis 6 a 10

Para el repaso oral: de la Escuela del Ministerio Teocrático de Enero y Febrero de 2014
3ª Pregunta.-
¿Cómo pueden los padres evitar que sus hijos admiren a los “poderosos” y “hombres de fama” del
mundo? (Gén. 6: 4.) [13 de enero, w13 1/4 pág. 13 párr. 2.]
w13 1/4 pág. 13 párr. 2.]
Los padres de hoy pueden ponerse en el lugar de Noé y su esposa. Nuestro mundo también esta envenenado de
violencia y rebeldía. Hasta el entretenimiento dirigido a los niños suele estar saturado de esos temas. Pero los
buenos padres hacen todo lo posible por contrarrestar tales influencias enseñando a sus hijos acerca del Dios de
la paz, Jehová, quien acabar a con toda la violencia (Salmo 11:5; 37:10, 11). Sí, es posible criar buenos hijos en
un mundo malo. Noé y su esposa lo consiguieron. Sus hijos llegaron a ser hombres de bien y se casaron con
mujeres que, al igual que ellos, estaban dispuestas a obedecer a Jehová por encima de todo.
Capítulo 6.
w96 15/6 págs. 19-20 párrs. 8-10 Bendiciones o maldiciones. Ejemplos para nosotros en la actualidad
8-10. a) ¿A qué ejemplo amonestador se alude en 1 Corintios 10:8? b) ¿Cómo pueden aplicarse con
provecho las palabras de Jesús recogidas en Mateo 5:27, 28?
8 En el siguiente ejemplo de Pablo se nos aconseja: “Ni practiquemos fornicación, como algunos de ellos
cometieron fornicación, de modo que cayeron, veintitrés mil de ellos en un día”. (1 Corintios 10:8.) El apóstol se
refiere a la ocasión en que los israelitas se postraron ante falsas deidades y tuvieron “relaciones inmorales con
las hijas de Moab”. (Números 25:1-9.) La inmoralidad sexual es mortífera. Dejar que los pensamientos y deseos
inmorales se desenfrenen es como permitir la “oxidación” del corazón. Jesús declaró: “Oyeron ustedes que se
dijo: ‘No debes cometer adulterio’. Pero yo les digo que todo el que sigue mirando a una mujer a fin de tener una
pasión por ella ya ha cometido adulterio con ella en su corazón”. (Mateo 5:27, 28.)
9 Una prueba testimonial de las consecuencias de ‘mirar a una mujer a fin de tener una pasión por ella’, es lo
que resultó del pensamiento degradado de los ángeles desobedientes antes del Diluvio, en tiempos de Noé.
(Génesis 6:1, 2.) Recuérdese, también, que uno de los episodios más trágicos de la vida del rey David comenzó
cuando se quedó mirando indebidamente a una mujer. (2 Samuel 11:1-4.) Por otro lado, el justo Job, que era
casado, ‘celebró un pacto con los ojos para no mostrarse atento a ninguna virgen’; así evitó la inmoralidad y se
mantuvo íntegro. (Job 31:1-3, 6-11.) Los ojos son como las ventanas del corazón, y de un corazón corrupto salen
muchas iniquidades. (Marcos 7:20-23.)
10 Si ponemos en práctica las palabras de Jesús, no daremos rienda suelta a los malos pensamientos
deleitándonos en la pornografía o acariciando pensamientos inmorales con respecto a un hermano cristiano, un
compañero de trabajo u otra persona. La herrumbre de un metal no se quita simplemente cepillándola. Por lo
tanto, no hagamos caso omiso de las ideas y tendencias inmorales como si fueran algo insignificante. Tomemos
medidas drásticas para deshacernos de las inclinaciones inmorales. (Compárese con Mateo 5:29, 30.) Pablo
exhorta a sus compañeros de creencia: “Amortigüen [...] los miembros de su cuerpo que están sobre la tierra en
cuanto a fornicación, inmundicia, apetito sexual, deseo perjudicial y codicia, que es idolatría. Por causa de esas
cosas viene la ira de Dios”. En efecto, a causa de cosas como la inmoralidad sexual, “viene la ira de Dios” en
señal de su maldición. Así pues, necesitamos ‘amortiguar’ nuestros miembros carnales. (Colosenses 3:5, 6.)
w96 1/11 pág. 8 párrs. 7-8 Busquemos el consuelo de Jehová
7, 8. a) ¿Debido a qué situación sintió pesar Dios por haber creado al hombre, y qué se propuso hacer?
b) ¿Cómo cumplió Noé el significado de su nombre?
7 Entretanto, en el cielo algunos de los ángeles se estaban haciendo seguidores de Satanás. Estos se
materializaron como seres humanos y tomaron para sí atractivas mujeres descendientes de Adán. Estas uniones
contranaturales corrompieron más a la sociedad humana y produjeron una raza impía de nefilim, es decir,
“derribadores”, que llenaron la Tierra de violencia. (Génesis 6:1, 2, 4, 11; Judas 6.) “Por consiguiente, Jehová vio
que la maldad del hombre abundaba en la tierra [...]. Y Jehová sintió pesar por haber hecho a hombres en la
tierra, y se sintió herido en el corazón.” (Génesis 6:5, 6.)
8 Jehová se propuso destruir aquel mundo inicuo por medio de un diluvio universal, pero primero mandó a Noé
construir un arca para conservar la vida. Así se salvaron la raza humana y los géneros animales. Noé y su familia
se debieron sentir muy aliviados después del Diluvio, cuando salieron del arca y encontraron una Tierra limpia.
También debió ser confortante comprobar que se había eliminado la maldición de la tierra y que los trabajos
agrícolas eran mucho más fáciles. La profecía de Lamec se realizó, y Noé cumplió con el significado de su
nombre. (Génesis 8:21.) Como fiel siervo de Dios, Noé fue utilizado para traer cierta medida de “consuelo” a la
humanidad. Sin embargo, la influencia inicua de Satanás y sus ángeles demoníacos no terminó con el Diluvio, de
modo que la humanidad sigue gimiendo bajo la carga del pecado, la enfermedad y la muerte.
w97 1/3 págs. 11-12 párr. 11 ¿Estamos preparados para el día de Jehová?
11. ¿Qué proceder siguió Noé a pesar de la violencia que existía en su día?
11 Al igual que nosotros, Noé y su familia vivieron en un mundo violento. Los “hijos del Dios verdadero”,
ángeles desobedientes, se habían materializado y habían tomado esposas, con quienes procrearon a los infames
nefilim, individuos crueles que sin duda contribuyeron a que hubiera más violencia. (Génesis 6:1, 2, 4; 1 Pedro
3:19, 20.) Sin embargo, Noé tenía fe y “andaba con el Dios verdadero”. “Resultó exento de falta entre sus
contemporáneos”, la generación inicua de su día. (Génesis 6:9-11.) Con confianza en Dios y oración, podemos
hacer lo mismo en este mundo violento e inicuo mientras aguardamos el día de Jehová.
w97 15/6 págs. 15-16 párrs. 6-7 “Macho y hembra los creó”
6, 7. a) ¿Qué deformación de la masculinidad se produjo antes del Diluvio? b) ¿Qué aprendemos de la
situación antediluviana?
6 El mal uso de la masculinidad y la feminidad llegó a extremos insospechados antes del Diluvio. Unos ángeles
que abandonaron su posición original en el cielo se materializaron en cuerpos humanos para disfrutar de
relaciones sexuales con las mujeres. (Génesis 6:1, 2.) En el relato solo se menciona a hombres como fruto de
esas uniones contranaturales. Y al parecer eran híbridos, incapaces de reproducirse. Se les llegó a conocer
como los poderosos, nefilim, o derribadores, puesto que hacían caer a otras personas. (Génesis 6:4, nota.)
Debieron ser violentos y agresivos, despiadados, sin ninguna compasión.
7 Está claro que ni la belleza física, ni la fuerza ni la forma ni el tamaño del cuerpo confieren por sí mismos la
adecuada masculinidad o feminidad. Los ángeles que se materializaron probablemente eran bien parecidos, y los
nefilim eran grandes y musculosos; pero su actitud mental estaba torcida. Los ángeles desobedientes y su prole
llenaron la Tierra de inmoralidad sexual y violencia. Por tanto, Jehová puso fin a aquel mundo. (Génesis 6:5-7.)
El Diluvio, sin embargo, no barrió la influencia demoníaca ni acabó con las consecuencias del pecado de Adán.
Después del Diluvio reaparecieron las distorsiones de la masculinidad y la feminidad, y hay ejemplos en la Biblia,
positivos y negativos, de los que podemos aprender.
w97 1/9 pág. 15 párrs. 10-11 Cuidado con los falsos maestros
10, 11. ¿Qué tres ejemplos amonestadores suministra Pedro?
10 Para recalcar que Dios tomará medidas contra los malhechores voluntariosos, Pedro suministra tres
ejemplos bíblicos amonestadores. Primero, escribe: “Dios no se contuvo de castigar a los ángeles que pecaron”.
Estos, dice Judas, “no guardaron su posición original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de
habitación” en el cielo. Vinieron a la Tierra antes del Diluvio y tomaron cuerpos carnales para cohabitar con las
hijas de los hombres. Como castigo por su conducta impropia y contranatural, se les arrojó al “Tártaro”, o como
dice el relato de Judas, se les “ha reservado con cadenas sempiternas bajo densa oscuridad para el juicio del
gran día”. (2 Pedro 2:4; Judas 6; Génesis 6:1-3.)
11 Después, Pedro se refiere a la gente de los días de Noé. (Génesis 7:17-24.) Dice que en el tiempo de Noé,
Dios “no se contuvo de castigar a un mundo antiguo [...] cuando trajo un diluvio sobre un mundo de gente impía”.
Finalmente, escribe que Dios puso “para personas impías un modelo de cosas venideras” al “reducir a cenizas a
las ciudades de Sodoma y Gomorra”. Judas nos indica además que aquellas personas cometieron “fornicación
con exceso, [y fueron] en pos de carne para uso contranatural”. (2 Pedro 2:5, 6; Judas 7.) Los hombres no solo
tenían relaciones sexuales ilícitas con las mujeres, sino que deseaban con lujuria la carne de otros hombres y
posiblemente incluso la carne de animales. (Génesis 19:4, 5; Levítico 18:22-25.)
w97 15/12 págs. 11-12 párr. 4 Cómo sobrevivir al “día de Jehová”
4. ¿Qué efecto tuvo la adoración falsa en tiempos primitivos?
4 ¿Podía la religión haber mejorado la situación de la humanidad en los días de Noé? Por el contrario, una
religión apóstata, como la que entonces existía, debió contribuir de manera importante a las calamitosas
condiciones de aquel tiempo. Nuestros primeros padres habían sucumbido a la enseñanza falsa de “la serpiente
original, el que es llamado Diablo y Satanás”. En la segunda generación a partir de Adán “se dio comienzo a
invocar el nombre de Jehová”, al parecer de manera blasfema. (Revelación 12:9; Génesis 3:3-6; 4:26.) Más
tarde, unos ángeles rebeldes que no rindieron a Dios la devoción exclusiva que le debían se materializaron en
cuerpos humanos para tener relaciones sexuales ilícitas con las hermosas hijas de los hombres. Estas mujeres
dieron a luz gigantes híbridos, llamados nefilim, que oprimieron y acosaron a la humanidad. Bajo esta influencia
demoníaca, “toda carne [arruinó] su camino sobre la tierra”. (Génesis 6:1-12.)
w00 15/8 pág. 30 ¿Recuerda usted?
¿Cuál pudiera ser la base de los antiguos mitos griegos acerca de los semidioses violentos?
Pudieran ser adornos o distorsiones del hecho de que antes del Diluvio hubo ángeles que adoptaron cuerpos
humanos y llevaron una vida violenta e inmoral en la Tierra (Génesis 6:1, 2).—15/4, página 27.
w07 1/8 págs. 22-23 párr. 9 “Guárdense de toda suerte de codicia”
9. ¿De qué formas puede manifestarse la codicia? Dé ejemplos.
9 Es interesante destacar que Jesús previno contra “toda suerte de codicia”. En efecto, la codicia puede
adoptar diversas formas. El último de los Diez Mandamientos enumera algunas: “No debes desear la casa de tu
semejante. No debes desear la esposa de tu semejante, ni su esclavo, ni su esclava, ni su toro, ni su asno,
ni cosa alguna que pertenezca a tu semejante” (Éxodo 20:17). La Biblia contiene numerosísimos ejemplos de
personas que pecaron gravemente, empujadas por una forma u otra de codicia. Satanás fue el primero en
codiciar algo que pertenecía a otro: la gloria, honra y autoridad que solo Jehová merece (Revelación [Apocalipsis]
4:11). Eva codició el derecho a la autodeterminación; por ello, creyendo que podía ser independiente de Dios, se
dejó engañar y así encaminó a la humanidad hacia el pecado y la muerte (Génesis 3:4-7). Del mismo modo, los
demonios fueron ángeles que, descontentos con “su posición original, [...] abandonaron su propio y debido lugar
de habitación” para obtener algo que no les correspondía (Judas 6; Génesis 6:2). Pensemos también en Balaam,
Acán, Guehazí y Judas Iscariote. Como no estaban satisfechos con lo que tenían, dejaron que su insaciable
deseo de bienes materiales los llevara a abusar de la confianza que se había depositado en ellos. Actuar así los
condujo a la perdición.
w12 15/9 pág. 19 párr. 6 Imitemos la paciencia de Jehová y de Jesús
6. a) ¿De qué manera demostró Jehová su paciencia en los días de Noé? b) ¿Cómo está demostrando
Jehová su paciencia en nuestros días?
6 Jehová es paciente a pesar de que los malvados lo han provocado hasta el límite, como se ve por lo que
ocurrió antes del Diluvio. En aquel tiempo, la Tierra estaba llena de inmoralidad y violencia, y Jehová “se sintió
herido en el corazón” a causa de la depravación del hombre (Gén. 6:2-8). No iba a tolerar esa situación para
siempre, así que determinó traer un diluvio sobre la humanidad rebelde. Sin embargo, mientras “Dios estaba
esperando en los días de Noé”, hizo preparativos para salvarlo a él y a su familia (1 Ped. 3:20). En el momento
justo le informó de su decisión y le mandó construir un arca (Gén. 6:14-22). Además, Noé fue un “predicador de
justicia” que anunció a sus semejantes la destrucción que se avecinaba (2 Ped. 2:5). Pues bien, Jesús dijo que
nuestro tiempo se parecería al de Noé. Jehová ha decretado cuándo acabará con este sistema de cosas
perverso, pero ningún ser humano sabe el “día y hora” (Mat. 24:36). Por el momento tenemos la comisión divina
de advertir a las personas y decirles cómo pueden salvarse.
w97 1/3 pág. 12 párr. 13 ¿Estamos preparados para el día de Jehová?
13. ¿En qué decreto judicial confió completamente Noé, y cómo actuó en conformidad con él?
13 Dios no notificó a Noé con años de antelación el día y la hora exactos del Diluvio. Sin embargo, cuando Noé
contaba 480 años de edad, Jehová decretó: “No obrará mi espíritu para con el hombre por tiempo indefinido, ya
que él también es carne. Por consiguiente, sus días tendrán que llegar a ser ciento veinte años”. (Génesis 6:3.)
Noé confió completamente en este decreto judicial divino. Cuando alcanzó la edad de 500 años, “llegó a ser
padre de Sem, Cam y Jafet”, y según la costumbre de aquellos tiempos debieron pasar cincuenta o sesenta años
hasta que sus hijos se casaron. Cuando a Noé se le ordenó que construyera un arca para la conservación de la
vida a través del Diluvio, sus hijos y las esposas de estos por lo visto lo ayudaron. La construcción del arca
probablemente coincidió con el servicio que Noé rindió de “predicador de justicia”, lo que le mantuvo ocupado por
los cuarenta o cincuenta años previos al Diluvio. (Génesis 5:32; 6:13-22.) Durante todos aquellos años, él y su
familia actuaron con fe. Que nosotros también tengamos fe al predicar las buenas nuevas y esperar el día de
Jehová. (Hebreos 11:7.)
w99 15/8 pág. 16 párr. 12 Vivamos con fe en las promesas de Dios
12. ¿Cómo ejerció Jehová su presciencia en los días de Noé?
12 Examinemos cómo utilizó Dios su presciencia en los días de Noé. Como la maldad se había extendido y
había llenado la Tierra, Dios decidió poner fin a la humanidad desobediente. Fijó un tiempo para hacerlo: al cabo
de ciento veinte años (Génesis 6:3). Para fijar este tiempo específico, Jehová no solo tomó en consideración la
destrucción de los inicuos, algo que podía hacer en cualquier momento, sino también la salvación de los justos
(compárese con Génesis 5:29). En su sabiduría, Dios preconoció cuándo asignar la tarea que posibilitaría ese
objetivo y dio a Noé los detalles necesarios. Este tenía que construir un arca “para la salvación de su casa”, y los
malvados serían destruidos en un diluvio mundial (Hebreos 11:7; Génesis 6:13, 14, 18, 19).
w12 15/4 pág. 23 párr. 5 Jehová sabe librar a su pueblo
5. ¿Qué indicó la sentencia divina registrada en Génesis 6:3, y cuándo se dictó?
5 La Biblia señala que Jehová dictó en los cielos la sentencia que hallamos en Génesis 6:3: “No obrará mi
espíritu para con el hombre por tiempo indefinido, ya que él también es carne. Por consiguiente, sus días tendrán
que llegar a ser ciento veinte años”. ¿Estaba indicando con estas palabras el promedio de vida del ser humano?
No. Más bien, lo que estaba dictaminando era cuándo intervendría para borrar la maldad de toda la Tierra. Dado
que el Diluvio tuvo lugar en el año 2370 antes de nuestra era, es lógico concluir que Dios hizo esta declaración
en el 2490. Para entonces, Noé ya tenía 480 años de edad (Gén. 7:6). Y dos décadas más tarde, en el 2470,
nació el primero de sus tres hijos (Gén. 5:32). Faltaban unos cien años para que llegara el Diluvio, y Jehová aún
no le había revelado a Noé que desempeñaría una función esencial en la supervivencia del género humano.
¿Cuánto esperó antes de decírselo?
w11 15/7 págs. 10-11 párrs. 4-5 ¿Seguiremos la amorosa guía de Jehová?
4, 5. ¿Qué presión sufrieron Josué y Caleb, y qué les permitió resistirla?
4 La verdad es que las presiones para seguir a la mayoría se presentan en casi todas las circunstancias.
Además, pudieran aparecer de forma repentina y ser difíciles de resistir. Pensemos, por ejemplo, en lo que les
sucedió a Josué y Caleb. Los dos habían formado parte de un grupo de doce hombres que había estado
espiando la Tierra Prometida. Los otros diez dieron un informe muy negativo y desalentador. Hasta aseguraron
que habían visto gigantes que descendían de los nefilim, o sea, de los hijos que habían tenido los ángeles
rebeldes con las mujeres (Gén. 6:4). ¡Qué disparate! Aquellos seres híbridos no solo no habían tenido hijos, sino
que habían muerto siglos antes en el Diluvio. Este ejemplo ilustra que, cuando las personas están débiles en la
fe, pueden aceptar las ideas más absurdas. Así les sucedió a los israelitas: los rumores de los diez espías los
llenaron de pánico. Tanto es así que la mayoría pensó que sería un error hacer caso a Jehová y entrar en la
Tierra Prometida. ¿Qué harían Josué y Caleb en esas circunstancias tan tensas? (Núm. 13:25-33.)
5 Aquellos dos hombres no se dejaron arrastrar por los demás. Aunque la gente no quiso escucharlos e
incluso amenazó con apedrearlos, ellos defendieron la verdad. ¿Qué les permitió ser tan valientes? Sin duda, la
fe. Y es que cuando uno tiene fe, ve muy clara la diferencia entre las santas promesas de Jehová y las
afirmaciones sin fundamento de los hombres. De hecho, Josué y Caleb expresaron más tarde su satisfacción al
ver que Dios había cumplido todo lo que había jurado hacer (léanse Josué 14:6, 8 y 23:2, 14). Eran dos hombres
devotos y nunca se les habría ocurrido ofender a Jehová por complacer a aquella multitud incrédula. Por eso, se
mantuvieron firmes en su postura. ¡Qué ejemplo para todos nosotros! (Núm. 14:1-10.)
w10 15/4 págs. 20-21 párrs. 3-5 Alejemos la mirada de cosas inútiles
3-5. ¿Qué ejemplos de la Biblia muestran lo peligroso que es el deseo de los ojos?
3 Recordemos lo que le sucedió a Eva, la primera mujer. Satanás le dio a entender que si comía el fruto del
“árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo”, se le “[abrirían] los ojos”. La idea de que se le abrieran los ojos al
comer del fruto prohibido tuvo que resultarle muy atrayente. Y más aún cuando “vio que el árbol era bueno para
alimento, y que a los ojos era algo que anhelar, sí, el árbol era deseable para contemplarlo”. Al mirar aquel árbol
con deseo, terminó desobedeciendo a Dios, y lo mismo hizo Adán, con terribles consecuencias para la
humanidad (Gén. 2:17; 3:2-6; Rom. 5:12; Sant. 1:14, 15).
4 Posteriormente, en tiempos de Noé, hubo ángeles que se dejaron llevar por algo que cautivó su vista.
En efecto, Génesis 6:2 dice: “Los hijos del Dios verdadero empezaron a fijarse en las hijas de los hombres, que
ellas eran bien parecidas; y se pusieron a tomar esposas para sí, a saber, todas las que escogieron”. Como
vemos, se quedaron mirando con pasión a las mujeres y les nació el deseo de tener relaciones sexuales con
ellas, algo totalmente contrario a su naturaleza. Al hacer realidad ese deseo, aquellos rebeldes tuvieron unos
hijos muy violentos. A tal grado llegó la maldad de los seres humanos, que Dios los destruyó a todos, con la
excepción de Noé y su familia (Gén. 6:4-7, 11, 12).
5 Siglos más tarde, un hombre llamado Acán también se dejó seducir por lo que vio. Los israelitas habían
recibido el mandato divino de que, cuando conquistaran la ciudad de Jericó, destruyeran todo, salvo ciertos
objetos que irían a parar al tesoro de Jehová. Él les había advertido: “Manténganse alejados de la cosa dada por
entero a la destrucción, por temor de que les dé un deseo y de veras tomen algo”. Pero Acán desobedeció y se
llevó varios artículos lujosos, lo que ocasionó que los israelitas fueran derrotados en la ciudad de Hai y sufrieran
numerosas bajas. No fue sino hasta que salió a la luz el robo que el culpable confesó: “Cuando llegué a ver [los
objetos] [...] los quise, y los tomé”. El deseo de los ojos llevó a Acán a codiciar en su corazón cosas prohibidas
por Dios y ocasionó su ruina y la de “todo lo que era suyo” (Jos. 6:18, 19; 7:1-26).
w95 1/1 págs. 9-10 párr. 21 Triunfemos sobre Satanás y sus obras
21. ¿Qué advertencia dan las Escrituras sobre las tácticas astutas de Satanás?
21 Sabemos que el objetivo de Satanás es corromper nuestra mente de algún modo, como advirtió el apóstol
Pablo en 2 Corintios 11:3: “Tengo miedo de que de algún modo, así como la serpiente sedujo a Eva por su
astucia, las mentes de ustedes sean corrompidas y alejadas de la sinceridad y castidad que se deben al Cristo”.
La ruina actual de toda carne, es decir, la sociedad humana apartada de Dios, nos recuerda el efecto degradante
que tuvieron en la Tierra los “derribadores” de los días de Noé, aquella prole híbrida corrupta y violenta. (Génesis
6:4, 12, 13, nota; Lucas 17:26.) Por ello, no sorprende que Satanás recurra a artimañas y tácticas astutas para
descargar su ira, sobre todo contra el pueblo de Dios. (1 Pedro 5:8; Revelación 12:17.)
w95 1/9 pág. 8 párrs. 2-3 Los testigos contra los dioses falsos
2, 3. a) ¿Cómo desafió Satanás mediante una mentira el derecho de Jehová de ser adorado? b) ¿Cómo
afectó el pecado de Eva a ella y a sus hijos, y en qué resultó para Satanás?
2 En el jardín de Edén, Satanás desafió mediante una mentira el derecho que tiene Jehová de ser adorado.
Utilizó a una serpiente para decir a Eva que sería como Dios si se rebelaba contra la ley de Jehová y comía del
árbol que Él les había prohibido. Le dijo: “Dios sabe que en el mismo día que coman de él tendrán que abrírseles
los ojos y tendrán que ser como Dios, conociendo lo bueno y lo malo”. (Génesis 3:5.) Eva creyó a la serpiente y
comió del fruto prohibido.
3 Por supuesto, Satanás mintió. (Juan 8:44.) En lo único en que Eva llegó a ser “como Dios” cuando pecó fue
en que asumió la responsabilidad de decidir lo que era correcto y lo que era incorrecto, decisión que debió dejar
a Jehová. Y a pesar de la mentira de Satanás, ella finalmente murió. De modo que el único beneficiario del
pecado de Eva fue Satanás. En realidad, su objetivo no declarado al persuadir a Eva para que pecara era
hacerse un dios. Cuando ella pecó, se convirtió en la primera seguidora humana del Diablo, y luego Adán se unió
a ella. La mayoría de sus hijos no solo nacieron “en pecado”, sino que también fueron víctimas de la influencia de
Satanás, y en poco tiempo llegó a existir todo un mundo apartado del Dios verdadero. (Génesis 6:5; Salmo
51:5.)
w97 15/12 pág. 11 párr. 3 Cómo sobrevivir al “día de Jehová”
3. ¿Qué paralelo hay entre las condiciones actuales y las del tiempo de Noé?
3 Las condiciones mundiales de hoy son paralelas a las de “los días de Noé”, hace más de cuatro mil años.
(Lucas 17:26, 27.) En Génesis 6:5 leemos: “Jehová vio que la maldad del hombre abundaba en la tierra, y que
toda inclinación de los pensamientos del corazón de este era solamente mala todo el tiempo”. ¡Qué parecido al
mundo de hoy en día! La iniquidad, la codicia y el desamor abundan por doquier. En ocasiones podemos pensar
que la depravación de la humanidad ha tocado fondo. Pero la profecía del apóstol Pablo sobre “los últimos días”
sigue cumpliéndose: “Los hombres inicuos e impostores avanzarán de mal en peor, extraviando y siendo
extraviados”. (2 Timoteo 3:1, 13.)
w95 1/11 pág. 19 párr. 10 Tiempo de mantenernos despiertos
10. ¿Qué similitud hay entre “esta generación” y la de los días de Noé?
10 Examinemos más detenidamente las palabras de Jesús anotadas en Mateo 24:34, 35: “En verdad les digo
que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas. El cielo y la tierra pasarán,
pero mis palabras de ningún modo pasarán”. Las palabras que Jesús dice a continuación muestran que ‘nadie
sabe aquel día y hora’. Más importante aún, indican que debemos evitar los lazos que nos rodean en esta
generación. Por eso él añade: “Así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre. Porque
como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres
siendo dadas en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca; y no hicieron caso hasta que vino el
diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre”. (Mateo 24:36-39.) Jesús comparó en este
texto la generación de su tiempo con la de los días de Noé. (Génesis 6:5, 9, nota.)
w98 15/12 pág. 30 ¿Recuerda usted?
¿En qué sentido ‘anduvo Noé con el Dios verdadero’? (Génesis 6:9.)
Noé anduvo con Dios en el sentido de que hizo lo que Dios le mandaba. Debido a que dedicó su vida a hacer la
voluntad divina, disfrutó de una relación afectuosa e íntima con Dios.—15/11, página 10.
w00 15/1 págs. 9-10 párr. 3 “Manténganse alerta”
3. ¿En qué sentido se parece mucha gente hoy a la del tiempo de Noé?
3 La gente es hoy en muchos aspectos como la que vivía en los días de Noé. En aquel tiempo la Tierra estaba
llena de violencia, y la inclinación del corazón del hombre era “solamente mala todo el tiempo” (Génesis 6:5). La
mayoría de las personas estaban totalmente absortas en los quehaceres de la vida cotidiana. Sin embargo, antes
de traer el gran Diluvio, Jehová dio a la gente la oportunidad de arrepentirse. Encomendó a Noé la misión de
predicar; este obedeció, y fue “predicador de justicia” tal vez por cuarenta o cincuenta años, o más (2 Pedro 2:5).
Sin embargo, la gente pasó por alto el mensaje de advertencia de Noé. No estaba alerta. Por ello, cuando vino el
fin, solo Noé y su familia sobrevivieron a la ejecución de la sentencia de Jehová (Mateo 24:37-39).
w01 15/9 pág. 16 párr. 3 La bendición de Jehová nos enriquece
3. ¿Por qué sufren pruebas los siervos de Dios?
3 Por otro lado, a todos los que ‘siguen escuchando la voz de Jehová’ los alcanzan bendiciones que no traen
dolor (Deuteronomio 28:2). Sin embargo, tal vez alguien pregunte: “Si no se añade dolor a la bendición de
Jehová, ¿por qué sufren muchos siervos suyos?”. La Biblia revela que Dios permite las pruebas, pero que los
responsables son en realidad Satanás, su sistema malvado y nuestra propia imperfección (Génesis 6:5;
Deuteronomio 32:4, 5; Juan 15:19; Santiago 1:14, 15). Jehová es la fuente de “toda dádiva buena y todo don
perfecto” (Santiago 1:17). De modo que sus bendiciones nunca causan dolor. Analicemos, por tanto, algunos de
los dones perfectos de Dios.
w07 15/8 pág. 22 párr. 4 Jehová ama la justicia
4. ¿Cuánto tiempo lleva la injusticia caracterizando la historia humana?
4 Durante los seis mil años que han pasado desde la rebelión en el jardín de Edén, la injusticia ha
caracterizado a la sociedad humana. Y no es de extrañar, pues Satanás es el dios de este mundo (2 Corintios
4:4). Él es mentiroso y el padre de la mentira, un ser que calumnia y se opone a Jehová (Juan 8:44). Satanás
siempre ha cometido graves injusticias. Antes del Diluvio de Noé, Dios observó que —en buena medida por
influencia del Diablo— el mundo se hallaba en un estado lamentable: “la maldad del hombre abundaba en la
tierra, y [...] toda inclinación de los pensamientos del corazón de este era solamente mala todo el tiempo”
(Génesis 6:5). El mundo no era muy distinto en tiempos de Jesús, ya que él dijo: “Suficiente para cada día es su
propia maldad”, es decir, sus propias angustias e injusticias (Mateo 6:34). La Biblia señala con razón: “Toda la
creación sigue gimiendo juntamente y estando en dolor juntamente hasta ahora” (Romanos 8:22).
w08 15/5 pág. 13 párr. 6 El Reino de Dios pronto nos liberará
6. ¿Qué dice la Biblia sobre la maldad de este mundo?
6 Cuando Satanás, Adán y Eva se rebelaron contra Dios y quisieron decidir por sí mismos qué estaba bien y
qué estaba mal, condenaron a la familia humana al desastre. Más de mil seiscientos años después, en los días
de Noé, “la maldad del hombre abundaba en la tierra, y [...] toda inclinación de los pensamientos del corazón de
este era solamente mala todo el tiempo” (Gén. 6:5). Mil trescientos años más tarde, la situación era tan difícil que
Salomón escribió: “Felicité a los muertos que ya habían muerto, más bien que a los vivos que todavía vivían”, y
agregó: “Mejor que ambos es el que todavía no ha llegado a ser, que no ha visto la obra calamitosa que se está
haciendo bajo el sol” (Ecl. 4:2, 3). Desde entonces han pasado tres mil años, y la maldad sigue reinando.
w03 15/4 pág. 15 párrs. 11-12 Jóvenes que regocijan el corazón de Jehová
11, 12. ¿Le importa a Jehová si optas o no por servirle? Explica.
11 ¿De veras le importa a Jehová lo que optes por hacer? ¿Acaso las personas que ya han sido fieles no son
suficientes para dar a Satanás una respuesta adecuada? La verdad es que el Diablo afirmó que nadie sirve a
Jehová por amor, una acusación cuya falsedad ya ha quedado demostrada. Sin embargo, Jehová desea que te
pongas de su parte en la cuestión de la soberanía porque se preocupa por ti personalmente. Jesús señaló: “No
es cosa deseable a mi Padre que está en el cielo el que uno de estos pequeños perezca” (Mateo 18:14).
12 Es obvio que Jehová está interesado en el proceder que escojas. Más aún, le afecta. La Biblia deja claro
que los buenos o malos actos de los seres humanos lo conmueven profundamente. Por ejemplo, cuando los
israelitas se rebelaron una y otra vez, Jehová sintió “dolor” (Salmo 78:40, 41). Antes del Diluvio de Noé, cuando
“la maldad del hombre abundaba en la tierra, [...] se sintió herido en el corazón” (Génesis 6:5, 6). Piensa en lo
que esto significa. Si siguieras un mal proceder, podrías hacer que tu Creador se sintiera herido. No es que Dios
sea débil o lo dominen las emociones, sino que te ama y se interesa por tu bienestar. Por otra parte, cuando
tomas el buen camino, el corazón de Jehová se regocija. No solo le alegra reforzar su respuesta a Satanás, sino
también el hecho de poder recompensarte, algo que él desea intensamente (Hebreos 11:6). ¡Qué Padre tan
amoroso es Jehová Dios contigo!
w07 15/1 págs. 22-23 párrs. 8-9 Enseñemos lo que la Biblia realmente enseña
8, 9. ¿Por qué podemos estar seguros de que Jehová se interesa por nosotros?
8 Es un consuelo saber que Jehová no causa el sufrimiento. Pero ¿de veras se interesa en lo que nos sucede?
La animadora respuesta es que sí. Una prueba de ello es que en su Palabra inspirada nos dice por qué ha
permitido que la humanidad tome un mal camino. Sus razones tienen que ver con dos cuestiones fundamentales:
su soberanía y la lealtad de los seres humanos. Puesto que él es el Creador todopoderoso, no está obligado a
decirnos por qué permite el sufrimiento. Aun así, lo hace porque nos quiere.
9 Veamos otra prueba de que Dios no es indiferente a lo que nos pasa. En los días de Noé, cuando la Tierra
se llenó de maldad, él “se sintió herido en el corazón” (Génesis 6:5, 6). Pues bien, ¿se sentirá de igual manera
en nuestros tiempos? Claro que sí, ya que él no cambia (Malaquías 3:6). Jehová sigue odiando toda clase de
injusticia y compadeciéndose de la gente cuando la ve sufrir. De hecho, la Biblia enseña que pronto reparará todo
el daño que han provocado el gobierno del hombre y la influencia del Diablo. ¿No es esta una prueba
convincente de que Dios se interesa por nosotros?
w10 15/11 pág. 6 párr. 16 Joven, deja que te guíe la Palabra de Dios
16. ¿Qué te ayudará a obedecer a Jehová incluso cuando estás a solas?
16 ¿Qué te ayudará a obedecer a Jehová siempre, incluso cuando estás a solas? Sobre todo, recordar que con
tu conducta puedes darle a Dios una gran alegría o herir sus sentimientos (Gén. 6:5, 6; Pro. 27:11). Ciertamente,
tus acciones le afectan, pues, como indica la Biblia, “se interesa” por ti (1 Ped. 5:7). Él desea que lo escuches por
tu propio beneficio (Isa. 48:17, 18). En la antigüedad sufrió mucho cuando sus siervos israelitas pasaron por alto
sus consejos (Sal. 78:40, 41). En cambio, sabemos lo contento que estaba con el profeta Daniel, pues a través
de un ángel lo llamó “hombre muy deseable” (Dan. 10:11). ¿Por qué lo apreciaba tanto? Porque Daniel le había
sido fiel tanto en público como en privado (léase Daniel 6:10).
w98 1/6 pág. 16 párr. 6 “Luchen tenazmente por la fe”
6. a) ¿Qué tenía que recordarse a los cristianos del tiempo de Judas? b) ¿Por qué debemos tomar a
pecho los recordatorios de Judas?
6 ¿Por qué escribió Judas sobre estos juicios divinos? Porque sabía que algunos miembros de las
congregaciones cristianas de su día estaban cometiendo pecados tan repugnantes y reprensibles como los que
provocaron esos castigos del pasado. Por ello, Judas escribe que había que recordar a las congregaciones
algunas verdades espirituales fundamentales (Judas 5). Parecía que habían olvidado que Jehová Dios veía lo
que hacían. Efectivamente, cuando sus siervos violan a sabiendas Sus leyes, contaminándose a sí mismos y a
otros, él lo ve (Proverbios 15:3). Tales actos le duelen mucho (Génesis 6:6; Salmo 78:40). Impresiona pensar
que nosotros, simples seres humanos, podemos afectar los sentimientos del Señor Soberano del universo. Él nos
ve diariamente, y cuando hacemos todo lo que podemos por seguir los pasos de su Hijo, Jesucristo, nuestra
conducta lo regocija. Por tanto, no nos molestemos nunca por los recordatorios que nos ofrece Judas, sino
tomémoslos a pecho (Proverbios 27:11; 1 Pedro 2:21).
w04 1/1 págs. 28-29 Puntos sobresalientes del libro de Génesis (parte 1)
Respuestas a preguntas bíblicas:
Génesis 6:6. ¿En qué sentido puede decirse que Jehová “sintió pesar” por haber hecho al hombre? La
palabra hebrea que en este versículo se traduce “sintió pesar” se relaciona con un cambio de actitud o intención.
Jehová es perfecto y, por lo tanto, no cometió ningún error cuando creó al hombre. Sin embargo, sí hubo un
cambio en su actitud mental con respecto a la perversa generación antediluviana. Dios cambió su papel de
Creador del hombre al de destructor de este por el desagrado que le causó la maldad de los seres humanos.
El hecho de que protegió a algunas personas muestra que su pesar se limitó a los malvados (2 Pedro 2:5, 9).
w03 15/12 págs. 14-15 párrs. 4-5 Estar alerta se hace más urgente
4, 5. a) ¿Qué fortalecerá nuestra convicción de que el fin de este malvado sistema está cerca, y por qué?
b) ¿Cuál es una de las semejanzas entre el tiempo de Noé y el de la presencia del Hijo del hombre?
4 Piense en las condiciones que reinaban en el período anterior a un acontecimiento único en la historia
humana: el diluvio universal de los días de Noé. La gente era tan malvada que Jehová “se sintió herido en el
corazón” y declaró: “Voy a borrar de sobre la superficie del suelo a hombres que he creado” (Génesis 6:6, 7).
Y eso fue precisamente lo que hizo. Jesús trazó el siguiente paralelo entre aquel tiempo y el nuestro: “Así como
eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre” (Mateo 24:37).
5 Es razonable pensar que Jehová siente por el mundo actual lo mismo que sintió por el mundo antediluviano,
e igual que acabó con el mundo impío de los días de Noé, ciertamente destruirá al mundo malvado de la
actualidad. Entender con claridad el paralelo entre aquel tiempo y el presente fortalecerá nuestra convicción de
que el fin de este mundo está cerca. ¿Cuáles son, pues, las semejanzas? Hay por lo menos cinco. La primera es
la advertencia inequívoca de la destrucción venidera.
w03 15/12 págs. 18-19 párrs. 19-20 Estar alerta se hace más urgente
19, 20. ¿Qué paralelo podemos establecer entre el Diluvio y la destrucción del presente sistema de
cosas?
19 El paralelo entre los tiempos de Noé y nuestros días no se limita a la maldad de la gente y a su destrucción.
Tal como hubo quienes sobrevivieron al Diluvio, habrá quienes sobrevivan al fin del sistema de cosas actual. Los
supervivientes del Diluvio fueron personas mansas que no vivieron como el resto de sus semejantes, sino que
obedecieron la advertencia divina y se mantuvieron apartados de aquel mundo perverso. “Noé halló favor a los
ojos de Jehová” y “resultó exento de falta entre sus contemporáneos”, indica la Biblia (Génesis 6:8, 9). De toda la
humanidad, una sola familia, “unas pocas personas, es decir, ocho almas, fueron llevadas a salvo a través del
agua” (1 Pedro 3:20). Y Jehová Dios les dio este mandato: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra”
(Génesis 9:1).
20 La Palabra de Dios nos garantiza que “una gran muchedumbre” saldrá “de la gran tribulación” (Revelación
7:9, 14). ¿Cuántas personas la compondrán? El propio Jesús dijo: “Angosta es la puerta y estrecho el camino
que conduce a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13, 14). En comparación con los miles de millones
de habitantes de la Tierra, serán pocos los que sobrevivan a la venidera gran tribulación. Pero muy bien pudieran
tener un privilegio similar al que se otorgó a los supervivientes del Diluvio, a saber, que en su condición de
miembros de la nueva sociedad terrestre puedan tener hijos durante algún tiempo (Isaías 65:23).
w05 15/4 pág. 10 párr. 3 Confiemos en la palabra de Jehová
3. ¿Qué significa estar exento de falta, y quién fue ejemplo de ello?
3 La verdadera felicidad estriba en andar en la ley de Dios (Salmo 119:1-8). Si así lo hacemos, Jehová nos
considerará “exentos de falta” (Salmo 119:1). Esto no significa que seamos perfectos, pero sí que nos
esforzamos al máximo por hacer Su voluntad. Así lo demuestra el ejemplo de Noé, quien resultó “exento de falta
entre sus contemporáneos” porque anduvo “con el Dios verdadero”. Aquel fiel patriarca y su familia sobrevivieron
al Diluvio por ser obedientes a Jehová (Génesis 6:9; 1 Pedro 3:20). De igual modo, para que los cristianos
sobrevivan al fin de este mundo, es preciso que “guarden cuidadosamente” las órdenes de Dios, es decir, que
hagan Su voluntad (Salmo 119:4).
w11 15/3 pág. 26 párrs. 10-11 Demostremos que estamos listos
10, 11. a) ¿Cómo debieron de sentirse Noé y su familia dentro del arca? b) ¿Qué pregunta deberíamos
hacernos nosotros?
10 Es probable que Noé, su esposa, sus hijos y sus nueras hayan tardado unos cincuenta años en tener lista el
arca. Imagínese todo el trabajo que implicó. Además de construirla, tuvieron que impermeabilizarla,
aprovisionarla de víveres e introducir a los animales. De seguro entraron y salieron de ella cientos de veces.
Finalmente, el día 17 del segundo mes del año 2370 antes de nuestra era, llega el momento tan esperado.
Entran en el arca, y Jehová mismo cierra la puerta. Entonces se desata la lluvia. Pero el resultado no son simples
inundaciones aisladas. Un verdadero océano celestial cae sobre la Tierra y zarandea la embarcación (Gén.
7:11, 16). Afuera, la gente se está ahogando, pero adentro nadie sufre daño. ¿Cómo cree que se sienten Noé y
su familia? Sin duda, muy agradecidos a Jehová. De seguro piensan: “¡Qué bueno que hemos andado con el
Dios verdadero y nos hemos preocupado por estar listos!” (Gén. 6:9). Ahora visualice la siguiente escena. Acaba
de terminar el Armagedón, y usted sigue vivo. Imagine ese momento. ¿No siente que el corazón le va a estallar
de alegría y gratitud a Jehová?
11 El Todopoderoso nos ha dado la garantía de que eliminará este mundo satánico, y nada puede impedir que
la cumpla. Pero cada uno de nosotros debe preguntarse: “¿Estoy plenamente convencido de que se hará
realidad hasta el más mínimo detalle de las promesas divinas y que todo sucederá a su debido tiempo?”. Si así
es, debemos demostrar que estamos listos y no perder de vista ni por un momento el cercano “día de Jehová”
(2 Ped. 3:12).
w02 1/6 pág. 16 párr. 14 Deleitémonos en la justicia de Jehová
14. ¿Qué da a entender la Biblia cuando califica a un ser humano de justo?
14 Cuando la Biblia califica a un ser humano de justo, no da a entender que no cometa pecados o que sea
perfecto. Más bien, se refiere a que cumple sus obligaciones para con Dios y los hombres. Por ejemplo, se dice
que Noé era un “hombre justo” y “exento de falta entre sus contemporáneos” porque “procedió a hacer conforme
a todo lo que le había mandado Dios. Hizo precisamente así” (Génesis 6:9, 22; Malaquías 3:18). Zacarías y
Elisabet, los padres de Juan el Bautista, “eran justos delante de Dios porque andaban exentos de culpa de
acuerdo con todos los mandamientos y requisitos legales de Jehová” (Lucas 1:6). Y a Cornelio, un oficial italiano
del ejército, y por tanto un gentil, se le llamó ‘varón justo y temeroso de Dios’ (Hechos 10:22).
w12 15/4 pág. 23 párr. 6 Jehová sabe librar a su pueblo
6. ¿Cuándo recibió Noé el mandato de construir el arca?
6 Todo indica que Noé no supo lo que iba a hacer Dios sino hasta décadas después. ¿En qué nos basamos
para afirmarlo? En la crónica inspirada, la cual señala que cuando se le mandó construir el arca, sus hijos ya eran
adultos y estaban casados. Jehová le dijo: “Establezco mi pacto contigo; y tienes que entrar en el arca, tú y tus
hijos y tu esposa y las esposas de tus hijos” (Gén. 6:9-18). Por ello, es posible que cuando Noé recibió la
comisión de hacer el arca solo quedaran cuarenta o cincuenta años para el Diluvio.
w11 15/11 págs. 16-17 párrs. 2-3 “Residentes temporales” en este mundo malvado
2, 3. ¿En qué sentido vivieron como “extraños y residentes temporales” Enoc, Noé, Abrahán y Sara?
2 Desde tiempos remotos, los siervos de Jehová se distinguen de la sociedad malvada en la que viven. Ya
antes del Diluvio, fieles como Enoc y Noé estuvieron “andando con el Dios verdadero” (Gén. 5:22-24; 6:9).
Ambos predicaron con valentía el castigo que vendría contra aquel sistema dominado por Satanás (léanse
2 Pedro 2:5 y Judas 14, 15). A pesar de estar rodeados de un mundo impío, caminaron con Jehová. Por eso,
leemos que Enoc fue “del buen agrado de Dios” y que Noé permaneció “exento de falta entre sus
contemporáneos” (Heb. 11:5; Gén. 6:9).
3 Obedeciendo a Dios, Abrahán y Sara sacrificaron las comodidades de la ciudad de Ur de los caldeos para
llevar una vida nómada en tierra extranjera (Gén. 11:27, 28; 12:1). Pablo escribió al respecto: “Por fe Abrahán,
cuando fue llamado, obedeció, y salió a un lugar que estaba destinado a recibir como herencia; y salió, aunque
no sabía adónde iba. Por fe residió como forastero en la tierra de la promesa como en tierra extranjera, y moró en
tiendas con Isaac y Jacob, herederos con él de la mismísima promesa” (Heb. 11:8, 9). El apóstol añadió: “En fe
murieron todos estos [siervos fieles de Jehová], aunque no consiguieron el cumplimiento de las promesas, pero
las vieron desde lejos y las acogieron, y declararon públicamente que eran extraños y residentes temporales en
la tierra” (Heb. 11:13).
w05 1/9 pág. 18 párr. 1 Nosotros andaremos en el nombre de Jehová, nuestro Dios
1. ¿Cuál era el clima moral en tiempos de Noé, y en qué se distinguió Noé de los demás?
EL PRIMER hombre de quien la Biblia dice que anduvo con Dios fue Enoc. El segundo fue Noé. El relato
indica: “Noé fue hombre justo. Resultó exento de falta entre sus contemporáneos. Noé andaba con el Dios
verdadero” (Génesis 6:9). En tiempos de Noé, la humanidad en general se había desviado de la adoración pura.
La situación empeoró cuando ciertos ángeles infieles entablaron una relación contranatural con mujeres y
engendraron hijos a los que se llamó nefilim, que fueron “los poderosos”, “los hombres de fama” de aquel
entonces. Era natural que la Tierra estuviera llena de violencia (Génesis 6:2, 4, 11). Pero Noé mantuvo una
conducta intachable y fue “predicador de justicia” (2 Pedro 2:5). Cuando Dios le mandó construir un arca para
que se conservara la vida del hombre y de los animales, “procedió a hacer conforme a todo lo que le había
mandado Dios. Hizo precisamente así” (Génesis 6:22). Noé en verdad anduvo con Dios.
w01 1/11 págs. 9-10 párr. 7 Jehová, el Dios de la gran paciencia
7. ¿Cómo manifestó Jehová gran paciencia antes del Diluvio, y por qué estuvo justificada la destrucción
de la generación antediluviana?
7 La gran paciencia de Jehová se observó en los tiempos de Noé. Más de un siglo antes del Diluvio, “Dios vio
la tierra y, ¡mire!, estaba arruinada, porque toda carne había arruinado su camino sobre la tierra” (Génesis 6:12).
Sin embargo, Jehová fue paciente con la humanidad durante un período limitado. “Ciertamente no obrará mi
espíritu para con el hombre por tiempo indefinido, ya que él también es carne. Por consiguiente, sus días tendrán
que llegar a ser ciento veinte años”, dijo (Génesis 6:3). Aquellos ciento veinte años dieron tiempo al fiel Noé para
tener familia y, una vez enterado del decreto divino, construir un arca y advertir a sus contemporáneos de que iba
a haber un Diluvio. “La paciencia de Dios estaba esperando en los días de Noé —escribió el apóstol Pedro—,
mientras se construía el arca, en la cual unas pocas personas, es decir, ocho almas, fueron llevadas a salvo a
través del agua.” (1 Pedro 3:20.) Es cierto que, aparte de su familia inmediata, nadie ‘hizo caso’ de la predicación
de Noé (Mateo 24:38, 39). No obstante, al hacer que él construyera el arca y fuera “predicador de justicia”
durante posiblemente varias décadas, Jehová dio a la gente de esa época oportunidad más que suficiente de que
se arrepintieran de su modo de vida violento y se dedicaran a servirle a Él (2 Pedro 2:5; Hebreos 11:7). La
posterior destrucción de aquella generación perversa estuvo totalmente justificada.
w01 1/7 págs. 7-8 párrs. 5-6 Alegres de tener el conocimiento de Jehová
5, 6. ¿Cómo se comunicó Jehová con su pueblo antes del siglo primero de la era común, y cómo se
beneficiaron ellos?
5 Jehová comunicó su voluntad a los fieles patriarcas de la antigüedad, como Noé, Abrahán, Isaac, Jacob y
Job (Génesis 6:13; Éxodo 33:1; Job 38:1-3). Tiempo después dio todo un código legal a la nación de Israel por
medio de Moisés. La Ley mosaica benefició de muchas maneras a los israelitas. Al acatarla, se separaron de
todas las demás naciones como el pueblo especial de Dios. Él les aseguró que si obedecían la Ley, no solo los
bendeciría en sentido material, sino también en sentido espiritual, pues haría de ellos un reino de sacerdotes, una
nación santa. La Ley contenía incluso una reglamentación dietética y sanitaria que contribuía a su buena salud.
No obstante, Jehová también les advirtió de las trágicas consecuencias de la desobediencia (Éxodo 19:5, 6;
Deuteronomio 28:1-68).
6 Con el tiempo se añadieron al canon bíblico otros libros inspirados. Los relatos históricos narraban la relación
de Jehová con otras naciones y pueblos, los libros poéticos describían hermosamente Sus cualidades y los
proféticos predecían cómo llevaría a cabo Jehová su voluntad en el futuro. Los hombres fieles de la antigüedad
estudiaron con atención y aplicaron estos escritos inspirados. “Tu palabra es una lámpara para mi pie, y una luz
para mi vereda”, escribió uno de ellos (Salmo 119:105). Jehová dio educación e instrucción a quienes estaban
dispuestos a escucharle.
w06 15/5 págs. 21-22 párrs. 4-5 ¿Está usted preparado para sobrevivir?
4, 5. a) ¿A qué comparó Jesús el tiempo de su presencia? b) ¿Qué paralelos hay entre los tiempos de Noé
y los nuestros?
4 “Así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre.” (Mateo 24:37.) Con estas
palabras, Jesús indicó que el tiempo de su presencia invisible se asemejaría a los días de Noé, y así ha sido.
Desde el año 1919 en particular, se ha proclamado en todas las naciones un mensaje de advertencia similar al
que predicó Noé, y la gente por lo general reacciona hoy tal como lo hizo entonces.
5 Jehová envió el Diluvio para castigar a un mundo “llen[o] de violencia” (Génesis 6:13). Era obvio a la vista de
todos que Noé y su familia no tenían nada que ver con aquella violencia y que estaban dedicados de forma
pacífica a construir el arca. Aquí también hallamos otro paralelo. Hoy día, las personas sinceras pueden hacer “la
distinción entre [un hombre] justo y uno inicuo, entre uno que sirve a Dios y uno que no le ha servido” (Malaquías
3:18). La honradez, la bondad, el carácter pacífico y la diligencia son cualidades que distinguen al pueblo de Dios
del mundo en general y que causan la admiración de la gente sin prejuicios. Los Testigos desaprobamos todo
tipo de violencia y dejamos que el espíritu de Jehová nos impulse; por eso, gozamos de paz y seguimos un
proceder recto (Isaías 60:17).
w98 15/1 pág. 9 párrs. 5-6 “Andamos por fe, no por vista”
5, 6. ¿Sobre qué basó Noé su fe?
5 Noé tuvo una fe bien fundada (Hebreos 11:7). ¿En qué basó él su fe? Noé no tenía la Palabra de Dios en
forma escrita; sin embargo, Dios le habló directamente. Génesis 6:13 dice: “Dios dijo a Noé: ‘El fin de toda carne
ha llegado delante de mí, porque la tierra está llena de violencia como resultado de ellos’”. Jehová mandó a Noé
que hiciera un arca y le suministró los detalles con respecto a su construcción. Luego añadió: “En cuanto a mí,
aquí voy a traer el diluvio de aguas sobre la tierra para arruinar de debajo de los cielos a toda carne en la cual
está activa la fuerza de vida. Todo lo que está en la tierra expirará” (Génesis 6:14-17).
6 ¿Había llovido con anterioridad? La Biblia no lo dice. Génesis 2:5 dice: “Jehová Dios no había hecho llover”.
Ahora bien, esta es la expresión que utilizó Moisés, siglos más tarde, con referencia a sucesos muy anteriores al
tiempo de Noé. Génesis 7:4 indica que Jehová se refirió a la lluvia cuando habló a Noé, y evidentemente este
entendió lo que se le dijo. Aun así, su fe no se basaba en lo que veía. El apóstol Pablo escribió que a Noé se le
dio “advertencia divina de cosas todavía no contempladas”. Dios le dijo que iba a traer sobre la Tierra “el diluvio
de aguas”, o “el océano celestial”, como lo expresa la nota a pie de página de Génesis 6:17 en la Traducción del
Nuevo Mundo. Nunca antes había ocurrido nada semejante. Pero toda la creación que Noé contemplaba
constituía una demostración evidente de que Dios podía en verdad traer tal diluvio destructor. La fe lo motivó a
construir el arca.
w97 1/3 pág. 12 párr. 12 ¿Estamos preparados para el día de Jehová?
12. a) ¿Qué labor efectuó Noé, además de construir el arca? b) ¿Cómo reaccionó la gente a la predicación
de Noé, y con qué consecuencias?
12 Noé es famoso por haber construido el arca que permitió la preservación de la vida a través del Diluvio.
También fue “predicador de justicia”, aunque sus contemporáneos “no hicieron caso” del mensaje procedente de
Dios que proclamaba. Comían y bebían, se casaban, criaban familias y seguían ocupados en los asuntos
normales de la vida hasta que el Diluvio los barrió a todos. (2 Pedro 2:5; Génesis 6:14.) No quisieron saber nada
del habla y la conducta rectas, igual que la generación inicua actual cierra los oídos a lo que los testigos de
Jehová dicen sobre “el arrepentimiento para con Dios”, la fe en Cristo, la justicia y “el juicio venidero”. (Hechos
20:20, 21; 24:24, 25.) No existen datos sobre cuál era la población de la Tierra cuando Noé proclamó el mensaje
de Dios. Pero hay algo seguro: la población del planeta se redujo drásticamente en el año 2370 a.E.C. El Diluvio
barrió a los inicuos, y solo dejó a los que estaban preparados para ese acto divino: Noé y su familia, ocho en
total. (Génesis 7:19-23; 2 Pedro 3:5, 6.)
w07 1/2 pág. 24 párr. 12 Nunca dejemos de intensificar nuestro aprecio
12. ¿Qué les proporciona siempre Jehová a sus siervos, y cómo podemos beneficiarnos de ello?
12 Jehová siempre ayuda a sus siervos a hacer su voluntad. Noé, por ejemplo, recibió instrucciones claras y
precisas para la construcción del arca, una obra que tenía que quedar bien desde el principio. Y así quedó. ¿Por
qué razón? Porque Noé “procedió a hacer conforme a todo lo que le había mandado Dios. Hizo precisamente
así” (Génesis 6:14-22). En la actualidad, Jehová también equipa completamente a sus siervos para hacer su
voluntad. Nuestra principal obra consiste en predicar las buenas nuevas del Reino establecido de Dios y ayudar a
los merecedores a ser discípulos de Jesucristo. Y como en el caso de Noé, el éxito depende de que
obedezcamos. Debemos acatar las pautas que Jehová nos proporciona mediante su Palabra y su organización
(Mateo 24:14; 28:19, 20).
w99 15/8 págs. 16-17 párrs. 13-14 Vivamos con fe en las promesas de Dios
13, 14. ¿Por qué suponía un desafío la construcción del arca?
13 Veamos esta asignación desde la óptica de Noé. Como este era un hombre de Dios, sabía que Jehová
podía destruir a los impíos. Sin embargo, antes de que esa destrucción llegara había trabajo que hacer, un
trabajo que requería fe. La construcción del arca iba a ser un proyecto colosal. Dios había especificado sus
dimensiones. Sería más larga que algunos campos de deporte modernos y tan alta como un edificio de cinco
pisos (Génesis 6:15). Los constructores no tendrían experiencia y serían pocos. No dispondrían de las
sofisticadas herramientas y el equipamiento que hoy existe. Además, como Noé no poseía la facultad divina de
prever el futuro, no tenía manera de saber qué situaciones podían presentarse a lo largo de los años en pro o en
contra de la construcción. Es probable que Noé se planteara muchas preguntas. ¿Cómo se reunirían los
materiales de construcción? ¿Cómo juntaría a los animales? ¿Qué alimento se necesitaría y cuánto? ¿Cuándo,
exactamente, ocurriría el predicho Diluvio?
14 Luego estaban las condiciones sociales. La maldad abundaba. Los poderosos nefilim, la prole híbrida de
mujeres y ángeles inicuos, llenaron la Tierra de violencia (Génesis 6:1-4, 13). Además, la construcción de un
arca no sería un proyecto que pudiera llevarse a cabo en secreto. La gente se preguntaría qué estaba haciendo
Noé, y él se lo explicaría (2 Pedro 2:5). ¿Era de esperar que lo aprobaran? De ninguna manera. Años antes, el
fiel Enoc había proclamado la destrucción de los impíos. Su mensaje fue tan impopular que Dios “lo tomó”, es
decir, acortó su vida, al parecer para impedir que Sus enemigos lo mataran (Génesis 5:24; Hebreos 11:5; Judas
14, 15). Noé no solo debía proclamar un mensaje tan impopular como aquel, sino que también tenía que construir
un arca que, según se fuera construyendo, constituiría un impactante recordatorio de la fidelidad de Noé ante sus
inicuos contemporáneos.
w11 15/9 pág. 18 párr. 13 “Corramos con aguante la carrera”
13. ¿A qué dificultades se enfrentó Noé, y qué cualidad le permitió superarlas?
13 Hubo una cualidad que permitió que los siervos de Jehová mencionados por el apóstol persistieran en la
carrera y alcanzaran la victoria. Observemos cómo la manifestó uno de ellos: Noé (léase Hebreos 11:7). Jehová
le prometió “traer el diluvio de aguas sobre la tierra para arruinar [...] a toda carne” (Gén. 6:17). ¿Por qué dice
Pablo que eran “cosas todavía no contempladas”? Porque jamás se había visto una catástrofe así. Pero aunque
era un suceso sin precedentes, Noé no consideró que fuera poco probable, o incluso imposible, que se hiciera
realidad. La razón era que tenía fe. Creía que Jehová haría lo que había dicho y por eso no pensó que las
órdenes que le había dado fueran demasiado difíciles. Por el contrario, “hizo [todo] precisamente así” como se lo
había indicado Dios (Gén. 6:22). Y no era poca cosa, pues tenía que construir el arca, aprovisionarla con comida
y forraje, reunir los animales, predicar un mensaje de advertencia y velar por la espiritualidad de su familia. Pero
la fe y el aguante de Noé no quedaron sin recompensa, pues él y los suyos sobrevivieron y recibieron muchas
bendiciones
w99 15/8 págs. 17-18 párr. 15 Vivamos con fe en las promesas de Dios
15. ¿Por qué tuvo confianza Noé en que podría llevar a cabo su comisión?
15 Noé sabía que el proyecto tenía el respaldo y la bendición del Dios Todopoderoso. ¿No le había asignado
Jehová mismo el trabajo? Jehová le había asegurado que él y su familia entrarían en el arca terminada y se les
conservaría con vida a través del Diluvio mundial. Dios incluso subrayó la seguridad de esa promesa mediante un
pacto solemne (Génesis 6:18, 19). Es probable que Noé reconociera que Jehová previó y evaluó todo lo que
estaba implicado antes de comisionarle el trabajo. Además, sabía que Jehová tenía el poder de intervenir para
ayudarlo cuando fuera necesario. De modo que la fe de Noé lo motivó a actuar. Tal como su descendiente
Abrahán, estaba “plenamente convencido de que lo que [Dios] había prometido también lo podía hacer”
(Romanos 4:21).
w95 15/12 pág. 20 párr. 14 Gozosos “hacedores de la palabra”
14. ¿Cómo podemos hacernos “oidores” y “hacedores” de la Palabra?
14 En Santiago 1:22 leemos: “Háganse hacedores de la palabra, y no solamente oidores, engañándose a sí
mismos con razonamiento falso”. ¡“Háganse hacedores de la palabra”! Desde luego, este es el tema que se pone
de relieve en la carta de Santiago. Tenemos que escuchar y luego hacer “precisamente así”. (Génesis 6:22.) La
opinión de muchas personas de la actualidad es que con oír un sermón o participar de vez en cuando en alguna
ceremonia religiosa ya es suficiente, y no hacen nada más. Quizás piensen que todo lo que hace falta es llevar
una vida recta según las normas que ellos mismos han estipulado. Sin embargo, Jesucristo dijo: “Si alguien
quiere venir en pos de mí, repúdiese a sí mismo y tome su madero de tormento y sígame de continuo”. (Mateo
16:24.) Obviamente, se requiere que los cristianos verdaderos manifiesten abnegación y aguante al seguir el
ejemplo de Jesús de hacer la voluntad de Dios. Su voluntad para ellos hoy día es la misma que en el siglo
primero, cuando el resucitado Jesús mandó: “Vayan, por lo tanto, y hagan discípulos de gente de todas las
naciones”. (Mateo 28:19.) ¿Está usted cumpliendo con este mandato?
w95 15/12 pág. 11 párr. 3 Hicieron “precisamente así”
3. ¿En qué aspectos hizo Noé “precisamente así”?
3 La Biblia dice: “Por fe Noé, habiéndosele dado advertencia divina de cosas todavía no contempladas, mostró
temor piadoso y construyó un arca para la salvación de su casa; y por esta fe condenó al mundo, y llegó a ser
heredero de la justicia que es según fe”. Noé fue un “predicador de justicia” que obedeció cabalmente a Dios y
advirtió al violento mundo antediluviano acerca del inminente juicio divino. (Hebreos 11:7; 2 Pedro 2:5.)
Construyó el arca siguiendo con cuidado el plano que Dios le había suministrado. Luego introdujo en el arca a los
animales que se le habían indicado junto con alimento. “Noé procedió a hacer conforme a todo lo que le había
mandado Dios. Hizo precisamente así.” (Génesis 6:22.)
w98 15/1 págs. 13-14 párr. 2 Sigamos andando con Dios
2. ¿Qué significa ‘andar con Dios’?
2 Cuando la Biblia dice que esos hombres de fe ‘anduvieron’ con Dios, utiliza el término en sentido metafórico.
Significa que Enoc y Noé se comportaron de una manera que evidenció fe firme en Dios. Hicieron lo que Jehová
les mandó y condujeron su vida en armonía con lo que sabían de él por su relación con la humanidad
(compárese con 2 Crónicas 7:17). No expresaron únicamente su asentimiento a lo que Dios dijo e hizo;
cumplieron asimismo con todo lo que él mandó, no solo hasta cierto grado, sino por completo y tan bien como su
imperfección les permitió. Noé, por ejemplo, “hizo precisamente” lo que Dios le mandó (Génesis 6:22). Este
hombre no se extralimitó en las instrucciones que se le dieron, ni tampoco fue negligente en su ejecución.
Anduvo con Dios como una persona que tenía una relación íntima con él. Se sentía libre de orarle y valoraba en
gran manera la dirección divina. ¿Lo hace usted también?
w04 1/1 pág. 30 Puntos sobresalientes del libro de Génesis (parte 1)
Lecciones para nosotros:
Génesis 6:22. Aunque la construcción del arca requirió muchos años, Noé hizo precisamente lo que Dios le
mandó. Por ello, él y su familia sobrevivieron al Diluvio. Jehová nos habla a través de su Palabra escrita y nos
guía mediante su organización. Es por nuestro bien que debemos escucharlo y obedecerle.
w11 15/9 pág. 21 párr. 5 “Corran de tal modo que lo alcancen”
5. ¿Qué nos ayudará a triunfar en la carrera?
5 Al igual que Noé y los suyos, nosotros estamos muy ocupados. Debemos cubrir nuestras propias
necesidades y las de nuestra familia. Esto puede consumir mucho tiempo, energías y recursos, y constituir una
seria inquietud, sobre todo si afrontamos problemas económicos. Además, al hacernos cristianos asumimos otras
importantes responsabilidades, como predicar, prepararnos para las reuniones, asistir al Salón del Reino y
fortalecer nuestra espiritualidad mediante el estudio individual y en familia. Noé también tenía muchas
obligaciones, y las cumplió todas “precisamente así” como se le había mandado (Gén. 6:22). Sin duda, si
queremos llegar a la meta, es necesario que reduzcamos todo lo posible las cargas que ya soportamos y
evitemos añadirnos cargas innecesarias.
Capítulo 7.
w02 1/6 pág. 16 párr. 13 Deleitémonos en la justicia de Jehová
13. ¿Fue Jehová injusto al mandar a su pueblo guardar la Ley justa? Explíquelo.
13 Lamentablemente, como nación, los israelitas no “[pusieron] por obra todo este mandamiento delante de
Jehová”, y se perdieron las bendiciones prometidas. No cumplieron todos Sus mandatos porque la Ley divina era
perfecta, pero ellos no. ¿Significa esto que Dios es injusto? De ninguna manera. Pablo escribió: “¿Qué diremos,
pues? ¿Hay injusticia con Dios? ¡Jamás llegue a ser eso así!” (Romanos 9:14). En realidad, tanto antes como
después de entregar la Ley, hubo personas a las que Jehová consideró justas aunque eran imperfectas y
pecadoras. Entre tales siervos temerosos de Dios se encuentran Noé, Abrahán, Job, Rahab y Daniel (Génesis
7:1; 15:6; Job 1:1; Ezequiel 14:14; Santiago 2:25). Surge, entonces, la pregunta: ¿en qué se basó Jehová para
considerarlos justos?
w07 15/4 pág. 19 ¿Recuerda usted?
¿Introdujo Noé en el arca siete animales limpios de cada clase, o siete parejas de cada clase?
Jehová le dijo a Noé: “De toda bestia limpia tienes que tomar para ti de siete en siete” (Génesis 7:1, 2).
En hebreo, la expresión traducida por “de siete en siete” se lee literalmente “siete siete”. Una comparación con
otros textos bíblicos confirma que esta expresión no significa siete parejas. Evidentemente, Noé tomó siete
animales limpios de cada clase, tres parejas y un séptimo que podría utilizar después para sacrificio (Génesis
8:20).—15/3, página 31.
w98 15/9 pág. 11 párr. 6 Los tiempos y sazones pertenecen a Jehová
6. a) ¿Cómo mostró Noé que dejó el factor tiempo en manos de Jehová? b) ¿Cómo podemos seguir el
ejemplo de Noé?
6 Por décadas, posiblemente medio siglo, “Noé procedió a hacer conforme a todo lo que le había mandado
Dios”. Noé lo hizo “por fe”, sin tener conocimiento de ninguna fecha precisa (Génesis 6:22; Hebreos 11:7).
Jehová no le reveló el tiempo exacto de los acontecimientos hasta una semana antes de empezar el Diluvio
(Génesis 7:1-5). La fe y la confianza absoluta que Noé tenía en Jehová le permitieron dejar en Sus manos el
factor tiempo. Y sin duda se sintió muy agradecido de que Jehová lo protegiera durante el Diluvio para luego salir
del arca a una Tierra limpia. ¿No deberíamos demostrar la misma fe en Dios, ya que tenemos ante nosotros la
esperanza de una liberación semejante?
w12 15/4 pág. 23 párr. 7 Jehová sabe librar a su pueblo
7. a) ¿De qué manera demostraron fe Noé y su familia? b) ¿Cuándo le comunicó Dios a Noé la fecha
exacta del Diluvio?
7 Al ir avanzando la construcción, Noé y su familia deben de haberse preguntado cómo se realizaría el
propósito divino y cuándo se desataría el Diluvio. Pero su desconocimiento de los detalles no les impidió terminar
el arca. Dicen las Escrituras: “Noé procedió a hacer conforme a todo lo que le había mandado Dios. Hizo
precisamente así” (Gén. 6:22). Fue tan solo siete días antes de comenzar la inundación —el tiempo justo para
que Noé y su familia introdujeran a los animales en el arca— cuando Jehová le reveló la fecha exacta del Diluvio.
De este modo, todo estuvo listo “en el año seiscientos de la vida de Noé, en el segundo mes, en el día diecisiete
del mes”, el día en que “las compuertas de los cielos fueron abiertas” (Gén. 7:1-5, 11).
w96 15/8 pág. 12 párrs. 15-16 ¿La venida, o la presencia de Jesús?
15, 16. a) ¿Qué palabra en particular usan muchas traducciones de Mateo al hebreo? b) ¿Qué sentido
tiene bohʼ en las Escrituras?
15 Como se ha dicho, parece ser que Mateo primero escribió su evangelio en hebreo. Entonces, ¿qué palabra
usó en Mateo 24:3, 27, 37, 39? Las versiones de Mateo traducidas al hebreo moderno contienen una forma del
verbo bohʼ, tanto en la pregunta de los apóstoles como en la respuesta de Jesús. En tal caso, el texto rezaría:
“¿Qué será la señal de tu [bohʼ] y de la conclusión del sistema de cosas?”, y: “Así como fue en los día de Noé,
así será la [bohʼ] del Hijo del hombre”. ¿Qué significa bohʼ?
16 Si bien tiene varios sentidos, el significado primario de la palabra hebrea bohʼ es “venir”. El Diccionario
Teológico del Antiguo Testamento dice: “Aparece 2.532 veces [...], el verbo [bohʼ] es uno de los más
empleados [...] y el más frecuente entre los verbos de movimiento”. (Génesis 7:1, 13; Éxodo 12:25; 28:35;
2 Samuel 19:30; 2 Reyes 10:21; Salmo 65:2; Isaías 1:23; Ezequiel 11:16; Daniel 9:13; Amós 8:11.) Si Jesús y los
apóstoles hubieran utilizado una palabra con tan amplia gama de significados, el sentido pudiera ser debatible.
Pero ¿fue así?
w06 15/5 pág. 21 párrs. 2-3 ¿Está usted preparado para sobrevivir?
2, 3. a) ¿Cómo reaccionaron ante la obra de Noé las personas de su época? b) ¿Con qué confianza entró
Noé en el arca?
2 Fabricar el arca no fue tarea fácil. Es muy probable que a muchas personas les asombrara la obra que Noé y
su familia estaban llevando a cabo; pero esto no fue suficiente para convencerlas de que su salvación dependía
de que entraran en el arca. Al final, aquel mundo malvado agotó la paciencia de Dios (Génesis 6:3; 1 Pedro
3:20).
3 Después de trabajar arduamente junto a su familia por varias décadas, el patriarca recibió esta orden divina:
“Entra, tú y toda tu casa, en el arca, porque es a ti a quien he visto justo [...] en medio de esta generación”.
Confiando en la palabra de Jehová, “entró Noé [en el arca], y con él sus hijos, y su esposa, y las esposas de sus
hijos”. Entonces, Jehová cerró la puerta para proteger a sus siervos. Cuando las aguas del Diluvio cayeron sobre
la Tierra, el arca resultó ser el medio seguro que Dios había dispuesto para la salvación (Génesis 7:1, 7, 10, 16).
w10 15/11 pág. 26 párr. 12 Jehová es nuestro Soberano
12. ¿Por qué podemos estar seguros de que pronto Dios pondrá fin a la maldad?
12 Dentro de poco, Jehová demostrará que es el legítimo Soberano. ¿Por qué estamos tan seguros? Para
empezar, porque él no puede tolerar indefinidamente la maldad. Además, todo indica que vivimos en los últimos
días. Y él ya ha eliminado a los malvados en otras ocasiones. Así lo hizo en el Diluvio, y al destruir a las ciudades
de Sodoma y Gomorra y al faraón de Egipto y su ejército. Tampoco resistieron su brazo los soldados de Sísara
ni los del emperador asirio Senaquerib (Gén. 7:1, 23; 19:24, 25; Éxo. 14:30, 31; Jue. 4:15, 16; 2 Rey. 19:35, 36).
De modo que no nos cabe ninguna duda: Jehová no soportará por siempre la falta de respeto a su nombre ni los
ataques contra sus Testigos. Y actuará pronto, pues está muy clara la señal de la presencia de Cristo y el fin de
este malvado sistema (Mat. 24:3).
w04 1/1 págs. 28-30 Puntos sobresalientes del libro de Génesis (parte 1)
Respuestas a preguntas bíblicas:
Génesis 7:2. ¿Sobre qué base se hacía la distinción entre los animales limpios y los inmundos? Parece
ser que la base de la distinción tenía que ver con lo que se ofrecía en los sacrificios vinculados a la adoración, y
no con lo que se podía o no se podía comer. Antes del Diluvio, la carne animal no figuraba en la dieta del
hombre. Los términos “limpio” e “inmundo” referidos al alimento se utilizaron por primera vez en la Ley mosaica, y
tales restricciones terminaron cuando esta fue abolida (Hechos 10:9-16; Efesios 2:15). Por lo visto, Noé sabía lo
que era apropiado para un sacrificio de adoración a Jehová. En cuanto salió del arca, “empezó a edificar un altar
a Jehová y a tomar algunas de todas las bestias limpias y de todas las criaturas voladoras limpias y a ofrecer
ofrendas quemadas sobre el altar” (Génesis 8:20).
w97 1/3 pág. 12 párr. 14 ¿Estamos preparados para el día de Jehová?
14. ¿Qué le dijo finalmente Jehová a Noé, y por qué?
14 Cuando faltaba poco para terminar el arca, Noé tal vez pensó que el Diluvio era inminente, aunque no sabía
con exactitud cuándo llegaría. Finalmente Jehová le dijo: “Dentro de solo siete días más voy a hacer que llueva
sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches”. (Génesis 7:4.) Eso dio a Noé y su familia justo el tiempo
necesario para introducir en el arca toda clase de animales y entrar ellos mismos antes de que empezara el
Diluvio. Nosotros no tenemos por qué saber el día y la hora del comienzo de la destrucción de este sistema;
no somos responsables de la supervivencia de los animales, y los futuros supervivientes humanos ya están
entrando en el arca simbólica, el paraíso espiritual del pueblo de Dios.
w98 15/9 pág. 11 párr. 5 Los tiempos y sazones pertenecen a Jehová
5. ¿Cuándo informó Jehová a Noé sobre Su propósito de destruir aquel mundo corrupto, y qué misión
doble desempeñó Noé?
5 Antes del Diluvio, Dios fijó en ciento veinte años la duración de aquel mundo corrupto que habían producido
los hombres y los ángeles rebeldes materializados (Génesis 6:1-3). Noé, un hombre piadoso, contaba a la sazón
480 años (Génesis 7:6). No tenía hijos y no los tuvo por otros veinte años (Génesis 5:32). Mucho tiempo
después, cuando los hijos de Noé se hicieron adultos y se casaron, Dios informó a Noé sobre su propósito de
eliminar la maldad de la Tierra (Génesis 6:9-13, 18). A este hombre se le encomendó la misión de construir el
arca y predicar a sus contemporáneos, pero ni siquiera entonces le reveló Jehová su horario (Génesis 6:14;
2 Pedro 2:5).
w07 1/6 págs. 26-27 párr. 3 Los mayores: una bendición para los jóvenes
3. ¿Qué efecto ha tenido la fe de Noé en todos los que vivimos hoy?
3 La fe y la perseverancia de Noé produjeron beneficios que se extienden hasta este mismo día. Noé rondaba
los 600 años de edad cuando construyó el arca, introdujo en ella a los animales y predicó a sus vecinos (Génesis
7:6; 2 Pedro 2:5). Gracias a su temor reverente, sobrevivió junto con su familia al diluvio universal y llegó a ser
antepasado de todos los que hoy vivimos en la Tierra. Es verdad que en sus tiempos la expectativa de vida era
mayor. Sin embargo, Noé permaneció fiel incluso en sus últimos años, lo que resultó en grandes bendiciones.
¿A qué bendiciones nos referimos?
w12 15/4 pág. 23 párr. 5 Jehová sabe librar a su pueblo
5. ¿Qué indicó la sentencia divina registrada en Génesis 6:3, y cuándo se dictó?
5 La Biblia señala que Jehová dictó en los cielos la sentencia que hallamos en Génesis 6:3: “No obrará mi
espíritu para con el hombre por tiempo indefinido, ya que él también es carne. Por consiguiente, sus días tendrán
que llegar a ser ciento veinte años”. ¿Estaba indicando con estas palabras el promedio de vida del ser humano?
No. Más bien, lo que estaba dictaminando era cuándo intervendría para borrar la maldad de toda la Tierra. Dado
que el Diluvio tuvo lugar en el año 2370 antes de nuestra era, es lógico concluir que Dios hizo esta declaración
en el 2490. Para entonces, Noé ya tenía 480 años de edad (Gén. 7:6). Y dos décadas más tarde, en el 2470,
nació el primero de sus tres hijos (Gén. 5:32). Faltaban unos cien años para que llegara el Diluvio, y Jehová aún
no le había revelado a Noé que desempeñaría una función esencial en la supervivencia del género humano.
¿Cuánto esperó antes de decírselo?
w04 1/1 págs. 28-30 Puntos sobresalientes del libro de Génesis (parte 1)
Respuestas a preguntas bíblicas:
Génesis 7:11. ¿De dónde provino el agua que causó el diluvio universal? Durante el segundo período o
“día” creativo, cuando se formó “la expansión” atmosférica de la Tierra, había aguas “debajo de la expansión” y
aguas “sobre la expansión” (Génesis 1:6, 7). Las aguas que se hallaban “debajo” ya estaban en la Tierra. Las
que se hallaban “sobre la expansión” eran enormes cantidades de vapor de agua suspendidas muy por encima
de la superficie terrestre, las cuales formaban una “vasta profundidad acuosa”. Estas aguas cayeron sobre la
Tierra en los días de Noé.
w11 15/3 pág. 26 párrs. 10-11 Demostremos que estamos listos
10, 11. a) ¿Cómo debieron de sentirse Noé y su familia dentro del arca? b) ¿Qué pregunta deberíamos
hacernos nosotros?
10 Es probable que Noé, su esposa, sus hijos y sus nueras hayan tardado unos cincuenta años en tener lista el
arca. Imagínese todo el trabajo que implicó. Además de construirla, tuvieron que impermeabilizarla,
aprovisionarla de víveres e introducir a los animales. De seguro entraron y salieron de ella cientos de veces.
Finalmente, el día 17 del segundo mes del año 2370 antes de nuestra era, llega el momento tan esperado.
Entran en el arca, y Jehová mismo cierra la puerta. Entonces se desata la lluvia. Pero el resultado no son simples
inundaciones aisladas. Un verdadero océano celestial cae sobre la Tierra y zarandea la embarcación (Gén.
7:11, 16). Afuera, la gente se está ahogando, pero adentro nadie sufre daño. ¿Cómo cree que se sienten Noé y
su familia? Sin duda, muy agradecidos a Jehová. De seguro piensan: “¡Qué bueno que hemos andado con el
Dios verdadero y nos hemos preocupado por estar listos!” (Gén. 6:9). Ahora visualice la siguiente escena. Acaba
de terminar el Armagedón, y usted sigue vivo. Imagine ese momento. ¿No siente que el corazón le va a estallar
de alegría y gratitud a Jehová?
11 El Todopoderoso nos ha dado la garantía de que eliminará este mundo satánico, y nada puede impedir que
la cumpla. Pero cada uno de nosotros debe preguntarse: “¿Estoy plenamente convencido de que se hará
realidad hasta el más mínimo detalle de las promesas divinas y que todo sucederá a su debido tiempo?”. Si así
es, debemos demostrar que estamos listos y no perder de vista ni por un momento el cercano “día de Jehová”
(2 Ped. 3:12).
w90 15/4 pág. 15 párrs. 22-23 ¡Se acerca la liberación de las personas de devoción piadosa!
22, 23. Por los sucesos de los días de Noé, ¿por qué tenemos firme seguridad de que Jehová librará de la
prueba a personas de devoción piadosa?
22 ¿Se someterá para siempre a los siervos leales de Jehová al insulto de los que no aman a Dios? ¡De
ninguna manera! ¿Qué sucedió en los días de Noé? Por dirección divina, Noé y su familia se trasladaron al arca
ya terminada. Entonces, al tiempo divinamente especificado, “fueron rotos todos los manantiales de la vasta
profundidad acuosa, y las compuertas de los cielos fueron abiertas”. El Diluvio continuó hasta que las montañas
mismas quedaron cubiertas. (Génesis 7:11, 17-20.) Los ángeles que habían abandonado su propia morada
tuvieron que dejar sus cuerpos humanos materializados y regresar a la región de los espíritus. Los nefilim y todos
los demás de aquel mundo de gente impía, entre ellos los que fueron demasiado indiferentes para hacer caso a
la advertencia de Noé, fueron destruidos. Por otra parte, Noé y su esposa y sus tres hijos y las esposas de estos
se salvaron. Así Jehová libró a Noé y a su casa de la prueba que habían aguantado lealmente por muchísimos
años.
23 ¿Hará Jehová lo mismo para las personas de devoción piadosa de hoy día? Lo hará, sin duda alguna. Ha
prometido hacerlo, y él no puede mentir. (Tito 1:2; 2 Pedro 3:5-7.)
w96 15/12 pág. 30 ¿Recuerda usted?
¿Es el Diluvio universal del tiempo de Noé una realidad histórica?
Sí. Por todo el mundo, de América a Australia, encontramos relatos antiguos de un diluvio universal. La gran
difusión de este tema respalda el hecho de que, efectivamente, hubo un diluvio mundial como el que narra la
Biblia. (Génesis 7:11-20.)—15/9, página 25.
w97 1/9 pág. 15 párrs. 10-11 Cuidado con los falsos maestros
10, 11. ¿Qué tres ejemplos amonestadores suministra Pedro?
10 Para recalcar que Dios tomará medidas contra los malhechores voluntariosos, Pedro suministra tres
ejemplos bíblicos amonestadores. Primero, escribe: “Dios no se contuvo de castigar a los ángeles que pecaron”.
Estos, dice Judas, “no guardaron su posición original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de
habitación” en el cielo. Vinieron a la Tierra antes del Diluvio y tomaron cuerpos carnales para cohabitar con las
hijas de los hombres. Como castigo por su conducta impropia y contranatural, se les arrojó al “Tártaro”, o como
dice el relato de Judas, se les “ha reservado con cadenas sempiternas bajo densa oscuridad para el juicio del
gran día”. (2 Pedro 2:4; Judas 6; Génesis 6:1-3.)
11 Después, Pedro se refiere a la gente de los días de Noé. (Génesis 7:17-24.) Dice que en el tiempo de Noé,
Dios “no se contuvo de castigar a un mundo antiguo [...] cuando trajo un diluvio sobre un mundo de gente impía”.
Finalmente, escribe que Dios puso “para personas impías un modelo de cosas venideras” al “reducir a cenizas a
las ciudades de Sodoma y Gomorra”. Judas nos indica además que aquellas personas cometieron “fornicación
con exceso, [y fueron] en pos de carne para uso contranatural”. (2 Pedro 2:5, 6; Judas 7.) Los hombres no solo
tenían relaciones sexuales ilícitas con las mujeres, sino que deseaban con lujuria la carne de otros hombres y
posiblemente incluso la carne de animales. (Génesis 19:4, 5; Levítico 18:22-25.)
w04 1/1 pág. 30 Puntos sobresalientes del libro de Génesis (parte 1)
Lecciones para nosotros:
Génesis 7:21-24. Jehová no destruye a los justos junto con los inicuos.
w95 15/2 págs. 16-17 párrs. 14-15 Pase con vida a través de la gran tribulación
14, 15. a) ¿Cómo se cumplirá lo que Jesús dijo de que algunos ‘no morirían jamás’? b) ¿Cuál es la
situación de este mundo, pero qué esperanza abrigan los justos?
14 Por una parte, los cristianos ungidos fieles nunca experimentarán la muerte eterna. (Revelación 20:6.) Pero
las palabras de Jesús se refieren también a un tiempo específico en el que Jehová Dios intervendrá en los
asuntos humanos y eliminará la maldad de la Tierra, tal como lo hizo en los días de Noé. Las personas fieles que
estén haciendo la voluntad divina en ese entonces no tendrán que morir cuando Dios ejecute su sentencia, sino
que se les dará la oportunidad de sobrevivir a la destrucción del mundo, como en el caso de Noé y su familia.
Esa esperanza está bien fundada, pues se basa en enseñanzas y ejemplos bíblicos. (Compárese con Hebreos
6:19; 2 Pedro 2:4-9.) El cumplimiento de la profecía bíblica muestra que muy pronto el mundo actual, formado por
la sociedad humana injusta, será destruido. La situación actual es irreversible, pues el mundo es
incorregiblemente inicuo. Lo que Dios dijo acerca del mundo del día de Noé también es cierto del mundo en que
vivimos. La iniquidad llena el corazón de la gran mayoría de la humanidad, y sus pensamientos son solamente
malos todo el tiempo. (Génesis 6:5.)
15 Jehová le ha permitido al hombre gobernar la Tierra durante siglos sin interferencia divina, pero el tiempo
casi se le ha terminado. Dentro de poco, Jehová acabará con todos los inicuos que moran en la Tierra, tal como
dice la Biblia. (Salmo 145:20; Proverbios 2:21, 22.) Sin embargo, no destruirá a los justos junto con los inicuos.
Dios nunca ha hecho nada semejante. (Compárese con Génesis 18:22, 23, 26.) ¿Cómo va a aniquilar a los que
procuran servirle fielmente, con temor piadoso? Es razonable pensar que los adoradores fieles de Jehová que
estén vivos cuando estalle la gran tribulación hallen favor a Sus ojos y no sean destruidos, tal como no lo fueron
Noé y su familia en el cataclismo que puso fin al mundo inicuo de su tiempo. (Génesis 7:23.) Contarán con la
protección divina y sobrevivirán al fin de este mundo.
w08 15/9 pág. 4 párr. 6 Jehová, el “Libertador”, protege a sus siervos de tiempos bíblicos
6. ¿Qué relatos convencieron a David de que Jehová puede librar a los justos?
6 Por lo que había leído en las Escrituras que estaban disponibles en su tiempo, David sabía que los justos
pueden contar con la ayuda divina. Por ejemplo, cuando Jehová trajo un diluvio para destruir a la gente malvada,
protegió a Noé y a su devota familia (Gén. 7:23). Cuando hizo que cayera del cielo fuego y azufre sobre los
pervertidos habitantes de Sodoma y Gomorra, ayudó a escapar al justo Lot y a sus dos hijas (Gén. 19:12-26).
Y cuando destruyó al orgulloso faraón y a su ejército en el mar Rojo, protegió a su pueblo y lo libró de un fin
terrible (Éxo. 14:19-28). Con razón dijo David en otro salmo que Jehová es “un Dios de hechos salvadores” (Sal.
68:20).
Capítulo 8.
w04 1/1 pág. 31 Puntos sobresalientes del libro de Génesis (parte 1)
Respuestas a preguntas bíblicas:
Génesis 8:11. Si el Diluvio arruinó los árboles, ¿dónde consiguió la paloma la hoja de olivo? Existen
dos posibilidades. Puesto que el olivo es un árbol resistente, quizás permaneció vivo bajo el agua por algunos
meses durante el Diluvio. Al bajar las aguas, el olivo que hubiera quedado sumergido volvería a estar en tierra
firme y podría echar hojas. Por otra parte, la hoja de olivo que la paloma llevó a Noé también pudo provenir de un
retoño bastante joven que brotó después de que las aguas bajaron.
w00 15/8 pág. 12 párr. 2 Sacrificios que agradaron a Dios
2. ¿Qué relato encontramos en la Biblia sobre las primeras ofrendas que se hicieron a Dios?
2 La primera mención bíblica de ofrendas hechas a Dios se encuentra en el relato de Caín y Abel, donde
leemos: “Al cabo de algún tiempo aconteció que Caín procedió a traer algunos frutos del suelo como ofrenda a
Jehová. Pero en cuanto a Abel, él también trajo algunos primogénitos de su rebaño, aun sus trozos grasos”
(Génesis 4:3, 4). Posteriormente, Noé se sintió impulsado “a ofrecer ofrendas quemadas sobre el altar” a Jehová
cuando sobrevivió al gran Diluvio que puso fin a la generación inicua de su tiempo (Génesis 8:20). Abrahán,
siervo fiel y amigo de Dios, ‘edificó un altar e invocó el nombre de Jehová’ en varias ocasiones, motivado por las
bendiciones y promesas divinas (Génesis 12:8; 13:3, 4, 18). Luego se enfrentó a la mayor prueba de su fe
cuando Jehová le dijo que ofreciera a su hijo Isaac como holocausto (Génesis 22:1-14). Veremos que estos
relatos, aunque breves, arrojan mucha luz sobre el tema de los sacrificios.
w03 15/4 pág. 27 ¿Recuerda usted?
¿Dónde se menciona por primera vez en la Biblia un altar?
En Génesis 8:20. En este pasaje se habla del altar que erigió Noé cuando salió del arca después del Diluvio.
Es posible, no obstante, que Caín y Abel hayan empleado altares para presentar sus ofrendas (Génesis 4:3, 4).—
15/2, página 28.
w90 1/4 págs. 19-20 párr. 20 “La Palabra de Dios es viva, y ejerce poder”
20. ¿Por qué tienen que seguir esforzándose por vestirse de la nueva personalidad los cristianos?
20 Cuando Pablo escribió: “Transfórmense rehaciendo su mente”, hablaba a una congregación de cristianos
bautizados y ungidos. (Romanos 1:7; 12:2.) Y en el griego original usó una forma del verbo que implica acción
continua. Esto indica que la transformación que efectúa en nosotros el conocimiento exacto de la Biblia es
progresiva. Nosotros hoy día —como los cristianos de los días de Pablo— estamos rodeados de un mundo lleno
de influencias corruptoras. Y nosotros —como ellos— somos imperfectos, propensos a hacer lo incorrecto.
(Génesis 8:21.) Por lo tanto, tenemos que seguir esforzándonos por despojarnos de la personalidad vieja y
egoísta y vestirnos de la nueva, tal como lo hicieron ellos. Los cristianos primitivos tuvieron éxito hasta el grado
de sobresalir como personas totalmente diferentes del mundo a su alrededor. Sucede lo mismo en el caso de los
cristianos hoy día.
w01 15/10 pág. 22 párrs. 1-2 Salvaguardemos el corazón
1, 2. ¿Por qué tenemos que salvaguardar el corazón?
UN ANCIANO residente de cierta isla del Caribe salió de su refugio tras el paso de un huracán. Al examinar
los daños, vio que yacía en el suelo un árbol gigantesco que había permanecido firme durante decenios cerca de
la puerta principal de su hogar. “¿Cómo es posible —se preguntó—, si los árboles más pequeños de los
alrededores han sobrevivido?” Bastó una mirada al tocón del árbol para hallar la respuesta. El interior del que
parecía un sólido ejemplar estaba podrido, y la tormenta se había limitado a poner al descubierto el deterioro
oculto.
2 Supone una gran tragedia que un adorador verdadero sucumba a una prueba de fe cuando se le ve bien
arraigado en el modo de vivir cristiano. Con razón, la Biblia dice que “la inclinación del corazón del hombre es
mala desde su juventud” (Génesis 8:21), lo que indica que si bajamos un poco la guardia, hasta el mejor corazón
puede sentirse tentado a hacer lo malo. En vista de que el ser humano imperfecto no es inmune a la corrupción,
tenemos que tomar en serio el siguiente consejo: “Más que todo lo demás que ha de guardarse, salvaguarda tu
corazón” (Proverbios 4:23). Ahora bien, ¿cómo salvaguardar nuestro corazón figurativo?
w01 1/1 pág. 9 párr. 6 Edificados por el amor
6. ¿Cómo puede el amor equilibrar distintos aspectos de nuestra vida?
6 El amor es importante por una tercera razón: nos ayuda a equilibrar distintos aspectos de la vida y aporta un
buen motivo a lo que hacemos. Pongamos un ejemplo: es fundamental adquirir conocimiento de la Palabra de
Dios constantemente. Para los cristianos es como alimento. Los ayuda a alcanzar la madurez y a conducirse en
armonía con la voluntad divina (Salmo 119:105; Mateo 4:4; 2 Timoteo 3:15, 16). No obstante, Pablo advirtió que
“el conocimiento hincha, pero el amor edifica” (1 Corintios 8:1). Por supuesto, el conocimiento exacto no tiene
nada de malo. El problema radica en nosotros y en nuestras inclinaciones pecaminosas (Génesis 8:21). Sin el
contrapeso del amor, el conocimiento puede hinchar a las personas, hacer que se crean mejores que los demás.
Sin embargo, ese no será el caso si su motivación es, fundamentalmente, el amor. “El amor [...] no se vanagloria,
no se hincha.” (1 Corintios 13:4.) Los cristianos que actúan por amor no se vuelven orgullosos ni siquiera cuando
poseen un conocimiento profundo. El amor los mantiene humildes e impide que deseen adquirir prestigio para sí
(Salmo 138:6; Santiago 4:6).
w05 15/10 pág. 21 párr. 2 Evitemos desarrollar un corazón altivo
2. ¿Por qué suele ser indeseable el orgullo?
2 De los ejemplos anteriores se desprende que el orgullo puede referirse a la satisfacción que se siente por
algo que se hace o se posee. Sin embargo, con frecuencia designa un exceso de estimación propia, el
sentimiento del que se considera superior a otros por su capacidad, apariencia, riqueza o posición social; suele
manifestarse con una actitud arrogante y un porte altanero. De esta clase de orgullo debemos huir decididamente
los cristianos. ¿Por qué razón? Porque todos nacemos con tendencia al egoísmo, tendencia que hemos
heredado de nuestro primer padre, Adán (Génesis 8:21). Así pues, el corazón puede engañarnos para que nos
enorgullezcamos de cosas indebidas, como serían la raza, las riquezas, la educación, las cualidades o los logros
en el trabajo. El orgullo que nace de estas causas no solo no es bueno, sino que además desagrada a Jehová
(Jeremías 9:23; Hechos 10:34, 35; 1 Corintios 4:7; Gálatas 5:26; 6:3, 4).
w06 15/4 pág. 30 ¿Recuerda usted?
¿Cuáles son algunas razones por las que hay tanta maldad hoy día?
Una causa es la inclinación del hombre al mal (Génesis 8:21). Otra es que la mayor parte de la gente no tiene
conocimiento exacto de la voluntad divina. Y una tercera es que Satanás, quien dio origen a la maldad, sigue
entrometiéndose en los asuntos humanos.—1/1, páginas 4-6.
Capítulo 9.
w91 1/5 pág. 11 párr. 4 Alcancemos unidad mediante el lenguaje puro
4. ¿Quién fue Nemrod, y cómo se valió de él Satanás el Diablo?
4 En aquel tiempo ‘toda la tierra era de un solo lenguaje y de un solo conjunto de palabras’. (Génesis 11:1.)
Vivía entonces el hombre llamado Nemrod, “un poderoso cazador en oposición a Jehová”. (Génesis 10:8, 9.)
Satanás, el archienemigo invisible de la humanidad, se valió especialmente de Nemrod para establecer la parte
terrestre de la organización del Diablo. Nemrod quería hacerse un nombre para sí mismo, y aquella actitud de
arrogancia se esparció a sus seguidores, quienes emprendieron un proyecto especial de construcción en la tierra
de Sinar. Según el capítulo 11 de Génesis, versículo 4, dijeron: “¡Vamos! Edifiquémonos una ciudad y también
una torre con su cúspide en los cielos, y hagámonos un nombre célebre, por temor de que seamos esparcidos
por toda la superficie de la tierra”. Aquella empresa en oposición al mandato divino de ‘llenar la tierra’ terminó
cuando Jehová confundió el lenguaje de los rebeldes. “Por consiguiente —dice el relato bíblico—, Jehová los
esparció desde allí sobre toda la superficie de la tierra, y poco a poco dejaron de edificar la ciudad.” (Génesis
9:1; 11:2-9.) Aquella ciudad recibió el nombre de Babel o Babilonia (que significa “Confusión”), “porque allí
embrolló Yahvéh el lenguaje de todo el mundo” (Biblia de Jerusalén).
w00 1/11 pág. 8 párr. 4 Veamos la pureza moral como Dios la ve
4. ¿Por qué dotó Jehová a los seres humanos de facultades sexuales?
4 Aquel mandato, dirigido a nuestros primeros padres y repetido más tarde a Noé y sus hijos, pone de relieve
el propósito primordial de las relaciones sexuales: tener hijos (Génesis 9:1). Sin embargo, Dios muestra en su
Palabra que sus siervos casados no están obligados a hacer de la procreación el único objetivo de las relaciones
íntimas. Estas pueden satisfacer de forma apropiada ciertas necesidades emocionales y físicas, así como
constituir una fuente de placer para ambos cónyuges y un medio para demostrarse profundo cariño (Génesis
26:8, 9; Proverbios 5:18, 19; 1 Corintios 7:3-5).
w03 15/12 págs. 18-19 párrs. 19-20 Estar alerta se hace más urgente
19, 20. ¿Qué paralelo podemos establecer entre el Diluvio y la destrucción del presente sistema de
cosas?
19 El paralelo entre los tiempos de Noé y nuestros días no se limita a la maldad de la gente y a su destrucción.
Tal como hubo quienes sobrevivieron al Diluvio, habrá quienes sobrevivan al fin del sistema de cosas actual. Los
supervivientes del Diluvio fueron personas mansas que no vivieron como el resto de sus semejantes, sino que
obedecieron la advertencia divina y se mantuvieron apartados de aquel mundo perverso. “Noé halló favor a los
ojos de Jehová” y “resultó exento de falta entre sus contemporáneos”, indica la Biblia (Génesis 6:8, 9). De toda la
humanidad, una sola familia, “unas pocas personas, es decir, ocho almas, fueron llevadas a salvo a través del
agua” (1 Pedro 3:20). Y Jehová Dios les dio este mandato: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra”
(Génesis 9:1).
20 La Palabra de Dios nos garantiza que “una gran muchedumbre” saldrá “de la gran tribulación” (Revelación
7:9, 14). ¿Cuántas personas la compondrán? El propio Jesús dijo: “Angosta es la puerta y estrecho el camino
que conduce a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13, 14). En comparación con los miles de millones
de habitantes de la Tierra, serán pocos los que sobrevivan a la venidera gran tribulación. Pero muy bien pudieran
tener un privilegio similar al que se otorgó a los supervivientes del Diluvio, a saber, que en su condición de
miembros de la nueva sociedad terrestre puedan tener hijos durante algún tiempo (Isaías 65:23).
w12 15/9 pág. 10 párr. 9 Mil años de paz... ¡y muchos más!
9. ¿Qué cambio experimentarán los animales?
9 No nos debe costar creer que, tal como promete la Biblia, los seres humanos vivirán en armonía con los
animales (léanse Isaías 11:6-9 y 65:25). ¿Por qué? Recordemos lo que Jehová les dijo a Noé y su familia cuando
salieron del arca: “Un temor a ustedes y un terror a ustedes continuarán sobre toda criatura viviente de la tierra”.
Este miedo instintivo les sirve de protección a los animales (Gén. 9:2, 3). Sin duda, Jehová puede eliminarles
total o parcialmente ese temor para que su voluntad original se cumpla (Os. 2:18). ¡Qué fascinante será para
quienes vivan en la Tierra!
w91 15/8 págs. 28-29 ¿Recuerda usted?
¿Por qué ha decretado Dios que los humanos no deben comer sangre? (Génesis 9:3, 4; Levítico 17:10, 11;
Hechos 15:22-29.)
La vida es una dádiva de Dios y la vida humana depende del tejido líquido que la sustenta, llamado sangre.
(Salmo 36:9.) Por respetar la sangre como cosa especial, los humanos muestran que dependen de Dios para la
vida. Por lo tanto, la razón dominante para el decreto de Dios sobre la sangre no era que el ingerir sangre pudiera
perjudicar la salud, sino que la sangre tenía significado especial para Dios.—15/6, páginas 8, 9.
w91 15/6 pág. 14 párr. 6 Ande como instruye Jehová
6. ¿Por qué es importante que sigan recibiendo instrucción en cuanto al uso de la sangre los siervos de
Dios?
6 Mientras Dios utilizara a Israel como su pueblo congregado, los que quisieran agradarle tenían que recibir
instrucción respecto a la sangre. Esa instrucción, pues, se pasaba a generación tras generación de niños y niñas
israelitas. Pero ¿seguiría aquella instrucción cuando Dios aceptara a la congregación cristiana e hiciera de ella “el
Israel de Dios”? (Gálatas 6:16.) ¡Claro que sí! Dios no cambió de punto de vista con relación a la sangre.
(Malaquías 3:6.) Su posición declarada sobre el que no se diera mal uso a la sangre existía antes de que el pacto
de la Ley entrara en vigor, y siguió después que la Ley fue abolida. (Génesis 9:3, 4; Hechos 15:28, 29.)
w03 15/2 págs. 15-16 párr. 18 ¿Por qué debemos observar la Cena del Señor?
18. ¿Por qué no realizó Jesús una conversión milagrosa del pan y el vino de la Conmemoración?
18 Al instituir esta cena, Jesús no realizó un milagro convirtiendo literalmente los emblemas en su carne y
sangre. Comer carne y beber sangre de seres humanos sería canibalismo, lo que constituiría una violación de la
ley divina (Génesis 9:3, 4; Levítico 17:10). Jesús aún conservaba su cuerpo y su sangre intactos. No ofreció su
cuerpo como sacrificio perfecto ni derramó su sangre sino hasta la siguiente tarde del mismo día judío, 14 de
Nisán. Por consiguiente, el pan y el vino utilizados en la Conmemoración poseen un carácter
emblemático: representan la carne y la sangre de Cristo.
w04 15/6 pág. 21 párr. 9 Aceptemos la guía del Dios vivo
9. ¿Qué más abarcaba el abstenerse de sangre, aparte de no comerla directamente?
9 Algunos pudieran pensar que el cuerpo gobernante solo se refería a que los cristianos no debían comer o
beber sangre directamente ni comer carne sin desangrar o alimentos mezclados con sangre. Ese era el primer
significado del mandato que Dios dio a Noé, cierto. Y el decreto apostólico ordenaba a los cristianos que ‘se
guardaran de lo estrangulado’, es decir, carne que tuviera sangre (Génesis 9:3, 4; Hechos 21:25). Pero los
primeros cristianos sabían que eso no era todo. Había quienes consumían sangre por razones médicas.
Tertuliano indicó que algunos paganos bebían sangre fresca para curarse de la epilepsia. Y tal vez se empleaba
la sangre de otras maneras con el afán de curar enfermedades o mejorar la salud. Por consiguiente, para los
cristianos, abstenerse de sangre abarcaba no consumirla por razones supuestamente médicas. Y mantuvieron su
postura aunque por ello corriera peligro su vida.
w04 15/6 págs. 14-15 párr. 5 Valoremos debidamente el don de la vida
5. a) ¿Qué prohibición impuso Dios en los días de Noé, y a quiénes era aplicable? b) ¿En qué sentido fue
esta prohibición un gran paso adelante?
5 Después del Diluvio, la humanidad tuvo un nuevo inicio a partir de las ocho almas que sobrevivieron. En una
declaración aplicable a todos los seres humanos, Dios reveló más detalles sobre el valor que atribuía a la vida y
la sangre. Dijo que podían comer carne animal, pero les impuso una restricción: “Todo animal moviente que está
vivo puede servirles de alimento. Como en el caso de la vegetación verde, de veras lo doy todo a ustedes. Solo
carne con su alma —su sangre— no deben comer” (Génesis 9:3, 4). Algunos judíos dan a este pasaje la
interpretación de que se les prohibió comer carne o sangre de un animal que todavía estuviera vivo. Pero con el
tiempo se vio claramente que lo que Dios prohibió era el consumo de sangre para sostener la vida. Además, el
decreto que Dios promulgó mediante Noé fue un gran paso adelante hacia la realización de su elevado propósito
que permitiría a la humanidad obtener vida eterna, un propósito que se relaciona con la sangre.
w05 15/3 págs. 17-18 párrs. 7-8 “Comprados por precio”
7, 8. a) ¿Por qué no debemos preocuparnos demasiado por agradar a los hombres? b) ¿Cómo superó una
hermana el temor al hombre?
7 Si somos esclavos de Dios, no podemos ser esclavos de los hombres (1 Corintios 7:23). Es cierto que nadie
quiere granjearse la antipatía de los demás, pero hemos de entender que los cristianos poseemos normas
morales distintas a las del mundo. Pablo preguntó: “[¿]Estoy procurando agradar a hombres?”. Y añadió como
conclusión: “Si todavía estuviera agradando a hombres, no sería esclavo de Cristo” (Gálatas 1:10).
Sencillamente, no podemos ceder ante la presión social y tratar de agradar a todo el mundo. Entonces, ¿qué
podemos hacer cuando nos veamos en situaciones difíciles?
8 Veamos cómo actuó Elena, una joven cristiana española. Algunos de sus compañeros de clase eran
donantes de sangre y sabían que ella, como testigo de Jehová, no donaba sangre ni aceptaba transfusiones.
Cuando surgió la oportunidad, Elena se ofreció a exponer su postura a toda la clase. “Francamente, tenía miedo
de hacerlo —dice—, pero me preparé bien, y los resultados fueron sorprendentes. Me gané el respeto de muchos
compañeros, y el profesor me dijo que admiraba la labor que hacía. Pero, sobre todo, quedé satisfecha de haber
defendido el nombre de Jehová y haber podido explicar con claridad los fundamentos de mi postura bíblica.”
(Génesis 9:3, 4; Hechos 15:28, 29.) Cierto, como esclavos de Dios y de Cristo, somos diferentes. Sin embargo,
podemos ganarnos el respeto de la gente si estamos preparados para defender respetuosamente nuestras
creencias (1 Pedro 3:15).
w11 1/11 pág. 17 ¿Cómo nos benefician las leyes de Dios?
¿Cómo nos beneficia la santidad de la sangre?
La sangre es sagrada porque Dios dice que representa la vida, o alma, de los seres vivos (Génesis 9:3, 4).
La ley de Dios, que establece que la sangre tiene el mismo valor que la vida, nos beneficia. ¿Por qué? Porque
sobre la base de esa ley, Dios hizo posible el perdón de los pecados. (Lea Levítico 17:11-13 y Hebreos 9:22.)
La sangre de Jesús fue especialmente valiosa porque él era perfecto. Después de sacrificar su vida por la
humanidad, Jesús ofreció a Dios el valor de su sangre, que representaba su vida (Hebreos 9:12). Su sangre
derramada permite que obtengamos vida eterna. (Lea Mateo 26:28 y Juan 3:16.)
w96 1/7 pág. 10 párr. 11 ‘Una casa de oración para todas las naciones’
11. a) ¿Qué uso se daba a la sangre de las víctimas animales, y a qué señalaba esto? b) ¿Cómo ve Dios la
sangre humana y animal?
11 La sangre de los animales sacrificados se llevaba al altar. Este acto recordaba diariamente a la nación su
estado pecaminoso y su necesidad de un redentor cuya sangre vertida expiara permanentemente sus pecados y
la salvara de la muerte. (Romanos 7:24, 25; Gálatas 3:24; compárese con Hebreos 10:3.) Tal uso sagrado de la
sangre también recordaba a los israelitas que esta representa la vida y que la vida pertenece a Dios. Él ha
prohibido siempre al hombre cualquier otro uso de la sangre. (Génesis 9:4; Levítico 17:10-12; Hechos 15:28, 29.)
w04 15/6 págs. 19-20 párrs. 4-5 Aceptemos la guía del Dios vivo
4, 5. a) Antes de la era cristiana, ¿qué directrices estableció Jehová tocante a la sangre? b) ¿Cómo
sabemos que los cristianos también debemos seguirlas?
4 Algo similar sucede con la guía divina sobre la sangre. Jehová le dijo a Noé que los seres humanos
no debían consumir sangre. Posteriormente, en la Ley, reveló que el único uso aprobado para la sangre era el de
derramarla sobre el altar a fin de obtener perdón de pecados. Con aquellas directrices, Dios estaba sentando las
bases para el uso supremo de la sangre: salvar vidas mediante el rescate de Jesús (Hebreos 9:14). Es evidente
que Dios estableció aquellas pautas pensando en nuestra vida y nuestro bienestar. El biblista del siglo XIX Adam
Clarke escribió el siguiente comentario sobre el pasaje de Génesis 9:4: “Este mandato [dado a Noé] lo siguen
obedeciendo escrupulosamente los cristianos orientales [...]. Bajo la Ley estaba prohibido comer sangre, pues
esta tipificaba la sangre que iba a ser derramada por los pecados del mundo, y bajo el Evangelio tampoco debía
comerse, pues siempre debía considerarse una representación de la sangre que fue derramada para remisión de
los pecados”.
5 Seguramente Clarke se refería al evangelio —o buena nueva—, en su sentido básico, centrado en Jesús, y
que abarca el acto de enviar Dios a su Hijo para morir por nosotros, para derramar su sangre a fin de que
pudiéramos tener vida eterna (Mateo 20:28; Juan 3:16; Romanos 5:8, 9). El citado comentario también abarcaba
el mandato posterior de que los seguidores de Cristo se abstuvieran de sangre.
w91 15/2 pág. 16 párr. 3 ‘Ustedes fueron comprados por precio’
3. a) ¿Cómo consideran la sangre los adoradores de Jehová, y por qué? b) ¿Qué demuestra que la sangre
tiene poder legal para expiar pecados?
3 ¿Qué papel desempeña la sangre de Cristo en nuestra salvación? Desde los días de Noé, los adoradores
verdaderos han considerado sagrada la sangre. (Génesis 9:4-6.) La sangre desempeña un papel importante en
el proceso de la vida, pues la Biblia dice que “el alma [o la vida] de la carne está en la sangre”. (Levítico 17:11.)
Por eso la Ley de Moisés requería que al sacrificar un animal se derramara su sangre delante de Jehová. A
veces se ponía sangre también sobre los cuernos del altar. Es evidente que el poder expiatorio de un sacrificio
estaba en su sangre. (Levítico 8:15; 9:9.) “Casi todas las cosas son limpiadas con sangre según la Ley, y a
menos que se derrame sangre no se efectúa ningún perdón.” (Hebreos 9:22.)
w90 1/5 pág. 20 párr. 13 Su opinión sobre el alma tiene efecto en su vida ***
13. ¿De qué maneras se usa en la Biblia la palabra “alma”?
13 En la Biblia se usa la palabra “alma” de muchas otras maneras. Génesis 9:5 dice: “Su sangre de sus almas
la reclamaré”. Aquí se señala que el alma tiene sangre. Éxodo 12:16 dice: “Solo lo que cada alma necesite
comer, solo eso puede hacerse para ustedes”. En este caso se indica que el alma come. Deuteronomio 24:7
habla de un hombre que ‘secuestre a un alma de sus hermanos’. Obviamente no se secuestraba a un alma
inmortal. Salmo 119:28 dice: “Mi alma se ha desvelado de desconsuelo”. Así que el alma hasta puede perder el
sueño. La Biblia muestra también que el alma es mortal. Muere. “Esa alma tiene que ser cortada de su pueblo.”
(Levítico 7:20.) “No podrá venir hacia ninguna alma muerta.” (Números 6:6.) “Nuestras almas han de morir.”
(Josué 2:14.) “Cualquier alma que no escuche a ese Profeta será completamente destruida.” (Hechos 3:23.)
“Toda alma viviente murió.” (Revelación 16:3.)
w93 15/3 pág. 16 párr. 12 Jehová no desprecia un corazón quebrantado
12. ¿Cómo benefició a David el saber que Dios lo había librado de culpa de sangre?
12 David volvió a expresar sus intenciones de otra manera al decir: “Líbrame de la culpa de sangre, oh Dios, el
Dios de mi salvación, para que mi lengua informe gozosamente acerca de tu justicia”. (Salmo 51:14.) La culpa de
sangre resultaba en la condenación a muerte. (Génesis 9:5, 6.) De modo que el saber que el Dios de su
salvación lo había librado de culpa de sangre con respecto a Urías daría a David paz mental y de corazón. Su
lengua podría entonces cantar gozosamente sobre la justicia de Dios, no sobre la suya propia. (Eclesiastés 7:20;
Romanos 3:10.) David no podía borrar su inmoralidad ni hacer volver a Urías del sepulcro, tal como un ser
humano hoy día no puede devolver la castidad a una persona a quien ha seducido ni resucitar a alguien a quien
ha matado. ¿No deberíamos pensar en estos asuntos cuando afrontamos una tentación? ¡Y cuánto debemos
agradecer la justa misericordia que Jehová nos ha mostrado! De hecho, nuestro agradecimiento debería
impulsarnos a dirigir a otras personas a esta Fuente de justicia y perdón.
w04 15/6 pág. 15 párr. 6 Valoremos debidamente el don de la vida
6. ¿Cómo recalcó Dios, mediante Noé, el valor que le atribuye a la vida?
6 Dios añadió: “Su sangre de sus almas la reclamaré. De la mano de toda criatura viviente la reclamaré; y de la
mano del hombre, de la mano de cada uno que es su hermano, reclamaré el alma del hombre. Cualquiera que
derrame la sangre del hombre, por el hombre será derramada su propia sangre, porque a la imagen de Dios hizo
él al hombre” (Génesis 9:5, 6). En esta declaración de Dios a toda la familia humana se puede ver que, para él,
la sangre del hombre representa su vida. El Creador da vida a la persona, y nadie debe poner fin a esa vida,
representada por la sangre. Si alguien comete un asesinato, como hizo Caín, el Creador tiene el derecho de
‘reclamar’ la vida del asesino.
w95 15/11 pág. 17 párr. 8 ¡Permanezca en la “ciudad de refugio” y viva!
8. ¿Qué es la ciudad de refugio anti típica?
8 ¿Qué es la ciudad de refugio antitípica? No es un lugar geográfico como Hebrón, una de las seis ciudades
de refugio levíticas y hogar del sumo sacerdote de Israel. La ciudad de refugio de la actualidad es la provisión
que Dios hace para protegernos de la muerte por desobedecer su mandamiento respecto a la santidad de la
sangre. (Génesis 9:6.) Prescindiendo de que el violador de ese mandato lo haya hecho voluntaria o
involuntariamente, tiene que buscar el perdón de Dios y la cancelación de su pecado mediante la fe en la sangre
del Sumo Sacerdote, Jesucristo. Los cristianos ungidos que abrigan la esperanza celestial, y la “gran
muchedumbre” que tiene la perspectiva de vivir en la Tierra, han aprovechado los beneficios del sacrificio
expiatorio de Jesús y están en la ciudad de refugio antitípica. (Revelación 7:9, 14; 1 Juan 1:7; 2:1, 2.)
w03 1/11 págs. 8-9 párrs. 3-4 Mujeres que regocijaron el corazón de Jehová
3, 4. a) ¿Por qué no obedecieron Sifrá y Puá cuando el Faraón ordenó que se diera muerte a todo varón
israelita recién nacido? b) ¿Cómo recompensó Jehová a las dos parteras por su valor y temor
piadoso?
3 En los juicios de Nuremberg que tuvieron lugar en Alemania al término de la segunda guerra mundial,
muchos acusados de genocidio trataron de excusar sus crímenes aduciendo que simplemente habían obedecido
órdenes. Pues bien, comparemos a estas personas con dos parteras israelitas, Sifrá y Puá, que vivieron en el
antiguo Egipto durante el reinado de un faraón tiránico a quien no se identifica. Temiendo que la población
hebrea creciera, el Faraón ordenó a las parteras que dieran muerte a todo varón hebreo recién nacido. ¿Qué
hicieron ellas ante una orden tan horrible? “No hacían como les había hablado el rey de Egipto, sino que
conservaban vivos a los varoncitos.” ¿Por qué no sucumbieron estas mujeres al temor al hombre? Porque
“temían al Dios verdadero” (Éxodo 1:15, 17; Génesis 9:6).
4 Así es, aquellas parteras se refugiaron en Jehová, y él fue un “escudo” para ellas, protegiéndolas de la ira del
Faraón (2 Samuel 22:31; Éxodo 1:18-20). Pero Jehová no solo las bendijo de esta forma. También recompensó a
Sifrá y Puá concediéndoles tener su propia familia, e incluso las honró haciendo que sus nombres y hechos
quedaran recogidos en su Palabra inspirada para generaciones futuras, mientras que el nombre de aquel Faraón
se ha perdido en las arenas del tiempo (Éxodo 1:21; 1 Samuel 2:30b; Proverbios 10:7).
w04 1/1 pág. 31 Puntos sobresalientes del libro de Génesis (parte 1)
Respuestas a preguntas bíblicas:
Génesis 9:20-25. ¿Por qué maldijo Noé a Canaán? Es muy probable que Canaán fuera culpable de algún
abuso o perversión contra su abuelo Noé. Aunque Cam, el padre de Canaán, presenció lo ocurrido, no se opuso
a ello, sino que al parecer lo difundió. No obstante, Sem y Jafet, los otros dos hijos de Noé, procedieron a cubrir a
su padre; por eso fueron bendecidos. Pero Canaán fue maldecido, y Cam sufrió a causa de la vergüenza que
aquel incidente trajo sobre su prole.
w91 1/5 pág. 11 párr. 3 Alcancemos unidad mediante el lenguaje puro
3. ¿Qué origen tuvo el lenguaje humano?
3 ¿Cómo llegó a existir el lenguaje humano? Algunos dicen que nuestros antepasados lucharon por
comunicarse unos con otros mediante recurrir a gruñidos. El libro Evolution (Evolución), de la Biblioteca de la
Naturaleza Life, dice: “Quizás un hombre mono de aproximadamente un millón de años atrás [...] dominó unos
cuantos sonidos del habla”. Pero el renombrado lexicógrafo Ludwig Koehler dijo: “El habla humana es un secreto;
es un don divino, un milagro”. Sí, el habla humana es un don divino, porque Dios dio un lenguaje al primer
hombre, Adán. Es patente que ese lenguaje fue el que, con el tiempo, se llamó hebreo. Ese fue el lenguaje de los
descendientes israelitas de “Abrán el hebreo”, un patriarca fiel cuyo antepasado Sem fue hijo de Noé, el
constructor del arca. (Génesis 11:10-26; 14:13; 17:3-6.) En vista de la bendición profética de Dios sobre Sem, es
razonable concluir que su lenguaje no fue afectado por algo que Jehová Dios hizo milagrosamente hace
43 siglos. (Génesis 9:26.)
Capítulo 10.
w04 1/1 pág. 31 Puntos sobresalientes del libro de Génesis (parte 1)
Lecciones para nosotros:
Génesis 10:1-32. Los dos registros genealógicos correspondientes a antes y después del Diluvio, en los
capítulos 5 y 10, conectan a todo el género humano con el primer hombre, Adán, mediante los tres hijos de Noé.
Los asirios, los caldeos, los hebreos, los sirios y algunas tribus árabes son descendientes de Sem. Los etíopes,
los egipcios, los cananeos y algunas tribus africanas y árabes son descendientes de Cam. Los indoeuropeos son
descendientes de Jafet. Todos los seres humanos estamos emparentados y todos somos iguales a los ojos de
Dios (Hechos 17:26). Esta verdad debe influir en el modo como vemos y tratamos a los demás.
w99 1/4 pág. 11 párrs. 11-12 ¿Qué cree la gente sobre la vida después de la muerte?
11, 12. ¿Cuál fue la cuna de la enseñanza de la inmortalidad del alma después del Diluvio?
11 Está claro que la enseñanza de la inmortalidad del alma se remonta a la antigua Babilonia. ¿Es relevante
ese hecho? Sí, pues según la Biblia, la ciudad de Babel, o Babilonia, fue fundada por Nemrod, un bisnieto de
Noé. Después del diluvio universal del tiempo de Noé, solo existía un idioma y una religión. Nemrod no solo
estaba “en oposición a Jehová”, sino que tanto él como sus seguidores quisieron hacerse “un nombre célebre”.
Así, al fundar la ciudad y edificar una torre en ella, Nemrod dio inicio a una religión diferente (Génesis 10:1, 6, 8-
10; 11:1-4).
12 Según la tradición, Nemrod sufrió una muerte violenta. Era de esperarse que después de su muerte los
babilonios lo tuvieran en gran estima por haber sido el fundador, edificador y primer rey de la ciudad. Como al
dios Marduk (Merodac) se le consideraba el fundador de Babilonia y varios reyes babilonios tomaron de él su
nombre, algunos eruditos piensan que Marduk era Nemrod deificado (2 Reyes 25:27; Isaías 39:1; Jeremías 50:2).
En tal caso, la idea de que el hombre tiene un alma que pervive después de la muerte debe haber sido común al
menos para el tiempo en que murió Nemrod. De cualquier modo, las páginas de la historia revelan que, después
del Diluvio, la enseñanza de la inmortalidad del alma nació en Babel, o Babilonia.
w97 1/11 pág. 14 párr. 4 En el mundo sin ser parte de él
4. ¿Cómo se formaron las potencias mundiales?
4 El mundo de la humanidad alejado de Dios que existe ahora empezó a formarse poco después del Diluvio
del día de Noé, cuando muchos de sus descendientes dejaron de adorar a Jehová Dios. Un hombre prominente
de aquellos días fue Nemrod, edificador de ciudades y “poderoso cazador en oposición a Jehová”. (Génesis
10:8-12.) En aquellos años gran parte del mundo estaba organizado en pequeñas ciudades-estado, que a veces
formaban coaliciones y guerreaban entre sí. (Génesis 14:1-9.) Algunas ciudades-estado dominaron a otras y se
convirtieron en potencias regionales. Algunas de estas con el tiempo crecieron y se convirtieron en grandes
potencias mundiales.
w96 15/4 pág. 21 párr. 17 Por qué bendice Dios la adoración verdadera
17. ¿Cuál es el décimo requisito de la adoración verdadera, y qué ejemplos pueden citarse?
17 Existe un décimo requisito de Jehová para los que lo adoran con espíritu y verdad: la enseñanza pura.
(Juan 4:23, 24.) Jesús aseguró a sus seguidores: “Conocerán la verdad, y la verdad los libertará”. (Juan 8:32.) La
verdad de la Biblia nos libera de las doctrinas que deshonran a Dios, como la inmortalidad del alma, el infierno y
el purgatorio. (Eclesiastés 9:5, 6, 10; Ezequiel 18:4, 20.) Nos libra del misterio babilónico de la “Santísima
Trinidad” de la cristiandad. (Deuteronomio 4:35; 6:4; 1 Corintios 15:27, 28.) La obediencia a la verdad bíblica
forma personas amorosas, altruistas, bondadosas, compasivas. El cristianismo verdadero nunca ha engendrado
inquisidores intolerantes y vengativos, como Tomás de Torquemada, ni odiosos belicistas, como los promotores
papales de las cruzadas. En cambio, Babilonia la Grande sí ha producido fruto de esta clase a lo largo de la
historia, desde por lo menos el tiempo de Nemrod hasta nuestros días. (Génesis 10:8, 9.)
w07 1/12 pág. 23 párr. 12 La soberanía de Jehová y el Reino de Dios
12. ¿Quiénes formaron parte de la descendencia de Satanás tras el diluvio de Noé?
12 Antes del tiempo de Abrahán, el hombre ya había intentado establecer sus propias formas de gobierno. Tal
fue el caso de un bisnieto de Noé llamado Nemrod. Según la Biblia, este “cazador en oposición a Jehová” fue el
primero en “hacerse un poderoso en la tierra” (Génesis 10:8, 9). Todas las personas que, como Nemrod, se
proclamaron soberanos no fueron más que títeres en manos del Diablo. Tanto ellos como sus partidarios
formaron parte de la descendencia de Satanás (1 Juan 5:19).
w07 1/10 págs. 19-20 párrs. 16-17 La búsqueda del verdadero propósito de la vida
16, 17. ¿Qué ejemplos de personas con talento presenta la Biblia, pero qué fue lo más sobresaliente de su
vida?
16 En la Biblia encontramos ejemplos de quienes amoldaron su vida al propósito de Dios, y de quienes no lo
hicieron. Tales ejemplos son útiles para personas de todas las edades, culturas y circunstancias (Romanos 15:4;
1 Corintios 10:6, 11). Nemrod edificó grandes ciudades, pero estaba en oposición a Jehová (Génesis 10:8-12).
No obstante, hubo muchos otros que sí vivieron en conformidad con el propósito de Dios. Por ejemplo, Moisés
no permitió que su posición como miembro de la nobleza egipcia fuera lo primordial en su vida. Al contrario, él
consideraba las responsabilidades que Dios le había asignado “como riqueza más grande que los tesoros de
Egipto” (Hebreos 11:26). El médico Lucas probablemente ayudó a Pablo y a otras personas a combatir sus
problemas de salud, pero la labor más importante de su vida fue la de evangelizador y escritor bíblico. A Pablo
no se le recuerda como experto en la Ley, sino como misionero, “apóstol a las naciones” (Romanos 11:13).
17 David fue comandante militar, músico y compositor, pero lo más notable es que fue “un hombre agradable
[al] corazón [de Jehová]” (1 Samuel 13:14). A Daniel no lo conocemos por su trabajo como funcionario del
gobierno babilonio, sino por su servicio leal como profeta de Jehová. Ester, más que por ser reina de Persia,
sobresale por su fe y valor. Pedro, Andrés, Santiago y Juan fueron hábiles pescadores, pero los recordamos más
como apóstoles de Jesús. Y el mejor ejemplo de todos es el propio Jesús, quien para nosotros no es “el
carpintero”, sino “el Cristo” (Marcos 6:3; Mateo 16:16). Todos estos siervos de Dios tenían bien claro que su vida
no debía girar en torno a sus talentos, sus bienes o su posición social, sino en torno a su servicio a Dios. Sabían
que el propósito más noble y más gratificante que existe es el de ser siervos de Dios.
w96 1/6 pág. 10 párr. 5 Cómo se desenmascara a la descendencia de la Serpiente
5. ¿Qué cualidades caracterizan a la prole espiritual del Diablo?
5 Tras la rebelión en Edén comenzaron a aparecer individuos y organizaciones con las mismas cualidades de
Satanás el Diablo: rebeldes, mentirosos, calumniadores y asesinos, opuestos a la voluntad de Jehová y a sus
adoradores. Tales cualidades identificaron a la prole, o hijos espirituales, del Diablo. Entre ellos figuró Caín, que
asesinó a Abel porque Jehová prefirió la adoración de este a la suya. (1 Juan 3:10-12.) Nemrod, cuyo mismo
nombre lo identificaba como un rebelde, vino a ser un poderoso cazador y gobernante opuesto a Jehová.
(Génesis 10:9.) Además, hubo una sucesión de reinos antiguos, como fue Babilonia, con sus religiones
auspiciadas por el Estado y cimentadas en la falsedad, que oprimieron cruelmente a los adoradores de Jehová.
(Jeremías 50:29.)
w08 1/5 pág. 20 Cómo escoger una buena traducción de la Biblia ***
UNA ANTIGUA PARÁFRASIS
Las paráfrasis, o traducciones libres, de la Biblia no son nuevas. En la antigüedad, el pueblo judío compiló lo
que hoy se conoce como los tárgumes arameos, que son una paráfrasis de las Escrituras. Aunque no constituyen
traducciones exactas, sí revelan cómo entendían los judíos algunos textos y ayudan a los traductores a
determinar el significado de ciertos pasajes difíciles. Por ejemplo, explican que la expresión “hijos de Dios” que se
halla en Job 38:7 significa “catervas [o grupos] de ángeles”. Los tárgumes también indican que la preposición
hebrea con que se describe a Nemrod en Génesis 10:9 conlleva el significado hostil de “contra” o “en oposición
a”, más bien que un simple y neutro “delante de”. Estas paráfrasis acompañan al texto bíblico, pero nunca con la
intención de sustituir a la propia Biblia.
w00 1/1 pág. 6 párr. 4 Sirvamos con el atalaya
4. ¿Cómo llegó a existir Babilonia la Grande?
4 Hace unos cuatro mil años, después del Diluvio del día de Noé, Satanás levantó a Nemrod, un “poderoso
cazador en oposición a Jehová” (Génesis 10:9, 10). La mayor ciudad de Nemrod, Babilonia (Babel), se convirtió
en un centro de religión demoníaca. Cuando Jehová confundió el lenguaje de los constructores de la torre de
Babel, la gente se dispersó por toda la Tierra, llevando con ella su religión falsa. De modo que Babilonia se
convirtió en la cuna de un imperio mundial de religión falsa, llamado Babilonia la Grande en el libro de
Revelación, que también predice el final de ese antiguo sistema religioso (Revelación 17:5; 18:21).
w09 1/4 págs. 14-15 Aprendió a ser misericordioso
Nínive era una ciudad muy antigua, pues fue una de las primeras que Nemrod fundó tras el Diluvio. Aquella
metrópoli, que probablemente englobaba a otras ciudades, era tan grande que atravesarla a pie tomaba unos
tres días (Génesis 10:11; Jonás 3:3). Sus majestuosos templos, imponentes muros y demás edificios debían de
conferirle un aspecto impresionante. Con todo, no era por eso que Dios la consideraba importante. Lo que a él le
interesaba era toda la gente que vivía allí. En aquel tiempo, Nínive era muy populosa. Y aunque sus habitantes
cometían muchas maldades, Jehová se preocupaba por ellos. ¿Por qué? Porque Dios valora la vida de todos y
cada uno de los seres humanos, y por ello desea que se arrepientan y dejen el mal camino.
w04 1/1 pág. 31 Puntos sobresalientes del libro de Génesis (parte 1)
Respuestas a preguntas bíblicas:
Génesis 10:25. ¿Cómo “se dividió” la tierra en los días de Péleg? Péleg vivió desde 2269
hasta 2030 a.E.C. Fue “en sus días” cuando Jehová provocó una notable división al confundir el lenguaje de los
edificadores de Babel y esparcirlos sobre toda la superficie de la Tierra (Génesis 11:9). De este modo “se dividió
la tierra”, es decir, la población del planeta, en los días de Péleg.

Macpela.

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casa de los patriarcas.

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