domingo, 30 de marzo de 2014

puntos sobresalientes genesis cap 47 a 50

Para el repaso oral: de la Escuela del Ministerio Teocrático de Marzo y Abril de 2014
4ª Pregunta.-
Con el tiempo, ¿cómo cumplió la tribu de Benjamín la profecía de Génesis 49:27?
[24 de Marzo., w12 1/1 pág. 29, recuadro.]
w12 1/1 pág. 29 Actuó con sabiduría, valor y altruismo -
[Recuadro de la página 29] - Otra profecía cumplida
Al proteger al pueblo de Dios, Ester y Mardoqueo cumplieron otra profecía de la Biblia. Más de doce siglos antes,
Jehová había inspirado al patriarca Jacob para que profetizara sobre uno de sus hijos: “Benjamín seguirá
desgarrando como lobo. Por la mañana se comerá el animal prendido, y al atardecer dividirá el despojo”
(Génesis 49:27). En la “mañana”, o comienzo, de la historia de los reyes de Israel hubo valientes guerreros —
como el rey Saúl y otros— que eran descendientes de Benjamín y defendieron al pueblo de Dios. Y durante el
“atardecer” de la nación de Israel, cuando ya no había reyes sobre el trono, otros dos descendientes de la tribu
de Benjamín, Ester y Mardoqueo, vencieron a los enemigos de Jehová. Puede decirse que se repartieron el
despojo porque recibieron todo lo que pertenecía a Hamán.
Capítulo 47:
w80 1/9 pág. 19 párr. 22 La iluminación de la fiesta
22. ¿Pensaban los del resto ungido que iban a establecerse en la Tierra paradisíaca para siempre?
¿Cómo se consideran ellos en medio de este sistema de cosas?
22 Como si fuera, el resto ungido de cosecheros vivía en “cabañas,” porque no fijaban sus afectos en cosas
terrestres. No esperaban vivir en un paraíso terrestre para toda la eternidad. Esperaban con anhelo recibir su
herencia celestial y vivir con el glorificado Señor, Jesucristo. Por lo tanto, su modo de ver las cosas era como el
que se describe en Hebreos 13:13, 14: “Salgamos, pues, a él fuera del campamento, soportando el vituperio que
él soportó, porque no tenemos aquí una ciudad que continúe, sino que buscamos encarecidamente la que ha de
venir.” Ante ese hecho, se consideran peregrinos, “forasteros y residentes temporales” en medio de este sistema
de cosas, como Abrahán, Isaac y Jacob.—1 Ped. 2:11; Gén. 47:9; Éxo. 6:4; Heb. 11:13; Sal. 119:54.
w07 1/10 pág. 11 Dos hermanas rivales “edificaron la casa de Israel”
Siendo ya muy mayor, Jacob reconoció que su vida —sobre todo su vida de familia— había sido muy
angustiosa (Génesis 47:9). De seguro también lo fue para Lea y para Raquel. Su caso evidencia las tristes
consecuencias de la poligamia y demuestra por qué Jehová estableció que el hombre debe tener una única
esposa (Mateo 19:4-8; 1 Timoteo 3:2, 12). Cuando un hombre o una mujer no centra su interés romántico y sus
deseos sexuales en una única persona —su cónyuge—, surgen los celos. Por esta y otras razones, Dios prohíbe
la fornicación y el adulterio (1 Corintios 6:18; Hebreos 13:4).
En cualquier caso, Dios siguió adelante con su propósito —y lo mismo hace hoy— valiéndose de hombres y
mujeres fieles aunque imperfectos. Ambas hermanas tenían defectos, igual que todos nosotros. Sin embargo,
mediante ellas, Jehová empezó a cumplir la promesa que le había hecho a Abrahán de que tendría una
descendencia numerosa. Por eso, bien podemos decir que Raquel y Lea “edificaron la casa de Israel” (Rut 4:11).
w87 1/5 pág. 15 párr. 4 Conservación de la vida en tiempo de hambre
4. ¿Cómo corresponde la provisión hecha por la clase del “esclavo” hoy con lo que se organizó en los
días de José?
4 Hoy, el resto fiel de esta clase del ‘esclavo discreto’ hace todo lo que puede, bíblicamente, para que los
testigos dedicados de Jehová, así como las personas del mundo que se interesan en la verdad, reciban el
alimento espiritual que sostiene la vida. Esta encomienda se reconoce como un deber sagrado y se ejecuta como
servicio sagrado a Jehová. Además, el “esclavo” ha organizado congregaciones y les ha suministrado literatura
bíblica en tal cantidad que tienen suficiente “semilla” del Reino para esparcirla públicamente en sus campos
asignados. Esto corresponde con lo que sucedió en los días de José, cuando él juntó a la gente en ciudades y le
suministró grano, no solo como sustento, sino también para sembrar en espera de una cosecha posterior.
(Génesis 47:21-25; Marcos 4:14, 20; Mateo 28:19, 20.)
w87 1/5 pág. 19 párr. 16 Conservación de la vida en tiempo de hambre
16. a) ¿Dónde únicamente se halla hoy día el “alimento” que conserva la vida? b) ¿Cómo se ha dado
expansión a la siembra de “grano” para beneficio de la humanidad hambreada?
16 A la diestra de Jehová está su Administrador de Alimentos, ahora el Rey entronizado, el glorificado Jesús.
(Hechos 2:34-36.) Tal como la gente tuvo que venderse para servir como esclavos para mantenerse viva, así hoy
día todos los que deseen seguir viviendo tienen que venir a Jesús y llegar a ser sus seguidores dedicados a Dios.
(Lucas 9:23, 24.) Tal como Jacob hizo que sus hijos fueran a José para recibir alimento, así Jehová guía a los
humanos arrepentidos a su Hijo amado, Jesucristo. (Juan 6:44, 48-51.) Jesús junta a sus seguidores en
congregaciones semejantes a ciudades —más de 52.000 de ellas por todo el mundo hoy— donde se les alimenta
con abundancia de alimento espiritual y se les suple una sobreabundancia de “grano”, como “semilla” para
sembrarla en el campo. (Génesis 47:23, 24; Mateo 13:4-9, 18-23.) ¡Estos testigos de Jehová trabajan de buena
gana! Los que se ofrecen voluntariamente para servicio de precursor de tiempo completo son cada vez más,
pues en un solo mes del año pasado 595.896 de ellos participaron, como máximo, en esta obra privilegiada. ¡Eso
es un promedio de más de 11 precursores por congregación!
w07 1/6 pág. 27 párr. 8 Los mayores: una bendición para los jóvenes
8. ¿Cómo demostró Jacob que tenía una fe firme, y con qué resultado?
8 Isaac, a su vez, ayudó a su hijo Jacob a cultivar una fe firme que lo sostuvo hasta la vejez. Jacob tenía 97
años cuando luchó con un ángel toda una noche para conseguir una bendición (Génesis 32:24-28). Antes de
morir, a la edad de 147 años, reunió las fuerzas necesarias para bendecir a sus doce hijos uno por uno (Génesis
47:28). Sus palabras proféticas, que ahora se hallan en Génesis 49:1-28, han resultado veraces; de hecho,
todavía hoy siguen cumpliéndose
Capítulo 48:
w96 1/10 pág. 5 ¿Predicen los sueños el futuro?
En ocasiones, Dios se valió de los sueños para dar instrucciones a su pueblo y asegurar a sus siervos que
tenían Su favor o para que entendieran cómo estaba ayudándolos. Así, Dios reveló en un sueño a Jacob que
contaba con su aprobación. (Génesis 48:3, 4.)
w11 15/11 pág. 17 párr. 4 “Residentes temporales” en este mundo malvado ***
4. ¿Qué advertencia recibieron los israelitas antes de comenzar a residir en su país?
4 Con el tiempo, los descendientes de Abrahán se multiplicaron y llegaron a constituir una nación, llamada
Israel, con su código de leyes y su territorio (Gén. 48:4; Deu. 6:1). Pero no debían olvidar nunca que Jehová era
el verdadero Dueño del país (Lev. 25:23). Por así decirlo, eran sus inquilinos y tenían que respetar sus deseos.
Además, era necesario que recordaran que “no solo de pan vive el hombre”; no podían permitir que la
prosperidad los llevara a olvidarse de Jehová (Deu. 8:1-3). Antes de instalarse en su tierra, recibieron esta
advertencia: “Cuando Jehová tu Dios te introduzca en la tierra que a tus antepasados Abrahán, Isaac y Jacob
juró darte, ciudades grandes y de buena apariencia que tú no edificaste, y casas llenas de toda suerte de cosas
buenas que no llenaste, y cisternas labradas que no labraste, viñas y olivares que no plantaste, y hayas comido y
quedado satisfecho, cuídate para que no te olvides de Jehová” (Deu. 6:10-12).
w13 15/12 pág. 28 Cómo afrontar la pérdida del cónyuge
La Biblia confirma que el dolor por la pérdida del cónyuge es cruel y se prolonga largo tiempo. Tras la muerte
de Sara, su esposo, Abrahán, “entró a plañir[la] y a llorarla” (Gén. 23:1, 2). Él tenía fe en la resurrección;
no obstante, sintió un inmenso dolor cuando murió su amada (Heb. 11:17-19). En el caso de Jacob, él tampoco
olvidó enseguida a su querida Raquel. Les hablaba de ella a sus hijos con cariño (Gén. 44:27; 48:7).
¿Qué nos enseñan estos ejemplos bíblicos? Que el sufrimiento de quienes han enviudado suele durar años.
Por lo tanto, no deberíamos ver sus lágrimas y períodos de tristeza como una señal de debilidad, sino como una
consecuencia lógica de su enorme pérdida. Es posible que necesiten nuestra comprensión y apoyo durante
mucho tiempo.
w04 15/5 pág. 17 párr. 9 El cuidado de los mayores es un deber cristiano
9. ¿A quiénes ha nombrado Jehová para pastorear al rebaño, incluidos los miembros de edad avanzada?
9 Cuando su larga vida se aproximaba a su fin, Jacob se refirió a Jehová como “el Dios verdadero que ha
estado pastoreándome durante toda mi existencia hasta el día de hoy” (Génesis 48:15). En la actualidad, Jehová
pastorea a sus siervos terrestres por medio de los superintendentes cristianos bajo la dirección de su Hijo,
Jesucristo, “el pastor principal” (1 Pedro 5:2-4). ¿Cómo pueden los superintendentes imitar a Jehová en el
cuidado de los miembros mayores del rebaño?
w93 1/8 pág. 28 Jehová se acuerda de los enfermos y de los de edad avanzada
Honre a los enfermos y a los de edad avanzada
Es fundamental honrar y tratar con dignidad a los enfermos y a los de edad avanzada. (Romanos 12:10.)
No se impaciente si ya no reaccionan con la misma rapidez que antes o ya no pueden hacer tanto como en el
pasado. No se apresure a intervenir y a decidir por ellos. Por muy bienintencionados que seamos, actuar de
manera dominante o autoritaria privará a la otra persona de su amor propio. El investigador Jette Ingerslev
explicó en una tesis doctoral publicada en 1988 lo que un grupo de ancianos de 85 años de edad consideraban
primordial para una vida de calidad: “Dieron prioridad a tres cosas: estar con sus parientes, gozar de buena salud
y, finalmente, aunque no por ello menos importante, tomar sus propias decisiones”. Observe que los hijos del
patriarca Jacob no lo trataron con desdén en su vejez, sino que respetaron sus deseos. (Génesis 47:29, 30;
48:17-20.)
Capítulo 49:
w02 1/6 pág. 4 ¿Cómo ve usted la muerte? - ¿Morir en soledad?
En el pasado, era usual que un enfermo terminal o alguien herido mortalmente falleciera en el hogar, un
entorno familiar y entrañable. Eso era lo común en tiempos bíblicos (Génesis 49:1, 2, 33). En algunos lugares,
todavía se suele reunir a la familia e incluir a los niños en la conversación. De este modo, los familiares no tienen
la sensación de sufrir en soledad; más bien, les consuela saber que comparten con otros el dolor y las
obligaciones que conlleva la situación.
Lo anterior contrasta enormemente con lo que sucede en una sociedad que considera la muerte un tema tabú,
incluso morboso, del que se excluye a los niños porque es “demasiado fuerte” para ellos. Morir hoy día es
diferente en muchos sentidos y suele ser más solitario. La mayoría preferiría morir en la paz de su hogar
recibiendo los tiernos cuidados de su familia, pero la cruel realidad es que muchas personas mueren sufriendo en
la soledad de un hospital, conectadas a un aterrador despliegue de avanzados equipos médicos. Por otro lado,
millones de seres humanos fallecen en el anonimato, víctimas sin rostro de los genocidios, el hambre, el sida, las
guerras civiles o hasta la extrema pobreza.
w85 1/7 pág. 21 párr. 13 La bondad de Jehová en “la parte final de los días”
13. a) ¿Quiénes pueden beneficiarse hoy día de considerar la profecía que Jacob dio en su lecho de
muerte? b) ¿Qué consejo contiene esa profecía?
13 Hace unos 3.700 años, el patriarca Jacob (llamado también Israel) dio una profecía en su lecho de muerte.
Al dirigirse a sus doce hijos, los cabezas de las tribus de Israel, dijo: “Reúnanse para que les declare lo que les
sucederá a ustedes en la parte final de los días”. Sus palabras aplican hoy día a los que quedan del Israel
espiritual y, por extensión, a sus compañeros, las “otras ovejas”. Ninguno de ellos puede pasar por alto
impunemente las normas morales de Jehová, como lo hizo Rubén, ni puede dejar lugar a inclinaciones violentas,
como las de Simeón y Leví. Más bien, tienen que cultivar cualidades como el valor, la confianza en Jehová y la
productividad, que desplegaron los demás hijos de Israel. (Génesis 49:1, 3-7, 9, 18, 22; Juan 10:16; compárese
con 2 Pedro 1:8-11.)
w91 15/11 pág. 10 párr. 8 El autodominio... ¿por qué es tan importante?
8. ¿Las experiencias de qué tres hombres de la antigüedad nos dan lecciones sobre lo necesario de
dominarnos a nosotros mismos?
8 El primogénito de Jacob, Rubén, perdió la primogenitura por no desplegar autodominio. Violó el canapé de
su padre al tener relaciones sexuales con una de las concubinas de Jacob. (Génesis 35:22; 49:3, 4; 1 Crónicas
5:1.) Porque Moisés perdió los estribos ante la manera como los israelitas lo pusieron a prueba con su
murmuración, queja y rebelión, se le negó el privilegio muy anhelado de entrar en la Tierra Prometida. (Números
20:1-13; Deuteronomio 32:50-52.) Hasta el fiel rey David, ‘un hombre agradable al corazón de Dios mismo’, se
metió en una grave dificultad por no haberse dominado en cierta ocasión. (1 Samuel 13:14; 2 Samuel 12:7-14.)
Todos estos ejemplos nos dan la sana advertencia de que tenemos que saber dominarnos.
w05 15/1 pág. 24 Puntos sobresalientes del libro de Jueces
Respuestas a preguntas bíblicas:
1:2, 4. ¿Por qué se designa a Judá para que sea la primera tribu en tomar posesión de la tierra que le
toca? Lo normal hubiera sido que le correspondiera este privilegio a la tribu de Rubén, el primogénito de Jacob.
Pero en la profecía que pronunció en su lecho de muerte, Jacob predijo que, por haber perdido su derecho a la
primogenitura, Rubén no iba a sobresalir. Como Simeón y Leví habían actuado con crueldad, sus hijos serían
dispersados por Israel (Génesis 49:3-5, 7). Por tanto, el privilegio le correspondía al cuarto hijo de Jacob, que
era Judá. La tribu de Simeón, que subió con la de Judá, recibió pequeñas porciones de tierra distribuidas por
todo el enorme territorio de Judá (Josué 19:9).
w93 15/8 págs. 20-21 párrs. 13-14 Hagan que su autodominio exista y rebose
13, 14. a) ¿Qué sucede con frecuencia entre las personas del mundo debido a que no reprimen sus
emociones? b) ¿Qué puede contribuir a que un cristiano guarde rencor?
13 Muchas personas del mundo que no reprimen sus emociones se envuelven en disputas implacables, a
veces de carácter violento, con relación a una injusticia, real o imaginaria, cometida contra ellas o algún familiar.
Una vez que las emociones se descontrolan, pueden tener una influencia dañina durante mucho tiempo.
(Compárese con Génesis 34:1-7, 25-27; 49:5-7; 2 Samuel 2:17-23; 3:23-30; Proverbios 26:24-26.) Todo
cristiano, prescindiendo de sus antecedentes nacionales o culturales, debe reconocer que tales hostilidades y
rencores despiadados son incorrectos, malos, algo de lo que debe guardarse. (Levítico 19:17.) ¿Considera usted
que no guardar rencor es una manera de dominar las emociones?
14 Como ocurrió en el caso de Evodia y Síntique, no contener las emociones pudiera causar dificultades hoy
día. Puede ser que una hermana se sienta ofendida porque no se la invitó a una boda, o debido a que no se
invitó a su hijo pequeño o a su prima. O tal vez un hermano compró un automóvil de segunda mano que
pertenecía a un compañero cristiano, y poco tiempo después se le averió. Cualquiera que haya sido la razón,
resultó en sentimientos heridos, no hubo dominio de las emociones y los implicados se molestaron. ¿Cuáles
pudieran ser las consecuencias?
w99 15/2 pág. 21 párrs. 12-13 El camino del amor nunca falla
12, 13. a) ¿Cómo debemos reaccionar cuando alguien nos ofende? b) Cite ejemplos bíblicos que
muestran que incluso la ira justificada puede hacer que actuemos imprudentemente.
12 Pablo escribe que el amor “no se siente provocado” (“no se enoja con facilidad”, Nueva Versión
Internacional, 1990) (1 Corintios 13:5). Es normal que los seres humanos imperfectos nos “agitemos” o sintamos
cierta ira cuando alguien nos ofende. Sin embargo, sería impropio albergar resentimiento por tiempo o
mantenernos en estado provocado (Salmo 4:4; Efesios 4:26). Si no la controlamos, incluso la ira justificada puede
hacer que actuemos imprudentemente, y Jehová pudiera tenérnoslo en cuenta (Génesis 34:1-31; 49:5-7;
Números 12:3; 20:10-12; Salmo 106:32, 33).
13 Algunos han permitido que las imperfecciones ajenas afecten su decisión de asistir a las reuniones
cristianas o participar en el ministerio del campo. Muchos de ellos libraron en el pasado una dura lucha por la fe,
quizá aguantando oposición familiar, la mofa de los compañeros de trabajo y otras dificultades. Han aguantado
tales sufrimientos porque los consideraban pruebas de su integridad, y eso es lo que eran. Pero ¿qué sucede
cuando un compañero cristiano dice o hace algo poco amoroso? ¿No es también una prueba de integridad? Por
supuesto que lo es, pues si permanecemos en estado provocado, podemos dejar “lugar para el Diablo” (Efesios
4:27).
w95 15/12 págs. 13-14 párr. 13 Hicieron “precisamente así”
13. ¿Cómo podemos beneficiarnos, al igual que David, de mostrar amor a la Palabra de Jehová?
13 No obstante, David, el primer rey humano fiel de Israel, demostró una devoción excepcional a Jehová.
Resultó ser ‘un cachorro de león de Judá’, prefigurando a Cristo Jesús, ‘el león vencedor de la tribu de Judá, la
raíz de David’. (Génesis 49:8, 9; Revelación 5:5.) ¿De dónde provenía la fuerza de David? Él apreciaba
profundamente la Palabra escrita de Jehová y vivía en conformidad con ella. En una “melodía de David”, el
Salmo 19, leemos: “La ley de Jehová es perfecta”. Después de mencionar el recordatorio, las órdenes, el
mandamiento y las decisiones judiciales de Jehová, David pasa a decir con respecto a todas estas disposiciones:
“Más han de desearse que el oro, sí, que mucho oro refinado; y más dulces son que la miel, y la miel que fluye de
los panales. También, a tu propio siervo han dado advertencia ellas; en guardarlas hay un galardón grande”.
(Salmo 19:7-11.) Si la lectura diaria de la Palabra de Jehová y la meditación en ella eran recompensadoras hace
tres mil años, ¡cuánto más lo son hoy en día! (Salmo 1:1-3; 13:6; 119:72, 97, 111.)
w86 15/5 pág. 11 párrs. 4-5 “Las cosas reveladas pertenecen a nosotros”
4, 5. ¿Qué revelaciones adicionales hizo Jehová, y qué conductos usó?
4 Los hombres y mujeres temerosos de Dios debieron haber tenido muchas preguntas acerca de la
Descendencia. ¿Quién sería? ¿Cuándo vendría? ¿Cómo beneficiaría a la humanidad? Con el transcurso de los
siglos, Jehová dio más revelaciones acerca de su propósito, y con el tiempo dio respuestas a todas estas
preguntas. Antes del Diluvio, inspiró a Enoc a profetizar acerca de la venidera destrucción de la descendencia de
Satanás. (Judas 14, 15.) Unos 2.400 años antes de la era común, él le encomendó a Noé la revelación de que la
vida y la sangre humana son sagradas, una verdad que sería de máxima importancia cuando llegara la
Descendencia prometida. (Génesis 9:1-7.)
5 Después de los días de Noé, Jehová reveló conocimiento vital por medio de otros patriarcas fieles. En el
siglo XX a. E.C., a Abrahán se le dijo que la Descendencia prometida sería uno de sus descendientes. (Génesis
22:15-18.) Esta promesa se convirtió en la inapreciable posesión del hijo de Abrahán, Isaac y de su nieto Jacob
(a quien más tarde se le llamó Israel). (Génesis 26:3-5; 28:13-15.) Entonces, mediante Jacob, Jehová reveló que
esta Descendencia, “Siló”, sería un poderoso gobernante que nacería en la línea de descendencia de su hijo
Judá. (Génesis 49:8-10.)
w80 15/6 págs. 11-12 párrs. 12-14 El gobierno de Dios... la única esperanza de la humanidad ***
12-14. ¿Qué promesas acerca del gobierno de Dios se les hicieron a Abrahán, Isaac, Jacob, Judá y
David?
12 En Génesis 22:18 Jehová prometió lo siguiente a Abrahán: “Por medio de tu descendencia ciertamente se
bendecirán todas las naciones de la tierra.” El apóstol Pablo, en su carta a los gálatas, identificó a Jesucristo
como la descendencia de Abrahán, por medio de quien las naciones se bendecirían a sí mismas. (Gál. 3:16) Se
hicieron promesas parecidas acerca de una venidera “descendencia” de bendición al hijo de Abrahán, Isaac, y a
su nieto, Jacob. (Gén. 26:3-5; 28:13, 14) Por lo tanto, de acuerdo con lo que esas promesas manifestaban, la
“descendencia” de la mujer de Dios habría de venir por medio del linaje de Isaac y Jacob.
13 Note la promesa adicional que se le hizo a Judá, hijo de Jacob: “El cetro no se apartará de Judá, ni el
bastón de mando de entre sus pies, hasta que venga Silo; y a él pertenecerá la obediencia de los pueblos.” (Gén.
49:10) Jesucristo, que ‘provino de Judá,’ resultó ser aquel “Silo” a quien “pertenecerá la obediencia de los
pueblos.” Y note cómo eso se corrobora de nuevo en la Biblia.—Heb. 7:14.
14 Casi 700 años después que se hizo la promesa a Judá, Jehová dijo lo siguiente respecto a David de la tribu
de Judá: “He hallado a David mi siervo; con mi aceite santo lo he ungido, con quien mi propia mano será firme, a
quien mi propio brazo también fortalecerá. Y ciertamente estableceré su descendencia para siempre y su trono
como los días del cielo.” (Sal. 89:20, 21, 29) Cuando Dios dice que la “descendencia” de David llega a estar
establecida “para siempre,” y que “su trono” seguirá existiendo “como los días del cielo,” está aludiendo a la
permanencia del gobierno del reino en manos de su gobernante nombrado, Jesucristo. ¿Cómo lo sabemos?
w83 15/6 pág. 30 Génesis inspira fe, esperanza y ánimo
Génesis 49:10—¿Hay alguna diferencia entre un cetro y un bastón de mando?
Sí. El cetro es el bastón que lleva un gobernante como símbolo de su autoridad real. El bastón de mando es una
vara larga que simboliza el poder de mando. La referencia que Jacob hizo a ambos evidentemente indicó que en
la tribu de Judá residirían autoridad y poder significativos hasta la venida de Silo. Este descendiente de Judá es
Jesucristo, aquel a quien Jehová ha dado gobernación celestial. Cristo tiene autoridad real y posee el poder de
mando. (Salmo 2:8, 9; Isaías 55:4; Daniel 7:13, 14.)
w89 1/2 pág. 13 párr. 18 Pactos relacionados con el propósito eterno de Dios
18. ¿Qué otra perspectiva estaba relacionada con el pacto de la Ley, pero por qué era difícil entender
esto?
18 En la inauguración de este pacto temporal, Dios también mencionó este emocionante objetivo: “Si ustedes
obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto, entonces ciertamente llegarán a ser mi
propiedad especial [...] Y ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”.
(Éxodo 19:5, 6.) ¡Qué perspectiva! Una nación de reyes y sacerdotes. Pero ¿cómo podría ser eso? Como más
tarde especificó la Ley, la tribu gobernante (Judá) y la tribu sacerdotal (Leví) recibieron responsabilidades
diferentes. (Génesis 49:10; Éxodo 28:43; Números 3:5-13.) Ningún hombre podía ser a la vez gobernante civil y
sacerdote. Sin embargo, las palabras de Dios en Éxodo 19:5, 6 indicaban que, de alguna manera que no se
había revelado aún, los que se hallaban en el pacto de la Ley tendrían la oportunidad de suministrar los
miembros de “un reino de sacerdotes y una nación santa”.
w90 15/10 pág. 11 párr. 3 Entendimiento de por qué había de venir el Mesías
3 Se entiende por qué, en el año 29 E.C., ‘el pueblo estaba en expectación’ del Mesías. (Lucas 3:1, 15.) El
título “Mesías” significa lo mismo que “Cristo” en griego; ambos términos significan “Ungido”. (Juan 1:41.) La
cuestión candente entre muchos judíos era: ‘¿A quién ungirá Jehová Dios como rey para que gobierne, no solo a
Israel, sino a toda la humanidad?’. Mediante la profecía, la selección se limitaba a un descendiente de Judá,
bisnieto de Abrahán. Además, el Mesías sería heredero del trono del rey David de Judá, y nacería en el pueblo
de David, Belén. (Génesis 17:5, 6; 49:10; Salmo 132:11; Daniel 7:13, 14; Miqueas 5:2; Juan 7:42.)
w95 1/8 págs. 11-12 párrs. 11-12 Jehová, el Dios que enseña
11, 12. ¿De qué manera expuso Jehová con más detalle su enseñanza fundamental sobre la
“descendencia”?
11 Jehová expuso con más detalle la enseñanza fundamental sobre la “descendencia” cuando prometió a
Abrahán: “De seguro multiplicaré tu descendencia como las estrellas de los cielos [...]. Y mediante tu
descendencia ciertamente se bendecirán todas las naciones de la tierra”. (Génesis 22:17, 18.) Jehová se valió
del apóstol Pablo para explicar que Jesucristo es la prometida Descendencia de Abrahán, si bien otras personas
llegan a formar parte de la “descendencia”. “Si pertenecen a Cristo —escribió Pablo—, realmente son
descendencia de Abrahán, herederos respecto a una promesa.” (Gálatas 3:16, 29.)
12 Jehová también reveló que Cristo, la Descendencia, vendría del linaje real de Judá y que a él “[pertenecería]
la obediencia de los pueblos”. (Génesis 49:10.) Con referencia al rey David, de la tribu de Judá, Jehová
prometió: “Ciertamente estableceré su descendencia para siempre y su trono como los días del cielo. Su
descendencia misma resultará ser aun hasta tiempo indefinido, y su trono como el sol enfrente de mí”. (Salmo
89:3, 4, 29, 36.) Cuando el ángel Gabriel anunció el nacimiento de Jesús, explicó que el niño era el gobernante
designado por Dios, la Descendencia de David. “Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo —dijo
Gabriel—; y Jehová Dios le dará el trono de David su padre, [...] y de su reino no habrá fin.” (Lucas 1:32, 33;
Isaías 9:6, 7; Daniel 7:13, 14.)
w98 15/9 pág. 13 párrs. 14-15 Los tiempos y sazones pertenecen a Jehová
14, 15. ¿Cómo sabemos que Dios fijó un tiempo para la venida de su Hijo a la Tierra, y qué esperaban
tanto los profetas como los ángeles?
14 Jehová había fijado un tiempo para la venida de su Hijo unigénito a la Tierra como Mesías. Pablo escribió:
“Cuando llegó el límite cabal del tiempo, Dios envió a su Hijo, que vino a ser procedente de una mujer y que llegó
a estar bajo ley” (Gálatas 4:4). Así se cumplió la promesa de Dios de enviar una Descendencia, es decir, a ‘Siló,
a quien pertenecerá la obediencia de los pueblos’ (Génesis 3:15; 49:10).
15 Los profetas de Dios —hasta los ángeles— esperaban la “sazón” en que aparecería en la Tierra el Mesías y
se haría posible la salvación de la humanidad pecadora. “Respecto a esta misma salvación —dijo Pedro—, los
profetas que profetizaron acerca de la bondad inmerecida que había de ser para ustedes hicieron una indagación
diligente y una búsqueda cuidadosa. Siguieron investigando qué época en particular, o qué suerte de época,
indicaba respecto a Cristo el espíritu que había en ellos cuando este de antemano daba testimonio acerca de los
sufrimientos para Cristo y acerca de las glorias que habían de seguir a estos. [...] En estas mismas cosas los
ángeles desean mirar con cuidado.” (1 Pedro 1:1-5, 10-12.)
w00 15/5 págs. 15-16 párr. 5 Tengamos fe en la palabra profética de Dios
5. ¿En quién se cumplió la promesa de Dios sobre la Descendencia, y por qué contestamos así?
5 El apóstol Pablo identificó a la Descendencia prometida de Dios cuando escribió: “Las promesas se hablaron
a Abrahán y a su descendencia. No dice: ‘Y a descendencias’, como si se tratara de muchos, sino
como tratándose de uno solo: ‘Y a tu descendencia’, que es Cristo” (Gálatas 3:16). La Descendencia mediante la
cual se bendecirían todas las naciones no incluyó a toda la prole de Abrahán. Los descendientes de su hijo
Ismael y de los hijos que tuvo con Queturá no fueron utilizados para bendecir a la humanidad. La Descendencia
de la bendición vino mediante su hijo Isaac y su nieto Jacob (Génesis 21:12; 25:23, 31-34; 27:18-29, 37; 28:14).
Jacob dijo que “pueblos” obedecerían a Siló, de la tribu de Judá, pero la Descendencia más tarde se circunscribió
al linaje de David (Génesis 49:10; 2 Samuel 7:12-16). Los judíos del siglo primero esperaban que viniera una
persona como Mesías o Cristo (Juan 7:41, 42). Y la profecía de Dios sobre la Descendencia se cumplió en su
Hijo, Jesucristo.
w02 1/10 pág. 17 párr. 1 Cultivemos la obediencia mientras se acerca el fin
1. a) Con frecuencia, ¿qué ha significado en el pasado ser obediente a Jehová? b) ¿Qué profecía tocante
a la obediencia pronunció Jacob?
SER obediente a Jehová ha significado en muchas ocasiones obedecer a sus representantes, entre ellos
ángeles, patriarcas, jueces, sacerdotes, profetas y reyes. Al trono de los reyes de Israel incluso se le llamaba el
trono de Jehová (1 Crónicas 29:23). Lamentablemente, sin embargo, muchos gobernantes de Israel fueron
desobedientes a Dios, lo que resultó desastroso para ellos mismos y para sus súbditos. Pero Jehová no dejó a
sus siervos leales sin esperanza, pues los reconfortó con la promesa de instaurar un Rey incorruptible, a quien
los justos se complacerían en obedecer (Isaías 9:6, 7). Sobre este futuro gobernante, el moribundo patriarca
Jacob profetizó: “El cetro no se apartará de Judá, ni el bastón de comandante de entre sus pies, hasta que venga
Siló; y a él pertenecerá la obediencia de los pueblos” (Génesis 49:10).
w02 1/10 pág. 17 párr. 22 Jehová bendice y protege a quienes le obedecen
22.¿Qué hecho infunde confianza al pueblo de Jehová?
22 Otro hecho que nos infunde confianza es saber que “el Señor Soberano Jehová no hará ni una cosa a
no ser que haya revelado su asunto confidencial a sus siervos los profetas” (Amós 3:7). En la actualidad, Jehová
no inspira a profetas como en el pasado, sino que ha comisionado a la clase del esclavo fiel para que suministre
a su casa el alimento espiritual al debido tiempo (Mateo 24:45-47). Es de suma importancia, pues, que estemos
dispuestos a obedecer a dicho “esclavo”. Como indicará el próximo artículo, tal disposición también reflejará
nuestra actitud para con Jesús, el amo del “esclavo”. Es Aquel a Quien “pertenece[...] la obediencia de los
pueblos” (Génesis 49:10).
w04 15/1 pág. 29 Puntos sobresalientes del libro de Génesis (parte 2)
Respuestas a preguntas bíblicas:
Génesis 49:10. ¿Qué son “el cetro” y “el bastón de comandante”? El cetro es el bastón que lleva un
gobernante como símbolo de su autoridad real. El bastón de comandante es una vara larga que simboliza el
poder de mando. La referencia que Jacob hizo a ambos indicó que la tribu de Judá tendría una medida
importante de autoridad y poder hasta la venida de Siló. Este descendiente de Judá es Jesucristo, aquel a quien
Jehová ha otorgado gobernación celestial. Cristo tiene autoridad real y posee el poder de mando (Salmo 2:8, 9;
Isaías 55:4; Daniel 7:13, 14).
w07 1/12 págs. 23-24 párr. 13 La soberanía de Jehová y el Reino de Dios
13. ¿Qué predijo Jehová mediante Jacob?
13 Pero no hay nada que pueda frustrar el propósito de Dios, ni siquiera los repetidos intentos de Satanás por
levantar gobernantes humanos. Mediante Jacob, un nieto de Abrahán, Jehová predijo: “El cetro no se apartará de
Judá, ni el bastón de comandante de entre sus pies, hasta que venga Siló; y a él pertenecerá la obediencia de los
pueblos” (Génesis 49:10). Estas palabras predecían la llegada de alguien llamado Siló, que significa “Aquel de
Quien Es” o “Aquel a Quien Pertenece”. Solo él tendría el derecho de recibir “el cetro” y “el bastón de
comandante” (símbolos de soberanía y de poder) para gobernar a todos “los pueblos”. Pues bien, ¿quién sería
Siló?
w11 15/8 pág. 9 párr. 6 Esperaban al Mesías
6. ¿Cómo se cumplió Génesis 49:10?
6 Pertenecería a la tribu de Judá. En su lecho de muerte, Jacob pronunció bendiciones para sus hijos. En una
de ellas profetizó: “El cetro no se apartará de Judá, ni el bastón de comandante de entre sus pies, hasta que
venga Siló; y a él pertenecerá la obediencia de los pueblos” (Gén. 49:10). Tal como lo reconocieron muchos
estudiosos judíos, estas palabras tienen que ver con el Mesías. ¿Qué representan el cetro y el bastón de
comandante? La autoridad real y el poder de mando. La profecía indica, por lo tanto, que todos los reyes serían
de la tribu de Judá, tal como sucedió desde que David fue coronado. ¿Qué significa el nombre Siló? “Aquel de
Quien Es” o “Aquel a Quien Pertenece”. Siló sería un descendiente de la casa real de Judá que reinaría para
siempre. Algo que nos ayuda a identificarlo es lo que Dios le dijo a Sedequías, el último rey de Jerusalén. Le
prometió que vendría un heredero al que le pertenecería el derecho al trono, y que a él se lo daría (Eze.
21:26, 27). Después de Sedequías, el único descendiente de David que contó con la promesa de recibir el reino
fue Jesús. En efecto, meses antes de su nacimiento, el ángel Gabriel le dijo a María: “Jehová Dios le dará el
trono de David su padre, y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y de su reino no habrá fin” (Luc.
1:32, 33). Queda claro que Siló no es otro que Jesús, quien era de la tribu de Judá y descendía de David (Mat.
1:1-3, 6; Luc. 3:23, 31-34).
w03 15/1 pág. 20 párr. 20 ¿Es fuerte su fe?
20. ¿Qué ejemplos de fe tenemos en Noemí y Rut?
20 Noemí, una viuda de edad avanzada, era de Judá, y sabía que ciertas mujeres de dicha tribu podrían dar a
luz hijos que serían antepasados del Mesías. En vista de que los suyos habían muerto sin descendencia y ella ya
no podía concebir, la posibilidad de que su familia contribuyera al linaje del Mesías era muy remota. No obstante,
su nuera Rut se casó con el anciano Boaz, le dio a este un hijo y así llegó a ser antepasada de Jesús, el Mesías
(Génesis 49:10, 33; Rut 1:3-5; 4:13-22; Mateo 1:1, 5). La fe de Noemí y Rut superó las calamidades y les reportó
gozo, un gran gozo que también será nuestro si nos mantenemos firmes en la fe cuando azote la adversidad.
w88 1/3 pág. 18 párr. 2 El tener hijos entre el pueblo de Dios
2. ¿Por qué eran deseables las familias grandes entre los descendientes de Abrahán, Isaac y Jacob?
2 Entre los descendientes de Abrahán por Isaac y Jacob se consideraban muy deseables las familias grandes.
Hasta a los hijos de esposas secundarias y concubinas se les consideraba legítimos. Así sucedió en el caso de
algunos de los hijos de Jacob, que llegaron a ser padres fundadores de las 12 tribus de Israel. (Génesis 30:3-12;
49:16-21; compárese con 2 Crónicas 11:21.) Aunque el arreglo original de Dios para el matrimonio fue la
monogamia, él toleró la poligamia y el concubinato entre los descendientes de Abrahán, y eso contribuyó a un
aumento más rápido en la población. Los israelitas habrían de llegar a ser “un pueblo tan numeroso como las
partículas de polvo de la tierra”. (2 Crónicas 1:9; Génesis 13:14-16.) De entre aquella nación vendría la
“descendencia” prometida mediante la cual “todas las naciones de la tierra” podrían bendecirse. (Génesis
22:17, 18; 28:14; Deuteronomio 1:10, 11.)
w96 15/2 págs. 9-10 párr. 8 Tenemos razón para clamar con gozo
8. ¿Qué condiciones encontrarían los judíos cuando regresaran de Babilonia? (Compárese con Ezequiel
19:3-6; Oseas 13:8.)
8 Desde luego, la situación no parecía prometedora para los judíos aun cuando oyeron que podían regresar a
su tierra. El lugar había estado desolado durante siete décadas, toda una vida. ¿Qué le habría ocurrido a la
tierra? Los campos cultivados, las viñas y los huertos se habrían convertido en yermos. Los terrenos de regadío
se habrían desertizado. (Isaías 24:1, 4; 33:9; Ezequiel 6:14.) Imagínese también cuánto proliferarían los animales
salvajes, algunos carnívoros, como el león y el leopardo. (1 Reyes 13:24-28; 2 Reyes 17:25, 26; Cantar de los
Cantares 4:8.) Tampoco podían pasar por alto los osos, capaces de matar a hombres, mujeres y niños.
(1 Samuel 17:34-37; 2 Reyes 2:24; Proverbios 17:12.) Y no hace falta mencionar las víboras y otras culebras
venenosas, además de los escorpiones. (Génesis 49:17; Deuteronomio 32:33; Job 20:16; Salmo 58:4; 140:3;
Lucas 10:19.) Si usted hubiera estado con los judíos que regresaron de Babilonia en 537 a.E.C., probablemente
no se habría sentido tranquilo andando por un lugar así. No era ningún paraíso cuando llegaron.
w04 1/6 pág. 15 párr. 5 Dichosos los que dan gloria a Dios
5. ¿Qué dijo Jacob que animaría a la tribu de Gad a defenderse en caso de ataque?
5 ¿Cómo le iría a Gad ante esa incesante presión? Siglos antes, su antepasado Jacob profetizó en el lecho de
muerte lo siguiente: “En cuanto a Gad, una partida merodeadora hará incursión contra él, pero él hará incursión
contra la extrema retaguardia” (Génesis 49:19). En principio, estas palabras parecen tener connotaciones
negativas; pero, en realidad, equivalían a un mandato para que los gaditas se defendieran. Jacob les aseguró
que si contraatacaban, los invasores se batirían en humillante retirada y serían perseguidos por la retaguardia.
w02 15/8 pág. 12 párr. 10 “Yo les he puesto el modelo”
10. ¿Cómo cumplió Jesús las profecías relativas a la calidad de su enseñanza?
10 El amor de Jesús por las verdades que enseñaba jamás le permitió transmitirlas recitándolas como una
letanía, de manera aburrida o mecánica. Las profecías que Dios había inspirado indicaban que el Mesías
hablaría ‘con encanto sobre sus labios’, empleando “palabras de elegancia” (Salmo 45:2; Génesis 49:21). Jesús
cumplió estas predicciones al enseñar las verdades que tanto amaba, pues con “palabras llenas de gracia”
infundió frescura y vida a su mensaje (Lucas 4:22). Sin duda, tal entusiasmo se reflejaría en su rostro, y sus ojos
brillarían evidenciando el vivo interés por lo que enseñaba. ¡Qué delicia debió de ser escucharlo! Sigamos su
magnífico ejemplo al hablar con otros sobre lo que hemos aprendido.
w03 15/1 págs. 12-13 párrs. 13-14 ¿Realmente tiene fe en las buenas nuevas?
13, 14. ¿Cómo nos ayuda la fe a soportar el pesar?
13 Con realismo, las Escrituras muestran que es natural apenarse cuando fallece un ser querido. El fiel
patriarca Abrahán lloró la pérdida de su amada esposa, Sara (Génesis 23:2). David se sintió desconsolado al
enterarse de que su hijo Absalón había perecido (2 Samuel 18:33). Incluso Jesús, que era perfecto, cedió a las
lágrimas por la muerte de su amigo Lázaro (Juan 11:35, 36). El dolor de perder a un ser querido puede ser casi
insoportable, pero la fe en las promesas de la Palabra de Dios nos ayudará a sobrellevarlo.
14 Pablo afirmó: “Tengo esperanza en cuanto a Dios [...] de que va a haber resurrección así de justos como de
injustos” (Hechos 24:15). Hemos de tener fe en que Dios levantará a la vida a multitudes de personas (Juan
5:28, 29). Entre ellas estarán Abrahán y Sara, Isaac y Rebeca, Jacob y Lea... todos los que ahora duermen en la
muerte a la espera de su resurrección en el nuevo mundo de Dios (Génesis 49:29-32). ¡Qué gozo se producirá
cuando los seres queridos despierten del sueño de la muerte para vivir aquí en la Tierra! (Revelación
[Apocalipsis] 20:11-15.) Mientras tanto, la fe no nos quitará completamente el dolor, pero nos mantendrá cerca de
Dios, quien nos ayuda a soportarlo (Salmo 121:1-3; 2 Corintios 1:3).
Capítulo 50:
w98 1/4 pág. 16 párrs. 4-5 Un libro procedente de Dios
4, 5. a) ¿Qué no entendían los médicos de la antigüedad sobre las enfermedades? b) ¿Por qué no cabe
duda de que Moisés conocía las prácticas curativas de los médicos egipcios?
4 En la antigüedad, los médicos no entendían del todo la propagación de las enfermedades ni la importancia
de la higiene en su prevención. Muchas prácticas médicas del pasado parecerían bárbaras según los criterios
modernos. Uno de los textos médicos más antiguos que se conservan es el Papiro de Ebers, una recopilación de
los conocimientos médicos de Egipto que data aproximadamente del año 1550 a.E.C. Contiene unos setecientos
remedios para diversas dolencias: “desde la mordedura de cocodrilo hasta el dolor en una uña del pie”. Aunque
la mayor parte de los tratamientos eran simplemente inútiles, algunos eran muy peligrosos. Uno de los
tratamientos que se prescribían para curar una herida consistía en aplicar un preparado a base de excremento
humano mezclado con otras sustancias.
5 Este texto de recetas curativas egipcias es más o menos contemporáneo de los primeros libros de la Biblia,
que incluían la Ley mosaica. Moisés, que nació en 1593 a.E.C., se crió en Egipto (Éxodo 2:1-10). Como se educó
en la casa de Faraón, fue “instruido en toda la sabiduría de los egipcios” (Hechos 7:22). Conocía a “los médicos”
del país (Génesis 50:1-3). ¿Influyeron en sus escritos aquellas prácticas médicas inútiles, hasta peligrosas?
w09 15/2 págs. 30-31 Los funerales cristianos son dignos, modestos y honran a Dios
Ponga por escrito sus deseos
Cuando una persona deja instrucciones por escrito para su funeral, es mucho más fácil para su familia razonar
con los parientes que no son Testigos y que estos respeten los deseos del difunto. Entre otras cosas, debe
quedar por escrito la manera en que se ha de realizar el funeral, dónde tendrá lugar y quién será el encargado de
organizarlo y supervisarlo (Gén. 50:5). Si el documento se firma delante de uno o más testigos, tendrá aún más
peso. La Biblia nos aconseja que seamos previsores. Quienes siguen este sabio consejo saben que no pueden
esperar hasta ser demasiado viejos o estar al borde de la muerte para tomar estas medidas (Pro. 22:3; Ecl. 9:12).
A algunos cristianos les incomoda pensar en la idea de poner por escrito este tipo de instrucciones. Sin
embargo, hacerlo es una muestra de madurez espiritual y de amor a los familiares que están en la verdad (Fili.
2:4). Es mucho mejor que el cristiano arregle estos asuntos en vida en vez de dejarles el problema a los
familiares creyentes, pues, además de sufrir el dolor de la pérdida, estos podrían verse presionados a aceptar
prácticas inmundas en las que él no creía y con las que no estaba de acuerdo.
w02 15/5 pág. 20 párrs. 9-10 Mostremos bondad amorosa a los necesitados
9, 10. a) ¿Qué pidió Jacob a su hijo José que hiciera por él? b) ¿Cómo desplegó José bondad amorosa
para con su padre?
9 Jacob, nieto de Abrahán, también fue objeto de bondad amorosa. Como narra el capítulo 47 de Génesis,
Jacob vivía en Egipto, y “se aproximaron los días en que [...] había de morir” (versículos 27-29). Le preocupaba
fallecer fuera de la tierra que Dios había prometido a Abrahán (Génesis 15:18; 35:10, 12; 49:29-32). Como
no quería que lo enterraran en Egipto, dispuso que sus restos se llevaran a Canaán. ¿Quién mejor que su
influyente hijo José para asegurarse de que se cumplieran sus deseos?
10 Dice el relato: “De modo que [Jacob] llamó a su hijo José y le dijo: ‘Si, pues, he hallado favor a tus ojos, [...]
tienes que ejercer bondad amorosa y confiabilidad para conmigo. (Por favor, no me entierres en Egipto.) Y tengo
que yacer con mis padres, y tienes que sacarme de Egipto y enterrarme en el sepulcro de ellos’” (Génesis
47:29, 30). José prometió cumplir con este pedido, y poco después, su padre murió. José y los demás hijos de
Jacob llevaron el cuerpo “a la tierra de Canaán y lo enterraron en la cueva del campo de Macpelá, el campo que
Abrahán había comprado” (Génesis 50:5-8, 12-14). De esta manera desplegó José bondad amorosa para con su
padre.
w91 15/7 págs. 19-20 párr. 7 Siga siempre tras la bondad amorosa
7. ¿Qué punto acerca de la bondad se ilustra por el esfuerzo que se hizo para cumplir con los deseos de
Jacob respecto a su entierro?
7 La bondad debe hacernos considerados con otros y atentos a sus deseos apropiados. Para ilustrarlo: Jacob
(Israel) pidió a su hijo José que ejerciera bondad amorosa para con él y no lo enterrara en Egipto. Aunque
aquello requirió transportar el cadáver de Jacob por larga distancia, José y los demás hijos de Jacob “lo
llevaron [...] a la tierra de Canaán y lo enterraron en la cueva del campo de Macpelá, el campo que Abrahán
había comprado para posesión de sepultura a Efrón el hitita, enfrente de Mamré”. (Génesis 47:29; 49:29-
31; 50:12, 13.) Considerando este ejemplo, ¿no debe la bondad amorosa movernos a cumplir con los deseos
bíblicamente aceptables de un pariente cristiano respecto a sus arreglos de entierro?
w11 15/8 págs. 26-27 párrs. 16-17 Jehová, “el Dios que da paz”
16, 17. ¿Cómo demostró José que era una persona amante de la paz?
16 Jehová bendijo a José, quien años más tarde se convirtió en la mano derecha del faraón al ser nombrado
primer ministro de Egipto. Sus hermanos decidieron viajar a aquel país para conseguir comida porque el hambre
hacía estragos en Canaán. Llegaron a comparecer ante José, pero no lo reconocieron, tal vez porque estaba
vestido con el atuendo propio de su cargo (Gén. 42:5-7). ¡Qué fácil le habría sido aprovechar su autoridad para
vengarse! Pero aunque habían sido tan crueles con él y con su padre, prefirió hacer las paces. Cuando tuvo claro
que estaban arrepentidos, les reveló su verdadera identidad. “No se sientan heridos —les dijo— y no se
encolericen contra ustedes mismos por haberme vendido acá; porque para la conservación de vida me ha
enviado Dios delante de ustedes.” Luego, “se puso a besar a todos sus hermanos y a llorar” (Gén. 45:1, 5, 15).
17 Tiempo después, su padre Jacob falleció, y los hermanos de José temieron que él fuera a aprovechar la
situación para tomar represalias. Al enterarse de sus temores, volvió a demostrar cuánto amaba la paz.
Conmovido, rompió a llorar y les dijo: “No tengan miedo. Yo mismo seguiré proveyéndoles alimento a ustedes y a
sus niñitos”. Además, “los consoló y les habló alentadoramente” (Gén. 50:15-21).
w03 15/1 pág. 17 párr. 10 ¿Es fuerte su fe?
10. ¿Qué muestra que José procuraba alcanzar una meta mucho más elevada que la de ser alguien
importante en este mundo?
10 José, hijo de Jacob, llegó a ser por providencia divina el administrador de alimentos de Egipto. Pero su
objetivo no era ser alguien importante en este mundo. Con fe en el cumplimiento de las promesas de Jehová, a la
avanzada edad de 110 años les dijo a sus hermanos: “Estoy para morir; pero Dios sin falta dirigirá su atención a
ustedes, y ciertamente los hará subir de esta tierra a la tierra acerca de la cual juró a Abrahán, a Isaac y a
Jacob”. José pidió que lo enterraran en la tierra de la promesa. A su muerte, lo embalsamaron y lo pusieron en un
ataúd en Egipto. Sin embargo, cuando los israelitas fueron liberados del cautiverio a esa nación, el profeta
Moisés se llevó los huesos de José para sepultarlos en la Tierra Prometida (Génesis 50:22-26; Éxodo 13:19).
Una fe como la de José debería impulsarnos a trazarnos metas mucho más elevadas que la de alcanzar
prominencia en este mundo (1 Corintios 7:29-31).
w95 15/12 pág. 30 ¿Recuerda usted?
En Génesis 50:23, ¿qué significa el que los bisnietos de José ‘nacieran sobre sus rodillas’?
Estas palabras pudieran significar sencillamente que José los reconoció como descendientes suyos. También
pueden indicar que jugaba cariñosamente con ellos, meciéndolos sobre sus rodillas. Hoy, los padres hacen bien
en mostrar a sus hijos un cariño como ese.—15/9, páginas 20, 21.
w07 1/6 pág. 28 párr. 10 Los mayores: una bendición para los jóvenes
10. ¿Qué “mandato respecto a sus huesos” dio José, y qué efecto tuvo?
10 Los mayores también pueden influir para bien en sus hermanos cristianos. José, hijo de Jacob, realizó en su
vejez un sencillo acto de fe que tuvo un profundo efecto en millones de siervos verdaderos de Jehová que
vivieron después. Tenía 110 años cuando “dio mandato respecto a sus huesos”, a saber, que cuando los
israelitas por fin abandonaran Egipto, se los llevaran con ellos (Hebreos 11:22; Génesis 50:25). Ese mandato fue
para los israelitas un motivo más de esperanza durante los largos años de dura esclavitud que sufrieron tras la
muerte de José, pues les garantizaba que un día vendría su liberación.

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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