domingo, 20 de abril de 2014

ejemplos de fe,.-jose

CAPÍTULO 19
Un cabeza de familia ejemplar
JOSÉ pone el último bulto sobre el asno. Es de noche en el pueblo de Belén. Mira con atención a un lado y otro de la calle mientras da suaves palmadas al robusto animal de carga. Probablemente piensa en el largo viaje que le espera: nada menos que hasta Egipto. Allí, todo será extraño: la gente, el idioma, las costumbres... ¿Logrará adaptarse su pequeña familia?
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2 No debió ser fácil para José contarle a María, su amada esposa, el mensaje divino que le transmitió un ángel en un sueño. Pero se armó de valor y le dio la mala noticia: ¡el rey Herodes quiere matar a su hijito! Así que no hay tiempo que perder; deben salir enseguida de Belén (lea Mateo 2:13, 14). María está preocupadísima. Ni a ella ni a José les cabe en la cabeza que alguien quiera asesinar a su pequeño hijo. ¿Qué peligro puede representar un niño inocente e indefenso? Aun así, confían en Jehová y se disponen a huir.
3 Mientras los habitantes de Belén duermen tranquilamente —ajenos a la tragedia que se avecina—, José, María y Jesús abandonan el pueblo en la oscuridad de la noche, en dirección al sur. A medida que los primeros rayos del sol iluminan el cielo por el este, es posible que José piense: "¿Cómo haré yo, un simple carpintero, para proteger a mi familia de enemigos tan poderosos? ¿Podré cubrir siempre sus necesidades? ¿Cumpliré, pase lo que pase, con la tarea que Jehová me ha confiado de cuidar y criar a este niño tan especial?". José se enfrentó a obstáculos que podrían haber parecido insuperables. Al analizar cómo los venció, veremos por qué es tan necesario que todos en general, y los padres en particular, imitemos su fe.
Protege a su familia de los peligros
4 La vida de José cambió para siempre más de un año antes de este episodio, cuando todavía vivía en la ciudad de Nazaret. Allí se había comprometido con María, la hija de Helí, una joven casta y de profunda fe. Pero un día se enteró de que estaba embarazada. Para protegerla de un vergonzoso escándalo, planeó divorciarse de ella en secreto.* Justo entonces, un ángel le explicó en un sueño que Jehová había empleado su espíritu santo para que ella quedara encinta. Respecto al niño, el ángel anunció: "Él salvará a su pueblo de sus pecados". También pronunció estas alentadoras palabras: "No tengas miedo de llevar a María tu esposa a casa" (Mat. 1:18-21).
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5 Como José era un siervo de Dios justo y obediente, hizo tal como se le había indicado. Aceptó la comisión más importante que un hombre podía recibir: criar y cuidar, no a su propio hijo, sino al amado Hijo de Jehová Dios. Posteriormente, en obediencia a un decreto del emperador romano, José viajó con su esposa, que estaba próxima a dar a luz, para inscribirse en Belén. Y fue en este lugar donde nació el niño.
6 En vez de regresar a Nazaret, José se estableció con su familia en Belén, población situada a pocos kilómetros de Jerusalén. Aunque eran pobres, hizo todo lo que estaba en su mano para que María y el niño no pasaran ninguna necesidad. De hecho, poco después de nacer Jesús, se instalaron en una humilde casa. Ahora bien, algún tiempo después, cuando Jesús ya no era un recién nacido, sino un niñito —tal vez de más de un año—, sus vidas volvieron a dar un giro inesperado.
7 Un grupo de astrólogos llegaron a la casa de José y María, siguiendo lo que parecía ser una estrella. Estos hombres procedían del Oriente, probablemente de la lejana Babilonia, y habían llegado hasta este humilde hogar para ofrecer sus respetos al niño que sería rey de los judíos.
8 Lo supieran o no, estos astrólogos pusieron en grave peligro al pequeño Jesús. Aquella supuesta estrella no los había llevado primero a Belén, sino a Jerusalén, donde le revelaron al malvado rey Herodes el objetivo de su viaje: encontrar al niño que se convertiría en el rey de los judíos.* Sus palabras no hicieron más que avivar los celos y la furia del monarca.
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9 Menos mal que intervino alguien mucho más poderoso que Herodes o el propio Satanás. Veamos cómo se desarrollaron los acontecimientos. Cuando los visitantes llegaron a la casa y vieron al pequeño Jesús junto a María, les entregaron valiosos regalos, como "oro, olíbano y mirra". ¡Qué sorpresa debieron llevarse José y María ante tanta generosidad! Sin embargo, como los astrólogos tenían la intención de volver a Jerusalén para decirle al rey Herodes dónde estaba el niño, Jehová tomó cartas en el asunto. En un sueño les ordenó que regresaran a su país por otro camino (lea Mateo 2:1-12).
10 Fue entonces, poco después de la partida de los visitantes, cuando el ángel de Jehová alertó a José: "Levántate, toma al niñito y a su madre, y huye a Egipto, y quédate allá hasta que yo te diga; porque Herodes está para buscar al niñito para destruirlo" (Mat. 2:13). Y, como vimos al principio del capítulo, José obedece de inmediato. Lo más importante para él es la seguridad del niño, así que se lleva a su familia a Egipto. Y gracias a los valiosos regalos de los astrólogos, ahora cuenta con recursos que podrán ayudarle a costear el viaje y la estancia en el extranjero.
De noche, José pasándole el bebé a María para marcharse
José, María y su familia viajando a Jerusalén para ir al templo a adorar a Dios
11 Ciertos mitos y leyendas describen la huida a Egipto como un viaje lleno de fantasías. Estos relatos apócrifos cuentan que el pequeño Jesús acortó de forma milagrosa el camino, logró que peligrosos bandidos no los atacaran e incluso hizo que palmeras de dátiles se inclinaran para poner sus frutos al alcance de María.* Pero la realidad es muy distinta: aquel viaje fue un trayecto largo y duro por territorios desconocidos.
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12 Los padres pueden aprender mucho del ejemplo de José, quien, sin pensarlo dos veces, dejó su trabajo y sacrificó su comodidad para proteger a su familia. ¡Con cuánta seriedad veía la responsabilidad que Jehová le había encomendado! Hoy día, quienes crían hijos tienen que hacer frente a un mundo peligroso, repleto de influencias que pueden corromper y hasta arruinar la vida de los jóvenes. Sin duda, son dignos de admiración todos los padres y madres que, tal como hizo José, están resueltos a proteger a sus hijos.
Cuida de su familia en todo sentido
13 Al parecer, José y su familia se quedan poco tiempo en Egipto, ya que un ángel no tarda en informar a José que Herodes había muerto. Cabe notar que una antigua profecía señalaba que Jehová llamaría a su hijo para que saliera de Egipto (Mat. 2:15). José colaboró en su cumplimiento al irse de allí y regresar con María y Jesús a su país de origen. Pero ¿adónde los llevará exactamente?
14 José, que es un hombre prudente, tiene razones para temer al sucesor de Herodes, Arquelao, quien también es un cruel asesino. Dirigido por Dios, José lleva a su familia al norte del país, lejos de Jerusalén y sus intrigas. En efecto, José y María regresan a la ciudad de Nazaret, en Galilea, donde echan raíces y crían a sus hijos (lea Mateo 2:19-23).
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15 Aunque la vida que la familia lleva en Nazaret era sencilla, no era nada fácil. La Biblia presenta a José como carpintero, oficio que entonces exigía arduas labores. Los carpinteros debían talar los árboles, cargar los troncos y ponerlos a secar. Con la madera que obtenían construían casas, barcos y pequeños puentes, o fabricaban carretas, ruedas, yugos y todo tipo de utensilios de labranza (Mat. 13:55). Sin duda, era una ocupación que requería gran esfuerzo físico. Estos artesanos a menudo trabajaban cerca de la entrada de su modesto hogar o en un taller junto a la casa.
16 José tenía a mano una amplia variedad de herramientas, algunas de las cuales probablemente habían pertenecido a su padre. Debió contar con escuadra, plomada, cordel entizado, hacha, serrucho, azuela, martillo y mazo, así como distintos tipos de formones y pegamentos. Puede que utilizara un taladro de arco que funcionaba moviendo el arco hacia atrás y hacia adelante. Y es posible que hasta tuviera algunos clavos, aunque eran muy costosos.
17 Imagine a Jesús de niño, contemplando cómo trabaja su padre adoptivo. Sus ojos, bien abiertos y curiosos, no se pierden detalle de los movimientos de José. Al observar sus diestras manos, sus musculosos brazos, su ancha espalda y su atenta mirada, percibe que es un hombre hábil, fuerte e inteligente. Quizás José aprovecha aquellos primeros años para enseñarle algunos trabajos sencillos —como lijar las asperezas de la madera con piel seca de pescado—, así como las diferencias entre las maderas de sicómoro, roble y olivo, por mencionar algunas.
José enseñándole a Jesús el oficio de la carpintería
José le enseñó a su hijo el oficio de carpintero
18 Jesús ve que esas robustas manos que talan árboles, cortan vigas y encajan piezas también son tiernas y cariñosas tanto con él como con su mamá y sus hermanitos. Tengamos presente que la familia siguió creciendo, pues el relato indica que Jesús tuvo al menos seis hermanos (Mat. 13:55, 56). Así que, con tantas bocas que alimentar, José debió trabajar cada vez más.
19 Sin embargo, para José lo primero era cuidar de su familia en sentido espiritual. Por eso dedicó tiempo a hablar a sus hijos acerca de Jehová y sus leyes. José y María solían llevarlos a la sinagoga de la ciudad, donde todos podían escuchar la lectura y la explicación de la Ley. No es difícil suponer que, al volver de esas reuniones, Jesús tuviera un sinfín de preguntas sobre lo que había oído. ¿Podemos imaginarnos a José haciendo todo lo posible por contestárselas? Además, este hombre fiel llevaba a su familia a las fiestas religiosas que se celebraban en Jerusalén. Por ejemplo, para asistir cada año a la Pascua debían recorrer unos 120 kilómetros (75 millas) de ida y otros tantos de vuelta. Eso significa que, entre el viaje y la fiesta, quizás pasaban unas dos semanas fuera de casa.
José, María y su familia viajando a Jerusalén para ir al templo a adorar a Dios
José solía llevar a su familia a adorar a Jehová en el templo de Jerusalén
20 En la actualidad, los cabezas de familia cristianos hacen algo muy parecido. Aunque trabajan duro para mantener a su familia, dedican tiempo a sus hijos y ponen su educación espiritual antes que todo lo demás. Hacen grandes esfuerzos para llevarlos a las reuniones y asambleas y para dirigir la Noche de Adoración en Familia. Al igual que José, estos padres entienden que la mejor herencia que les pueden dejar a sus hijos es la espiritual.
"Con la mente angustiada"
21 El relato bíblico narra un episodio que ocurrió cuando Jesús tenía 12 años. Como de costumbre, José lleva a su familia a Jerusalén para celebrar la Pascua. Grandes grupos familiares caminan en caravana, disfrutando del hermoso paisaje primaveral. Al atravesar los terrenos abruptos que ascienden hasta Jerusalén, muchos entonan los salmos conocidos como Canciones de las Subidas (Sal. 120-134). Es probable que cientos de miles de personas hayan acudido a la ciudad. Tras la fiesta, las familias emprenden el camino de vuelta a casa. José y María, con tantas cosas en la cabeza, dan por sentado que Jesús va en el grupo, quizás con algunos parientes. Pero cuando ya han viajado todo un día, se llevan un buen susto: ¡Jesús no aparece por ningún lado! (Luc. 2:41-44.)
22 Con el corazón encogido, José y María dan media vuelta y regresan a Jerusalén. Recorren las calles, que ahora parecen desiertas, buscando a su hijo y gritando: "¡Jesús, Jesús!". ¿Dónde estará? Pasan tres días, y no hay rastro de él. Es muy probable que José se pregunte si, al perder al muchacho, le ha fallado terriblemente a Jehová. Al final, van a buscar a Jesús al templo y entran en una sala donde están reunidos muchos maestros expertos en la Ley. Y allí está Jesús, sentado con ellos. ¡Qué alivio! (Luc. 2:45, 46.)
23 Jesús está escuchando e interrogando a los maestros, quienes quedan asombrados por su inteligencia y sus respuestas. María y José, por su parte, están atónitos. El relato bíblico no indica si José dice algo. Sin embargo, María expresa muy bien los sentimientos de ambos: "Hijo, ¿por qué nos trataste de este modo? Mira que tu padre y yo te hemos estado buscando con la mente angustiada" (Luc. 2:47, 48).
24 Con unas pocas pinceladas, las Escrituras pintan una imagen realista de las preocupaciones que conlleva ser padres. Y eso que en este caso se trataba de un hijo perfecto. Los peligros del mundo de hoy también hacen que muchos padres vivan "con la mente angustiada". ¡Cuánto los consuela saber que la Palabra de Dios reconoce los retos a los que se enfrentan!
25 No es de extrañar que Jesús se encuentre en el templo, el único lugar en el mundo donde se siente más cerca de su Padre celestial. Allí está feliz, absorbiendo como una esponja todo lo que le enseñan. Por eso les pregunta a sus padres sin la menor pizca de malicia o rebeldía: "¿Por qué tuvieron que andar buscándome? ¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre?" (Luc. 2:49).
26 Seguro que José se quedó pensando en esas palabras de Jesús. ¿Se habrá sentido orgulloso al oírlas? Es posible que sí. A fin de cuentas, se había esmerado en enseñar a su hijo adoptivo a ver y amar a Jehová como a su Padre. Y aunque Jesús era solo un jovencito, sabía muy bien lo que significaba tener un padre tierno y cariñoso. Sin duda, José tuvo mucho que ver con que Jesús se sintiera así.
27 Si usted es padre, ¿se da cuenta de cuánto influye su ejemplo en la opinión que se forme su hijo de lo que es un buen padre? ¡Qué hermoso privilegio! Y si tiene hijastros o hijos adoptivos, recuerde lo que hizo José y trate a cada uno de ellos como una persona única y valiosa. Y sobre todo, ayúdelos a acercarse más a su Padre celestial, Jehová (lea Efesios 6:4).
Cumple fielmente con su responsabilidad
28 La Biblia aporta solo unos pocos detalles más sobre la vida de José, pero vale la pena analizarlos. En sus páginas leemos que Jesús "continuó sujeto" a sus padres y que "siguió progresando en sabiduría y en desarrollo físico y en favor ante Dios y los hombres" (lea Lucas 2:51, 52). ¿Qué nos dan a entender estas palabras? Entre otras cosas, que José era un buen cabeza de familia, pues su hijo perfecto lo respetaba, se sujetaba a su autoridad y le obedecía.
29 También se nos dice que Jesús "siguió progresando en sabiduría". Es lógico pensar que José contribuyó mucho a la madurez de Jesús. En aquel entonces circulaba entre los judíos un proverbio muy antiguo —del cual aún hay registro escrito— que afirma que solo puede llegar a sabio el hombre que dispone de tiempo libre. Según dice, los obreros y artesanos, como carpinteros, campesinos o herreros, "no entienden de justicia y derecho [...], ni se encuentran entre los que inventan parábolas". En su vida adulta, Jesús —quien había sido criado por un humilde carpintero— demostró que ese punto de vista era un total disparate. ¡Cuántas veces había escuchado a su padre adoptivo hablar con elocuencia sobre la "justicia y [el] derecho" de Jehová!
30 Y por último, puesto que Jesús se convirtió en un hombre fuerte y vigoroso, percibimos que José veló por su bienestar físico. Es más, lo preparó para ser hábil en un oficio que era físicamente exigente. De hecho, a Jesús no solo se le conoció como el hijo del carpintero, sino como "el carpintero" (Mar. 6:3). Queda claro, pues, que José logró su objetivo. Los cabezas de familia hacen bien en imitarlo preocupándose por cubrir las necesidades materiales de sus hijos y asegurándose de que, llegado el momento, sepan ganarse la vida.
31 El relato bíblico —que continúa con el bautismo de Jesús cuando tenía unos 30 años— no vuelve a mencionar a José. Los hechos apuntan a que María ya era viuda cuando Jesús emprendió su ministerio (consulte el recuadro "¿Cuándo falleció José?"). Aun así, José dejó una huella profunda: el ejemplo imborrable de un hombre de fe que siempre cumplió con su responsabilidad de padre, que protegió a su familia de los peligros y que cuidó de los suyos sin descanso. Todos los cristianos, seamos padres o no, hacemos bien en imitar la fe de José.
[Notas]
En aquella época, estar comprometido se veía casi como estar casado.
Esta estrella no era un fenómeno astronómico normal, ni fue enviada por Jehová. Obviamente, Satanás se valió de esa aparición sobrenatural para llevar a cabo su perverso plan de destruir a Jesús.
La Biblia muestra claramente que Jesús hizo su primer milagro —el "principio de sus señales"— después de bautizarse (Juan 2:1-11).
PREGUNTAS PARA PENSAR
• ¿Qué hizo José para proteger a su familia?
• ¿Cómo cuidó José de los suyos en todo sentido?
• ¿Cómo sabemos que José cumplió con la responsabilidad que Dios le había encomendado?
• ¿Cómo piensa usted que podría imitar el ejemplo de José?
[Preguntas del estudio]
1, 2. a) ¿A qué cambios se iban a enfrentar José y su familia? b) ¿Qué mala noticia tuvo que darle José a María?
3. ¿En qué circunstancias abandonaron José y su familia el pueblo de Belén? (Vea también la ilustración.)
4, 5. a) ¿Cómo le cambió la vida a José para siempre? b) ¿Cómo animó el ángel a José para que aceptara aquella importante comisión divina?
6-8. a) ¿Qué sucesos llevaron a que la vida de José y su familia volviera a dar un giro? b) ¿Cómo sabemos que fue Satanás quien envió la estrella? (Vea también la nota.)
9-11. a) ¿Cómo sabemos que intervino alguien más poderoso que Herodes o Satanás? b) ¿Cómo describen algunos mitos y leyendas el viaje a Egipto, pero cuál es la realidad?
12. ¿Qué pueden aprender de José los padres de hoy día?
13, 14. ¿Qué sucesos llevaron a que José y María se establecieran en Nazaret?
15, 16. ¿Cómo era el trabajo de José, y qué herramientas es posible que utilizara?
17, 18. a) ¿Qué aprendió Jesús de su padre adoptivo? b) ¿Por qué debió trabajar José cada vez más?
19. ¿Cómo cuidaba José de su familia en sentido espiritual?
20. ¿Cómo pueden los cabezas de familia cristianos imitar el ejemplo de José?
21. ¿Qué hacían José y su familia en la temporada de la Pascua, y cuándo se dieron cuenta José y María de que Jesús no estaba con ellos?
22, 23. ¿Qué hicieron José y María cuando se dieron cuenta de que Jesús no estaba, y qué dijo María cuando al fin lo encontraron?
24. ¿Cómo pinta la Biblia una imagen realista de lo que implica ser padres?
25, 26. ¿Qué les contestó Jesús a sus padres, y cómo debió sentirse José al respecto?
27. ¿Qué privilegio tienen los padres, y cómo pueden imitar a José?
28, 29. a) ¿Qué revelan las palabras de Lucas 2:51, 52 sobre José? b) ¿Cómo contribuyó José al progreso y la madurez de Jesús?
30. ¿Qué excelente ejemplo dejó José para los cabezas de familia?
31. a) Según indican los hechos, ¿cuándo falleció José? (Vea el recuadro.) b) ¿Qué ejemplo nos dejó José?
[Comentario de la página 165]
José estuvo dispuesto a sacrificarse por el bien de su familia
[Comentario de la página 167]
José siempre puso primero el cuidado espiritual de su familia
[Recuadro de la página 170]
¿Cuándo falleció José?
Sabemos que José estaba vivo cuando Jesús tenía 12 años. A esa edad, muchos jóvenes judíos comenzaban a aprender el oficio de sus padres, y a los 15 se convertían en aprendices. Seguramente, José tuvo tiempo de enseñar a su hijo las destrezas de un carpintero. Ahora bien, ¿aún vivía José en el momento en que Jesús empezó su ministerio, cuando rondaba los 30 años? Parece poco probable. En la Biblia se menciona a la madre, los hermanos y las hermanas de Jesús durante esa etapa, pero no a José. De hecho, en una ocasión se llama a Jesús "el hijo de María", no el hijo de José (Mar. 6:3). Además, se muestra a María tomando sus propias decisiones, sin consultar a su esposo (Juan 2:1-5). Y eso no era lo habitual en tiempos bíblicos, a menos que la mujer fuera viuda. Por último, cuando estaba agonizando, Jesús confió el cuidado de su madre al apóstol Juan (Juan 19:26, 27). Si José hubiera estado vivo, eso no habría sido necesario. Por lo tanto, es razonable concluir que José falleció cuando Jesús todavía era bastante joven. Siendo el mayor de los hijos, es muy probable que Jesús tomara las riendas del negocio y que mantuviera a su familia hasta que se bautizó.
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Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7







































































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