domingo, 18 de mayo de 2014

ABRAHÁN Padre de una Muchedumbre [Multitud]).

-- ABRAHÁN

(Padre de una Muchedumbre [Multitud]).

Así llamó Jehová a Abrán (que significa: "Padre Es Alto [Ensalzado]") cuando a los noventa y nueve años Dios le reafirmó Su promesa de que su descendencia se multiplicaría. (Gé 17:5.)

[...]

Aparece la descendencia prometida. Puesto que Sara continuaba estéril, parecía que iba a ser Eliezer, el fiel mayordomo procedente de Damasco, quien recibiría la herencia de Abrahán. No obstante, Jehová volvió a asegurarle a Abrahán que su propia prole llegaría a ser incontable, como las estrellas del cielo, y Abrahán "puso fe en Jehová; y él procedió a contárselo por justicia", aunque esto sucedió años antes de su circuncisión. (Gé 15:1-6; Ro 4:9, 10.) Entonces, Jehová celebró con él un pacto formal, acompañado de sacrificios de animales, y al mismo tiempo le reveló que se afligiría a su prole durante un período de cuatrocientos años y que hasta sería llevada a la esclavitud. (Gé 15:7-21; véase PACTO.)

Pasó el tiempo. Ya llevaban diez años en Canaán, pero Sara continuaba estéril, así que propuso que su sierva egipcia, Agar, la sustituyera y de esa manera pudiera tener un hijo por medio de ella. Abrahán consintió, y en 1932 a. E.C., cuando ya había cumplido ochenta y seis años, nació Ismael. (Gé 16:3, 15, 16.) Pasó más tiempo. En 1919 a. E.C., cuando Abrahán tenía noventa y nueve años, Jehová ordenó que se circuncidara a todos los varones de su casa, como señal o sello en testimonio de la especial relación pactada que existía entre Él y Abrahán. Al mismo tiempo le cambió el nombre de Abrán a Abrahán, "porque padre de una muchedumbre de naciones de seguro te haré yo". (Gé 17:5, 9-27; Ro 4:11.) Poco después de aquello, tres ángeles materializados a quienes Abrahán recibió hospitalariamente prometieron en el nombre de Jehová que Sara concebiría y daría a luz un hijo, ¡sí, en el plazo de un año! (Gé 18:1-15.)

¡Cuántas cosas pasaron en ese año! Sodoma y Gomorra fueron destruidas y el sobrino de Abrahán y sus dos hijas escaparon por muy poco. Debido a un hambre, Abrahán y su esposa se mudaron a Guerar, donde el rey de esa ciudad filistea tomó a Sara para su harén. Jehová intervino, Sara fue puesta en libertad y al tiempo señalado, en 1918 a. E.C., cuando Abrahán tenía cien años y Sara noventa, nació Isaac, el heredero que había sido prometido en su día. (Gé 18:16–21:7.) Cinco años después, cuando el medio hermano de Isaac, Ismael, que ya había cumplido diecinueve años, se burló de Isaac, Abrahán se vio obligado a despedirle a él y a su madre, Agar. Fue entonces, en 1913 a. E.C., cuando empezaron los cuatrocientos años de aflicción para la prole de Abrahán. (Gé 21:8-21; 15:13; Gál 4:29.)

La prueba suprema de fe a la que tuvo que enfrentarse Abrahán llegó unos veinte años más tarde. Según la tradición judía, Isaac entonces contaba veinticinco años. (Antigüedades Judías, de F. Josefo, libro I, cap. XIII, sec. 2.) En obediencia a las instrucciones de Jehová, Abrahán tomó consigo a Isaac y viajó hacia el N., desde Beer-seba, en el Négueb, hasta el monte Moria, al norte de Salem. Allí edificó un altar e hizo los preparativos para ofrecer como sacrificio quemado a Isaac, la descendencia prometida. Y de hecho, Abrahán "ofreció, por decirlo así, a Isaac", porque "estimó que Dios podía levantarlo hasta de entre los muertos". Justo en el último momento, Jehová intervino y suministró un carnero para sustituir a Isaac en el altar del sacrificio. Por lo tanto, fue esta fe incondicional respaldada por una completa obediencia lo que movió a Jehová a reforzar su pacto con Abrahán, jurando por sí mismo como una garantía legal especial. (Gé 22:1-18; Heb 6:13-18; 11:17-19.)

Sara murió en Hebrón en 1881 a. E.C. a los ciento veintisiete años, por lo que a Abrahán se le hizo necesario comprar una porción de terreno para sepultarla, pues como residente forastero, no poseía tierras en Canaán. Así que les compró a los hijos de Het un campo en Macpelá, cerca de Mamré, que tenía una cueva. (Gé 23:1-20; véase COMPRA.) Tres años después, cuando Isaac llegó a la edad de cuarenta años, Abrahán envió a Eliezer de regreso a Mesopotamia para que consiguiera para su hijo una esposa adecuada, que también fuera adoradora verdadera de Jehová. Rebeca, la sobrina nieta de Abrahán, resultó ser la que Jehová escogió. (Gé 24:1-67.)

"Además, Abrahán volvió a tomar esposa", a Queturá, y engendró a otros seis hijos, de modo que de él no solo descendieron los israelitas, los ismaelitas y los edomitas, sino también los medanitas, los madianitas y otros pueblos. (Gé 25:1, 2; 1Cr 1:28, 32, 34.) De ese modo Abrahán vio cumplida la expresión profética de Jehová: "Padre de una muchedumbre de naciones de seguro te haré yo". (Gé 17:5.) Finalmente, en 1843 a. E.C., murió a la avanzada edad de ciento setenta y cinco años y sus hijos Isaac e Ismael lo enterraron en la cueva de Macpelá. (Gé 25:7-10.) Antes de su muerte, Abrahán dio regalos a los hijos de sus esposas secundarias y los despidió, de modo que Isaac quedó como único heredero de "todo cuanto tenía". (Gé 25:5, 6.)

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Macpela.

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