domingo, 31 de agosto de 2014

acerquemonos a jehova.cap 12 -., 9-15

-- 9 Más tarde, Adán y Eva desobedecieron a su Hacedor al comer del árbol prohibido, lo que los hizo merecedores de la pena de muerte, tal y como él había decretado. La mentira del Diablo suscitó preguntas trascendentales: ¿de verdad tiene Jehová el derecho de regir al hombre, o debería este gobernarse por sí mismo?, ¿ejerce Dios su soberanía del mejor modo posible? Al ser todopoderoso, pudo haber destruido en el acto a los rebeldes. Pero aquellas cuestiones no aludían a su poder, sino a su gobierno. Por lo tanto, la eliminación de Adán, Eva y Satanás no demostraría la justicia de dicho gobierno, sino que, por el contrario, la pondría aún más en duda. El único modo de determinar si los seres humanos eran capaces de gobernarse bien por sí mismos, con independencia del Creador, era permitir el paso del tiempo.

10 ¿Qué ha revelado la historia? A lo largo de milenios, la humanidad ha probado múltiples tipos de gobierno, como la autocracia, la democracia, el socialismo y el comunismo. Todos ellos quedan abarcados en esta franca afirmación de las Escrituras: "El hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo" (Eclesiastés 8:9). Con razón dijo el profeta Jeremías: "Bien sé yo, oh Jehová, que al hombre terrestre no le pertenece su camino. No pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir su paso" (Jeremías 10:23).

11 Desde el principio, Jehová era consciente de que la independencia, o autogobierno, del hombre acarrearía muchos sufrimientos. ¿Fue injusto, por lo tanto, al dejar que siguiera su curso lo inevitable? De ninguna manera. Para ilustrarlo, supongamos que un niño debe operarse para superar una enfermedad potencialmente mortal. El padre tiene conciencia de que la intervención ocasionará algunos sufrimientos a su hijo. Sin embargo, aunque este hecho lo aflige, comprende que así gozará de mejor salud cuando crezca. De igual modo, Dios sabía, e incluso lo profetizó, que tolerar el gobierno humano conllevaría dolores y sufrimientos (Génesis 3:16-19). Pero también sabía que la única solución duradera y significativa implicaba permitir que toda la humanidad viera los malos frutos de la rebelión. De esta forma se zanjaría la cuestión definitivamente, por toda la eternidad.

La cuestión de la integridad del hombre

12 En este asunto entra en juego otro aspecto. Al cuestionar la legitimidad y justicia del gobierno divino, las calumnias de Satanás no solo apuntaron a la soberanía del Eterno, sino también a la integridad de Sus siervos. Observemos, por ejemplo, lo que dijo a Jehová acerca del justo Job: "¿No has puesto tú mismo un seto protector alrededor de él y alrededor de su casa y alrededor de todo lo que tiene en todo el derredor? La obra de sus manos has bendecido, y su ganado mismo se ha extendido en la tierra. Pero, para variar, sírvete alargar la mano, y toca todo lo que tiene, y ve si no te maldice en tu misma cara" (Job 1:10, 11).

13 Satanás alegó que Jehová se valía de su poder protector para comprar la devoción de Job. Con ello insinuó que su integridad era pura farsa, que adoraba al Altísimo solo por las ventajas que comportaba. Afirmó que hasta aquel fiel llegaría a maldecir al Creador si se le retiraba la bendición divina. El Diablo sabía que Job se destacaba por ser "un hombre sin culpa y recto, temeroso de Dios y apartado del mal".° Así que, si conseguía quebrantar su integridad, ¿qué no haría con el resto de las personas? Por lo tanto, vino a poner en tela de juicio la lealtad de todo el que desea servir a Dios. De hecho, amplió la cuestión cuando le dijo a Jehová: "Todo lo que el hombre [no solo Job] tiene lo dará en el interés de su alma" (Job 1:8; 2:4).

14 La historia muestra que muchas personas han actuado como Job, pues han permanecido leales a Jehová pese a las pruebas, contradiciendo así la alegación diabólica. Con su fidelidad alegran a Dios y le brindan una respuesta al desafío jactancioso de Satanás, a saber, que el ser humano dejaría de servir al Creador si sufría penalidades (Hebreos 11:4-38). En efecto, los justos se niegan a volverle la espalda a Jehová. Aunque los desconcierten las situaciones más angustiosas, confían aún más en que él les concederá fuerzas para soportarlas (2 Corintios 4:7-10).

15 Pero el ejercicio de la justicia de Jehová conlleva más que las cuestiones de la soberanía y la integridad del hombre. La Biblia nos brinda un conjunto de relatos sobre los juicios que hizo a personas y aun a naciones, así como profecías sobre los que hará en el futuro. ¿Qué razón tenemos para confiar en que tales juicios han sido y serán justos?

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

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