sábado, 27 de septiembre de 2014

El Calendario judío: una maravilla de astronomía y matemática antigua

-- El Calendario judío: una maravilla de astronomía y matemática antigua

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El calendario oficial de Israel es el judío. De acuerdo al conteo judío, este miércoles empezó el año 5775, este sería el 5775vo año desde la creación del mundo la noche del sábado 6 de octubre del año 3761 A.C.

Este cálculo fue realizado por Maimonides en el siglo 12, como reemplazo del sistema utilizado anteriormente por los judíos, que contaba desde la destrucción del Templo en el año 70 de la Era Común.

Actualmente, Israel tiene como calendario oficial el calendario judío. Según la ley, los documentos oficiales de Israel deben tener la fecha hebrea en ellos. Además, las festividades en Israel se determinan de acuerdo al calendario judío, y no el gregoriano. Por lo tanto, festividades como Rosh Hashana ocurrirán en la misma fecha cada año con respecto al calendario judío, pero en diferentes fechas de acuerdo al calendario Gregoriano. Esto ocurre debido a que el calendario Gregoriano y el Judío no coinciden.

El Día de Jerusalén, cae el 28 de Iyar. En 2014, eso fue el 28 de Mayo, el año anterior fue el 8 de Mayo. (Credito: Reuters)

Sin embargo, en su día a día, la mayoría de los israelíes no siguen el calendario hebreo y llevan sus vidas de acuerdo al calendario gregoriano. A pesar de esto, una minoría religiosa todavía lleva sus vidas de acuerdo al antiguo calendario judío.

El calendario judío es sumamente complicado, dado que tiene que alinear el año solar (365 días, 5 horas, 48 minutos, y 46 segundos) con el año lunar (12 meses de 29 días, 12 horas, 44 minutos y 3 segundos).

Esto significa que debe tomar en consideración el hecho de que 12 meses lunares son alrededor de 12 días más cortos que el año solar. Cosa que no es nada fácil.

Si uno se equivoca, a si sea por un poquito, con el tiempo los dos calendarios terminarían demasiado separados y uno terminaría teniendo festividades de la primavera en el otoño.

La llegada de la primavera

EL calendario solar esta automáticamente sincronizado con las temporadas, pero dado que es 12 días más corto, el calendario lunar no lo está.

La Biblia no nos dice como solían en los tiempos antiguos ajustar periódicamente el calendario lunar para que se mantuviera en línea con las temporadas. Pero debe haber sido, por lo menos desde los tiempos del Rey Josías y la centralización del culto en Jerusalén (en la segunda mitad del séptimo siglo antes de la Era Común). En Pesaj, Shavuot, y la Sucot, que tienen fechas judías específicas, el pueblo de Israel debía llevar productos agrícolas a Jerusalén; sin embargo, si alguna temporada se alargaba y la cosecha no se encontraba en temporada, no habría ningún producto que dar como diezmo.

Es casi seguro que de este modo es que los antiguos hebreos ajustaban el calendario para tomar en cuenta estas anomalías: Al final del 12vo mes lunar, los sacerdotes en Jerusalén determinaban la llegada de la primavera. Si la primavera había realmente llegado, excelente: la luna nueva era señal que no solo el nuevo mes había comenzado sino que además un nuevo año, y mensajeros eran enviados para anunciar que Pesaj sería en dos semanas.

Pero si los sacerdotes decidían que todavía era invierno, un "mes bisiesto" adicional o "mes embolismal" como fuera necesario era agregado, y los mensajeros serian enviados un mes después.

De este modo, el calendario era mantenido sincronizado con las temporadas. Es posible que este proceso se haya hecho más preciso con la introducción de un tipo de reloj de sol por el Rey Acaz al final del siglo 8 antes de la Era Común.

La mano imperfecta del hombre

Inicialmente la decisión de cuándo exactamente comenzaba y cuando terminaba un mes, y de cuando un mes bisiesto era agregado, se encontraba en las manos de los hombres. Pero durante un proceso gradual de cientos de años, un sistema fijo fue diseñado, que es el que usamos actualmente.

De acuerdo a la Mishná (redactada en el año 200 E.C.), durante la época del Segundo Templo, se requería de testigos que fueran al Templo y reportaran que habían observado la luna nueva. Estos serían cuestionados por los sacerdotes, quienes decidirían si efectivamente había comenzado un nuevo mes.

Modelo del Segundo Templo donde los sacerdotes determinarían la llegada del nuevo mes. (Credito: Wikimedia Commons)

Si se decidía que había comenzado un nuevo mes, los sacerdotes lo anunciarían al público.

De este modo los sacerdotes decidirían el largo de cada mes y si se debía agregar un mes bisiesto al año. Cuando el Templo fue destruido por Tito en el año 70 EC, la función de los sacerdotes fue tomada por el consejo rabínico, el Gran Sanedrín, más específicamente por un subcomité de tres miembros del Sanedrín que se reunirían el 29 de cada mes y recibirían a los testigos para tomar decisiones con respecto al calendario.

Desde los tiempos de la Mishná hasta por lo menos el siglo 9 EC, el calendario judío gradualmente perdió el errado elemento humano y se movió a un calendario fijo basado en reglas y calculaciones predeterminadas.

Samuel el astrónomo

Una figura clave en el proceso de formalización del calendario de observación a cálculo fue el gran rabino Babilónico Samuel de Nehardea, quien era un gran astrónomo. El Talmud lo cita diciendo "Estoy tan familiarizado con el curso de las estrellas como con las calles de Nehardea" (Berajot 58b).

Samuel desarrolló las calculaciones necesarias para determinar el calendario sin ser dependientes de mensajeros de la Tierra de Israel, lo que, el explicó, significaba que los judíos fuera de Israel no tenían que seguir agregando un día extra a las festividades, aunque la Halajá todavía mantiene que estos días extra deben conservarse.

Durante el liderato de Judá III (290-320 EC), el Gran Sanedrín continúo recibiendo testigos de la luna nueva, pero únicamente como formalidad, y como modo de preservar la antigua tradición, ya que la decisión ya se tomaba de acuerdo a las calculaciones.

Al hijo de Samuel y sucesor como Nasi del Sanedrín, Hillel II (330-365 EC), se le acredita con finalizar el calendario judío fijo como lo conocemos hoy en día, aunque las reglas que conocemos hoy en día fueron escritas por completo en siglo 9.

Meses cambiantes

¿Pero cómo funciona? El calendario judío básico contiene 12 meses, de los cuales 5 son de 29 días y otros 5 son de 30 días, y que se alternan. Los otros dos meses restantes, Jeshvan y Kislev, cambian de año en año, de acuerdo a las siguientes reglas.

Luna llena sobre la ciudad vieja de Jerusalén. (Credito: Rosamaria Anders/Betty Dowty)
No todos los años judíos tienen 12 meses. Siete de cada 19 años son años bisiestos, lo que significa que tienen un treceavo mes, llamado "Adar Bet" o "segundo Adar."

Si un año es bisiesto o no es determinado por su lugar en un ciclo de 19 años. La mayoría de los años dentro de este ciclo son años "normales" de 12 meses, excepto los años 3, 6, 8, 11, 14, 17, y 19, que son bisiestos.

Cada año, bisiesto o no, empieza con Rosh Hashaná, el día que la luna nueva del mes de Tishrei aparece. Pero si una de cuatro condiciones llamadas Dekhiot ("postergaciones") ocurre, la festividad de Rosh Hashaná, y por ende el inicio del año, son pospuestos uno o dos días. En la práctica, esto ocurre en la mayoría de los años.

¿Cuáles son estas reglas de postergación? 1) Si Rosh Hashaná cae un domingo, miércoles, o viernes, se pospone por un día. 2) Si la luna nueva aparece luego del mediodía, Rosh Hashaná es pospuesto por un día. Si el nuevo día es uno de estos en la Regla 1, la festividad es pospuesta por dos días. 3) En un año regular de doce meses, uno no bisiesto, si la luna nueva de Tishrei aparece más de 20 segundos después de las 3:11 A.M. de un martes, Rosh Hashaná es pospuesto por dos días.

La última situación es una extremadamente rara. 4) En años que siguen a un año bisiesto, si la luna nueva aparece un lunes más de 43 segundos después de las 9:32 A.M., Rosh Hashaná es pospuesto por un día.

Uno podría asumir que estas postergaciones de uno o dos días simplemente causarían que se agregara uno o dos días al último mes del año, Elul. ¡Pero no! De hecho, fueron agregados seis meses por adelantado a los meses de invierno de Jeshvan y Kislev, cuyo largo, como mencionamos antes, cambia entre años.

En teoría, Jeshvan y Kislec tienen cada uno 29 día. Pero si el año nuevo es pospuesto por un día, el Jeshvan anterior es expandido a 30 días y Kislev se mantiene en 29 días.

Si dos días son agregados, entonces los dos meses anteriores de Heshvan y Kislev son expandidos a 30 días.

¿Cómo es calculado esto seis meses por adelantado? Las dekhiot pueden ser, y son, calculadas con años de antelación usando el calendario de las fases de la luna y matemáticas. Cuando se calcula el calendario para el año venidero, uno puede calcular que tipo de año será por adelantado, y ajustar el largo de los meses de Jeshvan y Kislev como sea necesario.

¡Así de sencillo! Si sabes cuándo habrá una luna nueva sobre Jerusalén cada año (cosa que se puede revisar en Internet), puedes calcular el calendario judío tu mismo, sin embargo, afortunadamente, no lo tienes que hacer.

¡Shana Tova!

Fuente: Haaretz

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

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