domingo, 4 de enero de 2015

La sabiduría de ‘la Palabra de Dios’.-cl cap. 18 párrs. 9-19 (30 min.)

La sabiduría de 'la Palabra de Dios'
9 El hecho de que fueran hombres los que escribieron la Biblia logró que fuera muy cálida y atrayente. Sus redactores eran semejantes a nosotros tanto en los sentimientos que tenían como en las pruebas y presiones que afrontaban, dado que también eran imperfectos. A veces, el espíritu de Jehová los movió a referir sus emociones y luchas (2 Corintios 12:7-10). Así hicieron relatos en primera persona que ningún ángel podría haber compuesto.

10 Pongamos por caso a David. Después de haber cometido varios pecados graves, este rey israelita compuso un salmo en el que reveló sus más íntimos sentimientos e imploró el perdón divino. Escribió: "Lávame cabalmente de mi error, y límpiame aun de mi pecado. Pues mis transgresiones yo mismo conozco, y mi pecado está enfrente de mí constantemente. ¡Mira! Con error fui dado a luz con dolores de parto, y en pecado me concibió mi madre. No me arrojes de delante de tu rostro; y tu espíritu santo, oh, no me lo quites. Los sacrificios para Dios son un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y aplastado, oh Dios, no lo despreciarás" (Salmo 51:2, 3, 5, 11, 17). ¿Verdad que percibimos la angustia del escritor? ¿Quién sino un ser humano imperfecto podría expresar estas emociones con tanta viveza?

¿Por qué habla de personas?

11 Hay otro aspecto que realza el atractivo de la Biblia. A buen grado, es un libro que habla de personas reales, algunas de las cuales sirvieron a Dios y otras no. Nos narra sus vivencias, tanto gratas como penosas, y el resultado de las decisiones que tomaron. Incluye tales relatos biográficos "para nuestra instrucción" (Romanos 15:4). Mediante ellos, Jehová nos toca el corazón con su enseñanza. Repasemos algunos.

12 La Biblia habla de personas infieles, e incluso malvadas, y cuenta qué les sucedió. En estos relatos, las cualidades negativas se ven en acción, lo que nos permite comprenderlas mejor. A modo de ilustración: ningún mandato que prohibiera la traición sería más impactante que el vivo ejemplo de Judas, quien con tanta deslealtad conspiró contra Jesús (Mateo 26:14-16, 46-50; 27:3-10). Esta clase de narraciones llegan mejor al corazón y nos ayudan a identificar y rechazar características detestables.

13 Las Escrituras también aportan información sobre muchos siervos fieles del Altísimo, lo que nos permite enterarnos de su devoción y lealtad, y disponer de dechados de todas las virtudes que debemos cultivar para acercarnos a él. Tomemos como muestra la fe. La Biblia define esta cualidad e indica lo importante que es para agradar a Dios (Hebreos 11:1, 6). También contiene vívidos relatos donde se demuestra en acción, como el de la ocasión en que Abrahán trató de sacrificar a Isaac (Génesis, capítulo 22; Hebreos 11:17-19). Gracias a narraciones como esta, el término fe adquiere más sentido y es más entendible. ¡Qué sabio fue Jehová al no solo exhortarnos a cultivar las virtudes, sino además darnos modelos vivos!

14 Los relatos bíblicos de personas de la vida real suelen enseñar lecciones sobre el carácter de Jehová. Examinemos el pasaje referente a una mujer a la que Jesús observó en el templo mientras estaba sentado cerca de las arcas de la tesorería. Aunque él veía a todos los que hacían donativos, incluidos muchos ricos que acudían a dar "de lo que les sobra[ba]", se fijó en una viuda humilde que depositó los últimos fondos que le quedaban: "dos monedas pequeñas, que tienen muy poco valor".* Cristo, que reflejó a la perfección el criterio divino, comentó: "Esta viuda pobre echó más que todos los que están echando dinero en las arcas de la tesorería". Según muestra este comentario, había entregado más que aquellos otros donantes juntos (Marcos 12:41-44; Lucas 21:1-4; Juan 8:28).

15 ¿Verdad que es significativo que la Biblia destaque a la viuda entre quienes fueron al templo aquel día? De este modo, Jehová muestra que es apreciativo, que le complace lo que le damos de corazón, sin compararlo con lo que otros puedan donar. No cabe duda de que Dios empleó el mejor método para enseñarnos esta reconfortante verdad.

Las omisiones de la Biblia

16 Cuando escribimos a un ser querido, no podemos incluir en la carta todo, de modo que seleccionamos lo que vamos a contarle. Igualmente, Jehová optó por mencionar ciertos sucesos y personas en su Palabra, pero sin aportar siempre todos los detalles (Juan 21:25). Por ejemplo, cuando la Biblia habla del juicio divino, tal vez no hallemos la respuesta a cada pregunta que tengamos. Sin embargo, vemos la sabiduría de Dios hasta en lo que él decide omitir en las Escrituras. ¿De qué manera?

17 La forma en que están redactadas pone a prueba lo que tenemos en nuestro interior, tal como indica Hebreos 4:12: "La palabra [o el mensaje] de Dios es viva, y ejerce poder, y es más aguda que toda espada de dos filos, y penetra hasta dividir entre alma y espíritu, [...] y puede discernir pensamientos e intenciones del corazón". En efecto, el mensaje de la Biblia penetra hasta lo más íntimo y saca a la luz nuestros verdaderos pensamientos y motivos. Quien la lee con actitud hipercrítica suele encontrar una piedra de tropiezo en los relatos que no aportan tanta información como desearía, y a veces llega a cuestionar que Jehová sea de verdad amoroso, sabio y justo.

18 Sin embargo, al investigar las Escrituras atentamente y con corazón sincero, llegamos a ver al Todopoderoso en el contexto que lo presenta la Biblia en su totalidad. De ahí que no nos turbe encontrar algún relato que plantee preguntas para las que no hallemos respuestas inmediatas. Para ilustrarlo: cuando hacemos un rompecabezas de muchas piezas, al principio tal vez no encontremos la que buscamos o no sepamos dónde encajar una de ellas. No obstante, puede ser que ya hayamos montado las necesarias para tener una idea de cómo debe de ser la imagen completa. Así mismo, en el estudio de la Biblia aprendemos poco a poco qué clase de Dios es Jehová y logramos formarnos un cuadro claro. Aunque al principio no alcancemos a entender cierta narración ni cómo armoniza con la personalidad del Creador, el estudio ya nos ha enseñado más que suficiente acerca de él para saber que siempre actúa con amor y rectitud.

19 Por lo tanto, a fin de comprender la Palabra de Dios, es preciso leerla y estudiarla con corazón sincero y mente abierta. ¿No muestra este hecho la inmensa sabiduría de Jehová? Los seres humanos inteligentes pueden escribir libros que resultan entendibles solo para "los sabios e intelectuales". Pero la redacción de un libro cuyo contenido sea asequible únicamente a quienes tengan la debida motivación requiere la sabiduría divina (Mateo 11:25).

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

Macpela.

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casa de los patriarcas.

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