sábado, 17 de enero de 2015

Sigamos progresando como evangelizadores

-- Sigamos progresando como evangelizadores

1 Los cristianos tenemos que seguir mejorando como evangelizadores. Por eso, Jesús preparó a sus discípulos y los ayudó a cumplir mejor con su comisión de predicar (Luc. 9:1-5; 10:1-11). Lo mismo hicieron Áquila y Priscila cuando tomaron consigo a Apolos para explicarle "con mayor exactitud el camino de Dios" (Hech. 18:24-26). Pablo también motivó a Timoteo —que ya llevaba mucho tiempo predicando— a seguir esforzándose por ser un mejor maestro, a fin de que su progreso fuera "manifiesto a todos" (1 Tim. 4:13-15). Prescindiendo de cuánto tiempo hayamos estado sirviendo como esclavos al Señor en la obra de evangelización, tenemos que seguir puliendo nuestras habilidades.

2 Aprendamos de otros. Una manera de aguzar nuestras habilidades es fijándonos en cómo lo hacen los demás (Prov. 27:17). Por tanto, cuando salgamos a predicar, prestemos mucha atención mientras nuestro compañero hace su presentación. Además, pidamos consejos a publicadores hábiles y escuchemos atentamente lo que nos recomienden (Prov. 1:5). ¿Nos resulta difícil hacer revisitas, empezar cursos bíblicos o participar en alguna otra faceta del ministerio? Pues hablemos con el superintendente de grupo o con otro publicador experimentado para que nos ayude. Recordemos también que el espíritu santo puede hacernos más hábiles. Así que pidámoslo constantemente en nuestras oraciones (Luc. 11:13).

3 No nos ofendamos si nos dan un consejo, aun si no lo hemos solicitado (Ecl. 7:9). Seamos humildes y agradecidos, como Apolos, y aceptemos toda la ayuda que nos den. Esa es la manera más sabia de actuar (Prov. 12:15).

4 Nuestro progreso da gloria a Dios. Para animar a sus discípulos a mejorar como evangelizadores, Jesús les hizo una comparación. Dijo que él era como una vid y que sus seguidores ungidos eran como ramas que dan fruto, las cuales el Padre poda para que den "más fruto" (Juan 15:2). Tal y como el dueño de una viña desea que sus plantas sean cada vez más productivas, Jehová desea que nuestro "fruto de labios" —es decir, nuestra predicación— sea cada vez mejor y más abundante (Heb. 13:15). ¿Qué lograremos si conseguimos ser mejores evangelizadores? Jesús mismo nos da la respuesta: "Mi Padre es glorificado en esto, que ustedes sigan llevando mucho fruto" (Juan 15:8).

[Preguntas del estudio]

1. ¿Qué ejemplos del siglo primero muestran que debemos esforzarnos por ser mejores evangelizadores?

2. ¿Qué podemos hacer para aprender de otros publicadores?

3. ¿Cómo debemos reaccionar si nos dan un consejo, aunque no lo hayamos pedido?

4. ¿Qué razón de peso tenemos para seguir progresando como evangelizadores?

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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