sábado, 28 de febrero de 2015

Capítulo 21.-Jesús revela la “sabiduría procedente de Dios”

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Capítulo 21

Jesús revela la "sabiduría procedente de Dios"

LOS presentes no salían de su asombro al ver de pie ante ellos a un hombre joven, llamado Jesús, enseñando en la sinagoga. No era un desconocido, ya que se había criado en la localidad, donde por muchos años había sido carpintero. Puede que algunos vivieran en casas que él había ayudado a edificar o que cultivaran la tierra con arados y yugos hechos por él.° Ahora bien, ¿cómo reaccionarían a la instrucción de aquel ex artesano?

2 La mayoría de los oyentes preguntaban sorprendidos: "¿Dónde consiguió este hombre esta sabiduría [...]?". Pero también comentaban: "Este es el carpintero, el hijo de María" (Mateo 13:54-58; Marcos 6:1-3). Por desgracia, sus anteriores vecinos lo veían como un lugareño más, igual que ellos. A pesar de que hablaba con tanta sabiduría, lo rechazaron, sin imaginarse que los conocimientos que transmitía no eran suyos.

3 Pues bien, ¿dónde consiguió Jesús esta sabiduría? "Lo que yo enseño no es mío -señaló-, sino que pertenece al que me ha enviado." (Juan 7:16.) Y el apóstol Pablo indicó que Cristo "ha venido a ser para nosotros sabiduría procedente de Dios" (1 Corintios 1:30). A tal grado reveló el Hijo de Jehová este atributo divino, que él mismo dijo: "Yo y el Padre somos uno" (Juan 10:30). Veamos tres campos en que demostró "sabiduría procedente de Dios".

Sus enseñanzas

4 Examinemos primero sus enseñanzas. El mensaje, "las buenas nuevas del reino", revestía suma importancia en vista del papel que desempeñaría dicho gobierno en vindicar la soberanía de Jehová y traer bendiciones eternas para la humanidad (Lucas 4:43). Con su instrucción, Jesús también ofrecía consejos sensatos para el diario vivir, dando así prueba de ser el "Maravilloso Consejero" predicho en las Escrituras (Isaías 9:6). Tales consejos eran, sin duda, auténticas maravillas. Conocía a fondo la Palabra y la voluntad de Dios, así como la naturaleza de la humanidad, por la que sentía gran cariño. Por ello, sus recomendaciones siempre eran prácticas y sumamente beneficiosas para los oyentes. Quienes siguieran sus palabras, sus "dichos de vida eterna", alcanzarían la salvación (Juan 6:68).

5 El Sermón del Monte es un ejemplo destacado de la sabiduría inigualable de las enseñanzas de Jesús. De acuerdo con lo que leemos en Mateo 5:3—7:27, el discurso no debió de durar más de veinte minutos. No obstante, sus consejos son imperecederos, tan pertinentes hoy como en su día. Cristo abarcó una amplia gama de asuntos, entre ellos cómo mejorar las relaciones personales (Mt 5:23-26, 38-42; Mt 7:1-5, 12), cómo mantener la pureza moral (Mt 5:27-32) y cómo llevar una vida con sentido (Mt 6:19-24; Mt 7:24-27). Pero no solo indicó la senda de la sabiduría, sino que la ilustró con explicaciones, razonamientos y pruebas.

6 Tomemos como muestra el sensato consejo de Jesús sobre cómo afrontar la inquietud por los bienes materiales, según se refiere en el capítulo 6 de Mateo. "Dejen de inquietarse respecto a su alma en cuanto a qué comerán o qué beberán, o respecto a su cuerpo en cuanto a qué se pondrán", nos recomienda (Mt 6 versículo 25). El alimento y la ropa son necesidades básicas, y es muy lógico preocuparse por obtenerlas. Entonces, ¿por qué indicó que 'dejáramos de inquietarnos' por ellas?°

7 Examinemos la convincente argumentación de Jesús. Ya que Jehová nos dio la vida y el cuerpo, ¿no será capaz de proporcionarnos comida para sostener esa vida, y ropa para cubrir ese cuerpo? (Mt 6 Versículo 25.) Si él provee a las aves de alimento y viste de hermosura las flores, ¡cuánto más se ocupará de sus adoradores! (Mt 6 Versículos 26, 28-30.) En realidad, la inquietud indebida no tiene sentido, pues no logra alargarnos la existencia ni siquiera un poco (Mt 6 versículo 27).° ¿Cómo evitamos la ansiedad? Cristo nos exhorta a poner siempre en primer lugar la adoración a Dios. Quienes así lo hagan pueden tener la certeza de que las cosas que necesitan "les serán añadidas" a diario por su Padre celestial (Mt 6 versículo 33). Por último, Jesús ofrece una recomendación sumamente práctica: vivir día a día. ¿Por qué sumar las inquietudes de mañana a las de hoy? (Mt 6 Versículo 34.) Además, ¿por qué dejar que nos abrume lo que tal vez nunca suceda? Este acertado consejo nos ahorrará muchos sufrimientos en el agobiante mundo en que vivimos.

8 Indiscutiblemente, los consejos de Jesús son tan prácticos hoy como cuando los dio, hace casi dos milenios. ¿No demuestra este hecho que encierran la sabiduría de arriba? Hasta las mejores recomendaciones de los asesores humanos se vuelven anticuadas y enseguida hay que revisarlas o sustituirlas. En cambio, las enseñanzas de Cristo han superado la prueba del tiempo. Y no debería sorprendernos, dado que el Maravilloso Consejero pronunció "los dichos de Dios" (Juan 3:34).

Su forma de enseñar

9 El segundo campo en el que Jesús reflejó la sabiduría divina fue su forma de enseñar. En una ocasión, varios soldados enviados para detenerlo regresaron con las manos vacías y dijeron: "Jamás ha hablado otro hombre así" (Juan 7:45, 46). No exageraban, ya que de todos los seres humanos que han existido, Cristo, que procedía "de las regiones de arriba", era quien disponía del mayor caudal de conocimiento y experiencia (Juan 8:23). Ciertamente, ningún otro hombre sería capaz de instruir como él. Veamos solo dos de las técnicas que utilizó este sabio Maestro.

10 Ilustraba con eficacia su mensaje. Leemos que "habló Jesús a las muchedumbres por ilustraciones. En verdad, sin ilustración no les hablaba" (Mateo 13:34). No podemos menos que maravillarnos ante su incomparable habilidad para enseñar verdades profundas mediante ejemplos cotidianos, realidades que sus oyentes habían visto muchas veces: agricultores sembrando, mujeres preparando el pan para hornearlo, niños jugando en el mercado, pescadores recogiendo las redes, pastores buscando ovejas perdidas... Al relacionar verdades trascendentales con algo bien conocido, conseguía de inmediato grabarlas en la mente y el corazón de su auditorio (Mateo 11:16-19; 13:3-8, 33, 47-50; 18:12-14).

11 Jesús empleaba con frecuencia parábolas, relatos breves de los que se extraen verdades morales o espirituales. Dado que son más fáciles de entender y recordar que los conceptos abstractos, estas historias contribuyeron a conservar la enseñanza de Cristo. En muchas de ellas describió a su Padre con imágenes verbales vívidas e inolvidables. Por ejemplo, ¿quién no logra entender la lección de la parábola del hijo pródigo, a saber, que Jehová se apiadará y acogerá de nuevo con ternura al descarriado que demuestre arrepentimiento sincero? (Lucas 15:11-32.)

12 Usaba con habilidad las preguntas. Jesús se valía de este medio para ayudar a sus oyentes a extraer sus propias conclusiones, examinar sus motivos y tomar decisiones (Mateo 12:24-30; 17:24-27; 22:41-46). Cuando los dirigentes religiosos cuestionaron que Dios le hubiera dado autoridad, él replicó: "El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres?". Aquello los dejó atónitos, de modo que razonaron unos con otros: "Si decimos: 'Del cielo', nos dirá: 'Entonces, ¿por qué no le creyeron?'. Sin embargo, si decimos: 'De los hombres', tenemos la muchedumbre a quien temer, porque todos tienen a Juan por profeta". De ahí que terminaran contestando: "No sabemos" (Marcos 11:27-33; Mateo 21:23-27). Con una simple pregunta, Cristo los dejó mudos y denunció lo traicioneros que eran sus corazones.

13 A veces, Cristo combinaba varios métodos al complementar sus parábolas con preguntas que ponían a pensar a sus oyentes. Cuando un jurista hebreo le preguntó qué se necesitaba para obtener vida eterna, lo remitió a la Ley mosaica, que ordena amar a Dios y al prójimo. Pero aquel hombre, deseoso de demostrar que era justo, le preguntó: "¿Quién, verdaderamente, es mi prójimo?". Jesús le contestó con una historia: cierto judío que viajaba solo fue atacado por salteadores, quienes lo dejaron medio muerto. Pasaron por su lado dos compatriotas suyos, primero un sacerdote y luego un levita, pero ninguno de ellos lo atendió. Más tarde llegó un samaritano, que se compadeció, le vendó las heridas y lo llevó con cuidado a un mesón para que se recuperara. Al concluir el relato, el Gran Maestro preguntó a su interlocutor: "¿Quién de estos tres te parece haberse hecho prójimo del que cayó entre los salteadores?". El hombre se vio obligado a responder: "El que actuó misericordiosamente para con él" (Lucas 10:25-37).

14 ¿Cómo refleja esta parábola la sabiduría de Jesús? En aquellos días, los judíos aplicaban el término "prójimo" únicamente a quienes guardaban sus tradiciones, y nunca, desde luego, a los samaritanos (Juan 4:9). Si Cristo hubiera construido la historia con un samaritano socorrido por un judío, ¿habría logrado vencer el prejuicio? Fue sabio, entonces, al poner a un samaritano cuidando con ternura a un hebreo. Observemos también el interrogante que planteó al final de su relato. Cambió el enfoque de la palabra "prójimo". Mientras que la pregunta del jurista venía a ser: "¿Quién debe ser el objeto de mi amor de prójimo?", la del Gran Maestro fue: "¿Quién de estos tres te parece haberse hecho prójimo [?]". Así pues, no se centró en quien se benefició de la bondad, sino en quien la demostró, el samaritano. El verdadero prójimo toma la iniciativa y muestra amor al semejante, sin importar su origen étnico. No había mejor manera de transmitir con eficacia aquel punto.

15 Por lo tanto, ¿es de extrañar que las multitudes quedaran atónitas ante el "modo de enseñar" de Jesús y se sintieran atraídas a él? (Mateo 7:28, 29.) En cierta ocasión, "una muchedumbre grande" permaneció junto a él durante tres días, al punto de quedarse sin comida (Marcos 8:1, 2).

Su modo de vida

16 El tercer campo en el que Jesús reflejó la sabiduría de Jehová fue su modo de vivir. La sabiduría es una cualidad práctica, eficiente. "¿Quién es sabio y entendido entre ustedes?", preguntó el discípulo Santiago, para luego responder: "Que lo demuestre con su buena conducta" (Santiago 3:13, Nueva Versión Internacional). Mediante su comportamiento, Cristo 'demostró' que se regía por la sabiduría divina. Veamos cómo manifestó buen juicio, tanto en su vida como en su relación con los demás.

17 ¿Hemos observado que las personas poco juiciosas suelen irse a los extremos? Sucede así porque para actuar con mesura hace falta sabiduría. Puesto que Jesús reflejaba este atributo divino, mantuvo un perfecto equilibrio. Sobre todo, dio total prioridad a lo espiritual. Declaró las buenas nuevas con afán e indicó: "Con este propósito he salido" (Marcos 1:38). Como es natural, los bienes materiales no eran lo más importante para él y, de hecho, parece que poseía muy pocos (Mateo 8:20). Pero no era un asceta, porque al igual que su Padre, el "Dios feliz", tenía una actitud jovial y fomentaba el gozo ajeno (1 Timoteo 1:11; 6:15). Cuando asistió a un banquete nupcial -celebración en la que no solía faltar la música, el canto y la alegría-, no fue un aguafiestas. Al acabarse el vino, bebida que "regocija el corazón del hombre mortal", produjo milagrosamente más, y de excelente calidad, a partir de agua (Salmo 104:15; Juan 2:1-11). Además, aceptó muchas invitaciones a comer, y a menudo las aprovechó para enseñar (Lucas 10:38-42; 14:1-6).

18 Jesús manifestó buen juicio en su relación con el prójimo. Como entendía a fondo el carácter humano, evaluaba con justicia a sus seguidores. Aunque estaba muy al tanto de que aquellos hombres a quienes había atraído Jehová eran imperfectos, no pasaba por alto sus virtudes ni su potencial (Juan 6:44). Demostró que estaba dispuesto a confiar en sus discípulos al dar por descontado que, pese a sus defectos, serían capaces de cumplir con la gran obra que les había encargado, a saber, la predicación de las buenas nuevas (Mateo 28:19, 20). El libro de Hechos atestigua la fidelidad con que lo hicieron (Hechos 2:41, 42; 4:33; 5:27-32). Es patente que Cristo había actuado con sabiduría al confiar en ellos.

19 Como vimos en el capítulo 20, la Biblia relaciona la humildad y la apacibilidad con la sabiduría. Sin duda, Jehová es el ejemplo supremo en este particular. Ahora bien, ¿qué puede decirse de Jesús? Resulta alentador ver la humildad con que trató a sus discípulos. Aunque era un hombre perfecto, y por tanto superior a ellos, no los rebajó, ni trató nunca de hacerlos sentir inferiores o ineptos. Por el contrario, tuvo en consideración sus limitaciones y fue paciente con sus defectos (Marcos 14:34-38; Juan 16:12). ¿No es significativo que hasta los niños se sintieran a gusto con él? Seguramente los atraía porque percibían que era "de genio apacible y humilde de corazón" (Mateo 11:29; Marcos 10:13-16).

20 Jesús reflejó la humildad divina de otra forma importante. Fue razonable, o flexible, siempre que lo justificaba la misericordia. Recordemos la ocasión en que una mujer de origen gentil le suplicó que curase a su hija, que estaba terriblemente endemoniada. Al principio, Cristo le indicó de tres maneras que no la ayudaría: primero, negándose a contestarle; segundo, diciéndole directamente que Dios no lo había enviado a los paganos, sino a los judíos, y tercero, estableciendo una comparación que ilustraba con tacto ese mismo punto. Pero aquella madre fue persistente y dio muestras de una fe extraordinaria. En vista de este hecho excepcional, ¿cómo reaccionó él? Actuó justamente como había dicho que no lo haría: sanó a la hija (Mateo 15:21-28). ¡Qué humildad! Y no olvidemos que esta cualidad es uno de los cimientos de la sabiduría verdadera.

21 Debemos estar muy agradecidos de que los Evangelios contengan las palabras y obras del hombre más sabio de todos los tiempos. Recordemos que Jesús era la viva imagen de su Padre. Por consiguiente, cultivaremos la sabiduría de arriba si imitamos la personalidad y la forma de hablar y actuar de Cristo. En el capítulo siguiente veremos cómo podemos aplicar la sabiduría divina en nuestra vida.

[Notas]

Entre las labores que incluía esta profesión en tiempos bíblicos figuraba la construcción de viviendas, muebles y utensilios de labranza. Justino Mártir, del siglo II E.C., escribió que Cristo fue "considerado él mismo como un carpintero (y [...] obras de este oficio -arados y yugos- fabricó mientras estaba entre los hombres [...])".

El verbo griego que se traduce "inquietarse" significa "tener la mente distraída". En Mateo 6:25 se usa en el sentido de abrigar un temor ansioso que distrae o divide el pensamiento y roba la alegría de vivir.

De hecho, los estudios científicos revelan que las preocupaciones y tensiones excesivas propician las enfermedades cardiovasculares y muchas otras afecciones que reducen la duración de la vida.

Preguntas para meditar

Proverbios 8:22-31 ¿Cómo armoniza la descripción de la sabiduría personificada con lo que se dice en la Biblia sobre el Primogénito de Jehová?

Mateo 13:10-15 ¿Cómo lograron las ilustraciones de Jesús que sus oyentes revelaran la actitud de sus corazones?

Juan 1:9-18 ¿Por qué pudo Jesús revelar la sabiduría de Dios?

Juan 13:2-5, 12-17 ¿Qué perfecta demostración hizo Jesús, y qué enseñó con ella a sus apóstoles?

[Preguntas del estudio]

1-3. ¿Cómo respondieron a la enseñanza de Jesús sus antiguos vecinos, y qué no reconocieron referente a él?

4. a) ¿Cuál era el tema del mensaje de Jesús, y por qué revestía suma importancia? b) ¿Por qué eran las recomendaciones de Jesús siempre prácticas y sumamente beneficiosas para sus oyentes?

5. ¿Cuáles fueron algunos asuntos que trató Jesús en el Sermón del Monte?

6-8. a) ¿Qué persuasivas razones para evitar la ansiedad dio Jesús? b) ¿Qué muestra que sus consejos encierran la sabiduría de arriba?

9. ¿Qué dijeron unos soldados con referencia a la enseñanza de Jesús, y por qué no exageraban?

10, 11. a) ¿Por qué no podemos menos que maravillarnos ante la forma en que ilustraba Jesús su mensaje? b) ¿Qué son las parábolas, y qué ejemplo muestra por qué eran tan instructivas las de Cristo?

12. a) ¿Qué uso dio Jesús a las preguntas en su enseñanza? b) ¿Cómo acalló a quienes cuestionaban su autoridad?

13-15. ¿Cómo refleja la parábola del buen samaritano la sabiduría de Jesús?

16. ¿Cómo 'demostró' Jesús que se regía por la sabiduría divina?

17. ¿Qué indica que Jesús mantuvo un perfecto equilibrio en su vida?

18. ¿Cómo manifestó Jesús buen juicio al tratar a sus discípulos?

19. ¿Cómo demostró Jesús que era "de genio apacible y humilde de corazón"?

20. ¿Cómo fue Jesús razonable en el trato que dio a una gentil cuya hija estaba endemoniada?

21. ¿Por qué deberíamos esforzarnos por imitar la personalidad y la manera de hablar y actuar de Cristo?

[Ilustración de la página 210]

"Las muchedumbres quedaron atónitas por su modo de enseñar"

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

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