domingo, 16 de agosto de 2015

Capítulo 29 “Conocer el amor del Cristo”

--Capítulo 29

"Conocer el amor del Cristo"

ES PROBABLE que hayamos visto a un niño tratando de ser como su padre. Tal vez imite su manera de andar, hablar o comportarse y, con el tiempo, hasta asuma sus valores morales y espirituales. Efectivamente, el cariño y la admiración que siente por su amoroso progenitor le infunden deseos de parecerse a él.

2 ¿Qué cabe señalar de la relación que tiene Jesús con su Padre celestial? En cierta ocasión, él dijo: "Yo amo al Padre" (Juan 14:31). Así es, nadie puede profesar más cariño a Jehová que su Hijo, quien lo acompañó mucho antes de que existieran las demás criaturas. Dicho afecto fue lo que infundió en este devoto hijo el deseo de ser como su Padre (Juan 14:9).

3 En los capítulos anteriores de este libro hemos visto que Jesús imitó a la perfección el poder, la justicia y la sabiduría de Jehová. Ahora bien, ¿cómo reflejó el amor del Padre? Examinemos tres facetas del amor de Cristo: su abnegación, su tierna compasión y su disposición a perdonar.

"Nadie tiene mayor amor que este"

4 Jesús dio un magnífico ejemplo de amor lleno de abnegación, es decir, de la cualidad de anteponer con altruismo las necesidades e intereses ajenos a los nuestros. ¿Cómo lo demostró? Él mismo lo explicó: "Nadie tiene mayor amor que este: que alguien entregue su alma a favor de sus amigos" (Juan 15:13). En efecto, dio voluntariamente su vida perfecta por todos nosotros, lo cual constituyó la mayor expresión de amor que haya hecho un ser humano. Pero también manifestó amor abnegado de otras maneras.

5 Antes de vivir como hombre, el Unigénito de Dios tenía el privilegio de ocupar una posición muy elevada en los cielos, donde mantenía una estrecha relación con Jehová y con multitud de criaturas espirituales. Pese a tales ventajas, el Hijo amado "se despojó a sí mismo y tomó la forma de un esclavo y llegó a estar en la semejanza de los hombres" (Filipenses 2:7). Con espíritu dispuesto, vino a la Tierra a vivir entre pecadores, en un mundo que "yace en el poder del inicuo" (1 Juan 5:19). ¿Verdad que hizo un amoroso sacrificio?

6 Durante su ministerio en la Tierra, Jesús demostró amor abnegado de diversas maneras. Fue totalmente altruista. Se entregó de tal modo a su ministerio, que sacrificó las comodidades esenciales a las que estamos acostumbrados. Llegó a decir: "Las zorras tienen cuevas, y las aves del cielo tienen donde posarse, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza" (Mateo 8:20). Como era un carpintero hábil, podría haber sacado tiempo para construirse una casa acogedora o hacer muebles hermosos con cuya venta obtendría más dinero. Sin embargo, no se valió de sus destrezas para conseguir bienes materiales.

7 Encontramos un ejemplo muy conmovedor de su amor abnegado en Juan 19:25-27. Imaginémonos cuántas cosas tendría Jesús en la cabeza y el corazón la tarde en que falleció. En pleno tormento del madero, se preocupó por sus discípulos, por la predicación y, sobre todo, por su propia integridad y el efecto que esta tendría en el nombre de su Padre. Ciertamente llevaba sobre sus hombros el futuro de toda la humanidad. Con todo, muy poco antes de morir, mostró interés por su madre, María, quien por lo visto era viuda para entonces. Por ello, le pidió al apóstol Juan que la cuidara como si fuera su propia madre, y más tarde, este se la llevó consigo a su casa. Así, Cristo se encargó de que se atendieran las necesidades físicas y espirituales de ella. ¡Qué muestra tan tierna de amor altruista!

"Se enterneció"

8 Al igual que el Padre, Jesús era compasivo. Las Escrituras indican que procuraba ayudar a los afligidos porque se condolía profundamente de ellos. Al hablar de la compasión de Jesús, la Biblia emplea un verbo griego que se vierte "enternecerse". Según un especialista, el término "describe [...] una emoción que conmueve lo más recóndito del ser del hombre. Esta es la palabra griega para expresar con más fuerza la idea de compasión". Veamos varias situaciones en las que Cristo se apiadó tanto, que tuvo que intervenir.

9 La compasión lo movió a remediar las necesidades espirituales. El relato de Marcos 6:30-34 muestra la razón principal por la que él actuaba con piedad. Visualicemos la escena. Los apóstoles se encontraban emocionados, pues acababan de volver de un viaje durante el cual habían predicado en muchas poblaciones. Regresaron hasta donde estaba Jesús y le contaron muy animadamente cuanto habían visto y oído. Pero se congregó una gran multitud, de modo que ni Cristo ni ellos tenían tiempo siquiera para comer. El Maestro, siempre tan observador, notó que los apóstoles estaban agotados, por lo que les dijo: "Vengan, ustedes mismos, en privado, a un lugar solitario, y descansen un poco". Por consiguiente, se montaron en una barca y cruzaron el extremo norte del mar de Galilea en busca de un lugar tranquilo. Sin embargo, tanto la muchedumbre, que los vio partir, como otros que se enteraron, corrieron por la orilla septentrional y llegaron al otro lado antes que la barca.

10 ¿Le incomodó a Jesús que lo perturbaran en su retiro? De ninguna manera. Lo conmovió de corazón ver a las miles de personas que lo aguardaban. Marcos escribe que "vio una muchedumbre grande, y se enterneció por ellos, porque eran como ovejas sin pastor. Y comenzó a enseñarles muchas cosas". En efecto, comprendió que andaban necesitados espiritualmente y que eran como ovejas indefensas y extraviadas, sin nadie que las guiara o protegiera. Sabía que los fríos guías religiosos, aunque deberían haber sido pastores afectuosos, habían desatendido a la gente común (Juan 7:47-49). Por lo tanto, se apiadó de la multitud y comenzó a enseñarles acerca "del reino de Dios" (Lucas 9:11). Notemos que se enterneció aun antes de observar cómo reaccionaban a sus enseñanzas. Dicho de otro modo, su tierna compasión no fue la consecuencia de haberlos instruido, sino el motivo por el que lo hizo.

11 La compasión lo movió a aliviar el sufrimiento. Quienes estaban aquejados de diversas dolencias se sentían atraídos a Jesús porque percibían que era compasivo. Este hecho fue evidente cuando un hombre "lleno de lepra" se le acercó en un momento en el que las multitudes lo seguían (Lucas 5:12). En tiempos bíblicos se ponía en cuarentena a los leprosos para que no contaminaran a la gente (Números 5:1-4). Pero los guías rabínicos terminaron adoptando un criterio implacable ante la lepra e impusieron reglas opresivas.° Ahora bien, observemos cómo reaccionó Jesús ante aquel enfermo: "También vino a él un leproso, y le suplicó hasta de rodillas, diciéndole: 'Si tan solo quieres, puedes limpiarme'. Con esto, él se enterneció, y extendió la mano y lo tocó, y le dijo: 'Quiero. Sé limpio'. E inmediatamente la lepra desapareció de él" (Marcos 1:40-42). Cristo sabía muy bien que era ilícito hasta que el leproso estuviera allí. Sin embargo, en vez de echarlo, se conmovió tanto que hizo lo impensable: lo tocó.

12 ¿Podemos hacernos una idea de lo que significó para aquel enfermo de lepra que Cristo lo tocara? Ilustrémoslo con una experiencia. Paul Brand, especialista en esta afección, nos cuenta el caso de un joven leproso al que trató en la India. Cuando lo examinó, le puso la mano en el hombro y le explicó mediante una intérprete qué tratamiento seguiría. El paciente rompió a llorar, de modo que el médico inquirió: "¿He dicho algo malo?". La intérprete le preguntó al hombre en su idioma y luego respondió: "No, doctor. Dice que llora porque le ha puesto la mano en el hombro. Antes de venir aquí, llevaba años sin que nadie lo tocara". Para el leproso que se acercó a Jesús, ese gesto fue aún más importante, pues tras ello desapareció el mal que lo había marginado.

13 La compasión lo movió a eliminar la aflicción. Jesús se conmovía hondamente ante el dolor ajeno. Tomemos como ejemplo el relato de Lucas 7:11-15. A mitad de su ministerio, cuando se aproximaba a la ciudad galilea de Naín, Cristo se encontró cerca de la puerta con un cortejo fúnebre. Las circunstancias eran particularmente trágicas. Había muerto un joven, hijo único de una viuda. Es probable que ella ya hubiera estado antes en una comitiva semejante: la de su esposo. En ese momento se trataba de su hijo, tal vez su único apoyo. Aquella mujer quizás fuera acompañada de los lamentos de las plañideras y de las tristes melodías que tocaban los músicos (Jeremías 9:17, 18; Mateo 9:23). Sea como fuere, Jesús posó la vista en la adolorida madre, que seguramente caminaba cerca del féretro.

14 Cristo "se enterneció" al ver a la desconsolada madre, a la que dijo en tono tranquilizador: "Deja de llorar". Espontáneamente, se acercó al féretro y lo tocó, con lo que los portadores, y quizás el resto del acompañamiento, se detuvieron. Luego, con voz de autoridad, dirigió la palabra al cuerpo sin vida: "Joven, yo te digo: ¡Levántate!". ¿Qué sucedió? "El muerto se incorporó y comenzó a hablar", como si lo hubieran despertado de un sueño profundo. El pasaje agrega un detalle muy conmovedor: "Y [Jesús] lo dio a su madre".

15 ¿Qué nos enseñan los anteriores relatos? Notemos la relación que existe en cada caso entre compasión y acción. Jesús no podía contemplar las desdichas del prójimo sin apiadarse, lo que a su vez lo impulsaba siempre a obrar en consecuencia. ¿Cómo imitamos su ejemplo? Los cristianos tenemos el deber de predicar las buenas nuevas y hacer discípulos. Aunque nuestro motivo principal para hacerlo es el amor a Dios, no olvidemos que también debe movernos la compasión. Al enternecernos como Cristo, el corazón nos impelerá a esforzarnos al máximo por anunciar las buenas nuevas (Mateo 22:37-39). ¿Cómo mostramos compasión a los hermanos en la fe que sufren o están de duelo? Cierto es que no podemos efectuar curaciones milagrosas ni resurrecciones, pero debemos tomar la iniciativa expresándoles nuestra preocupación o ayudándoles en lo que necesiten (Efesios 4:32).

"Padre, perdónalos"

16 Hay otra forma importante en la que Jesús reflejó a la perfección el amor del Padre: estando "listo para perdonar" (Salmo 86:5). Evidenció esta disposición aun cuando colgaba del madero de tormento. Mientras padecía tan humillante ejecución, clavado de pies y manos, ¿de qué habló? ¿Pidió a Jehová que castigara a sus verdugos? Todo lo contrario; una de sus últimas frases fue: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34).°

17 El ejemplo más conmovedor de la actitud perdonadora de Jesús tal vez sea el trato que dio a Pedro, quien sin duda lo amaba mucho. En el 14 de Nisán, la última noche de la vida del Mesías, Pedro le dijo: "Señor, estoy listo para ir contigo a la prisión así como a la muerte". Pero pocas horas después negó tres veces siquiera conocerlo. La Biblia nos cuenta qué ocurrió cuando este discípulo hizo la tercera negación: "El Señor se volvió y miró a Pedro". Abrumado por la gravedad de su pecado, el apóstol "salió fuera y lloró amargamente". Aquel mismo día, cuando falleció Cristo, es probable que Pedro se preguntara: "¿Me habrá perdonado mi Señor?" (Lucas 22:33, 61, 62).

18 Pedro no tuvo que esperar mucho la respuesta. Jesús resucitó en la mañana del 16 de Nisán, y parece que ese mismo día lo visitó (Lucas 24:34; 1 Corintios 15:4-8). ¿Por qué trató de modo tan especial a quien lo había negado tan rotundamente? Quizá deseaba garantizar al arrepentido apóstol que aún lo quería y estimaba. Pero hizo más para tranquilizarlo.

19 En una ocasión posterior, Jesús se apareció a los discípulos junto al mar de Galilea y le preguntó a Pedro tres veces (las mismas que él había negado a su Amo) si lo amaba. Al llegar a la tercera, el apóstol contestó: "Señor, tú sabes todas las cosas; tú bien sabes que te tengo cariño". En efecto, Cristo, que podía leer los corazones, sabía perfectamente que él lo amaba, que le tenía cariño. Sin embargo, le dio la oportunidad de confirmárselo. Lo que es más, le encargó que 'apacentara' y 'pastoreara' a sus "ovejitas" (Juan 21:15-17). Con anterioridad le había encomendado la labor de predicar (Lucas 5:10); pero ahora, en una extraordinaria demostración de confianza, le encargó una tarea de más peso: cuidar de quienes se hicieran seguidores de Cristo. Y poco después le dio un importante cometido en las actividades de los discípulos (Hechos 2:1-41). ¡Qué aliviado debió de sentirse Pedro al saber que lo había perdonado y aún confiaba en él!

¿'Conocemos el amor del Cristo'?

20 Ciertamente, la Palabra de Jehová presenta un bello retrato del amor de Jesús. Pues bien, ¿cómo deberíamos corresponder nosotros? La Biblia nos exhorta a "conocer el amor del Cristo que sobrepuja al conocimiento" (Efesios 3:19). Como hemos visto, los relatos evangélicos sobre su vida y ministerio nos enseñan muchos detalles sobre su amor. Ahora bien, "conocer el amor del Cristo" a fondo supone más que aprender lo que dice la Biblia de él.

21 El verbo griego traducido "conocer" implica "saber de manera práctica, por la experiencia". Cuando amamos a nuestros semejantes como lo hizo Cristo -entregándonos con altruismo por ellos, respondiendo compasivamente a sus necesidades y perdonándolos de corazón-, logramos entender bien los sentimientos de él. De este modo, por la experiencia, llegamos a "conocer el amor del Cristo que sobrepuja al conocimiento". Nunca olvidemos asimismo que cuanto más nos parezcamos a Jesús, más nos acercaremos a quien él imitó a la perfección: nuestro amoroso Dios, Jehová.

[Notas]

Los preceptos rabínicos estipulaban que había que apartarse de los leprosos como mínimo cuatro codos (unos 180 centímetros), o cien codos (unos 45 metros) si soplaba viento. El Midrás Rabbah habla de un rabí que se escondía de ellos y de otro que los ahuyentaba tirándoles piedras. Por lo tanto, estos enfermos sabían muy bien lo que dolía ser rechazados, así como sentirse despreciados y no queridos.

Aunque la primera parte de Lucas 23:34 se omite en algunos manuscritos antiguos, aparece en muchos otros de gran autoridad, razón por la que se incluye tanto en la Traducción del Nuevo Mundo como en muchas otras. Jesús por lo visto se refería a los soldados romanos que lo habían fijado al madero. No sabían lo que hacían, ya que ignoraban quién era él en realidad. Los guías religiosos que habían instigado la ejecución eran mucho más censurables, pues actuaron a sabiendas y con malicia. Para un gran número de ellos, el perdón no era posible (Juan 11:45-53).

Preguntas para meditar

Mateo 9:35-38 ¿De qué significativa manera demostró compasión Jesús, y qué efecto debe tener este hecho en nosotros?

Juan 13:34, 35 ¿Por qué es importante que reflejemos el amor del Cristo?

Romanos 15:1-6 ¿Cómo imitamos la actitud abnegada de Cristo?

2 Corintios 5:14, 15 ¿Qué efecto debe tener en nuestras actitudes, metas y modo de vivir la gratitud que sentimos por el rescate?

[Preguntas del estudio]

1-3. a) ¿Qué infundió en Jesús el deseo de ser como el Padre? b) ¿Qué facetas del amor de Cristo vamos a examinar?

4. ¿Cómo puso Jesús el mayor ejemplo de amor abnegado que haya dado un ser humano?

5. ¿Por qué fue un amoroso sacrificio que el Unigénito de Dios abandonara los cielos?

6, 7. a) ¿De qué maneras mostró Jesús amor abnegado durante su ministerio en la Tierra? b) ¿Qué conmovedor ejemplo de amor altruista encontramos en Juan 19:25-27?

8. ¿Qué significa el verbo griego que emplea la Biblia al hablar de la compasión de Jesús?

9, 10. a) ¿Qué circunstancias llevaron a que Jesús y sus apóstoles buscaran un lugar tranquilo? b) ¿Cómo reaccionó Jesús cuando una muchedumbre lo perturbó en su retiro, y por qué?

11, 12. a) ¿Qué trato recibían los leprosos en tiempos bíblicos, y cómo reaccionó Jesús cuando se le acercó un hombre "lleno de lepra"? b) ¿Qué efecto pudo tener en el leproso que Jesús lo tocara, y cómo ilustra este hecho la experiencia de un médico?

13, 14. a) ¿Con qué comitiva se encontró Jesús al aproximarse a la ciudad de Naín, y por qué era una situación particularmente trágica? b) ¿Qué acción compasiva tomó Jesús a favor de la viuda de Naín?

15. a) ¿Qué relación hay entre compasión y acción en los relatos donde Jesús se enternece? b) ¿Cómo imitamos a Jesús en este particular?

16. ¿Cómo evidenció Jesús su disposición a perdonar aun cuando colgaba del madero de tormento?

17-19. ¿De qué maneras demostró Jesús que le había perdonado al apóstol Pedro sus tres negaciones?

20, 21. ¿Cómo podemos "conocer el amor del Cristo" a fondo?

[Ilustración de la página 294]

"Extendió la mano y lo tocó"

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

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