domingo, 13 de septiembre de 2015

Sea leal al Reino de Dios.-Ellos no son parte del mundo.” (JUAN 17:16)

Sea leal al Reino de Dios
"Ellos no son parte del mundo." (JUAN 17:16)

CANCIONES 63 Y 129

¿SABE LA RESPUESTA?¿Por qué no se mezclaba Jesús en los conflictos de
este mundo?

¿Sobre qué tema sí debemos tener una preferencia clara los cristianos?

¿Cómo podemos prepararnos para ser leales a Jehová y su Reino?
1, 2. a) ¿Por qué debemos ser leales a Dios, y por qué es necesario
ser neutrales para ser leales? (Vea la ilustración del principio.) b)
¿A qué cosas son leales muchas personas? c) ¿Qué problemas suelen
causar esas lealtades?

LOS cristianos debemos ser leales y neutrales no solo en tiempos de
guerra, sino también en tiempos de paz. ¿Por qué? Porque al dedicarnos
a Dios le prometimos lealtad, amor y obediencia (1 Juan 5:3). Hemos de
obedecer las justas normas de Jehová sea cual sea nuestro país, nuestra
crianza o nuestra cultura. Tenemos que ser leales a Jehová y a su Reino
sobre todas las cosas, lo cual exige que seamos neutrales, o sea, que
no nos mezclemos en los conflictos de este mundo (Mat. 6:33; Is. 2:4;
lea Juan 17:11, 15, 16).

2 Muchas personas que no son testigos de Jehová harían lo que fuera por
su país, su región, su raza y hasta por su equipo. Pero esa lealtad ha
causado rivalidades y, en algunos casos extremos, matanzas y
genocidios, lo cual nos afecta a nosotros y a nuestras familias, pues
no podemos salirnos de este mundo. O a veces podríamos sentirnos
indignados por las malas decisiones que toman los gobiernos, pues todos
hemos 23nacido con un sentido de la justicia (Gén. 1:27; Deut. 32:4).
¿Cómo reaccionamos en tales circunstancias? Es muy fácil dejarnos
atraer por esos temas y ponernos a favor de unos o de otros.

3, 4. a) ¿Por qué no se mezclan los cristianos en los conflictos de
este mundo? b) ¿De qué tratará este artículo?

3 Los gobiernos de hoy presionan a sus ciudadanos para que los apoyen
cuando surgen conflictos, pero los cristianos no podemos ceder a la
presión. Nosotros no nos mezclamos en los conflictos políticos de este
mundo ni tomamos las armas (Mat. 26:52). Nos negamos a aceptar que unas
partes del mundo de Satanás sean mejores que otras (2 Cor. 2:11). Como
no somos parte de este mundo, nos mantenemos neutrales (lea Juan 15:18,
19).

4 Sin embargo, como somos imperfectos, es posible que sigamos teniendo
sentimientos negativos hacia las personas que son distintas a nosotros
(Jer. 17:9; Efes. 4:22-24). Este artículo nos ofrecerá sugerencias
prácticas para ayudarnos a superar esos sentimientos. También veremos
cómo educar nuestra mente y nuestra conciencia a fin de ser leales al
Reino de Dios cuando las circunstancias lo exijan.

POR QUÉ NO NOS MEZCLAMOS EN LOS CONFLICTOS DE ESTE MUNDO
5, 6. a) ¿Cómo sabemos que Jesús no se dejó influenciar por la forma de
pensar de su época? b) ¿Por qué no se dejó influenciar Jesús?

5 Si no está seguro de cómo reaccionar en determinada situación,
pregúntese: "¿Qué haría Jesús en mi lugar?". El país en el que vivió
Jesús estaba formado por personas de diferentes regiones, como Judea,
Galilea y Samaria. Y la Biblia muestra que había tensiones entre ellas
(Juan 4:9). También había tensiones entre los fariseos y los saduceos;
entre la gente y los recaudadores de impuestos, y entre los que habían
estudiado en las escuelas rabínicas y los que no (Hech. 23:6-9; Mat.
9:11; Juan 7:49). Por si fuera poco, los judíos estaban muy resentidos
con los dirigentes políticos, que eran romanos. Pero aunque Jesús
enseñaba la verdad y reconocía que Israel era una nación especial para
Jehová, nunca enseñó a sus discípulos a creerse mejores ni a despreciar
a las personas (Juan 4:22). Al contrario, les mandó que las vieran como
su prójimo y que las amaran (Luc. 10:27).

6 ¿Por qué no se dejó influenciar Jesús por la mentalidad de los judíos
de su época? Porque ni él ni su Padre están de acuerdo con las luchas
de este mundo. Cuando Jehová creó a Adán y a Eva, su intención era que
poblaran la Tierra (Gén. 1:27, 28). Él hizo a los seres humanos con la
capacidad de producir todas las razas que existen hoy. Por eso no tiene
razas, países ni idiomas preferidos; y Jesús tampoco (Hech. 10:34, 35;
Rev. 7:9, 13, 14). Nosotros debemos seguir su ejemplo (Mat. 5:43-48).

7, 8. a) ¿En qué tema debemos tener una preferencia clara? b) ¿Qué
sabemos los cristianos sobre las dificultades que atraviesa este mundo?

7 Ahora bien, hay un tema en el que sí debemos tener una preferencia
clara: la cuestión de la soberanía universal. Esa cuestión surgió en el
jardín de Edén cuando el Diablo dijo que Jehová no tenía derecho a
gobernar a la humanidad y que él podía hacerlo mejor. Hoy día, cada uno
de nosotros debe decidir de 24parte de quién se pondrá: de parte de
Jehová o del Diablo. ¿Qué hay de usted? ¿Prefiere ponerse del lado de
Jehová y obedecer sus normas, o prefiere hacer las cosas a su manera?
¿Está convencido de que el Reino es la única solución a los problemas
de la humanidad, o cree que el hombre será capaz de resolverlos? (Gén.
3:4, 5.)

8 Es importante que tenga clara la respuesta a estas preguntas, pues
alguien podría pedirle su opinión sobre un problema social o político,
o sobre otro tema polémico. Hay políticos que llevan años luchando por
encontrar soluciones a las dificultades que enfrenta la humanidad, y
nadie niega que sus intenciones sean buenas. Sin embargo, los
cristianos sabemos que el Reino de Dios es el único gobierno capaz de
poner remedio a esas dificultades y garantizar justicia para todos.
Debemos confiar en él. Imagínese qué pasaría si cada uno de nosotros
ofreciera su propia solución. ¿Verdad que las congregaciones
terminarían divididas?

9. a) ¿Qué problema hubo en la congregación de Corinto? b) ¿Qué les
aconsejó Pablo que hicieran para remediar el problema?

9 Veamos qué hicieron los cristianos del siglo primero cuando surgió un
asunto que dividió a la congregación. En Corinto, algunos hermanos
comenzaron a decir: "Yo pertenezco a Pablo". Otros decían: "Yo a
Apolos", o "yo a Cefas", o "yo a Cristo". No sabemos por qué estaban
diciendo eso, pero Pablo no estaba nada contento: "El Cristo existe
dividido", les escribió. ¿Qué hizo para ayudarlos a razonar? Les dijo:
"Los exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a
que todos hablen de acuerdo, y que no haya divisiones entre ustedes,
sino que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma
de pensar". Tampoco hoy día debe haber divisiones entre nosotros (1
Cor. 1:10-13; lea Romanos 16:17, 18).

10. ¿Qué ejemplo usó Pablo para explicar por qué no debemos meternos en
los conflictos de este mundo?

10 Pablo les recordó a los cristianos ungidos que ellos eran ciudadanos
de los cielos, de modo que no debían distraerse con "las cosas de la
tierra" (Filip. 3:17-20).* Eran embajadores de Cristo, sus
representantes en la Tierra, y los embajadores no se meten en los
asuntos internos de los países a los que han sido enviados (2 Cor.
5:20). En cuanto a los cristianos que vivirán en la Tierra, ellos son
súbditos del Reino de Dios, por lo que tampoco deberían mezclarse en
los conflictos de este mundo.

PREPÁRESE DESDE AHORA
11, 12. a) ¿Qué situaciones pueden hacer que sea difícil mantenerse
leal al Reino de Dios? b) ¿Qué situación vivió Mirjeta? c) ¿Cómo superó
sus sentimientos negativos?

11 En la mayoría de los países, las personas sienten una conexión
especial con quienes forman parte de su misma comunidad. Se sienten muy
orgullosas de su historia, su cultura y su idioma. Pero nosotros no
podemos contagiarnos de esa actitud. Más bien debemos educar la mente y
la conciencia; así sabremos cómo actuar en el momento en que se ponga a
prueba nuestra neutralidad. ¿Cómo podemos hacerlo?

2512 Veamos el caso de Mirjeta.* A Mirjeta, que es originaria de la
antigua Yugoslavia, le enseñaron desde niña a odiar a los serbios. Sin
embargo, aprendió que Jehová es imparcial y que el Diablo es el
verdadero culpable de los conflictos étnicos; eso hizo que luchara para
cambiar su manera de pensar. Lamentablemente, cuando se desató una
guerra entre grupos étnicos donde ella vivía, comenzó a sentir de nuevo
aquel odio de la infancia, lo cual le hacía muy difícil predicar a los
serbios. Mirjeta se dio cuenta de que los sentimientos negativos no
iban a desaparecer por sí solos, de modo que le pidió ayuda a Jehová
para superarlos y también para hacerse precursora. "Descubrí que ocupar
la mente en el ministerio es el mejor remedio —asegura—. Cuando predico
a la gente, trato de imitar la personalidad cariñosa de Jehová. Gracias
a ello, logré arrancar el odio de mi corazón."

13. a) ¿Qué situación hacía sentir mal a Zoila? b) ¿Cómo reaccionó
ella? c) ¿Qué nos recuerda la experiencia de Zoila?

13 También está el caso de Zoila, quien es de México y vive en Europa.
Zoila recuerda que algunos hermanos de su congregación que también eran
latinoamericanos hablaban con desprecio de su país, de sus costumbres y
hasta de su música. Aquellos comentarios la hacían sentir muy mal, y es
comprensible. ¿Cómo hubiera reaccionado usted? Ella le pidió a Jehová
que la ayudara a no sentirse ofendida. Hay que reconocer que a algunos
cristianos todavía les cuesta controlar sus emociones cuando escuchan
comentarios de ese tipo. Por otro lado, no debemos hacer o decir nada
que pudiera sonar discriminatorio. Lo que menos queremos es causar
divisiones u ofender a alguien, sea o no nuestro hermano (Rom. 14:19; 2
Cor. 6:3).

14. ¿Qué nos ayudará a ver a los demás como Jehová los ve?

14 ¿Podría ser que su crianza o el ambiente en el que creció hayan
despertado en usted sentimientos patrióticos? ¿No ha logrado
eliminarlos por completo? Ningún cristiano debería considerar que su
país, su región, su idioma o su raza son superiores a los de los demás.
Pero ¿qué tal si usted se da cuenta de que sigue teniendo esos
sentimientos? Pues este es un buen momento para meditar en lo que
Jehová piensa del patriotismo y el racismo. Aparte tiempo de su estudio
personal o en familia para analizar el tema y pídale a Jehová que lo
ayude a ver a los demás como él los ve (lea Romanos 12:2).


La lealtad a Jehová exige que nos mantengamos firmes ante las pruebas
(Vea los párrafos 15 y 16)

15, 16. a) ¿Cómo debemos esperar que nos trate el mundo? b) ¿Cómo
pueden ayudar los padres a sus hijos a ser leales a Dios?

15 Tarde o temprano, todos los siervos de Jehová vivirán situaciones en
las que, debido a su conciencia, tendrán que demostrar que son
diferentes a sus vecinos, sus parientes o sus compañeros de trabajo o
de clases (1 Ped. 2:19). No debe sorprendernos que el mundo nos odie
por nuestra postura, pues Jesús ya nos había advertido. Nuestros
enemigos no entienden el valor de la neutralidad cristiana, pero para
nosotros es importantísima.

16 Si queremos ser leales a Jehová, no podemos acobardarnos cuando
surjan las pruebas (Dan. 3:16-18). El miedo al hombre puede dominar a
personas de cualquier edad, pero a los jóvenes puede 26hacérseles
especialmente difícil ir contra la corriente. Padres, si sus hijos
tienen que hacer frente a pruebas como el saludo a la bandera o
celebraciones patrióticas, ayúdenlos. Aprovechen la Noche de Adoración
en Familia para explicarles por qué es tan importante la neutralidad y
cómo defender con respeto sus creencias. Eso les dará el valor que
necesitan para superar cualquier prueba que se les presente (Rom.
1:16). Pero no les dejen todo el trabajo a ellos. Si lo ven necesario,
vayan y hablen con sus maestros y asegúrense de que entiendan su
posición.

APRECIEMOS LA VARIEDAD
17. a) ¿Qué mentalidad debemos evitar? b) ¿Por qué?

17 No es malo sentir apego por la cultura, el idioma y la comida del
país en el que nacimos. Sin embargo, tenemos que luchar contra la
mentalidad de "lo mío es lo mejor". En la creación de Jehová hay una
gran variedad, lo cual nos causa placer (Sal. 104:24; Rev. 4:11). ¿Por
qué insistir en que nuestra manera de hacer las cosas es la mejor?

18. ¿Qué bendiciones cosecharemos si pensamos como piensa Jehová?

18 Dios quiere que personas de toda clase tengan conocimiento exacto de
la verdad y vivan para siempre (Juan 3:16; 1 Tim. 2:3, 4). Tener una
actitud abierta y escuchar las ideas de los demás hace nuestra vida más
interesante y nos permite estar unidos. Debido a que amamos a Jehová y
apoyamos su Reino, no nos mezclamos en los conflictos de este mundo. Lo
que es más, sentimos un rechazo absoluto hacia el orgullo y el espíritu
competitivo de la sociedad actual. Agradecemos mucho que Jehová nos
haya enseñado a amar la paz. Estamos totalmente de acuerdo con las
palabras del salmista: "¡Qué bueno y qué agradable es que los hermanos
moren juntos en unidad!" (Sal. 133:1).

Como Filipos era una colonia de Roma, puede que algunos miembros de la
congregación tuvieran la ciudadanía romana y, por tanto, tenían más
derechos que los demás hermanos.

Etiquetas

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

Archivo del blog

Datos personales

Mi foto
Jehová es mi pastor y nada me faltara.