sábado, 10 de octubre de 2015

Elihú (núm.1). Tema: Los amigos verdaderos se dicen la verdad (it-1 pág. 796)

1. "Hijo de Barakel el buzita de la familia de Ram." Como descendiente
de Buz, debió ser un pariente lejano de Abrahán. (Job 32:1, 2, 6; Gé
22:20, 21.) Es probable que Elihú escuchara con atención todo el debate
entre Job y sus tres supuestos consoladores, pero, por respeto a su
edad, permaneció en silencio hasta que todos terminaron de hablar.
Aunque los críticos modernos han tildado a Elihú de locuaz, diciendo
que sus discursos eran verbosos, sus declaraciones no fueron las de un
joven impertinente. Se daba perfecta cuenta de que la sabiduría no es
una posesión exclusiva de los de edad avanzada, sino que lo que
determina que una persona de verdad sea sabia es solo el espíritu de
Dios. Por lo tanto, confiaba profundamente en dicho espíritu y así pudo
discernir correctamente que Job no había reconocido que la vindicación
de Jehová Dios era mucho más importante que la vindicación de cualquier
hombre, y también que los tres amigos de Job en realidad habían
pronunciado inicuo a Dios. (Job 32:2-9, 18.)

Elihú fue imparcial, y no concedió ningún título lisonjero a nadie.
Reconoció que, al igual que Job, estaba hecho de barro, y que el
Todopoderoso era su Creador. No tuvo la intención de asustar a Job,
sino que le habló como un verdadero amigo, dirigiéndose a él por
nombre, algo que no habían hecho Elifaz, Bildad y Zofar. (Job 32:21,
22; 33:6.)

Elihú ensalzó la posición del Dios verdadero en todo respecto: el
Todopoderoso es justo y recompensa a las personas según su
comportamiento; juzga sin parcialidad y se da perfecta cuenta del
derrotero que emprenden los hombres; oye el clamor del afligido; es un
Maestro que hace a los hombres más sabios que la creación animal
inferior. Lo único que Dios no oye es la falsedad, y por lo tanto Elihú
estimuló a Job a esperar en Él. Además, le aseguró que Dios estaba con
él y que no conservaría vivos a los inicuos, sino que aquellos que le
sirven "acabarán sus días en lo que es bueno". (Job 36:11.) Luego animó
a Job a exaltar la actividad de Dios, el gran Proveedor, Aquel que da
alimento en abundancia. Llamó la atención de Job a las grandes cosas
hechas por Dios y a su control de las fuerzas naturales, exhortándole a
mostrarse "atento a las maravillosas obras de Dios". (Job 37:14.)
Concluyó en un plano muy elevado, diciendo concerniente al
Todopoderoso: "Es sublime en poder, y el derecho y la abundancia de
justicia él no menosprecia. Por lo tanto, que le teman los hombres".
(Job 37:23, 24; caps. Job 34–37.)

Solo gracias al espíritu de Dios, Elihú pudo evaluar la situación
debidamente y pronunciar las palabras que se cumplieron en Job cuando
se le restableció: "¡Líbralo de bajar al hoyo! ¡He hallado un rescate!
Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los
días de su vigor juvenil". (Job 33:24, 25.)

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