sábado, 10 de octubre de 2015

¿Qué es la apostasía? (it-1 págs. 158, 159)

APOSTASÍA

(gr. A•po•sta•sí•a).

El término griego correspondiente se deriva del verbo a•fí•ste•mi, que
significa literalmente "apartarse de". La forma sustantiva tiene el
sentido de "deserción, abandono o rebelión". (Hch 21:21, nota.) En el
griego clásico esta se usaba para referirse a la defección política, y
es con este sentido con el que se emplea el verbo en el pasaje de
Hechos 5:37 sobre Judas el galileo, que "atrajo" (a•pé•ste•se, una
forma de a•fí•ste•mi) seguidores. La Versión de los Setenta, escrita en
griego, usa el vocablo en Génesis 14:4 con referencia a tal tipo de
rebelión. No obstante, en las Escrituras Griegas Cristianas se usa
sobre todo con relación a la defección religiosa, es decir, a la
renuncia o abandono de la verdadera causa, la adoración y servicio a
Dios; en suma, una renuncia a lo que antes se profesaba y un abandono
total de esos principios o de la fe. Los líderes religiosos de
Jerusalén acusaron a Pablo de este tipo de apostasía de la ley mosaica.

Puede decirse con toda propiedad que el adversario de Dios fue el
primer apóstata, según indica el nombre Satanás. Él hizo que la primera
pareja humana apostatara. (Gé 3:1-15; Jn 8:44.) Después del Diluvio,
los hombres se desviaron de las palabras del Dios de Noé. (Gé 11:1-9.)
Más tarde, se le hizo necesario a Job defenderse de la acusación de
apostasía que le lanzaron sus tres supuestos consoladores. (Job 8:13;
15:34; 20:5.) En su defensa, mostró que Dios no concede audiencia a los
apóstatas (Job 13:16), y que el estado de un apóstata a quien Dios
'corta' es desesperanzado. (Job 27:8; compárese también con la
declaración de Elihú en Job 34:30; 36:13.) En estos casos se usa el
sustantivo hebreo ja•néf, que significa "apartado de Dios", es decir,
apóstata. El verbo relacionado, ja•néf, significa "estar apartado de la
debida relación con Dios", o "contaminar, llevar a la apostasía".
(Lexicon in Veteris Testamenti Libros, de L. Koehler y W. Baumgartner,
Leiden, 1958, pág. 317.)

Apostasía en Israel. Los dos primeros mandamientos de la Ley condenaban
toda apostasía. (Éx 20:3-6.) Antes de la entrada de los israelitas en
la Tierra Prometida, se les advirtió del grave peligro de caer en la
apostasía en el que se encontrarían si se casaban con los habitantes
del país. (Dt 7:3, 4.) Aun si fuese un pariente próximo o el cónyuge la
persona que incitaba a otros a apostatar, habría de ser ejecutado por
haber "hablado de sublevación contra Jehová el Dios de ustedes". (Dt
13:1-15.) Las tribus de Rubén, Gad y Manasés se apresuraron a
exculparse de la acusación de apostasía que se les imputó por haber
edificado un altar. (Jos 22:21-29.)

Muchos de los reyes de Israel y de Judá siguieron un proceder apóstata.
Por ejemplo: Saúl (1Sa 15:11; 28:6, 7), Jeroboán (1Re 12:28-32), Acab
(1Re 16:30-33), Ocozías (1Re 22:51-53), Jehoram (2Cr 21:6-15), Acaz
(2Cr 28:1-4) y Amón. (2Cr 33:22, 23.) Con el tiempo, los israelitas
llegaron a ser una nación de apóstatas, porque el pueblo escuchaba a
los sacerdotes y profetas apóstatas (Jer 23:11, 15), así como a otros
hombres sin principios que, con palabras suaves y dichos falsos, los
llevaron a practicar conducta relajada e inmoralidad, y a desertar de
Jehová, "la fuente de agua viva". (Isa 10:6; 32:6, 7; Jer 3:1; 17:13.)
Según Isaías 24:5, hasta la misma tierra llegó a estar 'contaminada
[ja•nefáh] bajo sus habitantes, porque habían pasado por alto las
leyes, habían cambiado la disposición reglamentaria, habían quebrantado
el pacto de duración indefinida'. No habría de concedérseles
misericordia en la destrucción predicha. (Isa 9:17; 33:11-14; Sof
1:4-6.)

¿Qué características singularizan a los apóstatas en contraste con los
cristianos verdaderos?

El apóstol Pablo predijo en 2 Tesalonicenses 2:3 una apostasía entre
los que profesaban ser cristianos. Mencionó específicamente a ciertos
apóstatas, como Himeneo, Alejandro y Fileto. (1Ti 1:19, 20; 2Ti
2:16-19.) Entre las diversas causas de la apostasía expuestas en las
advertencias apostólicas se encuentran las siguientes: la falta de fe
(Heb 3:12), la falta de aguante ante la persecución (Heb 10:32-39), el
abandono de las normas morales correctas (2Pe 2:15-22), el hacer caso
de "palabras fingidas" de falsos maestros y de "expresiones inspiradas
que extravían" (2Pe 2:1-3; 1Ti 4:1-3; 2Ti 2:16-19; compárese con Pr
11:9) y el tratar de "ser declarados justos por medio de ley". (Gál
5:2-4.) Aun profesando tener fe en la Palabra de Dios, puede que los
apóstatas desatiendan su servicio a Dios al considerar de poca
importancia la obra de predicar y enseñar que Él encargó a los
seguidores de Jesucristo. (Lu 6:46; Mt 24:14; 28:19, 20.) También puede
que aleguen servir a Dios, pero rechacen a sus representantes, su
organización visible, y comiencen a 'golpear' a los que habían sido sus
compañeros de fe, con el fin de obstaculizar su obra. (Jud 8, 11; Nú
16:19-21; Mt 24:45-51.) Los apóstatas por lo general procuran que otros
les sigan. (Hch 20:30; 2Pe 2:1, 3.) Los que abandonan voluntariosamente
la congregación cristiana se convierten en parte integrante del
"anticristo". (1Jn 2:18, 19.) Como en el caso de los israelitas
apóstatas, también se predice destrucción para los apóstatas de la
congregación cristiana. (2Pe 2:1; Heb 6:4-8; véase COMPAÑÍAS.)

Durante el período de persecución que sufrió la congregación cristiana
primitiva a manos del Imperio romano, a los que profesaban ser
cristianos a veces se les inducía a negar su discipulado. A aquellos
que accedían se les exigía que dieran prueba de su apostasía haciendo
una ofrenda de incienso ante algún dios pagano o blasfemando
abiertamente contra el nombre de Cristo.

Es evidente que hay una diferencia entre 'caer' por debilidad y 'caer'
por haber apostatado. Este último 'caer' implica una retirada drástica
e intencional del sendero de la rectitud. (1Jn 3:4-8; 5:16, 17.)
Cualquiera que sea su base aparente, intelectual, moral o espiritual,
constituye una rebelión contra Dios y un rechazo de su Palabra de
verdad. (2Te 2:3, 4; véase HOMBRE DEL DESAFUERO.)

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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