domingo, 25 de octubre de 2015

Repaso de la Escuela del Ministerio Teocrático,-que se hará la semana del 26 de octubre de 2015.

Repaso de la Escuela del Ministerio Teocrático

A continuación aparecen las preguntas del repaso de la Escuela del
Ministerio Teocrático que se hará la semana del 26 de octubre de 2015.


1. ¿Cómo ilustra el relato de 2 Reyes 13:18, 19 la importancia de
servir a Dios con toda el alma? [7 de sept., w10 15/4 pág. 26 párr. 11.]

Para comprender mejor lo importante que es servir a Dios con fervor,
veamos un episodio de la vida del rey Jehoás de Israel. Su reino estaba
en peligro de caer en manos de Siria, de modo que acudió a Eliseo y,
con lágrimas en los ojos, le rogó su ayuda. El profeta le mandó que
disparara una flecha por la ventana en dirección a Siria. Aquel acto
fue una indicación de la victoria que Jehová le concedería sobre el
enemigo. Esa garantía debería haberlo llenado de ánimo. Pero ¿fue así?
No. Cuando Eliseo le pidió que tomara las flechas y golpeara con ellas
el suelo, Jehoás lo hizo solo tres veces. El profeta se indignó, ya que
para derribar a Siria "hasta el punto de acabar [con ella]" tendría que
haber golpeado la tierra cinco o seis veces. Debido a su falta de
entusiasmo, el rey no consiguió un triunfo absoluto, sino tan solo tres
victorias parciales (2 Rey. 13:14-19). ¿Qué lección nos enseña este
relato? Que si queremos que Jehová derrame su bendición sobre nosotros,
hemos de efectuar su obra con toda el alma.


2. ¿Quién reinaba en Israel cuando Jonás sirvió como profeta? Según lo
que leemos en2 Reyes 14:23-25, ¿por qué no fue fácil para él? [7 de
sept., w09 1/1 pág. 25 párr. 4.]

Sabemos, por lo que dice 2 Reyes 14:25, que procedía de Gat-héfer, que
estaba a solo cuatro kilómetros (dos millas y media) de Nazaret, el
pueblo donde unos ocho siglos después se criaría Jesucristo.* Jonás
profetizó cuando Jeroboán II gobernaba sobre las diez tribus del reino
de Israel. Ya hacía mucho tiempo que Elías había desaparecido; y su
sucesor, Eliseo, había muerto durante el reinado del padre de Jeroboán
II. Ambos profetas —enviados por Jehová— habían conseguido erradicar la
adoración de Baal, pero Israel había vuelto a descarriarse. El país se
hallaba ahora bajo la influencia de un rey que "hac[ía] lo que era malo
a los ojos de Jehová" (2 Reyes 14:24). De modo que ser profeta en esos
tiempos no debió ser fácil ni agradable. Aun así, Jonás cumplió
fielmente su comisión.


3. ¿Cómo demostró Acaz su falta de fe en la palabra de Dios hablada
mediante Isaías? ¿Qué debemos preguntarnos cuando tomamos decisiones
importantes? (2 Rey. 16:7.) [14 de sept., w13 15/11 pág. 17 párr. 5.]

Mientras Israel y Siria dirigían su atención a Judá, una nación
militarista ambicionaba la región. Era la ascendente potencia mundial
asiria. Antes de atacar Jerusalén, Asiria se llevaría "los recursos de
Damasco" y "el despojo de Samaria", es decir, conquistaría Siria e
Israel, según la profecía de Isaías 8:3, 4. Pero en vez de confiar en
la palabra de Dios hablada mediante Isaías, Acaz entró en un desastroso
pacto con Asiria, un pacto que acabó dejando a Judá en las garras
opresoras de esa nación (2 Rey. 16:7-10). ¡Qué fracaso fue Acaz como
pastor de Judá! Podríamos preguntarnos: "¿En quién pongo mi confianza
cuando me enfrento a una decisión importante? ¿En Dios, o en los
hombres?" (Prov. 3:5, 6).


4. ¿Qué táctica, que empleó Rabsaqué, utilizan hoy en día los que se
oponen al pueblo de Dios? ¿Qué cualidad nos ayudará a rechazar los
falsos razonamientos de los opositores? (2 Rey. 18:22, 25.) [14 de
sept., w10 15/7 pág. 13 párrs. 3, 4.]

Con mucha astucia, Rabsaqué trató de sembrar dudas afirmando: "¿No es
este [Dios] aquel cuyos lugares altos y cuyos altares Ezequías ha
quitado[?] [...] Jehová mismo me dijo: 'Sube contra este país, y tienes
que arruinarlo'" (2 Rey. 18:22, 25). Con estas palabras dio a entender
que Jehová no iba a defender a sus siervos, pues estaba enojado con
ellos. Pero lo cierto era que Dios estaba muy complacido con Ezequías y
con los judíos que habían regresado a la adoración verdadera (2 Rey.
18:3-7).

En la actualidad, nuestros perseguidores también son muy astutos. A
veces tratan de ganar nuestra confianza presentando algún que otro dato
verdadero, al tiempo que infiltran mentiras a fin de sembrar dudas. Por
ejemplo, a algunos cristianos presos les han dicho que cierto hermano
responsable había transigido en sus convicciones y que ellos deberían
hacer lo mismo. Pero esos argumentos no engañan a los cristianos
alertas.


5. ¿Cómo nos ayuda el ejemplo de humildad de Josías a sacar más
provecho de nuestro estudio y lectura de la Biblia? (2 Rey. 22:19, 20.)
[21 de sept., w00 1/3 pág. 30 párr. 2.]

La humildad es fundamental para tener preparado el corazón, pues nos
hace enseñables y nos ayuda a estar más dispuestos a aceptar el consejo
y la corrección amorosos. Veamos el buen ejemplo del rey Josías.
Durante su reinado se encontró un documento que contenía la Ley de Dios
dada mediante Moisés. Cuando Josías escuchó las palabras de la Ley y se
dio cuenta de cuánto se habían apartado sus antepasados de la adoración
pura, se rasgó las vestiduras y lloró delante de Jehová. ¿Por qué le
llegó a lo profundo del corazón la Palabra de Dios? El relato dice que
el corazón del rey era "blando", de modo que se humilló al escuchar las
palabras de Jehová. Dios se fijó en el corazón humilde y receptivo de
Josías y lo bendijo en consecuencia (2 Reyes 22:11, 18-20).


6. ¿Qué han descubierto los arqueólogos que confirma la existencia de
dos reyes que se mencionan en 2 Reyes 25:27-30? [28 de sept., w12 1/6
pág. 5 párrs. 2, 3.]

UN EJEMPLO: Según la Biblia, "Nabucodonosor el rey de Babilonia [...]
se llevó a Joaquín [el rey de Judá] al destierro". Tiempo después, su
sucesor, "Evil-merodac el rey de Babilonia, en el año que llegó a ser
rey, elevó la cabeza de Joaquín [...] sacándolo de la casa de
detención" y le concedió "una porción designada [...] todos los días de
su vida" (2 Reyes 24:11, 15; 25:27-30).

¿QUÉ DEMUESTRA LA ARQUEOLOGÍA? En las ruinas de la antigua Babilonia se
han hallado documentos administrativos que se remontan al tiempo de
Nabucodonosor II. Algunos contienen listas de las raciones que la casa
real asignaba a ciertos cautivos y siervos, entre los que aparecen
"Yaukin [Joaquín], rey de la tierra de Yahud [Judá]", y su casa. ¿Qué
se puede decir del sucesor de Nabucodonosor? En la ciudad de Susa se ha
encontrado un jarrón con la inscripción: "Palacio de Amil-Marduk
[Evil-merodac], rey de Babilonia, hijo de Nabucodonosor, rey de
Babilonia".



7. ¿Qué tres cosas pidió Jabez a Jehová, y qué nos enseña esto sobre la
oración? (1 Crón. 4:9, 10.) [5 de oct., w10 1/10 pág. 23.]

En primer lugar, Jabez imploró a Dios que agrandara su territorio
(versículo 10). Como hombre honorable que era, no codiciaba la
propiedad ajena. Así que es probable que su ruego tuviera que ver más
con personas que con terrenos. Al parecer, lo que estaba pidiendo era
que su territorio fuera ensanchado pacíficamente para poder albergar a
más adoradores del Dios verdadero.*

En segundo lugar, Jabez pidió que la "mano" de Dios estuviera con él.
La mano de Dios representa su poder en acción, con el cual ayuda a sus
siervos (1 Crónicas 29:12). A fin de recibir las peticiones de su
corazón, este hombre recurrió al Dios cuya mano nunca "se ha acortado"
para con los que ejercen fe en él (Isaías 59:1).

Por último, Jabez oró: "Cons[érvame] de calamidad, para que no me
lastime". La expresión "para que no me lastime" nos deja ver que Jabez
no estaba pidiendo a Dios que lo librara de la calamidad, sino que no
permitiera que lo embargara la tristeza ni lo venciera la maldad.

Como vemos, la súplica de Jabez revela su interés por la adoración
verdadera y la fe que tenía en el Oidor de la oración. Pero ¿le
respondió Jehová? El breve relato concluye con las siguientes palabras:
"Por consiguiente, Dios hizo que llegara a suceder lo que había pedido".

Jehová no ha cambiado, pues sigue complaciéndose en las oraciones de
sus siervos. Los que ejercemos fe en el Oidor de la oración contamos
con la siguiente garantía: "No importa qué sea lo que pidamos conforme
a su voluntad, él nos oye" (1 Juan 5:14).



8. ¿Cómo nos ayuda el relato de 1 Crónicas 5:18-22 a continuar nuestra
guerra espiritual con ánimo? [12 de oct., w05 1/10 pág. 9 párr. 7.]

En los días del rey Saúl, las tribus que moraban al este del Jordán
derrotaron a los hagritas, aunque el número de estos era más del doble.
Aquellos hombres valerosos obtuvieron la victoria porque confiaron en
Jehová y clamaron a él por ayuda. De igual manera, confiemos totalmente
en Jehová en la guerra espiritual que sostenemos con enemigos temibles
(Efesios 6:10-17).


9. ¿Cómo demostró David que entendía y respetaba el espíritu de la ley
de Jehová sobre la santidad de la sangre, y cómo podemos imitar su
ejemplo? (1 Crón. 11:17-19.) [19 de oct., w12 15/11 págs. 6, 7 párrs.
12-14.]

12 También son dignos de imitar la comprensión que David tenía de los
principios reflejados en la Ley y su deseo de regirse por ellos.
Analicemos lo que ocurrió cuando expresó que tenía muchas ganas de
"beber del agua de la cisterna de Belén". Tres de sus hombres entraron
por la fuerza en la ciudad —ocupada entonces por los filisteos?— y
volvieron con el agua. Sin embargo, "David no consintió en beberla,
sino que se la derramó a Jehová". ¿Por qué? Él mismo explicó: "¡Es
inconcebible, de parte mía, en lo que respecta a mi Dios, hacer esto!
¿Es la sangre de estos hombres lo que debería beber a riesgo de sus
almas? Porque fue a riesgo de sus almas que la trajeron" (1 Crón.
11:15-19).

13 Como conocía la Ley, David sabía que la sangre no debía ingerirse,
sino derramarse ante Jehová. También entendía el porqué, ya que la Ley
indicaba que "el alma de la carne [es decir, su vida] está en la
sangre". Pero si aquello era agua y no sangre, ¿por qué se negó a
beberla? Porque comprendía el principio en que se basaba ese requisito
legal: que Jehová considera sagrada la sangre. En vista de que estos
tres hombres habían arriesgado su vida, David llegó a la conclusión de
que beber esa agua habría sido una falta de respeto a la sangre de
ellos. Por lo tanto, le resultaba inconcebible beberla. Más bien,
razonó que debía derramarla en el suelo (Lev. 17:11; Deut. 12:23, 24).

14 David procuró que la Ley de Dios le llegara a lo más hondo de su
ser. Por eso cantó: "En hacer tu voluntad, oh Dios mío, me he
deleitado, y tu ley está dentro de mis entrañas" (Sal. 40:8). Estudió
la ley divina y meditó profundamente en ella. Como confiaba en la
sabiduría de los mandatos de Jehová, no solo obedecía la letra de la
Ley mosaica, sino que también actuaba en armonía con su espíritu. Al
estudiar la Biblia, nos conviene meditar en lo que leemos y guardarlo
en el corazón. Así podremos determinar lo que a Jehová le complace en
cualquier situación que surja.


10. ¿Qué pasó por alto David cuando intentó trasladar el arca del pacto
a Jerusalén, y qué lección aprendemos? (1 Crón. 15:13.) [26 de oct.,
w03 1/5 págs. 10, 11 párrs. 11-13.]

11 La adoración verdadera implica más que simbolizar nuestra dedicación
mediante la inmersión en agua, asistir a las reuniones de congregación
y participar en el ministerio público. Abarca todo aspecto de nuestra
vida. A diario afrontamos presiones —algunas sutiles, otras más obvias—
que pudieran desviarnos de la senda de la devoción piadosa. ¿Cómo
reaccionaremos ante ellas? Al escribir a los cristianos fieles de
Éfeso, el apóstol Pablo exhortó: "Sigan asegurándose de lo que es
acepto al Señor" (Efesios 5:10). Actuar de ese modo es el proceder
sabio, como bien lo ilustran muchos relatos bíblicos.

12 Una vez que el arca del pacto había sido devuelta a Israel y había
permanecido muchos años en Quiryat-jearim, el rey David deseó
trasladarla a Jerusalén. Consultó con los jefes del pueblo y dijo que
lo haría 'si les parecía bien a ellos y le era acepto a Jehová'. Pero
no investigó bien para determinar cuál era la voluntad divina al
respecto. Si lo hubiera hecho, el Arca no se habría colocado sobre un
carruaje; más bien, los levitas qohatitas la habrían transportado sobre
los hombros, tal como Dios había mandado con claridad. Aunque David
solía inquirir de Jehová, en esta ocasión no lo hizo debidamente. El
resultado fue desastroso. Él mismo reconoció más tarde: "Jehová nuestro
Dios irrumpió contra nosotros, porque no lo buscamos conforme a la
costumbre" (1 Crónicas 13:1-3; 15:11-13; Números 4:4-6, 15; 7:1-9).

13 Cuando los levitas por fin transportaron el Arca desde la casa de
Obed-edom hasta Jerusalén, se cantó una canción compuesta por David que
incluía este recordatorio sincero: "Procuren hallar a Jehová y su
fuerza, busquen su rostro constantemente. Acuérdense de sus
maravillosos actos que ha ejecutado, de sus milagros y las decisiones
judiciales de su boca" (1 Crónicas 16:11, 12).







La hierba verde se ha secado,la
flor se ha marchitado,pero en cuanto a la
palabra de nuestro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido. ISAIAS
40;8
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