sábado, 21 de noviembre de 2015

Abrahán .-El padre de todos los que tienen fe”

El padre de todos los que tienen fe"

1, 2. ¿Cómo había cambiado el mundo desde los días de Noé, y cómo se
sentía Abrahán al respecto?

ABRAHÁN levanta la vista.* Su mirada se clava en el zigurat, la
pirámide escalonada que sobresale en el horizonte de la ciudad donde
vive. Puede ver el humo ascender desde aquel enorme templo. Parece que
los sacerdotes del dios lunar están otra vez ofreciendo sacrificios
allí. Sus gritos resuenan por las calles. Suspirando indignado, Abrahán
aparta la vista y retoma el camino a su casa. Al abrirse paso entre la
multitud, quizá piense con disgusto en cómo la idolatría y la religión
falsa han llenado la ciudad de Ur. ¡Cuánto había cambiado el mundo
desde los días de Noé!

2 Noé había muerto solo dos años antes de que naciera Abrahán. Cuando
Noé y su familia salieron del arca después del gran Diluvio, este
hombre fiel le ofreció un sacrificio a Dios, quien a su vez respondió
haciendo aparecer un arco iris en el cielo (Gén. 8:20; 9:12-14). En
aquel entonces, la única religión que existía en el mundo era la
verdadera. Pero ahora, diez generaciones más tarde, son pocos los que
siguen sirviendo a Jehová. En todas partes, la gente adora a dioses
paganos. Incluso el padre de Abrahán, Taré, participa en aquella
idolatría, quizá fabricando ídolos (Jos. 24:2).

¿Cómo llegó a ser Abrahán un ejemplo tan excelente de fe?

3. ¿Qué cualidad tenía Abrahán, y qué podemos aprender de él?

3 Sin embargo, Abrahán era diferente. Se destacaba por su fe en Dios,
la cual fue haciéndose más y más fuerte con el paso de los años. Tanto
es así que el apóstol Pablo lo llamó por inspiración divina "el padre
de todos los que tienen fe" (lea Romanos 4:11). Veamos cómo llegó a
desarrollar tanta confianza en Dios y de qué manera podemos nosotros
hacer lo mismo.
La vida después del Diluvio

4, 5. ¿Quién pudo haberle enseñado a Abrahán acerca de Jehová, y cómo
llegamos a esta conclusión?

4 ¿Quién le enseñó a Abrahán acerca de Jehová? Bueno, sabemos que había
algunos siervos fieles de Dios en aquellos días. Uno de ellos fue Sem.
Aunque no era el mayor de los tres hijos de Noé, la Biblia suele
mencionarlo en primer lugar, probablemente porque era un hombre de gran
fe.* De hecho, tiempo después del Diluvio, Noé se refirió a Jehová como
"el Dios de Sem" (Gén. 9:26). Es obvio que Sem sentía un profundo
respeto por Jehová y la religión verdadera.

5 Pero ¿conoció Abrahán a Sem en persona? Posiblemente. Imagínese a
Abrahán de niño observando el sabio rostro de su anciano pariente. ¡Qué
impresionado se debió sentir al saber que aquellos ojos habían
presenciado más de cuatrocientos años de historia! Para empezar, Sem
fue testigo de la maldad que existió antes del Diluvio y estuvo ahí
cuando las aguas inundaron la Tierra. Más adelante, vio cómo se
formaban las primeras naciones a medida que los seres humanos se fueron
multiplicando. Incluso vivió durante los tenebrosos días del rebelde
Nemrod, quien mandó construir la torre de Babel. Sem, por su parte, se
mantuvo al margen de aquella rebelión. Así que, cuando Dios confundió
las lenguas de los que sí participaron, Sem y su familia —que incluía a
Abrahán— continuaron hablando el idioma original del hombre: la lengua
de su padre, Noé. Sin duda, Abrahán sentía gran admiración por Sem. Y
como este fiel anciano estuvo vivo durante la mayor parte de la larga
vida de Abrahán, es probable que fuera él quien le habló de Jehová.

6. a) ¿Cómo demostró Abrahán que había entendido la lección que Dios
impartió con el Diluvio? b) ¿Cómo era la vida de Abrahán y Sara?

6 Lo cierto es que Abrahán grabó en su corazón la lección que Jehová
impartió con el Diluvio y se esforzó por andar con Dios, tal como había
hecho Noé. Por eso, rechazó de plano la idolatría y fue diferente de
quienes lo rodeaban, aunque fueran miembros de su propia familia. Eso
sí, Abrahán encontró una compañera maravillosa: Sara.* Esta mujer era
excepcional no solo por su belleza, sino también por su profunda fe en
Dios. Abrahán se casó con ella y, aunque no tenían hijos, sin duda
disfrutaban mucho de servir a Jehová juntos. Además, como Lot —el
sobrino de Abrahán— se había quedado huérfano, ellos lo adoptaron.

7. ¿Por qué es necesario que los cristianos imiten el ejemplo de
Abrahán?

7 Abrahán fue leal a Jehová y nunca participó en la idolatría que se
practicaba en Ur. Junto con su esposa, estuvo dispuesto a ir contra la
corriente. Para cultivar verdadera fe, nosotros debemos hacer lo mismo,
sin tener miedo a ser diferentes. Jesús dijo que sus seguidores "no son
parte del mundo" y añadió que por eso el mundo los odia (lea Juan
15:19). Si alguna vez usted se siente rechazado por su familia u otras
personas por servir a Jehová, recuerde que no es el primero ni el
último. En realidad, está siguiendo los pasos de siervos fieles del
pasado como Abrahán y Sara.
"Sal de tu tierra"

8, 9. a) ¿Qué experiencia extraordinaria vivió Abrahán cierto día? b)
¿Qué mensaje le transmitió Dios a Abrahán?

8 Cierto día, a Abrahán le ocurre algo extraordinario: ¡recibe un
mensaje de parte de Jehová! El relato no entra en muchos detalles sobre
cómo se lo transmitió, pero sí dice que "el Dios de la gloria" se le
apareció (lea Hechos 7:2, 3). Quizá por medio de un ángel, Abrahán vio
un destello de la incomparable gloria del Soberano del universo. En
todo caso, debió ser muy animador para él ver el gran contraste que
existía entre el Dios vivo al que servía y los ídolos sin vida de la
gente.

9 Pero ¿qué mensaje le transmitió Dios a Abrahán? "Sal de tu tierra y
de tus parientes y ve a la tierra que yo te mostraré." Notemos que
Jehová no le indica el lugar específico al que debe dirigirse; se
limita a decir que ya se lo mostraría. Pero antes, Abrahán tendría que
abandonar su tierra natal y sus parientes. En el antiguo Oriente Medio,
la familia tenía un papel importantísimo. El hecho de que un hombre
dejara a sus parientes y se fuera a vivir lejos era para él una
terrible desgracia. Algunos lo consideraban incluso peor que la muerte.

10. ¿Por qué no debió ser fácil para Abrahán y Sara dejar su hogar en
Ur?

10 Irse de su tierra natal no fue nada fácil para Abrahán. Hay pruebas
históricas de que Ur era una ciudad próspera y llena de vida (vea el
recuadro "La ciudad que dejaron atrás Abrahán y Sara"). Las
excavaciones han revelado que algunas familias vivían con sus
sirvientes en cómodas y espaciosas casas. Varias de estas contaban con
12 o más habitaciones situadas en torno a un patio empedrado.
Generalmente disponían de agua corriente, cuartos de baño y sistema de
alcantarillado. Además, no hay que olvidar que Abrahán y Sara ya no
eran precisamente jóvenes: él rondaría los 70 años, y ella los 60.
Seguro que Abrahán, como todo buen esposo, se preocupaba por el
bienestar de Sara. ¿Podría cuidar bien de ella allá adonde iban?
¡Cuántas conversaciones habrán tenido sobre sus inquietudes y temores!
Por eso, no es difícil imaginar lo contento que debió sentirse Abrahán
cuando Sara le aseguró que aceptaba irse. Al igual que él, estaba
dispuesta a dejar atrás su cómodo hogar.

11, 12. a) ¿Qué preparativos y decisiones implicaba el viaje para
Abrahán y Sara? b) ¿Cómo se imagina usted el día de la partida?

11 Una vez tomada la decisión, Abrahán y Sara ponen manos a la obra.
¡Hay tantos preparativos que hacer! ¿Qué cosas van a llevarse a aquel
paradero desconocido? ¿Cuáles van a dejar? Y lo que es más importante,
¿qué hay de la familia y los sirvientes? El padre de Abrahán, Taré, ya
está mayor. ¿Será buena idea que vaya? Abrahán y Sara creen que sí,
pues quieren cuidarlo hasta el fin de sus días. Y parece ser que Taré
—quien sin duda ha abandonado la idolatría— acepta gustoso
acompañarlos. De hecho, el relato lo menciona a él, como patriarca,
sacando a su familia de Ur. En cuanto a Lot, el sobrino de Abrahán, él
también se les une en el viaje (Gén. 11:31).

12 Finalmente llega el día de la partida. Imagínese la escena: fuera de
los muros y el foso que rodean la ciudad, la familia y sus sirvientes
están a punto de emprender el esperado viaje. Han reunido los rebaños,
cargado los burros y camellos, y ya están listos para partir.* ¡Qué
momento tan emocionante! Todas las miradas ahora se vuelven hacia
Abrahán, quien entonces da la señal para ponerse en marcha. De
inmediato, dejando la ciudad a sus espaldas, la caravana avanza para no
volver.

13. ¿Cómo demuestran los siervos de Dios hoy la misma actitud que
Abrahán y Sara?

13 Hoy en día, muchos siervos de Jehová deciden trasladarse a lugares
donde se necesitan más evangelizadores. También hay quienes aprenden un
nuevo idioma para llegar a más personas con el mensaje del Reino o
amplían su ministerio probando otros métodos de predicación, aunque les
resulten algo incómodos o poco familiares. Por lo general, tales
decisiones implican sacrificios, pues suponen dejar a un lado la
comodidad personal, tal como hicieron Abrahán y Sara. ¡Qué actitud tan
abnegada! Si demostramos una fe así, podemos estar seguros que Jehová
nos recompensará y que siempre nos dará más de lo que podamos ofrecerle
nosotros (Heb. 6:10; 11:6). Ahora bien, ¿cómo bendijo Dios la fe de
Abrahán?







La hierba verde se ha secado,la
flor se ha marchitado,pero en cuanto a la
palabra de nuestro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido. ISAIAS
40;8
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burgara@itelcel.com

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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