sábado, 7 de noviembre de 2015

“Estén firmes en la fe, [...] háganse poderosos.” (1 COR. 16:13)

"Estén firmes en la fe"

"Estén firmes en la fe, [...] háganse poderosos." (1 COR. 16:13)

CANCIONES 60 Y 64
HAGAMOS UN REPASO

¿Por qué es tan valiosa la fe?

¿Cómo podemos saber si nuestra fe se está debilitando?

¿Por qué debemos mirar atentamente a Jesús para fortalecer la fe?

1. a) ¿Qué le ocurrió a Pedro durante una tormenta en el mar de
Galilea? (Vea la ilustración del principio.) b) ¿Por qué comenzó a
hundirse Pedro?

ES DE noche. Una fuerte tormenta sacude el mar de Galilea. Los
discípulos de Jesús luchan por mantener su embarcación a flote y llegar
a la orilla. De pronto, ven a su Maestro caminar hacia ellos sobre el
agua. Pedro le pide que le permita ir a él caminando, y Jesús le
concede su petición. El apóstol salta de la barca y comienza a caminar
milagrosamente sobre el agua. Sin embargo, después de dar unos pasos,
comienza a hundirse. ¿Por qué? Porque deja de mirar a Jesús y se asusta
al observar la tormenta que lo rodea. Pedro le pide a su Maestro que lo
ayude, y este lo toma del brazo y le dice: "Hombre de poca fe, ¿por qué
cediste a la duda?" (Mat. 14:24-32).

2. ¿Qué analizaremos en este artículo?

2 Analicemos con más detalle este relato de la vida de Pedro y tratemos
de contestar las siguientes preguntas: 1) ¿Cómo demostró Pedro que
tenía fe en Dios? 2) ¿Por qué perdió la fe? 3) ¿Qué hizo para
recuperarla? Este análisis nos ayudará a estar "firmes en la fe" (1
Cor. 16:13).
FE EN LA AYUDA QUE DIOS DA

3. a) ¿Por qué saltó Pedro de la barca? b) ¿Qué cosa parecida hemos
hecho nosotros?

3 Cuando Jesús lo llamó, Pedro demostró fe saltando de la barca. Estaba
seguro de que el poder de Dios lo ayudaría a caminar sobre el agua, tal
como estaba ayudando a Jesús. De manera parecida, nosotros hemos
demostrado fe en Jehová dedicándonos a él y bautizándonos. Jesús nos
llamó, por decirlo así, para que fuéramos sus discípulos y siguiéramos
sus pasos. Estábamos seguros de que él y su Padre nos ayudarían en todo
momento (Juan 14:1; lea 1 Pedro 2:21).

4, 5. ¿Por qué es tan valiosa la fe?

4 La fe es una cualidad muy valiosa. Tal como ayudó a Pedro a andar
sobre el agua, nos ha ayudado a nosotros a hacer cosas que parecían
imposibles (Mat. 21:21, 22). Por ejemplo, algunos de nosotros hemos
cambiado tanto que parecemos personas completamente distintas. Pusimos
fe en Jehová, nos dedicamos a él, y él bendijo nuestros esfuerzos (lea
Colosenses 3:5-10). Además, la fe nos ha permitido tener su amistad,
algo que, sin su consentimiento, sería imposible para los seres humanos
(Efes. 2:8).

5 Hasta el día de hoy, la fe en Jehová sigue dándonos las fuerzas que
necesitamos. Gracias a ella, podemos resistir los ataques de nuestro
gran enemigo, el Diablo, que es muchísimo más poderoso que nosotros, y
los problemas no nos causan tanta ansiedad (Efes. 6:16). Por otro lado,
la fe nos impulsa a darle al Reino el primer lugar en nuestra vida,
seguros de que Jehová cubrirá nuestras necesidades (Mat. 6:30-34). Y
por si fuera poco, la fe nos ayudará a alcanzar algo que nunca
podríamos obtener por nuestros propios medios: la vida eterna (Juan
3:16).
SI MIRA A LA TORMENTA, SU FE PUEDE HUNDIRSE

6, 7. a) ¿A qué pueden compararse el viento y las olas que rodeaban a
Pedro? b) ¿Qué no debemos olvidar nunca?

6 El viento y las olas que rodeaban a Pedro mientras caminaba por el
agua podrían compararse a las tentaciones y los problemas que nos
rodean hoy día. Por más grandes que sean, podemos resistirlos con la
ayuda de Jehová. Recuerde que si Pedro comenzó a hundirse no fue por
culpa del viento o las olas. Más bien fue porque miró a la tempestad y
le dio miedo (Mat. 14:30). Así es, Pedro dejó de mirar a Jesús y su fe
se tambaleó. Nosotros también corremos el riesgo de hundirnos si
"miramos a la tormenta" y comenzamos a dudar del apoyo de Jehová.

7 No debemos olvidar que cualquiera puede perder la fe. La Biblia dice
que la falta de fe es un pecado "que fácilmente nos enreda" (Heb.
12:1). El caso de Pedro demuestra que la fe puede debilitarse en muy
poco tiempo si nos concentramos en cosas en las que no deberíamos.
¿Cómo podemos saber si nos está pasando eso? Haciéndonos las siguientes
preguntas.

8. ¿Qué podría hacer que se debilitara nuestra fe en las promesas de
Dios?

8 "¿Estoy perdiendo la fe en las promesas de Dios?" Pensemos en una de
ellas: la de que este mundo desaparecerá para siempre. ¿Nos hemos
olvidado de lo cerca que está de cumplirse esa promesa por estar
distraídos con la gran variedad de entretenimiento que existe hoy?
(Hab. 2:3.) Veamos otro ejemplo: Jehová ha prometido que nos perdonará
si tenemos fe en el rescate de Jesús. Pero ¿qué sucedería si nos
obsesionáramos con nuestros errores del pasado y creyéramos que Dios no
los ha borrado por completo? (Hech. 3:19.) La culpa podría hacer que
perdiéramos la alegría de servir a Dios y nos alejáramos de él.

9. ¿Qué puede sucedernos si nos dedicamos a alcanzar metas personales?

9 "¿Sigo dándole a Jehová todo lo que puedo?" El apóstol Pablo dijo que
para "tener la plena seguridad de la esperanza hasta el fin", debemos
servir a Jehová con todo el corazón. Ahora bien, ¿qué podría pasar si
nos dedicáramos a alcanzar metas personales? Por ejemplo, quizá
consigamos un empleo bien pagado pero que no nos permita cumplir con
nuestras obligaciones cristianas. Nuestra fe podría tambalearse y
podríamos hacernos indolentes, es decir, hacernos perezosos y dedicarle
menos de lo que podemos a Dios (Heb. 6:10-12).

10. ¿Qué tiene que ver la fe con el perdón?

10 "¿Se me hace difícil perdonar?" Cuando alguien nos ofende o nos
lastima, podríamos darle vueltas y vueltas a lo que nos hizo, y
sentirnos tentados a pagarle con la misma moneda o a cortar la
relación. Pero si de verdad tenemos fe, lo perdonaremos. ¿Y qué tiene
que ver la fe con el perdón? Bueno, la Biblia dice que cuando alguien
nos hace algo malo se endeuda con nosotros, tal como nosotros nos
endeudamos con Dios cuando cometemos un pecado (Luc. 11:4). Al perdonar
a quienes nos ofenden, demostramos que tenemos fe en que eso es lo que
Jehová quiere, en que él nos recompensará por ello y en que esa
recompensa es mejor que hacer pagar a nuestros deudores. Los discípulos
de Jesús entendieron que para perdonar se necesita fe. Por eso, cuando
su Maestro les dijo que tenían que perdonar todas las ofensas que les
hicieran, le pidieron: "Danos más fe" (Luc. 17:1-5).

11. ¿Qué podría llevarnos a rechazar los consejos?

11 "¿Me cuesta aceptar los consejos que me dan?" Si un hermano nos da
un consejo, pero en vez de aceptarlo le buscamos defectos al consejo —o
al hermano—, nos perderemos la oportunidad de mejorar y de parecernos
un poco más a Jehová (Prov. 19:20).

12. ¿Qué demuestra el cristiano que siempre se queja de los hermanos
que cuidan de la congregación?

12 "¿Me quejo de los hermanos que cuidan de la congregación?" Los
israelitas creyeron el mal informe que les dieron los diez espías que
no tenían fe, así que comenzaron a quejarse de Moisés y Aarón.
Entonces, Jehová le dijo a Moisés: "¿Hasta cuándo [...] pondrán fe en
mí[?]" (Núm. 14:2-4, 11). Así es, al quejarse de sus líderes, el pueblo
demostró que no tenía fe en Dios, pues él los había seleccionado. Si
nosotros tenemos la costumbre de quejarnos de los hermanos a los que
Dios ha puesto al frente de su pueblo, ¿no estaríamos demostrando la
misma falta de fe?

13. ¿Por qué no debemos desanimarnos si descubrimos que nuestra fe no
es tan fuerte como creíamos?

13 Después de este autoexamen tal vez haya descubierto que su fe no es
tan fuerte como creía. Pero no hay razón para desanimarse. Hasta el
apóstol Pedro se dejó llevar por el miedo y las dudas. Y en algunas
ocasiones, Jesús reprendió a todos los apóstoles por su falta de fe
(Mat. 16:8). Además, una lección muy importante del relato de Pedro
tiene que ver con lo que ocurrió después de que su fe se debilitó.
MIRE A JESÚS Y SU FE CRECERÁ

14, 15. a) ¿Qué hizo Pedro en cuanto comenzó a hundirse? b) ¿Cómo
podemos nosotros "[mirar] atentamente" a Jesús?

14 ¿Qué hizo Pedro cuando comenzó a hundirse? Lo lógico hubiera sido
darse la vuelta y regresar a la barca, ya que sabía nadar muy bien
(Juan 21:7). Pero en vez de confiar en sí mismo, le pidió ayuda a su
Maestro. Si nosotros descubrimos que nuestra fe está débil, debemos
seguir el ejemplo de Pedro. ¿Cómo?

15 Pedro buscó con la mirada a Jesús en medio de la tormenta. Hagamos
lo mismo nosotros: "[Miremos] atentamente al Agente Principal y
Perfeccionador de nuestra fe, Jesús" (lea Hebreos 12:2, 3). Nosotros
miramos a Jesús cuando leemos sobre él y tratamos de imitar su ejemplo.
Eso fortalecerá nuestra fe. Analicemos algunas maneras de seguir sus
pasos.

16. ¿Cómo debemos estudiar la Biblia para que se fortalezca nuestra fe?

16 Confíe más en la Biblia. Jesús estaba convencido de que las
Escrituras venían de Dios y de que eran la mejor guía que podía haber
(Juan 17:17). Si quiere tener esa misma confianza, lea la Biblia a
diario, estúdiela y medite en lo que aprenda. Pero no se contente con
eso. Investigue los temas sobre los que tenga dudas. Una manera de
aumentar la fe en que el fin está cerca es estudiando a fondo las
profecías de los últimos días. Para fortalecer su fe en las promesas de
Jehová que faltan por cumplirse, estudie las que ya se han cumplido. Y
para confiar más en los consejos de la Biblia, lea relatos de
cristianos que han mejorado la calidad de su vida gracias a la Palabra
de Dios (1 Tes. 2:13).*

17. a) ¿Qué ayudó a Jesús a resistir las pruebas más difíciles? b)
¿Cómo podemos seguir el ejemplo de Jesús?

17 Concentre la mente y el corazón en las cosas que Dios ha prometido.
"Por el gozo que fue puesto delante de él", Jesús logró resistir hasta
las pruebas más difíciles (Heb. 12:2). Nunca se dejó distraer por las
cosas que le ofrecía este mundo (Mat. 4:8-10). Si quiere seguir su
ejemplo, medite en las maravillosas promesas que Jehová nos ha hecho.
Imagínese en el nuevo mundo. Ponga por escrito o dibuje las cosas que
piensa hacer cuando llegue el Paraíso. Haga una lista de las personas a
las que quiere conocer cuando resuciten y de las preguntas que le
gustaría hacerles. Vea las promesas de Dios como algo personal.

18. ¿Por qué es necesario orar para fortalecer la fe?

18 Pida más fe. Jesús les dijo a sus discípulos que le pidieran a Dios
su espíritu santo, y la fe es parte del fruto de dicho espíritu (Luc.
11:9, 13). Sea específico en sus oraciones. Pídale a Dios que lo ayude
a corregir cualquier defecto que pueda debilitar su fe, como el
resentimiento hacia los demás.

19. ¿Qué clase de amigos debemos buscar?

19 Busque la compañía de personas que tengan fe. Jesús elegía con
cuidado sus amistades, sobre todo las más cercanas. Por ejemplo, los
apóstoles, que eran los amigos más íntimos de Jesús, eran hombres de
fe, y lo demostraron obedeciendo a su Maestro (lea Juan 15:14, 15).
Haga usted lo mismo: busque amigos que tengan fe y obedezcan a Jesús.
También recuerde que los buenos amigos se hablan con franqueza y se
sienten en la libertad de darse consejos cuando es necesario (Prov.
27:9).

20. ¿Cómo nos beneficia a nosotros fortalecer la fe de quienes nos
rodean?

20 Ayude a los demás a fortalecer su fe. Jesús fortaleció la fe de sus
discípulos con sus palabras y sus acciones (Mar. 11:20-24). Siga su
ejemplo y fortalezca la fe de quienes lo rodean. Eso, a su vez, lo
fortalecerá a usted (Prov. 11:25). ¿Cómo puede hacerlo? Cuando hable de
la Biblia a las personas, presénteles pruebas de que Dios existe, de
que la Biblia es su Palabra y de que él se preocupa por nosotros. Ayude
también a sus hermanos. Si nota que uno de ellos tiene dudas y comienza
a quejarse de los ancianos, no lo rechace. Es mejor ayudarlo con tacto
a recuperar el equilibrio y la fe (Jud. 22, 23). Y si eres joven y
hablan de la teoría de la evolución en clase, no dejes de defender tu
fe en la creación. Podría sorprenderte la reacción de quienes te
escuchan.

21. ¿Qué nos ha prometido Jehová?

21 Gracias a la ayuda de Jehová y de Jesús, Pedro superó sus miedos y
sus dudas y se convirtió en un pilar de la congregación cristiana del
siglo primero. Hoy, Jehová nos ayuda a estar firmes en la fe (lea 1
Pedro 5:9, 10). Todos los esfuerzos que hagamos para fortalecer nuestra
fe valdrán la pena, pues la recompensa que nos espera es inigualable.







La hierba verde se ha secado,la
flor se ha marchitado,pero en cuanto a la
palabra de nuestro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido. ISAIAS
40;8
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burgara@itelcel.com

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