sábado, 7 de noviembre de 2015

HAR-MAGEDÓN.-(del heb., significa: “Montaña de Meguidó”).

HAR-MAGEDÓN

(del heb., significa: "Montaña de Meguidó").

Este nombre guarda relación directa con "la guerra del gran día de Dios
el Todopoderoso". El término aplica específicamente a la condición, o
situación, a la que se reúne a "los reyes de toda la tierra habitada"
en oposición a Jehová y su Reino dirigido por Cristo. En muchas
versiones se traduce "Armagedón". (Rev 16:14, 16; BAS, FS, HAR, LT,
Mod, NVI, TNV, Val, Vi, VP.)

No parece que ni en la Tierra Prometida ni fuera de ella haya habido
algún lugar literal llamado "Montaña de Meguidó" antes o durante los
días del apóstol Juan, quien registró la visión. De modo que el
significado de Har–Magedón debe deducirse de los acontecimientos que
hicieron famosa a la antigua ciudad de Meguidó.

Meguidó estaba situada a unos cuantos kilómetros al SE. del monte
Carmelo, y desde allí se dominaba la llanura de Esdrelón (Jezreel) y se
controlaban las importantes rutas comerciales y militares que iban de
N. a S. y de E. a O. Josué fue el primero que conquistó esta ciudad
cananea. (Jos 12:7, 8, 21.) Tiempo después, se destruyó cerca de allí
al ejército de Jabín bajo el mando de Sísara, debido a que Jehová
utilizó las fuerzas naturales para apoyar al ejército israelita que
mandaba Barac. El registro dice: "Barac vino descendiendo del monte
Tabor con diez mil hombres en pos de él. Y Jehová empezó a poner en
confusión a Sísara y todos sus carros de guerra y todo el campamento a
filo de espada delante de Barac. Por fin Sísara se bajó del carro y
echó a huir a pie. Y Barac corrió tras los carros de guerra y el
campamento hasta Haróset de las naciones, de modo que todo el
campamento de Sísara cayó a filo de espada. No quedó ni siquiera uno".
(Jue 4:14-16.)

Después de la victoria, Barac y la profetisa Débora prorrumpieron en un
canto que en parte decía: "Reyes vinieron, pelearon; fue entonces
cuando los reyes de Canaán pelearon en Taanac junto a las aguas de
Meguidó. Ninguna ganancia de plata tomaron. Desde el cielo pelearon las
estrellas, sí, desde sus órbitas pelearon contra Sísara. El torrente de
Cisón los arrolló, el torrente de la antigüedad, el torrente de Cisón.
Fuiste hollando fuerza, oh alma mía. Fue entonces cuando los cascos de
los caballos piafaban a causa de arranque tras arranque de sus fuertes
corceles". (Jue 5:19-22.)

La "gran tribulación". Cuando Jesús contestó la pregunta de sus
discípulos concerniente a la señal de su presencia y de la conclusión
del sistema de cosas, mencionó una "gran tribulación como la cual no ha
sucedido una desde el principio del mundo hasta ahora, no, ni volverá a
suceder". (Mt 24:3, 21.) Una comparación de Mateo 24:15-22 y Lucas
21:20-24 revela que inicialmente estas palabras hacían referencia a una
tribulación que tenía que sobrevenirle a Jerusalén. Se cumplió en 70
E.C., cuando la ciudad fue sitiada por los ejércitos romanos bajo el
general Tito. Esto resultó en condiciones severas de hambre y gran
pérdida de vidas. El historiador judío Josefo dice que murieron
1.100.000 judíos y 97.000 fueron llevados al cautiverio. (La Guerra de
los Judíos, libro VI, cap. IX, sec. 3.) Jerusalén no ha vuelto a
experimentar una "gran tribulación" como aquella.

Jesús también se refirió a esta tribulación en relación con su venida
en gloria: "Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días
el sol será oscurecido, y la luna no dará su luz, y las estrellas
caerán del cielo, y los poderes de los cielos serán sacudidos. Y
entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre, y entonces
todas las tribus de la tierra se golpearán en lamento, y verán al Hijo
del hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria.
Y él enviará sus ángeles con un gran sonido de trompeta, y ellos
reunirán a los escogidos de él desde los cuatro vientos, desde un
extremo de los cielos hasta su otro extremo". (Mt 24:29-31.) En este
pasaje, el término "inmediatamente" no excluye la posibilidad de un
lapso de tiempo considerable entre la tribulación que le sobrevino a
Jerusalén en 70 E.C. y los acontecimientos que tenían que ocurrir
después. El helenista A. T. Robertson escribe: "Esta palabra, común en
el Evangelio de Marcos como euthus, da problemas si se pone énfasis en
el elemento temporal. El problema es cuánto tiempo transcurre entre 'la
tribulación de aquellos días' y el vívido simbolismo del versículo 29.
El empleo de en tachei [dentro de poco] en Ap Rev 1:1 debería llevar a
uno a hacer una pausa antes de decidirse. Aquí tenemos un panorama
profético como aquél con una perspectiva comprimida. Las figuras
apocalípticas del ver. 29 [de Mateo 24] demandan un juicio sobrio
[...]. El literalismo no es apropiado en esta escatología
apocalíptica". (Imágenes verbales en el Nuevo Testamento, vol. 1, págs.
202, 203.)

Otros han hecho observaciones parecidas respecto al uso de la palabra
griega que se traduce "inmediatamente" en Mateo 24:29. Una nota al pie
de la página sobre este texto en The Westminster Version of the Sacred
Scriptures dice: "'En seguida' [inmediatamente] es probablemente aquí
'una expresión de profecía, no de historia', y por lo tanto no
significa secuencia inmediata, la cual, de hecho, no se debe entender
así en todos los casos [...]. Expresiones similares son comunes en la
literatura apocalíptica para introducir una nueva escena en una serie
de visiones que cambian rápidamente: cf. Apoc. Rev XI. 14: Rev XXII.
12". La obra Matthew Henry's Commentary on the Whole Bible (1976, vol.
3, pág. 205) dice: "Es usual en el estilo profético hablar de
acontecimientos relevantes y seguros como si estuvieran muy próximos y
al alcance de la mano, solo para expresar su relevancia y la seguridad
de que acontecerán [...]. Mil años son, desde el punto de vista de
Dios, como un solo día, 2 Ped. III. 8".

El contexto bíblico indica que la tribulación que sufrió Jerusalén en
70 E.C. prefiguró una tribulación mucho mayor. Unas tres décadas
después de la destrucción de Jerusalén, se le dijo al apóstol Juan
sobre una gran muchedumbre de personas de todas las naciones, tribus y
pueblos: "Estos son los que salen de la gran tribulación". (Rev 7:13,
14.) Anteriormente, el apóstol Juan había visto a "cuatro ángeles" que
retenían vientos destructivos a fin de que pudiese terminar la obra de
sellar a los 144.000 esclavos de Dios. Esta obra de sellar está
relacionada con 'reunir a los escogidos', lo que, según Jesús predijo,
acontecería después de la tribulación sobre la Jerusalén terrestre. (Mt
24:31.) De acuerdo con esto, la "gran tribulación" debe venir después
de reunir y sellar a los escogidos, cuando los cuatro ángeles sueltan
los cuatro vientos para que soplen sobre la tierra, el mar y los
árboles. (Rev 7:1-4.) El que una gran muchedumbre 'salga de la gran
tribulación' muestra que sobreviven a ella. La expresión similar de
Hechos 7:9, 10 confirma esta idea: "Dios estaba con él [José], y lo
libró de todas sus tribulaciones". El decir que se libró a José de
todas sus tribulaciones no solo significaba que se le ayudó a
aguantarlas, sino también que sobrevivió a las aflicciones que
experimentó.

Ha de notarse que el apóstol Pablo llamó tribulación a la ejecución del
juicio de Dios sobre los impíos. Escribió: "Esto toma en cuenta que es
justo por parte de Dios pagar con tribulación a los que les causan
tribulación, pero, a ustedes que sufren la tribulación, con alivio
juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús
desde el cielo con sus poderosos ángeles en fuego llameante, al traer
él venganza sobre los que no conocen a Dios y sobre los que no obedecen
las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús". (2Te 1:6-8.) El libro
de Revelación muestra que "Babilonia la Grande" y "la bestia salvaje"
han ocasionado tribulación a los santos de Dios. (Rev 13:3-10; 17:5,
6.) Por lo tanto, se deduce lógicamente que la tribulación que tiene
que sobrevenirles a "Babilonia la Grande" y a "la bestia salvaje" forma
parte de la "gran tribulación". (Rev 18:20; 19:11-21.)







La hierba verde se ha secado,la
flor se ha marchitado,pero en cuanto a la
palabra de nuestro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido. ISAIAS
40;8
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