sábado, 21 de noviembre de 2015

La ciudad que dejaron atrás Abrahán y Sara.

"El padre de todos los que tienen fe"
La ciudad que dejaron atrás Abrahán y Sara

Las publicaciones de los testigos de Jehová siempre han tratado de
ayudarnos a imaginar cómo eran los personajes bíblicos y el ambiente en
que vivían. Hallamos un ejemplo en la revista ¡Despertad! del 22 de
mayo de 1988, donde se describe la ciudad de Ur. Visualicemos cómo era
aquel lugar que Abrahán y Sara dejaron atrás:

A MEDIO camino entre el golfo Pérsico y la ciudad de Bagdad se halla un
montículo de ladrillos de barro. Desde lejos, parece un solitario
centinela en un vasto desierto. Azotadas por tormentas de polvo y
abrasadas por el sol, las ruinas descansan en un profundo silencio que
solo interrumpe de vez en cuando el aullido de algún animal nocturno.
Eso es todo lo que queda de la poderosa ciudad de Ur.

Pero retrocedamos cuatro mil años. Allí, en lo que era la orilla
oriental del río Éufrates, Ur es una ciudad floreciente. Casas y
tiendas encaladas llenan sus serpenteantes calles. Mercaderes y
compradores regatean los precios en los bazares. Los obreros trabajan
día y noche hilando las blancas hebras de los manojos de lana. Los
esclavos, doblados bajo el peso de los tesoros que llegan a la ciudad,
descienden por las rampas de los barcos.

Todo este bullicio tiene lugar a la sombra de un enorme zigurat que
domina la vista de la ciudad. Allí se rinde culto a un dios que, según
se cree, ha traído prosperidad a Ur: el dios lunar Nanna, o Sin.

Pero hay un hombre a quien le repugna el olor de los sacrificios que se
ofrecen sobre esta gran pirámide. Su nombre es Abrán.







La hierba verde se ha secado,la
flor se ha marchitado,pero en cuanto a la
palabra de nuestro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido. ISAIAS
40;8
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