sábado, 14 de noviembre de 2015

Núm. 2: ¿Qué era la expiación? (it-1 págs. 899, 900) (5 min.)Expiación

Núm. 2: ¿Qué era la expiación? (it-1 págs. 899, 900) (5 min.)Expiación
EXPIACIÓN
En la Biblia se usa este término con referencia a cubrir los pecados.
En las Escrituras Hebreas son
comunes los términos relacionados con la expiación, sobre todo en los
libros de Levítico y
Números. La palabra hebrea para expiar es ka·fár, y probablemente
significaba en un principio
"cubrir" o, según piensan algunos, "borrar".
El hombre necesita expiación. El hombre tiene necesidad de que se le
cubran o expíen los pecados
debido al pecado heredado (1Re 8:46; Sl 51:5; Ec 7:20; Ro 3:23), del
que solo él es responsable,no Dios. (Dt 32:4, 5.) Adán perdió la vida
eterna en perfección, y transmitió el pecado y la muerte a
su prole (Ro 5:12), de modo que todos sus descendientes llegaron a
estar condenados a muerte. Para
que la humanidad pudiera recuperar la oportunidad de disfrutar de vida
eterna, y en armonía con el
principio legal que más tarde Jehová incorporaría en la ley mosaica, a
saber, el de igual por igual,
tenía que hacerse expiación con algo que equivaliera exactamente a lo
que Adán había perdido. (Dt
19:21.)
La idea primaria que transmite la palabra "expiación" en la Biblia, es
"cubrir" o "cambiar", y lo que
se da como cambio por otra cosa tiene que tener el mismo valor. Ningún
ser humano imperfecto
podía suministrar tal expiación para restaurar la vida humana perfecta
a la humanidad en general ni
a nadie en particular. (Sl 49:7, 8.) Para hacer expiación por lo que
Adán había perdido, tenía que
proveerse una ofrenda por el pecado que tuviera el valor exacto de una
vida humana perfecta.
Jehová Dios instituyó un modo de hacer expiación en el pueblo de Israel
que tipificó una provisión
mayor de expiación. Jehová, no el hombre, es quien debe recibir el
crédito por determinar y revelar
los medios de expiación para cubrir el pecado heredado y suministrar
liberación de la resultante
condena de muerte.
Sacrificios de expiación. Dios mandó a los israelitas que ofrecieran
sacrificios como ofrendas por
el pecado para hacer expiación. (Éx 29:36; Le 4:20.) De particular
importancia era el Día de
Expiación anual, cuando el sumo sacerdote de Israel ofrecía sacrificios
de animales a favor de sí
mismo, de los demás levitas y de las tribus no sacerdotales de Israel.
(Le 16.) Los sacrificios de
animales tenían que ser inmaculados, lo que indicaba que su antitipo
debía ser perfecto. Además, el
que se diera la vida de la víctima y se derramara su sangre muestra el
valor que tenía la expiación.
(Le 17:11.) Las ofrendas por el pecado que hacían los israelitas y los
diferentes rasgos del Día de
Expiación anual debieron impresionar en ellos la gravedad de su estado
pecaminoso y lo necesitados
que estaban de una expiación completa. Sin embargo, los sacrificios de
animales no podían expiar
por completo el pecado humano, porque la creación animal es inferior al
hombre, a quien se dio el
dominio sobre ella. (Gé 1:28; Sl 8:4-8; Heb 10:1-4; véanse DÍA DE
EXPIACIÓN; OFRENDAS.)
Cumplimiento en Cristo Jesús. Las Escrituras Griegas Cristianas
relacionan sin ambages la
expiación completa de los pecados humanos con Jesucristo. En él se
cumplen los tipos y sombras de
la ley mosaica, ya que es a quien señalan los diferentes sacrificios de
animales. Como humano
perfecto, sin pecado, fue la ofrenda por el pecado de todos los
descendientes de Adán que con el
tiempo serán liberados del pecado y la muerte heredados. (2Co 5:21.)
Cristo "ofreció un sacrificio
por los pecados perpetuamente" (Heb 10:12), y no hay duda de que es "el
Cordero de Dios que quita
el pecado del mundo". (Jn 1:29, 36; 1Co 5:7; Rev 5:12; 13:8; compárese
con Isa 53:7.) El perdón
depende del derramamiento de sangre (Heb 9:22), y a los cristianos que
andan en la luz se les
asegura que "la sangre de Jesús su Hijo [los] limpia de todo pecado".
(1Jn 1:7; Heb 9:13, 14; Rev
1:5.)
La vida humana perfecta de Jesús ofrecida en sacrificio es la ofrenda
por el pecado antitípica. Es el
elemento valioso con el que se compra a la humanidad, redimiéndola del
pecado y la muerte
heredados. (Tit 2:13, 14; Heb 2:9.) Cristo mismo afirmó: "El Hijo del
hombre no vino para que se le
ministrara, sino para ministrar y para dar su alma en rescate [gr.
lý·tron] en cambio por muchos".
(Mr 10:45; véase RESCATE.) Su sacrificio fue el pago exacto por lo que
había perdido el pecador
Adán, ya que Jesucristo era perfecto y, por lo tanto, igual que Adán
antes de su pecado. (1Ti 2:5, 6;
Ef 1:7.)Se hace posible la reconciliación. El pecado causa una división
entre el hombre y Dios, pues
Jehová no aprueba el pecado. La relación entre el hombre y su Creador
solo podía restablecerse si se
satisfacía el requisito de una verdadera expiación del pecado. (Isa
59:2; Hab 1:13; Ef 2:3.) Jehová
Dios ha hecho posible la reconciliación entre sí mismo y la humanidad
pecaminosa mediante el
hombre perfecto Cristo Jesús. Por ello, el apóstol Pablo escribió:
"También nos alborozamos en
Dios mediante nuestro Señor Jesucristo, mediante quien ahora hemos
recibido la reconciliación".
(Ro 5:11; véase RECONCILIACIÓN.) Por consiguiente, para conseguir el
favor de Dios, es
necesario aceptar la mediación de Jesucristo: la provisión de Dios para
la reconciliación. Solo por
este medio es posible llegar a estar en una posición comparable a la de
Adán antes de su pecado.
Dios manifiesta su amor al hacer posible esta reconciliación. (Ro
5:6-10.)
La propiciación satisface la justicia. Todavía tenía que satisfacerse
la justicia. Aunque el hombre
había sido creado perfecto, perdió esta condición cuando pecó, y tanto
él como sus descendientes
llegaron a estar bajo la condenación de Dios. La justicia y la
fidelidad a los principios de rectitud
requerían que Dios ejecutara la sentencia de su ley contra el
desobediente Adán. No obstante, el
amor movió a Dios, a proporcionar un modo de satisfacer la justicia
para que, sin violarla, la
descendencia arrepentida del pecador Adán pudiera ser perdonada y
consiguiera la paz con Dios.
(Col 1:19-23.) Por lo tanto, Jehová "envió a su Hijo como sacrificio
propiciatorio por nuestros
pecados". (1Jn 4:10; Heb 2:17.) La propiciación mueve a la
consideración propicia o favorable. El
sacrificio propiciatorio de Jesús elimina la razón por la que Dios
tiene que condenar a los hombres y
hace posible que les extienda favor y misericordia. Esta propiciación
elimina el cargo de pecado y la
condena de muerte resultante en el caso del Israel espiritual y de
todos los demás que se valgan de
ella. (1Jn 2:1, 2; Ro 6:23.)
La idea de la sustitución sobresale en ciertos textos bíblicos
relativos a la expiación. Por ejemplo,
Pablo observó que "Cristo murió por nuestros pecados según las
Escrituras" (1Co 15:3), y que
"Cristo, por compra, nos libró de la maldición de la Ley, llegando a
ser una maldición en lugar de
nosotros, porque está escrito: 'Maldito es todo aquel que es colgado en
un madero'". (Gál 3:13; Dt
21:23.) Pedro comentó: "Él mismo cargó con nuestros pecados en su
propio cuerpo sobre el madero,
para que acabáramos con los pecados y viviéramos a la justicia. Y 'por
sus heridas ustedes fueron
sanados'". (1Pe 2:24; Isa 53:5.) Pedro también escribió: "Cristo murió
una vez para siempre
respecto a pecados, un justo por injustos, para conducirlos a ustedes a
Dios". (1Pe 3:18.)
Esta provisión amorosa promueve la fe. Dios y Cristo han ejemplificado
su amor en esta provisión
de expiación completa de los pecados heredados del hombre. (Jn 3:16; Ro
8:32; 1Jn 3:16.) Sin
embargo, para beneficiarse de ella, la persona tiene que arrepentirse
de verdad y ejercer fe. Jehová
no se complacía en los sacrificios de Judá cuando se ofrecían sin la
actitud apropiada. (Isa 1:10-17.)
Dios envió a Cristo "como ofrenda para propiciación mediante fe en su
sangre". (Ro 3:21-26.) Los
que con fe aceptan la provisión de Dios para expiación mediante
Jesucristo pueden obtener la
salvación; los que la desprecian, no. (Hch 4:12.) Y para cualquiera que
'voluntariosamente practique
el pecado después de haber recibido el conocimiento exacto de la
verdad, no queda ya sacrificio
alguno por los pecados, sino que hay cierta horrenda expectación de
juicio'. (Heb 10:26-31.)







La hierba verde se ha secado,la
flor se ha marchitado,pero en cuanto a la
palabra de nuestro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido. ISAIAS
40;8
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