lunes, 11 de enero de 2016

¿Qué dice la Biblia sobre el sábado?

¿Qué dice la Biblia sobre el sábado?


Algunas personas se preguntan:
¿Por qué hay personas que observan el sábado?
¿Qué propósito tiene?
¿Quién lo creó? ¿Cuándo?
¿Cuál día es el verdadero sábado?

Muchos guardan el primer día de la semana o domingo. ¿Qué autoridad
bíblica tienen para hacerlo? Sólo unos pocos guardan el séptimo día, o sea
el sábado. ¿Qué dice la Escritura al respecto? Aquí están los hechos
acerca de ambos días, tal como los expresa la Palabra de Dios.

Veamos Sesenta Hechos Bíblicos con Respecto al Séptimo Día.
Después de trabajar seis días en la creación de la tierra, el gran Dios
descansó el séptimo día (Génesis 2:1-3).
Este hecho señala a ese día como el día de reposo de Dios, o día sábado,
que significa día de descanso. Ilustrémoslo: cuando una persona nace en un
determinado día, esa fecha será su cumpleaños, o su día de nacimiento u
onomástico. De modo que cuando Dios descansó en el séptimo día, ese día
llegó a ser su reposo, o sábado.
Por lo tanto, el séptimo día debe ser siempre el día sábado de Dios.
¿Puede usted cambiar su día de nacimiento por otro día? No. Tampoco puede
cambiar el día de reposo por uno en el cual Dios no reposó. De aquí que el
séptimo día es todavía el sábado de Dios.
El Creador bendijo el séptimo día (Génesis 2:3).
Dios santificó el séptimo día (Éxodo 20:11).
Creó el día sábado en el huerto del Edén (Génesis 2:1-3).
Fue hecho antes de la caída; por lo tanto, no es un tipo; porque los tipos
no fueron introducidos sino hasta después de la caída.
Jesús dijo que el sábado fue hecho por causa del hombre (Marcos 2:27); es
decir, para la raza humana; por lo tanto, están llamados a observarlo
tanto los gentiles como los judíos.
Es un memorial de la creación (Éxodo 20:11; 31:17). Siempre que reposamos
el séptimo día, como lo hizo Dios después de la creación, conmemoramos ese
gran evento.
Fue dado a Adán, padre de la raza humana (Marcos 2:27; Génesis 2:1-3).
Y por lo tanto, a través de él, a todas las naciones (Hechos 17:26).
No es una institución judía, porque fue establecido unos 2.300 años antes
que existiera un solo judío.
La Biblia nunca lo llama el sábado judío, sino siempre "el sábado del
Señor tu Dios". Los seres humanos debemos tener mucho cuidado de no
estigmatizar el día santo de reposo de Dios.
Se hace referencia al sábado en forma destacada en todo el periodo
patriarcal (Génesis 2:1-3; 8:10; 12:29; 27, 28, etc.).
Era parte de la ley de Dios antes del Sinaí (Éxodo 16:4, 27-29).
Luego Dios lo colocó en el mismo corazón de su ley moral (Éxodo 20:3-17).
¿Por qué lo colocó allí si no era como los otros nueve preceptos, que
todos admiten que son inmutables?
El séptimo día, o sábado, fue ordenado por la voz del Dios viviente
(Deuteronomio 4:12-13).
Luego Dios escribió el mandamiento con su propio dedo (Éxodo 31:18).
Lo grabó en piedra para simbolizar su perpetuidad (Deuteronomio 5:22).
Fue reverentemente preservado en el arca sagrada en el Lugar Santísimo
(Deuteronomio 10:1-5).
Dios prohibió toda actividad secular en el día sábado, incluso en los
tiempos más apremiantes (Éxodo 34:21).
Dios destruyó a los israelitas en el desierto porque profanaron su santo
sábado (Ezequiel 20:12-13).
Es señal del verdadero Dios, por lo cual, hemos de distinguirlo de los
falsos dioses (Ezequiel 20:20).
Dios prometió que Jerusalén permanecería para siempre si los judíos
guardaban el sábado (Jeremías 17:24-25).
Los envió al a cautiverio babilónico por violarlo (Nehemías 13:18).
Dios destruyó a Jerusalén por violar el sábado (Jeremías 17:27).
Dios ha pronunciado una bendición especial sobre todos los gentiles que lo
guarden (Isaías 56:6-7).
Esta bendición se encuentra en la profecía que se refiere totalmente a la
dispensación cristiana (Isaías 56).
Dios ha prometido bendecir a cualquier persona que guarde el sábado
(Isaías 56:2).
El Señor desea que llamemos al sábado "delicia", "santo", "glorioso de
Jehová" (Isaías 58:13). Cuídese de no llamarlo "el antiguo sábado judío" o
"un yugo de servidumbre", etc.
Tras haber sido pisoteado durante "muchas generaciones", el santo sábado
ha de ser finalmente restaurado en los últimos días (Isaías 58:12-13).
Todos los santos profetas guardaron el séptimo día o sábado.
Cuando el Hijo del hombre estuvo en esta tierra, guardó el séptimo día o
sábado durante toda su vida (Lucas 4:16; Juan 15:10). De este modo, siguió
el ejemplo de Su Padre en la creación. ¿No es decididamente confiable para
nosotros seguir el ejemplo tanto del Padre como del Hijo?
El séptimo día es el día del Señor (Apocalipsis 1:10; Marcos 2:28; Isaías
58:13; Éxodo 20:10).
Jesús fue el Señor del sábado (Marcos 2:28); es decir, lo amó y preservó,
como el esposo es señor de la esposa y la ama y protege (1 Pedro 3:6).
El vindicó el sábado en su misericordia como una institución diseñada para
beneficio del hombre (Marcos 2:23-28).
En vez de abolirlo, Jesús enseñó cuidadosamente cómo debía guardarse el
sábado (Mateo 12:1-13).
Enseñó a sus discípulos a no hacer nada en el sábado, que no fuera "legal"
(Mateo 12:12).
Jesús instruyó a sus apóstoles en el sentido de que el sábado sería
guardado cuidadosamente y con oración 40 años después de Su resurrección
(Mateo 24:20).
Las santas mujeres que habían estado con Jesús guardaron reverentemente el
sábado después de Su muerte (Lucas 23:56).
Treinta años después de la resurrección de Jesús el Espíritu Santo lo
llamó expresamente "día de reposo" (Hechos 13:14).
Pablo, el apóstol de los gentiles, lo llamó "día de reposo" el año 45 d.C.
(Hechos 13:27). ¿Lo ignoraba Pablo? ¿O creeremos a los maestros modernos
que afirman que había dejado de ser el sábado después de la resurrección
de Cristo?
Lucas, el inspirado historiador cristiano que escribe en el año 62 d.C.,
lo llama "día de reposo" (Hechos 13:44).
Los gentiles convertidos lo llamaron el sábado (Hechos 13:42).
En el gran Concilio Cristiano, celebrado el año 52 d.C., en presencia de
los apóstoles y de miles de discípulos, Santiago lo llama "día de reposo"
(Hechos 15:21).
Era costumbre tener reuniones de oración en ese día (Hechos 16:13).
Pablo leyó públicamente las Escrituras en ese día (Hechos 17:2-3).
Pablo acostumbraba predicar en ese día (Hechos 17:2).
El libro de Hechos registra 84 reuniones celebradas en ese día (Hechos
13:14, 44; 16:13; 17:2; 18:4).
Nunca hubo ninguna disputa entre los cristianos y los judíos con respecto
al día sábado. Ello es una prueba de que los cristianos observaban
unánimamente el mismo día que los judíos.
En todas las acusaciones que se presentaban contra Pablo, ninguna era
porque violara el sábado. ¿Por qué no lo hicieron si él hubiese sido un
trasgresor?
Pablo mismo declaró expresamente que él había guardado la ley: "Ni contra
la ley de los judíos, ni contra el templo, ni contra César he pecado en
nada" (Hechos 25:8). ¿Cómo podría haber sido cierto esto si no hubiera
guardado el sábado?
En el Nuevo Testamento el sábado se menciona 59 veces, y siempre con
respeto, dándole el mismo título que llevaba en el Antiguo Testamento: "el
día de sábado".
No se dice nada en el Nuevo Testamento de que el sábado haya sido abolido,
hecho a un lado, cambiado o algo por el estilo.
Dios nunca ha dado permiso a ningún hombre para que trabaje en ese día.
Amigo, ¿con qué autoridad utiliza usted el día sábado para hacer trabajo
común?
Ningún cristiano del Nuevo Testamento hizo trabajo ordinario en el séptimo
día, ni antes ni después de la resurrección. Muéstrenos un solo caso, y
dejaremos de insistir en esto. ¿Por qué habrían de actuar los cristianos
modernos en forma diferente a los cristianos de la Biblia?
No existe ningún registro de que Dios haya retirado sus bendiciones o su
santificación del séptimo día.
Del mismo modo que el sábado fue guardado en el Edén antes de la caída,
así será observado en la tierra nueva después de la restauración (Isaías
66:22-23).
El sábado, séptimo día, es una parte de la ley de Dios, tal como salió de
Su boca y fue escrita por Su propio dedo sobre las tablas de piedra en el
monte Sinaí (véase Éxodo 20). Cuando Jesús comenzó Su obra, declaró
expresamente que no había venido a destruir la ley: "No penséis que he
venido para abrogar la ley o los profetas: no he venido para abrogar, sino
para cumplir" (Mateo 5:17).
Jesús condenó severamente a los fariseos y los calificó de hipócritas por
pretender amar a Dios mientras que al mismo tiempo invalidaban uno de los
diez mandamientos por causa de sus tradiciones. La observancia del domingo
no es más que una tradición de hombres.

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