domingo, 17 de diciembre de 2017

Texto Diario sábado, 16 de diciembre de 2017 Sigan andando en unión con Jesús (Col. 2:6).

Texto Diario sábado, 16 de diciembre de 2017

Sigan andando en unión con Jesús (Col. 2:6).
Supongamos que usted está mirando dos frutas maduras del mismo tipo. Aunque no son idénticas, es fácil notar que comparten ciertas características. De manera parecida, no todos los cristianos maduros tienen la misma personalidad, ni las mismas costumbres, nacionalidad, salud, edad o experiencia. Sin embargo, todos ellos comparten ciertas cualidades. Por ejemplo, el cristiano maduro se esfuerza por imitar el ejemplo de Jesús a cada paso que da. Trata de seguirlo “con sumo cuidado y atención” (1 Ped. 2:21). Según Jesús, lo más importante es amar a Jehová con todo el corazón, el alma y la mente, y amar al prójimo como a uno mismo (Mat. 22:37-39). Eso es precisamente lo que intenta hacer el siervo de Dios maduro. Para él no hay nada más importante que tener una buena relación con Jehová y tratar con amor a quienes lo rodean. w15 15/9 1:3-5

(Colosenses 2:6)  Por lo tanto, como han aceptado a Cristo Jesús el Señor, sigan andando en unión con él,
(1 Pedro 2:21)  De hecho, ustedes fueron llamados a este [curso], porque hasta Cristo sufrió por ustedes, dejándoles dechado para que sigan sus pasos con sumo cuidado y atención.
(Mateo 22:37-39)  Él le dijo: “‘Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente’. 38 Este es el más grande y el primer mandamiento. 39 El segundo, semejante a él, es este: ‘Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo’.

Esforcémonos por ser maduros como Cristo 
3. ¿En qué se parecen la congregación de Éfeso del siglo primero y el pueblo de Jehová de nuestros días?
Cuando Pablo les escribió a los hermanos de Éfeso, la congregación de aquella ciudad ya no era nueva, por lo que muchos de sus miembros eran cristianos maduros. No obstante, a algunos todavía les hacía falta progresar. En nuestros días, la situación es similar: muchos de nuestros hermanos llevan años y años sirviendo a Jehová y han alcanzado la madurez. Otros todavía están esforzándose por ser cristianos maduros, como los miles de hermanos que se han bautizado en años recientes. ¿Usted en qué grupo se encuentra? (Col. 2:6, 7.)

LA MADUREZ CRISTIANA

4, 5. a) ¿Son iguales todos los cristianos maduros? b) ¿En qué se parecen? (Vea la ilustración del principio.)
Supongamos que usted está mirando dos frutas maduras del mismo tipo. Aunque no son idénticas, es fácil notar que comparten ciertas características. De manera parecida, no todos los cristianos maduros tienen la misma personalidad, ni las mismas costumbres, nacionalidad, salud, edad o experiencia. Sin embargo, todos ellos comparten ciertas cualidades.
Por ejemplo, el cristiano maduro se esfuerza por imitar el ejemplo de Jesús a cada paso que da. Trata de seguirlo “con sumo cuidado y atención” (1 Ped. 2:21). Según Jesús, lo más importante es amar a Jehová con todo el corazón, el alma y la mente, y amar al prójimo como a uno mismo (Mat. 22:37-39). Eso es precisamente lo que intenta hacer el siervo de Dios maduro. Para él no hay nada más importante que tener una buena relación con Jehová y tratar con amor a quienes lo rodean.

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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