martes, 9 de enero de 2018

Miércoles 10 de enero Todos nosotros rec

Miércoles 10 de enero

Todos nosotros recibimos bondad inmerecida sobre bondad inmerecida (Juan 1:16).
Una mañana temprano, el dueño de una viña fue al mercado a contratar a algunos obreros para que trabajaran en sus tierras. Varios hombres aceptaron el salario que les ofreció y se fueron a trabajar. Pero no eran suficientes, y el dueño de la viña regresó al mercado varias veces para contratar a más obreros. A todos les ofreció el mismo salario, incluso a los que contrató a última hora de la tarde. Al final del día, reunió a los trabajadores para darles su salario. Les pagó lo mismo a todos, sin importar que hubieran trabajado muchas horas o solo una. Cuando se dieron cuenta, los que habían sido contratados más temprano se quejaron. Entonces, el dueño de la viña les dijo que habían aceptado la paga que les había ofrecido y que él tenía el derecho a darles a todos lo que quisiera. Además, les preguntó si sentían envidia porque él era generoso (Mat. 20:1-15, nota). Esta parábola de Jesús nos recuerda una cualidad de Jehová que se menciona con frecuencia en la Biblia: su “bondad inmerecida” (2 Cor. 6:1). w16.07 3:1, 2

(Juan 1:16)  Porque todos nosotros recibimos de su plenitud, sí, bondad inmerecida sobre bondad inmerecida.
(Mateo 20:1-15) ”Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, un amo de casa, que salió muy de mañana para contratar obreros para su viña. 2 Cuando hubo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. 3 Saliendo también cerca de la hora tercera, vio a otros que estaban de pie desocupados en la plaza del mercado; 4 y a aquellos dijo: ‘Ustedes también, vayan a la viña, y les daré lo que sea justo’. 5 De modo que ellos se fueron. Él volvió a salir cerca de la hora sexta, y de la nona, e hizo lo mismo. 6 Finalmente, salió cerca de la hora undécima y halló a otros de pie, y les dijo: ‘¿Por qué han estado de pie aquí desocupados todo el día?’. 7 Le dijeron: ‘Porque nadie nos ha contratado’. Les dijo: ‘Ustedes también vayan a la viña’. 8 ”Cuando empezó a anochecer, el amo de la viña dijo a su encargado: ‘Llama a los obreros y págales su salario, procediendo desde los últimos hasta los primeros’. 9 Cuando vinieron los hombres de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. 10 Por eso, cuando vinieron los primeros, concluyeron que ellos recibirían más; pero ellos también recibieron pago a razón de un denario. 11 Al recibirlo, se pusieron a murmurar contra el amo de casa 12 y dijeron: ‘¡Estos últimos trabajaron una sola hora; no obstante, los hiciste iguales a nosotros que soportamos el peso del día y el calor ardiente!’. 13 Mas él, respondiendo a uno de ellos, dijo: ‘Amigo, no te hago ningún mal. Conviniste conmigo por un denario, ¿no es verdad? 14 Toma lo tuyo y vete. Quiero dar a este último lo mismo que a ti. 15 ¿No me es lícito hacer lo que quiero con mis propias cosas? ¿O es inicuo tu ojo porque yo soy bueno?’.
(2 Corintios 6:1) En colaboración con él, nosotros también les suplicamos que no acepten la bondad inmerecida de Dios y dejen de cumplir su propósito.

Agradecidos por la bondad inmerecida de Dios 
1, 2. a) Cuente brevemente la parábola del dueño de la viña. b) ¿Cómo destaca esta parábola la generosidad y la bondad inmerecida?
UNA mañana temprano, el dueño de una viña fue al mercado a contratar a algunos obreros para que trabajaran en sus tierras. Varios hombres aceptaron el salario que les ofreció y se fueron a trabajar. Pero no eran suficientes, y el dueño de la viña regresó al mercado varias veces para contratar a más obreros. A todos les ofreció el mismo salario, incluso a los que contrató a última hora de la tarde. Al final del día, reunió a los trabajadores para darles su salario. Les pagó lo mismo a todos, sin importar que hubieran trabajado muchas horas o solo una. Cuando se dieron cuenta, los que habían sido contratados más temprano se quejaron. Entonces, el dueño de la viña les dijo que habían aceptado la paga que les había ofrecido y que él tenía el derecho a darles a todos lo que quisiera. Además, les preguntó si sentían envidia porque él era generoso (Mat. 20:1-15, nota).
Esta parábola de Jesús nos recuerda una cualidad de Jehová que se menciona con frecuencia en la Biblia: su “bondad inmerecida”[1] (lea2 Corintios 6:1). Podría decirse que los hombres que solo trabajaron una hora no merecían recibir el mismo salario que los demás. Pero el dueño de la viña fue muy bondadoso con ellos. Un experto escribió lo siguiente sobre la palabra “bondad inmerecida” (que en muchas traducciones de la Biblia suele traducirse por “gracia”): “Básicamente, la idea general es que se trata de algo que se recibe gratis y sin merecerlo; de algo que se le da a alguien aunque no se lo haya ganado ni haya hecho méritos para recibirlo”.


Macpela.

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casa de los patriarcas.

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