domingo, 14 de enero de 2018

Texto Diario domingo, 14 de enero de 2018 Tenemos una lucha contra las fuerzas espirituales inicuas en los lugares celestiales (Efes. 6:12).

Texto Diario domingo, 14 de enero de 2018

Tenemos una lucha contra las fuerzas espirituales inicuas en los lugares celestiales (Efes. 6:12).
Es fundamental que resistamos la influencia de lo que la Biblia llama “cosas fuertemente atrincheradas”. Entre ellas están las doctrinas y filosofías de este mundo, y también la inmoralidad sexual, el consumo de tabaco, el abuso del alcohol, la drogadicción y otras cosas que nos perjudican. Además, debemos luchar constantemente contra nuestras debilidades y el desánimo (2 Cor. 10:3-6; Col. 3:5-9). ¿De verdad es posible vencer a adversarios tan fuertes? Sí, pero no podemos dejar de luchar. Pablo se comparó con un boxeador de la antigüedad y dijo: “La manera como estoy dirigiendo mis golpes es como para no estar hiriendo el aire” (1 Cor. 9:26). Igual que un boxeador, debemos rechazar los golpes de nuestros enemigos. Jehová nos entrena y nos ayuda en esta lucha. Nos da en su Palabra instrucciones que pueden salvarnos la vida. Nos ayuda asimismo mediante las publicaciones bíblicas, las reuniones y las asambleas. ¿Ponemos en práctica lo que aprendemos?w16.09 2:2, 3

(Efesios 6:12)  porque tenemos una lucha, no contra sangre y carne, sino contra los gobiernos, contra las autoridades, contra los gobernantes mundiales de esta oscuridad, contra las fuerzas espirituales inicuas en los lugares celestiales.
(2 Corintios 10:3-6)  Porque aunque andamos en la carne, no guerreamos según [lo que somos en la] carne. 4 Porque las armas de nuestro guerrear no son carnales, sino poderosas por Dios para derrumbar cosas fuertemente atrincheradas. 5 Porque estamos derrumbando razonamientos y toda cosa encumbrada que se levanta contra el conocimiento de Dios; y ponemos bajo cautiverio todo pensamiento para hacerlo obediente al Cristo; 6 y nos mantenemos listos para infligir castigo por toda desobediencia, tan pronto como la propia obediencia de ustedes haya sido plenamente llevada a cabo.
(Colosenses 3:5-9)  Amortigüen, por lo tanto, los miembros de su cuerpo que están sobre la tierra en cuanto a fornicación, inmundicia, apetito sexual, deseo perjudicial y codicia, que es idolatría. 6 Por causa de esas cosas viene la ira de Dios. 7 En esas mismísimas cosas ustedes, también, anduvieron en un tiempo cuando vivían en ellas. 8 Pero ahora realmente deséchenlas todas de ustedes: ira, cólera, maldad, habla injuriosa y habla obscena de su boca. 9 No estén mintiéndose unos a otros. Desnúdense de la vieja personalidad con sus prácticas,
(1 Corintios 9:26)  Por lo tanto, la manera como estoy corriendo no es incierta; la manera como estoy dirigiendo mis golpes es como para no estar hiriendo el aire;

Sigamos luchando por recibir la bendición de Jehová 
En primer lugar, tenemos una intensa lucha cuerpo a cuerpo contra Satanás y su malvado mundo (Efes. 6:12). Es fundamental que resistamos la influencia de lo que la Biblia llama “cosas fuertemente atrincheradas”. Entre ellas están las doctrinas y filosofías de este mundo, y también la inmoralidad sexual, el consumo de tabaco, el abuso del alcohol, la drogadicción y otras cosas que nos perjudican. Además, debemos luchar constantemente contra nuestras debilidades y el desánimo (2 Cor. 10:3-6; Col. 3:5-9).
3. ¿Cómo nos entrena Dios para luchar contra nuestros enemigos?
¿De verdad es posible vencer a adversarios tan fuertes? Sí, pero no podemos dejar de luchar. Pablo se comparó con un boxeador de la antigüedad y dijo: “La manera como estoy dirigiendo mis golpes es como para no estar hiriendo el aire” (1 Cor. 9:26). Igual que un boxeador, debemos rechazar los golpes de nuestros enemigos. Jehová nos entrena y nos ayuda en esta lucha. Nos da en su Palabra instrucciones que pueden salvarnos la vida. Nos ayuda asimismo mediante las publicaciones bíblicas, las reuniones y las asambleas. ¿Ponemos en práctica lo que aprendemos? Si no lo hacemos, estamos luchando inútilmente, como si diéramos golpes al aire.

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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Jehová es mi pastor y nada me faltara.