domingo, 4 de febrero de 2018

Salmo 16 La mejor herencia

16 La mejor herencia
Poemab de David.
¡Cuida, oh Dios, de mí, pues en ti busco protección!
Yo te he dicho:
“Tú eres mi Señor, mi bien;
nada es comparable a ti.”

Los dioses del país son poderosos,
según dicen los que en ellos se complacen,
que aumentan el número de sus imágenesc
y los siguen con gran devoción.d
¡Jamás tomaré parte en sus sangrientos sacrificios!e
¡Jamás pronunciaré sus nombres con mis labios!

Tú, Señor, eres mi todo;f
tú me colmas de bendiciones;
mi vida está en tus manos.
Primoroso lugar me ha tocado en suerte;g
¡hermosa es la herencia que me ha correspondido!

Bendeciré al Señor, porque él me guía,
y en lo íntimo de mi serh me corrige por las noches.
Siempre tengo presente al Señor;
con él a mi derecha, nada me hará caer.
Por eso, dentro de mí,
mi corazón está lleno de alegría.

Todo mi ser vivirá confiadamente,
10 pues no me dejarás en el sepulcro,
¡no abandonarás en la fosa a tu amigo fiel!i
11 Me mostrarás el camino de la vida.
Hay gran alegría en tu presencia;
hay dicha eterna junto a ti.j k

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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Jehová es mi pastor y nada me faltara.