lunes, 26 de marzo de 2018

Martes 27 de marzo Mediante un solo acto de justificación el resultado a toda clase de hombres es el declararlos justos para vida (Rom. 5:18).

Martes 27 de marzo

Mediante un solo acto de justificación el resultado a toda clase de hombres es el declararlos justos para vida (Rom. 5:18).
Jesús se convirtió en un ser humano perfecto, igual que Adán (Juan 1:14). Pero, a diferencia del primer hombre, Jesús estuvo a la altura de lo que Jehová esperaba de un hombre perfecto. Incluso bajo las pruebas más extremas, nunca pecó ni violó ninguna ley de Dios. Como era un hombre perfecto, Jesús pudo salvar a la humanidad del pecado y la muerte al dar su vida por ella. Él demostró absoluta lealtad y obediencia a Dios, exactamente lo que Adán debió haber sido (1 Tim. 2:6). El sacrificio de rescate de Jesús les dio a hombres, mujeres y niños la oportunidad de obtener vida eterna (Mat. 20:28). En realidad, el rescate es la clave para que se cumpla el propósito de Dios (2 Cor. 1:19, 20). Gracias a este sacrificio, los siervos fieles de Jehová tenemos la esperanza de vivir para siempre. w17.02 1:15, 16
Lectura bíblica para la Conmemoración: Juan 12:12-19; Marcos 11:1-11 (durante el día: 9 de nisán)

(Romanos 5:18)  Así, pues, como mediante una sola ofensa el resultado a toda clase de hombres fue la condenación, así mismo también mediante un solo acto de justificación el resultado a toda clase de hombres es el declararlos justos para vida.
(Juan 1:14)  De modo que la Palabra vino a ser carne y residió entre nosotros, y tuvimos una vista de su gloria, gloria como la que pertenece a un hijo unigénito de parte de un padre; y estaba lleno de bondad inmerecida y verdad.
(1 Timoteo 2:6)  que se dio a sí mismo como rescate correspondiente por todos... de [esto] ha de darse testimonio a sus propios tiempos particulares.
(Mateo 20:28)  Así como el Hijo del hombre no vino para que se le ministrara, sino para ministrar y para dar su alma en rescate en cambio por muchos”.
(2 Corintios 1:19, 20)  Porque el Hijo de Dios, Cristo Jesús, que fue predicado entre ustedes por nosotros, es decir, por mí y Silvano y Timoteo, no llegó a ser Sí y, no obstante, No, sino que el Sí ha llegado a ser Sí en el caso de él. 20 Porque no importa cuántas sean las promesas de Dios, han llegado a ser Sí mediante él. Por eso también mediante él [se dice] el “Amén” a Dios, para gloria por medio de nosotros.


15. ¿En qué se diferenció Jesús de Adán?
15 Jehová entregó a un hombre perfecto que podía rescatarnos. Este hombre tenía que ser leal a Jehová y estar dispuesto a dar su vida por la humanidad, condenada a muerte (Rom. 5:17-19). Dios transfirió del cielo a la Tierra la vida del primer ser que creó (Juan 1:14). Así, Jesús se convirtió en un ser humano perfecto, igual que Adán. Pero, a diferencia del primer hombre, Jesús estuvo a la altura de lo que Jehová esperaba de un hombre perfecto. Incluso bajo las pruebas más extremas, nunca pecó ni violó ninguna ley de Dios.
16. ¿Por qué es un regalo maravilloso el rescate?
16 Como era un hombre perfecto, Jesús pudo salvar a la humanidad del pecado y la muerte al dar su vida por ella. Él fue un hombre perfecto que demostró absoluta lealtad y obediencia a Dios, exactamente lo que Adán debió haber sido (1 Tim. 2:6). El sacrificio de rescate de Jesús les dio a hombres, mujeres y niños la oportunidad de obtener vida eterna (Mat. 20:28). En realidad, el rescate es la clave para que se cumpla el propósito de Dios (2 Cor. 1:19, 20). Gracias a este sacrificio, los siervos fieles de Jehová tenemos la esperanza de vivir para siempre.

(Juan 12:12-19)  Al día siguiente la gran muchedumbre que había venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén, 13 tomaron ramas de palmeras y salieron a su encuentro. Y se pusieron a gritar: “¡Salva, te rogamos! ¡Bendito es el que viene en el nombre de Jehová, sí, el rey de Israel!”. 14 Pero Jesús, habiendo hallado un asnillo, se sentó sobre él, así como está escrito: 15 “No temas, hija de Sión. ¡Mira! Tu rey viene, sentado sobre un pollino de asna”. 16  Al principio sus discípulos no se fijaron en estas cosas, pero cuando Jesús fue glorificado, entonces recordaron que estas cosas estaban escritas respecto a él, y que le habían hecho estas cosas. 17 En efecto, la muchedumbre que estaba con él cuando él llamó a Lázaro de la tumba conmemorativa y lo levantó de entre los muertos siguió dando testimonio. 18 A causa de esto también salió a su encuentro la muchedumbre, porque oyeron que había ejecutado esta señal. 19 Por lo tanto, los fariseos dijeron entre sí: “Observan que ustedes no logran absolutamente nada. ¡Miren! El mundo se ha ido tras él”.
(Marcos 11:1-11) Ahora bien, cuando se acercaban a Jerusalén, a Betfagué y a Betania, al monte de los Olivos, él despachó a dos de sus discípulos 2 y les dijo: “Vayan a la aldea que está a su vista, y luego que entren en ella hallarán un pollino atado, sobre el cual ninguno de la humanidad se ha sentado aún; desátenlo y tráiganlo. 3 Y si alguien les dice: ‘¿Por qué están haciendo esto?’, digan: ‘El Señor lo necesita, y en seguida lo enviará de vuelta acá’”. 4 De modo que se fueron y hallaron el pollino atado junto a la puerta, afuera en la calle secundaria, y lo desataron. 5 Pero algunos de los que estaban de pie allí se pusieron a decirles: “¿Qué están haciendo, desatando el pollino?”. 6 Ellos dijeron a estos así como Jesús había dicho; y ellos los dejaron ir. 7 Y llevaron el pollino a Jesús, y pusieron sus prendas de vestir exteriores sobre [el pollino], y [Jesús] se sentó en él. 8 También, muchos tendieron sus prendas de vestir exteriores en el camino, pero otros cortaron follaje de los campos. 9 Y los que iban delante y los que venían detrás clamaban: “¡Salva, rogamos! ¡Bendito es el que viene en el nombre de Jehová! 10 ¡Bendito es el reino venidero de nuestro padre David! ¡Salva, rogamos, en las alturas!”. 11 Y él entró en Jerusalén, en el templo; y miró todas las cosas alrededor, y, como la hora era ya avanzada, salió para Betania con los doce.

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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