miércoles, 28 de marzo de 2018

Texto Diario miércoles, 28 de marzo de 2018 Por el gozo que fue puesto delante de él aguantó (Heb. 12:2).

Texto Diario miércoles, 28 de marzo de 2018

Por el gozo que fue puesto delante de él aguantó (Heb. 12:2).
Imagine que está en la mitad de un túnel largo y oscuro. Es posible que se pregunte si volverá a ver la luz. De igual manera, puede que a veces los problemas lo agobien. Quizás Jesús también se sintió así. Tuvo que aguantar palabras hirientes, humillaciones y una muerte dolorosa en un madero de tormento. Seguro que fueron las horas más oscuras de su vida en la Tierra (Heb. 12:3). Sin embargo, él aguantó. Se centró en las recompensas por aguantar; sobre todo en cómo ayudaría a santificar el nombre de Dios y a vindicar su soberanía. El oscuro período de pruebas sería temporal, pero el brillo de la recompensa celestial sería eterno. En nuestro caso, puede que pasemos por pruebas dolorosas, incluso aplastantes. Pero recordemos que, en nuestro viaje a la vida eterna, las pruebas son solo temporales. w16.04 2:10
Lectura bíblica para la Conmemoración: Juan 12:20-50 (durante el día: 10 de nisán)

(Hebreos 12:2)  mirando atentamente al Agente Principal y Perfeccionador de nuestra fe, Jesús. Por el gozo que fue puesto delante de él aguantó un madero de tormento, despreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.
(Hebreos 12:3)  Sí, consideren con sumo cuidado y atención al que ha aguantado tal habla contraria de pecadores en contra de sus propios intereses, para que no vayan a cansarse y a desfallecer en sus almas.


10. ¿Cómo imitamos a Jesús al enfrentarnos a pruebas?
10 Centrarse en las recompensas por aguantar. Imagine que está viajando y se detiene en la mitad de un túnel. Todo está oscuro. Pero está seguro de que si sigue avanzando hasta el final, volverá a ver la luz. De igual manera, puede que a veces los problemas lo agobien. Quizás Jesús también se sintió así. Tuvo que aguantar palabras hirientes, humillaciones y una muerte dolorosa en un madero de tormento. Seguro que fueron las horas más oscuras de su vida en la Tierra. Sin embargo, aguantó “por el gozo que fue puesto delante de él” (Heb. 12:2, 3). Se centró en las recompensas por aguantar; sobre todo en cómo ayudaría a santificar el nombre de Dios y a vindicar su soberanía. El oscuro período de pruebas sería temporal, pero el brillo de la recompensa celestial sería eterno. En nuestro caso, puede que pasemos por pruebas dolorosas, incluso aplastantes. Pero recordemos que, en nuestro viaje a la vida eterna, las pruebas son solo temporales.

(Juan 12:20-50)  Ahora bien, había unos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta. 21 Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y empezaron a solicitarle, diciendo: “Señor, queremos ver a Jesús”. 22 Felipe vino y se lo dijo a Andrés. Andrés y Felipe vinieron y se lo dijeron a Jesús. 23 Pero Jesús les contestó, y dijo: “Ha llegado la hora para que el Hijo del hombre sea glorificado. 24 Muy verdaderamente les digo: A menos que el grano de trigo caiga en la tierra y muera, permanece un solo [grano]; pero si muere, entonces lleva mucho fruto. 25 El que tiene afecto a su alma la destruye, pero el que odia su alma en este mundo la resguardará para vida eterna. 26 Si alguien quiere ministrarme, sígame, y donde yo esté, allí también estará mi ministro. Si alguien quiere ministrarme, el Padre lo honrará. 27 Ahora mi alma está perturbada, ¿y qué diré? Padre, sálvame de esta hora. No obstante, por esto he venido a esta hora. 28 Padre, glorifica tu nombre”. Luego vino una voz del cielo: “[Lo] glorifiqué, y también [lo] glorificaré de nuevo”. 29 Por lo tanto, la muchedumbre que estaba de pie por allí y lo oyó empezó a decir que había tronado. Otros empezaron a decir: “Un ángel le ha hablado”. 30 En respuesta, Jesús dijo: “Esta voz ha ocurrido, no por mí, sino por ustedes. 31 Ahora se somete a juicio a este mundo; ahora el gobernante de este mundo será echado fuera. 32 Y sin embargo yo, si soy alzado de la tierra, atraeré a mí a hombres de toda clase”. 33 Esto realmente lo decía para significar qué clase de muerte estaba para morir. 34 Por lo tanto la muchedumbre le contestó: “Nosotros oímos, de la Ley, que el Cristo permanece para siempre; ¿y cómo es que dices tú que el Hijo del hombre tiene que ser alzado? ¿Quién es este Hijo del hombre?”. 35 Entonces Jesús les dijo: “La luz estará entre ustedes un poco de tiempo todavía. Anden mientras tienen la luz, para que la oscuridad no los subyugue; y el que anda en la oscuridad no sabe adónde va. 36 Mientras tienen la luz, ejerzan fe en la luz, para que lleguen a ser hijos de la luz”. Jesús habló estas cosas y se fue y se escondió de ellos. 37 Pero aunque había ejecutado tantas señales delante de ellos, no ponían fe en él, 38 de modo que se cumplió la palabra de Isaías el profeta, que él dijo: “Jehová, ¿quién ha puesto fe en la cosa oída por nosotros? Y en cuanto al brazo de Jehová, ¿a quién ha sido revelado?”. 39 La razón por la cual no podían creer es que otra vez dijo Isaías: 40 “Él les ha cegado los ojos y ha hecho duro su corazón, para que no vean con los ojos y capten la idea con su corazón y se vuelvan y yo los sane”. 41 Isaías dijo estas cosas porque vio su gloria, y habló de él. 42 Con todo, hasta de los gobernantes muchos realmente pusieron fe en él, pero a causa de los fariseos no [lo] confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga; 43 porque amaban la gloria de los hombres más que la misma gloria de Dios. 44 Sin embargo, Jesús clamó y dijo: “El que pone fe en mí, no pone fe en mí [solamente], sino [también] en el que me ha enviado; 45 y el que me contempla, contempla [también] al que me ha enviado. 46 Yo he venido como luz al mundo, para que todo el que pone fe en mí no permanezca en la oscuridad. 47 Pero si alguien oye mis dichos y no los guarda, yo no lo juzgo; porque no vine para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. 48 El que me desatiende y no recibe mis dichos tiene quien lo juzgue. La palabra que he hablado es lo que lo juzgará en el último día; 49 porque no he hablado de mi propio impulso, sino que el Padre mismo, que me ha enviado, me ha dado mandamiento en cuanto a qué decir y qué hablar. 50 También, sé que su mandamiento significa vida eterna. Por lo tanto, las cosas que hablo, así como el Padre me [las] ha dicho, así [las] hablo”.

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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