sábado, 31 de marzo de 2018

Texto Diario sábado, 31 de marzo de 2018 Si alguno comete un pecado, tenemos un ayudante para con el Padre, a Jesucristo (1 Juan 2:1).

Texto Diario sábado, 31 de marzo de 2018

Si alguno comete un pecado, tenemos un ayudante para con el Padre, a Jesucristo (1 Juan 2:1).
Cuando Jehová nos atrajo a él, estaba al tanto de nuestras inclinaciones imperfectas. Sabía cuáles nos sería muy difícil resistir y era consciente de que en ocasiones fallaríamos. Sin embargo, eso no impidió que Jehová nos quisiera como amigos. Dios nos amó tanto que nos hizo un regalo valiosísimo: el sacrificio de rescate de su querido hijo (Juan 3:16). Gracias a este regalo de valor incalculable, podemos confiar en que seguiremos siendo amigos de Jehová aunque seamos imperfectos y cometamos errores. Claro, con la condición de que nos arrepintamos y busquemos su perdón (1 Tim. 1:15). w16.05 4:6, 7
Lectura bíblica para la Conmemoración: Mateo 26:17-19; Marcos 14:12-16; Lucas 22:7-13(durante el día: 13 de nisán) Juan 13:1-5; 14:1-3 (tras la puesta del Sol: 14 de nisán)

(1 Juan 2:1) Hijitos míos, les escribo estas cosas para que no cometan un pecado. Y no obstante, si alguno comete un pecado, tenemos un ayudante para con el Padre, a Jesucristo, uno que es justo.
(Juan 3:16)  ”Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.
(1 Timoteo 1:15)  Fiel y merecedor de plena aceptación es el dicho de que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a pecadores. De estos yo soy el más notable.


6, 7. a) Aunque somos imperfectos, ¿por qué podemos ser amigos de Jehová? b) ¿Por qué no debemos dejar de pedirle a Jehová que nos perdone?
Ahora bien, la imperfección que hemos heredado no impide que seamos amigos de Dios y que le sirvamos. Piense en lo siguiente: cuando Jehová nos atrajo a él, sabía que a veces cometeríamos errores (Juan 6:44). Puesto que nos conoce y sabe lo que hay en nuestro corazón, seguro que estaba al tanto de nuestras inclinaciones imperfectas. Sabía cuáles nos sería muy difícil resistir y era consciente de que en ocasiones fallaríamos. Sin embargo, eso no impidió que Jehová nos quisiera como amigos.
Dios nos amó tanto que nos hizo un regalo valiosísimo: el sacrificio de rescate de su querido hijo (Juan 3:16). Gracias a este regalo de valor incalculable, podemos confiar en que seguiremos siendo amigos de Jehová aunque cometamos errores. Claro, con la condición de que nos arrepintamos y busquemos su perdón (Rom. 7:24, 25; 1 Juan 2:1, 2). Sin embargo, alguien pudiera sentirse sucio debido a sus pecados y creer que no debe beneficiarse del rescate. Pero ¿sería lógico pensar así? Desde luego que no. Eso sería como no querer usar agua para lavarnos las manos porque las tenemos sucias. No hay que olvidar que el rescate se ofreció para los pecadores que se arrepienten. Gracias a él, podemos ser amigos de Dios a pesar de ser imperfectos (lea1 Timoteo 1:15).

(Mateo 26:17-19)  En el primer día de las tortas no fermentadas vinieron los discípulos a Jesús, y dijeron: “¿Dónde quieres que preparemos para que comas la pascua?”. 18 Él dijo: “Vayan a la ciudad, a Fulano, y díganle: El Maestro dice: ‘Mi tiempo señalado está cerca; celebraré la pascua con mis discípulos en tu casa’”. 19 Y los discípulos hicieron como Jesús les ordenó, y prepararon las cosas para la pascua.
(Marcos 14:12-16)  Ahora bien, el primer día de las tortas no fermentadas, cuando acostumbraban sacrificar la [víctima de la] pascua, sus discípulos le dijeron: “¿Dónde quieres que vayamos y hagamos los preparativos para que comas la pascua?”. 13 Entonces él envió a dos de sus discípulos y les dijo: “Vayan a la ciudad, y se encontrará con ustedes un hombre que lleva una vasija de barro con agua. Síganlo, 14 y donde entre, digan al amo de casa: ‘El Maestro dice: “¿Dónde está el cuarto para convidados para mí donde yo pueda comer la pascua con mis discípulos?”’. 15 Y él les mostrará un cuarto grande, arriba, amueblado en preparación; y allí hagan los preparativos para nosotros”. 16 De modo que los discípulos salieron, y entraron en la ciudad y lo hallaron así como él les había dicho; e hicieron preparativos para la pascua.
(Lucas 22:7-13)  Entonces llegó el día de las tortas no fermentadas, en que hay que sacrificar la [víctima de la] pascua; 8 y él despachó a Pedro y a Juan, y dijo: “Vayan y preparen la pascua para que la comamos”. 9 Ellos le dijeron: “¿Dónde quieres que [la] preparemos?”. 10 Él les dijo: “¡Miren! Al entrar en la ciudad los encontrará un hombre que lleva una vasija de barro con agua. Síganlo hasta dentro de la casa en que entre. 11 Y tienen que decir al dueño de la casa: ‘El Maestro te dice: “¿Dónde está el cuarto para convidados en que pueda comer la pascua con mis discípulos?”’. 12 Y ese les mostrará un cuarto grande, arriba, amueblado. Prepáren[la] allí”. 13 De modo que ellos partieron y lo hallaron así como él les había dicho, y prepararon la pascua.
(Juan 13:1-5) Ahora bien, puesto que antes de la fiesta de la pascua sabía que había llegado su hora para irse de este mundo al Padre, Jesús, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. 2 Así que, mientras estaba en progreso la cena, como el Diablo ya había metido en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que lo traicionara, 3 [Jesús,] sabiendo que el Padre había dado en [sus] manos todas las cosas, y que de Dios había venido y a Dios iba, 4 se levantó de la cena y puso a un lado sus prendas de vestir exteriores. Y, tomando una toalla, se ciñó. 5 Después de aquello echó agua en una palangana y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secarlos con la toalla con que estaba ceñido.
(Juan 14:1-3) “No se les perturbe el corazón. Ejerzan fe en Dios, ejerzan fe también en mí. 2 En la casa de mi Padre hay muchas moradas. De otra manera, se lo hubiera dicho a ustedes, porque voy a preparar un lugar para ustedes. 3 También, si prosigo mi camino y les preparo un lugar, vengo otra vez y los recibiré en casa a mí mismo, para que donde yo estoy también estén ustedes.

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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