jueves, 22 de marzo de 2018

Viernes 23 de marzo La solicitud ansiosa en el corazón de un hombre es lo que lo agobia, pero la buena palabra es lo que lo regocija (Prov. 12:25).

Viernes 23 de marzo

La solicitud ansiosa en el corazón de un hombre es lo que lo agobia, pero la buena palabra es lo que lo regocija (Prov. 12:25).
La buena comunicación y contarle a alguien de confianza cómo nos sentimos puede ayudarnos a controlar la ansiedad. Nuestro cónyuge, un amigo o un anciano de la congregación podrían ayudarnos a ver las preocupaciones en su justa medida. Hablar con franqueza puede ayudarnos mucho a comprender mejor las preocupaciones y a sobrellevarlas. La Biblia nos dice: “Resultan frustrados los planes donde no hay habla confidencial, pero en la multitud de consejeros hay logro” (Prov. 15:22). Jehová también ayuda a los cristianos a enfrentar las inquietudes mediante las reuniones semanales. En ellas estamos con hermanos que se interesan por nosotros y quieren animarnos (Heb. 10:24, 25). El “intercambio de estímulo” que hay en las reuniones nos ayudará a recargar las pilas en sentido espiritual y nos facilitará hacer frente a la ansiedad (Rom. 1:12).w16.12 3:17, 18

(Proverbios 12:25)  La solicitud ansiosa en el corazón de un hombre es lo que lo agobia, pero la buena palabra es lo que lo regocija.
(Proverbios 15:22)  Resultan frustrados los planes donde no hay habla confidencial, pero en la multitud de consejeros hay logro.
(Hebreos 10:24, 25)  Y considerémonos unos a otros para incitarnos al amor y a las obras excelentes, 25 sin abandonar el reunirnos, como algunos tienen por costumbre, sino animándonos unos a otros, y tanto más al contemplar ustedes que el día se acerca.
(Romanos 1:12)  o, más bien, para que haya un intercambio de estímulo entre ustedes, por cada uno mediante la fe del otro, tanto la de ustedes como la mía.


17, 18. ¿Cómo nos ayuda la buena comunicación?
17 La cuarta ayuda que tenemos para hacer frente a la inquietud es la buena comunicación, contarle a alguien de confianza cómo nos sentimos. Nuestro cónyuge, un amigo o un anciano de la congregación podrían ayudarnos a ver las preocupaciones en su justa medida. “La solicitud ansiosa en el corazón de un hombre es lo que lo agobia, pero la buena palabra es lo que lo regocija” (Prov. 12:25). Hablar con franqueza puede ayudarnos mucho a comprender mejor las preocupaciones y a sobrellevarlas. La Biblia nos dice: “Resultan frustrados los planes donde no hay habla confidencial, pero en la multitud de consejeros hay logro” (Prov. 15:22).
18 Jehová también ayuda a los cristianos a enfrentar las inquietudes mediante las reuniones semanales. En ellas estamos con hermanos que se interesan por nosotros y quieren animarnos (Heb. 10:24, 25). El “intercambio de estímulo” que hay en las reuniones nos ayudará a recargar las pilas en sentido espiritual y nos facilitará hacer frente a la ansiedad (Rom. 1:12).

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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