martes, 10 de abril de 2018

¿Conoce usted a Jehová igual que Noé, Daniel y Job? “Los hombres dados a la maldad no pueden entender el juicio, pero los que están buscando a Jehová pueden entenderlo todo” (PROV. 28:5).

Lamec le enseña sobre Jehová a Noé

¿Conoce usted a Jehová igual que Noé, Daniel y Job?

“Los hombres dados a la maldad no pueden entender el juicio, pero los que están buscando a Jehová pueden entenderlo todo” (PROV. 28:5).
CANCIONES: 126, 150
1-3. a) ¿Qué nos ayudará a ser fieles a Dios en estos últimos días? b) ¿Qué analizaremos en este artículo?
VIVIMOS cerca del fin de los últimos días. Las personas malas “brotan como la vegetación” (Sal. 92:7). Por eso, no nos sorprende que cada vez la gente respete menos las normas de Dios. Entonces, ¿cómo podemos ser “pequeñuelos en cuanto a la maldad” y al mismo tiempo “estar plenamente desarrollados en facultades de entendimiento”? (1 Cor. 14:20).
La respuesta está en el texto temático de este artículo, que en parte dice que “los que están buscando a Jehová pueden entenderlo todo”, es decir, todo lo necesario para agradarlo (Prov. 28:5). Encontramos una idea parecida en Proverbios 2:7, 9. Allí dice que Jehová “atesorará sabiduría práctica” para las personas rectas y que, como resultado, ellas entenderán “justicia y juicio y rectitud, el derrotero entero de lo que es bueno”.
Noé, Daniel y Job consiguieron esa sabiduría divina (Ezeq. 14:14). Lo mismo puede decirse del pueblo de Dios en la actualidad. Y usted, ¿ha logrado entender todo lo necesario para agradar a Jehová? La clave está en que conozca bien a Dios. Por eso, analicemos tres puntos. Primero, cómo Noé, Daniel y Job llegaron a conocerlo. Segundo, cómo les benefició ese conocimiento. Y tercero, cómo podemos tener una fe como la de ellos.

NOÉ ANDUVO CON DIOS EN UN MUNDO LLENO DE MALDAD

4. a) ¿Cómo llegó a conocer Noé a Jehová? b) ¿Cómo ayudó a Noé conocer bien a Jehová?
Cómo llegó a conocer a Jehová. Desde el principio de la historia humana, los hombres y mujeres de fe han aprendido acerca de Dios de tres maneras principales: observando lo que él ha creado, escuchando a otros siervos fieles de Dios y experimentando las bendiciones de obedecer sus normas y principios (Is. 48:18). Cuando Noé se fijó en la creación, pudo ver pruebas abundantes de la existencia de Dios y de sus muchas cualidades. Así pudo comprender “su poder sempiterno y Divinidad”, es decir, que Jehová es muy poderoso y el único Dios verdadero (Rom. 1:20). Como resultado, Noé hizo más que creer en Dios; llegó a tener una fe fuerte en él.
5. ¿Cómo aprendió Noé lo que Dios deseaba para los seres humanos?
La Biblia dice que “la fe sigue a lo oído”. Esto significa que lo que nos dicen los demás puede ayudarnos a tener fe (Rom. 10:17). ¿Quién le habló a Noé de Jehová? Sin duda, aprendió mucho de sus familiares, como su padre, Lamec, que era un hombre de fe y nació cuando Adán todavía estaba vivo (vea el dibujo del principio). Otros parientes fueron su abuelo Matusalén y su tatarabuelo Jared, que murió trescientos sesenta y seis años después de que Noé nació (Luc. 3:36, 37).* Puede que estos hombres y sus esposas le enseñaran a Noé que Dios creó a los seres humanos y que deseaba que tuvieran hijos, llenaran la Tierra y le sirvieran. Es posible que Noé también aprendiera que Adán y Eva desobedecieron a Jehová, y podía ver las consecuencias de su decisión (Gén. 1:28; 3:16-19, 24). En cualquier caso, lo que Noé aprendió le llegó al corazón y lo impulsó a servir a Dios (Gén. 6:9).
6, 7. ¿Qué efecto tuvo la esperanza en la fe de Noé?
La esperanza fortalece la fe. Podemos imaginar cómo se sintió Noé cuando supo que su nombre incluía la idea de esperanza, pues al parecer significa “Descanso” o “Consolación” (Gén. 5:29, nota). Por inspiración divina, Lamec dijo sobre Noé: “Este nos traerá consuelo aliviándonos de nuestro trabajo y del dolor de nuestras manos que resulta del suelo que Jehová ha maldecido”. Noé confiaba en Dios. Al igual que Abel y Enoc, creía en la “descendencia” que le aplastaría la cabeza a la serpiente (Gén. 3:15).
Noé tal vez no entendía todos los detalles de la profecía de Génesis 3:15. Pero sin duda comprendía que aquellas palabras ofrecían la esperanza de que habría una liberación. Enoc había predicado un mensaje parecido al de esta profecía. Había anunciado que Jehová destruiría a la gente mala (Jud. 14, 15). Este mensaje, que tendrá un cumplimiento final en Armagedón, de seguro fortaleció la fe y la esperanza de Noé.
8. ¿Cómo protegió a Noé conocer bien a Dios?
Cómo le benefició a Noé conocer bien a Dios. Este conocimiento le dio fe y sabiduría divina. A su vez, esto lo protegió, sobre todo de hacer algo que dañara su amistad con Jehová. Por ejemplo, como Noé “andaba con el Dios verdadero”, no anduvo con personas que no respetaban a Dios. Tampoco se dejó engañar por los ángeles que tomaron cuerpos humanos y bajaron a la Tierra. Pero seguro que la gente que no tenía fe se dejó impresionar por sus poderes sobrehumanos y puede que hasta tratara de adorarlos (Gén. 6:1-4, 9). Por otro lado, Noé sabía que Dios les había mandado a los seres humanos que tuvieran hijos y llenaran la Tierra (Gén. 1:27, 28). Así que debía saber que era incorrecto y antinatural que los demonios se casaran con mujeres y tuvieran hijos con ellas. Sin duda, le confirmó esa idea ver que esos niños eran mucho más grandes y fuertes que los demás. Con el tiempo, Dios le advirtió a Noé que iba a traer un diluvio. Noé tuvo fe en esa advertencia, y por eso construyó el arca que salvó a su familia (Heb. 11:7).
9, 10. ¿Cómo podemos imitar la fe de Noé?
Cómo podemos tener una fe como la de Noé. La clave es ser buenos estudiantes de la Palabra de Dios, valorar lo que aprendemos y dejar que esto nos moldee y nos guíe al tomar decisiones (1 Ped. 1:13-15). Entonces, la fe y la sabiduría divina nos protegerán de las astutas trampas de Satanás y del malvado espíritu de este mundo (2 Cor. 2:11). Este espíritu hace que la gente ame la violencia y la inmoralidad, y la lleva a centrarse en sus malos deseos (1 Juan 2:15, 16). Incluso puede hacer que los que tienen una fe débil pasen por alto las pruebas de que el gran día de Jehová está cerca. Notemos que, cuando Jesús comparó nuestro tiempo al de Noé, no se concentró en la violencia o la inmoralidad, sino en el peligro de distraernos en sentido espiritual (lea Mateo 24:36-39).
10 Pregúntese: “¿Demuestra mi forma de vivir que de verdad conozco a Jehová? ¿Me motiva mi fe no solo a obedecer las normas de Jehová sino también a darlas a conocer?”. Sus respuestas revelarán si usted también está andando con el Dios verdadero.

DANIEL MOSTRÓ SABIDURÍA DIVINA EN LA PAGANA BABILONIA

11. a) ¿Qué tipo de educación recibió Daniel? b) ¿Qué cualidades de Daniel le gustaría imitar?
11 Cómo llegó a conocer a Jehová. No hay duda de que Daniel recibió una buena educación de sus padres. Ellos le enseñaron a amar a Jehová y su Palabra. Y ese amor nunca cambió, pues sabemos que estudiaba con atención las Santas Escrituras incluso cuando ya era mayor (Dan. 9:1, 2). La humilde y sincera oración que leemos en Daniel 9:3-19demuestra que él conocía muy bien a Dios y todo lo que había hecho por Israel. ¿Por qué no dedica unos minutos a leer esa oración y meditar en ella? Fíjese especialmente en lo que le enseña sobre Daniel.
12-14. a) ¿Cómo demostró Daniel sabiduría divina? b) ¿De qué manera bendijo Jehová a Daniel por su lealtad y valor?
12 Cómo le benefició a Daniel conocer bien a Dios. Para los judíos fieles, la vida en una ciudad pagana como Babilonia no era nada fácil. Por ejemplo, Jehová les dijo a los judíos que buscaran la paz de la ciudad a la que los había “hecho ir en destierro” (Jer. 29:7). Pero, al mismo tiempo, esperaba que le sirvieran solo a él de todo corazón (Éx. 34:14). ¿Cómo logró Daniel cumplir los dos mandatos? La sabiduría divina lo ayudó a comprender que debía obedecer a Jehová antes que a los gobernantes humanos. Cientos de años después, Jesús enseñó ese mismo principio de sujeción relativa (Luc. 20:25).
13 Piense en lo que Daniel hizo cuando una ley prohibió durante treinta días hacer oraciones o peticiones a cualquier dios o persona que no fuera el rey (lea Daniel 6:7-10). Daniel pudo buscar excusas y decir: “Son solo treinta días, no es para siempre”. Pero no permitió que una ley real fuera más importante que su adoración a Dios. Claro, podría haber orado a escondidas para que nadie lo viera. Sin embargo, sabía que mucha gente conocía su costumbre de orar a diario. Por eso, aunque sabía que estaba arriesgando la vida, decidió no dar ni siquiera la impresión de que había dejado de adorar a Jehová.
14 Dios bendijo a Daniel por su lealtad y valor salvándolo de morir devorado por unos leones. Aquel milagro resultó en un maravilloso testimonio de Jehová que llegó hasta el último rincón del Imperio medopersa (Dan. 6:25-27).
15. ¿Cómo podemos tener una fe como la de Daniel?
15 Cómo podemos tener una fe como la de Daniel. No basta con que leamos la Palabra de Dios. La clave para tener una fe fuerte es comprenderla (Mat. 13:23). Queremos saber lo que Jehová piensa de las cosas, lo que incluye captar los principios bíblicos. Para ello, debemos meditar en lo que leemos. También es importante que oremos de corazón con regularidad, sobre todo cuando enfrentamos situaciones difíciles. Podemos tener fe en que Jehová nos dará con generosidad la sabiduría y las fuerzas que le pedimos (Sant. 1:5).

JOB SIGUIÓ LOS PRINCIPIOS DIVINOS TANTO EN LOS BUENOS COMO EN LOS MALOS MOMENTOS

16, 17. ¿Cómo llegó Job a conocer bien a Jehová?
16 Cómo llegó a conocer a Jehová. Job no era israelita, pero era pariente lejano de Abrahán, Isaac y Jacob. A estos Jehová les había revelado información sobre sí mismo y sobre su propósito para la humanidad. De alguna manera que desconocemos, Job aprendió muchas de esas valiosas verdades (Job 23:12). Él le dijo a Jehová: “De oídas he sabido de ti” (Job 42:5). Y Dios mismo afirmó que las cosas que Job había dicho de él eran verdad (Job 42:7, 8).
Un padre les señala un nido de pájaros a sus hijos y les habla de las cualidades de Jehová
Nuestra fe se fortalece al ver en la creación las cualidades de Dios. (Vea el párrafo 17).
17 Job también vio en la creación muchas de las cualidades de Dios (Job 12:7-9, 13). Más adelante, tanto Elihú como Jehová usaron ejemplos de la creación para recordarle a Job que somos muy pequeños en comparación con Dios (Job 37:14; 38:1-4). Las palabras de Jehová conmovieron tanto a Job que este le dijo con humildad: “He llegado a saber que tú todo lo puedes, y no hay idea que te sea irrealizable”. Y añadió: “Me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42:2, 6).
18, 19. ¿Cómo demostró Job que de verdad conocía a Jehová?
18 Cómo le benefició a Job conocer bien a Dios. Job comprendía muy bien los principios divinos. Conocía de verdad a Jehová, y este conocimiento lo motivó a hacer lo correcto. Por ejemplo, sabía que no podía decir que amaba a Dios y, al mismo tiempo, tratar mal a los demás (Job 6:14). No pensaba que era superior a su prójimo, fuera rico o pobre, sino que lo trataba como si fuera su familia. Dijo: “¿Acaso Aquel que me hizo en el vientre no lo hizo a él [...]?” (Job 31:13-22). Está claro que Job no permitió que la fama o las riquezas influyeran en su opinión de sí mismo y de los demás. Su actitud es muy diferente de la de muchos ricos y poderosos del mundo actual.
19 Job no dejó que nada, ni las cosas materiales ni ninguna otra cosa, se volviera más importante para él que Jehová, ni siquiera en su corazón. Sabía que, si hubiera pasado eso, habría cometido idolatría. Como él mismo dijo: “Habría negado al Dios verdadero” (lea Job 31:24-28). Además, veía el matrimonio como una unión sagrada entre un hombre y una mujer. Incluso hizo “un pacto” con sus ojos para no mirar con deseos inmorales a ninguna mujer (Job 31:1). Recordemos que, en aquel tiempo, Jehová toleraba que los hombres tuvieran más de una esposa. Por tanto, si Job hubiera querido, habría podido tener una segunda esposa.* Pero, al parecer, decidió seguir el modelo que Jehová estableció en el jardín de Edén al unir como esposos a un solo hombre y una sola mujer (Gén. 2:18, 24). Unos mil seiscientos años después, Jesús enseñó que debemos obedecer los mismos principios justos sobre el sexo y el matrimonio (Mat. 5:28; 19:4, 5).
20. ¿Cómo nos ayuda a elegir nuestras amistades y diversiones conocer bien a Jehová y sus normas?
20 Cómo podemos tener una fe como la de Job. Una vez más, la clave es conocer bien a Jehová y dejar que ese conocimiento nos guíe en todo campo de la vida. Por ejemplo, la Biblia nos enseña que Jehová “odia a cualquiera que ama la violencia” y que no debemos juntarnos con “hombres de falsedad” (lea Salmo 11:5; 26:4). ¿Qué nos dicen estos textos sobre la forma de pensar de Jehová? ¿Cómo deberían influir en nuestras prioridades, en el uso de Internet y en la selección de amistades y diversiones? Las respuestas nos ayudarán a ver si conocemos bien a Jehová. Si queremos permanecer limpios en este mundo malvado, debemos entrenar nuestras “facultades perceptivas” para distinguir no solo lo correcto de lo incorrecto, sino también lo prudente de lo imprudente (Heb. 5:14; Efes. 5:15).
21. ¿Qué nos ayudará a entender todo lo que necesitamos saber para agradar a Jehová?
21 Noé, Daniel y Job buscaron a Jehová con todo el corazón, y por eso él dejó que lo encontraran. Los ayudó a “entenderlo todo”, es decir, todo lo necesario para agradarlo. Así se convirtieron en ejemplos de justicia y fueron felices de verdad (Sal. 1:1-3). Por eso, preguntémonos: “¿Conozco a Jehová igual de bien que Noé, Daniel y Job?”. En realidad, hoy podemos conocerlo mejor que ellos, porque él nos ha dado mucha más información sobre sí mismo (Prov. 4:18). Así pues, profundicemos en la Palabra de Dios, meditemos en lo que leemos y pidamos a Jehová su espíritu santo. Entonces, este mundo malvado no influirá en nosotros. Actuaremos con sabiduría y nuestra amistad con Jehová se hará más fuerte cada día (Prov. 2:4-7).
Al igual que Noé, su bisabuelo Enoc anduvo con Jehová, pero “Dios lo tomó” sesenta y nueve años antes de que Noé naciera (Gén. 5:23, 24).
Lo mismo puede decirse de Noé. Tenía una sola esposa aunque la poligamia se empezó a practicar poco después de la rebelión del jardín de Edén (Gén. 4:19).

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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