jueves, 26 de abril de 2018

Viernes 27 de abril ¿Quién eres, para que estés juzgando a tu prójimo? (Sant. 4:12)

Viernes 27 de abril

¿Quién eres, para que estés juzgando a tu prójimo? (Sant. 4:12).
Todos podemos actuar sin modestia si nos dejamos dominar temporalmente por deseos carnales. La ambición egoísta, la envidia y la ira han llevado a muchos a cometer actos insolentes. Hombres como Absalón, Uzías y Nabucodonosor cedieron a este tipo de obras de la carne, y Jehová los humilló por su arrogancia (2 Sam. 15:1-6; 18:9-17; 2 Crón. 26:16-21; Dan. 5:18-21). Sin embargo, alguien puede actuar de forma inmodesta por otras razones. Pensemos, por ejemplo, en los relatos que encontramos en Génesis 20:2-7 y Mateo 26:31-35. ¿Por qué actuaron de forma aparentemente tan atrevida Abimélec y Pedro? ¿Por algún deseo incorrecto? ¿O porque no conocían todos los hechos o estaban desprevenidos? Como no podemos ver el corazón de nadie, mostramos sensatez y amor si no sacamos conclusiones precipitadas sobre los motivos de los demás.w17.01 3:9, 10

(Santiago 4:12)  Uno solo hay que es legislador y juez, el que puede salvar y destruir. Pero tú, ¿quién eres, para que estés juzgando a [tu] prójimo?
(2 Samuel 15:1-6) Y después de tales cosas aconteció que Absalón mandó a hacerse un carro, con caballos y con cincuenta hombres que corrían delante de él. 2 Y Absalón se levantaba temprano y se paraba al lado del camino [que conducía] a la puerta. Y acontecía que, cuando cualquier hombre tenía una causa judicial por la cual hubiera de ir al rey a juicio, entonces Absalón lo llamaba y decía: “¿De qué ciudad eres tú?”, y él decía: “De una de las tribus de Israel es tu siervo”. 3 Y Absalón le decía: “Mira, tus asuntos son buenos y rectos; pero no hay nadie de parte del rey que te dé audiencia”. 4 Y Absalón decía además: “¡Oh, que yo fuera nombrado juez en el país, para que a mí viniera todo hombre que tenga una causa judicial o juicio! Entonces ciertamente le haría justicia”. 5 También sucedía que, cuando se acercaba un hombre para inclinarse ante él, alargaba la mano y lo asía y lo besaba. 6 Y Absalón siguió haciendo una cosa como esta a todos los israelitas que venían al rey a juicio; y Absalón siguió robándose el corazón de los hombres de Israel.
(2 Samuel 18:9-17)  Por fin Absalón se encontró delante de los siervos de David. Y Absalón iba cabalgando sobre un mulo, y el mulo llegó a meterse debajo del ramaje de un gran árbol macizo, de modo que [a Absalón] se le quedó firmemente prendida la cabeza en el árbol grande, y él fue alzado entre los cielos y la tierra, puesto que el mulo mismo que estaba debajo de él siguió adelante. 10 Entonces cierto hombre lo vio e informó a Joab y dijo: “¡Mira! He visto a Absalón colgando de un árbol grande”. 11 Por lo cual Joab dijo al hombre que estaba refiriéndoselo: “¡Y qué cosa que lo viste!, y, ¿por qué no lo derribaste en tierra allí? Entonces yo hubiera tenido la obligación de darte diez piezas de plata y un cinto”. 12 Pero el hombre dijo a Joab: “Y aunque estuviera yo pesando sobre las palmas de mis manos mil piezas de plata, no alargaría mi mano contra el hijo del rey; porque a nuestros oídos el rey les dio órdenes a ti y Abisai e Ittai, diciendo: ‘Cuiden, quienquiera [que sea], del joven, de Absalón’. 13 De otro modo yo hubiera obrado traidoramente contra su alma y todo el asunto mismo no quedaría escondido del rey, y tú mismo tomarías una posición allá al lado”. 14 A lo cual dijo Joab: “¡No me detenga yo así delante de ti!”. Con eso, tomó tres dardos en la palma de la mano y procedió a clavarlos en el corazón de Absalón mientras este todavía estaba vivo en el corazón del árbol grande. 15 Entonces diez servidores que llevaban las armas de Joab fueron alrededor e hirieron a Absalón, para darle muerte. 16 Ahora Joab tocó el cuerno, para que la gente se volviera de correr tras Israel; porque Joab había retenido a la gente. 17 Por fin tomaron a Absalón y lo arrojaron en el bosque en un hueco grande y alzaron sobre él un montón de piedras muy grande. En cuanto a todo Israel, cada cual huyó a su hogar.
(2 Crónicas 26:16-21)  Sin embargo, tan pronto como se hizo fuerte, su corazón se hizo altivo aun hasta el punto de causar ruina, de modo que actuó infielmente contra Jehová su Dios y entró en el templo de Jehová para quemar incienso sobre el altar del incienso. 17 Inmediatamente Azarías el sacerdote y con él sacerdotes de Jehová, ochenta hombres valientes, entraron tras él. 18 Entonces se plantaron contra Uzías el rey y le dijeron: “No es negocio tuyo, oh Uzías, quemar incienso a Jehová, sino que es negocio de los sacerdotes los hijos de Aarón, los santificados, el quemar incienso. Sal del santuario; porque has actuado infielmente, y no te es para gloria alguna de parte de Jehová Dios”. 19 Pero Uzías se enfureció mientras en su mano había un incensario para quemar incienso, y, durante su furia contra los sacerdotes, la lepra misma relumbró en su frente delante de los sacerdotes en la casa de Jehová al lado del altar del incienso. 20 Cuando Azarías el sacerdote principal y todos los sacerdotes se volvieron hacia él, pues, ¡allí estaba azotado de lepra en la frente! De modo que excitadamente empezaron a sacarlo de allí, y él mismo también se apresuró a salir, porque Jehová lo había herido. 21 Y Uzías el rey continuó leproso hasta el día de su muerte, y siguió morando en una casa exento de deberes, como leproso; porque había sido excluido de la casa de Jehová, mientras Jotán su hijo estaba sobre la casa del rey, juzgando a la gente de la tierra.
(Daniel 5:18-21)  En cuanto a ti, oh rey, el Dios Altísimo mismo dio a Nabucodonosor tu padre el reino y la grandeza y la dignidad y la majestad. 19 Y debido a la grandeza que Él le dio, todos los pueblos, grupos nacionales y lenguajes resultaron estar temblando y mostrando temor delante de él. A quien quería, mataba; y a quien quería, hería; y a quien quería, ensalzaba; y a quien quería, humillaba. 20 Pero cuando su corazón se hizo altivo y su propio espíritu se hizo duro, de modo que actuó presuntuosamente, fue bajado del trono de su reino, y su propia dignidad le fue quitada. 21 Y de los hijos de la humanidad fue echado, y su corazón mismo fue hecho como el de una bestia, y con los asnos salvajes su morada fue. Vegetación le daban a comer tal como a toros, y con el rocío de los cielos su propio cuerpo llegó a ser mojado, hasta que supo que el Dios Altísimo es Gobernante en el reino de la humanidad, y que a aquel a quien quiere coloca sobre él.
(Génesis 20:2-7)  Y repitió Abrahán respecto a Sara su esposa: “Es mi hermana”. Ante aquello, Abimélec rey de Guerar envió, y tomó a Sara. 3 Después Dios vino a Abimélec en un sueño de noche y le dijo: “Mira que puedes darte por muerto a causa de la mujer que has tomado, puesto que es poseída por otro dueño como esposa”. 4 Sin embargo, Abimélec no se había acercado a ella. Por eso dijo: “Jehová, ¿matarás a una nación que es verdaderamente justa? 5 ¿No me dijo él: ‘Es mi hermana’?, y ella... ¿no dijo ella también: ‘Es mi hermano’? En la honradez de mi corazón y con inocencia de mis manos he hecho esto”. 6 Ante aquello, el Dios [verdadero] le dijo en el sueño: “Yo también he sabido que has hecho esto en la honradez de tu corazón, y también estaba deteniéndote de pecar contra mí. Por eso no te permití tocarla. 7 Pero ahora, devuelve la esposa del hombre, porque es profeta, y él hará súplica por ti. Así que, sigue viviendo. Pero si no la vas a devolver, sabe que positivamente morirás, tú y todos los que son tuyos”.
(Mateo 26:31-35)  Entonces Jesús les dijo: “A todos ustedes se les hará tropezar respecto a mí esta noche, porque está escrito: ‘Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán esparcidas’. 32 Pero después que yo haya sido levantado iré delante de ustedes a Galilea”. 33 Pero Pedro, en respuesta, le dijo: “Aunque a todos los demás se les haga tropezar respecto a ti, ¡a mí nunca se me hará tropezar!”. 34 Jesús le dijo: “En verdad te digo: Esta noche, antes que un gallo cante, me repudiarás tres veces”. 35 Pedro le dijo: “Aun cuando tenga que morir contigo, de ningún modo te repudiaré”. Todos los demás discípulos también dijeron lo mismo.


9. ¿Qué llevó a algunos hombres a actuar con arrogancia? Ponga un ejemplo de la Biblia.
Todos podemos actuar sin modestia si nos dejamos dominar temporalmente por deseos carnales. La ambición egoísta, la envidia y la ira han llevado a muchos a cometer actos insolentes. Hombres como Absalón, Uzías y Nabucodonosor cedieron a este tipo de obras de la carne, y Jehová los humilló por su arrogancia (2 Sam. 15:1-6; 18:9-17; 2 Crón. 26:16-21; Dan. 5:18-21).
10. ¿Por qué no debemos juzgar los motivos de los demás? Ponga un ejemplo de la Biblia.
10 Sin embargo, alguien puede actuar de forma inmodesta por otras razones. Pensemos, por ejemplo, en los relatos que encontramos en Génesis 20:2-7 y Mateo 26:31-35. ¿Por qué actuaron de forma aparentemente tan atrevida Abimélec y Pedro? ¿Por algún deseo incorrecto? ¿O porque no conocían todos los hechos o estaban desprevenidos? Como no podemos ver el corazón de nadie, mostramos sensatez y amor si no sacamos conclusiones precipitadas sobre los motivos de los demás (lea Santiago 4:12).

Macpela.

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