domingo, 27 de mayo de 2018

“Escuchen la disciplina y háganse sabios” “Oh hijos, [...] escuchen la disciplina y háganse sabios” (PROV. 8:32, 33).

En vez de jugar a la pelota, un joven ora y lee la Biblia

“Escuchen la disciplina y háganse sabios”

“Oh hijos, [...] escuchen la disciplina y háganse sabios” (PROV. 8:32, 33).
CANCIONES: 56, 89
1. ¿Cómo nos hacemos sabios, y cómo nos ayuda la sabiduría?
LA SABIDURÍA viene de Jehová, y él la comparte con generosidad. Santiago 1:5 dice: “Si alguno de ustedes tiene deficiencia en cuanto a sabiduría, que siga pidiéndole a Dios, porque él da generosamente a todos, y sin echar en cara”. Una manera de hacernos sabios es aceptar la disciplina de Jehová. La sabiduría nos protege de hacer lo que está mal y nos ayuda a fortalecer nuestra amistad con él (Prov. 2:10-12). Como resultado, nos mantenemos en el amor de Dios “con vida eterna en mira” (Jud. 21).
2. ¿Qué nos ayudará a valorar la disciplina de Dios?
Debido a nuestra imperfección, nuestra crianza y otros factores, puede que nos cueste aceptar la disciplina o verla como algo bueno. Pero, al ver los buenos resultados que produce en nuestra vida, la valoramos más y nos damos cuenta de que es una prueba del amor de Dios. Proverbios 3:11, 12 nos dice: “La disciplina de Jehová, oh hijo mío, no rechaces”. Y añade: “Porque Jehová censura al que ama”. Nunca olvidemos que Jehová quiere lo mejor para nosotros (lea Hebreos 12:5-11). Como Jehová nos conoce muy bien, siempre nos disciplina de la manera correcta. En este artículo, veremos cuatro aspectos de la disciplina: 1) la autodisciplina, 2) la disciplina de los padres, 3) la disciplina en la congregación y 4) algo más doloroso que la disciplina.

TENER AUTODISCIPLINA DEMUESTRA QUE SOMOS SABIOS

3. ¿Cómo pueden los padres ayudar a sus hijos a tener autodisciplina? Use una comparación.
La autodisciplina incluye la capacidad de controlar nuestra conducta y nuestros pensamientos. Pero no nacemos con esa capacidad, así que tenemos que desarrollarla. Podemos comparar este proceso a un niño que está aprendiendo a andar en bicicleta. Al principio, uno de los padres sujeta la bicicleta para que el niño no se caiga. Pero, a medida que el niño aprende a mantener el equilibrio, el padre va soltando la bicicleta por unos segundos. Cuando está seguro de que el niño no se caerá, deja que vaya solo. De manera similar, cuando los padres educan a sus hijos con constancia y paciencia “en la disciplina y regulación mental de Jehová”, los ayudan a hacerse sabios y a tener autodisciplina (Efes. 6:4).
4, 5. a) ¿Por qué es la autodisciplina una parte importante de “la nueva personalidad”? b) ¿Por qué no debemos rendirnos cuando cometemos errores?
Lo mismo sucede con quienes conocen a Jehová cuando son adultos. Aunque tal vez tengan cierta autodisciplina, no son maduros en sentido espiritual. Pero, cuando empiezan a vestirse de “la nueva personalidad” y se esfuerzan por imitar a Cristo, se hacen cada vez más maduros (Efes. 4:23, 24). La autodisciplina es una parte muy importante de ese proceso porque nos ayuda “a repudiar la impiedad y los deseos mundanos y a vivir con buen juicio y justicia y devoción piadosa en medio de este sistema de cosas actual” (Tito 2:12).
Sin embargo, todos somos imperfectos (Ecl. 7:20). Así que cometer un error no significa que nos falte autodisciplina. Proverbios 24:16 dice: “Puede que el justo caiga hasta siete veces, y ciertamente se levantará”. ¿Cómo lo logra? No por su fuerza de voluntad, sino gracias a la ayuda del espíritu de Dios (lea Filipenses 4:13). Un aspecto del fruto de ese espíritu es el autodominio, que está muy relacionado con la autodisciplina.
En vez de jugar a la pelota, un joven ora y lee la Biblia
6. ¿Cómo podemos ser mejores estudiantes de la Palabra de Dios? (Vea las fotos del principio).
Para desarrollar la autodisciplina, también debemos orar, estudiar la Biblia y meditar. Pero ¿qué puede hacer usted si se le hace difícil estudiar la Biblia o simplemente no le gusta estudiar? No se desanime. Jehová lo ayudará a tener un intenso deseo de conocer su Palabra si usted se lo permite (1 Ped. 2:2). En primer lugar, pídale que lo ayude a tener autodisciplina para estudiar su Palabra. Después, actúe de acuerdo con lo que le ha pedido. Quizás pueda empezar con sesiones de estudio más cortas. Poco a poco, el estudio le resultará más fácil y agradable, y disfrutará los momentos tranquilos que dedique a meditar en los valiosos pensamientos de Jehová (1 Tim. 4:15).
7. Explique con un ejemplo cómo nos ayuda la autodisciplina a alcanzar metas espirituales.
La autodisciplina también nos ayuda a alcanzar metas espirituales. Veamos el ejemplo de un padre de familia que se dio cuenta de que estaba perdiendo el entusiasmo por la predicación. Como estaba preocupado, se puso el objetivo de ser precursor regular. Para lograrlo, empezó a leer artículos sobre el precursorado y oró al respecto. Eso lo animó y fortaleció su amistad con Jehová. También hizo el precursorado auxiliar siempre que pudo. Se concentró en su objetivo y no permitió que nada le impidiera alcanzarlo. ¿Cuál fue el resultado? Con el tiempo se hizo precursor regular.

CRÍEN A SUS HIJOS EN LA DISCIPLINA DE JEHOVÁ

Un padre enseñando a su hijo a andar en bicicleta
Los niños no nacen sabiendo lo que está bien y lo que está mal. Hay que educar su conciencia. (Vea el párrafo 8).
8-10. a) ¿Qué ayudará a los padres a criar a sus hijos en la disciplina de Jehová? b) ¿Qué pueden aprender los padres del ejemplo de Noé?
Los padres cristianos tienen la responsabilidad de criar a sus hijos “en la disciplina y regulación mental de Jehová” (Efes. 6:4). Este es un gran reto, sobre todo en el mundo en que vivimos (2 Tim. 3:1-5). Los niños no nacen sabiendo lo que está bien y lo que está mal, pues todavía no tienen la conciencia educada. Esto se logra con la disciplina (Rom. 2:14, 15). Según un experto bíblico, la palabra griega que se traduce “disciplina” también puede traducirse como “desarrollo infantil” y da la idea de criar al niño para que sea un adulto responsable.
Los hijos se sienten a salvo cuando sus padres los disciplinan con amor. Aprenden que la libertad tiene límites y que todo lo que hacen tiene consecuencias. Por eso es muy importante que los padres busquen la guía de Jehová para criar a sus hijos. Recordemos que las ideas sobre la crianza de los hijos cambian con el tiempo y pueden ser diferentes en cada cultura. Pero, cuando los padres escuchan a Dios, no necesitan preguntarse constantemente cómo criar a sus hijos ni tampoco confiar en la sabiduría de este mundo.
10 Analicemos el ejemplo de Noé. Cuando Jehová le mandó construir el arca, Noé no podía confiar en su experiencia, pues nunca había construido una. Así que tenía que confiar en Jehová y hacer “precisamente así”, es decir, todo lo que Jehová le había mandado (Gén. 6:22). ¿Cuál fue el resultado? Gracias al arca, Noé y su familia se salvaron. Además, confiar en la guía de Jehová lo ayudó a ser un buen padre. Educó bien a sus hijos y les puso un buen ejemplo, algo que no era nada fácil en aquel mundo antes del Diluvio (Gén. 6:5).
11. ¿Qué pueden lograr los padres si escuchan a Jehová al criar a sus hijos?
11 Si usted es padre, ¿cómo puede hacer “precisamente así”? Escuche a Jehová. Deje que lo ayude a criar a sus hijos mediante los consejos de su Palabra y de su organización. Es probable que con el tiempo sus hijos se lo agradezcan. Un hermano reconoció: “Agradezco mucho cómo me criaron mis padres. Se esforzaron al máximo por llegar a mi corazón. Gran parte de mi progreso espiritual se lo debo a ellos”. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de los padres, algunos hijos dejan a Jehová. Pero los padres que se han esforzado al máximo para que la verdad llegue al corazón de los hijos pueden tener la conciencia tranquila. Además, pueden tener la esperanza de que algún día su hijo regrese a Jehová.
12, 13. a) ¿Cómo demuestran los padres que obedecen a Dios cuando expulsan a un hijo? b) ¿Cómo se benefició una familia por la obediencia de los padres?
12 Una de las pruebas de obediencia más difíciles para los padres es la expulsión de un hijo. Veamos lo que le pasó a una cristiana cuando su hija fue expulsada y se fue de la casa. La hermana comenta: “Buscaba algo en nuestras publicaciones que me sirviera de justificación para pasar tiempo con mi hija y mi nieta”. Con cariño, su esposo le hizo ver que ya no eran responsables de su hija y que debían ser leales a Jehová y no un obstáculo en su disciplina.
13 Algunos años después, la hija fue readmitida en la congregación. La madre explica: “Ahora me llama o me envía mensajes casi todos los días. Y nos respeta mucho a mi esposo y a mí porque sabe que fuimos obedientes a Dios. Nos llevamos muy bien”. Si usted tiene un hijo expulsado, ¿confiará en Jehová con todo su corazón y no se apoyará en su propio entendimiento? (Prov. 3:5, 6). Recuerde que la disciplina de Jehová nos muestra lo sabio que es él y lo mucho que nos ama. No olvide nunca que Jehová dio a Jesús para salvarnos a todos, incluido a su hijo, y que no desea que nadie sea destruido (lea 2 Pedro 3:9). Así que, padres, sigan confiando en la disciplina y la guía de Jehová, incluso cuando sea doloroso obedecerle. Apoyen la disciplina de Dios, no se opongan a ella.

LA DISCIPLINA EN LA CONGREGACIÓN

14. ¿Cómo nos ayuda la guía que Jehová nos da mediante el “mayordomo fiel”?
14 Jehová ha prometido cuidar, proteger y enseñar a sus siervos, y lo hace de muchas maneras. Por ejemplo, nombró a su Hijo para que cuidara de la congregación. A su vez, Jesús nombró a un “mayordomo fiel” para que diera alimento espiritual en el momento oportuno (Luc. 12:42). Este “mayordomo” nos da guía y disciplina muy valiosas de varias maneras. ¿Ha escuchado usted algún discurso o ha leído algún artículo de nuestras revistas que lo haya ayudado a cambiar su forma de pensar o actuar? En ese caso, puede estar muy contento, pues eso significa que deja que Jehová lo discipline (Prov. 2:1-5).
15, 16. a) ¿Qué debemos hacer para beneficiarnos de la labor de los ancianos? b) ¿Qué podemos hacer para que los ancianos disfruten de su trabajo?
15 Cristo también ha nombrado a los ancianos para que cuiden de la congregación. La Biblia dice que son “dádivas” o regalos para nosotros (Efes. 4:8, 11-13). ¿Qué debemos hacer para beneficiarnos de su labor? Imitemos su fe y buen ejemplo, y obedezcamos sus consejos basados en la Biblia (lea Hebreos 13:7, 17). Recordemos que los ancianos nos quieren y desean que tengamos una fuerte amistad con Jehová. Por ejemplo, si se dan cuenta de que faltamos a las reuniones o que estamos perdiendo el entusiasmo, nos ofrecerán ayuda de inmediato. Nos escucharán con atención, nos animarán y nos darán buenos consejos basados en la Biblia. ¿Ve usted a los ancianos como una muestra del amor que Jehová le tiene?
16 No siempre es fácil para los ancianos darnos consejo. Por ejemplo, pensemos en lo difícil que debió ser para el profeta Natán hablar con David después de que este trató de ocultar un pecado grave (2 Sam. 12:1-14). De manera parecida, el apóstol Pablo también tuvo que armarse de valor para corregir al apóstol Pedro por mostrar favoritismo a los cristianos de origen judío (Gál. 2:11-14). Entonces, ¿cómo puede usted facilitar la labor de los ancianos de su congregación? Sea humilde, esté dispuesto a escuchar y sea agradecido. Vea la ayuda que ellos le ofrecen como una muestra del amor de Dios. De este modo, usted se beneficiará y los ancianos disfrutarán de su trabajo.
17. ¿Cómo ayudaron los ancianos a una hermana?
17 Una hermana comenta que, por culpa de cosas que vivió en el pasado, se le hacía difícil amar a Jehová, y estaba muy deprimida. Ella explica: “Sabía que tenía que hablar con los ancianos. No me regañaron ni me criticaron. Al contrario, me animaron y fortalecieron. Después de cada reunión, sin importar lo ocupados que estuvieran, al menos uno de ellos me preguntaba cómo estaba. Debido a mi pasado, me resultaba difícil creer que mereciera el amor de Dios. Pero, vez tras vez, Jehová ha usado a la congregación y a los ancianos para demostrarme su amor. Le ruego a Jehová que me ayude a no abandonarlo nunca”.

ALGO MÁS DOLOROSO QUE LA DISCIPLINA

18, 19. ¿Qué es más doloroso que la disciplina? Dé un ejemplo.
18 Es cierto que la disciplina puede ser dolorosa, pero rechazarla puede ser aún más doloroso (Heb. 12:11). Veamos dos ejemplos: el de Caín y el del rey Sedequías. Cuando Dios vio que Caín sentía odio por su hermano y quería matarlo, le dijo: “¿Por qué estás enardecido de cólera, y por qué se te ha decaído el semblante? Si te diriges a hacer lo bueno, ¿no habrá ensalzamiento? Pero si no te diriges a hacer lo bueno, hay pecado agazapado a la entrada, y su deseo vehemente es por ti; y tú, por tu parte, ¿lograrás el dominio sobre él?” (Gén. 4:6, 7). Por desgracia, Caín no hizo caso a Jehová. Mató a su hermano y tuvo que sufrir las terribles consecuencias por el resto de su vida (Gén. 4:11, 12). Si Caín hubiera aceptado la corrección de Jehová, se habría evitado mucho dolor.
19 Sedequías fue un rey malo y cobarde. Reinó durante una época muy difícil en Jerusalén. El profeta Jeremías advirtió varias veces a Sedequías que dejara de hacer cosas malas, pero el rey rechazó la disciplina y tuvo que sufrir terribles consecuencias (Jer. 52:8-11). Como vemos, Jehová quiere evitarnos ese sufrimiento innecesario (lea Isaías 48:17, 18).
20. ¿Qué les ocurrirá a quienes desprecian la disciplina de Dios y a quienes la aceptan?
20 Hoy día, muchas personas desprecian la disciplina de Dios. Pero, muy pronto, quienes tienen esta actitud sufrirán dolorosas consecuencias (Prov. 1:24-31). Así que escuchemos la disciplina y hagámonos sabios. Proverbios 4:13 nos dice lo que debemos hacer con la disciplina: “No la sueltes. Salvaguárdala, pues ella misma es tu vida”.

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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