domingo, 13 de mayo de 2018

Por qué es tan importante que seamos hospitalarios “Sean hospitalarios unos para con otros sin rezongar” (1 PED. 4:9)

Una familia de tiempos bíblicos recibe en su casa a otra familia

Por qué es tan importante que seamos hospitalarios

“Sean hospitalarios unos para con otros sin rezongar” (1 PED. 4:9).
CANCIONES: 100, 87
1. ¿A qué se enfrentaban los cristianos del siglo primero?
ENTRE los años 62 y 64, el apóstol Pedro les escribió “a los residentes temporales esparcidos por el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia” (1 Ped. 1:1). Aquellos hermanos procedían de lugares muy diversos. Necesitaban ánimo y dirección porque se enfrentaban a lo que Pedro llamó un “incendio”, es decir, la persecución. Además, vivían en una época muy peligrosa. El apóstol escribió: “El fin de todas las cosas se ha acercado”. Así es, el violento final del sistema judío llegaría menos de diez años después. ¿Qué ayudaría a los cristianos en esos tiempos tan difíciles? (1 Ped. 4:4, 7, 12).
2, 3. ¿Por qué les aconsejó Pedro a los cristianos que fueran hospitalarios? (Vea el dibujo del principio).
Entre otras cosas, Pedro les aconsejó a los cristianos: “Sean hospitalarios unos para con otros” (1 Ped. 4:9). En griego, la expresión ser hospitalario significa literalmente “mostrar afecto o bondad a los desconocidos”. Pero fijémonos en que el apóstol les dijo que mostraran hospitalidad “unos para con otros”, es decir, a aquellos que ya conocían y con los que tenían relación. ¿Cómo les beneficiaría seguir este consejo?
Los ayudaría a estar más unidos. Pensemos en nuestro propio caso. Cuando un hermano nos invitó a su casa, ¿verdad que nos quedaron bonitos recuerdos? Y, cuando nosotros invitamos a un hermano, ¿verdad que nuestra amistad se fortaleció? Ser hospitalarios nos permite conocer mejor a nuestros hermanos. En tiempos de Pedro, según empeoraban las condiciones, era cada vez más necesario que los cristianos estuvieran unidos. Lo mismo nos ocurre a nosotros en estos “últimos días” (2 Tim. 3:1).
4. ¿Qué preguntas vamos a responder en este artículo?
¿Qué oportunidades tenemos de ser hospitalarios “unos para con otros”? ¿Cómo podemos vencer los obstáculos que nos impiden mostrar hospitalidad? Y ¿qué nos ayudará a ser buenos invitados?

OPORTUNIDADES DE SER HOSPITALARIOS

5. ¿Cómo podemos mostrar hospitalidad en las reuniones?
Cuando estamos en las reuniones. Jehová y su organización nos invitan a las reuniones. Y nosotros queremos que todos los que asisten al Salón del Reino se sientan bien (Rom. 15:7). Esto es importante sobre todo cuando alguien viene por primera vez. Jehová también lo ha invitado a él, así que debemos hacer que se sienta cómodo, no importa su aspecto o su forma de vestir (Sant. 2:1-4). Si vemos que ningún hermano lo está atendiendo, ¿podríamos invitarlo a sentarse junto a nosotros? Seguro que agradecerá que lo ayudemos a seguir el programa y a buscar los textos bíblicos. Esta sería una buena manera de obedecer este consejo: “Sigan la senda de la hospitalidad” (Rom. 12:13).
6. ¿A quiénes principalmente debemos invitar a nuestra casa?
Cuando invitamos a alguien a comer o a tomar algo. En tiempos bíblicos, era frecuente que alguien invitara a comer en su casa a otras personas para indicarles que deseaba estar en paz con ellas y ser su amigo (Gén. 18:1-8; Juec. 13:15; Luc. 24:28-30). En nuestro caso, ¿a quiénes principalmente debemos invitar? A los hermanos de nuestra congregación. Ellos forman parte de nuestra vida diaria. Necesitamos tener amigos leales y llevarnos bien con todos ellos, porque cuando lleguen tiempos difíciles dependeremos unos de otros. Es interesante que, en el 2011, el Cuerpo Gobernante adelantó la hora de inicio del Estudio de La Atalaya de la familia Betel de Estados Unidos de las 6:45 a las 6:15 de la tarde. ¿Por qué? Según indicó el anuncio, porque así habría más betelitas dispuestos a pasar tiempo después de esta reunión con otros miembros de la familia Betel. Otras sucursales hicieron lo mismo. Gracias a esto, las familias Betel están más unidas.
7, 8. ¿Cómo podemos ser hospitalarios con los hermanos que vienen a presentar discursos en nuestro Salón del Reino?
Cuando vienen a discursar a nuestro Salón del Reino hermanos de otras congregaciones, el superintendente de circuito y, en ocasiones, representantes de la sucursal, tenemos la oportunidad de ser hospitalarios (lea 3 Juan 5-8). Una manera sería invitándolos a comer o a tomar algo. ¿Por qué no lo hacemos la próxima vez?
Una hermana de Estados Unidos recuerda: “A lo largo de los años, mi esposo y yo hemos invitado a nuestra casa a muchos oradores y sus esposas. Siempre la hemos pasado muy bien, nos hemos divertido y, sobre todo, nos hemos fortalecido en sentido espiritual. Nunca nos hemos arrepentido de ser hospitalarios”.
9, 10. a) ¿Quiénes pueden necesitar alojamiento durante mucho tiempo? b) ¿Pueden ser hospitalarios quienes tienen una casa pequeña o humilde? Dé un ejemplo.
Cuando tenemos invitados durante mucho tiempo. En la antigüedad, muchas personas alojaban en su casa a visitantes de confianza (Job 31:32; Filem. 22). Hoy día, también hay necesidad de hacerlo. Por ejemplo, es frecuente que los superintendentes de circuito necesiten que las congregaciones que visitan les den alojamiento. También pueden necesitarlo los estudiantes de las escuelas teocráticas y los voluntarios de construcción. Además, cuando ocurren desastres naturales, algunas familias necesitan un lugar donde quedarse hasta que se les repare su hogar. No debemos pensar que solo pueden ofrecer alojamiento quienes tienen casas grandes y cómodas. De hecho, es posible que ya lo hayan hecho muchísimas veces. ¿Podemos ofrecerlo nosotros aunque nuestra casa sea pequeña o humilde?
10 Un hermano de Corea del Sur recuerda con cariño las ocasiones en que alojó en su casa a estudiantes de las escuelas teocráticas. Escribe: “Al principio tenía dudas porque estábamos recién casados y vivíamos en una casa pequeña. Pero fue maravilloso alojar a los estudiantes. Pudimos ver lo felices que son los matrimonios cuando sirven unidos a Jehová y trabajan juntos para alcanzar sus metas espirituales”.
11. ¿Por qué pueden necesitar que seamos hospitalarios los hermanos que se mudan a nuestra congregación?
11 Cuando se mudan hermanos a nuestra congregación. Es posible que vengan a vivir a nuestra zona, que se muden para ayudar con la predicación o que sean precursores asignados a nuestra congregación. Al principio, a todos se les hace difícil el cambio porque tienen que adaptarse a una nueva comunidad, una nueva congregación y quizás incluso una nueva lengua o cultura. Invitarlos a comer, a tomar algo o a que nos acompañen a algún sitio permitirá que hagan amistades y se acostumbren a su nueva vida.
12. ¿Qué experiencia demuestra que para ser hospitalarios no es necesario preparar muchas cosas complicadas?
12 Para ser hospitalarios no es necesario preparar muchas cosas complicadas (lea Lucas 10:41, 42). Un hermano recuerda que, cuando él y su esposa empezaron a servir de misioneros, eran jóvenes y sentían mucha nostalgia. Cuenta: “Una tarde, mi esposa estaba muy triste por la nostalgia, y yo no lograba ayudarla a sentirse mejor. Entonces, hacia las 7:30, llamaron a la puerta. Era una estudiante de la Biblia que nos traía tres naranjas y quería darnos la bienvenida. La invitamos a pasar y le dimos un vaso de agua. Luego hicimos té y chocolate caliente. Nosotros aún no hablábamos suajili, y ella no hablaba nuestro idioma. Pero, a partir de ese día, empezamos a hacer amistad con los hermanos del país y fuimos más felices”.

CÓMO VENCER LOS OBSTÁCULOS

13. ¿Por qué es bueno que seamos hospitalarios?
13 ¿Nos cuesta trabajo ser hospitalarios? Si es así, tal vez hayamos perdido ocasiones de disfrutar de compañía agradable y de hacer amistades que durarán para siempre. Mostrar hospitalidad es una de las mejores maneras de combatir la soledad. Entonces, ¿qué puede hacer que alguien no sea hospitalario? Veamos varios posibles obstáculos.
14. Si nos faltan tiempo y energías para invitar a los hermanos o aceptar sus invitaciones, ¿qué podemos hacer?
14 El tiempo y las energías que tenemos. Los siervos de Jehová estamos muy ocupados y por lo general tenemos muchas responsabilidades. Por eso, a algunos tal vez les parezca que les faltan tiempo y energías para ser hospitalarios. Si pensamos así, quizás debamos replantearnos nuestro horario. ¿Podemos hacer algunos cambios a fin de disponer de tiempo y energías para invitar a los hermanos o aceptar sus invitaciones? La Biblia dice que no olvidemos ser hospitalarios (Heb. 13:2). Sacar tiempo para estar con los hermanos no es malo; de hecho, es lo correcto. Claro, es posible que tengamos que estar dispuestos a limitar el tiempo que les dedicamos a actividades menos importantes.
15. ¿Por qué podríamos pensar que no podemos ser hospitalarios?
15 Nuestra manera de vernos. ¿Alguna vez hemos querido ser hospitalarios pero nos hemos sentido incapaces? Quizás seamos tímidos y tengamos miedo de no saber de qué hablar y de que los invitados se aburran. O puede que tengamos poco dinero y creamos que nunca podremos ofrecerles lo mismo que otros miembros de la congregación. Pero debemos recordar que nuestra casa no tiene por qué ser lujosa. Lo importante es que esté ordenada y limpia, y que hagamos sentir a gusto a los invitados.
16, 17. ¿Qué nos ayudará si nos inquieta tener invitados?
16 Si nos inquieta tener invitados, no somos los únicos. Un anciano de Gran Bretaña admite: “Prepararnos para recibir invitados puede causarnos cierto nerviosismo. Pero, como ocurre con todo aspecto del servicio a Jehová, los beneficios y la satisfacción son mucho mayores que la preocupación. He pasado muy buenos ratos sentado con hermanos tomando café y hablando”. Recordemos que siempre es bueno que nos interesemos por nuestros invitados (Filip. 2:4). A la mayoría de las personas les gusta hablar de su vida. Y uno de los mejores momentos para escucharlas es cuando pasamos tiempo juntos. Otro anciano escribe: “Tener en mi casa a hermanos de la congregación me ayuda a comprenderlos mejor y me da tiempo para descubrir cosas sobre ellos, sobre todo cómo conocieron la verdad”. Si nos interesamos por nuestros invitados, podemos estar seguros de que todos disfrutaremos de la ocasión.
17 Una precursora que les daba alojamiento a estudiantes de varias escuelas teocráticas reconoció: “En un primer momento, estaba preocupada porque mi casa es muy sencilla y tengo muebles usados. Pero la esposa de un instructor me tranquilizó mucho. Me dijo que, cuando ella y su esposo sirven en la obra de circuito, sus mejores semanas son las que pasan con alguien espiritual que tal vez no tenga muchas cosas materiales pero que, al igual que ellos, está centrado en servir a Jehová y en llevar una vida sencilla. Esto me recordó lo que nos decía mamá cuando éramos pequeños: ‘Mejor es un plato de legumbres donde hay amor’” (Prov. 15:17). No hay motivo para estar preocupados, porque lo que de verdad importa es que les demostremos amor a nuestros invitados.
18, 19. ¿Cómo nos ayuda la hospitalidad a llevarnos mejor con los demás?
18 Nuestra manera de ver a los demás. ¿Hay alguien en la congregación que nos cae mal? Tal vez no queramos invitar a nuestra casa a un hermano que tenga una personalidad que nos desagrada o que nos hizo algo en el pasado que no logramos olvidar. Pero, si no hacemos nada, nuestros sentimientos hacia esa persona no cambiarán.
19 La Biblia dice que ser hospitalarios nos ayudará a llevarnos mejor con los demás, incluso con nuestros enemigos (lea Proverbios 25:21, 22). Invitar a alguien hará que vayamos olvidando nuestras desavenencias y que las relaciones mejoren. Además, puede que empecemos a ver las buenas cualidades que Jehová vio en él cuando lo atrajo a la verdad (Juan 6:44). Cuando es el amor lo que nos motiva a invitar a un hermano que no lo espera, nuestra relación con él puede empezar a cambiar por completo. ¿Cómo podemosasegurarnos de que nos motiva un amor sincero? Una manera es siguiendo el consejo deFilipenses 2:3, que dice que debemos ser humildes y considerar que los demás son superiores a nosotros. En realidad, todos los hermanos son superiores a nosotros en algo, ya sea en fe, en aguante, en valentía o en otra cualidad cristiana. Si buscamos en qué nos supera un hermano, lo amaremos más y nos será más fácil mostrarle hospitalidad.

CÓMO SER BUENOS INVITADOS

Una madre y sus hijos preparan alimentos para sus invitados
Los anfitriones se esfuerzan por atender bien a sus invitados. (Vea el párrafo 20).
20. Si aceptamos una invitación, ¿qué debemos hacer, y por qué?
20 El salmista David le preguntó a Jehová qué cualidades deben tener aquellos a quienes considera sus invitados (Sal. 15:1). Una de ellas es cumplir con su palabra incluso cuando no les conviene (Sal. 15:4). Por eso, si aceptamos una invitación, no debemos echarnos atrás por motivos sin importancia. Si lo hacemos, todo el esfuerzo que haya hecho nuestro anfitrión no servirá para nada (Mat. 5:37). Hay quienes aceptan una invitación pero luego se echan atrás para aceptar otra que les parece mejor. ¿Verdad que eso no demuestra amor ni respeto? Lo que debemos hacer es aceptar la hospitalidad y agradecer de corazón lo que los hermanos nos ofrezcan (Luc. 10:7). Y, si nos resulta imposible ir por algún motivo que no podemos controlar, avisemos a nuestro anfitrión lo antes posible. Así mostraremos amor y consideración.
21. ¿Qué costumbres locales respetan los buenos invitados?
21 También es importante que respetemos las costumbres locales. En algunas culturas, no supone un problema que alguien se presente sin avisar en casa de otra persona, mientras que en otras es mejor avisar primero. En algunos lugares, los anfitriones les sirven los mejores alimentos a sus invitados, mientras que en otros no se hace diferencia entre los invitados y la familia. En ciertas zonas, los invitados llevan algo para la comida, mientras que en otras no se considera necesario. Hay sitios donde se espera que los invitados primero rechacen de manera cortés la invitación una o dos veces y luego la acepten, mientras que en otros rechazar una invitación se considera una falta de gratitud. En cualquier caso, hagamos todo lo posible para que nuestros anfitriones se alegren de habernos invitado.
22. ¿Por qué es tan importante que seamos “hospitalarios unos para con otros”?
22 Hoy son más ciertas que nunca estas palabras de Pedro: “El fin de todas las cosas se ha acercado” (1 Ped. 4:7). Nos enfrentamos a la mayor tribulación de la historia. A medida que la situación empeore, será cada vez más necesario que nos tengamos un profundo amor. Es vital que sigamos el consejo de Pedro de ser “hospitalarios unos para con otros” (1 Ped. 4:9). En efecto, la hospitalidad es y siempre será una parte necesaria y muy agradable de nuestra vida.

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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