jueves, 17 de mayo de 2018

Texto Diario jueves, 17 de mayo de 2018 No olviden la bondad a extraños (Heb. 13:2, nota).

Texto Diario jueves, 17 de mayo de 2018

No olviden la bondad a extraños (Heb. 13:2, nota).
Jehová les demostró su amor a los extranjeros que vivían en Israel por medio de una serie de medidas que los favorecían. Una era el derecho a la rebusca, o sea, a recoger el grano que los cosechadores dejaban atrás (Lev. 19:9, 10). En vez de ordenarles a los israelitas que respetaran a los extranjeros, Jehová los animó a ponerse en su lugar (Éx. 23:9). Ellos sabían bien lo que era vivir en un país que no era el suyo. Los egipcios probablemente despreciaron a los hebreos incluso antes de hacerlos esclavos, quizás por orgullo racial o prejuicios religiosos (Gén. 43:32; 46:34; Éx. 1:11-14). La vida de los israelitas en Egipto había sido dura, pero Jehová esperaba que trataran al extranjero como si fuera natural del país (Lev. 19:33, 34). Sin duda, Jehová también se interesa por las personas de otros países que asisten a nuestras reuniones (Deut. 10:17-19; Mal. 3:5, 6). Si nos paramos a pensar en sus problemas, como la discriminación o el desconocimiento del idioma, buscaremos maneras de ser amables e interesarnos por ellos (1 Ped. 3:8). w16.10 1:3-5

(Hebreos 13:2)  No olviden la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles.
(Levítico 19:9, 10)  ”’Y cuando ustedes sieguen la mies de su tierra, no debes segar las orillas de tu campo completamente, y no debes recoger la rebusca de tu siega. 10 Además, no debes juntar los sobrantes de tu viña, y no debes recoger las uvas esparcidas de tu viña. Para el afligido y el residente forastero los debes dejar. Yo soy Jehová el Dios de ustedes.
(Éxodo 23:9)  ”Y no debes oprimir a un residente forastero, puesto que ustedes mismos han conocido el alma del residente forastero, porque ustedes llegaron a ser residentes forasteros en la tierra de Egipto.
(Génesis 43:32)  Y procedieron a servírsela a él aparte y a ellos aparte y a los egipcios que estaban comiendo con él aparte; puesto que los egipcios no podían comer una comida con los hebreos, porque eso es cosa detestable a los egipcios.
(Génesis 46:34)  tienen que decir: ‘Tus siervos hemos continuado siendo ganaderos desde nuestra juventud hasta ahora, tanto nosotros como nuestros antepasados’, a fin de que moren en la tierra de Gosén, porque todo pastor de ovejas es cosa detestable a Egipto”.
(Éxodo 1:11-14)  De modo que pusieron sobre ellos jefes de trabajos forzados con el propósito de oprimirlos mientras llevaban sus cargas; y ellos estuvieron edificando ciudades como lugares de depósito para Faraón, a saber, a Pitom y Raamsés. 12 Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y tanto más seguían extendiéndose, de modo que [los egipcios] sintieron un pavor morboso como resultado de los hijos de Israel. 13 Por consiguiente, los egipcios hicieron trabajar a los hijos de Israel como esclavos bajo tiranía. 14 Y siguieron amargándoles la vida con dura esclavitud en [trabajos de] argamasa de barro y ladrillos y con toda forma de esclavitud en el campo, sí, toda forma de esclavitud suya en la cual los usaban como esclavos bajo tiranía.
(Levítico 19:33, 34)  ”’Y en caso de que un residente forastero resida contigo como forastero en la tierra de ustedes, no deben maltratarlo. 34 El residente forastero que reside como forastero con ustedes debe llegar a serles como natural suyo; y tienes que amarlo como a ti mismo, porque ustedes llegaron a ser residentes forasteros en la tierra de Egipto. Yo soy Jehová el Dios de ustedes.
(Deuteronomio 10:17-19)  Porque Jehová su Dios es el Dios de dioses y el Señor de señores, el Dios grande, poderoso e inspirador de temor, que no trata a nadie con parcialidad ni acepta soborno, 18 que ejecuta juicio para el huérfano de padre y la viuda y que ama al residente forastero para darle pan y un manto. 19 También tienen que amar al residente forastero, porque ustedes llegaron a ser residentes forasteros en la tierra de Egipto.
(Malaquías 3:5, 6)  ”Y ciertamente me acercaré a ustedes para el juicio, y ciertamente llegaré a ser testigo veloz contra los hechiceros, y contra los adúlteros, y contra los que juran falsamente, y contra los que actúan fraudulentamente con el salario del trabajador asalariado, con [la] viuda y con [el] huérfano de padre, y los que apartan al residente forastero, mientras que no me han temido”, ha dicho Jehová de los ejércitos. 6 “Porque yo soy Jehová; no he cambiado. Y ustedes son hijos de Jacob; ustedes no se han acabado.
(1 Pedro 3:8)  Finalmente, todos ustedes sean de un mismo ánimo y parecer, compartiendo sentimientos como compañeros, teniendo cariño fraternal, siendo tiernamente compasivos, de mente humilde,


3, 4. Según Éxodo 23:9, ¿cómo esperaba Dios que su pueblo tratara a los extranjeros, y por qué?
Después de sacar a los israelitas de Egipto, Jehová les dio un conjunto de leyes que mostraban consideración especial por los muchos no israelitas que habían salido con ellos (Éx. 12:38, 49; 22:21). Los extranjeros suelen enfrentar circunstancias difíciles. Por eso, Jehová les demostró su amor por medio de una serie de medidas que los favorecían. Una era el derecho a la rebusca, o sea, a recoger el grano que los cosechadores dejaban atrás (Lev. 19:9, 10).
En vez de ordenarles a los israelitas que respetaran a los extranjeros, Jehová los animó a ponerse en su lugar(lea Éxodo 23:9). Ellos sabían bien lo que era vivir en un país que no era el suyo. Los egipcios probablemente despreciaron a los hebreos incluso antes de hacerlos esclavos, quizás por orgullo racial o prejuicios religiosos (Gén. 43:32; 46:34; Éx. 1:11-14). La vida de los israelitas en Egipto había sido dura, pero Jehová esperaba que trataran al extranjero como si fuera natural del país (Lev. 19:33, 34).
5. ¿Qué nos ayudará a reflejar el interés de Jehová por los extranjeros?
Podemos estar seguros de que hoy Jehová también se interesa por las personas de otros países que asisten a nuestras reuniones (Deut. 10:17-19; Mal. 3:5, 6). Si nos paramos a pensar en sus problemas, como la discriminación o el desconocimiento del idioma, buscaremos maneras de ser amables e interesarnos por ellos (1 Ped. 3:8).

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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Jehová es mi pastor y nada me faltara.