martes, 22 de mayo de 2018

Texto Diario martes, 22 de mayo de 2018 Los que están en conformidad con la carne fijan la mente en las cosas de la carne (Rom. 8:5).

Texto Diario martes, 22 de mayo de 2018

Los que están en conformidad con la carne fijan la mente en las cosas de la carne (Rom. 8:5).
Era apropiado que los cristianos de Roma se preguntaran cuál era el centro de su vida. ¿Podrían acaso ser “las cosas de la carne”? Nosotros haríamos bien en preguntarnos lo mismo. ¿Qué es lo que más nos interesa? ¿De qué nos gusta hablar constantemente? ¿A qué dedicamos el tiempo día tras día? Puede que algunos se den cuenta de que están centrados en probar diferentes clases de vino, decorar la casa, estar al día con la moda, hacer inversiones, planear vacaciones y cosas parecidas. Estas cosas no son malas; pueden formar parte de una vida normal. Por ejemplo, Jesús transformó agua en vino y Pablo le dijo a Timoteo que tomara “un poco de vino” (1 Tim. 5:23; Juan 2:3-11). Ahora bien, ¿era el vino un aspecto importante en la vida de Jesús y Pablo? ¿Era esa su pasión, a lo que dedicaban todo el tiempo? No. ¿Y nosotros? ¿Cuál es nuestro principal interés en la vida? w16.12 2:5, 10, 11

(Romanos 8:5)  Porque los que están en conformidad con la carne fijan la mente en las cosas de la carne; pero los que están en conformidad con el espíritu, en las cosas del espíritu.
(1 Timoteo 5:23)  Ya no bebas agua, sino usa un poco de vino a causa de tu estómago y de tus frecuentes casos de enfermedad.
(Juan 2:3-11)  Cuando faltó el vino, la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino”. 4 Pero Jesús le dijo: “¿Qué tengo que ver contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora”. 5 Su madre dijo a los que ministraban: “Todo cuanto les diga, háganlo”. 6 Sucedió que había puestas allí seis tinajas de piedra para agua según lo exigido por los reglamentos de purificación de los judíos, cada una de las cuales podía contener dos o tres medidas de líquido. 7 Jesús les dijo: “Llenen de agua las tinajas de agua”. Y las llenaron hasta el borde. 8 Y les dijo: “Saquen un poco ahora y llévenlo al director del banquete”. De modo que ellos lo llevaron. 9 Pues bien, cuando el director del banquete probó el agua que había sido convertida en vino, pero no sabía de dónde venía, aunque lo sabían los que ministraban que habían sacado el agua, el director del banquete llamó al novio 10 y le dijo: “Todo otro hombre pone primero el vino excelente, y cuando la gente está embriagada, el inferior. Tú has reservado el vino excelente hasta ahora”. 11 Jesús ejecutó esto en Caná de Galilea como principio de sus señales, y puso de manifiesto su gloria; y sus discípulos pusieron su fe en él.


5. ¿De qué asunto importante habló Pablo en Romanos 8:4-13?
5 (Lea Romanos 8:4-13). El capítulo 8 de Romanos hace un contraste entre quienes andan “en conformidad con la carne” y quienes andan “en conformidad con el espíritu”. Algunos podrían pensar que se está hablando de la diferencia entre los que no están en la verdad y los que sí lo están, entre quienes no son cristianos y quienes sí lo son. Sin embargo, Pablo escribió a “los que están en Roma como amados de Dios, llamados a ser santos” (Rom. 1:7). Por lo tanto, el contraste es entre cristianos que andaban en conformidad con la carne y cristianos que andaban en conformidad con el espíritu. ¿A qué se refería exactamente?


10. ¿A qué se refiere Romanos 8:5, 6 cuando habla de poner la mente en las cosas de la carne?
10 Entonces, ¿de qué estaba hablando Pablo cuando advirtió sobre “tener la mente puesta en la carne”? La palabra griega que usó significa “fijar la mente o el corazón en algo, emplear las facultades para hacer una planificación cuidadosa, y pone el énfasis en la disposición o la actitud que hay detrás”. Quienes viven de acuerdo con la carne dejan que sea principalmente su naturaleza humana imperfecta lo que dirija su vida. Un experto dijo sobre Romanos 8:5 que las personas de esta clase fijan la mente en las cosas de la carne, están profundamente interesadas en ellas, se dedican a ellas y hablan constantemente y disfrutan de ellas.
11. ¿Qué tipo de cosas pueden llegar a ser demasiado importantes para nosotros?
11 Era apropiado que los cristianos de Roma se preguntaran cuál era el centro de su vida. ¿Podrían acaso ser “las cosas de la carne”? Nosotros haríamos bien en preguntarnos lo mismo. ¿Qué es lo que más nos interesa? ¿De qué nos gusta hablar constantemente? ¿A qué dedicamos el tiempo día tras día? Puede que algunos se den cuenta de que están centrados en probar diferentes clases de vino, decorar la casa, estar al día con la moda, hacer inversiones, planear vacaciones y cosas parecidas. Estas cosas no son malas; pueden formar parte de una vida normal. Por ejemplo, Jesús transformó agua en vino y Pablo le dijo a Timoteo que tomara “un poco de vino” (1 Tim. 5:23; Juan 2:3-11). Ahora bien, ¿hablaban constantemente de vino Jesús y Pablo? ¿Era esa su pasión, a lo que dedicaban todo el tiempo? No. ¿Y nosotros? ¿Cuál es nuestro principal interés en la vida?

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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