jueves, 10 de mayo de 2018

Viernes 11 de mayo Se pusieron a tomar esposas para sí, a saber, todas las que escogieron (Gén. 6:2).

Viernes 11 de mayo

Se pusieron a tomar esposas para sí, a saber, todas las que escogieron (Gén. 6:2).
Los hijos de la unión antinatural entre ángeles y mujeres fueron los nefilim, unos seres híbridos muy violentos. Además, “la maldad del hombre abundaba en la tierra” (Gén. 6:1-5). Así que Jehová trajo el Diluvio para destruir a las personas malas. Noé, “predicador de justicia”, les había advertido de la inminente destrucción. Pero ellas estaban tan ocupadas en sus asuntos cotidianos y normales, incluido casarse, que no le hicieron caso (2 Ped. 2:5). Jesús comparó las circunstancias de aquel tiempo a las de hoy (Mat. 24:37-39). En la actualidad, la mayoría de la gente no quiere escuchar el mensaje del Reino que se predica por toda la Tierra para testimonio a todas las naciones antes de que venga el fin. Por eso, tomemos muy en serio esta lección: no permitamos que ni siquiera los asuntos familiares, como el matrimonio o la crianza de los hijos, nos hagan perder el sentido de urgencia y olvidemos que el día de Jehová está cerca. w16.08 1:8, 9

(Génesis 6:2)  entonces los hijos del Dios [verdadero] empezaron a fijarse en las hijas de los hombres, que ellas eran bien parecidas; y se pusieron a tomar esposas para sí, a saber, todas las que escogieron.
(Génesis 6:1-5) Ahora bien, aconteció que cuando los hombres comenzaron a crecer en número sobre la superficie del suelo y les nacieron hijas, 2 entonces los hijos del Dios [verdadero] empezaron a fijarse en las hijas de los hombres, que ellas eran bien parecidas; y se pusieron a tomar esposas para sí, a saber, todas las que escogieron. 3 Después de eso dijo Jehová: “Ciertamente no obrará mi espíritu para con el hombre por tiempo indefinido, ya que él también es carne. Por consiguiente, sus días tendrán que llegar a ser ciento veinte años”. 4 Los nefilim se hallaban en la tierra en aquellos días, y también después, cuando los hijos del Dios [verdadero] continuaron teniendo relaciones con las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz hijos, estos fueron los poderosos que eran de la antigüedad, los hombres de fama. 5 Por consiguiente, Jehová vio que la maldad del hombre abundaba en la tierra, y que toda inclinación de los pensamientos del corazón de este era solamente mala todo el tiempo.
(2 Pedro 2:5)  y no se contuvo de castigar a un mundo antiguo, sino que guardó en seguridad a Noé, predicador de justicia, con otras siete [personas] cuando trajo un diluvio sobre un mundo de gente impía;
(Mateo 24:37-39)  Porque así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre. 38 Porque como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres siendo dadas en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca; 39 y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre.


8. Explique la historia del matrimonio desde Adán hasta el Diluvio.
Antes de morir por causa del pecado y la imperfección, Adán y Eva tuvieron hijos e hijas (Gén. 5:4). Su primer hijo, Caín, se casó con una de sus familiares. Y Lamec, descendiente de Caín, fue el primero del que se dice que tuvo dos esposas (Gén. 4:17, 19). Desde Adán hasta el diluvio de los días de Noé, se sabe de muy pocos que adoraran a Jehová. Algunos de ellos fueron Abel, Enoc y Noé y su familia. La Biblia explica que en el tiempo de Noé “los hijos del Dios verdadero empezaron a fijarse en las hijas de los hombres, que ellas eran bien parecidas; y se pusieron a tomar esposas para sí, a saber, todas las que escogieron”. Los hijos de aquella unión antinatural entre ángeles y mujeres fueron los nefilim, unos seres híbridos muy violentos. Además, “la maldad del hombre abundaba en la tierra, y [...] toda inclinación de los pensamientos del corazón de este era solamente mala todo el tiempo” (Gén. 6:1-5).
9. a) ¿Qué hizo Jehová con la gente mala de los días de Noé? b) ¿Cuál es la lección para nosotros?
Jehová trajo el Diluvio para destruir a las personas malas. Noé, “predicador de justicia”, les había advertido de la inminente destrucción. Pero ellas estaban tan ocupadas en sus asuntos cotidianos y normales, incluido casarse, que no le hicieron caso (2 Ped. 2:5). Jesús comparó las circunstancias de aquel tiempo a las de hoy (lea Mateo 24:37-39). En la actualidad, la mayoría de la gente no quiere escuchar el mensaje del Reino que se predica por toda la Tierra para testimonio a todas las naciones antes de que venga el fin. Por eso, tomemos muy en serio esta lección: no permitamos que ni siquiera los asuntos familiares, como el matrimonio o la crianza de los hijos, nos hagan perder el sentido de urgencia y olvidemos que el día de Jehová está cerca.

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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