lunes, 18 de junio de 2018

Martes 19 de junio Jehová hizo los cielos con entendimiento (Sal. 136:5).

Martes 19 de junio

Jehová hizo los cielos con entendimiento (Sal. 136:5).
Como hemos visto, el universo está organizado maravillosamente. ¿No es lógico pensar, por tanto, que Jehová desea que sus siervos estén bien organizados? Para eso nos ha dado la Biblia, que nos sirve de guía. Si no tuviéramos la ayuda de la organización de Dios y las normas que él nos ha dado, no seríamos felices y sufriríamos mucho. Los israelitas estaban organizados de manera ejemplar. Bajo la Ley mosaica, había mujeres “que hacían servicio organizado a la entrada de la tienda de reunión” (Éx. 38:8). Tiempo después, el rey David organizó en divisiones a los levitas y a los sacerdotes (1 Crón. 23:1-6; 24:1-3). La congregación del siglo primero también estaba organizada, y se beneficiaba de la dirección del cuerpo gobernante. Este estaba formado por los apóstoles (Hech. 6:1-6). Además, aquellos cristianos recibieron cartas inspiradas con consejos e instrucciones (1 Tim. 3:1-13; Tito 1:5-9). w16.11 2:3, 6, 8, 9

(Salmo 136:5)  a Aquel que hizo los cielos con entendimiento:porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido;
(Éxodo 38:8)  Entonces hizo la fuente de cobre y su base de cobre, usando para ello los espejos de las sirvientas que hacían servicio organizado a la entrada de la tienda de reunión.
(1 Crónicas 23:1-6) Y David mismo había envejecido y quedado satisfecho de días, así es que hizo rey sobre Israel a Salomón su hijo. 2 Y procedió a reunir a todos los príncipes de Israel y a los sacerdotes y a los levitas. 3 Por consiguiente, se numeró a los levitas desde la edad de treinta años para arriba; y su número, cabeza por cabeza de ellos, hombre físicamente capacitado por hombre físicamente capacitado, llegó a ser treinta y ocho mil. 4 De estos, para obrar como supervisores de la obra de la casa de Jehová, había veinticuatro mil; y como oficiales y jueces, seis mil; 5 y cuatro mil porteros y cuatro mil dadores de alabanza a Jehová con los instrumentos que, [dijo David,] “he hecho para dar alabanza”. 6 Entonces David los distribuyó en divisiones a los hijos de Leví, a Guersón, Qohat y Merarí.
(1 Crónicas 24:1-3) Ahora bien, los hijos de Aarón tenían sus divisiones. Los hijos de Aarón fueron Nadab y Abihú, Eleazar e Itamar. 2 Sin embargo, Nadab y Abihú murieron antes de su padre, y no sucedió que tuvieran hijos, pero Eleazar e Itamar continuaron sirviendo de sacerdotes. 3 Y David, y Sadoc de los hijos de Eleazar, y Ahimélec de los hijos de Itamar procedieron a hacer divisiones de ellos para su oficio en su servicio.
(Hechos 6:1-6) Ahora bien, en estos días, cuando aumentaban los discípulos, se suscitó una murmuración de parte de los judíos de habla griega contra los judíos de habla hebrea, porque a sus viudas se las pasaba por alto en la distribución diaria. 2 De modo que los doce convocaron a la multitud de los discípulos y dijeron: “No es cosa grata el que nosotros dejemos la palabra de Dios para distribuir [alimento] a las mesas. 3 Por eso, hermanos, búsquense siete varones acreditados de entre ustedes, llenos de espíritu y de sabiduría, para que los nombremos sobre este asunto necesario; 4 pero nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra”. 5 Y lo que se habló fue grato a toda la multitud, y seleccionaron a Esteban, varón lleno de fe y de espíritu santo, y a Felipe y a Prócoro y a Nicanor y a Timón y a Parmenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía; 6 y los colocaron delante de los apóstoles, y, después de haber orado, estos les impusieron las manos.
(1 Timoteo 3:1-13) Esa declaración es fiel. Si algún hombre está procurando alcanzar un puesto de superintendente, desea una obra excelente. 2 El superintendente, por lo tanto, debe ser irreprensible, esposo de una sola mujer, moderado en los hábitos, de juicio sano, ordenado, hospitalario, capacitado para enseñar, 3 no un borracho pendenciero, no un golpeador, sino razonable, no belicoso, no amador del dinero, 4 hombre que presida su propia casa excelentemente, que tenga hijos en sujeción con toda seriedad 5 (si de veras no sabe algún hombre presidir su propia casa, ¿cómo cuidará de la congregación de Dios?); 6 no un hombre recién convertido, por temor de que se hinche [de orgullo] y caiga en el juicio pronunciado contra el Diablo. 7 Además, debe también tener excelente testimonio de los de afuera, para que no caiga en vituperio y en un lazo del Diablo. 8 Los siervos ministeriales, igualmente, deben ser serios, no de lengua doble, no dados a mucho vino, no ávidos de ganancia falta de honradez, 9 manteniendo el secreto sagrado de la fe con una conciencia limpia. 10 También, que primero se pruebe a estos en cuanto a aptitud; entonces que sirvan como ministros, al estar libres de acusación. 11 Las mujeres, igualmente, deben ser serias, no calumniadoras, moderadas en los hábitos, fieles en todas las cosas. 12 Que los siervos ministeriales sean esposos de una sola mujer, y presidan de manera excelente a [sus] hijos y sus propias casas. 13 Porque los hombres que sirven excelentemente están adquiriendo para sí mismos una excelente posición y gran franqueza de expresión en la fe con relación a Cristo Jesús.
(Tito 1:5-9)  Por esta razón te dejé en Creta, para que corrigieras las cosas defectuosas e hicieras nombramientos de ancianos en ciudad tras ciudad, como te di órdenes; 6 si hay algún hombre libre de acusación, esposo de una sola mujer, que tenga hijos creyentes no acusados de disolución, ni ingobernables. 7 Porque el superintendente tiene que estar libre de acusación como mayordomo de Dios, no [ser] voluntarioso, ni propenso a la ira, ni borracho pendenciero, ni golpeador, ni ávido de ganancia falta de honradez, 8 sino hospitalario, amador del bien, de juicio sano, justo, leal, que ejerza autodominio, 9 que se adhiera firmemente a la fiel palabra en lo que toca a su [arte de] enseñar, para que pueda exhortar por la enseñanza que es saludable y también censurar a los que contradicen.


3. ¿Qué lo convence de que Jehová es un organizador sin igual?
La creación demuestra que Dios es un organizador sin igual. “Jehová mismo con sabiduría fundó la tierra. Afirmó sólidamente los cielos con discernimiento”, dice la Biblia (Prov. 3:19). Sabemos poco sobre los planetas, las estrellas y las galaxias. Como dice la Biblia, conocemos solo los bordes de los caminos de Dios, solo hemos oído un susurro acerca de él (Job 26:14). Pero lo poco que sabemos nos motiva a reconocer que la organización de estos cuerpos celestes es extraordinaria (Sal. 8:3, 4). Las galaxias están compuestas de millones de estrellas, que se mueven en el espacio de forma ordenada. Incluso los planetas del sistema solar viajan en órbitas alrededor del Sol como si respetaran estrictamente leyes de tránsito. Está claro que el orden imponente del universo nos ayuda a ver que Jehová, que hizo los cielos y la Tierra con sabiduría, merece que lo alabemos y adoremos, y que seamos leales a él (Sal. 136:1, 5-9).


6. ¿Por qué es lógico pensar que Jehová desea que sus siervos estén bien organizados?
Como hemos visto, el universo está organizado maravillosamente. ¿No es lógico pensar, por tanto, que Jehová desea que sus siervos estén bien organizados? Para eso nos ha dado la Biblia, que nos sirve de guía. Si no tuviéramos la ayuda de la organización de Dios y las normas que él nos ha dado, no seríamos felices y sufriríamos mucho.


8. ¿Por qué podemos decir que los israelitas estaban bien organizados?
Los israelitas estaban organizados de manera ejemplar. Bajo la Ley mosaica, había mujeres “que hacían servicio organizado a la entrada de la tienda de reunión” (Éx. 38:8). El traslado del campamento y del tabernáculo se hacía de forma ordenada. Tiempo después, el rey David organizó en divisiones a los levitas y a los sacerdotes (1 Crón. 23:1-6; 24:1-3). Cuando los israelitas obedecían a Jehová, él los bendecía con orden, paz y unidad (Deut. 11:26, 27; 28:1-14).
9. ¿Qué prueba que la congregación del siglo primero estaba organizada?
La congregación del siglo primero también estaba organizada, y se beneficiaba de la dirección del cuerpo gobernante. Este estaba formado por los apóstoles, pero más tarde se incluyó a otros hermanos (Hech. 6:1-6; 15:6). Dios inspiró a los miembros del cuerpo gobernante o a cristianos muy cercanos a ellos para que escribieran cartas con consejos e instrucciones para las congregaciones (1 Tim. 3:1-13; Tito 1:5-9). ¿Cómo las ayudó seguir las instrucciones de estos hermanos?

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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