domingo, 10 de junio de 2018

Sirvamos a Jehová, el Dios de la libertad “Donde está el espíritu de Jehová, hay libertad” (2 COR. 3:17).

Una hermana joven entrega la solicitud para el precursorado regular, asiste a la escuela de precursores, aprende un idioma extranjero y al final sirve en otro país

Sirvamos a Jehová, el Dios de la libertad

“Donde está el espíritu de Jehová, hay libertad” (2 COR. 3:17).
CANCIONES: 49, 73
1, 2. a) ¿Por qué le preocupaba a la gente de los días de Pablo la esclavitud y la libertad? b) Según Pablo, ¿quién es la Fuente de la verdadera libertad?
LOS habitantes del Imperio romano estaban orgullosos de ser defensores de la ley, la justicia y la libertad. Sin embargo, el poder y la gloria de este imperio se lograron en gran medida a costa del trabajo de los esclavos. Hubo un momento en que alrededor del 30% de la población estaba esclavizada. No hay duda de que la esclavitud y la libertad eran temas que preocupaban a la gente común, incluidos los cristianos que allí vivían.
El apóstol Pablo escribió mucho sobre la libertad. Pero su objetivo no era el mismo que el de la gente de su tiempo, a saber, lograr reformas sociales o políticas. Al contrario, Pablo y los demás cristianos se esforzaban por ayudar a la gente a conocer el mensaje del Reino de Dios y el incomparable valor del rescate de Jesús. El apóstol señaló a sus hermanos cuál es la Fuente de la verdadera libertad. Por ejemplo, en la segunda carta que escribió a los cristianos de Corinto, dijo con claridad: “Jehová es el Espíritu; y donde está el espíritu de Jehová, hay libertad” (2 Cor. 3:17).
3, 4. a) ¿De qué habló Pablo en los versículos anteriores a 2 Corintios 3:17? b) ¿Qué debemos hacer para disfrutar de la libertad que nos da Jehová?
En esta misma carta a los corintios, Pablo había dicho poco antes lo que le ocurrió a Moisés cuando bajó del monte Sinaí después de haber estado ante la presencia de un ángel de Jehová. Su cara emitía rayos de luz. Cuando los israelitas lo vieron, sintieron miedo, y por eso él se cubrió con un velo (Éx. 34:29, 30, 33; 2 Cor. 3:7, 13). Pablo explicó que, cuando alguien se vuelve a Jehová, “el velo” es retirado (2 Cor. 3:16). ¿Qué quiso decir?
Como aprendimos en el artículo anterior, el único que tiene libertad absoluta e ilimitada es Jehová, el Creador de todas las cosas. Es lógico que haya libertad en su presencia y donde está su espíritu. Ahora bien, para disfrutar y beneficiarnos de esa libertad, tenemos que volvernos a Jehová. Esto significa llegar a tener una amistad estrecha con él. Los israelitas que viajaban por el desierto no vieron las cosas de manera espiritual. Fue como si un velo cubriera su mente y su corazón. Solo querían usar la libertad que tenían para satisfacer sus deseos (Heb. 3:8-10).
5. a) ¿Qué clase de libertad nos da el espíritu de Jehová? b) ¿Cómo sabemos que puede disfrutar la libertad que da Jehová incluso quien es esclavo o está en prisión? c) ¿Qué cuestiones tenemos que analizar?
Sin embargo, la libertad que da el espíritu de Jehová es mayor que la libertad física. El espíritu de Jehová nos libera de la esclavitud al pecado y la muerte, así como de la esclavitud a la religión falsa y sus costumbres. Esto es mucho más de lo que pueden lograr los hombres (Rom. 6:23; 8:2). Esta es una libertad maravillosa. Puede disfrutarla incluso quien es esclavo o está en prisión (Gén. 39:20-23). Este fue el caso de la hermana Nancy Yuen y el hermano Harold King. Ambos estuvieron presos durante años por sus creencias. Podemos verlos y escuchar sus relatos en el canal JW Broadcasting (VIDEOS > ENTREVISTAS Y EXPERIENCIAS > SE ENFRENTAN A PRUEBAS). Pero analicemos ahora estas cuestiones: cómo demostramos que valoramos nuestra libertad y qué podemos hacer para usarla bien.

VALOREMOS LA LIBERTAD QUE DIOS NOS HA DADO

6. ¿Cómo demostraron los israelitas que no valoraban la libertad que Jehová les había dado?
Cuando alguien nos hace un regalo valioso, se lo agradecemos mucho. Pues bien, Jehová les regaló la libertad a los israelitas cuando los sacó de Egipto. ¿Cómo reaccionaron? Pocos meses después de ser liberados de la esclavitud, comenzaron a anhelar la comida y la bebida de Egipto, y se quejaron de lo que les daba Jehová. Hasta dijeron que querían regresar a Egipto. Para ellos, eran más valiosos el pescado, los pepinos, las sandías, los puerros, las cebollas y los ajos que la libertad que tenían para adorar a Jehová. No nos sorprende que él se enojara tanto con ellos (Núm. 11:5, 6, 10; 14:3, 4). De esto aprendemos una lección muy importante.
7. a) ¿Cómo puso en práctica Pablo el consejo que él mismo dio en 2 Corintios 6:1? b) ¿Cómo podemos hacer nosotros lo mismo?
El apóstol Pablo animó a los cristianos a no dar por sentada la libertad que Jehová nos ha dado mediante su Hijo, Jesucristo (lea 2 Corintios 6:1). Recordemos lo mal que se sentía Pablo por ser esclavo del pecado y la muerte. Sin embargo, puso en práctica su propio consejo y dijo: “¡Gracias a Dios mediante Jesucristo nuestro Señor!”. ¿Por qué? Explicó: “Porque la ley de ese espíritu que da vida en unión con Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte” (Rom. 7:24, 25; 8:2). Nosotros tampoco debemos dar por sentado que Jehová nos ha liberado de la esclavitud al pecado y la muerte. Gracias al rescate, podemos disfrutar de servir a Jehová con una conciencia limpia (Sal. 40:8).
Un joven estudia mucho, obtiene un título universitario, consigue un empleo, pierde su empleo y bebe en exceso
¿Cómo utilizamos nuestra libertad? ¿Para servir a Jehová o para hacer lo que deseamos? (Vea los párrafos 8 a 10).
8, 9. a) ¿Qué consejo dio el apóstol Pedro sobre el uso que le damos a la libertad? b) ¿A qué peligros nos enfrentamos hoy?
Además de dar las gracias, debemos tener cuidado de no usar mal nuestra valiosa libertad de elección. El apóstol Pedro nos advirtió que nunca pongamos esa libertad como excusa para satisfacer los malos deseos (lea 1 Pedro 2:16). Esta advertencia nos recuerda lo que hicieron los israelitas en el desierto. Hoy día, sigue siendo necesaria para nosotros, quizás incluso más que entonces. Satanás y su mundo ofrecen cosas cada vez más llamativas en campos como la ropa, la comida y bebida, y el entretenimiento, entre otros muchos. La publicidad suele utilizar a personas atractivas para hacernos creer que necesitamos comprar cosas que en realidad no son necesarias. Es muy fácil dejarnos engañar y usar mal nuestra libertad.
El consejo de Pedro también nos sirve en aspectos más importantes de la vida, como son la educación o el empleo. Por ejemplo, a los jóvenes se les presiona mucho en la escuela para que consigan entrar en la universidad. Se les hace creer que los estudios superiores les permitirán tener trabajos prestigiosos en los que ganen mucho dinero. Y suelen presentarles estadísticas que demuestran la gran diferencia entre los salarios de quienes son graduados de la universidad y los de quienes no lo son. Todo esto puede resultarles muy tentador a los jóvenes, que deben tomar decisiones que afectarán toda su vida. ¿Qué deben recordar tanto ellos como sus padres?
10. ¿Qué debemos tener en cuenta al tomar decisiones sobre asuntos personales?
10 Algunas personas quizá crean que, como este tipo de decisiones son personales, deben tener la libertad de elegir lo que deseen siempre que su conciencia se lo permita. Tal vez piensen en lo que Pablo les dijo a los corintios sobre los alimentos: “¿Por qué debería mi libertad ser juzgada por la conciencia de otra persona?” (1 Cor. 10:29). Es verdad que somos libres de decidir qué estudiaremos y a qué nos dedicaremos en la vida. Sin embargo, debemos recordar que nuestra libertad es relativa y que todas las decisiones tienen consecuencias. Por tal razón, Pablo dijo: “Todas las cosas son lícitas; pero no todas las cosas son ventajosas. Todas las cosas son lícitas; pero no todas las cosas edifican” (1 Cor. 10:23). Esto sin duda nos ayuda a entender que nuestras preferencias personales no son en absoluto lo más importante a la hora de tomar decisiones.

HACEMOS BUEN USO DE NUESTRA LIBERTAD CUANDO SERVIMOS A JEHOVÁ

11. ¿Con qué propósito nos ha liberado Dios?
11 Cuando Pedro nos advirtió que no utilizáramos mal la libertad, también señaló que la manera correcta de usarla es siendo “esclavos de Dios”. Por tanto, Jehová nos ha liberado mediante Jesús de la ley del pecado y la muerte con el propósito de que dediquemos toda nuestra vida a su servicio.
12. ¿Qué ejemplo nos dieron Noé y su familia?
12 ¿Cuál es la mejor manera de no usar mal la libertad ni volver a ser esclavos de los deseos y las ambiciones del mundo? Estar totalmente concentrados en los intereses espirituales (Gál. 5:16). Veamos el caso del patriarca Noé y su familia. Aunque vivían en un mundo inmoral y violento, no se dejaron entrampar por los deseos y los intereses de la gente. ¿Cómo lo lograron? Manteniéndose ocupados en todo lo que Jehová les había mandado hacer: construir el arca, almacenar alimento para sí y para los animales, y advertir a la gente del fin de aquel mundo. La Biblia dice: “Noé procedió a hacer conforme a todo lo que le había mandado Dios. Hizo precisamente así” (Gén. 6:22). El resultado fue que Noé y su familia sobrevivieron (Heb. 11:7).
13. ¿Qué nos ha mandado Jehová?
13 ¿Qué nos ha mandado Jehová? Los seguidores de Jesús sabemos muy bien que nos ha mandado predicar (lea Lucas 4:18, 19). En nuestros días, la gran mayoría de las personas están ciegas por culpa de Satanás y son esclavas del sistema religioso, económico y social (2 Cor. 4:4). Nosotros tenemos el honor de seguir el ejemplo de Jesús y ayudarlas a conocer y servir a Jehová, el Dios de la libertad (Mat. 28:19, 20). No es una tarea fácil, y hay muchas dificultades. En algunos países, la gente es cada vez más indiferente y en algunos casos hasta hostil. La pregunta que debemos hacernos es si podemos usar nuestra libertad para apoyar aún más la obra del Reino.
Una hermana joven entrega la solicitud para el precursorado regular, asiste a la escuela de precursores, aprende un idioma extranjero y al final sirve en otro país
14, 15. ¿Qué han decidido hacer muchos siervos de Jehová? (Vea las fotos del principio).
14 Nos anima mucho ver la gran cantidad de siervos de Jehová que, al entender lo cerca que está el fin, han simplificado su vida para servir a tiempo completo (1 Cor. 9:19, 23). Algunos continúan en sus congregaciones, mientras que otros se han mudado adonde se necesita ayuda para predicar. Los informes indican que en los últimos cinco años más de 250.000 hermanos se han hecho evangelizadores de tiempo completo. Hoy, la cantidad total es de más de 1.100.000. ¡Qué magnífico resultado de usar bien la libertad para servir a Jehová! (Sal. 110:3).
15 ¿Qué ha ayudado a estos hermanos a actuar así? Veamos el caso de John y Judith. Durante los pasados treinta años, han servido en varios países. Recuerdan que, cuando comenzó la Escuela del Servicio de Precursor, en 1977, se animaba a los estudiantes a mudarse a lugares donde hacían falta más publicadores. John dice que tuvo que cambiar de trabajo varias veces a fin de poder llevar una vida sencilla y conservar su meta. Con el tiempo, se fueron a predicar a otro país. Allí se dieron cuenta de que orar a Jehová y confiar en él los ayudaba a vencer los obstáculos, como aprender un nuevo idioma o adaptarse a una cultura nueva o a un clima severo. ¿Qué piensan de esos años de servicio a Jehová? John dice: “Siento que he estado envuelto en la mejor actividad que he conocido. Jehová ha llegado a ser muy real para mí, igual que un padre amoroso. Ahora entiendo mejor lo que significa Santiago 4:8, que dice: ‘Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes’. Sabía que había encontrado lo que buscaba: una vida feliz y con propósito”.
16. ¿Cómo han usado su libertad miles de hermanos?
16 Las circunstancias de otros hermanos solo les permiten servir a tiempo completo por un período limitado. Pero muchos aprovechan la oportunidad para ofrecerse en la construcción de lugares de adoración a Jehová en todo el mundo. Por ejemplo, unos 27.000 hermanos trabajaron en la construcción de la nueva central mundial, en Warwick (Nueva York). Algunos sirvieron allí dos semanas, otros varios meses y algunos un año e incluso más. Muchos de ellos pusieron su vida en pausa, por decirlo así. Todos dieron un hermoso ejemplo de cómo usar la libertad que Jehová nos ha dado para alabarlo y honrarlo.
17. ¿Qué extraordinario futuro les espera a los que ahora usan bien la libertad que Dios da?
17 Estamos agradecidos a Jehová de conocerlo y disfrutar de la libertad que nos da adorarlo. Que nuestras decisiones demuestren que valoramos esa libertad. En lugar de desperdiciarla o utilizarla mal, usémosla para servir a Dios lo mejor que podamos. Si lo hacemos, podemos confiar en recibir las bendiciones que él ha prometido con estas palabras: “La creación misma también será libertada de la esclavitud a la corrupción y tendrá la gloriosa libertad de los hijos de Dios” (Rom. 8:21).

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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