lunes, 18 de junio de 2018

Texto Diario domingo, 17 de junio de 2018 Recibieron testimonio por su fe (Heb. 11:39).

Texto Diario domingo, 17 de junio de 2018

Recibieron testimonio por su fe (Heb. 11:39).
Aquellas personas fieles mencionadas en el capítulo 11 de Hebreos murieron antes de que la “descendencia” prometida, Jesucristo, abriera el camino a la vida en los cielos (Gál. 3:16). Pero serán resucitadas con la esperanza de alcanzar la perfección en el paraíso (Sal. 37:11; Is. 26:19; Os. 13:14). Hebreos 11:13 dice lo siguiente sobre algunos siervos de Dios que vivieron antes de Cristo: “En fe murieron todos estos, aunque no consiguieron el cumplimiento de las promesas, pero las vieron desde lejos y las acogieron”. Uno de ellos fue Abrahán. ¿Tenía presente la esperanza de la vida maravillosa que disfrutaremos bajo el gobierno de la “descendencia” prometida? Jesús respondió claramente a esta pregunta cuando les dijo a sus enemigos: “Abrahán el padre de ustedes se regocijó mucho por la expectativa de ver mi día, y lo vio y se regocijó” (Juan 8:56). Lo mismo puede decirse de Sara, Isaac, Jacob y muchos otros que pusieron todas sus esperanzas en el Reino futuro, “cuyo edificador y hacedor es Dios” (Heb. 11:8-11). w16.10 3:4, 5

(Hebreos 11:39)  Y, no obstante, todos estos, aunque recibieron testimonio por su fe, no obtuvieron [el cumplimiento de] la promesa,
(Hebreos 11:1-40) Fe es la expectativa segura de las cosas que se esperan, la demostración evidente de realidades aunque no se contemplen. 2 Porque por medio de esta recibieron testimonio los hombres de tiempos antiguos. 3 Por fe percibimos que los sistemas de cosas fueron puestos en orden por la palabra de Dios, de modo que lo que se contempla ha llegado a ser de cosas que no aparecen. 4 Por fe Abel ofreció a Dios un sacrificio de mayor valor que el de Caín, por la cual [fe] se le dio testimonio de que era justo, pues Dios dio testimonio respecto a sus dádivas; y por ella, aunque murió, todavía habla. 5 Por fe Enoc fue transferido para que no viera la muerte, y no fue hallado en ningún lugar, porque Dios lo había transferido; porque antes de su transferencia tuvo el testimonio de haber sido del buen agrado de Dios. 6 Además, sin fe es imposible ser[le] de buen agrado, porque el que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que llega a ser remunerador de los que le buscan solícitamente. 7 Por fe Noé, habiéndosele dado advertencia divina de cosas todavía no contempladas, mostró temor piadoso y construyó un arca para la salvación de su casa; y por esta [fe] condenó al mundo, y llegó a ser heredero de la justicia que es según fe. 8 Por fe Abrahán, cuando fue llamado, obedeció, y salió a un lugar que estaba destinado a recibir como herencia; y salió, aunque no sabía adónde iba. 9 Por fe residió como forastero en la tierra de la promesa como en tierra extranjera, y moró en tiendas con Isaac y Jacob, herederos con él de la mismísima promesa. 10 Porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos verdaderos, cuyo edificador y hacedor es Dios. 11 Por fe también Sara misma recibió poder para concebir descendencia, aun cuando había pasado más allá del límite de la edad, puesto que estimó fiel al que había prometido. 12 Por lo tanto, también, de un solo [hombre], y este como si estuviera muerto, nacieron [hijos] como las estrellas del cielo en multitud y como las arenas que están a la orilla del mar, innumerables. 13 En fe murieron todos estos, aunque no consiguieron [el cumplimiento de] las promesas, pero las vieron desde lejos y las acogieron, y declararon públicamente que eran extraños y residentes temporales en la tierra. 14 Porque los que dicen tales cosas evidencian que buscan solícitamente un lugar suyo propio. 15 Y sin embargo, si verdaderamente hubieran seguido acordándose de aquel [lugar] de donde habían salido, habrían tenido la oportunidad de volver. 16 Pero ahora procuran alcanzar un [lugar] mejor, es decir, uno que pertenece al cielo. Por lo tanto, Dios no se avergüenza de ellos, de ser invocado como su Dios, porque les tiene lista una ciudad. 17 Por fe Abrahán, cuando fue probado, ofreció, por decirlo así, a Isaac, y el que gustosamente había recibido las promesas trató de ofrecer a [su hijo] unigénito, 18 aunque se le había dicho: “Lo que será llamado ‘descendencia tuya’ será mediante Isaac”. 19 Pero estimó que Dios podía levantarlo hasta de entre los muertos; y de allí lo recibió también a manera de ilustración. 20 Por fe también Isaac bendijo a Jacob y a Esaú respecto a cosas por venir. 21 Por fe Jacob, cuando estaba para morir, bendijo a cada uno de los hijos de José y adoró apoyado sobre la parte superior de su bastón. 22 Por fe José, aproximándose a su fin, hizo mención del éxodo de los hijos de Israel; y dio mandato respecto a sus huesos. 23 Por fe Moisés fue escondido por sus padres por tres meses después que nació, porque ellos vieron que el niñito era hermoso, y no temieron la orden del rey. 24 Por fe Moisés, ya crecido, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón, 25 escogiendo ser maltratado con el pueblo de Dios más bien que disfrutar temporalmente del pecado, 26 porque estimaba el vituperio del Cristo como riqueza más grande que los tesoros de Egipto; porque miraba atentamente hacia el pago del galardón. 27 Por fe dejó a Egipto, pero sin temer la cólera del rey, porque continuó constante como si viera a Aquel que es invisible. 28 Por fe había celebrado la pascua y la salpicadura de la sangre, para que el destructor no tocara a los primogénitos de ellos. 29 Por fe pasaron por el mar Rojo como en tierra seca, pero los egipcios, al aventurarse sobre ella, fueron tragados. 30 Por fe los muros de Jericó cayeron después de haber sido rodeados por siete días. 31 Por fe Rahab la ramera no pereció con los que obraron desobedientemente, porque recibió a los espías de manera pacífica. 32 ¿Y qué más diré? Porque me faltará tiempo si sigo contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como también de Samuel y de los [demás] profetas, 33 que por fe derrotaron reinos en conflicto, efectuaron justicia, obtuvieron promesas, taparon bocas de leones, 34 detuvieron la fuerza del fuego, escaparon del filo de la espada, de un estado débil fueron hechos poderosos, se hicieron valientes en guerra, pusieron en fuga a los ejércitos de extranjeros. 35 [Hubo] mujeres [que] recibieron a sus muertos por resurrección; pero otros [hombres] fueron atormentados porque rehusaron aceptar la liberación por algún rescate, con el fin de alcanzar una resurrección mejor. 36 Sí, otros recibieron su prueba por mofas y azotes, en verdad, más que eso, por cadenas y prisiones. 37 Fueron apedreados, fueron probados, fueron aserrados en pedazos, murieron degollados a espada, anduvieron de acá para allá en pieles de oveja, en pieles de cabra, hallándose en necesidad, en tribulación, bajo maltratamiento; 38 y el mundo no era digno de ellos. Anduvieron vagando por los desiertos áridos y las montañas y en las cuevas y cavernas de la tierra. 39 Y, no obstante, todos estos, aunque recibieron testimonio por su fe, no obtuvieron [el cumplimiento de] la promesa, 40 puesto que Dios previó algo mejor para nosotros, para que ellos no fueran perfeccionados aparte de nosotros.
(Gálatas 3:16)  Ahora bien, las promesas se hablaron a Abrahán y a su descendencia. No dice: “Y a descendencias”, como si se tratara de muchos, sino como tratándose de uno solo: “Y a tu descendencia”, que es Cristo.
(Salmo 37:11)  Pero los mansos mismos poseerán la tierra,y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.
(Isaías 26:19)  “Tus muertos vivirán. Cadáver mío... se levantarán. ¡Despierten y clamen gozosamente, residentes del polvo! Porque tu rocío es como el rocío de malvas, y la tierra misma dejará que hasta los que están impotentes en la muerte caigan [en nacimiento].
(Oseas 13:14)  ”De la mano del Seol los redimiré; de la muerte los recobraré. ¿Dónde están tus aguijones, oh Muerte? ¿Dónde está tu poder destructor, oh Seol? La compasión misma estará oculta de mis ojos.
(Hebreos 11:13)  En fe murieron todos estos, aunque no consiguieron [el cumplimiento de] las promesas, pero las vieron desde lejos y las acogieron, y declararon públicamente que eran extraños y residentes temporales en la tierra.
(Juan 8:56)  Abrahán el padre de ustedes se regocijó mucho por la expectativa de ver mi día, y lo vio y se regocijó”.
(Hebreos 11:8-11)  Por fe Abrahán, cuando fue llamado, obedeció, y salió a un lugar que estaba destinado a recibir como herencia; y salió, aunque no sabía adónde iba. 9 Por fe residió como forastero en la tierra de la promesa como en tierra extranjera, y moró en tiendas con Isaac y Jacob, herederos con él de la mismísima promesa. 10 Porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos verdaderos, cuyo edificador y hacedor es Dios. 11 Por fe también Sara misma recibió poder para concebir descendencia, aun cuando había pasado más allá del límite de la edad, puesto que estimó fiel al que había prometido.


4. ¿Qué esperanza anhelaban los hombres y mujeres de fe que vivieron antes de Cristo?
En el capítulo 11 de Hebreos encontramos los nombres de 16 hombres y mujeres que tenían fe. Pablo escribió por inspiración que ellos y muchos otros “recibieron testimonio por su fe” (Heb. 11:39). Todos tenían la “expectativa segura” de que Dios levantaría a la “descendencia” prometida para aplastar la rebelión de Satanás y cumplir el propósito original de Jehová (Gén. 3:15). Aquellas personas fieles murieron antes de que la “descendencia” prometida, Jesucristo, abriera el camino a la vida en los cielos (Gál. 3:16). Pero, de acuerdo con las infalibles promesas de Jehová, serán resucitadas con la esperanza de alcanzar la perfección en el paraíso (Sal. 37:11; Is. 26:19; Os. 13:14).
5, 6. a) ¿En qué pusieron su esperanza Abrahán y su familia? b) ¿Qué hicieron para tener una fe fuerte? (Vea el dibujo del principio).
Hebreos 11:13 dice lo siguiente sobre algunos siervos de Dios que vivieron antes de Cristo: “En fe murieron todos estos, aunque no consiguieron el cumplimiento de las promesas, pero las vieron desde lejos y las acogieron”. Uno de ellos fue Abrahán. ¿Tenía presente la esperanza de la vida maravillosa que disfrutaremos bajo el gobierno de la “descendencia” prometida? Jesús respondió claramente a esta pregunta cuando les dijo a sus enemigos: “Abrahán el padre de ustedes se regocijó mucho por la expectativa de ver mi día, y lo vio y se regocijó” (Juan 8:56). Lo mismo puede decirse de Sara, Isaac, Jacob y muchos otros que pusieron todas sus esperanzas en el Reino futuro, “cuyo edificador y hacedor es Dios” (Heb. 11:8-11).

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