domingo, 8 de julio de 2018

NUESTRA VIDA CRISTIANA.-9-15 de julio LUCAS 8, 9




9-15 de julio

LUCAS 8, 9


  • Canción 13 y oración
  • Palabras de introducción (3 mins. o menos)

TESOROS DE LA BIBLIA

  • ¿Qué debemos hacer para seguir a Jesús?” 
    • Lu 9:57, 58. Para seguir a Jesús, debemos confiar en Jehová (it-2 pág. 486).
    • ‘Las aves tienen donde posarse.’ Muchas versiones traducen la palabra griega ka·ta·skḗ·nō·sis por “nido”, aunque en realidad se refiere a un ‘lugar de descanso o percha’ donde se posan las aves durante la noche, no a un nido para incubar huevos y cuidar a las crías. (Compárese con Besson, CP, ENP.) Cuando cierto escriba le dijo a Jesús: “Maestro, te seguiré adondequiera que estés para ir”, Jesús le contestó: “Las zorras tienen cuevas, y las aves del cielo tienen donde posarse, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza”. (Mt 8:19, 20; Lu 9:57, 58.) De este modo Jesús recalcó que para ser su seguidor, el hombre tendría que olvidarse de la idea de poseer las comodidades y ventajas de las que se disfruta normalmente y poner toda su confianza en Jehová. Este mismo principio se refleja en la oración modelo que enseñó a sus discípulos: “Danos hoy nuestro pan para este día”, así como en la siguiente declaración: “Por consiguiente, puedes estar seguro: ninguno de ustedes que no se despida de todos sus bienes puede ser mi discípulo”. (Mt 6:11; Lu 14:33.)
    • Lu 9:59, 60. Para seguir a Jesús, debemos poner el Reino de Dios en primer lugar en nuestra vida (nwtsty notas de estudio para Lu 9:59, 60: “enterrar a mi padre” y “Deja que los muertos entierren a sus muertos”).
    • nwtsty notas de estudio para Lu 9:59, 60
      enterrar a mi padre: En el antiguo Oriente Medio se enterraba a los muertos enseguida, por lo general, el mismo día. Por eso, es poco probable que el hombre acabara de perder a su padre y solo estuviera pidiendo tiempo para enterrarlo. De ser así, no habría estado hablando con Jesús en ese momento. Por lo tanto, es probable que el padre de este hombre estuviera enfermo o fuera mayor. Y, en ese caso, Jesús no le habría pedido que dejara a su padre si no hubiera otros familiares que pudieran cuidar de él (Mr 7:9-13). En realidad, lo que este hombre estaba diciendo era: “Sí, te seguiré, pero no mientras mi padre esté vivo. Espera hasta que mi padre haya muerto y lo haya enterrado”. Pero, para Jesús, el hombre estaba desperdiciando la oportunidad de poner el Reino de Dios en primer lugar (Lu 9:60, 62).
      Deja que los muertos entierren a sus muertos: Como muestra la nota de estudio para Lucas 9:59, probablemente, el padre del hombre que hablaba con Jesús estaba enfermo o era mayor. Por lo tanto, lo que Jesús quiso decir fue: “Deja que quienes están muertos en sentido espiritual entierren a sus muertos”. En otras palabras, el hombre debía dejar que sus parientes cuidaran de su padre hasta que muriera y fuera enterrado. Si hubiera seguido a Jesús, el hombre habría emprendido el camino a la vida eterna y habría dejado de estar con quienes Dios considera muertos en sentido espiritual. Con su respuesta, Jesús da a entender que, para estar vivo en sentido espiritual, es esencial poner el reino de Dios en primer lugar en la vida y hablar de él en todo lugar.
    • Lu 9:61, 62. Para seguir a Jesús, no debemos permitir que nos distraigan las cosas de este mundo (nwtsty multimedia para Lu 9:62: “Arar”; w12 15/4 págs. 15, 16 párrs. 11-13).
    • nwtsty multimedia
      Arar
      La tierra se araba en otoño, cuando las lluvias ablandaban el suelo endurecido por el calor del verano (vea sgd, sección 19). Algunos arados consistían en una sola pieza de madera con punta, a veces de metal, que iba sujeta a un timón y de la que tiraban uno o varios animales. Después de arar, se sembraba la semilla. En las Escrituras Hebreas, la conocida labor de arar se usa con frecuencia en sentido metafórico (Jue 14:18; Isa 2:4; Jer 4:3; Miq 4:3). Jesús a menudo utilizó las labores agrícolas para explicar verdades importantes. Se refirió, por ejemplo, al trabajo de arar para destacar que quien deseara seguirlo debía hacerlo con todo el corazón (Lu 9:62). Si el labrador se distraía mirando atrás, los surcos le saldrían torcidos. De manera parecida, el discípulo de Jesús que se distrae o deja de cumplir con sus responsabilidades ya no es digno del Reino de Dios.
  • TESOROS DE LA BIBLIA | LUCAS 8, 9

    ¿Qué debemos hacer para seguir a Jesús?

    9:62
    El labrador no podía distraerse mirando atrás si quería hacer rectos los surcos. Los cristianos tampoco debemos permitir que las cosas del mundo que dejamos atrás nos distraigan (Flp 3:13).
    Cuando afrontamos problemas, es fácil echar de menos los viejos tiempos y quizás pensar en cómo era nuestra vida antes de conocer a Jehová. Al hacerlo, con frecuencia exageramos los buenos recuerdos y minimizamos los malos. Eso fue lo que hicieron los israelitas después de salir de Egipto (Nú 11:5, 6). Si pensamos demasiado en el pasado, podríamos sentirnos tentados a volver a nuestra vida anterior. Es mucho mejor pensar en las bendiciones que tenemos ahora y no perder de vista las que tendremos bajo el Reino (2Co 4:16-18).
  • Busquemos perlas escondidas (8 mins.)
    • Lu 8:3. ¿Qué hicieron estas mujeres por Jesús y los apóstoles? (nwtsty nota de estudio para Lu 8:3: “que les ministraban”).
    • nwtsty nota de estudio para Lu 8:3
      que les ministraban: O “que les proveían lo necesario”. La palabra griega diakonéo puede referirse a atender las necesidades físicas de otros, por ejemplo, obteniendo alimentos, cocinándolos y sirviéndolos. Se usa con un sentido similar en Lucas 4:39 (“ministrarles”), Lucas 10:40 (“atender las cosas”), Lucas 17:8 (“sírveme”) y Hechos 6:2 (“distribuir alimento”), pero también puede referirse a todas las acciones parecidas que realizamos por otros. Aquí se usa para describir lo que las mujeres mencionadas en los versículos 2 y 3 hicieron por Jesús y sus discípulos para que estos pudieran cumplir con la labor que Dios les había encargado. Mediante sus acciones, estas mujeres glorificaron a Dios, y él les correspondió haciendo que sus actos de generosidad y compasión se pusieran por escrito en su Palabra para que no cayeran en el olvido (Pr 19:17; Heb 6:10). En Mateo 27:55 yMarcos 15:41, también se usa la misma palabra griega para referirse a lo que hacían algunas mujeres.
    • Lu 9:49, 50. ¿Por qué no impidió Jesús que cierto hombre expulsara demonios, aunque no era discípulo suyo? (w08 15/3 pág. 31 párr. 3).
    • 9:49, 50. ¿Por qué no impidió Jesús que cierto hombre expulsara demonios, aunque no era discípulo suyo? Jesús no se lo impidió porque la congregación cristiana aún no se había formado. Por lo tanto, no era necesario que el hombre acompañara literalmente a Jesús para que ejerciera fe en su nombre y expulsara demonios (Mar. 9:38-40).
    • ¿Qué le ha enseñado sobre Jehová la lectura bíblica de esta semana?
    • ¿Qué otras perlas espirituales ha encontrado en la lectura bíblica de esta semana?
  • Lectura de la Biblia (4 mins. o menos): Lu 8:1-15.
  • Mujeres que ayudaban a Jesús
    8
    Después de esto, Jesús anduvo por muchos pueblos y aldeas proclamando y anunciando el reino de Dios. Le acompañaban los doce apóstoles y algunas mujeresa que él había librado de espíritus malignos y enfermedades. Entre ellas estaba María, la llamada Magdalena,b de la que habían salido siete demonios; también Juana, esposa de Cuza, el administrador de Herodes;c y Susana, y otras muchas que los ayudaban con lo que tenían.
    Parábola del sembrador
    (Mt 13.1-9; Mc 4.1-9)
    Mucha gente que estaba allí, más otra llegada de los pueblos, se reunió junto a Jesús, y él les contó esta parábola: “Un sembrador salió a sembrar su semilla. Y al sembrar, una parte de ella cayó en el camino, y fue pisoteada y las aves se la comieron. Otra parte cayó entre las piedras, y brotó, pero se secó por falta de humedad.d Otra parte cayó entre espinos, y al nacer juntamente los espinos, la ahogaron. Pero otra parte cayó en buena tierra, y creció y dio una buena cosecha, hasta de cien granos por semilla.”
    Esto dijo Jesús, y añadió con voz fuerte: “¡Los que tienen oídos, oigan!”
    El porqué de las parábolas
    (Mt 13.10-17; Mc 4.10-12)
    Los discípulos preguntaron a Jesús qué significaba aquella parábola. 10 Él les dijo: “A vosotros, Dios os dae a conocer los secretos de su reino;f pero a los otros les hablo por medio de parábolas, para que por mucho que miren no vean y por mucho que oigan no entiendan.g
    Jesús explica la parábola del sembrador
    (Mt 13.18-23; Mc 4.13-20)
    11 “Esto significa la parábola: La semilla representa el mensaje de Dios. 12 La parte que cayó por el camino representa a los que oyen el mensaje, pero viene el diablo y se lo quita del corazón para que no crean y se salven. 13 La semilla que cayó entre las piedras representa a los que oyen el mensaje y lo reciben con gusto, pero luego, a la hora de la prueba, fallan. 14 La semilla que cayó entre espinos representa a los que oyen, pero poco a poco se dejan ahogar por las preocupaciones, las riquezas y los placeres, de modo que no llegan a dar fruto. 15 Pero la semilla que cayó en buena tierra representa a las personas que con corazón bueno y dispuesto oyen el mensaje y lo guardan, y permaneciendo firmes dan una buena cosecha

SEAMOS MEJORES MAESTROS

  • Primera conversación (2 mins. o menos): Use la sección “Ideas para conversar”.
  • Video de la primera revisita (5 mins.): Ponga el video y analícelo con el auditorio.
  • Discurso (6 mins. o menos): w12 15/3 págs. 27, 28 párrs. 11-15. Tema: ¿Por qué no deberíamos arrepentirnos de los sacrificios que hemos hecho por el Reino?
  • 11. ¿Cómo ven algunos cristianos los sacrificios que hicieron?
    11 Lamentablemente, algunos cristianos ven sus sacrificios como oportunidades desaprovechadas. Tal vez renunciaron a cursar estudios avanzados, alcanzar un puesto importante o buscar cierta seguridad económica. O quizás dejaron atrás carreras muy lucrativas en el mundo de los negocios, el espectáculo, la educación o los deportes. Pero ven que ha pasado el tiempo, y el fin todavía no ha llegado. Entonces puede que fantaseen y se pregunten: “¿Adónde habría llegado yo si no hubiera hecho aquellos sacrificios?”.
    12. ¿Cómo consideraba Pablo todo lo que había dejado atrás?
    12 El apóstol Pablo dejó atrás muchas oportunidades cuando se hizo cristiano (Fili. 3:4-6). ¿Alguna vez se arrepintió de haberlo hecho? Él mismo responde: “Cuantas cosas eran para mí ganancias, estas las he considerado pérdida a causa del Cristo. Pues [...] considero también que todas las cosas son pérdida a causa del sobresaliente valor del conocimiento de Cristo Jesús mi Señor. Por motivo de él he sufrido la pérdida de todas las cosas y las considero como un montón de basura,* a fin de ganar a Cristo” (Fili. 3:7, 8). Tal como nadie añora una bolsa de basura que ha tirado al contenedor, Pablo nunca se arrepintió de haber desechado lo que el mundo le ofrecía. Para él, ya no tenía ningún valor.
    13, 14. ¿Cómo podemos imitar el ejemplo del apóstol Pablo?
    13 Si notamos que estamos empezando a pensar demasiado en oportunidades “desaprovechadas”, haríamos bien en imitar a Pablo. ¿Cómo? Apreciando lo que ahora tenemos. Ciertamente, nuestra relación con Jehová y nuestro historial de fidelidad tienen un valor incalculable (Heb. 6:10). Además, lo que este mundo pueda ofrecernos no tiene ni punto de comparación con el inmenso valor de las bendiciones espirituales de que disfrutamos hoy y las que llegarán en el futuro (léase Marcos 10:28-30).
    14 ¿Cómo podemos seguir fielmente adelante? Unos versículos después, el propio Pablo explicó cómo lo lograba él: “Olvidando las cosas que quedan atrás, y extendiéndome hacia adelante a las cosas más allá” (Fili. 3:13). El apóstol destacó dos pasos que son imprescindibles. Primero, olvidar las cosas que dejamos atrás, en lugar de malgastar nuestro valioso tiempo y energías preocupándonos en exceso por el pasado. Y segundo, “extendernos” hacia adelante para alcanzar nuestro objetivo, como si fuéramos atletas que están cruzando la línea de llegada.
    15. ¿Cómo nos beneficia meditar en el ejemplo de otros siervos fieles de Dios?
    15 El ejemplo de otros siervos fieles de Dios —de tiempos antiguos o modernos⁠— también puede ayudarnos a seguir hacia delante sin detenernos a mirar las cosas que dejamos atrás. Pensemos en Abrahán y Sara, quienes abandonaron un estilo de vida cómodo en la ciudad de Ur. La Biblia explica que, “si [...] hubieran seguido acordándose de aquel lugar de donde habían salido, habrían tenido la oportunidad de volver” (Heb. 11:13-15). Pero no lo hicieron. Otro caso es el de Moisés. Cuando se fue de Egipto por primera vez, dejó atrás mucho más de lo que ningún otro israelita dejó después. Pero no hay registro de que añorara aquello a lo que renunció. Al contrario, “estimaba el vituperio del Cristo como riqueza más grande que los tesoros de Egipto”. ¿Por qué? “Porque miraba atentamente hacia el pago del galardón.” (Heb. 11:26.)

NUESTRA VIDA CRISTIANA

  • Canción 124
  • Necesidades de la congregación (15 mins.)
  • Estudio bíblico de la congregación (30 mins.): jy cap. 28 y recuadro “Enseña con ejemplos y comparaciones”.
  • CAPÍTULO 28

    ¿Por qué no ayunan los discípulos de Jesús?

    MATEO 9:14-17 MARCOS 2:18-22 LUCAS 5:33-39
    • LOS DISCÍPULOS DE JUAN LE PREGUNTAN A JESÚS SOBRE EL AYUNO
    Juan el Bautista fue encarcelado poco tiempo después de que Jesús celebrara la Pascua del año 30, y sigue en prisión. Juan quería que sus discípulos se hicieran seguidores de Jesús, pero no todos lo han hecho.
    Ahora, cerca ya de la Pascua del año 31, algunos discípulos de Juan van a Jesús y le preguntan: “¿Por qué nosotros y los fariseos tenemos la costumbre de ayunar pero tus discípulos no?” (Mateo 9:14). Para los fariseos, el ayuno es solo una costumbre religiosa. Más adelante, el propio Jesús cuenta una historia de un orgulloso fariseo que oraba: “Oh, Dios, te doy las gracias porque no soy como todos los demás [...]. Ayuno dos veces a la semana” (Lucas 18:11, 12). Puede que, como este hombre, los discípulos de Juan ayunen por costumbre. O puede que lo hagan porque lamentan que Juan esté en la cárcel. En ese caso, quizás se pregunten por qué los discípulos de Jesús no ayunan para mostrar también su tristeza por lo que le ha pasado a Juan.
    Jesús les responde con un ejemplo: “Los amigos del novio no tienen por qué estar de duelo mientras el novio está con ellos, ¿verdad? Pero llegará el día en que les quitarán al novio, y entonces sí ayunarán” (Mateo 9:15).
    El “novio” es Jesús, tal y como había indicado Juan (Juan 3:28, 29). Mientras Jesús está con sus discípulos, estos no tienen razón para ayunar. Pero, cuando muera, sí llorarán por él y perderán el apetito. Ahora bien, cuando sea resucitado, no tendrán por qué ayunar, pues sentirán una gran alegría.
    A continuación, Jesús les pone otros dos ejemplos: “Nadie cose un parche de tela nueva en un manto viejo, porque la tela nueva, al encogerse, tira de la prenda vieja y la rotura se hace mayor. Ni nadie pone vino nuevo en odres viejos. Si esto se hiciera, el cuero reventaría, el vino se derramaría, y los odres ya no servirían para nada. Por eso la gente pone el vino nuevo en odres nuevos” (Mateo 9:16, 17). ¿Qué es lo que quiere enseñarles Jesús?
    Jesús quiere hacerles ver que sus discípulos no tienen por qué seguir las antiguas costumbres del judaísmo, como el ayuno. Él no ha venido a poner parches, por así decirlo, ni a alargarle la vida a un sistema religioso viejo y gastado que está a punto de ser rechazado. Más bien, fomenta una forma de adoración diferente al judaísmo de la época, que está lleno de tradiciones humanas. Es evidente que no está tratando de poner un parche de tela nueva en un manto viejo ni vino nuevo en un odre viejo y tieso.


  • Repaso de la reunión y adelanto de la próxima (3 mins.)
  • Canción 110 y oración


w18 mayoLa Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová (estudio) 2018

SEMANA DEL 9 AL 15 DE JULIO DE 2018

12 Jehová ama a los que “llevan fruto con aguante”

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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Jehová es mi pastor y nada me faltara.